Majestic es la punta de lanza de la filosofía con que la inmobiliaria está desarrollando sus proyectos, buscando ofrecer espacios confortables y eficientes a los usuarios, aprovechando la guía que entrega una certificación acorde a la realidad chilena.
Una imponente infraestructura ubicada en el corazón de la capital emerge con sus protecciones solares de cristal de alto rendimiento que reduce la transferencia de calor, destacándose a primera vista por sobre el resto de los edificios ubicados en la esquina de Santo Domingo con San Martín. “Hemos hecho varios edificios de oficinas, varios de ellos con certificaciones internacionales. Pero nos dimos cuenta de que eran completamente desproporcionadas con respecto al clima chileno”, explica Max Vignau, gerente inmobiliario de Centinela Inmobiliaria.
Gracias al trabajo mancomunado de muchos especialistas, la constructora logró altos estándares de eficiencia energética, con vidrios que reducen la transferencia de calor, una estrategia pasiva y el uso de dispositivos con sensores. “Lo hacemos por conciencia, por la filosofía verde de nuestra empresa. Este es un edificio de oficinas de planta libre, con una envolvente térmica hacia el poniente oriente y norte y una doble piel que hace que sea más eficiente el uso del aire acondicionado, porque el edificio se calienta menos”, explica Max Vignau.
Los cristales son termopaneles reflectivos, lo que significa que solo permiten pasar algunos rayos del sol, lo cual es uno de los mayores retos en un proyecto de este tipo donde necesita enfriar 10 meses al año y calentar solo dos meses.
Son siete pisos los que componen el proyecto Majestic, cuya primera planta consta de locales comerciales y donde conviven personas en tres oficinas por cada piso. “Es un edificio full eléctrico, con todas las luces LED, donde incluso trabajamos con CES para dejar ciertas reglas de cómo se tienen que habilitar estas oficinas. No puedes llegar y poner cualquier artefacto. Como inmobiliaria dejamos normado cómo tiene que ser la siguiente etapa. Además, todas las luces de los subterráneos tienen sensores de movimiento, para que no estén encendidas las 24 horas del día”, indica el gerente inmobiliario de Centinela Inmobiliaria, quien valora la existencia de una certificación adaptada a Chile, donde el clima es seco y, según dice, las estaciones están muy marcadas.
El edificio Majestic cuenta con artefactos sanitarios y griferías de consumo eficiente que buscan reducir el consumo de agua al menos en un 40%. Lo decoran varios muros de hormigón armado y mucho vidrio, pero también el arte del muralista Javier Barriga.
Ventilación e iluminación natural, artefactos de bajo consumo y sistemas de recuperación de calor caracterizan el diseño de edificios de amplios espacios, que desafían a los arquitectos con enfoque sustentable.
Polideportivos, gimnasios, estadios y hasta piscinas han logrado la certificación CES, buscando comprobar los atributos de eficiencia energética que garantizan el confort de los usuarios. Trabajar en estos recintos tiene sus particularidades y, por lo mismo, los arquitectos desarrollan sus proyectos multidisciplinariamente para lograr un resultado final que, a todas luces, destaca por sustentabilidad y comodidad.
“Incorporar a estos recintos condiciones de confort térmico, de sustentabilidad energética y disminuciones de consumo son elementos vitales. Permiten edificios útiles, perdurables, confortables en el tiempo que son aportes reales para la sociedad”, dice Pedro Bartolomé de Bis Arquitectos, oficina responsable de la Piscina Municipal de Talca, recientemente reconocida con el Premio CES 2021.
Según el arquitecto, la particularidad de las herramientas CES es que se adaptan tanto para condiciones de poca intensidad como para intensidad máxima, donde él visualiza un criterio importante de por medio, para no sobredimensionar equipos. “En el caso de la piscina, desde nuestra asesora CES que fue Fernanda Soto hasta la entidad evaluadora tuvieron que aplicar criterios que no son tan usuales y que permiten validar el edificio. Hoy en día CES cada vez tiene más tipologías particulares para trabajar, como para aeropuertos, por ejemplo”, destaca.
Piscina Temperada de Talca, 1º lugar Categoría Edificio Certificado, Premio CES 2021.
Y es que la arquitectura de un recinto deportivo es muy distinta a la de un espacio habitacional o destinado a oficinas. “En los gimnasios se trabaja con criterios más amplios, porque la climatización es diferente. Se busca un uso adecuado, entendiendo que dentro hay generación de calor, debido a la actividad deportiva. A veces uno tiende a calefaccionar sectores más enfocados como las graderías más que llevar todo el recinto a temperaturas de confort”, explica Pedro Bartolomé.
Luz natural
Para el arquitecto la iluminación es también un punto importante en cuanto a homogeneidad. Por eso, se busca aprovechar la luz natural, para que en épocas medias del año solo se usen las ganancias naturales a través de ventanas o paños translúcidos. En tanto, Tomás Prado de Prado Arquitectos, oficina responsable del Polideportivo Municipal de Collipulli, rescata el respeto por el lugar. “Usamos los árboles existentes como elementos pasivos de eficiencia energética, para que en la arquitectura puedan posicionarse en el lugar de acuerdo a las orientaciones”, comenta.
De esta manera, se logra controlar el sobrecalentamiento de los edificios para que tengan confort, sin que sean necesarios equipos mecánicos para calefaccionar o enfriar. “Se optimiza mucho la iluminación durante el día, para no tener que usar la iluminación artificial. La idea es que esta se encienda cuando empiece a oscurecer. Se usan equipos de bajo consumo. También todos los equipos de ducha, WC y lavamanos son con tiempos controlados de uso, entonces se van produciendo ahorros. Además, se trabaja con buena aislación para que el calor se mantenga y los gastos generales no suban”, detalla el arquitecto.
