2025: Un año de expansión, consolidación y nuevos desafíos para CES

La Certificación Edificio Sustentable cerró una década de trayectoria fortaleciendo su impacto en la infraestructura pública y lanzando nuevas herramientas que amplían su alcance hacia el mundo aeroportuario e inmobiliario.

Al cerrar 2025, la Certificación Edificio Sustentable (CES) realizó un balance positivo del trabajo realizado, el que estuvo marcado por la innovación, el crecimiento territorial y la ampliación de las herramientas de certificación. Estos son los cinco hitos que reflejan el avance del estándar CES en la construcción sustentable de nuestro país:

1. 10 años de CES: Una década construyendo estándares para el futuro

Durante 2025, celebramos 10 años desde el inicio de la Certificación Edificio Sustentable, reafirmando el rol como herramienta técnica clave en el diseño y evaluación de edificaciones de uso público en Chile. En esta década, CES se ha consolidado como un referente nacional, impulsando transformaciones reales en el sector construcción, tanto en el ámbito técnico como cultural.

2. Premios CES 2025: Reconocimiento a la excelencia sustentable en todo Chile

En su séptima edición, los Premios CES destacaron a los edificios más sustentables del año, evaluados por su desempeño en eficiencia energética, confort interior y uso eficiente de recursos. Obras ubicadas en comunas tan diversas como Diego de Almagro, Temuco, Magallanes e incluso la Antártica, fueron reconocidas por su contribución al desarrollo de infraestructura pública responsable y resiliente.

Este reconocimiento es reflejo del compromiso de instituciones públicas, constructoras, oficinas de arquitectura y equipos de especialidades que han hecho de la sustentabilidad una prioridad.

La participación de mandantes, profesionales y constructoras ha sido fundamental para alcanzar este hito.

3. Nuevas versiones CES: Aeropuertos e Inmobiliario

Uno de los hitos más relevantes del año fue el lanzamiento de dos nuevas versiones de certificación:

  • CES Aeropuertos, diseñada para responder a los desafíos específicos de infraestructura aeroportuaria.
  • CES Inmobiliario, pensada para proyectos de desarrollo habitacional y mixto, con foco en eficiencia, confort y valor agregado.

Estas nuevas herramientas amplían el alcance de CES y permiten abordar segmentos estratégicos con criterios adaptados a sus realidades operativas y de diseño.

4. Aporte normativo y técnico al sector construcción

Durante el año, CES ha estado presente en instancias clave de discusión sobre nuevas normativas y mejoras a la Reglamentación Térmica, participando activamente en mesas técnicas y aportando con evidencia desde la experiencia en terreno.

Este rol como actor técnico fortalece la incidencia de CES en políticas públicas y estándares nacionales, aportando con datos, aprendizajes y propuestas para mejorar el desempeño ambiental del sector.

5. Mayor cantidad de proyectos precertificados y certificados en regiones

El 2025 fue también un año de crecimiento en número de proyectos certificados y precertificados CES, con especial énfasis en edificaciones desarrolladas en regiones. Desde escuelas hasta edificios consistoriales, pasando por centros de salud y obras culturales, cada vez más proyectos integran los criterios CES desde etapas tempranas.

Esto da cuenta del valor que mandantes y profesionales asignan a la sustentabilidad como factor clave en la calidad y durabilidad de la infraestructura pública.

A ello se suma el impacto en ahorro energético que ha generado CES en 10 años, con una reducción anual de casi 56 millones de kWh, que equivale al consumo de 25.000 hogares. Adicionalmente, esta energía ahorrada corresponde a una disminución de 118 mil toneladas de CO2eq en estos 10 años.

En 2026, se espera potenciar el uso del Manual CES versión 1.2, CES Aeropuertos y CES Inmobiliario.

Waldo Bustamante: Desafíos de la construcción sustentable para las nuevas generaciones

El ganador del Premio Profesional Destacado CES 2025 advierte que la brecha entre la evidencia científica y el diálogo entre actores del sector es hoy el mayor obstáculo para avanzar hacia ciudades más resilientes.

Para Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), el Premio Profesional Destacado CES 2025 fue una sorpresa absoluta. Al reflexionar sobre su labor, enfatiza que su motivación siempre ha sido aportar desde la academia a la creación de políticas públicas que mejoren el bienestar de las personas y generen ciudades resilientes ante el cambio climático.

“Nunca imaginé que recibiría este premio. De hecho, uno dedica sus esfuerzos a contribuir al desarrollo de políticas públicas en beneficio de las personas, sin esperar reconocimientos de este tipo”, explica el profesional y agrega que desde su quehacer en la academia, como profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, “cuando uno realiza su trabajo, lo hace poniendo todas sus capacidades para lograr los mejores resultados”.

El desafío de la colaboración multiactor

Bustamante sostiene que el desarrollo sustentable en Chile depende de cómo se articulan la industria, el Estado, la academia y los colegios profesionales. Sin embargo, identifica que la principal barrera para una colaboración más fluida es la dificultad para integrar la base científica en la toma de decisiones.

