Dos edificios sustentables en Punta Arenas reciben la visita de la Administradora CES 

La vicepresidenta de CES, Margarita Cordaro, y Hernán Madrid, jefe de la certificación, visitaron el Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes y el Centro Diurno del Adulto Mayor, cuya construcción fue ejecutada por la Dirección Regional de Arquitectura del MOP.

A casi tres años de la inauguración del Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes (CADI-UMAG), Margarita Cordaro y Hernán Madrid, vicepresidenta y jefe de CES, respectivamente, llegaron hasta Punta Arenas para hacer en terreno un seguimiento a los edificios certificados CES y a las condiciones que los hicieron merecedores de ella. 

“Este es un edificio bastante grande, de más de 9.000 m2, y que tiene alta tecnología incorporada en la operación. Las personas valoran mucho su funcionamiento, los niveles de temperatura, las condiciones de ventilación y otras características que evaluamos para entregar la certificación. El consumo de energía es bastante bajo, en comparación con el promedio de los edificios de este uso en la región”, afirma el jefe de CES, Hernán Madrid.

Al contar con un sistema de control centralizado, en el edificio -que fue asesorado por Efizity y evaluado por DECONUC– es posible el monitoreo de diversos parámetros relacionados con el sistema de climatización. “El encargado de la operación del edificio, Rubén Avendaño, nos mostró el funcionamiento del sistema de control centralizado del edificio y la optimización en la generación de calor y distribución a los espacios que lo requieren. Tiene una sala de control para sus cuatro pisos y existe un conocimiento detallado y al detalle de todo el equipamiento”, añade el jefe de CES.

El centro de investigación regional -que implicó una inversión de más de 15 mil 800 millones de pesos- se ubica cercano al Hospital de Punta Arenas, mirando hacia el Estrecho de Magallanes. “Las condiciones de viento son bien críticas y fueron muy importantes dentro del diseño”, señala Hernán Madrid. En tanto, el paisajismo del CADI-UMAG consideró vegetación propia del lugar en la mayor parte de la superficie.

“Es importante destacar la amable acogida, lo que nos permitió conocer la opinión de gestión de la administración, la técnica de los operadores del sistema y la de confort de los usuarios. Nos encontramos con una actitud positiva, que permitió evaluar y proponer varios aspectos funcionales y se obtuvo una visión integral, destacando la existencia de un equipo técnico interdisciplinario proactivo para el manejo y uso del edificio”, complementa la arquitecta jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección Nacional de Arquitectura del MOP y vicepresidenta de CES, Margarita Cordaro.

Equipo UMAG con Margarita Cordaro y Hernán Madrid.

Centro Diurno del Adulto Mayor

Visitaron también el Centro Diurno del Adulto Mayor de Punta Arenas, que fue construido para personas que presentan dependencia funcional leve o moderada. “Fue el edificio que ganó el primer lugar del Premio CES 2019, luego de haberse certificado en 2018. Además, lo utilizamos como piloto para un completo estudio que hicimos el año pasado, en el marco del convenio de colaboración con el Ministerio de Energía y el Ministerio de Obras Públicas, para la evaluación de la huella de carbono durante todo el ciclo de vida del edificio. Por eso, era tan importante hacer el recorrido. Es un proyecto muy bien logrado en términos de diseño”, explica Hernán Madrid.

Con certificación destacada (69 puntos), el edificio destaca por una envolvente capaz de soportar todo los requerimientos climáticos de la zona más austral de Chile. Asimismo, logró una reducción de la potencia del sistema de climatización que significó un ahorro cercano al 50% del consumo, mientras que en su desempeño presentó una disminución de 57% de consumo de agua.

“Este edificio reúne méritos para su evaluación. Gestionado por la DA Regional, premiado CES año 2019 y piloto de medición de la huella de carbono en el ciclo de vida. Llama la atención la excelente conservación del edificio y los niveles de confort para este especial funcionamiento con adultos mayores. Nuevamente nos encontramos con una excelente recepción personal, lo que muestra el interés por los niveles de confort y de operación del edificio”, dice la arquitecta jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la Dirección Nacional de Arquitectura del MOP, Margarita Cordaro.

