La directora de CES y consultora de EBP Chile señala que, en un contexto en que las certificaciones han aumentado sus exigencias en torno a la descarbonización, esta herramienta permitirá fortalecer la medición del carbono a lo largo del ciclo de vida y contar con una metodología uniforme para los proyectos.
Bárbara Rodríguez, directora de CES en representación del Colegio de Arquitectos y consultora de EBP Chile, codesarrollador del proyecto Huella Construcción, destaca la relevancia de que la certificación sea parte de esta iniciativa, en un escenario en que, a nivel mundial, “la mayoría de las certificaciones han aumentado las exigencias en torno a la descarbonización de los proyectos”.
Según explica, a medida que los edificios se vuelven más eficientes en lo operacional, surge la necesidad de evaluar también las emisiones de carbono asociadas a la manufactura y al reemplazo de los productos de construcción.
En esa línea, dado que las certificaciones buscan destacar los proyectos cuyo desempeño excede la norma, “es natural que estos sistemas de certificación cada vez incluyan más la medición de carbono de ciclo de vida completo”, sostiene, por lo que aclara que CES no es la excepción a esta tendencia y que, durante los últimos años, ha incorporado consideraciones respecto del carbono del ciclo de vida. Sin embargo, precisa que hasta ahora no se contaba con “una herramienta abierta que estableciera una metodología uniforme para todos los proyectos” en Chile.
Rodríguez afirma que la herramienta que habilitará Huella Construcción “viene a complementar el trabajo que ha venido haciendo CES en fortalecer la medición de sustentabilidad en edificios de nuestro país”. Añade que, más allá de la medición del carbono, fortalece la medición “a lo largo de un ciclo de vida en la edificación”, es decir, considerando todas las etapas.
Asimismo, menciona que medir mejor la huella de carbono puede hacer una diferencia real en las decisiones de diseño, construcción y operación de un edificio, porque “permite identificar qué decisiones tienen un mayor impacto”.
Por último, cree que, por lo general, esas decisiones son pequeñas, pero su impacto es significativo en una edificación. Como ejemplo, menciona que reducir en un pequeño porcentaje el cemento en el hormigón puede traducirse en reducciones de toneladas de carbono por proyecto.
El proyecto “Huella Construcción”, de la Cámara Chilena de la Construcción y la CDT, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES). Corresponde a un Bien Público de Corfo: Huella Construcción, y permite avanzar hacia un lenguaje común en la medición de la huella de carbono, facilitando la comparabilidad y la toma de decisiones informadas a nivel de proyectos y empresas del sector. En este proyecto, CES está participando como coejecutor, ya que uno de los principales productos será una calculadora simplificada de huella de carbono que se podrá incorporar como parte de los requerimientos de CES asociados a reducción de emisiones.
La actualización de CES Edificios de Uso Público será obligatoria para todos los nuevos registros desde julio de 2026. La versión 1.2 incorpora ajustes en estándares térmicos, energía, envolvente, infiltración de aire, condensación y huella de carbono incorporada, en línea con la actualización de la Reglamentación Térmica de la OGUC.
A partir del 1 de julio de 2026, todos los edificios que ingresen a Certificación Edificio Sustentable deberán registrarse utilizando la versión CES Edificios de Uso Público v1.2, cerrando así el periodo de transición en que los proyectos podían optar entre las versiones 1.1 y 1.2.
La actualización fue publicada en enero de 2026 y estuvo disponible de manera paralela a la versión 1.1 hasta junio. Así, de acuerdo con CES, “desde julio de 2026 todos los registros deberán efectuarse en la versión 1.2”.
Este cambio responde a la necesidad de armonizar la herramienta con la actualización de la Reglamentación Térmica de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, OGUC, que incorpora requisitos específicos para edificios de uso salud y educación. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, “el objetivo es doble: por una parte, la incorporación y alineación de los requerimientos con la última actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la OGUC, y por otra, actualizar y añadir más precisiones a las simulaciones de comportamiento energético”.
Principales cambios de CES 1.2
La versión 1.2 incorpora modificaciones en ámbitos clave de desempeño ambiental y energético. Entre ellas, se considera el cambio hacia la zonificación térmica, la actualización de requerimientos mínimos de envolvente térmica, la evaluación de condensación, nuevos criterios de infiltración de aire y la mantención de los requerimientos de ventilación interior ya abordados en la versión anterior.
Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de ensayos de hermeticidad en terreno para ciertos recintos, en línea con la nueva Reglamentación Térmica. En una columna previa, Hernán Madrid explicó que este es “el cambio más significativo”, ya que se incorpora como requerimiento obligatorio para salud y educación la ejecución de ensayos con blower door.
