En el contexto del proyecto Huella Construcción, representantes de las instituciones vinculadas a la iniciativa visitaron el Liceo Jorge Teillier de Lautaro, ganador del primer lugar del Premio CES 2024, para conocer en terreno estrategias de diseño, operación y medición que aportan al desempeño ambiental del edificio.
La actividad permitió conocer en terreno distintas estrategias incorporadas al proyecto y observar cómo estas decisiones impactan en el desempeño del edificio una vez en operación. Entre los aspectos revisados estuvieron los sistemas de medición, ventilación, iluminación natural, calefacción y materialidad, todos elementos clave para avanzar hacia edificaciones más sustentables y mejor preparadas para enfrentar los desafíos de la descarbonización.
Tatiana Vidal, asesora CES, valoró especialmente la posibilidad de recorrer el edificio y revisar directamente sus soluciones. “Fue muy interesante conocer cómo se implementaron los sistemas y las estrategias incorporadas al proyecto”, señaló, destacando la oportunidad de analizar en terreno medidas vinculadas a la medición de carbono, el uso de sensores en salas de clase y patios cubiertos, y el aprovechamiento de la iluminación natural mediante lucarnas con sistemas de apertura controlada.
Durante la visita también se revisó el sistema de calefacción del establecimiento, incluidas sus calderas a pellet, así como la incorporación de materiales de bajas emisiones. Para Vidal, estos elementos muestran cómo una propuesta de diseño puede traducirse en mejores condiciones ambientales y operativas para quienes habitan el edificio.
Junto con ello, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue conocer la experiencia de uso del liceo desde la voz de sus propios actores. “Lo interesante, aparte de conocer el liceo por la certificación, es verlo en uso y conocer de primera fuente cómo ha funcionado y cuáles son las brechas que todavía quedan para operar el edificio de mejor forma”, comentó la asesora CES.
La visita también permitió relevar el impacto de decisiones asociadas a la eficiencia energética. Según explicó Vidal, uno de los aspectos importantes del proyecto ha sido la reducción en la demanda de energía, gracias a una envolvente eficiente y a soluciones constructivas que aportan al desempeño térmico del establecimiento. En esa línea, destacó además la relevancia de la renovación de aire con recuperador de calor, especialmente en la zona sur del país, donde las bajas temperaturas muchas veces dificultan la ventilación natural. “Es súper importante incorporar renovación de aire con recuperador de calor”, afirmó.
Finalmente, la profesional subrayó el valor de la articulación entre los distintos actores involucrados en este tipo de iniciativas. “Es muy satisfactorio ver a todos los actores relevantes, desde el MOP, CES y la Cámara, hasta las personas del colegio, integrándose para sacar adelante estos proyectos desde todas las aristas”, indicó.
La visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro reafirma la importancia de evaluar los edificios no solo desde su diseño, sino también desde su operación y uso cotidiano. En ese cruce entre proyecto, desempeño y experiencia real, iniciativas como Huella Construcción abren una oportunidad concreta para seguir fortaleciendo la medición, la gestión ambiental y la toma de decisiones informadas en el sector construcción.
Con 22 nuevas inscripciones y avances clave en manuales técnicos para aeropuertos, el sistema de certificación nacional consolida su impacto en la construcción sustentable.
Al cierre del primer trimestre de 2026, la Certificación Edificio Sustentable (CES) registra un dinamismo excepcional en el sector de la construcción de uso público en Chile.
De acuerdo con los datos proporcionados por Romy Luckeheide, arquitecta del equipo de la certificación, el periodo destaca por las siguientes cifras:
22 proyectos inscritos (11 de ellos ingresados solo durante enero).
12 nuevas iniciativas que alcanzaron la precertificación.
6 edificios que ya cuentan con su certificación definitiva.
Innovación en infraestructura aeroportuaria
Uno de los pilares de este periodo es el desarrollo de CES Aeropuertos. En conjunto con la Dirección de Aeropuertos (DAP) del Ministerio de Obras Públicas, se ha definido una hoja de ruta técnica orientada a la descarbonización de la infraestructura aérea.
Uno de los hitos de este proceso fue la presentación del manual CES Aeropuertos Versión 1, realizada en el boulevard norte del principal terminal aéreo del país.
