Curicó y San Felipe tienen los edificios públicos más sustentables de Chile

En la cuarta versión del certamen que lidera Certificación Edificio Sustentable, el Hospital de Curicó y el edificio que alberga a la Prefectura Aconcagua y la 2da Comisaría de San Felipe, compartieron el primer lugar en la categoría “Edificio Certificado”.

Hospital de Curicó

Con 74,5 puntos de un total de 100, el Hospital de Curicó, mandatado por el Ministerio de Salud y el Servicio de Salud Maule; y el edificio de Carabineros de Chile, donde funcionan la Prefectura Aconcagua y la 2da Comisaría de San Felipe, obtuvieron el primer lugar en la categoría Edificio Certificado del Premio CES 2022

La distinción -que se entregó por cuarto año consecutivo- promueve las mejores prácticas en edificación y reconoce a las personas detrás de los proyectos, que han hecho un esfuerzo por certificarse. “Al contemplar el camino avanzado desde 2015, cuando CES entró en operación, nos llena de orgullo contarles que contamos con más de 500 proyectos trabajando con CES, de los cuales 90 se encuentran certificados y 200 precertificados”, comentó la presidenta de Certificación Edificio Sustentable (CES), Paola Molina, durante la ceremonia.

El Hospital de Curicó, cuya Unidad Técnica es la Dirección Regional de Arquitectura del MOP Región del Maule y fue diseñado por Carvajal Casariego + Riesco Rivera, con más de 108.000 metros cuadrados de superficie construida total, alcanzó el mayor puntaje (74,5/100 puntos) durante 2021. El edificio fue uno de los primeros en trabajar con la versión CES Hospitales y luego de un proceso de certificación colaborativo alcanzó el nivel de Certificación Sobresaliente.

“Este proyecto destaca por su envolvente y sus estrategias de diseño pasivo capaces de soportar los requerimientos climáticos del lugar y también por la incorporación de diseño y equipamiento eficiente de los sistemas que consumen energía, lo que se traduce en: una importante reducción de las demandas de energía para climatización e iluminación, superior al 29%; una gran reducción de los consumos de energía de un 36%; una reducción de la evapotranspiración del paisajismo, alcanzando el 26%; y una enorme disminución del consumo de agua potable para consumo humano de 56% y de 72% para riego”, explicó el jefe de CES, Hernán Madrid.

Adicionalmente, en el Hospital de Curicó decidieron trabajar también por el Sello Plus Operación para la etapa de uso. “Esto es un esfuerzo de muchas personas y de muchos años. La Dirección de Arquitectura fue nuestro colaborador principal. El Ministerio de Energía y el Ministerio de Salud plantearon metas muy concretas hace 10 años y ese enfoque nunca se perdió. La operación para nosotros también es un tema, por las dimensiones del edificio que, además, tiene diversas áreas y algunas de alto consumo de energía. Agradezco a todos los participantes de este proceso. Estamos felices y a las puertas de echar a andar este edificio”, comentó Carolina González, coordinadora del proyecto Hospital de Curicó del Servicio de Salud del Maule, al recibir el galardón. 

Primer lugar San Felipe

En el caso del edificio de Carabineros de Chile, cuya unidad técnica fue la Dirección de Arquitectura MOP Valparaíso y fue diseñado por Valle Cornejo Arquitectos , destacan el confort térmico pasivo y la reducción del consumo de energía y agua potable. “El edificio cuenta con más de 2.500 metros cuadrados de superficie construida total y obtuvo el mayor puntaje (74,5/100 puntos) durante el año 2021 en su proceso de certificación, alcanzando el nivel de Certificación Sobresaliente”, detalló el jefe de CES, Hernán Madrid. 

El proyecto ubicado en San Felipe, región de Valparaíso, logró reducir las demandas de energía para climatización e iluminación en más de 40%; mientras que los consumos de energía disminuyeron en 48%. Igualmente, la reducción del consumo de agua potable para consumo humano fue superior al 41%.

“Para nosotros este premio es un orgullo, porque, en 2019, obtuvimos el tercer lugar con la subcomisaría Nonguén en la región del Biobío y todo esto, con el trabajo colaborativo con el MOP nos ha permitido ir creciendo. Cuando llegamos a un lugar tenemos que adaptarnos a él y no al revés, porque nuestros cuarteles son puntos de encuentro a los que se acerca mucha comunidad”, afirmó el general Ramón Alvarado, director nacional de Apoyo a las Operaciones Policiales de Carabineros de Chile, en la ceremonia del Premio CES.

Colbún y Pucón

El segundo lugar se quedó en la comuna de Colbún, en las Oficinas Administrativas Central Hidroeléctrica Colbún, diseñadas por Gestiona Corp. Arquitectura – Ingeniería – Medio Ambiente. “Es un verdadero orgullo representar a Colbún con este tremendo premio de CES. Ya hemos participado anteriormente, aunque no sacamos premio, pero sí certificamos”, señaló Eduardo Lauer, gerente de Ingeniería de Proyectos de Colbún, dado que “nosotros estamos preocupados de la calidad de vida de nuestros operadores y de nuestro personal que está en las 27 centrales afuera”. 

