Reposición Museo de Rapa Nui: propuesta que une patrimonio, territorio y sustentabilidad

El proyecto, desarrollado por Z Estudio SpA para el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es el primer proyecto de Rapa Nui en ingresar al proceso de Certificación Edificio Sustentable. La iniciativa se encuentra en proceso de certificación CES Edificios de Uso Público v1.1 y cuenta con la asesoría de César Osorio, de BSustenta SpA.

La Reposición del Museo de Rapa Nui ingresó al proceso de Certificación Edificio Sustentable, CES, convirtiéndose en el primer proyecto de la isla en avanzar bajo esta herramienta nacional de evaluación de sustentabilidad para edificios de uso público.

El proyecto tiene como mandante al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuenta con arquitectura de Z Studio, unidad técnica de la Dirección de Arquitectura del MOP, asesoría de César Osorio y entidad evaluadora 88 Limitada. La iniciativa se emplaza en la comuna de Isla de Pascua, Región de Valparaíso, y se encuentra en proceso de certificación bajo la versión Pv1.1 – Certificación Edificio Sustentable Edificios de Uso Público Versión 1.1.

El equipo de arquitectura está integrado por Nicolás Vivar, Diego González, Eduardo Tapia y Carmen Benítez, de Z Estudio SpA. Para ellos, participar en el diseño del nuevo museo representa “tanto un desafío como un importante estímulo profesional”, especialmente por tratarse de un proyecto ubicado en un territorio insular como Rapa Nui.

“Creemos que este tipo de certificaciones contribuye a mejorar la calidad de los edificios públicos, promoviendo un uso más eficiente de los recursos y la energía mediante criterios objetivos para evaluar su desempeño”, señala Diego González.

Un museo desde el territorio y la cultura Rapa Nui

Desde el inicio, el equipo arquitectónico abordó el proyecto a partir de la identidad cultural y patrimonial de la isla. Según explica el arquitecto, desde la etapa de concurso tuvieron claro que la propuesta debía “surgir del territorio y de la cultura de Rapa Nui”.

Para ello, estudiaron las formas tradicionales de construir y habitar, la relación con el paisaje, la topografía y las condiciones climáticas de la isla. Todos esos elementos, indicaron, fueron la base de las principales decisiones arquitectónicas.

El equipo también destacó que un museo contemporáneo no se entiende únicamente como un espacio para conservar y exhibir objetos arqueológicos, sino también como “un lugar de encuentro, investigación, transmisión del conocimiento y fortalecimiento de una cultura que permanece viva”.

Siete naves para dialogar con el paisaje

Uno de los criterios patrimoniales más relevantes fue la forma de implantación del edificio. En lugar de concentrar el programa en un único volumen, la propuesta lo fragmenta en siete naves que se adaptan a la topografía y siguen las curvas de nivel.

“Optamos por fragmentarlo en siete naves que se adaptan a la topografía y siguen las curvas de nivel, permitiendo que el edificio dialogue con el paisaje en lugar de imponerse sobre él”, comenta Eduardo Tapia.

El concepto de nave tiene un significado especial: por una parte, reinterpreta el hare paenga, una de las tipologías tradicionales de la arquitectura Rapa Nui; y por otra, evoca la tradición navegante que forma parte de la identidad histórica de la isla.

A ello se suma el uso predominante de la madera, la búsqueda de una escala adecuada al lugar y el diseño de un edificio flexible, capaz de adaptarse a futuras transformaciones. “Aspiramos a una arquitectura que se inserte con respeto en el territorio, entendiendo que el verdadero protagonismo pertenece al paisaje y a la cultura de Rapa Nui”, afirma Tapia.

Sustentabilidad y patrimonio como una misma visión

Desde Z Estudio explican que, en este proyecto, la sustentabilidad y el respeto por el contexto cultural no fueron abordados como objetivos separados, sino como parte de una misma visión de diseño.

“Muchas de las decisiones arquitectónicas responden simultáneamente a ambos principios”, señala Carmen Benitez. Un ejemplo es la organización de las naves, inspiradas en construcciones tradicionales Rapa Nui, con cubiertas que protegen de la lluvia y el sol, favorecen la relación con el exterior e incorporan estrategias pasivas como iluminación natural y ventilación.

La condición insular también fue determinante. La distancia respecto del continente llevó al desarrollo de un sistema constructivo basado en elementos prefabricados y montaje eficiente, facilitando el transporte y la ejecución de la obra.

“Entendemos la sustentabilidad en un sentido amplio: no solo como el desempeño ambiental del edificio, sino también como la forma en que se diseña, se construye y se relaciona con el territorio y la cultura de Rapa Nui”, dice Benitez.

La mirada del asesor CES

La asesoría CES estuvo a cargo de César Osorio, de BSustenta SpA, quien explicó que el trabajo comenzó desde las primeras etapas del diseño, junto al equipo de arquitectura.