Proyecto Polideportivo Municipal de Collipulli, en proceso de certificación.
Otra característica propia de la arquitectura deportiva es que el gran espacio principal tiene un gran volumen de aire y es en ese gran volumen donde se debe buscar el mayor confort térmico. “Eso hay que tratar de regular y como hay grandes cubiertas, hay que preocuparse de que estén bien aisladas”, dice Tomás Prado.
Recuperación de calor
Para las condiciones de invierno, los espacios deportivos suelen contar con sistemas de recuperación de calor, donde se traspasa el calor del aire que se extrae del edificio al aire fresco que ingresa, lo que permite ahorrar en climatización. “En climas más adversos, cuesta calentar un gimnasio, entonces hay que tratar de que no se enfríe tanto, para que después calentarlo no cueste”, explica el profesional de Prado Arquitectos.
Los desafíos de eficiencia energética no son ajenos para el Ministerio de Obras Públicas. Por eso, Pedro Rojas, seremi de Obras Públicas de Coquimbo, explica que, a través de la Dirección de Arquitectura, se ha trabajado enormemente para que todos los diseños realizados contemplen estos parámetros.
“Este norte para nosotros es muy relevante. Personalmente, he tenido la posibilidad de trabajar directamente en infraestructura desarrollada con estos parámetros de Certificación Edificio Sustentable. Es así como en el Centro Deportivo Integral de Caldera (hoy Centro Elige Vivir Sano de Caldera), donde trabajé con Pablo Herman, arquitecto del proyecto, nos llevó a varios desafíos. En infraestructura deportiva es un reto la envergadura, los grandes niveles de aire en su interior”, indica Pedro Rojas. Este proyecto fue desarrollado por el Instituto Nacional del Deporte.
Centro Elige Vivir Sano de Caldera, 3º lugar Categoría Edificio Certificado, Premio CES 2019.
Según el seremi y también arquitecto, poder mantener las condiciones de habitabilidad con un consumo bajo de energía fue lo más importante en el trabajo con el centro deportivo. “Tuvimos que diseñar espacios con ventilación cruzada desde los inicios, pensando desde las bases del proyecto, porque hay que partir los diseños considerando estas condiciones desde un comienzo”, señala.
Con 74,5 puntos, el edificio que beneficiará a miles de personas de la Región del Maule acaba de certificarse. Su diseño integrado, aislación acústica, iluminación, cuidada selección de materiales y hasta su manejo de residuos, lo destacan.
Construido por OHL con la asesoría de B-Green, el Hospital de Curicó se impone en la Región del Maule con más de 109 mil m2 construidos, lo que multiplica por casi cinco veces la superficie del recinto anterior que atendía a parte importante de la población en la Región del Maule. El edificio de alta complejidad hospitalaria acaba de obtener una certificación CES sobresaliente, nada menos que con 74,5 puntos.
Bajo el mandato de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas del Maule y el Servicio de Salud Maule, este hospital tendrá 400 camas de hospitalización, 54 de ellas para la atención de pacientes críticos. Además, contará con sillones de diálisis, 9 box de emergencia, 12 pabellones, 5 salas de parto, 16 salas de procedimientos, 800 estacionamientos y un helipuerto disponible para traslados de alta complejidad.
Con siete pisos de altura y dos niveles subterráneos, esta moderna infraestructura no solo cuenta con un alto grado de autonomía energética, sino que, además, es totalmente amigable con el entorno. Éste fue el resultado del trabajo mancomunado de un gran equipo multidisciplinario, tal como relatan sus protagonistas.
“En el proceso de ejecución de obra estaban considerados los parámetros con los cuales se establecen los requerimientos de eficiencia energética como envolvente térmica, fachada ventilada, iluminación, ahorro de agua, paisajismo, aislación acústica, etc. Velamos por cumplir todo lo establecido, durante todo el proceso de ejecución de obra. Además, nos preocupamos de la certificación de los materiales a utilizar y su trazabilidad”, explica Juan Pablo Sepúlveda, jefe de Calidad del Hospital Provincial de Curicó en OHL.
En este sentido, el especialista de la empresa constructora comenta que la preocupación por la certificación incluso alcanzó a los materiales y su trazabilidad. “El manejo de residuos de la obra también estaba asociado a CES. Se consideró cuánto se podía reutilizar en obra. No fue solo un cumplimiento llevado a cabo de manera documental, fue de la mano de la ejecución en terreno. Velamos por cumplir con la tipología de materiales descritos y la ejecución de acuerdo al diseño de eficiencia energética”, detalla Sepúlveda.
Tope de línea
Para el arquitecto Javier Durán, socio de B-Green Chile, entidad encargada de la asesoría CES, en este proyecto se reúnen todas las buenas prácticas de un edificio sustentable. “Los términos de referencia exigían contar con esta certificación y este proyecto consigue el máximo puntaje en instalaciones y energía gracias a que el edificio combina reducciones de puentes térmicos, mejoramiento de la envolvente, sistemas altamente eficientes, iluminación de alta calidad. Desde el inicio suponía estar en el tope de línea de los requerimientos”, comenta.
Aunque no se trata del primer edificio certificado por B-Green, la obra cobra relevancia debido a las particularidades de la metodología CES Hospitales, que permite incluir estrategias pasivas de ahorro energético. “Estamos súper contentos. Este proyecto es muy significativo. Aunque no es el primero que certificamos fue sobresaliente. Cuando partimos desarrollando este proyecto, el sistema CES sólo cubría los sistemas más convencionales. Comenzamos con la versión borrador y para el equipo fue complejo traducir estos requerimientos sin errar ni perder puntos en el proceso. Felizmente, el manual final resultó con una evaluación bastante favorable”, explica Javier Durán.