Por su parte, el tercer lugar lo obtuvo la Fiscalía de Pucón, diseñada por Prado Arquitectos. Maruzzella Paván, directora de la Unidad de Infraestructura de la Fiscalía Nacional, recibió el reconocimiento de CES, quien comentó que “construimos inmuebles desde el inicio de la Reforma Procesal Penal, hace 20 años atrás y teníamos el desafío de la planificación pública, desde la arquitectura, que nuestros proyectos sean funcionales para nuestros usuarios, y también sumamos este elemento de cómo optimizamos la utilización de recursos y ser más eficientes, a través de clima, envolvente térmica y otros elementos pasivos”.

Precertificados

El primer lugar en la categoría Precertificados fue compartido por el Cuartel de Bomberos, Segunda Faja, Villarrica, mandatado por el Gobierno Regional de La Araucanía y diseñado por Arqlofts; y por el Pabellón Docente Campus lsla Teja de la Universidad Austral de Chile, cuyo diseño corresponde a la Dirección de Infraestructura de esa casa de estudios. En tanto, el tercer lugar se lo llevó el Centro de visitantes Santuario Santa Inés, mandatado por Minera Los Pelambres y diseñado por el Teodoro Fernández, Premio Nacional de Arquitectura 2014.

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Las ventajas de estudiar y trabajar en edificios educacionales con certificación CES

Cinco escuelas y un liceo se han adjudicado el Premio CES. Sus condiciones de ventilación han sido especialmente valoradas durante la pandemia, al igual que la optimización del consumo energético alcanzado por sus asesores.

 En Purén, la “Escuela Básica de Huitranlebu” logró el primer lugar en la categoría Edificio Precertificado en 2021. Su envolvente térmica continua mejoró la hermeticidad en el edificio, generando una temperatura muy confortable al interior.

 Además, el apoyo con paneles solares para la generación de agua caliente contribuyó a que el proyecto lograra la precertificación CES con 81,5 puntos, es decir, con una “Certificación Sobresaliente”.

“Debido al cambio climático, tal como lo han reconocido la ONU y la OCDE se busca que los edificios escolares sean sustentables, porque además juegan un rol demostrativo, se promueve la conciencia ecológica”, sostiene Esteban Montenegro, jefe del Departamento de Infraestructura y Equipamiento Educacional de la Dirección de Educación Pública (DEP) del Ministerio de Educación.

En 2020, el Liceo B-15 Jorge Letelier también fue reconocido por alcanzar 79,5 puntos en su precertificación. Algunas de las características de sustentabilidad que destacaron en el proyecto fueron las reducciones de 43% en demanda de energía, de 57% en consumo y de 13% en horas de disconfort. Además, el proyecto logró un 56% de ahorro en el consumo de agua.

“La renovación de aire es clave en estos edificios. Los edificios certificados, sobre todo en la zona sur, están dotados de sistemas mecánicos de ventilación. Eso ha permitido que tengamos mejores condiciones”, comenta el arquitecto, quien estima que una concentración de CO2 de hasta 700 PPM es la ideal.

En 2019, la Escuela Rural Rucapangue, proyecto mandatado por la Municipalidad de Cholchol, recibió el Premio CES, al lograr 76,5 puntos en su precertificación. En el edificio se alcanzó una reducción de 20% en la demanda de energía, una disminución de 19% de las horas de disconfort y un ahorro de 41% en el consumo de agua.

En la ceremonia de los Premios CES 2020, la Escuela Rural Cantino de Vilcún, en la región de La Araucanía, fue reconocida no solo por su puntaje, sino también por ser el único edificio público rural, que beneficia principalmente a familias de origen mapuche. Debido a ello, la oficina de arquitectura Taller Vida Maestra tuvo en cuenta la cosmovisión al diseñar la infraestructura en la cual destaca el uso de madera y su, por cierto, su alto confort ambiental.

Infraestructura para motivar

“Estamos impulsando la mejora en las condiciones de confort y pidiendo asegurar estándares adecuados en calidad del aire, visual y acústica, porque la evidencia internacional demuestra que esas condiciones impactan en el desempeño y la motivación de niños y profesores”, afirma Esteban Montenegro.

El año pasado, el segundo lugar en la categoría Certificado del Premio CES, se lo adjudicó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt en la región de La Araucanía, cuya envolvente y diseño pasivo fueron aplaudidos por generar condiciones óptimas para el aprendizaje.

Asimismo, la Escuela Manzanar de Lumaco, obtuvo el tercer lugar del galardón que entrega CES, en la categoría Precertificación. Su edificio en forma de L, orientado al norte brilló por su buena iluminación natural y solar. Además, destacó por su sistema de caldera de biomasa, como sistema de calefacción para los días más fríos.