La actualización también incorpora un avance en materia de descarbonización, al sumar de manera voluntaria la medición de huella de carbono incorporada, asociada a materiales y procesos constructivos. Según CES, este requerimiento se desarrolló a partir de los estudios para CES Aeropuertos y se integrará en CES Edificios de Uso Público v1.2.
“En la práctica, como empresa B-green, uno de nuestros objetivos es estar actualizados en lo que respecta a la certificación CES, que en este caso, es la versión 1.2, por lo cual propusimos y evaluamos el proyecto, lo cual fue favorable, entonces inscribimos el proyecto para perseguir los requerimientos de esta versión”, comenta el asesor CES del Edificio Postgrado UCM, Cristián Gutiérrez.
Gutiérrez aclara que si bien “hay nuevos desafíos con los cuales uno se va encontrando”, por ser una versión nueva, esto “permite, a su vez, mejorar la sustentabilidad ambiental del edificio con los niveles adecuados de calidad ambiental interior y el uso eficiente de recursos”.
Con esta actualización, CES busca no solo adecuarse a las nuevas exigencias normativas, sino también entregar mayor precisión técnica a la evaluación del desempeño energético de los edificios. Como señala Madrid, los cambios fueron desarrollados y discutidos en los Comités Técnicos convocados por CES, manteniendo “el espíritu de la certificación CES”.
El proyecto Concesión Teleférico Alto Hospicio-Iquique obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative como activo soberano, en un proceso liderado por el MOP, apoyado por el BID y verificado por agencias internacionales. La iniciativa, que además contará con Certificación Edificio Sustentable, CES, se suma al trabajo que la certificación chilena ha desarrollado para aportar información sobre reducción de emisiones en infraestructura pública y financiamiento verde.
El Teleférico Alto Hospicio-Iquique se transformó en un nuevo hito para la infraestructura sostenible en Chile. El proyecto obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative, CBI, como activo soberano, reconocimiento que lo convierte en la primera certificación de este tipo a nivel mundial y en la primera asociada a un sistema de transporte por teleférico.
La iniciativa contempla un sistema de teleférico eléctrico de 5,7 kilómetros, diseñado para conectar Alto Hospicio e Iquique mediante una alternativa de movilidad rápida, eficiente y de cero emisiones. Según los antecedentes publicados por Climate Bonds, el sistema considera infraestructura de estaciones, accesibilidad, andenes, salas técnicas y mejoras en el espacio público, con capacidad de transportar hasta 2.000 pasajeros por hora y por sentido.
En paralelo a este reconocimiento internacional, el proyecto contará con Certificación Edificio Sustentable (CES) como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El nexo con CES resulta especialmente relevante por el trabajo previo de la certificación en materia de cuantificación de reducción de emisiones y su contribución al financiamiento verde.
CES y su aporte al financiamiento verde
La relación entre CES y los bonos verdes no es nueva. Como cuenta Hernán Madrid, jefe de CES, “la versión CES v1.1 permite determinar la reducción de emisiones en la etapa de operación de un edificio, a partir de la estimación de consumo de energía y su comparación con un edificio de referencia”. Así, ese trabajo permitió que la metodología de CES fuera revisada entre 2019 y 2020 por la consultora francesa Vigeo Eiris, en cumplimiento de los estándares de Climate Bonds Initiative.
“Ello hizo posible que, en la emisión de Bonos Verdes de Chile de 2021, la reducción de CO₂ en edificación impulsada por la Dirección de Arquitectura del MOP aportará con 38% de aproximadamente US$4.250 millones”, precisa Madrid.
Desde entonces, CES ha continuado colaborando con la Dirección de Arquitectura del MOP para reportar reducciones de emisiones de sus proyectos certificados. Fue así como en 2023, se informó una reducción acumulada de 11.059 tCO₂eq/año en edificios certificados hasta 2022, y que en 2024 se reportaron 985 tCO₂eq/año adicionales por nuevos edificios certificados.
En ese contexto, el Teleférico Alto Hospicio-Iquique refuerza una línea de trabajo en la que CES ha buscado visibilizar los beneficios de incorporar sustentabilidad “evaluada y cuantificada” en infraestructura pública, pero esta vez de la mano de la Dirección General de Concesiones del MOP, entidad responsable del proyecto de teleférico.
Un proceso certificado por Climate Bonds
Para el caso del Teleférico Alto Hospicio-Iquique, el proceso utilizado para la certificación climática no correspondió a una nueva auditoría a CES para emitir bonos verdes, sino a una certificación de activo bajo el estándar de Climate Bonds Initiative. De acuerdo con la información publicada por la Dirección General de Concesiones, la certificación fue otorgada luego de un proceso integral de verificación conforme al Estándar Climate Bonds v4.3, realizado por Pacific Corporate Sustainability, PCS, y posteriormente evaluado por CBI.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cumplió un rol clave como intermediario operativo, mediante cooperación técnica con el Gobierno de Chile, apoyando el proceso de relacionamiento con el verificador y con Climate Bonds Initiative.