Debido a las condiciones en que debía desarrollarse el proyecto y a su alto nivel de exigencia, parecía que técnicamente el trabajo se hacía cuesta arriba. Sin embargo, avanzar en equipo lo hizo todo más fácil. “La cantidad de gente que participó en el diseño, en la construcción, los cambios en los roles, te obligan a tener una metodología. Organizar todo es una labor que a medida que aumenta la complejidad es más engorrosa. Pero, el diseño integrado exige el cruce entre especialidades y la discusión de los aspectos sustentables y de eficiencia energética”, recuerda el arquitecto socio de B-Green.
Y es que la arquitectura se desarrollaba en Santiago, el proyecto y la obra se ejecutaba en Curicó y gran parte de las especialidades radicaba en España. Por eso, el esfuerzo de todo el equipo fue enorme. “Tal vez los aspectos de eficiencia energética son invisibles para los usuarios, pero para ellos las condiciones ambientales son muy relevantes. Esto se ha cuidado muchísimo y se ha intentado generar un buen óptimo entre esas variables: la selección de materiales para tener una mínima o cero contaminantes en el interior, la selección de colores que busca mejorar la experiencia de los usuarios”, detalla Javier Durán.
La Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, en Temuco; el Centro Limnológico Araucanía; y la Escuela Manzanar de Lumaco, fueron reconocidos por los altos puntajes logrados en sus procesos de precertificación.
Con 75 puntos, la Sala Cuna y el Jardín Infantil Pinocho de Temuco, mandatado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), logró el primer lugar en la categoría Precertificado. Este espacio -que contó con la asesoría CES de Serrago Consultores- permitirá que sus usuarios realicen sus actividades en espacios de óptima calidad ambiental interior con un alto estándar de luz natural, confort térmico, acústico y calidad del aire.
“Sin las indicaciones de nuestro asesor en eficiencia energética y sin la relación tanto de la arquitectura como del resto de las especialidades no se logra llevar a cabo un proyecto que sea coordinado, que sea eficiente y que cumpla con todos los requisitos del sistema de precertificación CES”, afirma el arquitecto Fabián Morales, de Arquiferreira.
De esta manera, tal como destaca el director regional de Junji, Juan Pablo Orlandini, contar con un espacio certificado a nivel sustentable, permite no solo asegurar que los niños asistan a establecimientos libres de contaminación, sino también experimentar un confort térmico y ambiental óptimo.
El segundo lugar en Precertificación se lo adjudicó el Centro Limnológico Araucanía de la Dirección General de Aguas, que obtuvo 72 puntos en el proceso de precertificación. “El sitio en que se encontraba el proyecto era complejo, porque se daba en un contexto urbano, pero entre medianeras”, indica Francisco Pizarro de FP Energy.
En el lugar, se instaló un patio interior con el cual se logró mejor iluminación y radiación solar; hacia el lado sur zonas más de servicio, además de una envolvente térmica que permitió mejorar el rendimiento. “Es un lugar que investigadores en Chile deberían visitar, porque van a poder apreciar en terreno cómo pueden hacer investigación de excelencia en infraestructura de excelencia”, enfatiza el evaluador CES Mauricio Ramírez de 88 Limitada.
El tercer premio CES en la categoría Precertificación, se lo llevó la Escuela Manzanar de Lumaco, un edificio en forma de L que se orientaba al norte con buena iluminación natural y solar, donde se utilizó un sistema de caldera de biomasa, como sistema de calefacción para los días más fríos, según explican Francisco Pizarro e Iván Orellana asesores CES de FP Energy.
Sobre la importancia de trabajar en estos espacios educacionales, Ernestina Bravo de la entidad evaluadora CES, 88 Limitada, es clara: “es emocionante resumir la sustentabilidad y llevarla a estos espacios, en lugares donde los niños aprenden a ser seres sociales”.
El segundo y el tercer lugar del Premio CES se quedaron en Teodoro Schmidt y Concepción, respectivamente, donde gracias al trabajo multidisciplinario, la Escuela Los Troncos y la Subcomisaría de Nonguén obtuvieron destacados puntajes.
Este año, el segundo lugar en la categoría Certificado del Premio CES, se lo llevó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt en la Región de La Araucanía, un proyecto de 360 m2, que destacó por su envolvente y diseño pasivo. “Hoy, gracias a CES contamos con una infraestructura que responde a las demandas de las comunidades educativas en cuanto a sus requerimientos de confort térmico, acústico, visual, etc., logrando garantizar condiciones óptimas para el aprendizaje y desarrollo de todos los estudiantes”, afirma Lolet Neira de la Secreduc Araucanía.
En un clima frío como el que caracteriza al sur de Chile, la calefacción es altamente requerida. Por eso, se necesitaba pensar en cómo disminuir ese consumo. “Quisimos mejorar el confort térmico del ambiente interior en un edificio compacto, se buscó disminuir la demanda de energía con estrategias pasivas para disminuir el consumo de energía por calefacción”, detalla Iván Orellana de OS+Arquitectos.
La evaluación de las variables que considera la certificación CES la hicieron los profesionales del Centro de Investigación en Tecnología de la Construcción de la Universidad del Bío-Bío (CITEC UBB). “Nos tocó evaluar las distintas categorías y dimensiones del diseño, en cuanto a eficiencia energética, estrategias para mejorar el confort ambiental interior, consiguiendo niveles de ahorro superiores a 35%”, recuerda Roberto Arriagada, sobre el proyecto mandatado por la Municipalidad de Teodoro Schmidt.
Escuela Los Troncos.
