Balance 2021: 87 proyectos inscritos, con Aysén y Magallanes como protagonistas

El aumento de más del 40% en el número de inscripciones CES, la certificación de proyectos emblemáticos del área de la salud y del rubro de oficinas, así como el trabajo para crear la nueva versión aeropuertos, hicieron de 2021 un año redondo.

El equipo de Certificación Edificio Sustentable cierra el año con enorme satisfacción. Luego de concluir el convenio de tres años con los ministerios de Obras Públicas y Energía, se han visto los frutos de ese trabajo conjunto que ha permitido avanzar en los estándares de sustentabilidad para evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios de uso público.

Además, el jefe de CES, Hernán Madrid, destaca el incremento de más de 40% en las inscripciones de proyectos, cuyo número llegó a 87 durante 2021 y la certificación de tres recintos hospitalarios: el Hospital Quillota Petorca, el Hospital de Curicó y la Mutual de Seguridad Providencia.

Asimismo, este año se certificó el primer edificio de oficinas de planta libre en Santiago. Se trata del proyecto Majestic, emplazado en Santo Domingo esquina Av. San Martín.

La Dirección de Arquitectura ha sido un pilar fundamental a lo largo del año para CES y también este año se incorporaron con fuerza otros mandantes, la Junta de Jardines de infantiles (Junji) merece una mención especial, por el número de proyectos inscritos. Y aunque, a la fecha, la Región de La Araucanía -con una población de poco más de un millón de habitantes- es la que más edificios ha inscrito para lograr la certificación, si relacionamos el número de inscripciones con la población en cada región, Aysén y Magallanes se toman la delantera con 12 y 11 proyectos inscritos, respectivamente, ya que estas cifras representan un 17% de los edificios certificados por 100 mil habitantes en el caso de Aysén y un 11% en el caso de Magallanes.

Difusión CES

Dos webinars, en el marco del convenio Minenergía – MOP – IC, buscaron transmitir la importancia de CES y cómo se realiza el proceso desde la inscripción de un proyecto hasta su certificación. El primero, realizado en marzo se tituló “Iniciativas que mejoran la sustentabilidad de la edificación en Chile”.

En dicho encuentro -moderado por la secretaria ejecutiva del Consejo de Construcción Industrializada, Katherine Martínez; y subgerente de Desarrollo de la CDT- participaron Gabriel Prudencio, jefe de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía; Raúl Irarrázabal, director nacional de Arquitectura del MOP; Ricardo Fernández, presidente del Consejo Directivo de CES; Margarita Cordaro, jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección de Arquitectura del MOP; Bárbara Rodríguez, profesional de la Unidad Edificación y Ciudades de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía; Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable; y Romy Luckeheide, asistente de Certificación Edificio Sustentable.

En tanto, el más reciente evento online de difusión fue el denominado “Nuevos enfoques de sustentabilidad en construcción en el contexto internacional”, realizado la primera semana de diciembre. Moderado también por Katherine Martínez, contó con figuras tan relevantes como las del evento organizado en marzo.

Y cómo no mencionar el trabajo con la Dirección de Aeropuertos, que permitió actualizar parámetros para la certificación de los terminales de pasajeros, sus estacionamientos y accesos, sentando las bases de la versión CES aeropuertos.

Asimismo, Hernán Madrid, destacó la inscripción del primer piloto versión Net Zero, desarrollada en el marco del convenio Minenergía – MOP – IC. Se trata del edificio Parque Nacional Alerce Andino mandatado por la Corporación Nacional Forestal, cuyas obras podrían superar los 900 millones de pesos de inversión.

El desafío de hacer arquitectura pensando en el adulto mayor

Los arquitectos que trabajaron en los Centros Día de Punta Arenas y de Puerto Montt tuvieron que preocuparse no solo de los atributos de eficiencia energética, sino también de satisfacer las necesidades particulares de los usuarios.

Pensados para acoger a personas de más de 60 años nacieron los centros diurnos para el adulto mayor, que buscan ofrecer autonomía, independencia y permanencia en un entorno familiar y comunitario, retrasando la pérdida de funcionalidad. Dos arquitectos que asumieron el reto de trabajar pensando en usuarios de la tercera edad y en los atributos de eficiencia energética que exige CES, comparten su experiencia.

“Era una propuesta pública, donde nosotros participamos con una empresa constructora. Nuestra propuesta ganó y tuvimos que desarrollarla en tres meses. Como tenía que ir de la mano de la eficiencia energética, trabajamos con Pasiva, donde nos fueron asesorando. El edificio fue planteado para captar la luz solar, proteger del viento y generar un confort dentro del edificio para generar la sustentabilidad que nos pedían”, recordó el arquitecto Néstor Vásquez, que trabajó en el Centro Día de Punta Arenas (1º lugar Edificio Certificado Premio CES 2019).

Para desarrollar el proyecto, había que apegarse a los requerimientos del Ministerio de Obras Públicas, dándole vida a un edificio que tuviera accesibilidad, pero también correlación con las necesidades del adulto mayor. En este sentido, uno de los objetivos fue lograr que pudiera ser recorrido en su totalidad. “Incorporamos colores en cada recinto, cada uno tiene un color distinto para que el usuario pueda identificar las salas con mayor facilidad. Además, el edificio funciona como una organización en línea sin diferencias de nivel ni quiebres; hay una circulación lineal y en esa línea se organizan los espacios, lo que ayuda para que el adulto mayor no tenga problemas de ubicación dentro del edificio”, explicó el arquitecto.