La certificación se obtuvo a partir del fortalecimiento de los requisitos de sostenibilidad en las bases de licitación elaboradas por la Dirección General de Concesiones. Según la DGC, este trabajo formó parte de un esfuerzo más amplio para cerrar brechas de sostenibilidad en infraestructura.
Impacto financiero y sostenibilidad
Juan Eduardo Chackiel, director general de Concesiones (s), destacó que la certificación tiene distintas implicancias: “refleja la calidad de la preparación de proyectos hoy en la DGC, con guías y procesos que aseguran la adecuada consideración de los factores de sostenibilidad”.
El directivo también señaló que este reconocimiento demuestra que la alianza público-privada puede aportar infraestructura y servicios para promover ciudades más sostenibles y resilientes, mejorando la calidad de vida de las personas. Además, relevó su potencial impacto financiero, ya que la empresa que se adjudique el proyecto tendrá opciones para “ampliar y optimizar su financiación mediante el acceso a inversionistas e instrumentos vinculados al financiamiento verde”.
Por su parte, Climate Bonds destacó que el proyecto muestra cómo los gobiernos pueden utilizar certificaciones con visión de futuro para financiar sistemas de transporte modernos, resilientes y de cero emisiones, con beneficios para las comunidades y alineados con los objetivos climáticos nacionales.
Con este proyecto, Chile suma una experiencia pionera que combina cooperación internacional, financiamiento verde, certificación climática y Certificación CES como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El teleférico no solo busca mejorar la conectividad entre Alto Hospicio e Iquique, sino también consolidar una forma de desarrollar infraestructura pública con criterios verificables de sostenibilidad, reducción de emisiones y valor ambiental.
La versión 1.2 de CES Edificios de Uso Público incorpora ajustes en zonificación térmica, envolvente, demanda energética e infiltración de aire. Según Hernán Madrid, jefe de CES, los cambios buscan responder a la actualización de la OGUC y entregar mayor precisión a las simulaciones de comportamiento energético.
La Certificación Edificio Sustentable publicó en enero de 2026 la actualización de CES Edificios de Uso Público a la versión 1.2, la que estará disponible para ser utilizada en proyectos de manera paralela a la versión 1.1 hasta junio de este año. La modificación introdujo cambios relevantes en la categoría Energía, en un contexto marcado por la actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, OGUC.
“El objetivo es doble: por una parte, la incorporación y alineación de los requerimientos con la última actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la OGUC, y por otra, actualizar y añadir más precisiones a las simulaciones de comportamiento energético”, explica Hernán Madrid, jefe de CES.
De acuerdo con los registros de CES, más del 50% de los proyectos en los que la certificación ya se ha convertido en un estándar incorporaran nuevos requisitos regulatorios. Entre ellos se cuentan jardines infantiles, escuelas, colegios, liceos y edificios de educación superior, en el caso del uso educación; y centros médicos, CESFAM, hospitales y clínicas, para uso salud.
La actualización considera tres ámbitos principales. El primero es la adopción de la zonificación térmica de la NCh1079, utilizada para establecer requerimientos según la ubicación del proyecto. Sobre este punto, Madrid precisa que “en general hay una correlación bastante razonable entre las zonas térmicas y climáticas, con excepción de algunas zonas pobladas, relevantes pero acotadas, como por ejemplo La Serena-Coquimbo, a las que el estándar se elevará un poco más”.
El segundo ámbito corresponde al ajuste de los requerimientos mínimos de envolvente térmica para el caso de referencia de confort térmico pasivo, demanda de energía y consumo de energía. En esta materia, CES ya había introducido modificaciones en la actualización de la versión Edificios de Uso Público v1.1 de 2023. “Los requerimientos se encontraban en el mismo orden de magnitud, por lo que los cambios son de bajo impacto”, señala Madrid.
Uno de los cambios conceptuales más relevantes se incorpora en el requerimiento obligatorio de demanda de energía, que pasa de un enfoque prescriptivo a uno prestacional. En la práctica, esto implica evaluar el desempeño del proyecto frente a un caso de referencia, sin imponer obligatoriamente un nivel de aislación térmica a la solución constructiva especificada.
“Existe evidencia importante levantada por los profesionales que trabajan habitualmente con CES, de que los proyectos ubicados especialmente en las ciudades del valle central, que presentan requerimientos de calefacción y enfriamiento comparables en cantidad de energía, el diseño pasivo óptimo no necesariamente corresponde al que se aísle más, sino al que logre balancear ambas demandas”, sostiene Madrid.