Según el académico, “en este proceso, el mayor obstáculo es el no poder transmitir y convencer a las contrapartes en cuestiones básicas que la evidencia científica nos aporta”, y, a su juicio, esta brecha informativa “dificulta el diálogo y retrasa innecesariamente la convergencia en acuerdos para avanzar”.

Evolución de los estándares térmicos en Chile

Con una trayectoria que se remonta a las primeras discusiones de reglamentación térmica en 1991, Waldo Bustamante ha sido testigo y protagonista de la evolución normativa del país. El experto destaca hitos clave en este camino:

  • Año 2000: Incorporación de exigencias para cielos de viviendas.
  • Año 2007: Establecimiento de estándares para muros, ventanas y pisos ventilados.
  • Noviembre 2025: Incremento de requisitos en la envolvente, incluyendo pisos sobre terreno y criterios de hermeticidad al aire.

Bustamante subraya que, por primera vez, se suman de forma relevante las edificaciones de salud y educación a estas exigencias, lo que representa un avance significativo para edificios de alta ocupación. No obstante, advierte que aún falta transitar hacia un “modelo prestacional” que evalúe el desempeño global del edificio y no solo sus componentes aislados.

El horizonte de la energía neta cero

Respecto a la posibilidad de alcanzar viviendas de energía neta cero en el territorio nacional, el director de Cedeus es categórico: es técnicamente viable desde el norte grande hasta Punta Arenas. Para lograrlo, propone una combinación de tres pilares:

  1. Uso de envolventes térmicas de alto estándar.
  2. Aplicación de criterios arquitectónicos de diseño pasivo.
  3. Integración de sistemas de generación fotovoltaica y solar térmica.

Aunque reconoce que el costo de ciertas tecnologías —como vidriados avanzados— es hoy una brecha, espera que estos valores disminuyan con el tiempo, tal como ocurrió con el doble vidriado hermético (DVH).

Hacia una visión sistémica: Edificio, barrio y ciudad

De cara al futuro, Bustamante insta a la Certificación Edificio Sustentable (CES) a seguir privilegiando el diseño arquitectónico pasivo como base fundamental antes de recurrir a sistemas activos. Asimismo, ve en CES un actor clave para la creación de un futuro código de edificación sustentable en Chile.

Finalmente, el destacado profesional hace un llamado a las nuevas generaciones a no mirar el edificio como una pieza aislada: “Edificación, barrio y ciudad conforman un solo sistema inseparable”, explica. En su visión, los nuevos profesionales deben formarse con una mirada interdisciplinaria para construir entornos que garanticen confort térmico, eficiencia energética e inclusión social.

“Solo así será posible formar profesionales capaces de comprender la complejidad urbana y de aportar a la construcción de ciudades más justas, sostenibles y humanas”, remata.

Fernanda Soto: La mirada tras los 71 proyectos que lideran la sustentabilidad en Chile

Reconocida como la asesora con mayor número de proyectos en los diez años de CES, la profesional destaca cómo el estándar nacional ha transformado escuelas y jardines infantiles en espacios de alta productividad y salud.

Con 71 proyectos asesorados a su haber, Fernanda Soto se ha consolidado como una figura fundamental en el ecosistema de la construcción sustentable en Chile. Especialista en edificios de uso público, particularmente en el ámbito educativo y de salud en la zona sur del país, Soto fue reconocida recientemente por liderar la mayor cantidad de procesos en la primera década de la Certificación Edificio Sustentable (CES).

Para la profesional, el éxito de sus proyectos —muchos de los cuales han alcanzado niveles de “Sobresaliente”— no es una meta individual, sino el resultado de una sincronía técnica. “Para mí, los premios significan directamente trabajo en equipo, y eso se logra con mucha coordinación y esfuerzo de todos”, afirma, subrayando que la certificación es, ante todo, una forma de visibilizar cómo el diseño consciente impacta directamente en la vida de las personas.

Más allá de los números: El confort como motor

Uno de los puntos en los que Soto hace mayor hincapié es en la necesidad de desmitificar el concepto de eficiencia energética. Según la asesora, comúnmente se piensa que la sustentabilidad solo aborda temas de energía o temperatura, pero la realidad de la certificación es mucho más profunda.

  • Bienestar invisible: La profesional destaca que la CES introduce variables de confort no asociadas al consumo energético, como la iluminación natural, el acceso visual al exterior y el acondicionamiento acústico.
  • Productividad y salud: Estos parámetros, asegura, mejoran sustancialmente los lugares de trabajo, lo que se traduce directamente en una mayor productividad y rendimiento laboral.

El desafío de las escuelas públicas y jardines infantiles

Gran parte de la labor de Soto se ha centrado en establecimientos educativos que operan con recursos limitados. En este contexto, la estrategia de diseño debe ser tan inteligente como sencilla para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

“Es importante incluir en el diseño variables que permitan mayor confort sin depender de sistemas activos”, explica Soto. Su enfoque busca asegurar factores permanentes, como una iluminación natural óptima, que no solo mejora el desarrollo educativo de los niños, sino que permite que las aulas se utilicen en su totalidad al eliminar el deslumbramiento y aumentar la uniformidad del espacio. Además, este diseño pasivo reduce la necesidad de iluminación artificial durante el día, optimizando los escasos recursos de operación de los edificios públicos.

