La firma ya cerró sus primeros cuatro contratos por un total de US$ 4 millones en aquel mercado, y proyecta sumar otros.
En los años noventa, Alex Villagra, siendo alumno de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, participó de una investigación sobre tratamiento de aguas que -años más tarde- dio origen al sistema @BIDA: una tecnología capaz de limpiar aguas residuales y dejarlas aptas para riego a partir de microorganismos.
El sistema se transformó en 2010, cuando Villagra creó junto a Matías Sjogren y Rafael Concha la empresa Biofiltro, que se dedica a la limpieza de aguas residuales y riles (residuos líquidos industriales), dejando como único desecho humus de lombrices, que luego puede ser comercializado como abono orgánico.
Este sistema se caracteriza por el bajo costo de su implementación y permite ahorrar hasta 80% de la energía usada en los procesos convencionales.
Santiago Prado, Country Manager de Biofiltro, cuenta que hoy están presentes en Chile, Estados Unidos y Nueva Zelanda, países que entre los años 2011 a 2015, ya han implementado un total de 135 plantas.
Financiamiento
Los primeros pasos de Biofiltro fueron dados con capitales propios, a lo que luego se sumaron una serie de levantamientos de capital, gracias a su innovadora tecnología.
Fue así que en 2011 ganaron la primera versión del concurso Green Start de la Universidad del Desarrollo y Fundación Chile, que premia a emprendimientos sustentables y del cual recibieron $ 10 millones.
Luego sumaron otros US$ 100 mil tras ganar el mismo año el premio Sustainable Wastewater Treatment Technology del concurso Clean Tech Open en Silicon Valley, Estados Unidos: certamen internacional de gran renombre donde participan más de 1.500 tecnologías de todo el mundo.
“Este fue un reconocimiento muy importante porque era muy raro que un país como Chile fuera ganador de un concurso de innovación tecnológica, más considerando que Sudamérica no es visto como un polo de Desarrollo de tecnología”, sostiene Matías Sjogren, CEO de Biofiltro.
Inicialmente, los proyectos en Chile de Biofiltro fueron de carácter público para municipios y agroindustrias ubicadas en regiones de la zona centro sur -donde está su mayor concentración de clientes-, pero luego empezaron a ver cómo expandirse y se centraron en Estados Unidos.
Allá el tratamiento de agua y su reutilización es una tendencia, por lo que era muy atractivo entrar, pero también se trata de un mercado que requiere cumplir con ciertos estándares, por lo que debieron levantar US$ 4 millones de inversión para prepararse.
Fue así que en enero de 2014 instalaron cinco plantas piloto en cuatro industrias diferentes en USA: una lechería, una viña, una agroindustria y una una procesadora: al día de hoy ya se han hecho propuestas por otros 50 proyectos.
El country manager de Biofiltro cuenta que, a diferencia del modelo de negocios que comercializan en Chile, en Estados Unidos Biofiltro es quien instala y se mantiene como propietario de las plantas que limpian el agua, relacionándose con sus clientes mediante un contrato a diez años.
Fuente: Hub Sustentabilidad


Desde junio de 2015 y con seis años de experiencia en sustentabilidad, el arquitecto José Antonio Espinoza se ha desempeñado como asesor independiente de la herramienta de certificación nacional CES.
Con el objetivo de masificar el uso y difundir los beneficios de Certificación Sustentable es que Hernán Madrid, jefe de la herramienta, realizará una serie de encuentros y reuniones en al menos nueve regiones del país durante el presente año.
Dos edificios ingresaron su inscripción al sistema nacional Certificación Edificio Sustentable (CES). Se trata de la Fiscalía Local de Los Ángeles, en la Región del Biobío y el Centro de Creación Artística y Juvenil (CECREA) de Coyhaique, en la Región de Aysén.
Desde el extremo norte en Putre, en la región de Arica y Parinacota, hasta la Región de Magallanes, la certificación nacional para edificios de uso público -Certificación Edificio Sustentable-, está considerada en más de 50 proyectos entre mandantes públicos y privados.