“Más que evaluar un edificio ya definido, el objetivo fue acompañar el proceso de diseño para que muchas de las decisiones arquitectónicas también contribuyeran a un mejor desempeño ambiental y energético”, señaló.

Osorio destacó que la condición insular de Rapa Nui hizo especialmente importante considerar el ciclo completo del edificio, desde la construcción hasta su operación, debido a que “el transporte de materiales y la disponibilidad de recursos representan un desafío”.

Entre los elementos más destacados del proyecto, menciona un sistema constructivo simple y predominantemente en madera, facilitando el proceso constructivo en un territorio insular y favoreciendo una menor huella de carbono asociada a la estructura.

Desde el punto de vista ambiental, el proyecto prioriza estrategias pasivas de diseño, como iluminación natural, protección solar y ventilación natural en los espacios donde las condiciones de uso lo permiten. En los recintos que requieren condiciones ambientales controladas, se incorporan sistemas de climatización y ventilación mecánica para mantener niveles adecuados de temperatura y humedad, considerando las necesidades de las personas y los requerimientos de conservación de parte de las colecciones.

Asimismo, el edificio incorpora un sistema fotovoltaico que, según el asesor, “genera gran parte de la energía consumida durante su operación”, contribuyendo a disminuir la demanda sobre la infraestructura energética de la isla.

Una experiencia para futuras obras públicas

Para el equipo de arquitectura, el proyecto deja aprendizajes relevantes para futuras obras públicas sustentables en territorios insulares o patrimoniales. Uno de ellos es que la sustentabilidad debe incorporarse desde las etapas iniciales del diseño y no como una verificación posterior.

“La sustentabilidad y el patrimonio no son conceptos opuestos. La arquitectura tradicional es el resultado de un profundo conocimiento del lugar y de soluciones que, a lo largo del tiempo, han respondido al clima, a la disponibilidad de recursos y a las formas de habitar de cada territorio”, plantea Nicolás Vivar.

Desde la mirada del asesor CES, el proyecto demuestra que la sustentabilidad no depende únicamente de incorporar tecnologías de alta eficiencia, sino de tomar decisiones adecuadas desde las primeras etapas del diseño, considerando las características del lugar donde el edificio será construido y operado.

“Esperamos que este proyecto contribuya a demostrar que es posible desarrollar infraestructura pública de alto estándar ambiental, adaptada a las condiciones locales y con una visión de largo plazo”, concluye Osorio.

Huella Construcción activa su Mesa de Gobernanza en La Araucanía

La primera sesión de la instancia reunió a representantes del sector público, privado, la academia y entidades técnicas para presentar el alcance del proyecto, su estructura de gobernanza y los próximos pasos de trabajo. La reunión se realizó el 12 de mayo de 2026, en modalidad virtual.

Con la participación de representantes de organismos públicos, gremios, academia, sector privado y entidades técnicas, el proyecto Huella Construcción realizó el 12 de mayo de 2026 su primera Mesa de Gobernanza, instancia con la que comenzó formalmente el trabajo de articulación estratégica de esta iniciativa impulsada en el marco de los Bienes Públicos para la Región de La Araucanía. 

Este encuentro tuvo como propósito presentar la visión y el alcance del proyecto, dar a conocer el modelo de gobernanza, definir la forma de trabajo y revisar los próximos pasos. En ese contexto, se recordó que Huella Construcción busca desarrollar una herramienta simplificada, abierta y de libre acceso para la medición de carbono en edificaciones, con piloto regional en La Araucanía.

La bienvenida institucional estuvo marcada por el respaldo de CORFO Araucanía a la iniciativa. Henry Leal Bizama, director regional de CORFO, destacó el compromiso institucional con iniciativas de innovación y descarbonización, la importancia de desarrollar herramientas de libre acceso para el sector construcción, la necesidad de fortalecer la articulación público-privada y el énfasis en propuestas con impacto territorial y generación de empleo. En la misma línea, el SEREMI de Economía de la Araucanía, Carlos Zirotti Rehren, reforzó la relevancia estratégica del proyecto para la región, señalando la necesidad de avanzar hacia iniciativas que combinen sostenibilidad, inversión y desarrollo productivo.

La sesión convocó a representantes de distintas instituciones vinculadas al ecosistema de construcción sustentable y descarbonización. Entre los participantes, estuvieron CORFO, la Cámara Chilena de la Construcción, CDT, el Instituto de la Construcción/CES, EBP Chile, la SEREMI de Economía, la SEREMI de Medio Ambiente, la SEREMI de Vivienda y Urbanismo, la SEREMI de Salud, SERVIU, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), la Universidad Católica de Temuco, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y Constructora Wörner.

Modelo de gobernanza

Uno de los ejes centrales de la reunión fue la presentación del modelo de gobernanza, dado a conocer por Francisca Díaz, coordinadora de Proyectos de Sostenibilidad Ambiental de la CDT de la CChC. 