Los espacios exteriores fueron hechos para que el adulto mayor, efectivamente, pueda usarlos en una zona donde el viento suele hacerse presente. Para eso, se utilizaron cortavientos y hacia el lado del sol se dejó abierta la posibilidad de conexión con el área verde. “Creemos que esto es parte de la sociabilización del adulto mayor, buscar que puedan participar e insertarse en el sistema. En general, el adulto mayor está apartado así como las personas con discapacidad y, por eso, el edificio viene a incorporarlos y darles importancia”, comentó Néstor Vásquez.

Una de las cosas que más satisfacción le dio al profesional radicado en la Región de Magallanes es la posibilidad de generar un espacio de mayor confort y sustentabilidad, teniendo como foco a usuarios que, en general, habían sido invisibilizados. Además, el terreno en que está emplazado el edificio colinda tanto con viviendas sociales como con hogares de alto nivel socioeconómico, por lo que invita a convivir en un mismo espacio a dos mundos que, finalmente, tienen una necesidad común, la de socializar.

Centro Día Puerto Montt

Para el arquitecto Emilio Vargas, por obvio que pareciera, a la hora de diseñar, había que considerar que el Centro Día Adulto Mayor de Puerto Montt era un espacio para albergar a adultos mayores en modalidad diurna, por lo cual el espacio destinado al esparcimiento era muy importante. “Lo más relevante es cómo los espacios están relacionados entre sí, para que la oferta de servicios de entretención esté disponible. Acá es central el desplazamiento. Hay que cumplir con toda la normativa de acceso universal, pero hay que preocuparse de que al ingresar la persona tenga todo muy cerca”, detalló.

En este contexto, Emilio Vargas explicó que su idea fue que al ingresar el adulto mayor pudiera comprender rápidamente cómo funciona el edificio, es decir, que con una reflexión pequeña pudiera saber dónde está la oferta de servicios, sin una necesidad inmensa de información gráfica. En definitiva, enfrentarse a un edificio que hablara por sí solo.

“Al estar en el sur, la arquitectura del lugar también tenía que estar reflejada, el edificio no podría parecer una comisaría. Entonces, quisimos tratarlo como una gran casa. En el sur las casas son compactas, iluminadas, calefaccionadas”, comentó el arquitecto sobre este edificio de doble entrada.

Aunque aún está en proceso de certificación, el proyecto ya destaca por su confort térmico, lumínico y acústico. Además, cuenta con artefactos eficientes y otros atributos que conversan con las características del sur de Chile. “En Puerto Montt, a las seis de la tarde está oscuro y por eso era importante el confort lumínico. Siguiendo con la lógica de que es una arquitectura del sur, hay ventanas, una composición que cubre todo el contorno del espacio, uno puede leer que es una ventana y no un muro acristalado. Sigue manteniendo la expresión de casa, restándole un poco de institucionalidad -sin perderla- pero dando una recepción hogareña”, afirmó Emilio Vargas.

Según el arquitecto, la certificación CES puede plantearse como un check list a cumplir que obliga a los especialistas a sentarse en una mesa a hacer una declaración de principios: “vamos a cumplir con la eficiencia energética”, pero debiese transformarse en el hilo conductor del diseño. “Como arquitectos muchas veces somos muy autorreferentes porque hacemos lo que pensamos que es mejor, pero tenemos que recoger la voz del usuario, siempre hay que escuchar al usuario final”, concluyó Emilio Vargas.

Cómo se levantó el nuevo edificio eficiente del Instituto Teletón en Coquimbo

Una moderna infraestructura de 5.000 m2 de superficie construida, con un alto estándar de diseño, calidad y seguridad acogerá a los niños que se rehabilitan cerca de La Pampilla.

Luego de que el tsunami de 2015 dañara el edificio que el Instituto Teletón administraba en Coquimbo, un nuevo proyecto fue licitado a mediados de 2018 por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. El contrato de ejecución de obras se inició en enero de 2019, con una inversión de 7.252 millones de pesos por parte del Gobierno Regional.

En el proceso de diseño de la nueva infraestructura trabajó el arquitecto Sergio Rodrigo Arias de Arquinautas, quien entre muchas, tuvo la misión de dar soluciones para que los elementos que aborda CES fueran acordes a lo proyectado y ajustados a las necesidades técnicas y económicas. “Empezamos a trabajar en conjunto con el asesor en un proceso colaborativo. Nos pidieron intervenir para buscar materiales, porque había algunos que no estaban en stock, así es que fuimos el nexo entre el diseño, el asesor CES y la constructora”, comentó.

En un inesperado escenario de pandemia, algunas soluciones tuvieron que rediseñarse, pero, finalmente, el proceso se hizo en unos seis meses. “Le dimos importancia a los sistemas pasivos; los volúmenes de aire; y el confort térmico, pensando en los niños que se atienden porque muchos sufren enfermedades complejas o se resfrían fácilmente”, indicó Sergio Rodrigo Arias.