En ese marco, el presidente de CES, Ricardo Fernández, destacó el valor estratégico del documento. “No solo presentamos un manual, sino el resultado de un trabajo riguroso desarrollado junto a la Dirección de Aeropuertos. Incorporar la infraestructura aeroportuaria tiene un significado estratégico, porque estos edificios son puertas de entrada al país y plataformas de alto consumo energético que requieren estándares ambientales cada vez más exigentes”.
Este avance integra metas de hidrógeno verde e innovaciones en la experiencia del usuario, como la creación de zonas de silencio diseñadas para pasajeros neurodivergentes.
Proyectos destacados en 2026
Entre los proyectos certificados a principios de 2026, destacan el edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, en la Región Metropolitana, que logró 43,5 puntos en la certificación y una reducción del 63% en el consumo del agua.
Con un puntaje sobresaliente de 75,5, resalta el Terminal de Buses Hualpín, que logró un 55% de reducción en el consumo de agua y un 32% de ahorro de energía. Así, la Región de La Araucanía sigue sumando edificios de uso público a la familia CES.
Por su parte, la Reposición Escuela Mujeres Americanas de Bucalemu logró certificarse con 45,4 puntos, y un importante 70,2% de ahorro en el consumo de agua.
Este positivo balance del comienzo del año no solo refleja un crecimiento cuantitativo en el número de proyectos, sino también una maduración técnica del sistema. La consolidación de categorías como CES Aeropuertos y el ahorro hídrico y energético obtenidos por edificios de diversa índole confirman que la sostenibilidad ha dejado de ser un atributo opcional para convertirse en el estándar mínimo de la infraestructura pública chilena.
Con estos avances, el ecosistema de la construcción nacional se proyecta hacia un año de consolidación, donde la eficiencia operativa y el bienestar del usuario final permanecen en el centro de la estrategia de desarrollo.
Hernán Madrid, jefe de CES, y Margarita Cordaro, vicepresidenta de la certificación y profesional de la Dirección de Arquitectura del MOP compartieron con estudiantes de la Universidad de Chile los avances en edificación sustentable y los desafíos ante la crisis climática actual.
El auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile fue el escenario de un encuentro estratégico entre la academia y los líderes de la edificación sustentable en el país.
En el marco del curso de Principios de habitabilidad y sostenibilidad, los estudiantes recibieron a dos figuras clave en el desarrollo de estándares técnicos para la infraestructura pública: Hernán Madrid, jefe de la Certificación Edificio Sustentable (CES), y Margarita Cordaro, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y vicepresidenta de CES.
La actividad no solo sirvió para repasar la evolución de la certificación en su primera década, sino también para formalizar el vínculo colaborativo mediante la entrega del libro conmemorativo de los diez años de CES a las académicas de la facultad. “Pocas veces contamos con profesionales que vienen del mundo técnico a contarnos cómo se desarrolla esto afuera”, destacó la docente Bárbara Rodríguez al abrir la jornada, enfatizando el valor de contar con profesionales que han empujado el fortalecimiento de los estándares de construcción en el país.
Hernán Madrid
Bárbara Rodríguez
El impacto en el territorio nacional
Hernán Madrid detalló cómo la certificación pasó de ser un acuerdo público-privado en 2014 a convertirse en un ecosistema robusto con más de 650 proyectos en diversas etapas de evaluación. El sistema se diferencia de sellos internacionales por su capacidad de adaptarse a las realidades climáticas locales, desde la Antártica hasta Rapa Nui.
Durante su intervención, Madrid explicó los pilares técnicos que sostienen el modelo:
Priorización del diseño pasivo, que representa dos tercios del sistema, para reducir demandas de energía y agua mediante la arquitectura.
Evaluación de la calidad del ambiente interior, incluyendo confort térmico, acústico, lumínico y ventilación.
Gestión de materiales y residuos bajo criterios de economía circular.
Categorización del desempeño en tres niveles: certificado, destacado y sobresaliente.
Respecto a la relevancia de este conocimiento para los futuros profesionales, Madrid fue enfático: “a quienes están acá, en alguna medida, más temprano que tarde, les va a tocar trabajar en un proyecto que incorpore certificación”.
Académicas FAU reciben libro CES.