Por ello, el requerimiento obligatorio se fijó en demostrar una reducción del 2% respecto del caso de referencia, sin condicionarlo a una característica prescriptiva de la envolvente.
El tercer punto corresponde a la infiltración de aire. Hasta ahora, CES ha abordado este aspecto como un requerimiento voluntario mediante el ensayo de infiltración de aire, conocido como blower door test. Sin embargo, con la actualización del artículo 4.1.10 de la OGUC, la prueba pasa a ser una exigencia reglamentaria.
“Con la actualización del 4.1.10 de la OGUC el escenario cambia, ya que se vuelve una exigencia reglamentaria realizar la prueba y, por lo tanto, debería pasar a ser un requerimiento obligatorio en CES. Sin embargo, hemos estructurado el requerimiento de forma que exista un periodo de transición para hacerlo compatible con la aplicabilidad de la exigencia por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu)”, afirma Madrid.
Las actualizaciones fueron desarrolladas y discutidas en los Comités Técnicos específicos convocados el año pasado por CES. Al respecto, Madrid destaca la contribución de sus integrantes “en tiempo y estrategias para abordar los requerimientos, manteniendo el espíritu de la certificación CES”.
El pasado jueves 07 de mayo se lanzó la Hoja de Ruta de Huella de Carbono: el Sector Construcción ante el Cambio Climático al 2030, una iniciativa liderada por la Cámara Chilena de la Construcción y co-construída con diversas organizaciones sectoriales, con el objetivo de trazar un itinerario que oriente las acciones de la industria hacia la reducción progresiva de emisiones, alineándose con los compromisos climáticos de Chile.
Claudio Cerda, presidente del Consejo de Desarrollo Empresarial Sostenible y vicepresidente de la CChC, no solo destacó el esfuerzo técnico de esta iniciativa, sino que también el valor de que todo el ecosistema de la industria se congregue en una sola visión respecto de estas materias. “Se trata de una señal clara de compromiso, visión y liderazgo de nuestro sector frente a uno de los mayores desafíos que tenemos como humanidad: el cambio climático”, indicó.
En este contexto, el presidente del Consejo de Desarrollo Empresarial Sostenible destacó la decisión estratégica de impulsar y congregar a actores relevantes del ecosistema para co-construir esta hoja de ruta, “articulamos a actores del mundo público, privado y académico, en un proceso participativo que permitió identificar brechas, consensuar prioridades y definir acciones concretas. Este enfoque no solo fortalece la legitimidad del instrumento, sino que también asegura quesu implementación sea realista, pertinente y efectiva”, comentó.
Por su parte, Marisol Cortez, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la CChC, destacó el carácter colaborativo que tuvo la creación de esta hoja de ruta que rescata la experiencia previa y las iniciativas realizadas por otras instituciones al respecto.
“Es el resultado concreto de un proceso profundamente colaborativo, que refleja una convicción que como Comisión hemos impulsado con fuerza: que los desafíos ambientales y, en particular el cambio climático, solo pueden abordarse de manera efectiva cuando trabajamos de forma articulada, transversal y con una mirada de largo plazo”, indicó.
“Como Comisión, entendemos que nuestro rol no termina con la elaboración de este plan que vamos a presentar hoy. Por el contrario, con este hito comienza una etapa aún más desafiante: su implementación”, puntualizó Cortez.
Hoja de Ruta
Luego de las palabras de bienvenida, Katherine Martínez, subgerente de Sostenibilidad Ambiental de la CDT de la CChC, presentó los principales detalles de la Hoja de Ruta, como un instrumento de articulación y acción concreta que busca avanzar de manera conjunta en la descarbonización de la construcción, fortalecer su sostenibilidad y aportar al cumplimiento de las metas climáticas nacionales que son específicas del sector.
Su elaboración, comentó Martínez, “se apoya a partir de la revisión de los diversos compromisos nacionales y sectoriales en materia de cambio climático, evidenciando un marco regulatorio amplio y robusto”.
De este modo, tras el análisis de políticas públicas y documentos técnicos relacionados y luego de la realización de talleres de participación que convocaron a todos los actores de la cadena de valor, se logró identificar una serie de brechas de las que se desprenden “tres ejes estratégicos que representan los grupos prioritarios de acción de laHoja de Ruta, abordando los principales desafíos tecnológicos, normativos y financieros”, puntualizó Martínez.
Innovación y nuevas tecnologías; marco normativo y regulatorio e incentivos y financiamiento, son los ejes que estructuran esta hoja de ruta y que cuentan con diez acciones en total para alcanzar el objetivo trazado.