Un mensaje a las nuevas generaciones

Como referente del sector, Fernanda Soto hace un llamado a los nuevos arquitectos y constructores a asumir la responsabilidad ética que conlleva el diseño. “Cada decisión de diseño genera un impacto, y es responsabilidad de quien diseña comprender si es positivo o no”.

Para la asesora, el futuro de la profesión radica en la capacidad de integrar desde el origen variables térmicas y de calidad ambiental. Su recomendación para quienes se integran al sector es clara:

  • Enfoque global: Los proyectos no deben ser solo estéticos o funcionales, sino lugares donde el usuario se sienta confortable.
  • Coherencia en el diseño: Lograr que las metas de sustentabilidad convivan con el concepto inicial del proyecto es la vía para validar las decisiones arquitectónicas y generar espacios que realmente contribuyan al bienestar social.

“No se requiere ser experto en este tema para entender cuándo y por qué nos sentimos bien en los lugares”, concluye Soto, invitando a los futuros profesionales a participar activamente en este cambio cultural que ya cumple diez años transformando el estándar de la edificación en Chile.

Resultados que consolidan: 10 años transformando la edificación sustentable

Con más de 650 proyectos en su historial y ahorros equivalentes al consumo de 25.000 viviendas, CES reconoció a sus actores clave y presentó una nueva versión, diseñada para mejorar el confort y la eficiencia en proyectos habitacionales.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) cerró oficialmente las celebraciones de su primera década de existencia en una ceremonia que no solo sirvió para repasar los logros alcanzados desde su génesis en 2012, sino también para delinear la hoja de ruta de los próximos años. Durante el encuentro, se destacó el éxito de un modelo que ha logrado certificar o iniciar procesos en 652 proyectos, abarcando desde pequeños jardines infantiles hasta grandes hospitales y aeropuertos.

Ricardo Fernández, presidente de CES, reflexionó sobre este periodo señalando que “la sustentabilidad no es solamente técnica o ambiental, es un proceso cultural”. Según Fernández, el sistema ha logrado instalar una nueva forma de entender el desarrollo en Chile, donde “lo sustentable ya no es la excepción, sino la expectativa de todos nosotros”.

Un balance de ahorro y compromiso social

El jefe de CES, Hernán Madrid, presentó las cifras actualizadas a 2025, que demuestran el impacto medible de los edificios certificados en el entorno y la economía nacional:

  • Ahorro energético: Los proyectos certificados han ahorrado más de 75 millones de kWh al año, lo que equivale al consumo anual de 25.000 viviendas.
  • Impacto presupuestario: Esta eficiencia representa una reducción de costos de aproximadamente 2.200 millones de pesos anuales en energía.
  • Reducción de emisiones: Se ha evitado la emisión de 38.000 toneladas de CO2 equivalente por año, valoradas socialmente en 2,7 millones de dólares.

Reconocimiento a los pilares de la certificación

La ceremonia incluyó un espacio para distinguir a los profesionales y empresas que han liderado la implementación del estándar durante estos diez años:

  • Fernanda Soto (Asesora con más proyectos): Fue reconocida por su labor en 71 proyectos, principalmente en la zona sur. Al recibir el premio, Soto destacó que “hoy en día, independiente de que un proyecto sea CES o no sea CES, el CES es un referente, porque se nombra en todo estudio de eficiencia energética”.
  • Arquitectos Crisosto Smith Ltda.: Con 39 proyectos integrados al sistema, Andrés Crisosto valoró la madurez del modelo: “Es una labor que hemos ido incorporando después de 10 años como algo muy natural y muy fluido, aunque al principio nos costó”.
  • 88 Limitada (Entidad evaluadora): Esta oficina ha realizado 251 evaluaciones. Su representante, Mauricio Ramírez, enfatizó la conexión territorial de la herramienta, que “nos ha permitido conocer todo nuestro país… desde el pleno desierto de Atacama viendo edificios hasta la Tierra del Fuego”.

El salto al sector habitacional: CES Inmobiliario

Como principal hito futuro, se anunció oficialmente CES Inmobiliario, una versión del sistema adaptada a la realidad nacional para proyectos residenciales y mixtos privados. Esta herramienta busca responder a la necesidad de llevar el confort y la eficiencia energética directamente a los hogares de las personas.

  • Calibración y pilotos: El estándar se está ajustando mediante la evaluación de tres proyectos concretos ubicados en Valparaíso, Santiago y Puerto Varas.
  • Disponibilidad: Se espera que la versión final del servicio esté operativa en marzo, posicionándose como una alternativa técnica robusta frente a sellos extranjeros.
  • Financiamiento verde: CES está trabajando con BancoEstado para que estos estándares sirvan como base para calibrar créditos de construcción con mejores tasas para proyectos sustentables.