Este se estructura en tres instancias: un Comité Técnico, responsable de la ejecución y coordinación operativa; una Mesa de Gobernanza, de carácter estratégico y multisectorial, encargada de validar lineamientos generales, articular actores relevantes, alinear expectativas institucionales y apoyar la sostenibilidad y escalabilidad del proyecto; y un Comité Consultivo, como instancia de apoyo técnico especializado. La propuesta considera sesiones bimestrales y modalidad híbrida.

En la conversación final surgieron observaciones y aportes para fortalecer el funcionamiento de la instancia. Entre ellos, la necesidad de incorporar y visibilizar adecuadamente a actores públicos relevantes, especialmente la SEREMI de Salud, equipos vinculados a Huella Chile y otros servicios públicos con competencias sectoriales. También se planteó la conveniencia de definir con mayor claridad el rol esperado de cada institución, junto con contar con minutas formales, bitácoras de avance, seguimiento de acuerdos e información ejecutiva para autoridades.

Como resultado de esta primera sesión, se acordó formalizar la estructura de gobernanza, validar a los actores participantes, convocar una segunda reunión durante la segunda semana de julio de 2026 en modalidad híbrida, y elaborar y compartir la minuta, la presentación del proyecto, una propuesta de roles institucionales y una carta de invitación formal para las próximas sesiones. La futura reunión tendrá entre sus objetivos la validación formal de la gobernanza, la revisión del cronograma detallado, la presentación de avances técnicos y la revisión de la estrategia de comunicación y vinculación.

Bárbara Rodríguez: “Huella Construcción viene a complementar el trabajo de CES”

La directora de CES y consultora de EBP Chile señala que, en un contexto en que las certificaciones han aumentado sus exigencias en torno a la descarbonización, esta herramienta permitirá fortalecer la medición del carbono a lo largo del ciclo de vida y contar con una metodología uniforme para los proyectos.

Bárbara Rodríguez, directora de CES en representación del Colegio de Arquitectos y consultora de EBP Chile, codesarrollador del proyecto Huella Construcción, destaca la relevancia de que la certificación sea parte de esta iniciativa, en un escenario en que, a nivel mundial, “la mayoría de las certificaciones han aumentado las exigencias en torno a la descarbonización de los proyectos”. 

Según explica, a medida que los edificios se vuelven más eficientes en lo operacional, surge la necesidad de evaluar también las emisiones de carbono asociadas a la manufactura y al reemplazo de los productos de construcción.

En esa línea, dado que las certificaciones buscan destacar los proyectos cuyo desempeño excede la norma, “es natural que estos sistemas de certificación cada vez incluyan más la medición de carbono de ciclo de vida completo”, sostiene, por lo que aclara que CES no es la excepción a esta tendencia y que, durante los últimos años, ha incorporado consideraciones respecto del carbono del ciclo de vida. Sin embargo, precisa que hasta ahora no se contaba con “una herramienta abierta que estableciera una metodología uniforme para todos los proyectos” en Chile.

Rodríguez afirma que la herramienta que habilitará Huella Construcción “viene a complementar el trabajo que ha venido haciendo CES en fortalecer la medición de sustentabilidad en edificios de nuestro país”. Añade que, más allá de la medición del carbono, fortalece la medición “a lo largo de un ciclo de vida en la edificación”, es decir, considerando todas las etapas.

Asimismo, menciona que medir mejor la huella de carbono puede hacer una diferencia real en las decisiones de diseño, construcción y operación de un edificio, porque “permite identificar qué decisiones tienen un mayor impacto”. 

Por último, cree que, por lo general, esas decisiones son pequeñas, pero su impacto es significativo en una edificación. Como ejemplo, menciona que reducir en un pequeño porcentaje el cemento en el hormigón puede traducirse en reducciones de toneladas de carbono por proyecto.

El proyecto “Huella Construcción”, de la Cámara Chilena de la Construcción y la CDT, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES). Corresponde a un Bien Público de Corfo: Huella Construcción, y permite avanzar hacia un lenguaje común en la medición de la huella de carbono, facilitando la comparabilidad y la toma de decisiones informadas a nivel de proyectos y empresas del sector. En este proyecto, CES está participando como coejecutor, ya que uno de los principales productos será una calculadora simplificada de huella de carbono que se podrá incorporar como parte de los requerimientos de CES asociados a reducción de emisiones. 

Teleférico Alto Hospicio-Iquique: financiamiento verde, certificación climática y CES

El proyecto Concesión Teleférico Alto Hospicio-Iquique obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative como activo soberano, en un proceso liderado por el MOP, apoyado por el BID y verificado por agencias internacionales. La iniciativa, que además contará con Certificación Edificio Sustentable, CES, se suma al trabajo que la certificación chilena ha desarrollado para aportar información sobre reducción de emisiones en infraestructura pública y financiamiento verde.