Centro Penitenciario La Laguna: proyecto de reinserción social más grande y sustentable

Ubicado en la zona norte de Talca, el recinto construido por Acciona, mejorará sustancialmente la infraestructura penitenciaria gracias a la asesoría CES y el trabajo colaborativo de todos los profesionales que aportaron para lograr una edificación eficiente y amigable con el entorno.

Seguridad, vanguardia y tecnología son los conceptos que mejor describen al Centro Penitenciario de Educación y Trabajo “La Laguna”, ubicado en Panguilemo, Región del Maule. El proyecto diseñado por Luis Vidal + Arquitectos, construido por Acciona, asesorado por la arquitecta Tatiana Vidal y evaluado por Ecosustenta, cuya Unidad Técnica fue la DA MOP del Maule -que cuenta con precertificación CES- se convertirá en uno de los recintos penitenciarios más modernos del continente.

Con más de 1.500 cámaras de televigilancia interna, implicó un gran trabajo de coordinación entre las diversas disciplinas y actores que lo hicieron posible en los 60 mil metros cuadrados que albergarán a más de dos mil internos. “Acá había interés y ganas de aprender, porque hubo que hacer varios cambios de materiales. Uno en obra va tomando decisiones que apuntan, por ejemplo, al control del deslumbramiento”, precisa Tatiana Vidal.

Los internos contarán con gimnasio, venusterios, hospital penal, escuela y central de producción de alimentos. Todo de primer nivel gracias a los atributos de calidad interior y eficiencia energética, los materiales que se utilizaron para la construcción y el trabajo mancomunado de diversos profesionales. “Trabajamos y acompañamos durante unos 20 meses. La principal complejidad era que el edificio debía estar dentro del perímetro de seguridad. Además, tuvimos que pasar de los vidrios al policarbonato para combinar el aspecto técnico con la seguridad requerida”, explica la asesora CES.

El policarbonato debía ser transparente y, por lo tanto, hubo que trabajar en el índice de tramitación lumínica del policarbonato para poder simularlo térmicamente.

Si bien la estructura original era de hormigón prefabricado, hubo que revestir por dentro y agregar celulosa proyectada, un elemento con menores emisiones en la fabricación que el poliestireno expandido. Además, se instalaron celosías de control solar exterior; se utilizaron vidrios tinteados y se pusieron lamas metálicas en las oficinas.

“En obra, a veces, cuesta comunicar a tiempo las decisiones respecto de los equipos de ventilación, porque tiene que apuntar a cierto caudal y cierto porcentaje de filtraje. Pero, la gracia de la certificación es que tienes que cumplir con los estándares que corresponden, con información avalada. Adicionalmente, pudimos lograr ahorros importantes gracias a las griferías y los inodoros”, comenta Vidal.

Energía y paisajismo

El centro penitenciario más grande del país será un recinto modelo de educación y trabajo, porque está pensado no solo para la custodia, sino que también para la reinserción de las personas privadas de libertad. En este sentido, destaca también el paisajismo con utilización de aguas grises. El proyecto incluyó una planta de tratamientos de agua residuales y un conjunto de placas fotovoltaicas que generarán energía verde, para lograr un centro penal amigable con el medio ambiente. “Un paisajismo nativo y respetuoso que se suma al uso de energías renovables, gracias al sistema fotovoltaico instalado para ahorrar energía eléctrica”,cuenta Vidal.

Otra de las particularidades de La Laguna es que se compone de módulos de baja altura, con mucha luz y espacio al aire libre, lo que lo diferencia de otros recintos penitenciarios.

El costo total de la obra con capacidad para albergar a 2.320 internos superó los MM$120.000.

La eficiencia energética aportará confort a los usuarios del Hospital de Alto Hospicio

Un edificio moderno, con aislación basal y marcos sísmicos en dos direcciones perpendiculares, acogerá a las más de 100 mil personas que recibirán atención en Iquique.

  El Hospital de Alto Hospicio, construido por Sacyr Chile, con la DA MOP Tarapacá como Unidad Técnica y diseñado por Bbats Consulting and Projects S.L.P, exigió una inversión superior a los 84 mil millones de pesos, para descongestionar al Hospital Regional de Iquique. En 48.000 m2, el recinto albergará 235 camas, siete pabellones quirúrgicos, tres salas de parto integral, 12 sillones de diálisis, siete puestos dentales, 18 box de consultas médicas, 14 box de procedimientos y nueve boxes de urgencias.

Los desafíos fueron varios. Pero, hoy, el asesor CES, Javier Durán, socio del Área de Consultoría de B-Green Chile, mira con satisfacción la obra encomendada por el Servicio de Salud de Iquique. “En términos de eficiencia energética, como la que normalmente se pide a los proyectos, cuando tienes climas más templados que requieren muy poca calefacción y que, al mismo tiempo, tienen amplitudes térmicas muy bajas, con climas muy estables, las demandas energéticas son mucho más bajas que la que ves en el sur o en la zona central. Entonces, conseguir los ahorros es más difícil”, explicó.