Sobre este lanzamiento, Ricardo Fernández concluyó que “CES Inmobiliario es una herramienta pensada para proyectos residenciales que buscan incorporar estándares de sustentabilidad medibles, confiables y adaptables a la realidad nacional”. El anhelo final de la institución es convertir este modelo chileno en un producto de exportación que permita a profesionales nacionales prestar servicios en países como Perú y Argentina.

CES Inmobiliario: nueva certificación para un sector más sustentable  

En el contexto del cierre de las celebraciones por su primera década, la Certificación Edificio Sustentable presentó “CES Inmobiliario”, una herramienta diseñada para mejorar el confort y la eficiencia energética en hogares y proyectos mixtos bajo estándares nacionales.

En el término de las celebraciones de sus 10 años, la Certificación Edificio Sustentable (CES) anunció oficialmente el lanzamiento de una nueva versión de su sistema de certificación: CES Inmobiliario, una herramienta pensada especialmente para proyectos residenciales y mixtos, que buscan incorporar estándares de sustentabilidad de forma concreta, medible y adaptada a la realidad nacional.

Durante la ceremonia de cierre del año conmemorativo, Ricardo Fernández, presidente del Comité Directivo de CES, presentó esta nueva línea de desarrollo como una evolución natural del trabajo realizado durante la última década: “CES Inmobiliario es una herramienta pensada para proyectos residenciales que buscan incorporar estándares de sustentabilidad medibles, confiables y adaptables a la realidad nacional. Esta nueva versión viene a dar respuesta a un desafío urgente: llevar los edificios de la sustentabilidad, del confort, de la eficiencia energética, al lugar más importante de las personas, sus hogares”.

CES Inmobiliario ha sido diseñado para responder a las características y desafíos del mercado residencial, en proyectos privados. La certificación busca promover desarrollos inmobiliarios más eficientes, accesibles, y con mejor calidad de vida para sus habitantes, manteniendo el respaldo técnico, la trazabilidad y el enfoque local que han caracterizado a CES desde sus inicios.

El futuro del estándar CES

“Esta nueva herramienta refleja nuestro compromiso con ampliar el impacto de la sustentabilidad en el país”, subrayó Fernández, quien agregó que CES está trabajando con la Evaluadora 88 Limitada “en la calibración de esta herramienta, basados en el modelo ya desarrollado para edificios Residenciales y que permitió certificar en 2022 el edificio Punta Llanquihue de Inmobiliaria Ensamble”.

Los proyectos en evaluación corresponden a la colaboración de tres Inmobiliarias con proyectos concretos en Valparaíso, Santiago y Puerto Varas. Según explicó Ricardo Fernández, estos casos prácticos permitirán tener la versión final del servicio en marzo, posicionando a CES como una alternativa robusta frente a certificaciones extranjeras.

En paralelo al trabajo técnico, Hernán Madrid, jefe de CES, comentó que “estamos también trabajando con Banco Estado de modo que estos proyectos en evaluación sirvan también para calibrar el modelo financiero de los créditos verdes de construcción, orientados a inmobiliarias y constructoras, permitiendo acceder a una mejor tasa de financiamiento para el desarrollo de proyectos sustentables. 

“Nuestra responsabilidad es ampliar el paraguas de la certificación y ser líderes en la región”, señaló el presidente de CES, quien, además, reveló el anhelo de convertir este modelo en un producto de exportación. El objetivo es que los profesionales chilenos puedan prestar servicios bajo este sello en países como Perú y Argentina, transformando el mercado habitacional mediante criterios de bienestar y rigor técnico desde la etapa de diseño.

La nueva versión de CES se suma al conjunto de herramientas ya vigentes, como la certificación para edificios de uso público, hospitales, edificios existentes y aeropuertos, consolidando a CES como un sistema integral de certificación nacional.

Con más de 650 proyectos certificados en 10 años y una red técnica activa de evaluadores y asesores, CES inicia así una nueva etapa, ampliando su alcance hacia un sector estratégico para el desarrollo urbano y social del país, impulsados por el Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos, el Instituto de la Construcción, el Ministerio de Energía y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Lecciones del Instituto Bicentenario José Miguel Carrera para Bravo Izquierdo

El proyecto de San Antonio, construido por Bravo Izquierdo y certificado en 2021, pone en relieve la complejidad de asegurar la cadena de suministro y la importancia de documentar elementos que quedarán ocultos, ofreciendo valiosas lecciones para futuros proyectos de edificación sustentable en el sector público.

El Instituto Bicentenario José Miguel Carrera de San Antonio, un proyecto de la Constructora Bravo Izquierdo, se ha convertido en un valioso caso de estudio sobre la rigurosidad en la implementación de la Certificación Edificio Sustentable (CES). Para compartir las lecciones aprendidas y los desafíos enfrentados, conversamos con Raimundo Bravo, coordinador de Gestión y Sostenibilidad de la constructora.