Adicionalmente, el jefe de CES destaca el patio con terraza que aporta un espacio agradable para sus usuarios y el uso de paisajismo con vegetación nativa combinada con gravilla y pasto. Asimismo, valoró el equilibrio alcanzado para una óptima iluminación del Centro Diurno del Adulto Mayor. “Los diseños de arquitectura de edificios certificados siempre tratan de privilegiar el acceso a la luz natural, combinando protección solar y diseño”, sostiene Hernán Madrid.

El proyecto que mejorará el confort de usuarios de los servicios de justicia en Rancagua

Con un diseño arquitectónico estrechamente vinculado a la eficiencia energética, que privilegia la luz natural sin producir sobrecalentamiento en verano, el edificio generará importantes ahorros de energía, tanto en iluminación como en climatización.

Un edificio de más de 8.000 metros cuadrados albergará las oficinas de la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, la Dirección Regional de Gendarmería, la Corporación de Asistencia Judicial, el Servicio Registro Civil e Identificación, el Servicio Nacional de Menores y la Defensoría Penal Pública Local, en la Región del Libertador Bernardo O’Higgins. El proyecto -que cuenta con precertificación CES- podría estar inaugurado en 2024.

Ubicado en los terrenos de la antigua cárcel de Rancagua, en O’ Carrol esquina Lastarria, el proyecto busca reducir la demanda y consumo energético, además de hacer más eficiente el uso de agua potable.

El proyecto asesorado por CES María Luisa Del Campo, directora del Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca destaca por ocupar un pequeño espacio, optimizado de acuerdo con el programa solicitado por el Ministerio de Obras Públicas. “Fue desafiante en sustentabilidad porque, en pocos metros cuadrados, se diseñaron oficinas mediterráneas gracias a la coordinación temprana entre las diversas especialidades”, explica la ingeniera.

De esta manera, se ajustaron las piezas que lograron configurar una adecuada iluminación natural con una envolvente vidriada que dará el control solar necesario para no generar sobrecalentamiento en una zona de veranos calurosos. “Hubo que mover con pinzas cada elemento, para lograr este edificio sustentable”, afirma María Luisa Del Campo.

El inmueble fiscal -edificado en cinco pisos- contará con dos pisos bajo nivel para estacionamientos y bodegas y albergará a unos 250 funcionarios que atenderán los diferentes servicios del Ministerio de Justicia. “Con lo que más se jugó -desde el punto de vista de la arquitectura- fue con la iluminación natural y el control solar para llegar a un punto de equilibrio. Se orientaron y ajustaron bien los distanciamientos entre las lamas verticales, calculando luz y ganancia solar, lo que era bastante complejo”, detalla la directora del centro Kipus.

Siguiente paso: la certificación

El edificio en construcción -que podría comenzar su proceso de certificación el próximo año- ha debido sortear obstáculos en aspectos materiales, logrando mantener sus niveles de sustentabilidad sin comprometer las variables que se evalúan en CES. “Nos ha estado pasando con los artefactos sanitarios, pues no estaban los que inicialmente se habían proyectado, pero hemos seguido trabajando en conjunto para alcanzar los resultados”, comenta María Luisa Del Campo.

Lo más valorado por Mario Lobo, asesor CES de la entidad evaluadora Ecosustenta, es el control solar con celosías que limitará el ingreso de luz solar en época estival, las ventanas termopanel con envolvente térmica, los sistemas de bombas de calor y la calidad de los materiales que permitieron llegar a los 43 puntos necesarios para obtener la precertificación.

Cifras clave

40,8% de reducción de consumo de agua potable

21,7% de reducción de consumos de energía

22,4% de reducción de demanda de energía

Certificaciones que aportan al bienestar social

Por Paola Molina, presidenta de Certificación Edificio Sustentable (CES).

Hoy, Chile cuenta con dos certificaciones nacionales: Certificación de Edificio Sustentable (CES) y la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS)

Para el país, contar con ambas certificaciones ha mostrado ser de gran impacto en mejorar la calidad de vida de las personas, minimizar las huellas ambientales, además de propiciar la calidad de los diseños de los proyectos a costos que se vuelven cada vez más asequibles y posibles de masificar.