Sin embargo, el edificio logró la certificación CES, gracias a su diseño y la protección solar, que cubre prácticamente el 100% de la fachada en exteriores. “Eso afecta también la imagen del proyecto y, de alguna manera, la estética típica que tienen los hospitales. Le da una imagen diferente y creo que ese elemento que es protagónico regula también la luz, la radiación y la sombra en las ventanas. Todo esto contribuye al confort y la reducción del uso de la energía”, señala Javier Durán.

El edificio monobloque, compacto y homogéneo, de robusta protección sísmica, gracias a sus dispositivos de aislación de última generación, cuenta con cuatro pisos, el primero de ellos en zócalo, más helipuerto y paneles fotovoltaicos, que complementan el suministro de energía del recinto. En el zócalo están todos los servicios logísticos e industriales del hospital, los estacionamientos, la farmacia, las bodegas, la central de alimentación y la zona de vestuarios y servicios generales. En tanto, en el segundo piso destacan el acceso y las zonas de urgencia, imagenología, medicina física y rehabilitación, atención abierta, diálisis, toma de muestras y el área administrativa.

El valor de CES

“El sistema CES es muy bueno. Usar los requerimientos del diseño integrado generan la coordinación que requiere el proyecto con las diferentes especialidades. Eso le da relevancia al tema. Todos los participantes se enteran de lo que está pasando en cada área y eso es clave”, sostiene el especialista de B-Green Chile.

El nuevo hospital cuenta también con pabellones, zona de maternidad, UTI, laboratorio, servicio de salud mental, consultas médicas, área de cuidados paliativos, salud dental y hospitalización para adultos y niños. En sus patios de luz interiores, se construyeron fachadas que aumentan el aislamiento térmico, mientras que un sistema de control centralizado, mantiene la climatización de acuerdo con los requerimientos específicos de cada espacio.

Hospital Quillota Petorca ya cuenta con el sello que lo distingue su sustentabilidad

Paola Molina, presidenta, y Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable, viajaron a la región de Valparaíso, donde junto a las autoridades de la zona recorrieron los pasillos del flamante edificio sustentable.

Hernán Madrid, Paola Molina; Óscar Calderón, alcalde de Quillota, y Haroldo Faúndez, director (s) SSVQ.

Con un ahorro promedio de un 36% de energía anual en todos los usos del edificio, el Hospital Biprovincial Quillota Petorca recibió la placa que deja en evidencia el trabajo multidisciplinario de todos los especialistas que trabajaron en su sistema de calefacción, refrigeración, ventilación, motores, iluminación artificial y equipamiento interior, entre otras variables que se consideran para la Certificación CES.

En una ceremonia a la que asistieron el director (s) del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, Haroldo Faúndez Romero, y el director (s) del Hospital Biprovincial Quillota Petorca, Omar Ogalde, y el alcalde de Quillota, Óscar Calderón, entre otras autoridades; la presidenta de Certificación Edificio Sustentable (CES), Paola Molina, y el jefe de CES, Hernán Madrid, entregaron la placa que acredita la certificación del recinto hospitalario que cuenta con equipos de alta eficiencia en tecnología, lo cual facilita el ahorro de energía y proporciona un alto estándar de iluminación.

“La versión de CES Hospitales se desarrolló como una respuesta al programa de desarrollo de infraestructura hospitalario del Ministerio de Salud y, este edificio, en conjunto con el de Curicó, fueron los dos proyectos que se tuvieron a la vista para ella”, explicó la presidenta de CES, Paola Molina.

El Hospital Biprovincial Quillota Petorca destaca por haber logrado un 19% de ahorro en la demanda de energía y un 31% de ahorro en el consumo energético, entre otras variables. “Esta medición tiene, además, otros alcances, como, por ejemplo, la incorporación de los edificios CES -desarrollados como unidad técnica por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas- a la emisión de bonos verdes, lo que le permite al país disponer de nuevos recursos para continuar avanzando en el desarrollo sostenible”, añadió la presidenta de CES.

Dentro de las estrategias pasivas que consideraron los arquitectos en el diseño del proyecto destacan: envolvente térmica de alta eficiencia, cristales de control solar, cubiertas verdes y placas quiebra- sol. “Este edificio sustentable, sin duda, genera un valor a la atención que le presentamos a nuestros usuarios, y también a nuestros funcionarios, pues el trabajar en este tipo de infraestructura genera un adecuado clima y mejor servicio”, dijo Haroldo Faúndez, director (s) del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota.

En tanto, el director (s) del Hospital Biprovincial Quillota Petorca, Omar Ogalde, valoró señaló la metodología de trabajo de CES, que lleva a los edificios a ser mucho más eficientes y que privilegia el uso de las energías renovables. “Eso requiere tener mayor empatía con nuestro medio ambiente. Nos involucra tener la conciencia y la perspectiva de cuidar nuestro medio ambiente”, acotó.

Gracias a la certificación CES, el hospital no solo mejorará la calidad de vida de los usuarios, también minimizará sus emisiones y disminuirá los consumos de agua y energía. Igualmente, generará menos residuos y verá reducidos sus costos de mantención.