Las alturas del edificio se hicieron superiores a dos metros y 70 centímetros, para que hubiera gran circulación de aire. “Hicimos atajos en muchos sectores para que no hubiera contaminación y muchas cosas entretenidas. Se incorporaron sistemas termosolares, nos preocupamos de la reutilización de energía y del control solar”, añadió el arquitecto.

Hoy, el nuevo centro del Instituto Teletón en Coquimbo tiene superficie de 5.180 metros cuadrados, distribuidos en dos niveles, y cuenta con espacio para los servicios de kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología, piscina de hidroterapia, taller de órtesis y prótesis, salas de estimulación multisensorial y jardines terapéuticos, entre otros. “Fue una satisfacción este trabajo, uno siempre espera proyectos como este. El Instituto Teletón es grande y poder trabajar en un proceso así fue muy especial”, comentó Sergio Rodrigo Arias.

 Y es que los niños necesitaban condiciones de habitabilidad especiales, relacionadas con la accesibilidad universal. “Nuestros usuarios tienen visibilidad reducida o no perciben las cosas igual que los demás, entonces tratamos de jugar con todo, para que todos pudieran aprovechar al máximo el edificio”, explicó el especialista.

Integración a BIM

Respecto a su experiencia con la Certificación Edificio Sustentable, el profesional afirmó que implica dar una vuelta al diseño para lograr algo beneficioso para todos. “Es lograr un mejor estándar, darle un atributo más al proyecto. Ojalá que todos los edificios públicos puedan tener certificación CES y ojalá que en el futuro sea exigible a otro tipo de edificios porque esto le da mayor confort”, concluyó.

En este ámbito, el asesor CES Jonathan Carvajal trabajó de la mano de Inmobiliaria e Inversiones Quilodrán. “Instalamos paneles solares térmicos, nos preocupamos de usar grifería eficiente. Trabajamos en el pre-proyecto, porque partimos por la pre-certificación. Como empresa asesora nos preocupamos de la climatización y la eficiencia energética”, detalló.

El trabajo en base a BIM permitió hacer la simulación energética y calcular la demanda de energía del edificio que fue evaluado por Ecosustenta Consultores y que, ahora, aporta un renovado espacio para los niños de la Teletón en la Región de Coquimbo.

Centinela Inmobiliaria: la 1ª en certificar un edificio de oficinas en Santiago

Majestic es la punta de lanza de la filosofía con que la inmobiliaria está desarrollando sus proyectos, buscando ofrecer espacios confortables y eficientes a los usuarios, aprovechando la guía que entrega una certificación acorde a la realidad chilena.

Una imponente infraestructura ubicada en el corazón de la capital emerge con sus protecciones solares de cristal de alto rendimiento que reduce la transferencia de calor, destacándose a primera vista por sobre el resto de los edificios ubicados en la esquina de Santo Domingo con San Martín. “Hemos hecho varios edificios de oficinas, varios de ellos con certificaciones internacionales. Pero nos dimos cuenta de que eran completamente desproporcionadas con respecto al clima chileno”, explica Max Vignau, gerente inmobiliario de Centinela Inmobiliaria.

Gracias al trabajo mancomunado de muchos especialistas, la constructora logró altos estándares de eficiencia energética, con vidrios que reducen la transferencia de calor, una estrategia pasiva y el uso de dispositivos con sensores. “Lo hacemos por conciencia, por la filosofía verde de nuestra empresa. Este es un edificio de oficinas de planta libre, con una envolvente térmica hacia el poniente oriente y norte y una doble piel que hace que sea más eficiente el uso del aire acondicionado, porque el edificio se calienta menos”, explica Max Vignau.

Los cristales son termopaneles reflectivos, lo que significa que solo permiten pasar algunos rayos del sol, lo cual es uno de los mayores retos en un proyecto de este tipo donde necesita enfriar 10 meses al año y calentar solo dos meses. 

Son siete pisos los que componen el proyecto Majestic, cuya primera planta consta de locales comerciales y donde conviven personas en tres oficinas por cada piso. “Es un edificio full eléctrico, con todas las luces LED, donde incluso trabajamos con CES para dejar ciertas reglas de cómo se tienen que habilitar estas oficinas. No puedes llegar y poner cualquier artefacto. Como inmobiliaria dejamos normado cómo tiene que ser la siguiente etapa. Además, todas las luces de los subterráneos tienen sensores de movimiento, para que no estén encendidas las 24 horas del día”, indica el gerente inmobiliario de Centinela Inmobiliaria, quien valora la existencia de una certificación adaptada a Chile, donde el clima es seco y, según dice, las estaciones están muy marcadas.

El edificio Majestic cuenta con artefactos sanitarios y griferías de consumo eficiente que buscan reducir el consumo de agua al menos en un 40%. Lo decoran varios muros de hormigón armado y mucho vidrio, pero también el arte del muralista Javier Barriga.

Arquitectura orientada al máximo confort en infraestructura deportiva

Ventilación e iluminación natural, artefactos de bajo consumo y sistemas de recuperación de calor caracterizan el diseño de edificios de amplios espacios, que desafían a los arquitectos con enfoque sustentable.

Polideportivos, gimnasios, estadios y hasta piscinas han logrado la certificación CES, buscando comprobar los atributos de eficiencia energética que garantizan el confort de los usuarios. Trabajar en estos recintos tiene sus particularidades y, por lo mismo, los arquitectos desarrollan sus proyectos multidisciplinariamente para lograr un resultado final que, a todas luces, destaca por sustentabilidad y comodidad.