Es importante destacar que ambas certificaciones son de carácter voluntario y tienen el gran valor de incorporar requerimientos por sobre las exigencias vigentes, con el fin de ir abriendo el camino para mejorar en el futuro los estándares y normativas en nuestro país, de acuerdo con la capacidad del sector de ir absorbiendo los desafíos y de acuerdo con la tecnología y materiales disponibles. 

Además, a diferencia de algunas otras certificaciones de este tipo, están desarrolladas en base a datos de clima y geografía locales, lo que permite lograr resultados que se ajustan adecuadamente a cada localidad.

También, al ser desarrolladas en Chile, dan la flexibilidad de poder ir ajustando en el futuro sus parámetros y nos permiten medir y cuantificar como país el avance en cada uno de sus indicadores. Esta característica ya permitió el año pasado incorporar edificios desarrollados por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que contaban con CES, a la emisión de bonos verdes de Chile, permitiendo disponer de nuevos recursos para ir avanzando en el desarrollo sostenible en nuestro país.

Por último, contar con nuestras propias certificaciones, es de gran valor y sustento para ir avanzando oportunamente en temas relevantes para el país y el sector construcción, como lograr un óptimo bienestar social, ambiental y económico, además de todo lo desafíos a los que nos estamos enfrentando producto del cambio climático y de los cuales hoy debemos hacernos cargo.

Se miden las emisiones de carbono en ciclo completo de vida de edificio certificado CES

En el marco del convenio de colaboración entre los ministerios de Energía, Obras Públicas y el IC, se desarrolló un completo análisis para el edificio del Centro Día del Adulto Mayor de Punta Arenas. El trabajo realizado por EBP Chile, como equipo consultor, permitió medir la huella de carbono en el ciclo completo, lo cual representa un hito fundamental en el camino hacia Net Zero Carbono.

En el marco del convenio de colaboración entre los ministerios de Energía, Obras Públicas y el Instituto de la Construcción, entidad administradora de CES, se desarrolló un completo análisis para el edificio del Centro Día del Adulto Mayor de Punta Arenas.

El estudio contribuyó con el levantamiento de los sistemas de cálculo de huella de carbono en la construcción y también realizar la evaluación de la intensidad de carbono incorporado y operacional, lo que permite contar con información real y cuantificable, señala Margarita Cordaro.

En una primera etapa, se revisaron las metodologías de cálculo, concluyendo que la más apropiada es la metodología RICS, que es inglesa”, detalla José Antonio Espinoza, asesor CES y Jefe de proyecto del equipo consultor de EBP.

Con dicha metodología seleccionada, analizaron etapas del ciclo de vida de la edificación, tales como la de producción de material, el transporte de materia prima y el fin de ciclo de vida, es decir, la disposición. “Hubo que tener presente que el proyecto estaba ubicado en Punta Arenas, por lo cual evaluar el transporte era fundamental”, explica el arquitecto.

Se revisaron plataformas y herramientas de cálculo para poder seleccionar la que se utilizaría para el desarrollo del estudio. Se consideraron Athena (Canadá), GaBi (Alemania), Rukaru (Chile), Tally (EE.UU), EC3 (EE.UU), ABACO (Chile) y One Click LCA (Finlandia), seleccionándose esta última.

En el escenario base se obtuvo un resultado de 1.467 toneladas de CO2 equivalentes. “Hicimos un estudio de sensibilidad donde fuimos modificando ciertas cosas, agregamos energía renovable, modificamos la ubicación del edificio y, finalmente, tomamos el edificio como si fuese Net Zero con bombas de calor geotérmicas y paneles fotovoltaicos. Hubo una reducción de 57% de la huella del edificio al pasar a 635 toneladas de CO2 en el ciclo de vida”, comenta Espinoza.

Para el asesor CES, José Antonio Espinoza, el beneficio de reducir los consumos energéticos al máximo (nivel de “energía neta cero”), implica un carbono operacional prácticamente nulo, ya que sólo se contabilizan las emisiones producidas por refrigerantes, sin tener que aumentar mayormente el carbono incorporado del proyecto.