Los tres edificios CES con que la UCM garantiza el confort de estudiantes y funcionarios

Con tres edificios inaugurados y otros proyectos en carpeta, la Universidad Católica del Maule se convirtió en el establecimiento de educación superior con mayor cantidad de edificios verdes de la región. 

  Para ofrecer los más altos estándares de confort a funcionarios, académicos y estudiantes, la Universidad Católica del Maule (UCM), apostó por la certificación CES, que revisa una serie de atributos que hacen que los edificios de uso público sean más sustentables y amigables con el medioambiente. Ya son tres los proyectos certificados en la UCM, lo que fue posible gracias a la preocupación de la casa de estudios, los arquitectos, los asesores CES y las entidades evaluadoras.

Incluso, el edificio de Aulas y Facultades, que alberga a la Facultad de Ciencias de la Ingeniería; y el que acoge a la Facultad de Medicina, además de la Certificación CES, obtuvieron el sello Plus Operación, que se entrega a los inmuebles que alcanzan un alto estándar de sustentabilidad en su operación. 

En este contexto, el vicerrector de administración y finanzas de la UCM, Pablo Hormazábal, valora la medición científica en aspectos tan importantes como la iluminación, las renovaciones de aire y la envolvente térmica, entre otros. “Cada uno con aspectos técnicos distintos por cumplir y que, en conjunto, logran un resultado muy beneficioso para toda la comunidad”, detalla.

Según el arquitecto Claudio Cabrera, director de proyectos de Infraestructura de la UCM, el desarrollo de infraestructura está asociado a los planes maestros integrales que sirvieron de guía para el crecimiento. “Los proyectos de los nuevos edificios incorporan sistemas constructivos, instalaciones y terminaciones de un alto nivel, para asegurar contar con edificaciones cuyo uso sea mucho más eficiente, confortable y beneficioso para la actividad que desarrolla nuestra comunidad universitaria”, afirma.

  En este ámbito, el arquitecto pone énfasis en la preocupación de la Certificación CES, tanto por el manejo de los materiales que se emplean para la construcción como por el tipo de climatización, la renovación de aire en las salas de clases u oficinas; y la calidad de la iluminación natural y artificial. “Esta certificación se orienta a la instalación de sistemas de iluminación de alto nivel, ya que debe dar respuesta a parámetros precisos para ofrecer las mejores condiciones lumínicas, dependiendo de la actividad y uso del recinto, ya que, no es lo mismo un laboratorio que una sala de clases. Se consideran condiciones y exigencias distintas”, dice.

Los precertificados

El Edificio Aulas y Facultades II, que albergará a la Facultad de Ciencias Básicas, ya cuenta con una precertificación CES, al igual que el edificio de Aula de San Miguel, que ya está listo y en uso. “El campus San Miguel, principalmente, se caracteriza por su muy buen control acústico, pensando en que iban a ser aulas de clases. Había que generar un buen control de la reverberación para evitar la transmisión acústica del ruido desde una sala a otra”, explica la asesora CES, María Luisa Del Campo, quien destaca el confort lumínico y el ahorro de energía que se logró gracias a la coordinación entre los diversos especialistas.

En la etapa de precertificación se revisan los estándares exigidos a nivel de planos y especificaciones técnicas, para luego postular a la certificación CES y, hoy, la UCM cuenta con edificios precertificados en proceso de licitación.

Así, con la precertificación en la mano, tras cumplir con los indicadores clave y, luego de terminada la construcción de los edificios, la institución continuará trabajando para lograr certificarse. Este es el caso del Campus San Isidro de Curicó, cuyos responsables ya llevan bastante camino avanzado.

Dos edificios sustentables en Punta Arenas reciben la visita de la Administradora CES 

La vicepresidenta de CES, Margarita Cordaro, y Hernán Madrid, jefe de la certificación, visitaron el Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes y el Centro Diurno del Adulto Mayor, cuya construcción fue ejecutada por la Dirección Regional de Arquitectura del MOP.

A casi tres años de la inauguración del Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes (CADI-UMAG), Margarita Cordaro y Hernán Madrid, vicepresidenta y jefe de CES, respectivamente, llegaron hasta Punta Arenas para hacer en terreno un seguimiento a los edificios certificados CES y a las condiciones que los hicieron merecedores de ella. 

“Este es un edificio bastante grande, de más de 9.000 m2, y que tiene alta tecnología incorporada en la operación. Las personas valoran mucho su funcionamiento, los niveles de temperatura, las condiciones de ventilación y otras características que evaluamos para entregar la certificación. El consumo de energía es bastante bajo, en comparación con el promedio de los edificios de este uso en la región”, afirma el jefe de CES, Hernán Madrid.

Al contar con un sistema de control centralizado, en el edificio -que fue asesorado por Efizity y evaluado por DECONUC– es posible el monitoreo de diversos parámetros relacionados con el sistema de climatización. “El encargado de la operación del edificio, Rubén Avendaño, nos mostró el funcionamiento del sistema de control centralizado del edificio y la optimización en la generación de calor y distribución a los espacios que lo requieren. Tiene una sala de control para sus cuatro pisos y existe un conocimiento detallado y al detalle de todo el equipamiento”, añade el jefe de CES.