Margarita Cordaro
La visión del MOP y los desafíos de la policrisis
Margarita Cordaro, con más de 40 años de trayectoria en el servicio público, aportó la visión operativa de cómo se gestiona la arquitectura estatal. La experta señaló que el objetivo actual es una edificación de calidad que considere los riesgos geográficos y ambientales de un Chile diverso.
Cordaro introdujo el concepto de “policrisis” para explicar la complejidad del diseño contemporáneo:
Necesidad de edificios resilientes ante inundaciones, incendios y marejadas.
Incorporación de soluciones basadas en la naturaleza, mezclando infraestructura gris con verde y azul.
Aplicación de análisis de riesgo de desastre y localización obligatoria en la inversión pública.
Sobre la consolidación de estos estándares, Cordaro afirmó que “CES nos dio una estructura ordenada que habla en nuestros términos”, permitiendo que el edificio público adquiera una jerarquía superior y técnica que antes era difícil de medir y evidenciar ante organismos como el Ministerio de Hacienda.
Luego del lanzamiento del Manual CES Aeropuertos, el equipo habilitó en la plataforma los nuevos requerimientos y la optimización de procesos que trae consigo esta nueva versión. Acá te contamos los principales cambios.
La versión de CES Aeropuertos, publicada en abril de 2026, ya se encuentra disponible para la inscripción y documentación de proyectos en la plataforma CES. Esta herramienta ha sido diseñada específicamente para que los asesores puedan inscribir sus proyectos, gestionar la documentación técnica, enviarlos a revisión y recibir tanto informes de evaluación como reportes del edificio.
El proceso de certificación
Romy Luckeheide, arquitecta de CES, explica que “como ocurre en las otras versiones de la certificación, la documentación de proyectos, tales como Arquitectura y Espacialidades, se ingresa en un formulario inicial para luego demostrar el cumplimiento mediante información elaborada por el asesor CES para cada requerimiento postulado”. El orden de estos requerimientos se basa en el cuadro resumen del Manual de Aeropuertos, estructurado por categoría, variable y, dentro de esta, requerimientos que pueden ser obligatorios o voluntarios.
Cada variable contiene requerimientos con antecedentes únicos o vinculados, lo que optimiza la carga de información. “La mayoría de los antecedentes de los requerimientos obligatorios por variable se encuentran vinculados con los voluntarios. Esto permite respaldar el cumplimiento subiendo la información una sola vez, una ventaja operativa que implica, sin embargo, tener claro de antemano el alcance de la postulación previo a la elaboración del respaldo técnico”, señala la arquitecta.
Nuevas categorías y desafíos técnicos
Entre las principales diferencias con las versiones anteriores, destaca la obligatoriedad de documentar dos nuevas categorías: emisiones y economía circular.
La categoría de emisiones integra la huella de carbono en la operación del edificio (consumos de energía), la huella de carbono contenida en el edificio y la integración de alcance ACA.
Por su parte, el ámbito de economía circular, materiales y residuos aborda la declaración ambiental de productos (DAP), la reutilización de materiales, el diseño modular y un plan de desmontaje, además de un sistema robusto de gestión de residuos que incluye medidas de control durante la construcción, planes de gestión y declaración de generación de desechos.
El segundo gran cambio, continúa Luckeheide, se observa en la categoría de innovación, la cual incorpora nuevos requerimientos dentro de los cuales el equipo de proyecto deberá elegir un máximo de dos, con tres puntos cada uno, totalizando seis puntos disponibles.
En definitiva, la implementación de esta nueva versión de la certificación representa un avance sustancial en la exigencia técnica para la infraestructura aeroportuaria. Al integrar de manera formal los criterios de emisiones y economía circular, el estándar CES no solo moderniza su enfoque, sino que entrega a los asesores y equipos de proyecto un marco claro para potenciar la sustentabilidad desde las etapas tempranas de diseño hasta la construcción.
La iniciativa, presentada este 14 de abril en la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía, busca desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para estimar el carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, construir líneas base y apoyar la toma de decisiones del sector con estándares comparables y escalables a nivel nacional.
En la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía se realizó hoy el lanzamiento del proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción”, una iniciativa que busca cerrar brechas de información ambiental en el sector y avanzar en una medición más estandarizada del carbono asociado a edificaciones e infraestructura. La propuesta considera una herramienta digital de libre acceso, con pilotaje en La Araucanía y proyección de escalamiento a nivel nacional.