“Incorporar a estos recintos condiciones de confort térmico, de sustentabilidad energética y disminuciones de consumo son elementos vitales. Permiten edificios útiles, perdurables, confortables en el tiempo que son aportes reales para la sociedad”, dice Pedro Bartolomé de Bis Arquitectos, oficina responsable de la Piscina Municipal de Talca, recientemente reconocida con el Premio CES 2021.

Según el arquitecto, la particularidad de las herramientas CES es que se adaptan tanto para condiciones de poca intensidad como para intensidad máxima, donde él visualiza un criterio importante de por medio, para no sobredimensionar equipos. “En el caso de la piscina, desde nuestra asesora CES que fue Fernanda Soto hasta la entidad evaluadora tuvieron que aplicar criterios que no son tan usuales y que permiten validar el edificio. Hoy en día CES cada vez tiene más tipologías particulares para trabajar, como para aeropuertos, por ejemplo”, destaca.

Piscina Temperada de Talca, 1º lugar Categoría Edificio Certificado, Premio CES 2021.

Y es que la arquitectura de un recinto deportivo es muy distinta a la de un espacio habitacional o destinado a oficinas. “En los gimnasios se trabaja con criterios más amplios, porque la climatización es diferente. Se busca un uso adecuado, entendiendo que dentro hay generación de calor, debido a la actividad deportiva. A veces uno tiende a calefaccionar sectores más enfocados como las graderías más que llevar todo el recinto a temperaturas de confort”, explica Pedro Bartolomé.

Luz natural

Para el arquitecto la iluminación es también un punto importante en cuanto a homogeneidad. Por eso, se busca aprovechar la luz natural, para que en épocas medias del año solo se usen las ganancias naturales a través de ventanas o paños translúcidos. En tanto, Tomás Prado de Prado Arquitectos, oficina responsable del Polideportivo Municipal de Collipulli, rescata el respeto por el lugar. “Usamos los árboles existentes como elementos pasivos de eficiencia energética, para que en la arquitectura puedan posicionarse en el lugar de acuerdo a las orientaciones”, comenta.

De esta manera, se logra controlar el sobrecalentamiento de los edificios para que tengan confort, sin que sean necesarios equipos mecánicos para calefaccionar o enfriar. “Se optimiza mucho la iluminación durante el día, para no tener que usar la iluminación artificial. La idea es que esta se encienda cuando empiece a oscurecer. Se usan equipos de bajo consumo. También todos los equipos de ducha, WC y lavamanos son con tiempos controlados de uso, entonces se van produciendo ahorros. Además, se trabaja con buena aislación para que el calor se mantenga y los gastos generales no suban”, detalla el arquitecto.

Proyecto Polideportivo Municipal de Collipulli, en proceso de certificación.

Otra característica propia de la arquitectura deportiva es que el gran espacio principal tiene un gran volumen de aire y es en ese gran volumen donde se debe buscar el mayor confort térmico. “Eso hay que tratar de regular y como hay grandes cubiertas, hay que preocuparse de que estén bien aisladas”, dice Tomás Prado.

Recuperación de calor

Para las condiciones de invierno, los espacios deportivos suelen contar con sistemas de recuperación de calor, donde se traspasa el calor del aire que se extrae del edificio al aire fresco que ingresa, lo que permite ahorrar en climatización. “En climas más adversos, cuesta calentar un gimnasio, entonces hay que tratar de que no se enfríe tanto, para que después calentarlo no cueste”, explica el profesional de Prado Arquitectos.

Los desafíos de eficiencia energética no son ajenos para el Ministerio de Obras Públicas. Por eso, Pedro Rojas, seremi de Obras Públicas de Coquimbo, explica que, a través de la Dirección de Arquitectura, se ha trabajado enormemente para que todos los diseños realizados contemplen estos parámetros.

“Este norte para nosotros es muy relevante. Personalmente, he tenido la posibilidad de trabajar directamente en infraestructura desarrollada con estos parámetros de Certificación Edificio Sustentable. Es así como en el Centro Deportivo Integral de Caldera (hoy Centro Elige Vivir Sano de Caldera), donde trabajé con Pablo Herman, arquitecto del proyecto, nos llevó a varios desafíos. En infraestructura deportiva es un reto la envergadura, los grandes niveles de aire en su interior”, indica Pedro Rojas. Este proyecto fue desarrollado por el Instituto Nacional del Deporte. 

Centro Elige Vivir Sano de Caldera, 3º lugar Categoría Edificio Certificado, Premio CES 2019.

Según el seremi y también arquitecto, poder mantener las condiciones de habitabilidad con un consumo bajo de energía fue lo más importante en el trabajo con el centro deportivo. “Tuvimos que diseñar espacios con ventilación cruzada desde los inicios, pensando desde las bases del proyecto, porque hay que partir los diseños considerando estas condiciones desde un comienzo”, señala.

Cómo el Hospital de Curicó alcanzó una certificación CES sobresaliente

Con 74,5 puntos, el edificio que beneficiará a miles de personas de la Región del Maule acaba de certificarse. Su diseño integrado, aislación acústica, iluminación, cuidada selección de materiales y hasta su manejo de residuos, lo destacan.