En esta entrevista, Bravo detalla cómo el proyecto abordó la complejidad de la certificación. Si bien CES es una herramienta nacional de verificación que permite a los mandantes declarar los atributos de sus edificios, su implementación en obra exige un compromiso total con la gestión documental y la coordinación especializada. El cumplimiento de sus requerimientos, desagregados en variables obligatorias y voluntarias, ha demostrado ser un proceso intensivo que garantiza edificios más eficientes energéticamente y con una mejor calidad ambiental para los usuarios.

Diseño y construcción bajo el estándar CES

Para asegurar el cumplimiento de los requerimientos de la certificación, la constructora implementó una estrategia colaborativa y un control riguroso de la documentación.

“En cuanto al diseño, se contrató a una asesora especializada en CES, quien trabajó de manera colaborativa con nuestra área de Desarrollo de Proyectos”, comenta Raimundo Bravo.

En la etapa de diseño, fue crucial recopilar las fichas técnicas de todos los elementos a evaluar, como artefactos, luminarias, griferías, aislaciones y cristales.

Una vez iniciada la construcción, la coordinación se volvió el pilar central, ya que la CES evalúa diversos parámetros, incluyendo la calidad del ambiente interior (confort térmico, acústico, calidad del aire, iluminación), el uso eficiente de la energía y el agua, y la gestión de residuos.

  • Asesoría y coordinación: Contar con una empresa especialista en el tema y realizar reuniones periódicas en obra fue clave.
  • Interlocutor único: Fue fundamental definir un único interlocutor válido para la empresa asesora, lo que simplificó la coordinación.
  • Plan de trabajo y evidencia: Se estableció un plan de trabajo claro desde el inicio, dada la necesidad de informes detallados y evidencia respaldada en los muchos aspectos que cubre la certificación.
  • Gestión documental: Se creó una carpeta virtual para cargar toda la información, la cual era revisada mensualmente por la empresa asesora. Esto evitó la falta de documentación al momento de la certificación.

“Se debía ser riguroso en la recopilación de documentos como fichas técnicas, facturas, órdenes de compra, guías de despacho de proveedores y respaldo de volúmenes y composición de materiales (por ejemplo, acero)”, destaca Bravo.

Además del respaldo documental, la evidencia fotográfica de cada proceso involucrado fue indispensable para la certificación.

El desafío en la gestión de materiales y residuos

CES fomenta la construcción de edificios más eficientes energéticamente y con una mejor calidad ambiental. En este sentido, la gestión de la cadena de suministro y los residuos en obra son partes integrales del proceso.

Uno de los mayores obstáculos para la constructora fue el contexto de la pandemia, que generó la discontinuidad de materiales y retrasos en las entregas. “Conseguir los materiales adecuados y obtener su aprobación tanto por parte de los especialistas como del Ministerio de Obras Públicas fue un proceso complicado”, recuerda Bravo.

Otro desafío importante fue la documentación fotográfica de elementos no visibles una vez terminada la obra, como sellos y aislaciones. Estos detalles constructivos, aunque parezcan menores, pueden ser determinantes para el cumplimiento de los requisitos de certificación, especialmente cuando hay incongruencias entre lo proyectado y lo requerido por CES.

Una gestión compleja

La implementación del programa resultó compleja debido a la gran cantidad de partidas y elementos que exigían documentación de respaldo, informes y una gestión continua. No obstante, se ejecutaron planes esenciales para el cumplimiento del estándar:

  • Plan de medidas de control y mitigación: Su cumplimiento en terreno fue esencial para reducir el impacto en el entorno, controlar las emisiones de polvo y asegurar la limpieza del sitio.
  • Documentación de medidas: Estas acciones se documentaron a través de listas de chequeo y evidencia fotográfica en informes mensuales.
  • Plan de manejo de residuos: Se contrató una empresa de reciclaje y se verificó que los escombros se entregaran en los contenedores adecuados.
  • Control de cambios: Cualquier modificación a un elemento ya especificado y aprobado debía contar con la luz verde del especialista (eléctrico, climatización, etc.), y la documentación de cambio se respaldaba con correos, minutas de reunión o fichas de cambios.

“Considero que es muy difícil lograr la certificación sin la ayuda de una empresa especializada que monitoree el proceso continuamente, garantizando que todo se cumpla de acuerdo con los requisitos establecidos”, asevera Bravo.

Lecciones aprendidas y sugerencias para el proceso CES

La Certificación Edificio Sustentable contempla la verificación en terreno y acompañamiento durante la operación para asegurar que el edificio alcance los niveles de calidad ambiental y eficiencia esperados.

Tras la experiencia en la aplicación de CES, la evaluación de Bravo Izquierdo señala que el tiempo es uno de los principales desafíos. “Una vez establecidos los estándares de diseño, la constructora debió ejecutar lo especificado, lo que significó una importante dedicación de tiempo para la elaboración de informes, la recopilación de documentación y el control de los planes de trabajo”, detalla el profesional.

Además de la gestión del tiempo y la documentación, la colaboración activa de los encargados de las distintas áreas fue fundamental para detectar incongruencias y asegurar la correcta ejecución de cada detalle, ya que pequeños errores podrían afectar el puntaje final de la certificación.