El objetivo general del proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para la estimación del carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, alineada con estándares internacionales y orientada a la competitividad de las empresas del sector construcción. La iniciativa apunta, además, a contribuir a la construcción de líneas base de intensidades de material y de carbono incorporado y operacional, mejorar la coordinación entre actores públicos y privados y facilitar el cumplimiento de metas de descarbonización en el territorio.
La presentación del proyecto subrayó que este desafío responde a un contexto país cada vez más exigente. Según se expuso en la jornada, la Estrategia Climática de Largo Plazo establece que al 2050 todas las edificaciones nuevas, residenciales y no residenciales, deberán alcanzar emisiones netas cero, y que el sector debe avanzar en la construcción de líneas base de carbono. En ese marco, la iniciativa busca aportar una metodología y una plataforma adaptadas al contexto local para medir, gestionar y reducir emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos.
El subdirector regional de Corfo Araucanía, Julio Salas, destacó que “empezar a medir lo que hacemos es tremendamente importante para tomar decisiones y para tomar buenas decisiones”, y enfatizó que uno de los atributos centrales del proyecto es que la plataforma será de libre acceso para el sector.
Julio Salas
Katherine Martínez
Por su parte, Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso, para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”. En su intervención, agregó que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones, tanto a nivel operacional como en el carbono incorporado en los materiales.
Desde el punto de vista técnico, la solución considera la integración con la herramienta Ábaco y, mediante una API, con la plataforma internacional EC3 (Embodied Carbon in Construction Calculator). De acuerdo con la presentación, esto permitirá estimar el carbono de proyectos de edificación a partir de cantidades de obra estándar y de información proveniente de proyectos CES de La Araucanía; visualizar resultados por materiales, por etapas del ciclo de vida —A1-A3, A4, A5, B, C y D— y por unidades funcionales, como kgCO2e/m²; explorar escenarios alternativos de diseño y selección de materiales; y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna.
El presidente de CES, Ricardo Fernández, sostuvo que “aquí se trata de tener datos objetivos y tener una visión científica que nos permita fundamentar y tomar buenas decisiones”. Añadió que el proyecto responde a una necesidad actual del sector, en un escenario en que las exigencias regulatorias, financieras y técnicas avanzan con rapidez y hacen cada vez más relevante contar con información confiable, comparable y adecuada a la realidad local.
Durante la actividad también se informó que la iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector. Además, se indicó que la plataforma web debiera estar habilitada hacia fines de este año, en el marco de una ejecución total de 24 meses iniciada a fines de noviembre pasado.
La consultora de EBP Chile, Bárbara Rodríguez, relevó el valor de la estandarización y de la usabilidad para la adopción sectorial de esta solución. En ese sentido, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.
Ricardo Fernández
Bárbara Rodríguez
El proyecto contempla, entre sus resultados esperados, habilitar y documentar una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, transferir su uso y mantención a la Cámara Chilena de la Construcción bajo un modelo conjunto con el Instituto de la Construcción, y desplegar una estrategia de comunicación y capacitación para incentivar su adopción regional y nacional. La meta es contribuir a una construcción más competitiva, con mejor información para la toma de decisiones y con capacidades concretas para avanzar hacia la carbono neutralidad del sector.
El proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción” o Huella Construcción, de la CDT y la Cámara Chilena de la Construcción, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES).
Objetivo de la herramienta
Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”, subrayando que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones.
La iniciativa contempla la integración técnica con Ábaco y, mediante API, con la plataforma internacional EC3, lo que permitirá estimar carbono incorporado, visualizar resultados por materiales y etapas del ciclo de vida, explorar escenarios alternativos de diseño y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna.
Piloto
La iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector.
Bárbara Rodríguez, consultora de EBP Chile, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.
Entre sus resultados esperados, se encuentra la habilitación de una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, junto con una estrategia de transferencia y difusión para promover su adopción regional y nacional.
La actualización de la certificación CES introduce exigencias inéditas en el país, como la aislación de cubiertas y el diseño de zonas de silencio para pasajeros neurodivergentes.
Dentro de la categoría Calidad del ambiente interior, el confort acústico es la variable que presenta los mayores cambios respecto de las otras versiones CES. Si bien la variable mantiene indicadores de medición, experimenta un cambio estructural en cuanto a su metodología, alcance y la fuente de información.