Por último, la disposición de materiales a una distancia menor a mil kilómetros, jugó un papel clave en la reducción del carbono incorporado del edificio. Luego, de todo el trabajo en el Centro Día del Adulto Mayor de Punta Arenas, el especialista cree que Chile puede llegar a estándares muy cercanos a los de Inglaterra, donde la medida es de 800 toneladas de CO2 equivalentes. “Tenemos el potencial de mejorar si trabajamos en edificios de energía neta cero. Aunque aún nos faltan estudios para ver las diferencias que existen entre Punta Arenas y Arica”, concluye Antonio Espinoza.

Importancia del estudio

El objetivo general del convenio consistió en “aportar a la ampliación del alcance y a la mejora del modelo técnico de la CES, en cuanto ésta permite evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios en Chile y así fomentar su uso en distintos tipos de edificaciones”, señala Bárbara Rodríguez, de la Unidad Edificación y Ciudades de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía. A su juicio, “este objetivo es complementario con lo que señalará la futura Ley de Eficiencia Energética respecto a la calificación energética de la edificación de uso público, comercial y oficinas nueva y uno de los objetivos específicos de este convenio apunta a ‘crear una etiqueta informativa que permita mostrar los resultados de eficiencia energética certificados por CES’”.

Por ello, Rodríguez comenta que durante el año 2021 y teniendo presente los nuevos desafíos que impondrá la futura Ley de Eficiencia Energética a la edificación nueva, en conjunto con el equipo técnico de la Unidad Edificación y Ciudades de la División de Energías Sostenibles, “se trabajó en reformular las actividades del objetivo específico antes mencionado, de manera tal que el nivel de profundidad al desarrollo de la etiqueta, pero también a profundizar en los temas de edificación cero emisiones netas. Desde esta perspectiva, para nosotros este convenio fue un éxito, puesto que permitió sentar las bases de una definición cero emisiones en nuestro país”.

En este contexto, la vicepresidenta del Comité Directivo CES y jefa del Departamento de Construcción Sustentable de la División Edificación Pública de la DA, Margarita Cordaro, destaca la relevancia de poder contar con edificios en operación que reúnen las condiciones para aplicar un proyecto piloto, como fue el caso del Centro Día Adulto Mayor de Punta Arenas. “Es importante destacar que esta medición de huella de carbono se realiza sobre un proyecto de diseño y obra, que obtuvo Premio CES año 2019, alcanzando el nivel de Certificación Destacada y que tiene un tiempo de operación del orden de cuatro años por la institución mandante”, afirma.

Y es que la eficiencia, aplicación y validación es parte del compromiso de la DA para cumplir -a través de la gestión de proyectos- con exigencias nacionales e internacionales. El Plan de Adaptación y Mitigación de los Servicios de Infraestructura al Cambio Climático (MOP-Ministerio del Medio Ambiente) y el aporte para postular la cartera a los bonos verdes soberanos (MOP-Ministerio de Hacienda), que se realiza sobre las emisiones en operación, fueron significativos en este sentido. “Es relevante posicionar el valor que tiene la gestión de certificación CES, en la calidad de los edificios públicos y de uso público y, por lo tanto, debemos fortalecer el proceso de medición, evaluación y su constante difusión y mejoramiento”, sostiene la vicepresidenta del comité directivo de CES.

En ese sentido, el trabajo integrado entre el Ministerio de Energía, la Dirección de Arquitectura del MOP y CES, administrada por el Instituto de la Construcción, para estudiar y evaluar la intensidad de carbono incorporado y operacional en un edificio de uso público con alcance desde la cuna a la tumba fue de suma importancia. 

“El convenio nos permite seguir avanzando en el desarrollo sustentable de la edificación pública y el cumplimiento de los compromisos internacionales de medio ambiente, que ha adquirido el país. En lo interno, se requiere avanzar en futuros procesos de medición de huella de carbono, que para establecer una línea base de distintas edificaciones en zonas climáticas variadas en Chile”, argumenta la arquitecta.