En cuanto a sugerencias para mejorar el proceso, Bravo Izquierdo propone:

  • Mayor claridad en los procesos de consulta y aprobación.
  • Revisión ágil de las incidencias para evitar retrasos innecesarios que impacten en la ejecución de la obra.

En definitiva, la experiencia en el Liceo Bicentenario José Miguel Carrera demuestra que la certificación CES es una herramienta robusta que impulsa a los proyectos a un mayor estándar de sustentabilidad, pero que requiere una planificación, una coordinación y una disciplina documental excepcionales desde el diseño hasta la puesta en marcha.

Despegue sostenible: Los nuevos requerimientos de agua en CES Aeropuertos

Desde sistemas de reciclaje de aguas grises hasta paisajismo xerófilo: la certificación impulsa estrategias innovadoras para la optimización del recurso hídrico, sentando las bases para futuras expansiones.

El estudio de agua realizado para aeropuertos por la Certificación Edificio Sustentable (CES) se traduce en una exhaustiva propuesta que define una estrategia a largo plazo para este sector, con posibilidades de expansión a otras versiones de CES. 

“Esta revisión no solo busca mejorar los requerimientos actuales de la v1.1 y adaptarlos al uso aeroportuario, sino que incorpora la experiencia nacional e internacional, una vasta bibliografía y un estudio de normativa para establecer nuevos requisitos de agua para aeropuertos”, comenta la arquitecta de CES Romy Luckeheide.

Nuevos requerimientos que marcan la pauta

Como explica la profesional, “la gran novedad en esta propuesta son los nuevos requerimientos, que amplían significativamente las posibilidades para la captación y reutilización de agua”. Estos elementos definen el camino para una gestión hídrica más resiliente y estratégica, y se estructuran en diversas alternativas:

  • Sistemas de captación y reutilización de agua:
    • Reutilización de aguas grises o de precipitaciones para uso sanitario: Se promueve el apoyo al consumo de agua sanitaria mediante el reciclaje de aguas grises o la recolección de aguas de precipitaciones. Esto incluye la implementación de sistemas avanzados para el tratamiento y reutilización de aguas, como Filtros de membrana (Ultrafiltración) o Biorreactores de membrana (MBR). El diseño debe garantizar que el agua tratada cumpla con los estándares de calidad.
    • Sistemas de riego eficiente con reutilización de aguas grises o precipitaciones.
    • Uso de agua reciclada en operaciones aeroportuarias.
  • Estrategias para diferentes usos:
    • Se reconoce el esfuerzo de proyectos que instalen sistemas de agua sanitarios con planta de tratamiento in situ para permitir la reutilización de aguas grises y negras para fines no potables.
    • Se promueve la captura de agua adaptada a la diversidad meteorológica de Chile (sistemas históricos o nuevas tecnologías) para uso sanitario, paisaje u otros.
  • Consumo de agua de las torres de refrigeración: Un criterio que busca optimizar el uso del agua en sistemas de refrigeración, controlando los niveles de microorganismos, corrosión y formación de escamas.
  • Paisajismo xerófilo: Un enfoque sistemático para promover la conservación del agua en áreas de paisajismo, valorando a los proyectos que logren esta catalogación mediante la selección de especies endémicas o adaptadas.
  • Uso de aguas desalinizadas: Se valora la incorporación de plantas desalinizadoras y el uso de agua desalinizada en operaciones aeroportuarias en zonas litorales, con niveles de implementación según el porcentaje utilizado.

Ajustes de enfoque y metodología: Actualizaciones

Las actualizaciones en los requerimientos existentes están enfocadas en la precisión metodológica y la adaptación al contexto aeroportuario:

  • Reducción de consumo de agua potable: Se introduce un nuevo concepto de zonas de precipitación, debido a que no en todos los casos coinciden con las zonas climáticas.
  • Metodología de reducción de agua potable-sistemas: Se mantiene lo establecido en la versión 1.1, pero se ajustan los usuarios para el contexto aeroportuario. Se definió una nueva jornada de ocupación para los pasajeros, considerándolos con un tiempo de estancia similar a los usuarios transitorios, pero con un comportamiento similar a los de media jornada.
  • Requerimiento de paisaje: Se complementa la información con la definición de factores clave como el Coeficiente de paisajismo, el Factor de especie, el Factor de densidad y el Factor de microclima. Esto facilita el cálculo de evapotranspiración para el caso de referencia y el propuesto, y se agregan más tipos de riego y sus eficiencias.

Lo que permanece en la versión 1.1

Finalmente, se mantiene un requerimiento clave que refuerza la calidad del agua y la infraestructura: la dureza del agua. En este punto se mantiene la exigencia de instalación de sistemas de tratamiento para remoción de la dureza del agua.

“Esta reformulación de los requerimientos de agua para aeropuertos consolida a CES como una herramienta fundamental para la construcción sustentable en Chile, impulsando a la infraestructura aeroportuaria hacia estándares de gestión hídrica de clase mundial”, concluye Romy Luckeheide.