Según explica la arquitecta de CES, Romy Luckeheide, la actualización y el desarrollo de estos requerimientos se basan en un estudio minucioso de normativa vigente internacional y casos de estudio sobre criterios de desempeño acústico para terminales de pasajeros. Además, se realizaron visitas a tres aeropuertos y aeródromos para medir niveles de ruido asociados a operaciones y la inteligibilidad de la palabra del sistema de anunciamientos por voz (STIPA).
Este proceso es pionero, ya que “nunca en Chile se había realizado un levantamiento de estas características”. Actualmente, el país no cuenta con normativa nacional que regule los estándares acústicos específicos en edificios aeroportuarios.
Requerimientos y puntajes
El confort acústico en la versión aeropuertos contempla un requerimiento mínimo obligatorio y cinco voluntarios, sumando un total de 7 puntos. La estructura se desglosa de la siguiente manera:
Principales cambios técnicos
Romy Luckeheide detalla que, para los requerimientos 3R1 y 3.1, se incorpora la aislación de cubiertas tanto para el requerimiento obligatorio como voluntario, además de la fachada. “El nivel de aislamiento dependerá de la tipología del aeropuerto y de si está habilitado para operaciones militares. Además, se agrega un nuevo indicador: la diferencia de niveles normalizado para fachadas D2m, nT, A (dB), que requiere programas informáticos especializados para su cálculo”.
En cuanto al aislamiento entre recintos (3.2), se actualizó la metodología para espacios aeroportuarios basada en referentes como Building Bulletin 93 y Acoustics Asset Standard – Heathrow. Por su parte, el control de ruido de equipos (3.4) exige ahora cumplir con límites establecidos de ruido de fondo Leq (dBA) según el tipo de recinto aeroportuario.
Tiempo de reverberación e inteligibilidad
“Para proveer un ambiente adecuado a los trabajadores, se exige un límite de tiempo de reverberación según el tamaño del recinto para salas de reuniones o espera. El indicador de inteligibilidad de la palabra aplicará solo para anuncios del sistema PA/VA, para asegurar que sean claramente audibles, dependiendo del tipo de red aeroportuaria”, explica Luckeheide.
Inclusión y zonas de silencio
El nuevo requerimiento 4.5 busca crear áreas de bajo ruido para promover el bienestar de los pasajeros y mejorar la accesibilidad universal para personas neurodivergentes. Estas zonas se miden por el nivel de decibeles y su cantidad en el terminal. Se considera como valor referencial los 30 dB que la OMS sugiere para salas de hospitales.
Estas salas deben ser diseñadas conforme a estándares internacionales y ubicarse en locaciones estratégicas para optimizar su beneficio.
A través de un trabajo conjunto con la DAP del MOP, se definió la hoja de ruta técnica que regirá el diseño de los próximos terminales aéreos, incorporando criterios de sustentabilidad y energías renovables.
En una mañana fresca y activa de jueves, el boulevard norte del Aeropuerto de Santiago se transformó en el escenario para presentar el nuevo Manual CES Aeropuertos. Entre el flujo constante de pasajeros y el sonido ambiente de las turbinas que recordaba la complejidad acústica de estos recintos, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) oficializó esta herramienta que permitirá incorporar altos estándares de sustentabilidad en la infraestructura aérea del país.
La actividad, marcada por la “mística” de realizarse en una verdadera “mini ciudad” que no se detiene, sirvió para relevar cómo la arquitectura pública debe responder a desafíos climáticos urgentes.
Pilares del nuevo estándar aeroportuario
El documento establece criterios específicos para evaluar el desempeño ambiental de los terminales, adaptando la metodología CES a las particularidades de estos edificios de alta complejidad. Los puntos clave del manual incluyen:
Eficiencia hídrica y energética: Estrategias para reducir el consumo en recintos que operan las 24 horas, los 7 días de la semana y diferenciarlos de aeródromos pequeños que funcionan con frecuencia reducida.
Transición energética: Requerimientos específicos para electromovilidad y el uso de hidrógeno verde.
Economía circular: Gestión avanzada de residuos de construcción y operación, posicionando a la Dirección de Aeropuertos en la vanguardia del MOP en esta materia.
Calidad ambiental interior: Foco en la iluminación natural y un aislamiento acústico superior para el bienestar de funcionarios y pasajeros.