Subcomisaría de Nonguén
El tercer lugar del Premio CES 2021, lo obtuvo la Subcomisaría de Nonguén, ubicada en la Región del Biobío, que logró que un 89% de su superficie tuviera condiciones para funcionar solo con iluminación natural. “Este es un edificio único, tiene paneles solares, ventanas doble panel lo que ayuda a mantener una temperatura muy agradable al interior del edificio. Eso es bueno no solo para los carabineros, sino también para nuestros vecinos”, afirma el capitán Christopher Candia, subcomisario de la Subcomisaría de Nonguén
El edificio de 1.107 m2 permitirá una respuesta operativa más ágil para los vecinos de zonas como Collao, Nonguén, Palomares, Villa Huáscar, Los Lirios y Ríos de Chile, en La Región del Biobío; lo que resolverá una necesidad de seguridad importante para la comunidad. “El hecho de tener un edificio con un comportamiento eficiente, amigable con el medioambiente satisface necesidades tanto de los usuarios como de quienes trabajan en este tipo de edificio. Para el Estado siempre va a ser fundamental mejorar los estándares de consumo, incorporar energías renovables y todo lo que vaya en dirección de una mejor gestión del gasto público”, señala Aldo Careaga, director regional de Arquitectura MOP Región del Biobío.
Según el arquitecto Cristian Carreño, se logró llegar a un muy buen edificio, tratando de optimizar las horas luz día y la ventilación en los recintos con mayor carga de uso. “Nuestra visión fue cumplir con las expectativas del cliente. Eso fue lo que más nos movió como constructora y a los colaboradores y unir a todo el grupo de trabajo porque son distintas disciplinas que tienen que colaborar para cumplir con los requisitos”, indica Daysi García de la Constructora PROAS.
La entidad evaluadora en el proceso fue Ecosustenta, donde sus profesionales destacaron el uso de artefactos eficientes que permiten un 45% de reducción del consumo de agua potable. “Es una gran satisfacción poder evaluar este tipo de edificios que se entregan a la comunidad”, comenta Mario Lobo de esta entidad acreditada por CES.
Gracias a la incorporación de criterios de sustentabilidad y eficiencia energética, quienes trabajaron en el diseño, ingeniería y construcción de la Piscina Temperada de Talca lograron disminuir el consumo de electricidad, agua y calefacción, alcanzando 70 puntos del total de 100 que otorga la certificación CES.
12 de Agosto del 2021/ SANTIAGO
Piscina Municipal de Talca
FOTO: Mauricio Mendez
La Piscina Temperada de Talca fue la ganadora en la categoría Edificio Certificado del Premio CES 2021. El nivel sobresaliente del puntaje obtenido tras su evaluación fue el resultado del trabajo coordinado de varios especialistas, que hoy destacan con orgullo las características de esta verdadera joya, impulsada por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas en la Región del Maule.
Técnicamente, el recinto ofrece un alto confort término pasivo (16% de reducción de horas de disconfort), una reducción de 29% en la demanda energética para climatización e iluminación y una reducción de más de 49% en el consumo de agua. Mandatada por el Gobierno Regional del Maule y el Instituto Nacional del Deporte, la piscina fue entregada por la Dirección de Arquitectura a comienzos de 2020 y ya está lista para acoger a los usuarios maulinos.
“El espacio donde iba la piscina era el que requería mayor atención. Estamos muy contentos de haber podido aplicar todas las estrategias que se definieron desde un comienzo en el diseño”, comenta Fernanda Soto, asesora CES del proyecto. Según la arquitecta, el diseño pasivo fue muy importante a la hora de lograr los puntos que se necesitaban para obtener la certificación y fue muy de la mano del trabajo de las distintas especialidades.
“Pudimos entregar la mayor calidad en el diseño de los lugares ocupados como la piscina, los camarines y otros de uso menos permanente, pero que no dejan de ser importantes, como la oficina de administración y la sala de musculación”, señala Fernanda Soto.
Piscina Temperada de Talca.
Un modelo para replicar
El proyecto en el que se invirtieron más de 2.500 millones de pesos, consideró la construcción de una piscina de 25 por 18 metros, con 8 carriles, gradería para 220 personas, camarines, sala de máquinas, hall de acceso y áreas verdes. “Estamos muy contentos y orgullosos de haber contribuido al financiamiento de la primera piscina sustentable. Nos gustaría poder financiar estas iniciativas en distintas comunas de la región, porque creemos que hay otras comunas que también requieren de estos proyectos”, expresa Cristina Bravo, gobernadora regional del Maule.
Con un moderno sistema para temperar el agua entre los 26 y los 27 grados, el proyecto destaca especialmente por su climatización de alto rendimiento. “La eficiencia energética de CES se nota en el comportamiento interior de los edificios. Gracias a su confort, no sientes ni frío ni calor, un confort muy especial. Si vas a la piscina lo vas a sentir”, asegura Ervin Castillo, director regional de Arquitectura del MOP Maule.
Definitivamente, un proyecto poco convencional, tal como dice Pedro Bartolomé de Bis Arquitectos, debido a las condiciones de humedad y temperatura naturales en una infraestructura como esta, las que requirieron, por supuesto, de un uso racional de los materiales y las energías. “Un edificio de bajo impacto, confortable, con estrategias de ahorro en el consumo hídrico, envolvente térmica continua, colectores de agua caliente sanitaria, estrategias de control solar pasivo, iluminación y ventilación natural en todos los recintos habitables, artefactos de bajo consumo”, enumera el arquitecto.
Asimismo, las estrategias de control solar pasivo, los artefactos de bajo consumo, y las estrategias de climatización fueron aspectos destacados por los responsables de la construcción del edificio maulino. “El sistema de climatización fue pensado con equipos eficientes y de bajo consumo; y la envolvente del edificio tiene aislación térmica, lo que hace que la climatización interior sea más eficiente”, comenta Ángel Bartolomé de la Constructora ABC Limitada.