Constructoras protagonistas de la sustentabilidad

En los 10 años de historia de la Certificación Edificio Sustentable, las constructoras han sido actores esenciales para convertir en realidad los diseños sustentables. Firmas como Salfa, B+V y Hugo Holmgren del Pino destacan entre las más activas, con cinco proyectos certificados cada una.

En la celebración de los 10 años de la Certificación Edificio Sustentable (CES), es importante reconocer a quienes han hecho posible que los diseños sustentables se concreten en obras reales: las constructoras. Su papel no se limita a levantar edificaciones; son responsables de ejecutar fielmente las estrategias definidas en la etapa de diseño, asegurando el cumplimiento de criterios de eficiencia energética y sustentabilidad.

Según el ranking de participación en edificios CES certificados, destacan constructoras como Salfa S.A., B+V Ltda., Hugo Holmgren del Pino, y Compañía de Construcciones Generales Ltda., todas con cinco proyectos cada una. Le siguen empresas como Inmobiliaria e Inversiones Quilodrán Ltda. y Constructora Angel Bartomé Cecchi Ltda., con cuatro proyectos cada una.

Responsabilidad en la ejecución sustentable

Como explica Romy Luckeheide, arquitecta de CES, “la fase construcción dentro del sistema de certificación debe velar por ejecutar en obra todas las estrategias relacionadas con la eficiencia energética y sostenibilidad pensadas en la etapa de diseño. Es un tremendo desafío”.

Uno de los aspectos más críticos es la selección y correcta instalación de materiales como aislantes térmicos y acústicos, ventanas, griferías y sistemas de climatización. Si una constructora propone cambiar una especificación, debe demostrar que dicho cambio no afecta negativamente el desempeño sustentable del edificio. De lo contrario, se deben actualizar los documentos de diseño.

Además, las obras deben contar con un plan de gestión de residuos conforme a la norma NCh3562, llevando un registro mensual detallado, y asegurar medidas de mitigación de polución y ruido según la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción.

Más allá de cumplir con las exigencias técnicas, las constructoras comprometidas con CES se preparan desde el inicio del proyecto, integrándose a los equipos de diseño y manteniendo un monitoreo constante durante todo el proceso constructivo.

“La constructora tiene una gran responsabilidad para que los edificios sean efectivamente eficientes y ahorren la energía y agua durante su operación, tal como se pensaron en el proceso de diseño, para esto deben prepararse desde el comienzo asesorándose y realizando seguimiento en todo momento”, asegura la arquitecta.

Este es el top 10 de las constructoras con más proyectos CES entre 2020 y 2025:

Este listado refleja el compromiso de estas empresas con una construcción más eficiente, responsable y alineada con los desafíos del cambio climático. A 10 años del inicio de CES, la participación activa de las constructoras sigue siendo clave para que más edificios públicos en Chile se sumen a la ruta de la sustentabilidad.

ENAMAC 2025: CES impulsa la economía circular en la construcción chilena

CES fue parte del Taller de Economía Circular de ENAMAC 2025, destacando la gestión de residuos como un eje central para alcanzar altos estándares de sostenibilidad, una postura compartida por el MOP como línea estratégica nacional.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) tuvo una participación activa y destacada en el Encuentro Nacional de Medio Ambiente en la Construcción (ENAMAC) 2025. Específicamente, el 2 de octubre, CES fue parte del Taller de Economía Circular, realizado en la Cámara Chilena de la Construcción.

Durante la instancia, Hernán Madrid Campos, jefe de CES, compartió una mirada integral sobre cómo la gestión de residuos y las prácticas circulares se vinculan directamente con los requerimientos de sostenibilidad de la certificación. Madrid enfatizó que el conocimiento adquirido en el taller tiene una relación directa con los criterios de CES.

“Lo que se aprendió en este taller tiene una relación directa con la Certificación CES, especialmente en la categoría de economía circular y gestión de residuos, alineándose con el manual y la metodología impulsados por la Cámara Chilena de la Construcción”, destacó Madrid.

La certificación, que se basa en un conjunto de variables desagregadas en requerimientos obligatorios y voluntarios, busca incentivar el diseño y la construcción de edificaciones más eficientes energéticamente y con una mejor calidad ambiental.

MOP: CES entre las líneas estratégicas para mitigar el cambio climático

La importancia de CES en la economía circular también fue resaltada durante ENAMAC 2025 por Evelyne Medel, jefa del Departamento de Cambio Climático y Economía Circular del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Al exponer sobre los tres objetivos específicos de la cartera para la economía circular, Medel mencionó:

  • El desarrollo de infraestructura resiliente al cambio climático.
  • La gestión de riesgo climático en obras públicas para contribuir a aumentar la resiliencia de los territorios.
  • En mitigación, el desarrollo de atributos de circularidad.

Dentro del tercer objetivo específico, señaló que una de las líneas estratégicas es “el mundo de las certificaciones de CES, básicamente certificación de edificación sustentable en planificación y gestión integral de las inversiones”.