El Teleférico Alto Hospicio-Iquique se transformó en un nuevo hito para la infraestructura sostenible en Chile. El proyecto obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative, CBI, como activo soberano, reconocimiento que lo convierte en la primera certificación de este tipo a nivel mundial y en la primera asociada a un sistema de transporte por teleférico.

La iniciativa contempla un sistema de teleférico eléctrico de 5,7 kilómetros, diseñado para conectar Alto Hospicio e Iquique mediante una alternativa de movilidad rápida, eficiente y de cero emisiones. Según los antecedentes publicados por Climate Bonds, el sistema considera infraestructura de estaciones, accesibilidad, andenes, salas técnicas y mejoras en el espacio público, con capacidad de transportar hasta 2.000 pasajeros por hora y por sentido.

En paralelo a este reconocimiento internacional, el proyecto contará con Certificación Edificio Sustentable (CES) como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El nexo con CES resulta especialmente relevante por el trabajo previo de la certificación en materia de cuantificación de reducción de emisiones y su contribución al financiamiento verde.

CES y su aporte al financiamiento verde

La relación entre CES y los bonos verdes no es nueva. Como cuenta Hernán Madrid, jefe de CES, “la versión CES v1.1 permite determinar la reducción de emisiones en la etapa de operación de un edificio, a partir de la estimación de consumo de energía y su comparación con un edificio de referencia”. Así, ese trabajo permitió que la metodología de CES fuera revisada entre 2019 y 2020 por la consultora francesa Vigeo Eiris, en cumplimiento de los estándares de Climate Bonds Initiative.

“Ello hizo posible que, en la emisión de Bonos Verdes de Chile de 2021, la reducción de CO₂ en edificación impulsada por la Dirección de Arquitectura del MOP aportará con 38% de aproximadamente US$4.250 millones”, precisa Madrid.

Desde entonces, CES ha continuado colaborando con la Dirección de Arquitectura del MOP para reportar reducciones de emisiones de sus proyectos certificados. Fue así como en 2023, se informó una reducción acumulada de 11.059 tCO₂eq/año en edificios certificados hasta 2022, y que en 2024 se reportaron 985 tCO₂eq/año adicionales por nuevos edificios certificados.

En ese contexto, el Teleférico Alto Hospicio-Iquique refuerza una línea de trabajo en la que CES ha buscado visibilizar los beneficios de incorporar sustentabilidad “evaluada y cuantificada” en infraestructura pública, pero esta vez de la mano de la Dirección General de Concesiones del MOP, entidad responsable del proyecto de teleférico.

Un proceso certificado por Climate Bonds

Para el caso del Teleférico Alto Hospicio-Iquique, el proceso utilizado para la certificación climática no correspondió a una nueva auditoría a CES para emitir bonos verdes, sino a una certificación de activo bajo el estándar de Climate Bonds Initiative. De acuerdo con la información publicada por la Dirección General de Concesiones, la certificación fue otorgada luego de un proceso integral de verificación conforme al Estándar Climate Bonds v4.3, realizado por Pacific Corporate Sustainability, PCS, y posteriormente evaluado por CBI.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cumplió un rol clave como intermediario operativo, mediante cooperación técnica con el Gobierno de Chile, apoyando el proceso de relacionamiento con el verificador y con Climate Bonds Initiative.

La certificación se obtuvo a partir del fortalecimiento de los requisitos de sostenibilidad en las bases de licitación elaboradas por la Dirección General de Concesiones. Según la DGC, este trabajo formó parte de un esfuerzo más amplio para cerrar brechas de sostenibilidad en infraestructura.

Impacto financiero y sostenibilidad

Juan Eduardo Chackiel, director general de Concesiones (s), destacó que la certificación tiene distintas implicancias: “refleja la calidad de la preparación de proyectos hoy en la DGC, con guías y procesos que aseguran la adecuada consideración de los factores de sostenibilidad”.

El directivo también señaló que este reconocimiento demuestra que la alianza público-privada puede aportar infraestructura y servicios para promover ciudades más sostenibles y resilientes, mejorando la calidad de vida de las personas. Además, relevó su potencial impacto financiero, ya que la empresa que se adjudique el proyecto tendrá opciones para “ampliar y optimizar su financiación mediante el acceso a inversionistas e instrumentos vinculados al financiamiento verde”.

Por su parte, Climate Bonds destacó que el proyecto muestra cómo los gobiernos pueden utilizar certificaciones con visión de futuro para financiar sistemas de transporte modernos, resilientes y de cero emisiones, con beneficios para las comunidades y alineados con los objetivos climáticos nacionales.

Un hito para Chile y la región

El caso del Teleférico Alto Hospicio-Iquique también fue reconocido en los Climate Bonds Awards 2026, donde la República de Chile recibió la distinción “First Sovereign Asset Certification in the World”.