Los resultados de este estudio están disponible en la sección Documentos del sitio web de CES: https://certificacionsustentable.cl/documentos/?dir=77

El camino a la precertificación del edificio consistorial de Río Ibáñez

En la región de Aysén, se diseñó un proyecto que logró combinar iluminación, confort térmico, eficiencia hídrica y otras variables que fueron necesarias para obtener los 56 puntos necesarios para la precertificación CES.

Un total de 1.800 metros cuadrados construidos y más de 2.700 metros cuadrados de paisajismo conforman el edificio consistorial de Río Ibáñez, mandatado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas en Aysén. El trabajo encomendado a Tirado Arquitectos y Lira Vigneaux Arquitecto, que cuenta con la asesoría CES de la arquitecta María Catalina Yurisic de Habita Verde y la evaluación CES de 88 Limitada obtuvo 56 puntos en su precertificación.

Liderado por el arquitecto Cristóbal Tirado, el diseño se preocupó de que las de eficiencia energética estuvieran alineadas con las condiciones climáticas de la Región de Aysén Carlos Ibañez del Campo, donde el frío exige ciertas particularidades a la arquitectura. “Los proyectos de Cristóbal son vanguardistas. Acá vemos bóvedas y muros inclinados. Es bien desafiante arquitectónicamente. A la vez, el uso de los materiales es más complejo porque hay que rebuscar más para que cumplan con las formas que se quieren desarrollar”, explica la asesora CES, María Catalina Yurisic.

No obstante, la arquitecta destaca la apertura que ha tenido Tirado para escuchar nuevas propuestas, relacionadas con los estándares CES. “Le pedimos que disminuyera la cantidad de zonas vidriadas por el clima extremo, le propusimos artefactos sanitarios para ahorro de agua, sistemas para optimizar la iluminación, etc. Había que disminuir al máximo el gasto energético porque para esta localidad puede ser un problema sobrecargar el sistema”, señala.

Además, según la especialista hubo un proceso de adaptación a las exigencias. “La iluminación natural fue un tema. Hicimos una lucarna en el techo, a lo largo, porque son 2 edificios en primer piso paralelos, un volumen que flota perpendicular sobre estos dos, un gran balcón tipo granero. El gran problema era que la iluminación natural fuera buena en todos los recintos y que la sensación térmica se mantuviera con un buen nivel, sin abrir tantas ventanas para que no se enfriara, pero que al mismo tiempo se mantuviera iluminado”, detalla María Catalina Yurisic.

Luego de este trabajo integrado, el resultado fue satisfactorio para la arquitecta. “He trabajado con múltiples oficinas de arquitectura. Cristóbal Tirado y su oficina estaban muy abiertos a incorporarse e interiorizarse respecto a lo que había que hacer. Les pareció muy interesante valorar y cuantificar la sustentabilidad. Todos los especialistas nos unimos remando hacia el mismo lado para hacer un buen proyecto final”, concluye.

Biblioteca Gabriela Mistral: cómo funciona el 1º edificio certificado CES de La Serena

No solo confort térmico, visual y acústico ofrece el edificio sustentable que está cerca del mar en la región de Coquimbo, pues se ha incorporado una serie de medidas que transmiten el valor de la economía circular.

Ahorro de agua potable, gracias a sus artefactos eficientes y reutilización de aguas grises; optimización solar gracias a sus grandes vidrieras; y reciclaje, impulsado por una serie de capacitaciones para el manejo de residuos, destacan en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, el primer edificio de uso público con Certificación CES de la región de Coquimbo.

Esta emblemática obra -que cuenta con una superficie útil mayor a 1.000 m2- tomó como base de información y metodología el documento “Términos de Referencia Estandarizados con Parámetros de Eficiencia Energética y Confort Ambiental, para Licitaciones de Diseño y Obra de la Dirección de Arquitectura, Según Zonas Geográficas del País y Según Tipología de Edificios” (TDRe) de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

El mandante se preocupó de variables tan diversas como el confort térmico pasivo, el confort visual pasivo, la calidad del aire pasivo, el confort acústico, la demanda de energía, la hermeticidad de la envolvente, los sistemas de agua potable y el manejo de residuos durante la construcción, un trabajo que hoy exhibe maduros frutos.