Infraestructura verde: Incorporación de techos vegetales, jardines verticales y parques interiores con especies de bajo consumo hídrico.
Visión de los protagonistas
El desarrollo del manual fue impulsado por la Dirección de Aeropuertos del MOP y contó con la participación técnica de Certificación Edificio Sustentable (CES), consolidando un trabajo colaborativo de años entre el mundo público y privado.
Ricardo Fernández, presidente de CES, destacó el valor estratégico del instrumento: “Hoy no solo presentamos un manual, sino el resultado de un trabajo riguroso desarrollado junto a la Dirección de Aeropuertos. Incorporar la infraestructura aeroportuaria tiene un significado estratégico, porque estos edificios son puertas de entrada al país y plataformas de alto consumo energético que requieren estándares ambientales cada vez más exigentes”.
Por su parte, el exsubsecretario de Obras Públicas, Danilo Núñez, (administración anterior) enfatizó el cambio de paradigma: “Los aeropuertos hoy funcionan como verdaderas mini ciudades. Este manual representa un salto importante para avanzar hacia terminales más eficientes y alineados con los desafíos ambientales del país”.
El futuro de la red aeroportuaria
La exdirectora nacional de Aeropuertos del MOP, Claudia Silva, recordó que este anhelo comenzó a gestarse hace años para beneficiar a las próximas generaciones. “Este manual nos entrega una herramienta concreta para que los proyectos aeroportuarios sean lo más sustentables posible”.
Actualmente, la hoja de ruta ya es una realidad en diversos puntos del territorio:
Los proyectos de aeródromos en Puerto Natales, Concón y Teniente Marsh en la Antártica ya se encuentran precertificados.
Los nuevos aeropuertos Andres Sabella (Antofagasta) y Desierto de Atacama (Caldera) se encuentran inscritos y trabajando activamente en el diseño para incorporar estándares CES
Se sumarán próximamente los diseños de los nuevos edificios en Mataveri (Rapa Nui) y el esperado tercer terminal de pasajeros de Santiago, que busca ser uno de los primeros “aeropuertos verdes” de la región.
Con esta versión, CES amplía su impacto en el sistema nacional, consolidándose como la herramienta clave para elevar el estándar de los edificios públicos en Chile y Sudamérica.
Con 69 nuevos proyectos inscritos y una fuerte presencia en 17 regiones del país, el sistema de certificación consolida su impacto en la infraestructura pública nacional.
El cierre del año 2025 entrega cifras muy positivas para la Certificación Edificio Sustentable (CES), reflejando un compromiso creciente de los mandantes públicos y privados con la eficiencia. Durante este periodo, se alcanzó un total de 69 proyectos inscritos, mientras que se registraron 46 edificios certificados y 34 precertificados.
Respecto a estos resultados, la arquitecta y profesional de CES Romy Lückeheide, señala que “este año hemos visto cómo la sustentabilidad se ha vuelto un estándar ineludible en la edificación pública de nuestro país”.
Distribución territorial y mandantes clave
Uno de los hitos más relevantes de 2025 fue la cobertura geográfica. El sistema logró inscribir edificios en 17 regiones, abarcando prácticamente todo el territorio nacional, con la única excepción de la región de Ñuble. Si bien la región Metropolitana lideró en cantidad con 14 proyectos , otras zonas como La Araucanía (11 proyectos), Valparaíso (10 proyectos) y Los Lagos (8 proyectos) mostraron un dinamismo notable.
Este alcance territorial está estrechamente ligado a la gestión de diversos mandantes. La Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) se posicionó como el actor con mayor cantidad de inscripciones, sumando 17 proyectos, muchos de ellos ubicados en la capital.
Otros colaboradores fundamentales fueron la Dirección Regional de Arquitectura MOP con 16 proyectos y las diversas municipalidades del país con 15 registros.
Educación y salud: Los usos dominantes
Al analizar el destino de los edificios, se observa un fenómeno interesante según la métrica utilizada. Por cantidad de proyectos, el sector Educación lidera con 31 inscripciones. Sin embargo, al medir el impacto por volumen de construcción, Salud toma el protagonismo.
“Es interesante analizar los usos de los proyectos, si bien educación tiene la mayor cantidad de inscripciones, Salud tiene la mayor cantidad de superficie en m2”, explica Lückeheide, reforzando lo que indican las cifras de superficie: el sector salud alcanzó los 204.837 m2 construidos bajo criterios de sustentabilidad, superando ampliamente a los 67.014 m2 del área educativa.