“A través de estas acciones, se espera contar al 2027 con una línea base nacional estandarizada para todas las construcciones, que permita cuantificar de manera consistente las emisiones de carbono incorporado y carbono operacional a lo largo de su ciclo de vida. Esta meta, será el insumo fundamental para orientar futuras metas de reducción”, concluyó Katherine Martínez.
Para conocer más detalles de la Hoja de Ruta Huella de Carbono, puedes hacerlo acá.
Frutos tempranos
Junto con la Hoja de Ruta, también se presentaron algunas iniciativas que ya se están ejecutando y que permitirán al sector medir, gestionar y reducir su huella de carbono desde ahora.
Así, Bárbara Rodríguez, de EBP Chile, presentó el BienPúblico de Corfo: Huella Construcción, proyecto permite avanzar hacia un lenguaje común en la medición de la huella de carbono, facilitando la comparabilidad y la toma de decisiones informadas a nivel de proyectos y empresas del sector. En este proyecto, CES está participando como coejecutor, ya que uno de los principales productos será una calculadora simplificada de huella de carbono que se podrá incorporar como parte de los requerimientos de CES asociados a reducción de emisiones.
También se presentó la Herramienta de alineación T-MAS con Sello PRO. Paola Valencia, de EBP Chile, dio cuenta de esta iniciativa que conecta la medición con la acción, integrando criterios de sostenibilidad en procesos concretos de gestión y facilitando su adopción por parte de las empresas del sector.
Por último, Francisca Díaz, de la CDT de la CChC, mostró la optimización del Dashboard Ambiental un desarrollo que permite visualizar avances, identificar brechas y hacer seguimiento a indicadores clave, fortaleciendo la transparencia y la toma de decisiones basadas en evidencia.
En conjunto, estas iniciativas muestran algo fundamental: que la Hoja de Ruta de Huella de Carbono no es solo una declaración de intenciones, sino que se apoya en instrumentos concretos que ya están en desarrollo y sobre los cuales se continuará informando su proceso de implementación.
En el contexto del proyecto Huella Construcción, representantes de las instituciones vinculadas a la iniciativa visitaron el Liceo Jorge Teillier de Lautaro, ganador del primer lugar del Premio CES 2024, para conocer en terreno estrategias de diseño, operación y medición que aportan al desempeño ambiental del edificio.
La actividad permitió conocer en terreno distintas estrategias incorporadas al proyecto y observar cómo estas decisiones impactan en el desempeño del edificio una vez en operación. Entre los aspectos revisados estuvieron los sistemas de medición, ventilación, iluminación natural, calefacción y materialidad, todos elementos clave para avanzar hacia edificaciones más sustentables y mejor preparadas para enfrentar los desafíos de la descarbonización.
Tatiana Vidal, asesora CES, valoró especialmente la posibilidad de recorrer el edificio y revisar directamente sus soluciones. “Fue muy interesante conocer cómo se implementaron los sistemas y las estrategias incorporadas al proyecto”, señaló, destacando la oportunidad de analizar en terreno medidas vinculadas a la medición de carbono, el uso de sensores en salas de clase y patios cubiertos, y el aprovechamiento de la iluminación natural mediante lucarnas con sistemas de apertura controlada.
Durante la visita también se revisó el sistema de calefacción del establecimiento, incluidas sus calderas a pellet, así como la incorporación de materiales de bajas emisiones. Para Vidal, estos elementos muestran cómo una propuesta de diseño puede traducirse en mejores condiciones ambientales y operativas para quienes habitan el edificio.
Junto con ello, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue conocer la experiencia de uso del liceo desde la voz de sus propios actores. “Lo interesante, aparte de conocer el liceo por la certificación, es verlo en uso y conocer de primera fuente cómo ha funcionado y cuáles son las brechas que todavía quedan para operar el edificio de mejor forma”, comentó la asesora CES.
La visita también permitió relevar el impacto de decisiones asociadas a la eficiencia energética. Según explicó Vidal, uno de los aspectos importantes del proyecto ha sido la reducción en la demanda de energía, gracias a una envolvente eficiente y a soluciones constructivas que aportan al desempeño térmico del establecimiento. En esa línea, destacó además la relevancia de la renovación de aire con recuperador de calor, especialmente en la zona sur del país, donde las bajas temperaturas muchas veces dificultan la ventilación natural. “Es súper importante incorporar renovación de aire con recuperador de calor”, afirmó.
Finalmente, la profesional subrayó el valor de la articulación entre los distintos actores involucrados en este tipo de iniciativas. “Es muy satisfactorio ver a todos los actores relevantes, desde el MOP, CES y la Cámara, hasta las personas del colegio, integrándose para sacar adelante estos proyectos desde todas las aristas”, indicó.
La visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro reafirma la importancia de evaluar los edificios no solo desde su diseño, sino también desde su operación y uso cotidiano. En ese cruce entre proyecto, desempeño y experiencia real, iniciativas como Huella Construcción abren una oportunidad concreta para seguir fortaleciendo la medición, la gestión ambiental y la toma de decisiones informadas en el sector construcción.
Hernán Madrid, jefe de CES, y Margarita Cordaro, vicepresidenta de la certificación y profesional de la Dirección de Arquitectura del MOP compartieron con estudiantes de la Universidad de Chile los avances en edificación sustentable y los desafíos ante la crisis climática actual.
El auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile fue el escenario de un encuentro estratégico entre la academia y los líderes de la edificación sustentable en el país.
En el marco del curso de Principios de habitabilidad y sostenibilidad, los estudiantes recibieron a dos figuras clave en el desarrollo de estándares técnicos para la infraestructura pública: Hernán Madrid, jefe de la Certificación Edificio Sustentable (CES), y Margarita Cordaro, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y vicepresidenta de CES.
La actividad realizada en el contexto del curso de Principios de Habitabilidad y Sustentabilidad, para alumnos de segundo año de la carrera de arquitectura (único curso de sustentabilidad obligatorio de la carrera), no solo sirvió para repasar la evolución de la certificación en su primera década, sino también para formalizar el vínculo colaborativo mediante la entrega del libro conmemorativo de los diez años de CES a las académicas de la facultad. “Pocas veces contamos con profesionales que vienen del mundo técnico a contarnos cómo se desarrolla esto afuera”, destacó la docente Bárbara Rodríguez al abrir la jornada, enfatizando el valor de contar con profesionales que han empujado el fortalecimiento de los estándares de construcción en el país.
Hernán Madrid
Bárbara Rodríguez
El impacto en el territorio nacional
Hernán Madrid detalló cómo la certificación pasó de ser un acuerdo público-privado en 2014 a convertirse en un ecosistema robusto con más de 650 proyectos en diversas etapas de evaluación. El sistema se diferencia de sellos internacionales por su capacidad de adaptarse a las realidades climáticas locales, desde la Antártica hasta Rapa Nui.
Durante su intervención, Madrid explicó los pilares técnicos que sostienen el modelo:
Priorización del diseño pasivo, que representa dos tercios del sistema, para reducir demandas de energía y agua mediante la arquitectura.
Evaluación de la calidad del ambiente interior, incluyendo confort térmico, acústico, lumínico y ventilación.
Gestión de materiales y residuos bajo criterios de economía circular.
Categorización del desempeño en tres niveles: certificado, destacado y sobresaliente.
Respecto a la relevancia de este conocimiento para los futuros profesionales, Madrid fue enfático: “a quienes están acá, en alguna medida, más temprano que tarde, les va a tocar trabajar en un proyecto que incorpore certificación”.
Académicas FAU reciben libro CES.
Margarita Cordaro
La visión del MOP y los desafíos de la policrisis
Margarita Cordaro, con más de 40 años de trayectoria en el servicio público, aportó la visión operativa de cómo se gestiona la arquitectura estatal. La experta señaló que el objetivo actual es una edificación de calidad que considere los riesgos geográficos y ambientales de un Chile diverso.
Cordaro introdujo el concepto de “policrisis” para explicar la complejidad del diseño contemporáneo:
Necesidad de edificios resilientes ante inundaciones, incendios y marejadas.
Incorporación de soluciones basadas en la naturaleza, mezclando infraestructura gris con verde y azul.
Aplicación de análisis de riesgo de desastre y localización obligatoria en la inversión pública.
Sobre la consolidación de estos estándares, Cordaro afirmó que “CES nos dio una estructura ordenada que habla en nuestros términos”, permitiendo que el edificio público adquiera una jerarquía superior y técnica que antes era difícil de medir y evidenciar ante organismos como el Ministerio de Hacienda.
Luego del lanzamiento del Manual CES Aeropuertos, el equipo habilitó en la plataforma los nuevos requerimientos y la optimización de procesos que trae consigo esta nueva versión. Acá te contamos los principales cambios.
La versión de CES Aeropuertos, publicada en abril de 2026, ya se encuentra disponible para la inscripción y documentación de proyectos en la plataforma CES. Esta herramienta ha sido diseñada específicamente para que los asesores puedan inscribir sus proyectos, gestionar la documentación técnica, enviarlos a revisión y recibir tanto informes de evaluación como reportes del edificio.
El proceso de certificación
Romy Luckeheide, arquitecta de CES, explica que “como ocurre en las otras versiones de la certificación, la documentación de proyectos, tales como Arquitectura y Espacialidades, se ingresa en un formulario inicial para luego demostrar el cumplimiento mediante información elaborada por el asesor CES para cada requerimiento postulado”. El orden de estos requerimientos se basa en el cuadro resumen del Manual de Aeropuertos, estructurado por categoría, variable y, dentro de esta, requerimientos que pueden ser obligatorios o voluntarios.