Construido por OHL con la asesoría de B-Green, el Hospital de Curicó se impone en la Región del Maule con más de 109 mil m2 construidos, lo que multiplica por casi cinco veces la superficie del recinto anterior que atendía a parte importante de la población en la Región del Maule. El edificio de alta complejidad hospitalaria acaba de obtener una certificación CES sobresaliente, nada menos que con 74,5 puntos.

Bajo el mandato de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas del Maule y el Servicio de Salud Maule, este hospital tendrá 400 camas de hospitalización, 54 de ellas para la atención de pacientes críticos. Además, contará con sillones de diálisis, 9 box de emergencia, 12 pabellones, 5 salas de parto, 16 salas de procedimientos, 800 estacionamientos y un helipuerto disponible para traslados de alta complejidad.

Con siete pisos de altura y dos niveles subterráneos, esta moderna infraestructura no solo cuenta con un alto grado de autonomía energética, sino que, además, es totalmente amigable con el entorno. Éste fue el resultado del trabajo mancomunado de un gran equipo multidisciplinario, tal como relatan sus protagonistas.

“En el proceso de ejecución de obra estaban considerados los parámetros con los cuales se establecen los requerimientos de eficiencia energética como envolvente térmica, fachada ventilada, iluminación, ahorro de agua, paisajismo, aislación acústica, etc. Velamos por cumplir todo lo establecido, durante todo el proceso de ejecución de obra. Además, nos preocupamos de la certificación de los materiales a utilizar y su trazabilidad”, explica Juan Pablo Sepúlveda, jefe de Calidad del Hospital Provincial de Curicó en OHL.

 En este sentido, el especialista de la empresa constructora comenta que la preocupación por la certificación incluso alcanzó a los materiales y su trazabilidad. “El manejo de residuos de la obra también estaba asociado a CES. Se consideró cuánto se podía reutilizar en obra. No fue solo un cumplimiento llevado a cabo de manera documental, fue de la mano de la ejecución en terreno. Velamos por cumplir con la tipología de materiales descritos y la ejecución de acuerdo al diseño de eficiencia energética”, detalla Sepúlveda.

Tope de línea

Para el arquitecto Javier Durán, socio de B-Green Chile, entidad encargada de la asesoría CES, en este proyecto se reúnen todas las buenas prácticas de un edificio sustentable. “Los términos de referencia exigían contar con esta certificación y este proyecto consigue el máximo puntaje en instalaciones y energía gracias a que el edificio combina reducciones de puentes térmicos, mejoramiento de la envolvente, sistemas altamente eficientes, iluminación de alta calidad. Desde el inicio suponía estar en el tope de línea de los requerimientos”, comenta.

Aunque no se trata del primer edificio certificado por B-Green, la obra cobra relevancia debido a las particularidades de la metodología CES Hospitales, que permite incluir estrategias pasivas de ahorro energético. “Estamos súper contentos. Este proyecto es muy significativo. Aunque no es el primero que certificamos fue sobresaliente. Cuando partimos desarrollando este proyecto, el sistema CES sólo cubría los sistemas más convencionales. Comenzamos con la versión borrador y para el equipo fue complejo traducir estos requerimientos sin errar ni perder puntos en el proceso. Felizmente, el manual final resultó con una evaluación bastante favorable”, explica Javier Durán.

Debido a las condiciones en que debía desarrollarse el proyecto y a su alto nivel de exigencia, parecía que técnicamente el trabajo se hacía cuesta arriba. Sin embargo, avanzar en equipo lo hizo todo más fácil. “La cantidad de gente que participó en el diseño, en la construcción, los cambios en los roles, te obligan a tener una metodología. Organizar todo es una labor que a medida que aumenta la complejidad es más engorrosa. Pero, el diseño integrado exige el cruce entre especialidades y la discusión de los aspectos sustentables y de eficiencia energética”, recuerda el arquitecto socio de B-Green.

Y es que la arquitectura se desarrollaba en Santiago, el proyecto y la obra se ejecutaba en Curicó y gran parte de las especialidades radicaba en España. Por eso, el esfuerzo de todo el equipo fue enorme. “Tal vez los aspectos de eficiencia energética son invisibles para los usuarios, pero para ellos las condiciones ambientales son muy relevantes. Esto se ha cuidado muchísimo y se ha intentado generar un buen óptimo entre esas variables: la selección de materiales para tener una mínima o cero contaminantes en el interior, la selección de colores que busca mejorar la experiencia de los usuarios”, detalla Javier Durán.

Precertificados: educación e investigación en edificios de alto confort térmico

La Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, en Temuco; el Centro Limnológico Araucanía; y la Escuela Manzanar de Lumaco, fueron reconocidos por los altos puntajes logrados en sus procesos de precertificación.

Con 75 puntos, la Sala Cuna y el Jardín Infantil Pinocho de Temuco, mandatado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), logró el primer lugar en la categoría Precertificado. Este espacio -que contó con la asesoría CES de Serrago Consultores- permitirá que sus usuarios realicen sus actividades en espacios de óptima calidad ambiental interior con un alto estándar de luz natural, confort térmico, acústico y calidad del aire.