Con este proyecto, Chile suma una experiencia pionera que combina cooperación internacional, financiamiento verde, certificación climática y Certificación CES como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El teleférico no solo busca mejorar la conectividad entre Alto Hospicio e Iquique, sino también consolidar una forma de desarrollar infraestructura pública con criterios verificables de sostenibilidad, reducción de emisiones y valor ambiental.

Inmobiliaria Malpo inscribe en CES su edificio institucional en Talca

La empresa ingresó a certificación su edificio institucional, considerado el primer edificio de una empresa constructora e inmobiliaria de Talca en incorporarse a CES. Para Ricardo Chamorro Otto, socio-director del Área Técnica e Inmobiliaria, este paso responde a una convicción de largo plazo: “la sustentabilidad no es una tendencia, sino una convicción”.

Constructora e Inmobiliaria Malpo inscribió en Certificación Edificio Sustentable, CES, su nuevo edificio institucional en Talca, marcando un hito para la empresa y para la ciudad. Según explica Ricardo Chamorro Otto, constructor civil, magíster en Administración y Finanzas, MBA y socio-director del Área Técnica e Inmobiliaria, la decisión busca materializar en su propia infraestructura los principios que han orientado históricamente el trabajo de la compañía.

“Nuestra principal motivación fue materializar en nuestro propio edificio institucional los principios que han guiado históricamente a Constructora e Inmobiliaria Malpo: hacer las cosas bien, pensar en el largo plazo y generar un impacto positivo en las personas y en el entorno”, señala.

Para la empresa, CES representa una herramienta concreta para incorporar criterios de sustentabilidad. En palabras de Chamorro, “la Certificación Edificio Sustentable (CES) es una herramienta rigurosa y reconocida que nos permite incorporar criterios de eficiencia, bienestar y responsabilidad ambiental desde las primeras etapas del proyecto”.

El ejecutivo destaca que el ingreso de este proyecto a CES tiene un significado especial por tratarse del primer edificio de una empresa constructora e inmobiliaria de Talca en ingresar a la certificación. “Representa un motivo de orgullo y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad”, afirma y añade que este hecho “constituye un hito para nuestra empresa y para la ciudad, y refleja nuestra voluntad de contribuir al desarrollo regional mediante proyectos que incorporen estándares de sustentabilidad y calidad acordes con los desafíos actuales”.

Desde la perspectiva corporativa, la certificación también se vincula con la forma en que Malpo busca proyectar su identidad empresarial. Chamorro sostiene que CES aporta “valor tangible al edificio, mediante mayores niveles de eficiencia y confort para sus usuarios, y también valor intangible, al reforzar una cultura empresarial basada en la responsabilidad y la mejora continua”.

En esa línea, agrega que optar por una certificación nacional de sustentabilidad permite transmitir un mensaje claro a clientes, colaboradores y comunidad: “Queremos transmitir que la sustentabilidad no es una tendencia, sino una convicción. Buscamos demostrar que es posible desarrollar proyectos de alto estándar desde regiones, contribuyendo al bienestar de las personas y al cuidado de los recursos”.

El proyecto buscará destacar atributos vinculados a eficiencia energética, iluminación natural, confort térmico y ambiental, uso responsable del agua, soluciones constructivas de bajo impacto y espacios saludables y confortables para quienes trabajen y visiten el edificio.

La inscripción en CES también se relaciona con la visión de largo plazo de Constructora e Inmobiliaria Malpo. “Entendemos que el futuro de la construcción exige incorporar criterios de sustentabilidad y resiliencia, y queremos que nuestra propia infraestructura refleje esos principios y sea un ejemplo de la dirección hacia la cual queremos seguir avanzando”, afirma Chamorro.

Proyección hacia CES Inmobiliario

Para Malpo, la inscripción de su edificio institucional en CES no es vista como una acción aislada, sino como una experiencia que podría abrir camino a futuros proyectos certificados.

“Consideramos esta experiencia como una oportunidad de aprendizaje y una base para continuar incorporando criterios de sustentabilidad en futuros desarrollos. Nuestro objetivo es seguir elevando los estándares de nuestros proyectos y consolidar una cultura organizacional orientada a la sostenibilidad”, señala el profesional.

Consultado por el interés de avanzar hacia CES Inmobiliario en nuevos desarrollos habitacionales o mixtos, es enfático: “Sin duda. Creemos que la sustentabilidad debe extenderse progresivamente a nuestros desarrollos habitacionales y mixtos”.

A ello agrega que la empresa está interesada en “explorar la aplicación de herramientas y certificaciones que permitan ofrecer mejores viviendas y entornos urbanos más eficientes y amigables con las personas y el medio ambiente”.