Calidad técnica y nuevos desafíos
En cuanto al rendimiento técnico, el año 2025 destacó por altos estándares en diversos puntos del país. En el proceso de precertificación, sobresalieron proyectos en zonas extremas (Puerto Natales y Juan Fernández). Por su parte, en los proyectos ya certificados, destacaron infraestructuras de seguridad y justicia en localidades como Carahue y Quilicura.
Finalmente, el año también marcó un hito en la certificación de edificios existentes, logrando la certificación de una habilitación de oficinas que alcanzó los 57 puntos, demostrando que la sustentabilidad es aplicable a todo el ciclo de vida de las estructuras.
A través de nuevos requerimientos de innovación en hidrógeno verde y electromovilidad, la certificación expande su alcance a todo el recinto aeroportuario para liderar la transición energética.
La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio un paso estratégico en su evolución técnica con el lanzamiento de su versión para aeropuertos. Esta actualización no es solo una adaptación de criterios existentes, sino una respuesta integral a las complejidades operativas de los terminales aéreos, donde la eficiencia debe convivir con una logística de alto impacto ambiental.
La gran novedad de esta versión radica en que el estándar trasciende las paredes del terminal de pasajeros para observar el comportamiento sistémico del aeropuerto. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, el diseño de esta herramienta buscó expresamente ampliar el radio de acción.
“En la versión de aeropuertos se incorporan, con mucho mayor detalle que en las anteriores, requerimientos específicos de innovación. Esto es por las características propias del aeropuerto y con la intención de ampliar, además del edificio de terminal de pasajeros, a todo el recinto aeroportuario”, destaca Madrid.
Hidrógeno verde: Logística para el futuro
Chile se ha posicionado como un líder potencial en la producción de hidrógeno verde (H2V), y CES Aeropuertos busca que esta ventaja competitiva se traduzca en infraestructura concreta. El requerimiento de innovación en H2V se ha estructurado para incentivar una adopción gradual pero efectiva, enfocándose en la operación “lado aire” y “lado tierra” que el pasajero no siempre ve, pero produce emisiones intensamente.
El requerimiento incentiva la creación de un ecosistema de hidrógeno dentro del recinto, lo que implica un cambio de paradigma en el abastecimiento energético de los vehículos de apoyo. “Apunta a incorporar la infraestructura necesaria y la operación en distintos niveles. Primero, incorporar infraestructura y luego empezar a incorporar la operación de vehículos específicos que solo tienen movimiento dentro del recinto aeroportuario”, detalla Madrid.
Entre las aplicaciones concretas que contempla la certificación para el uso de este combustible limpio se encuentran:
Gestión de equipaje: Carritos y tractores que transportan maletas.
Transporte interno: Buses de acercamiento que conectan los estacionamientos con los terminales.
Servicios de rampa: Vehículos de apoyo técnico que operan en la losa para la atención de aeronaves.
Electromovilidad e infraestructura
Por otro lado, la electromovilidad en CES Aeropuertos se aborda desde una perspectiva de accesibilidad y servicio. La certificación reconoce que el aeropuerto es un nodo de transporte masivo y, por ende, debe proveer las facilidades para que los usuarios opten por tecnologías limpias.
El jefe de CES aclara que este requerimiento tiene dos alcances críticos: el acceso público y la eficiencia interna. “El requerimiento de electromovilidad está orientado a dos grandes alcances. Primero, con la posibilidad de acceder a los estacionamientos del aeropuerto —tanto pasajeros como funcionarios— con vehículos que requieran carga eléctrica. Es decir, que haya la infraestructura necesaria: estacionamientos con cargadores dentro del recinto”.
Además de esta infraestructura “de cara al público”, se suma un segundo nivel orientado a la flota operativa del aeropuerto, buscando que los vehículos de apoyo migren hacia motores eléctricos, reduciendo no solo el CO2, sino también la contaminación acústica en las zonas de trabajo.
La infraestructura de carga como eje central
Para que estas innovaciones sean efectivas, CES pone especial énfasis en la instalación física de los sistemas de carga. No basta con la voluntad de uso; el proyecto debe demostrar la capacidad de suministrar energía limpia de manera constante.