El centro de investigación regional -que implicó una inversión de más de 15 mil 800 millones de pesos- se ubica cercano al Hospital de Punta Arenas, mirando hacia el Estrecho de Magallanes. “Las condiciones de viento son bien críticas y fueron muy importantes dentro del diseño”, señala Hernán Madrid. En tanto, el paisajismo del CADI-UMAG consideró vegetación propia del lugar en la mayor parte de la superficie.

“Es importante destacar la amable acogida, lo que nos permitió conocer la opinión de gestión de la administración, la técnica de los operadores del sistema y la de confort de los usuarios. Nos encontramos con una actitud positiva, que permitió evaluar y proponer varios aspectos funcionales y se obtuvo una visión integral, destacando la existencia de un equipo técnico interdisciplinario proactivo para el manejo y uso del edificio”, complementa la arquitecta jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección Nacional de Arquitectura del MOP y vicepresidenta de CES, Margarita Cordaro.

Equipo UMAG con Margarita Cordaro y Hernán Madrid.

Centro Diurno del Adulto Mayor

Visitaron también el Centro Diurno del Adulto Mayor de Punta Arenas, que fue construido para personas que presentan dependencia funcional leve o moderada. “Fue el edificio que ganó el primer lugar del Premio CES 2019, luego de haberse certificado en 2018. Además, lo utilizamos como piloto para un completo estudio que hicimos el año pasado, en el marco del convenio de colaboración con el Ministerio de Energía y el Ministerio de Obras Públicas, para la evaluación de la huella de carbono durante todo el ciclo de vida del edificio. Por eso, era tan importante hacer el recorrido. Es un proyecto muy bien logrado en términos de diseño”, explica Hernán Madrid.

Con certificación destacada (69 puntos), el edificio destaca por una envolvente capaz de soportar todo los requerimientos climáticos de la zona más austral de Chile. Asimismo, logró una reducción de la potencia del sistema de climatización que significó un ahorro cercano al 50% del consumo, mientras que en su desempeño presentó una disminución de 57% de consumo de agua.

“Este edificio reúne méritos para su evaluación. Gestionado por la DA Regional, premiado CES año 2019 y piloto de medición de la huella de carbono en el ciclo de vida. Llama la atención la excelente conservación del edificio y los niveles de confort para este especial funcionamiento con adultos mayores. Nuevamente nos encontramos con una excelente recepción personal, lo que muestra el interés por los niveles de confort y de operación del edificio”, dice la arquitecta jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección Nacional de Arquitectura del MOP, Margarita Cordaro.

Adicionalmente, el jefe de CES destaca el patio con terraza que aporta un espacio agradable para sus usuarios y el uso de paisajismo con vegetación nativa combinada con gravilla y pasto. Asimismo, valoró el equilibrio alcanzado para una óptima iluminación del Centro Diurno del Adulto Mayor. “Los diseños de arquitectura de edificios certificados siempre tratan de privilegiar el acceso a la luz natural, combinando protección solar y diseño”, sostiene Hernán Madrid.

El proyecto que mejorará el confort de usuarios de los servicios de justicia en Rancagua

Con un diseño arquitectónico estrechamente vinculado a la eficiencia energética, que privilegia la luz natural sin producir sobrecalentamiento en verano, el edificio generará importantes ahorros de energía, tanto en iluminación como en climatización.

Un edificio de más de 8.000 metros cuadrados albergará las oficinas de la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, la Dirección Regional de Gendarmería, la Corporación de Asistencia Judicial, el Servicio Registro Civil e Identificación, el Servicio Nacional de Menores y la Defensoría Penal Pública Local, en la Región del Libertador Bernardo O’Higgins. El proyecto -que cuenta con precertificación CES- podría estar inaugurado en 2024.

Ubicado en los terrenos de la antigua cárcel de Rancagua, en O’ Carrol esquina Lastarria, el proyecto busca reducir la demanda y consumo energético, además de hacer más eficiente el uso de agua potable.

El proyecto asesorado por CES María Luisa Del Campo, directora del Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca destaca por ocupar un pequeño espacio, optimizado de acuerdo con el programa solicitado por el Ministerio de Obras Públicas. “Fue desafiante en sustentabilidad porque, en pocos metros cuadrados, se diseñaron oficinas mediterráneas gracias a la coordinación temprana entre las diversas especialidades”, explica la ingeniera.

De esta manera, se ajustaron las piezas que lograron configurar una adecuada iluminación natural con una envolvente vidriada que dará el control solar necesario para no generar sobrecalentamiento en una zona de veranos calurosos. “Hubo que mover con pinzas cada elemento, para lograr este edificio sustentable”, afirma María Luisa Del Campo.