Debido a las templadas temperaturas promedio de La Serena y a sus oficinas y amplios salones, el proyecto requería contar con bajas ganancias internas producto de los usuarios, iluminación y equipos. Para potenciar las ganancias pasivas y control solar, la fachada norte presenta un screen panel con un 50% de perforación -en promedio- que se gradúa en base al requerimiento de iluminación natural interior. Además, cuenta con un alero que une la cubierta con la fachada metálica, para controlar el ingreso solar durante los meses calurosos.

En tanto, la fachada oriente presenta una baja ganancia térmica solar. Además, cuenta con una doble piel metálica perforada que controla este efecto. Junto con ello, se incorporaron rollers interiores que controlan el deslumbramiento de las tempranas horas de la mañana.

En la fachada poniente, la pantalla metálica vertical presenta un bajo porcentaje de perforación (20%), con el fin de controlar el ingreso de radiación solar durante las horas de la tarde. Junto con esto, se evita el deslumbramiento que se ocasiona producto de la excesiva radiación solar. Asimismo, frente a la cafetería del primer nivel se plantaron árboles de hoja caduca que controlan el sobrecalentamiento en verano.

En tanto, la fachada sur vidriada ofrece una pantalla muy transparente para aprovechar lo más posible la iluminación natural. Para eso, se consideró un porcentaje de apertura superior al 80% de la pantalla screen panel. Además, esta última se separa 4 metros del muro para aumentar la ganancia lumínica. Los ventanales, por su parte, consideran el control del ruido y también la minimización de las pérdidas térmicas del interior.

Manejo del agua y los residuos

Otro punto por destacar es el ahorro de agua potable de la biblioteca, para lo cual se incorporaron artefactos eficientes en el uso del recurso agua, comparando los valores de caudales y consumos de artefactos. “Tenemos manejo de aguas grises, todas las plantas se riegan con ellas; tenemos paneles fotovoltaicos; optimización de luz solar y mejor control de temperatura interna”, explica la directora interina de la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, Paloma Soto.

En el edificio, el reciclaje juega hoy un rol fundamental. Por eso, gran parte del proceso para su desarrollo ha sido acompañado por la Fundación Huancara y el Ministerio del Medioambiente. “Nos capacitaron tanto al equipo como a la empresa de equipo de aseo externa para hacer la separación de residuos. Tenemos reciclaje de botellas PET, latas, papel y cartón. Reciclamos una tonelada y media de insumos el año pasado”, comenta Paloma Soto, quien cuenta que cada piso de la biblioteca dispuso contenedores para estos fines. 

Además de la certificación CES, en el recinto existe una huerta comunitaria que se ha ido ampliando poco a poco. “Queremos también reciclar los residuos orgánicos y siguiendo con el espíritu de Gabriela Mistral, hacemos talleres enfocados en aprender tocando la tierra, para que las personas conozcan las plantas. En la huerta hay poemas de la poetisa. No sólo nos preocupamos del fomento lector que es el corazón de toda la biblioteca, sino también de la educación, nos preocupamos de la sustentabilidad y de la innovación”, explica la directora interina de la biblioteca.

En la huerta inspirada en la Premio Nobel de Literatura existen muchas hierbas medicinales: ruda, albahaca, hierba buena, acelga, tomates, lechugas, acelga y frutillas. “Hemos aprendido los ciclos, cada cuanto se cosecha. Muchas de las lechugas nacieron de semillas que sacamos de lechugas anteriores, hemos aprendido a semillar. No solo queremos trabajar hacia fuera sino también hacia dentro para que el equipo viva la certificación que tenemos”, señala.

Gracias a la mesa de educación para la sustentabilidad creada para impulsar acciones en esa línea, junto al CEAZA, se desarrolló un kit de observación de aves. Además, como la biblioteca se ubica al lado de un humedal existe una bitácora colaborativa, que permite que todos los que piden el kit anoten las aves que observan para que, luego, los investigadores trabajen con ella.