“Sin las indicaciones de nuestro asesor en eficiencia energética y sin la relación tanto de la arquitectura como del resto de las especialidades no se logra llevar a cabo un proyecto que sea coordinado, que sea eficiente y que cumpla con todos los requisitos del sistema de precertificación CES”, afirma el arquitecto Fabián Morales, de Arquiferreira.

De esta manera, tal como destaca el director regional de Junji, Juan Pablo Orlandini, contar con un espacio certificado a nivel sustentable, permite no solo asegurar que los niños asistan a establecimientos libres de contaminación, sino también experimentar un confort térmico y ambiental óptimo.

  El segundo lugar en Precertificación se lo adjudicó el Centro Limnológico Araucanía de la Dirección General de Aguas, que obtuvo 72 puntos en el proceso de precertificación. “El sitio en que se encontraba el proyecto era complejo, porque se daba en un contexto urbano, pero entre medianeras”, indica Francisco Pizarro de FP Energy.

  En el lugar, se instaló un patio interior con el cual se logró mejor iluminación y radiación solar; hacia el lado sur zonas más de servicio, además de una envolvente térmica que permitió mejorar el rendimiento. “Es un lugar que investigadores en Chile deberían visitar, porque van a poder apreciar en terreno cómo pueden hacer investigación de excelencia en infraestructura de excelencia”, enfatiza el evaluador CES Mauricio Ramírez de 88 Limitada.

El tercer premio CES en la categoría Precertificación, se lo llevó la Escuela Manzanar de Lumaco, un edificio en forma de L que se orientaba al norte con buena iluminación natural y solar, donde se utilizó un sistema de caldera de biomasa, como sistema de calefacción para los días más fríos, según explican Francisco Pizarro e Iván Orellana asesores CES de FP Energy.

Sobre la importancia de trabajar en estos espacios educacionales, Ernestina Bravo de la entidad evaluadora CES, 88 Limitada, es clara: “es emocionante resumir la sustentabilidad y llevarla a estos espacios, en lugares donde los niños aprenden a ser seres sociales”.

Diseño pasivo, envolvente e iluminación destacan en edificios del Biobío y La Araucanía 

El segundo y el tercer lugar del Premio CES se quedaron en Teodoro Schmidt y Concepción, respectivamente, donde gracias al trabajo multidisciplinario, la Escuela Los Troncos y la Subcomisaría de Nonguén obtuvieron destacados puntajes. 

Este año, el segundo lugar en la categoría Certificado del Premio CES, se lo llevó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt en la Región de La Araucanía, un proyecto de 360 m2, que destacó por su envolvente y diseño pasivo. “Hoy, gracias a CES contamos con una infraestructura que responde a las demandas de las comunidades educativas en cuanto a sus requerimientos de confort térmico, acústico, visual, etc., logrando garantizar condiciones óptimas para el aprendizaje y desarrollo de todos los estudiantes”, afirma Lolet Neira de la Secreduc Araucanía. 

En un clima frío como el que caracteriza al sur de Chile, la calefacción es altamente requerida. Por eso, se necesitaba pensar en cómo disminuir ese consumo. “Quisimos mejorar el confort térmico del ambiente interior en un edificio compacto, se buscó disminuir la demanda de energía con estrategias pasivas para disminuir el consumo de energía por calefacción”, detalla Iván Orellana de OS+Arquitectos. 

La evaluación de las variables que considera la certificación CES la hicieron los profesionales del Centro de Investigación en Tecnología de la Construcción de la Universidad del Bío-Bío (CITEC UBB). “Nos tocó evaluar las distintas categorías y dimensiones del diseño, en cuanto a eficiencia energética, estrategias para mejorar el confort ambiental interior, consiguiendo niveles de ahorro superiores a 35%”, recuerda Roberto Arriagada, sobre el proyecto mandatado por la Municipalidad de Teodoro Schmidt.

Escuela Los Troncos.

Subcomisaría de Nonguén

El tercer lugar del Premio CES 2021, lo obtuvo la Subcomisaría de Nonguén, ubicada en la Región del Biobío, que logró que un 89% de su superficie tuviera condiciones para funcionar solo con iluminación natural. “Este es un edificio único, tiene paneles solares, ventanas doble panel lo que ayuda a mantener una temperatura muy agradable al interior del edificio. Eso es bueno no solo para los carabineros, sino también para nuestros vecinos”, afirma el capitán Christopher Candia, subcomisario de la Subcomisaría de Nonguén

El edificio de 1.107 m2 permitirá una respuesta operativa más ágil para los vecinos de zonas como Collao, Nonguén, Palomares, Villa Huáscar, Los Lirios y Ríos de Chile, en La Región del Biobío; lo que resolverá una necesidad de seguridad importante para la comunidad. “El hecho de tener un edificio con un comportamiento eficiente, amigable con el medioambiente satisface necesidades tanto de los usuarios como de quienes trabajan en este tipo de edificio. Para el Estado siempre va a ser fundamental mejorar los estándares de consumo, incorporar energías renovables y todo lo que vaya en dirección de una mejor gestión del gasto público”, señala Aldo Careaga, director regional de Arquitectura MOP Región del Biobío.

Según el arquitecto Cristian Carreño, se logró llegar a un muy buen edificio, tratando de optimizar las horas luz día y la ventilación en los recintos con mayor carga de uso. “Nuestra visión fue cumplir con las expectativas del cliente. Eso fue lo que más nos movió como constructora y a los colaboradores y unir a todo el grupo de trabajo porque son distintas disciplinas que tienen que colaborar para cumplir con los requisitos”, indica Daysi García de la Constructora PROAS. 