En condiciones medioambientales como las que caracterizan a la Región del Maule, este tipo de infraestructura debiera ser generalizado, según el director Regional Instituto Nacional del Deporte, Sebastián Pino, quien enfatiza: “es un lujo para nosotros poder tener la administración de esta instalación. Ojalá se puedan replicar en otros servicios públicos estas iniciativas”.
En la categoría Certificado, la Piscina Temperada de Talca obtuvo el primer lugar; mientras que como Precertificado, fue reconocido el proyecto Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Temuco.
En un país altamente vulnerable al cambio climático, que requiere incorporar estrategias de sustentabilidad en sus edificaciones, la Certificación Edificio Sustentable (CES) reconoce anualmente a edificios que las han incorporado, de modo de poner en valor las mejores prácticas sustentables y el esfuerzo de certificarlas.
Este jueves 9 de septiembre, se realizó la ceremonia de la tercera versión del Premio CES 2021, donde fueron reconocidas las edificaciones con mejores puntajes en las categorías Certificado y Precertificado.
“Nos llena de orgullo contar con más de 400 proyectos trabajando con CES de los cuales 74 se encuentran certificados, 238 precertificados y el resto en proceso de asesoría. CES, además de ser un reconocimiento al esfuerzo y logro obtenido por cada equipo en cada proyecto, acredita el aporte a mejorar la calidad de vida de las personas en sus ambientes de trabajo, atención, servicios, deporte, esparcimiento y estudio, donde pasan gran parte del día, impactando positivamente en nuestra sociedad”, comentó la presidenta de CES, Paola Molina.
Este año, el primer lugar se quedó en la Región del Maule, donde la Piscina Temperada de Talca, mandatada por el Gobierno Regional y el Instituto Nacional del Deporte, logró un aumento significativo del confort térmico pasivo, una reducción de las demandas de energía para climatización e iluminación superior al 29% y una reducción del consumo de agua de más del 49%.
“La eficiencia energética de CES se nota en el comportamiento interior de los edificios, en el confort. No sientes ni frío ni calor, es un confort muy especial. Si vas a la piscina lo vas a sentir”, afirmó el director regional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas Maule, Ervin Castillo.
El edificio -que cuenta con más de 1.900 metros cuadrados de superficie construida total- obtuvo 70 puntos de un total de 100 durante 2020, lo que le permitió alcanzar el nivel de Certificación Sobresaliente. “La certificación CES ha sido un tremendo paso en la calidad, el confort y la eficiencia de muchos proyectos. Nos pone muy contentos ser parte de esta misión, porque las nuevas generaciones tienen que vivir en edificaciones que no impacten en el planeta”, comentó José Antonio Espinoza, arquitecto de EBP Chile, entidad evaluadora CES.
Cambio climático
Durante la ceremonia de premiación, la presidenta del Colegio de Arquitectos, Jadille Baza, valoró el aporte de la certificación en la búsqueda de estándares de sustentabilidad en todas las edificaciones de uso público y el papel que cumplen los arquitectos en el proceso, incorporando las estrategias de sustentabilidad en los diseños. “Del registro de asesores CES más del 80% son arquitectos o arquitectas y en el caso de las evaluadoras CES el porcentaje llega a 70%. Esas cifras nos llenan de orgullo, pero también nos entregan una responsabilidad enorme. Celebramos a quienes se han acreditado y a quienes no lo han hecho, nos gustaría incentivarlos porque solo así podremos lograr edificios viables para los próximos 50 años”, señaló.
Según Jadille Baza, el cambio climático nos obliga -desde este momento y a 2030- a tener estándares que cumplan con lo necesario para poder mitigarlo. “En esa dirección, CES es una herramienta importantísima. Como Colegio de Arquitectos seguiremos comprometidos en visibilizar la certificación que refleja parte de la bella y compleja identidad climática y geográfica de nuestro país”, dijo.
En tanto, Gabriel Prudencio, jefe de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía, ratificó el compromiso de seguir colaborando con la certificación CES y poder levantar edificaciones sostenibles en Chile, ya que son en estas donde las personas pasan la mayor parte de su vida.
El segundo lugar en la categoría Certificado se lo llevó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt, Región de La Araucanía, un proyecto de 360 m2, que destacó por su envolvente y diseño pasivo capaz de soportar los requerimientos climáticos del lugar. En tanto, el tercer puesto, lo obtuvo la Subcomisaría de Nonguén, ubicada en la Región del Biobío, logró que un 89% de la superficie tuviera condiciones para funcionar solo con iluminación natural.
Los mejores precertificados
El primer lugar en la categoría Precertificado, con 75 puntos, fue para la Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Temuco, proyecto mandatado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji). “Los educadores y los niños van a poder realizar sus actividades en espacios de óptima calidad ambiental interior, es decir, con alto estándar de luz natural, confort térmico, acústico y calidad del aire”, explicó Rodrigo Escobar, asesor CES de Serrago Consultores.
Para el arquitecto Fabián Morales, de Arquiferreira, el trabajo coordinado en este proyecto fue fundamental. “Sin las indicaciones de nuestro asesor en eficiencia energética y sin la relación tanto de la arquitectura como del resto de las especialidades no se logra llevar a cabo un proyecto que sea coordinado, que sea eficiente y que cumpla con todos los requisitos del sistema de precertificación CES”, afirmó.
Según Juan Pablo Orlandini, director regional de Junji Araucanía, contar con un espacio certificado a nivel sustentable, permite no solo asegurar que los niños asistan a establecimientos libres de contaminación, sino que, además, les brinda un confort térmico y ambiental acorde a sus necesidades y, desde, la educación inicial les ayuda a generar conciencia respecto del cuidado del medioambiente.