Al respecto, Madrid es enfático en la necesidad de integrar estos elementos desde la fase de diseño. “Tanto en el caso de hidrógeno verde como en el de vehículos eléctricos, se incluye la incorporación de infraestructura para la carga. Esto incluye cargadores de electricidad en estacionamientos o lo que llamamos ‘electrolineras’ de hidrógeno, que permiten abastecer del combustible necesario a los vehículos interiores”.
Con estos nuevos criterios, CES Aeropuertos no solo premia la edificación eficiente, sino que impulsa una transformación profunda en la manera en que la infraestructura pública chilena se prepara para los desafíos climáticos del siglo XXI.
La Certificación Edificio Sustentable cerró una década de trayectoria fortaleciendo su impacto en la infraestructura pública y lanzando nuevas herramientas que amplían su alcance hacia el mundo aeroportuario e inmobiliario.
Al cerrar 2025, la Certificación Edificio Sustentable (CES) realizó un balance positivo del trabajo realizado, el que estuvo marcado por la innovación, el crecimiento territorial y la ampliación de las herramientas de certificación. Estos son los cinco hitos que reflejan el avance del estándar CES en la construcción sustentable de nuestro país:
1. 10 años de CES: Una década construyendo estándares para el futuro
Durante 2025, celebramos 10 años desde el inicio de la Certificación Edificio Sustentable, reafirmando el rol como herramienta técnica clave en el diseño y evaluación de edificaciones de uso público en Chile. En esta década, CES se ha consolidado como un referente nacional, impulsando transformaciones reales en el sector construcción, tanto en el ámbito técnico como cultural.
2. Premios CES 2025: Reconocimiento a la excelencia sustentable en todo Chile
En su séptima edición, los Premios CES destacaron a los edificios más sustentables del año, evaluados por su desempeño en eficiencia energética, confort interior y uso eficiente de recursos. Obras ubicadas en comunas tan diversas como Diego de Almagro, Temuco, Magallanes e incluso la Antártica, fueron reconocidas por su contribución al desarrollo de infraestructura pública responsable y resiliente.
Este reconocimiento es reflejo del compromiso de instituciones públicas, constructoras, oficinas de arquitectura y equipos de especialidades que han hecho de la sustentabilidad una prioridad.
La participación de mandantes, profesionales y constructoras ha sido fundamental para alcanzar este hito.
3. Nuevas versiones CES: Aeropuertos e Inmobiliario
Uno de los hitos más relevantes del año fue el lanzamiento de dos nuevas versiones de certificación:
CES Aeropuertos, diseñada para responder a los desafíos específicos de infraestructura aeroportuaria.
CES Inmobiliario, pensada para proyectos de desarrollo habitacional y mixto, con foco en eficiencia, confort y valor agregado.
Estas nuevas herramientas amplían el alcance de CES y permiten abordar segmentos estratégicos con criterios adaptados a sus realidades operativas y de diseño.
4. Aporte normativo y técnico al sector construcción
Durante el año, CES ha estado presente en instancias clave de discusión sobre nuevas normativas y mejoras a la Reglamentación Térmica, participando activamente en mesas técnicas y aportando con evidencia desde la experiencia en terreno.
Este rol como actor técnico fortalece la incidencia de CES en políticas públicas y estándares nacionales, aportando con datos, aprendizajes y propuestas para mejorar el desempeño ambiental del sector.
5. Mayor cantidad de proyectos precertificados y certificados en regiones
El 2025 fue también un año de crecimiento en número de proyectos certificados y precertificados CES, con especial énfasis en edificaciones desarrolladas en regiones. Desde escuelas hasta edificios consistoriales, pasando por centros de salud y obras culturales, cada vez más proyectos integran los criterios CES desde etapas tempranas.
Esto da cuenta del valor que mandantes y profesionales asignan a la sustentabilidad como factor clave en la calidad y durabilidad de la infraestructura pública.
A ello se suma el impacto en ahorro energético que ha generado CES en 10 años, con una reducción anual de casi 56 millones de kWh, que equivale al consumo de 25.000 hogares. Adicionalmente, esta energía ahorrada corresponde a una disminución de 118 mil toneladas de CO2eq en estos 10 años.
En 2026, se espera potenciar el uso del Manual CES versión 1.2, CES Aeropuertos y CES Inmobiliario.