La entidad evaluadora en el proceso fue Ecosustenta, donde sus profesionales destacaron el uso de artefactos eficientes que permiten un 45% de reducción del consumo de agua potable. “Es una gran satisfacción poder evaluar este tipo de edificios que se entregan a la comunidad”, comenta Mario Lobo de esta entidad acreditada por CES.

Cómo se logró la construcción de la piscina temperada más sustentable de Chile

Gracias a la incorporación de criterios de sustentabilidad y eficiencia energética, quienes trabajaron en el diseño, ingeniería y construcción de la Piscina Temperada de Talca lograron disminuir el consumo de electricidad, agua y calefacción, alcanzando 70 puntos del total de 100 que otorga la certificación CES. 

12 de Agosto del 2021/ SANTIAGO Piscina Municipal de Talca FOTO: Mauricio Mendez

La Piscina Temperada de Talca fue la ganadora en la categoría Edificio Certificado del Premio CES 2021. El nivel sobresaliente del puntaje obtenido tras su evaluación fue el resultado del trabajo coordinado de varios especialistas, que hoy destacan con orgullo las características de esta verdadera joya, impulsada por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas en la Región del Maule.

Técnicamente, el recinto ofrece un alto confort término pasivo (16% de reducción de horas de disconfort), una reducción de 29% en la demanda energética para climatización e iluminación y una reducción de más de 49% en el consumo de agua. Mandatada por el Gobierno Regional del Maule y el Instituto Nacional del Deporte, la piscina fue entregada por la Dirección de Arquitectura a comienzos de 2020 y ya está lista para acoger a los usuarios maulinos. 

“El espacio donde iba la piscina era el que requería mayor atención. Estamos muy contentos de haber podido aplicar todas las estrategias que se definieron desde un comienzo en el diseño”, comenta Fernanda Soto, asesora CES del proyecto. Según la arquitecta, el diseño pasivo fue muy importante a la hora de lograr los puntos que se necesitaban para obtener la certificación y fue muy de la mano del trabajo de las distintas especialidades.

“Pudimos entregar la mayor calidad en el diseño de los lugares ocupados como la piscina, los camarines y otros de uso menos permanente, pero que no dejan de ser importantes, como la oficina de administración y la sala de musculación”, señala Fernanda Soto. 

Piscina Temperada de Talca.

Un modelo para replicar

El proyecto en el que se invirtieron más de 2.500 millones de pesos, consideró la construcción de una piscina de 25 por 18 metros, con 8 carriles, gradería para 220 personas, camarines, sala de máquinas, hall de acceso y áreas verdes. “Estamos muy contentos y orgullosos de haber contribuido al financiamiento de la primera piscina sustentable. Nos gustaría poder financiar estas iniciativas en distintas comunas de la región, porque creemos que hay otras comunas que también requieren de estos proyectos”, expresa Cristina Bravo, gobernadora regional del Maule.

Con un moderno sistema para temperar el agua entre los 26 y los 27 grados, el proyecto destaca especialmente por su climatización de alto rendimiento. “La eficiencia energética de CES se nota en el comportamiento interior de los edificios. Gracias a su confort, no sientes ni frío ni calor, un confort muy especial. Si vas a la piscina lo vas a sentir”, asegura Ervin Castillo, director regional de Arquitectura del MOP Maule.

Definitivamente, un proyecto poco convencional, tal como dice Pedro Bartolomé de Bis Arquitectos, debido a las condiciones de humedad y temperatura naturales en una infraestructura como esta, las que requirieron, por supuesto, de un uso racional de los materiales y las energías. “Un edificio de bajo impacto, confortable, con estrategias de ahorro en el consumo hídrico, envolvente térmica continua, colectores de agua caliente sanitaria, estrategias de control solar pasivo, iluminación y ventilación natural en todos los recintos habitables, artefactos de bajo consumo”, enumera el arquitecto.

Asimismo, las estrategias de control solar pasivo, los artefactos de bajo consumo, y las estrategias de climatización fueron aspectos destacados por los responsables de la construcción del edificio maulino. “El sistema de climatización fue pensado con equipos eficientes y de bajo consumo; y la envolvente del edificio tiene aislación térmica, lo que hace que la climatización interior sea más eficiente”, comenta Ángel Bartolomé de la Constructora ABC Limitada. 

En condiciones medioambientales como las que caracterizan a la Región del Maule, este tipo de infraestructura debiera ser generalizado, según el director Regional Instituto Nacional del Deporte, Sebastián Pino, quien enfatiza: “es un lujo para nosotros poder tener la administración de esta instalación. Ojalá se puedan replicar en otros servicios públicos estas iniciativas”. 

Premio CES 2021: los edificios más sustentables están en el sur de Chile

En la categoría Certificado, la Piscina Temperada de Talca obtuvo el primer lugar; mientras que como Precertificado, fue reconocido el proyecto Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Temuco.

En un país altamente vulnerable al cambio climático, que requiere incorporar estrategias de sustentabilidad en sus edificaciones, la Certificación Edificio Sustentable (CES) reconoce anualmente a edificios que las han incorporado, de modo de poner en valor las mejores prácticas sustentables y el esfuerzo de certificarlas.