Desde Talca

Respecto de los desafíos de certificar un edificio institucional en una ciudad como Talca, Chamorro plantea que uno de los principales retos es impulsar estándares innovadores desde regiones, donde aún existe espacio para fortalecer capacidades especializadas en construcción sustentable.

“Creemos que precisamente ahí radica una gran oportunidad: demostrar que desde Talca es posible liderar iniciativas de alto nivel y aportar al desarrollo sostenible del país”, concluye.

El valor de una obra bien gestionada en proyectos CES

Por Nathalie Jaimes Ramírez, coordinadora de Proyectos | Área de Consultoría | B-green Chile

La etapa de construcción de un proyecto sustentable es el momento en que las estrategias definidas en diseño comienzan a transformarse en resultados concretos y medibles. En el contexto de la Certificación CES, una obra bien gestionada no solo permite cumplir con los requisitos para su obtención, sino también asegurar que el edificio entregue el desempeño esperado en eficiencia energética, confort y calidad ambiental durante su vida útil.

Uno de los principales desafíos en la construcción de proyectos sustentables es alinear al equipo de obra con los objetivos de sustentabilidad desde etapas tempranas. Cuando quienes participan en la ejecución comprenden el propósito de las soluciones incorporadas, y no solo su resolución técnica, las decisiones en terreno adquieren mayor coherencia y se reducen los riesgos de desviaciones, modificaciones no evaluadas o pérdidas de desempeño. Esto también evita consumos adicionales de recursos asociados a reprocesos, como mayores horas de trabajo, retrasos en la programación de obra y sobrecostos económicos.

En este contexto, la comunicación y la capacitación continua son herramientas fundamentales. En áreas como calidad y medio ambiente, resulta clave fortalecer conocimientos técnicos, normativos, operacionales y de gestión documental para responder adecuadamente a los estándares de certificación y asegurar su correcta implementación en obra.

Contar con profesionales especializados en gestión ambiental al interior de las empresas ha dejado de ser un valor agregado para transformarse en una condición cada vez más necesaria. Su rol es clave para liderar procesos de cumplimiento ambiental, gestión documental y coordinación con los equipos de terreno, incluyendo la implementación de Planes de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), así como la aplicación de normativas como el Artículo 5.8.3 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), la NCh3562, el DS N.° 594 y la Ley REP.

La incorporación de buenas prácticas durante la construcción genera, además, impactos concretos en la reducción de residuos, disminuye la presión sobre vertederos y rellenos sanitarios, especialmente relevante considerando la creciente saturación y presión operativa que enfrenta parte importante de esta infraestructura en Chile, y, promueve la valorización, reutilización y extensión de la vida útil de los materiales, en línea con las metas actuales de economía circular.

Desde la gestión de calidad, existen partidas que requieren especial atención por su impacto directo en el desempeño integral del edificio. Es fundamental resguardar aquellas vinculadas al confort térmico, visual y acústico, así como también las relacionadas con la reducción de la huella hídrica y la eficiencia en el uso de recursos. Las ventanas, por ejemplo, cumplen un rol clave en variables como iluminación natural, confort acústico y demanda energética. Mantener sus especificaciones de transmisión de luz visible, control solar, desempeño térmico y aislamiento acústico, junto con asegurar una correcta instalación y hermeticidad, resulta fundamental para el cumplimiento de los objetivos proyectados.

Del mismo modo, la continuidad de la envolvente térmica, el aislamiento de ductos y tuberías HVAC y la correcta implementación de sistemas de iluminación y sus controles son determinantes para consolidar el desempeño energético del edificio. En particular, en los materiales aislantes es clave prever estrategias que permitan resguardar la resistencia térmica, considerando que durante la instalación se pueden generar deformaciones o compactaciones que podrían afectar el desempeño esperado.

Una obra bien coordinada no solo facilita la obtención de la certificación, sino que también permite materializar proyectos más eficientes, confortables y resilientes. La etapa de construcción es, finalmente, la instancia donde el diseño se valida y donde cada decisión de proyecto se traduce en beneficios reales y duraderos para las personas, el edificio y su entorno.

Edificio UNAB Echaurren: sostenibilidad, control y calidad en obra bajo el estándar CES

El proyecto de la Universidad Andrés Bello, ubicado en la comuna de Santiago, obtuvo el nivel Certificado de CES con 43,5 puntos, registrando 32% de ahorro de energía, 31% de reducción de emisiones de CO₂ y 63% de reducción de consumo de agua. Desde Constructora Bravo Izquierdo, Andrés Ardila, jefe del área de Calidad, destaca los aprendizajes del proceso y los desafíos técnicos de la escalera prefabricada y el muro verde del edificio.

El Edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, obtuvo la Certificación Edificio Sustentable CES en nivel Certificado, el 13 de abril de 2026, con un puntaje de 43,5 puntos. El proyecto, ubicado en la Región Metropolitana, comuna de Santiago, fue desarrollado por 2 Estudio Arquitectos, con la Dirección de Infraestructura de la casa de estudios como unidad técnica, la asesoría de Nathalie Jaimes y evaluación de IDIEM, tanto en precertificación como en certificación.