El inmueble fiscal -edificado en cinco pisos- contará con dos pisos bajo nivel para estacionamientos y bodegas y albergará a unos 250 funcionarios que atenderán los diferentes servicios del Ministerio de Justicia. “Con lo que más se jugó -desde el punto de vista de la arquitectura- fue con la iluminación natural y el control solar para llegar a un punto de equilibrio. Se orientaron y ajustaron bien los distanciamientos entre las lamas verticales, calculando luz y ganancia solar, lo que era bastante complejo”, detalla la directora del centro Kipus.

Siguiente paso: la certificación

El edificio en construcción -que podría comenzar su proceso de certificación el próximo año- ha debido sortear obstáculos en aspectos materiales, logrando mantener sus niveles de sustentabilidad sin comprometer las variables que se evalúan en CES. “Nos ha estado pasando con los artefactos sanitarios, pues no estaban los que inicialmente se habían proyectado, pero hemos seguido trabajando en conjunto para alcanzar los resultados”, comenta María Luisa Del Campo.

Lo más valorado por Mario Lobo, asesor CES de la entidad evaluadora Ecosustenta, es el control solar con celosías que limitará el ingreso de luz solar en época estival, las ventanas termopanel con envolvente térmica, los sistemas de bombas de calor y la calidad de los materiales que permitieron llegar a los 43 puntos necesarios para obtener la precertificación.

Cifras clave

40,8% de reducción de consumo de agua potable

21,7% de reducción de consumos de energía

22,4% de reducción de demanda de energía

El camino a la precertificación del edificio consistorial de Río Ibáñez

En la región de Aysén, se diseñó un proyecto que logró combinar iluminación, confort térmico, eficiencia hídrica y otras variables que fueron necesarias para obtener los 56 puntos necesarios para la precertificación CES.

Un total de 1.800 metros cuadrados construidos y más de 2.700 metros cuadrados de paisajismo conforman el edificio consistorial de Río Ibáñez, mandatado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas en Aysén. El trabajo encomendado a Tirado Arquitectos y Lira Vigneaux Arquitecto, que cuenta con la asesoría CES de la arquitecta María Catalina Yurisic de Habita Verde y la evaluación CES de 88 Limitada obtuvo 56 puntos en su precertificación.

Liderado por el arquitecto Cristóbal Tirado, el diseño se preocupó de que las de eficiencia energética estuvieran alineadas con las condiciones climáticas de la Región de Aysén Carlos Ibañez del Campo, donde el frío exige ciertas particularidades a la arquitectura. “Los proyectos de Cristóbal son vanguardistas. Acá vemos bóvedas y muros inclinados. Es bien desafiante arquitectónicamente. A la vez, el uso de los materiales es más complejo porque hay que rebuscar más para que cumplan con las formas que se quieren desarrollar”, explica la asesora CES, María Catalina Yurisic.

No obstante, la arquitecta destaca la apertura que ha tenido Tirado para escuchar nuevas propuestas, relacionadas con los estándares CES. “Le pedimos que disminuyera la cantidad de zonas vidriadas por el clima extremo, le propusimos artefactos sanitarios para ahorro de agua, sistemas para optimizar la iluminación, etc. Había que disminuir al máximo el gasto energético porque para esta localidad puede ser un problema sobrecargar el sistema”, señala.

Además, según la especialista hubo un proceso de adaptación a las exigencias. “La iluminación natural fue un tema. Hicimos una lucarna en el techo, a lo largo, porque son 2 edificios en primer piso paralelos, un volumen que flota perpendicular sobre estos dos, un gran balcón tipo granero. El gran problema era que la iluminación natural fuera buena en todos los recintos y que la sensación térmica se mantuviera con un buen nivel, sin abrir tantas ventanas para que no se enfriara, pero que al mismo tiempo se mantuviera iluminado”, detalla María Catalina Yurisic.

Luego de este trabajo integrado, el resultado fue satisfactorio para la arquitecta. “He trabajado con múltiples oficinas de arquitectura. Cristóbal Tirado y su oficina estaban muy abiertos a incorporarse e interiorizarse respecto a lo que había que hacer. Les pareció muy interesante valorar y cuantificar la sustentabilidad. Todos los especialistas nos unimos remando hacia el mismo lado para hacer un buen proyecto final”, concluye.

Biblioteca Gabriela Mistral: cómo funciona el 1º edificio certificado CES de La Serena

No solo confort térmico, visual y acústico ofrece el edificio sustentable que está cerca del mar en la región de Coquimbo, pues se ha incorporado una serie de medidas que transmiten el valor de la economía circular.

Ahorro de agua potable, gracias a sus artefactos eficientes y reutilización de aguas grises; optimización solar gracias a sus grandes vidrieras; y reciclaje, impulsado por una serie de capacitaciones para el manejo de residuos, destacan en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, el primer edificio de uso público con Certificación CES de la región de Coquimbo.

Esta emblemática obra -que cuenta con una superficie útil mayor a 1.000 m2- tomó como base de información y metodología el documento “Términos de Referencia Estandarizados con Parámetros de Eficiencia Energética y Confort Ambiental, para Licitaciones de Diseño y Obra de la Dirección de Arquitectura, Según Zonas Geográficas del País y Según Tipología de Edificios” (TDRe) de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

El mandante se preocupó de variables tan diversas como el confort térmico pasivo, el confort visual pasivo, la calidad del aire pasivo, el confort acústico, la demanda de energía, la hermeticidad de la envolvente, los sistemas de agua potable y el manejo de residuos durante la construcción, un trabajo que hoy exhibe maduros frutos.