Este jueves 9 de septiembre, se realizó la ceremonia de la tercera versión del Premio CES 2021, donde fueron reconocidas las edificaciones con mejores puntajes en las categorías Certificado y Precertificado. 

“Nos llena de orgullo contar con más de 400 proyectos trabajando con CES de los cuales 74 se encuentran certificados, 238 precertificados y el resto en proceso de asesoría. CES, además de ser un reconocimiento al esfuerzo y logro obtenido por cada equipo en cada proyecto, acredita el aporte a mejorar la calidad de vida de las personas en sus ambientes de trabajo, atención, servicios, deporte, esparcimiento y estudio, donde pasan gran parte del día, impactando positivamente en nuestra sociedad”, comentó la presidenta de CES, Paola Molina. 

Este año, el primer lugar se quedó en la Región del Maule, donde la Piscina Temperada de Talca, mandatada por el Gobierno Regional y el Instituto Nacional del Deporte, logró un aumento significativo del confort térmico pasivo, una reducción de las demandas de energía para climatización e iluminación superior al 29% y una reducción del consumo de agua de más del 49%. 

“La eficiencia energética de CES se nota en el comportamiento interior de los edificios, en el confort. No sientes ni frío ni calor, es un confort muy especial. Si vas a la piscina lo vas a sentir”, afirmó el director regional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas Maule, Ervin Castillo. 

El edificio -que cuenta con más de 1.900 metros cuadrados de superficie construida total- obtuvo 70 puntos de un total de 100 durante 2020, lo que le permitió alcanzar el nivel de Certificación Sobresaliente. “La certificación CES ha sido un tremendo paso en la calidad, el confort y la eficiencia de muchos proyectos. Nos pone muy contentos ser parte de esta misión, porque las nuevas generaciones tienen que vivir en edificaciones que no impacten en el planeta”, comentó José Antonio Espinoza, arquitecto de EBP Chile, entidad evaluadora CES.

Cambio climático

Durante la ceremonia de premiación, la presidenta del Colegio de Arquitectos, Jadille Baza, valoró el aporte de la certificación en la búsqueda de estándares de sustentabilidad en todas las edificaciones de uso público y el papel que cumplen los arquitectos en el proceso, incorporando las estrategias de sustentabilidad en los diseños. “Del registro de asesores CES más del 80% son arquitectos o arquitectas y en el caso de las evaluadoras CES el porcentaje llega a 70%. Esas cifras nos llenan de orgullo, pero también nos entregan una responsabilidad enorme. Celebramos a quienes se han acreditado y a quienes no lo han hecho, nos gustaría incentivarlos porque solo así podremos lograr edificios viables para los próximos 50 años”, señaló.

Según Jadille Baza, el cambio climático nos obliga -desde este momento y a 2030- a tener estándares que cumplan con lo necesario para poder mitigarlo. “En esa dirección, CES es una herramienta importantísima. Como Colegio de Arquitectos seguiremos comprometidos en visibilizar la certificación que refleja parte de la bella y compleja identidad climática y geográfica de nuestro país”, dijo. 

En tanto, Gabriel Prudencio,  jefe de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía, ratificó el compromiso de seguir colaborando con la certificación CES y poder levantar edificaciones sostenibles en Chile, ya que son en estas donde las personas pasan la mayor parte de su vida. 

El segundo lugar en la categoría Certificado se lo llevó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt, Región de La Araucanía, un proyecto de 360 m2, que destacó por su envolvente y diseño pasivo capaz de soportar los requerimientos climáticos del lugar. En tanto, el tercer puesto, lo obtuvo la Subcomisaría de Nonguén, ubicada en la Región del Biobío, logró que un 89% de la superficie tuviera condiciones para funcionar solo con iluminación natural.

Los mejores precertificados

El primer lugar en la categoría Precertificado, con 75 puntos, fue para la Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Temuco, proyecto mandatado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji). “Los educadores y los niños van a poder realizar sus actividades en espacios de óptima calidad ambiental interior, es decir, con alto estándar de luz natural, confort térmico, acústico y calidad del aire”, explicó Rodrigo Escobar, asesor CES de Serrago Consultores. 

Para el arquitecto Fabián Morales, de Arquiferreira, el trabajo coordinado en este proyecto fue fundamental. “Sin las indicaciones de nuestro asesor en eficiencia energética y sin la relación tanto de la arquitectura como del resto de las especialidades no se logra llevar a cabo un proyecto que sea coordinado, que sea eficiente y que cumpla con todos los requisitos del sistema de precertificación CES”, afirmó. 

Según Juan Pablo Orlandini, director regional de Junji Araucanía, contar con un espacio certificado a nivel sustentable, permite no solo asegurar que los niños asistan a establecimientos libres de contaminación, sino que, además, les brinda un confort térmico y ambiental acorde a sus necesidades y, desde, la educación inicial les ayuda a generar conciencia respecto del cuidado del medioambiente.

El segundo lugar en Precertificación se lo adjudicó el Centro Limnológico Araucanía de la Dirección General de Aguas; mientras que el tercer premio CES en esta categoría se lo llevó la Escuela Manzanar de Lumaco en la misma región.

La lista con todos los ganadores se pueden ver AQUÍ.