Para Constructora Bravo Izquierdo, empresa a cargo de la construcción del edificio, el trabajo con el estándar CES se vinculó directamente con prácticas ya instaladas en su gestión interna. Así lo señala Andrés Ardila, jefe del área de Calidad de la constructora y uno de los gestores relevantes para llevar a cabo la certificación: “En nuestro caso, Bravo Izquierdo ya cuenta con un Sistema de Gestión implementado, por lo que muchos de los requerimientos asociados a la certificación CES ya formaban parte de nuestra forma de trabajar y de los controles que se aplican habitualmente en obra”.

En ese sentido, el proceso no implicó un cambio en la forma de trabajo, sino un esfuerzo especial en la implementación en terreno. “Más que generar un cambio completo en la estructura de trabajo, el principal desafío estuvo en la implementación y en reforzar la conciencia en terreno respecto a la importancia de estos estándares durante la ejecución del proyecto”, agrega Ardila.

El jefe del área de Calidad también subraya que CES exige mantener una gestión rigurosa durante toda la obra. “La certificación exige una coordinación constante entre especialidades, control documental, trazabilidad y cumplimiento técnico, por lo que fue clave mantener una gestión ordenada y un seguimiento permanente durante la obra. Lo que nos permitió fortalecer la cultura de sostenibilidad y calidad en terreno, incorporando una mirada más integral sobre eficiencia, control y desempeño del edificio”, sostiene.

Consultado por las diferencias territoriales al construir edificios certificados, Ardila compara la experiencia del Edificio UNAB Echaurren, en Santiago, con el Polideportivo 18 de Septiembre, en Punta Arenas. “Sí, existen diferencias importantes dependiendo de la ubicación del proyecto. En el caso del Polideportivo 18 de Septiembre en Punta Arenas, las condiciones climáticas representan un desafío importante durante la construcción, especialmente por las bajas temperaturas, el viento y las complejidades logísticas asociadas al transporte de materiales”, indica.

Añade que, “en comparación con Santiago, se requiere una planificación mucho más rigurosa para asegurar continuidad en la ejecución y cumplimiento de los estándares exigidos por la certificación. Estas diferencias territoriales obligan a adaptar soluciones constructivas, coordinación y control de obra según las condiciones particulares de cada proyecto”.

En el caso específico del Edificio UNAB Echaurren, Ardila identifica como uno de los principales desafíos la incorporación de los estándares de sostenibilidad en la operación cotidiana de la obra: “Uno de los principales desafíos del edificio UNAB Echaurren fue lograr implementar de manera efectiva los estándares de sostenibilidad y control asociados a la certificación CES dentro de la dinámica diaria de la obra”, ratifica. Si bien la empresa ya contaba con un Sistema de Gestión consolidado y muchos de estos requerimientos ya formaban parte de la forma habitual de trabajo, “fue necesario reforzar la implementación en terreno, la coordinación entre especialidades y la conciencia respecto a la importancia de estos estándares durante toda la ejecución del proyecto”, sostiene.

Como aprendizaje, el proceso permitió consolidar prácticas asociadas a la planificación, la trazabilidad y el control. “Fortalecimos la importancia de la planificación temprana, la trazabilidad documental y el control permanente en terreno, entendiendo que la coordinación entre diseño, ejecución y calidad es fundamental para cumplir correctamente con los objetivos de sostenibilidad y desempeño del edificio”, afirma.

Elementos destacados

Entre los elementos constructivos más distintivos del proyecto destacan la escalera y el muro verde, ambos con desafíos técnicos y logísticos relevantes. Sobre la escalera, Ardila explica: “Fue desarrollada mediante elementos prefabricados, principalmente para optimizar los tiempos de ejecución del proyecto. Uno de los mayores desafíos fue la planificación logística, asegurando que cada tramo llegara en el momento correcto según el avance de la obra”.

“La instalación también fue especialmente compleja, ya que se realizó mediante grúa pluma, requiriendo movimientos muy precisos para posicionar cada tramo de escalera en su ubicación exacta y lograr el correcto calce entre elementos. Además, la escalera fue propuesta y posteriormente rediseñada para cumplir con los estándares de cálculo y requerimientos del proyecto”, detalla.

Respecto del muro verde, el profesional destaca su aporte al consumo hídrico y a la identidad visual del edificio. “Este también tuvo un componente técnico muy interesante, ya que funciona mediante un sistema de reutilización de aguas lluvias del edificio. Las aguas recolectadas se almacenan en un estanque y posteriormente son utilizadas para el riego automático y por goteo del muro vegetal”, señala.