De acuerdo con la exposición de Medel, este enfoque requiere que, desde etapas muy tempranas, se converse con gobiernos regionales y municipios para entender las necesidades locales y coordinar la implementación del plan. La funcionaria destacó la importancia de la capacitación y articulación con otros ministerios, gobiernos locales, y el desarrollo de infraestructuras género-responsivas e inclusivas con participación pública.

Tres proyectos públicos del sur del país lideran la precertificación CES

El Edificio Consistorial Timaukel, el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin y la Reposición Escuela Básica Molco Alto demostraron su excelencia en diseño sostenible, marcando un hito para la infraestructura pública en Chile.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio a conocer los tres proyectos que lograron la precertificación en la última entrega de los Premios CES, realizada el 30 de septiembre. Se trata del Edificio Consistorial Timaukel, el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin, ambos ubicados en la Región de Magallanes; y el proyecto Reposición Escuela Básica Molco Alto, ubicado en la Región de la Araucanía. 

El primer lugar, Edificio Consistorial Timaukel, obtuvo una puntuación de 87,5, seguido por el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin con 86,5 puntos, y el proyecto Reposición Escuela Básica Molco Alto en tercer lugar, con 75,5 puntos

Este importante reconocimiento demuestra el compromiso de estos proyectos con la eficiencia, la innovación y la calidad ambiental, validando que cumplen con los requerimientos técnicos para una construcción sustentable.

1. Edificio Consistorial Timaukel: Máximo Puntaje y Alto Rendimiento

Con un total de 87,5 puntos, este proyecto se ha posicionado como un referente en la integración de criterios de sustentabilidad desde su diseño. Este premio llega al “sector más austral de Chile, con todo un trabajo en conjunto de infraestructura que desarrolla el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección de Vialidad. Es un desafío fuerte, un proyecto ancla para el desarrollo de este sector”, subrayó Jorge Cortés Pereira, director regional de Arquitectura del MOP de la Región de Magallanes y de la Antártica.

  • Proyecto: Edificio Consistorial Timaukel.
  • Mandante: Ilustre Municipalidad de Timaukel.
  • Logros destacados:
    • Demostró un excelente rendimiento en la calidad del ambiente interior, logrando 26 de 30 puntos en arquitectura y 9,5 de 12 en instalaciones.
    • Obtuvo el puntaje máximo en las categorías de Gestión e Innovación.
    • Reducción del 66% en la demanda anual de energía para climatización e iluminación.
    • Aislamiento acústico de fachada de 42 dB(A).
    • Disminución del 60% en el consumo de agua potable.

2. Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin: Liderazgo en Eficiencia Energética

Este anteproyecto alcanzó 86,5 puntos y sobresalió por su enfoque en la eficiencia energética y el uso de energías renovables. Paulo Epul, jefe del departamento de Proyectos de la Dirección de Aeropuertos del MOP, sostuvo que “este proyecto no solo representa un desafío técnico, sino también logístico para toda la zona extrema del país, y también representa el compromiso que estamos haciendo como Estado de Chile en cuanto a conectividad, ciencia, soberanía; y es uno de los lineamientos transversales que tiene la Dirección de Aeropuertos”.

  • Proyecto: Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin.
  • Mandante: Ministerio de Obras Públicas – Dirección de Aeropuertos.
  • Logros destacados:
    • Reducción del 100% en el consumo anual de energía de todo el edificio.
    • Cobertura del 100% de la demanda de energía primaria del edificio con ERNC (Energías Renovables No Convencionales).
    • Reducción de un 50% en el consumo de agua potable.
    • Aislamiento acústico de fachada de 50 dB(A).

3. Reposición Escuela Básica Molco Alto: Educación y Sostenibilidad de la Mano

Con un puntaje de 75,5, este proyecto escolar demostró un fuerte compromiso con la sustentabilidad, especialmente en el uso responsable de recursos. Manuel Bravo Schilling, director regional de Arquitectura de la Región de la Araucanía, manifestó que “este reconocimiento nos llena de orgullo, porque creemos que es el reflejo de diseñar espacios para la educación básica, con un alto estándar. Debemos pensar en cómo va a mejorar la calidad de vida de todos estos niños y niñas, cómo van a cambiar positivamente sus vidas”.

  • Proyecto: Reposición Escuela Básica Molco Alto.
  • Mandante: Municipalidad de Villarrica.
  • Logros destacados:
    • Una reducción de horas de disconfort térmico pasivo del 17%.
    • El 75% de los recintos con acceso visual al exterior.
    • Aislamiento acústico a ruido aéreo entre recintos de 36 dB(A).
    • Reducción del 64% en el consumo de agua potable.
    • Disminución del 43,5% en la potencia instalada de iluminación artificial.

Estos resultados no solo validan el esfuerzo y la innovación de los equipos detrás de cada proyecto, sino que también señalan un camino prometedor hacia una construcción más consciente y sostenible para el futuro de las edificaciones públicas en Chile.