“Queremos que la certificación CES sea más que una placa pegada fuera de la biblioteca. Esperamos que desde este lugar la gente se vaya con conocimiento sobre el cuidado del medioambiente. Este es un edificio muy bonito y cómodo; luminoso, limpio y transparente; con accesibilidad universal y terrazas; un edificio cálido, que tiene verde y está cerca del mar. Todos los edificios debieran construirse en esta línea. Pero el tema de las aguas grises es vital, no se puede construir un edificio sin esos sistemas, no podemos botar el agua y mucho menos con sequía. A partir de lo público hay que dar el ejemplo a los privados, mostrar que el edificio funciona porque nosotros no tenemos ningún problema en su funcionamiento y no es más caro”, concluye Paloma Soto.

Huella de carbono en la edificación y el vínculo con las certificaciones

Por Paola Valencia, gerenta de Sostenibilidad de E3

Como ya es ampliamente conocido, según el último reporte de Global Alliance for Building and Construction, el sector vinculado a edificación es responsable del 38% de las emisiones globales de GEI, donde un cuarto de éstas corresponde a las emisiones generadas en los procesos de producción de materiales, transporte y construcción. Por lo tanto, hoy en día se sabe que tres cuartos de las emisiones del sector corresponden a carbono operacional y un cuarto a carbono incorporado. 

Sin embargo, ya hace muchos años que sabemos que el sector construcción es responsable de éste y otros impactos ambientales y ha sido uno de los sectores más lentos en incorporar cambios de buenas prácticas no sólo medioambientales, sino también de innovación, tecnológicas y sociales. Y ¿por qué ocurre esto? Bueno, por algo muy simple, porque al menos en Chile este sector compite sólo por costos directos y no considera los costos indirectos. Esto quiere decir que no paga impuestos por los diferentes impactos que genera. Un ejemplo muy claro de esto es que es más barato botar basura que valorizarla. Esto es grave, porque esos impactos ambientales los terminamos pagando todos, dado que el estado invierte un porcentaje no menor del presupuesto nacional en mitigación de daños ambientales, tales como planes de descontaminación, subsidios a familias de zonas saturadas, reforestación, gastos en salud por consecuencia de la contaminación y tantos otros.

Un gran desafío que tenemos en el sector construcción es lograr que nuestros procesos sean ambiental y socialmente responsables y para lograr esto, una de las herramientas más potentes son las certificaciones medioambientales, pero cuando promovemos estos sistemas, lo primero que encontramos por parte de la industria es la respuesta “es más caro”.

Por ello, es muy relevante avanzar a nivel nacional en levantar datos sobre los impactos ambientales vinculados a los procesos productivos y reflejar esto en los costos de producción, tomando para esto uno de los principios de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, que señala que “El que contamina paga”. En este contexto, todos los procesos productivos deberían pagar impuestos ambientales de acuerdo con su nivel de impacto y, bajo este concepto, claramente un proyecto certificado con estándares de sustentabilidad tendería a ser más económico que uno no certificado.

Las certificaciones medioambientales de edificios también tienen un rol fundamental en la generación de datos e información ambiental sobre los procesos de producción, construcción y operación de los edificios e infraestructura. Es así como hace más de 20 años que se han implementado certificaciones medioambientales en el mundo, que buscan cambiarle la cara a la industria hacia una más responsable y verde. En ese sentido, se destaca a Chile como uno de los países que no sólo ha implementado sistemas internacionales, sino también desarrollado e implementado sistemas nacionales que ayudan a movilizar al sector a incorporar prácticas de menor impacto ambiental.

Es por esto que vale la pena destacar cómo están abordando la reducción de emisiones de GEI los sistemas de certificación medioambiental que están operando en Chile y que son las certificaciones internacionales LEED y EDGE, y las certificaciones nacionales CVS y CES. En ese sentido, se destaca que todos los sistemas tienen un enfoque de ciclo de vida para abordar la promoción de reducción de energía y por ende de emisiones de GEI, aunque claramente algunos la abordan con mayor profundidad que otros. Los temas en los que coinciden la mayoría de estas certificaciones son premiando el uso de materiales y productos que documenten la energía incorporada en sus procesos, medidas de eficiencia energética en el diseño del edificio, en los equipos de iluminación, climatización, agua caliente sanitaria y la incorporación de energías renovables.