“Adicionalmente, el exceso de agua generado por el sistema vuelve a recuperarse y reutilizarse, permitiendo optimizar el consumo hídrico y controlar las pérdidas de agua. Más allá de su funcionalidad, el muro verde también aporta un componente visual importante al edificio, transformándose en uno de sus elementos más distintivos”, agrega.

Hacia CES Inmobiliario

Desde la experiencia de Bravo Izquierdo, los estándares de certificación también tendrán un rol creciente en el sector residencial. “Creemos que los estándares de certificación en edificios habitacionales serán cada vez más relevantes, principalmente porque existe una mayor preocupación por la eficiencia energética, el confort de los usuarios y la sostenibilidad de las construcciones. Este tipo de estándares también impulsa mejores prácticas constructivas, mayor control en obra y una mejor calidad final del producto”, comenta Ardila.

Y concluye: “La incorporación de este tipo de certificaciones representa un aporte importante para la construcción, ya que impulsa mejores estándares de planificación, control y ejecución en obra”. 

Además de promover soluciones más sostenibles y eficientes, para Ardila también permite generar mayor conciencia respecto al impacto que tienen las decisiones constructivas en el desempeño de los edificios y en la calidad de vida de las personas. “Este tipo de proyectos demuestra que es posible integrar sostenibilidad, eficiencia y calidad dentro del proceso constructivo, fortaleciendo al mismo tiempo las buenas prácticas en la industria”, afirma.

Visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro releva el valor de medir la sustentabilidad en uso real

En el contexto del proyecto Huella Construcción, representantes de las instituciones vinculadas a la iniciativa visitaron el Liceo Jorge Teillier de Lautaro, ganador del primer lugar del Premio CES 2024, para conocer en terreno estrategias de diseño, operación y medición que aportan al desempeño ambiental del edificio.

La actividad permitió conocer en terreno distintas estrategias incorporadas al proyecto y observar cómo estas decisiones impactan en el desempeño del edificio una vez en operación. Entre los aspectos revisados estuvieron los sistemas de medición, ventilación, iluminación natural, calefacción y materialidad, todos elementos clave para avanzar hacia edificaciones más sustentables y mejor preparadas para enfrentar los desafíos de la descarbonización.

Tatiana Vidal, asesora CES, valoró especialmente la posibilidad de recorrer el edificio y revisar directamente sus soluciones. “Fue muy interesante conocer cómo se implementaron los sistemas y las estrategias incorporadas al proyecto”, señaló, destacando la oportunidad de analizar en terreno medidas vinculadas a la medición de carbono, el uso de sensores en salas de clase y patios cubiertos, y el aprovechamiento de la iluminación natural mediante lucarnas con sistemas de apertura controlada.

En el contexto del proyecto Huella Construcción, impulsado por la Cámara Chilena de la Construcción y CDT, financiado por Corfo Araucanía y coejecutado por CES, a través del Instituto de la Construcción, junto a EBP Chile, se realizó una visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro, establecimiento ganador del primer lugar del Premio CES 2024.

Durante la visita también se revisó el sistema de calefacción del establecimiento, incluidas sus calderas a pellet, así como la incorporación de materiales de bajas emisiones. Para Vidal, estos elementos muestran cómo una propuesta de diseño puede traducirse en mejores condiciones ambientales y operativas para quienes habitan el edificio.

Junto con ello, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue conocer la experiencia de uso del liceo desde la voz de sus propios actores. “Lo interesante, aparte de conocer el liceo por la certificación, es verlo en uso y conocer de primera fuente cómo ha funcionado y cuáles son las brechas que todavía quedan para operar el edificio de mejor forma”, comentó la asesora CES.

La visita también permitió relevar el impacto de decisiones asociadas a la eficiencia energética. Según explicó Vidal, uno de los aspectos importantes del proyecto ha sido la reducción en la demanda de energía, gracias a una envolvente eficiente y a soluciones constructivas que aportan al desempeño térmico del establecimiento. En esa línea, destacó además la relevancia de la renovación de aire con recuperador de calor, especialmente en la zona sur del país, donde las bajas temperaturas muchas veces dificultan la ventilación natural. “Es súper importante incorporar renovación de aire con recuperador de calor”, afirmó.

Finalmente, la profesional subrayó el valor de la articulación entre los distintos actores involucrados en este tipo de iniciativas. “Es muy satisfactorio ver a todos los actores relevantes, desde el MOP, CES y la Cámara, hasta las personas del colegio, integrándose para sacar adelante estos proyectos desde todas las aristas”, indicó.

La visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro reafirma la importancia de evaluar los edificios no solo desde su diseño, sino también desde su operación y uso cotidiano. En ese cruce entre proyecto, desempeño y experiencia real, iniciativas como Huella Construcción abren una oportunidad concreta para seguir fortaleciendo la medición, la gestión ambiental y la toma de decisiones informadas en el sector construcción.