Debido a las templadas temperaturas promedio de La Serena y a sus oficinas y amplios salones, el proyecto requería contar con bajas ganancias internas producto de los usuarios, iluminación y equipos. Para potenciar las ganancias pasivas y control solar, la fachada norte presenta un screen panel con un 50% de perforación -en promedio- que se gradúa en base al requerimiento de iluminación natural interior. Además, cuenta con un alero que une la cubierta con la fachada metálica, para controlar el ingreso solar durante los meses calurosos.

En tanto, la fachada oriente presenta una baja ganancia térmica solar. Además, cuenta con una doble piel metálica perforada que controla este efecto. Junto con ello, se incorporaron rollers interiores que controlan el deslumbramiento de las tempranas horas de la mañana.

En la fachada poniente, la pantalla metálica vertical presenta un bajo porcentaje de perforación (20%), con el fin de controlar el ingreso de radiación solar durante las horas de la tarde. Junto con esto, se evita el deslumbramiento que se ocasiona producto de la excesiva radiación solar. Asimismo, frente a la cafetería del primer nivel se plantaron árboles de hoja caduca que controlan el sobrecalentamiento en verano.

En tanto, la fachada sur vidriada ofrece una pantalla muy transparente para aprovechar lo más posible la iluminación natural. Para eso, se consideró un porcentaje de apertura superior al 80% de la pantalla screen panel. Además, esta última se separa 4 metros del muro para aumentar la ganancia lumínica. Los ventanales, por su parte, consideran el control del ruido y también la minimización de las pérdidas térmicas del interior.

Manejo del agua y los residuos

Otro punto por destacar es el ahorro de agua potable de la biblioteca, para lo cual se incorporaron artefactos eficientes en el uso del recurso agua, comparando los valores de caudales y consumos de artefactos. “Tenemos manejo de aguas grises, todas las plantas se riegan con ellas; tenemos paneles fotovoltaicos; optimización de luz solar y mejor control de temperatura interna”, explica la directora interina de la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, Paloma Soto.

En el edificio, el reciclaje juega hoy un rol fundamental. Por eso, gran parte del proceso para su desarrollo ha sido acompañado por la Fundación Huancara y el Ministerio del Medioambiente. “Nos capacitaron tanto al equipo como a la empresa de equipo de aseo externa para hacer la separación de residuos. Tenemos reciclaje de botellas PET, latas, papel y cartón. Reciclamos una tonelada y media de insumos el año pasado”, comenta Paloma Soto, quien cuenta que cada piso de la biblioteca dispuso contenedores para estos fines. 

Además de la certificación CES, en el recinto existe una huerta comunitaria que se ha ido ampliando poco a poco. “Queremos también reciclar los residuos orgánicos y siguiendo con el espíritu de Gabriela Mistral, hacemos talleres enfocados en aprender tocando la tierra, para que las personas conozcan las plantas. En la huerta hay poemas de la poetisa. No sólo nos preocupamos del fomento lector que es el corazón de toda la biblioteca, sino también de la educación, nos preocupamos de la sustentabilidad y de la innovación”, explica la directora interina de la biblioteca.

En la huerta inspirada en la Premio Nobel de Literatura existen muchas hierbas medicinales: ruda, albahaca, hierba buena, acelga, tomates, lechugas, acelga y frutillas. “Hemos aprendido los ciclos, cada cuanto se cosecha. Muchas de las lechugas nacieron de semillas que sacamos de lechugas anteriores, hemos aprendido a semillar. No solo queremos trabajar hacia fuera sino también hacia dentro para que el equipo viva la certificación que tenemos”, señala.

Gracias a la mesa de educación para la sustentabilidad creada para impulsar acciones en esa línea, junto al CEAZA, se desarrolló un kit de observación de aves. Además, como la biblioteca se ubica al lado de un humedal existe una bitácora colaborativa, que permite que todos los que piden el kit anoten las aves que observan para que, luego, los investigadores trabajen con ella.

“Queremos que la certificación CES sea más que una placa pegada fuera de la biblioteca. Esperamos que desde este lugar la gente se vaya con conocimiento sobre el cuidado del medioambiente. Este es un edificio muy bonito y cómodo; luminoso, limpio y transparente; con accesibilidad universal y terrazas; un edificio cálido, que tiene verde y está cerca del mar. Todos los edificios debieran construirse en esta línea. Pero el tema de las aguas grises es vital, no se puede construir un edificio sin esos sistemas, no podemos botar el agua y mucho menos con sequía. A partir de lo público hay que dar el ejemplo a los privados, mostrar que el edificio funciona porque nosotros no tenemos ningún problema en su funcionamiento y no es más caro”, concluye Paloma Soto.