El segundo lugar en Precertificación se lo adjudicó el Centro Limnológico Araucanía de la Dirección General de Aguas; mientras que el tercer premio CES en esta categoría se lo llevó la Escuela Manzanar de Lumaco en la misma región.
La lista con todos los ganadores se pueden ver AQUÍ.
Abordar requerimientos CES siempre ha sido muy fluido para MAO Arquitectos y se han cumplido de manera muy natural. Dado que han desarrollado obras de infraestructura en todo el país, entienden los requerimientos climáticos generales de las diferentes zonas. Acá nos cuentan los principales aspectos de los edificios para la Prefectura de Carabineros de Limache y la Subcomisaría La Portada de Antofagasta.
Subcomisaría La Portada de Antofagasta.
Prefectura de Carabineros de Limache.
Nuestra oficina, MAO Arquitectos, trabaja desde la arquitectura, una postura integral de nuestros proyectos. El análisis del encargo lo realizamos de una forma holística, sin perder de vista ninguno de los aspectos que debe tener un proyecto arquitectónico para lograr un resultado exitoso. Desde este punto de vista, nuestros arquitectos se han capacitado en diferentes especialidades como dirección de proyectos con eficiencia energética, diseño de paisaje, nuevas tecnologías y sistemas constructivos, BIM, etc., lo que permite abordar, desde el inicio del encargo, las diferentes perspectivas que se deben tener a la hora de proyectar y es, desde esa etapa, donde se analizan las diferentes variables de usuario, contexto, preexistencias y requerimientos para hacerlo.
En atención a ello, abordar requerimientos CES siempre ha sido muy fluido en nuestros proyectos y se han cumplido de manera muy natural. Privilegiar las estrategias sustentables pasivas en la arquitectura, lo que debería ser siempre pilar central al proyectar, se alinea perfectamente con los requerimientos de esta certificación, la que promueve el cumplimiento de sus estándares por desempeño y no de forma prescriptiva, dejando en manos de los arquitectos, autores de la obras, la resolución del proyecto.
El haber desarrollado obras de infraestructura a lo largo de todo Chile, nos ha dado la experiencia de entender los requerimientos climáticos generales de las diferentes zonas del país, las que son muy disímiles entre ellas, teniendo muchas veces, requerimientos casi opuestos, esto nos permite elaborar estrategias de arquitectura pasiva antes, siquiera, de elaborar un anteproyecto o modelar dinámicamente las edificaciones, permitiéndonos un desarrollo seguro del proyecto.
Los edificios para la Prefectura de Carabineros de Limache y la Subcomisaría La Portada de Antofagasta, son proyectos desarrollados por nuestra oficina con el modo de licitación del Ministerio de obras Públicas DS108, por lo que ya contaban con un anteproyecto de arquitectura aprobado por el mandante. Nuestra oficina tomó dichos anteproyectos, los desarrolló, adaptó y modificó según requerimientos CES, situaciones específicas del terreno, nuevos requerimientos del usuario, etc. La ubicación y orientación de las edificaciones, por lo tanto, estaba predeterminada, lo que nos llevó a tomar otro tipo de estrategias para enfrentar por ejemplo, radiaciones solares directas, iluminación natural, ventilaciones, etc.
DEMANDA DE ENERGÍA: TRANSMITANCIA TÉRMICA DE LA ENVOLVENTE Y FACTOR SOLAR MODIFICADO
La envolvente de los edificios se planteó de una forma muy diferente en ambos casos, el primero ubicado en la ciudad de Limache, tenía requerimientos de calefacción en invierno necesitando de una envolvente térmica continua de las características especificadas en el proyecto, sin embargo, el segundo, ubicado en la ciudad de Antofagasta, contaba con temperaturas exteriores cercanas al confort térmico durante todo el año, lo que sumado a las ganancias térmicas interiores requerían de un edificio bien ventilado, que disipara las temperaturas, por lo que una envolvente térmica continua ocasionaría un sobrecalentamiento de los recintos interiores. Con el análisis efectuado, se llegó a la conclusión de que este edificio necesitaría de muy bajos consumos de calefacción y enfriamiento utilizando correctamente quiebravistas con el objetivo de eliminar la radiación solar directa, prescindiendo de aislaciones térmicas en paramentos verticales.
Subcomisaría La Portada, ciudad de Antofagasta
Gráfico de asoleamiento del edificio en invierno (julio).
Gráfico de asoleamiento del edificio en verano (diciembre).
Por otro lado, ambos proyectos se ubican en zonas de alto déficit hídrico, por lo que el uso del agua de consumo humano y paisajístico debía ser reducida y usada en forma muy racional. Por ello se utilizaron artefactos y griferías temporizadas y de bajo consumo en baños y cocinas y, en paisajismo, se usaron especies vegetales nativas, de bajo consumo hídrico y de gran valor ornamental. Así también, respetamos las especies vegetales existentes en el terreno de la Prefectura de Limache (el de la Subcomisaría de Antofagasta era un sitio eriazo), haciendo modificaciones en los trazados viales internos para lograr este objetivo. Si bien no es un requerimiento CES aún, consideramos de gran valor el respeto a la vegetación existente y consideramos necesario adaptar los proyectos de arquitectura con el fin de lograr el rescate de la mayor cantidad de especies vegetales de valor.
ILUMINACIÓN NATURAL
La luz natural, por otra parte, no sólo cumple una función meramente práctica de iluminar los espacios interiores de las edificaciones, si no también, ayuda a bajar los consumos energéticos de las mismas al no utilizar iluminación artificial y además refuerza positivamente el estado anímico de sus usuarios. Es por ello la importancia de una buena autonomía lumínica donde el edificio pueda funcionar la mayor parte del día, donde hay horas luz, con iluminación natural. Ambos proyectos fueron estudiados para cumplir con este requerimiento, el que consideramos central en nuestros diseños por las razones antes expuestas.