Cada variable contiene requerimientos con antecedentes únicos o vinculados, lo que optimiza la carga de información. “La mayoría de los antecedentes de los requerimientos obligatorios por variable se encuentran vinculados con los voluntarios. Esto permite respaldar el cumplimiento subiendo la información una sola vez, una ventaja operativa que implica, sin embargo, tener claro de antemano el alcance de la postulación previo a la elaboración del respaldo técnico”, señala la arquitecta.
Nuevas categorías y desafíos técnicos
Entre las principales diferencias con las versiones anteriores, destaca la obligatoriedad de documentar dos nuevas categorías: emisiones y economía circular.
La categoría de emisiones integra la huella de carbono en la operación del edificio (consumos de energía), la huella de carbono contenida en el edificio y la integración de alcance ACA.
Por su parte, el ámbito de economía circular, materiales y residuos aborda la declaración ambiental de productos (DAP), la reutilización de materiales, el diseño modular y un plan de desmontaje, además de un sistema robusto de gestión de residuos que incluye medidas de control durante la construcción, planes de gestión y declaración de generación de desechos.
El segundo gran cambio, continúa Luckeheide, se observa en la categoría de innovación, la cual incorpora nuevos requerimientos dentro de los cuales el equipo de proyecto deberá elegir un máximo de dos, con tres puntos cada uno, totalizando seis puntos disponibles.
En definitiva, la implementación de esta nueva versión de la certificación representa un avance sustancial en la exigencia técnica para la infraestructura aeroportuaria. Al integrar de manera formal los criterios de emisiones y economía circular, el estándar CES no solo moderniza su enfoque, sino que entrega a los asesores y equipos de proyecto un marco claro para potenciar la sustentabilidad desde las etapas tempranas de diseño hasta la construcción.
La iniciativa, presentada este 14 de abril en la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía, busca desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para estimar el carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, construir líneas base y apoyar la toma de decisiones del sector con estándares comparables y escalables a nivel nacional.
En la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía se realizó hoy el lanzamiento del proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción”, una iniciativa que busca cerrar brechas de información ambiental en el sector y avanzar en una medición más estandarizada del carbono asociado a edificaciones e infraestructura. La propuesta considera una herramienta digital de libre acceso, con pilotaje en La Araucanía y proyección de escalamiento a nivel nacional.
El objetivo general del proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para la estimación del carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, alineada con estándares internacionales y orientada a la competitividad de las empresas del sector construcción. La iniciativa apunta, además, a contribuir a la construcción de líneas base de intensidades de material y de carbono incorporado y operacional, mejorar la coordinación entre actores públicos y privados y facilitar el cumplimiento de metas de descarbonización en el territorio.
La presentación del proyecto subrayó que este desafío responde a un contexto país cada vez más exigente. Según se expuso en la jornada, la Estrategia Climática de Largo Plazo establece que al 2050 todas las edificaciones nuevas, residenciales y no residenciales, deberán alcanzar emisiones netas cero, y que el sector debe avanzar en la construcción de líneas base de carbono. En ese marco, la iniciativa busca aportar una metodología y una plataforma adaptadas al contexto local para medir, gestionar y reducir emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos.
El subdirector regional de Corfo Araucanía, Julio Salas, destacó que “empezar a medir lo que hacemos es tremendamente importante para tomar decisiones y para tomar buenas decisiones”, y enfatizó que uno de los atributos centrales del proyecto es que la plataforma será de libre acceso para el sector.
Julio Salas
Katherine Martínez
Por su parte, Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso, para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”. En su intervención, agregó que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones, tanto a nivel operacional como en el carbono incorporado en los materiales.
Desde el punto de vista técnico, la solución considera la integración con la herramienta Ábaco y, mediante una API, con la plataforma internacional EC3 (Embodied Carbon in Construction Calculator). De acuerdo con la presentación, esto permitirá estimar el carbono de proyectos de edificación a partir de cantidades de obra estándar y de información proveniente de proyectos CES de La Araucanía; visualizar resultados por materiales, por etapas del ciclo de vida —A1-A3, A4, A5, B, C y D— y por unidades funcionales, como kgCO2e/m²; explorar escenarios alternativos de diseño y selección de materiales; y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna.
El presidente de CES, Ricardo Fernández, sostuvo que “aquí se trata de tener datos objetivos y tener una visión científica que nos permita fundamentar y tomar buenas decisiones”. Añadió que el proyecto responde a una necesidad actual del sector, en un escenario en que las exigencias regulatorias, financieras y técnicas avanzan con rapidez y hacen cada vez más relevante contar con información confiable, comparable y adecuada a la realidad local.