Autonomía lumínica Subcomisaría La Portada, Antofagasta.
Así, cada uno de los requerimientos CES, sobre todo los de carácter pasivo, como control de infiltraciones, ventilaciones, aislación acústica, etc., son abordados desde la Arquitectura, de manera integral, sin dejar de lado aspectos que son igualmente importantes en la habitabilidad de los recintos (como vistas, topografía, etc.), siendo esta certificación la que pone en valor el grado de sustentabilidad ambiental de las edificaciones, entendiéndola como la calidad del ambiente interior lograda con un uso eficiente de recursos con una baja generación de residuos y emisiones y, somos los arquitectos los llamados a promover e impulsar edificaciones sustentables que vayan de la mano con los objetivos de un desarrollo general sostenible.
Los planos, elevaciones y escantillones de estos proyectos se pueden descargar desde los siguientes links:
Luminarias de alta eficiencia, griferías automatizadas, aislación térmica y paneles fotovoltaicos son parte de la propuesta sustentable del proyecto que busca obtener la certificación CES destacada.
A cargo de la oficina de arquitectura Chauriye Stäger Arquitectos y con la asesoría de Javier González, profesional asesor CES, el Campus Puerto Montt de la Universidad de Los Lagos destaca por su manejo de radiación solar exterior, control de vientos y lluvias. En su etapa de diseño, su estrategia pasiva principal consistió en la optimización del porcentaje de acristalamiento para todas las fachadas del edificio, según su orientación.
En este proyecto, la aislación térmica se planteó como un sistema continuo, con rotura de puentes térmicos para cada uno de los encuentros y salientes del sistema constructivo planteado. En tanto, el diseño de ventanas de piso a cielo, permitirá aumentar la autonomía lumínica de los espacios, llegando a un valor UDI del 63,7% para los recintos regularmente ocupados.
Las estrategias combinadas lograrán una reducción del 30% de demanda energética. En este contexto, se realizó un análisis de la matriz energética para determinar que la electricidad tenía un valor similar al gas, aunque, menor valor proyectado a futuro, además de ventajas ambientales en la reducción de CO2.
Asimismo, para lograr una reducción del consumo energético se propuso un sistema de climatización combinado de bomba de calor aire – aire y VRV inverter, ambos con ventilación mecánica con recuperación de calor. Además, el proyecto de iluminación se trabajó con luminarias de alta eficiencia del tipo LED, circuitos diferenciados y sensores de ocupación en zonas de baja carga de ocupación, para lograr un consumo promedio de 5,8W/m2 para el edificio.
“Como Universidad de Los Lagos, hemos ido avanzando hacia la sustentabilidad con diversas acciones: la certificación Campus Sustentable del Campus Puerto Montt en el año 2016, la creación del programa ULagos Sustentable en el año 2017, el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional al 2030 (que considera a la sustentabilidad como uno de sus ejes fundamentales de desarrollo) y, actualmente, el proceso de elaboración de la Política de Sustentabilidad de la Universidad”, comenta Anita Dörner, vicerrectora del Campus Puerto Montt de la Universidad de Los Lagos.
Según Miguel Mansilla, encargado del Programa Campus Sustentable del Campus Puerto Montt, en lo concreto, la Universidad de Los Lagos integra la sustentabilidad en las diversas dimensiones que componen el quehacer universitario, entre las que se encuentran: Gobernanza Institucional, Academia (docencia e investigación), Cultura Universitaria, Vinculación con el Medio y Gestión Ambiental de Campus.
“Es en esto último, donde podemos mencionar avances importantes como: recambio de luminarias eficientes en edificaciones, la incorporación de estrategias de diseño con eficiencia energética y bioclimática en las nuevas edificaciones (sede Chiloé y prontamente en el Campus Puerto Montt), lo que ha permitido que la universidad pueda obtener la Certificación CES para los nuevos edificios desarrollados”, dice Mirna Brauning, encargada del proyecto de Infraestructura del Campus Puerto Montt.
Para cumplir con las exigencias de la Certificación Edificio Sustentable (CES), se incorporó un estudio de eficiencia energética y calidad medio ambiental. Éste entregará los lineamientos específicos para las instalaciones que están consideradas en el proyecto, explica Mirna Brauning. Se ha estudiado la reducción de la demanda energética a través del mejoramiento de la envolvente, abarcando los siguientes aspectos, tal como detalla Héctor Muñoz, inspector técnico de diseño del proyecto:
Optimización del porcentaje de acristalamiento por orientación de fachadas.
Aislación térmica del piso en contacto con el terreno
Mejoramiento térmico de los cristales.
De esta manera, se espera una reducción del 30% del consumo de energía en climatización, incorporando equipos recuperadores de calor y la generación mediante bomba de calor. Respecto de la iluminación, el proyecto cumple con que el 68% de los recintos regularmente ocupados tiene un 40% de iluminación natural.
“La reducción del consumo de agua se logra mediante la incorporación de artefactos de alta eficiencia usando grifería con control automático, logrando un ahorro de 42%”, indica Héctor Muñoz.
Como parte del compromiso de la Universidad con la utilización de energías alternativas, una superficie cercana al 20% de la cubierta, contará con paneles fotovoltaicos, los cuales además de proveer un aporte energético, tendrán un rol educativo dentro del programa de ingeniería. En el ámbito de las estrategias de ahorro de agua, el equipo de trabajo optó por la combinación de artefactos y griferías de alta eficiencia y la utilización de grifería con control automatizado de corte para los baños públicos.
“Actualmente, la Universidad de Los Lagos está ad portas de firmar el ‘Acuerdo de Producción Limpia Instituciones de Educación Superior (IES) Sustentable 2’, lo que permitirá que la institución siga transitando hacia la sustentabilidad en su gestión interna, en su diseño de infraestructura, en su vinculación con el territorio y principalmente en la formación de los futuros profesionales”, concluye Miguel Mansilla, encargado del Programa Campus Sustentable en Puerto Montt.
Oficinas de arquitectura que buscan certificar la sustentabilidad de los edificios de uso público valoran la metodología que ayuda a desarrollar proyectos que destacan por su confort, sustentabilidad y armonía con el entorno.
Múltiples disciplinas confluyen en el diseño y construcción de un edificio, donde los arquitectos se preocupan de diseñar considerando tanto aspectos funcionales como variables propias de la sustentabilidad que hoy demandan los usuarios y el medioambiente. Arquitectos de vasta experiencia en edificios de uso público nos cuentan su experiencia con la certificación CES.
Desde Arica a Magallanes, la trayectoria de Crisosto Arquitectos Consultores es amplia. Servicios médicos, establecimientos educacionales y edificios consistoriales destacan en la oficina liderada por el arquitecto de la Universidad de Chile Andrés Crisosto, quien hoy recuerda las dudas que se presentaron cuando recién comenzó a implementarse el sistema de certificación nacional. “Había que ir aclarando cómo funcionaba el sistema, cómo se inscribían los proyectos, cómo se validaban los trabajos realizados por el especialista. Ahora es un sistema muy consolidado entre los consultores que trabajamos con edificación pública, donde hay un fuerte trabajo de coordinación con los especialistas que asesoran”, señala.
CECREA Arica
Fiscalía de Los Ángeles
Liceo Industrial Superior de Chillan
Obras de Crisosto Arquitectos Consultores.
Según Crisosto, en este camino el monitoreo es indispensable al ir incorporando elementos pasivos para lograr un mejor comportamiento ambiental. “Después, se va llegando a una solución técnica mucho más afinada que vendría a ser el detalle técnico de cómo es la envolvente; el detalle constructivo; cómo trabajan las ventanas y cómo se sellan; como se produce la ventilación natural; el sistema de clima dentro del edificio; y tantos temas que van convergiendo en el producto final, estructura y especialidades”, señala el arquitecto.
Armonía y funcionalidad
Como una verdadera orquesta, los especialistas se coordinan para hacer edificios eficientes que, en lo posible, no requieran ni enfriamiento ni calor; y que se adapten a climas tan extremos como los que se experimentan en el norte y el sur de Chile. “La idea es que el gasto en edificación pública sea sustentable, que ahorre energía. Mientras menos costo genere, menos costos operacionales habrá y eso es mejor para todo el país”, afirma Andrés Crisosto.
Con objetivos claros que apuntan al confort ambiental, la funcionalidad y la calidad, las consultorías se han ido complejizando, recuerda el arquitecto. “Hoy en día trabajas con softwares y puedes modelar; hay un trabajo interdisciplinario y muchos especialistas que han ido de la mano, trabajando con eficiencia energética y especialidades enfocadas en proyectos sanitarios, donde se preocupan de las aguas grises, la energía solar y muchas otras variables”, señala.
Para el arquitecto Cristóbal Tirado, hoy responsable del Centro Artesanal Coyhaique, proyecto emblemático de la Dirección de Arquitectura del MOP en Aysén, CES vino a sintetizar requerimientos lógicos vinculados a la climatización, el paisajismo y otros. “La eficiencia energética siempre se ha considerado, pero con la certificación CES hay que cumplir”, señala el profesional que ha puesto un fuerte énfasis en mejorar la acústica de los edificios y, por supuesto, en su funcionalidad. Esto último porque, “cualquier edificio tiene que ser como una silla que –por bonita que sea- no puede no funcionar porque es para sentarse”.
Según Tirado, en la arquitectura debe haber cosas bellas pero que funcionen en sus presupuestos, tiempos, diferenciación de flujos, sala de residuos, ventilación, claridad interior, etc. Y aunque la sustentabilidad siempre ha estado presente, hoy la gente es más consciente de ella. Un avance importante en este aspecto es el ahorro de agua logrado, tanto con la grifería como con los estanques de los inodoros que hoy consumen un cuarto de lo que consumían antes. “Es excelente que esté CES y genere exigencias. Pero ese ‘desde’ debiera haber estado siempre. La certificación permite tener un control de obras para que quien ejecuta no se pueda hacer el tonto en el proceso”, acota el arquitecto.
Centro Artesanal Coyhaique
Edificio Consistorial Rio Ibáñez
Obras de Cristóbal Tirado.
Una certificación cercana
Para Jorge Marsino de Marsino Arquitectos, donde se han especializado en proyectos de uso público de impacto social, la certificación CES ha permitido aterrizar las normas internacionales a la realidad chilena. “Diseñamos edificios de uso público que es necesario evaluar a través de una normativa de eficiencia. Antes las evaluábamos desde la LEED, que era muy engorrosa cara y compleja. Hoy todos los edificios son parte de la evaluación, que ha sido una buena iniciativa para nuestros mandantes, quienes han entendido que es una manera rápida y directa de certificarse. Ahora uno lo ve como algo cercano, práctico y bueno”, comenta.
Según el profesional cuyos proyectos han sido destacados en diversas bienales de arquitectura, la certificación es una manera de mostrar compromiso con el medioambiente y de lograr una infraestructura funcional y amigable, considerando las variables territoriales. “Ha sido una manera muy inteligente de aproximarnos hacia mejores indicadores y mayores compensaciones. A futuro me imagino que las escalas de valoración de los edificios nos van a permitir tener algunas ventajas comparativas, que incluso podrían ser tributarias; y la sofisticación nos va a permitir tener mejores desempeños”, concluye.