Durante la actividad también se informó que la iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector. Además, se indicó que la plataforma web debiera estar habilitada hacia fines de este año, en el marco de una ejecución total de 24 meses iniciada a fines de noviembre pasado.
La consultora de EBP Chile, Bárbara Rodríguez, relevó el valor de la estandarización y de la usabilidad para la adopción sectorial de esta solución. En ese sentido, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.
Ricardo Fernández
Bárbara Rodríguez
El proyecto contempla, entre sus resultados esperados, habilitar y documentar una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, transferir su uso y mantención a la Cámara Chilena de la Construcción bajo un modelo conjunto con el Instituto de la Construcción, y desplegar una estrategia de comunicación y capacitación para incentivar su adopción regional y nacional. La meta es contribuir a una construcción más competitiva, con mejor información para la toma de decisiones y con capacidades concretas para avanzar hacia la carbono neutralidad del sector.
El proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción” o Huella Construcción, de la CDT y la Cámara Chilena de la Construcción, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES).
Objetivo de la herramienta
Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”, subrayando que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones.
La iniciativa contempla la integración técnica con Ábaco y, mediante API, con la plataforma internacional EC3, lo que permitirá estimar carbono incorporado, visualizar resultados por materiales y etapas del ciclo de vida, explorar escenarios alternativos de diseño y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna.
Piloto
La iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector.
Bárbara Rodríguez, consultora de EBP Chile, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.
Entre sus resultados esperados, se encuentra la habilitación de una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, junto con una estrategia de transferencia y difusión para promover su adopción regional y nacional.
La actualización de la certificación CES introduce exigencias inéditas en el país, como la aislación de cubiertas y el diseño de zonas de silencio para pasajeros neurodivergentes.
Dentro de la categoría Calidad del ambiente interior, el confort acústico es la variable que presenta los mayores cambios respecto de las otras versiones CES. Si bien la variable mantiene indicadores de medición, experimenta un cambio estructural en cuanto a su metodología, alcance y la fuente de información.
Según explica la arquitecta de CES, Romy Luckeheide, la actualización y el desarrollo de estos requerimientos se basan en un estudio minucioso de normativa vigente internacional y casos de estudio sobre criterios de desempeño acústico para terminales de pasajeros. Además, se realizaron visitas a tres aeropuertos y aeródromos para medir niveles de ruido asociados a operaciones y la inteligibilidad de la palabra del sistema de anunciamientos por voz (STIPA).
Este proceso es pionero, ya que “nunca en Chile se había realizado un levantamiento de estas características”. Actualmente, el país no cuenta con normativa nacional que regule los estándares acústicos específicos en edificios aeroportuarios.
Requerimientos y puntajes
El confort acústico en la versión aeropuertos contempla un requerimiento mínimo obligatorio y cinco voluntarios, sumando un total de 7 puntos. La estructura se desglosa de la siguiente manera:
Principales cambios técnicos
Romy Luckeheide detalla que, para los requerimientos 3R1 y 3.1, se incorpora la aislación de cubiertas tanto para el requerimiento obligatorio como voluntario, además de la fachada. “El nivel de aislamiento dependerá de la tipología del aeropuerto y de si está habilitado para operaciones militares. Además, se agrega un nuevo indicador: la diferencia de niveles normalizado para fachadas D2m, nT, A (dB), que requiere programas informáticos especializados para su cálculo”.
En cuanto al aislamiento entre recintos (3.2), se actualizó la metodología para espacios aeroportuarios basada en referentes como Building Bulletin 93 y Acoustics Asset Standard – Heathrow. Por su parte, el control de ruido de equipos (3.4) exige ahora cumplir con límites establecidos de ruido de fondo Leq (dBA) según el tipo de recinto aeroportuario.
Tiempo de reverberación e inteligibilidad
“Para proveer un ambiente adecuado a los trabajadores, se exige un límite de tiempo de reverberación según el tamaño del recinto para salas de reuniones o espera. El indicador de inteligibilidad de la palabra aplicará solo para anuncios del sistema PA/VA, para asegurar que sean claramente audibles, dependiendo del tipo de red aeroportuaria”, explica Luckeheide.
Inclusión y zonas de silencio
El nuevo requerimiento 4.5 busca crear áreas de bajo ruido para promover el bienestar de los pasajeros y mejorar la accesibilidad universal para personas neurodivergentes. Estas zonas se miden por el nivel de decibeles y su cantidad en el terminal. Se considera como valor referencial los 30 dB que la OMS sugiere para salas de hospitales.
Estas salas deben ser diseñadas conforme a estándares internacionales y ubicarse en locaciones estratégicas para optimizar su beneficio.