Y al igual que las certificaciones anteriores la Certificación Edificio Sustentable se destaca por promover la eficiencia energética con enfoque de ciclo de vida, ya que premia a los proyectos que documenten la energía incorporada en los materiales, medidas de eficiencia energética en el diseño arquitectónico, en diseño de iluminación, en sistemas de climatización y de agua caliente sanitaria y a los que incorporen energías renovables.

Municipalidad de Chañaral acogerá a sus usuarios en un renovado espacio sustentable

Con una superficie edificada superior a los dos mil metros cuadrados, el nuevo edificio consistorial destaca por su techo semi transparente y los materiales nobles que se utilizaron en su construcción.

El nuevo edificio consistorial de Chañaral, cuya obra fue ejecutada por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, implicó una inversión de más de seis mil millones de pesos. Cofinanciado con recursos del Fondo Reconstrucción de Ciudades, asignado por la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere) a la municipalidad y el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), el proyecto reemplazó la antigua edificación que fue gravemente dañada tras el aluvión de 2015.

“Luego del aluvión que afectó a Chañaral, el municipio debió trasladarse a instalaciones modulares, algo que mermó de cierta forma la comodidad de sus trabajadores y también de la comunidad que día a día se acerca a la municipalidad a hacer diversos trámites. La pronta inauguración de este nuevo edificio consistorial hará que tanto usuarios como trabajadores puedan tener un mejor espacio para desenvolverse”, afirma la alcaldesa de Chañaral, Margarita Flores.

El edificio cuenta con una superficie edificada de 2.040 m2 donde se utilizó la piedra, como elemento integral; y materiales nobles de la zona. El recinto cuenta con 985 m2 de estacionamiento subterráneo y bodegas y fue conformado en hormigón armado en los tres niveles. Su techo semi transparente facilita la observación del emblemático Faro de Chañaral.

“Entre los atributos arquitectónicos más destacables se podría mencionar la mampostería en piedra, que releva los elementos de material local. Además, la ubicación del edificio hace que se apodere de la pendiente de la cordillera, lo que también permite una visión inédita de la bahía desde los pisos superiores. En tanto, su cobertura de acero corten (autopatinable) hace que no le afecte la corrosión, algo importante si se considera que es una zona donde hay sol prácticamente durante todo el año”, comenta la alcaldesa de la comuna.

Gracias al trabajo de Crisosto Smith Arquitectos y la asesoría CES de Fernanda Soto, el edificio representa -según la edil Margarita Flores- el progreso que todos los chañaralinos y chañaralinas anhelan para la comuna. “De cierta forma, es significa también un regreso de la actividad cívica a ese punto de Chañaral, el cual durante muchos años fue el centro de la ciudad y donde ahora convergen diversos lugares como la Plaza de Armas, Biblioteca Pública, Centro de Formación Técnica, Fiscalía, y el propio edificio consistorial”, concluye la alcaldesa.

Cómo la arquitectura está transformando los espacios educativos en centros comunitarios

Confort, flexibilidad e integración caracterizan a los establecimientos diseñados para facilitar el aprendizaje. Hoy, los arquitectos interactúan fluidamente con otros especialistas para responder a cada contexto.

La evidencia internacional ha demostrado el positivo impacto que las condiciones de confort y habitabilidad tienen en las personas. Por eso, muchas de las edificaciones donde se ejerce pedagogía cuentan con la Certificación Edificio Sustentable (CES).

“Se trata de establecer una relación con la comunidad, fomentar que haya espacios abiertos para recibir a padres y apoderados; y también de promover la apertura en distintos horarios de espacios como los gimnasios y las bibliotecas. La idea es que sean verdaderos centros comunitarios”, afirma el jefe del Departamento de Infraestructura y Equipamiento Educacional de la Dirección de Educación Pública (DEP), Esteban Montenegro.

Pensando en el tipo de usuarios, es decir, principalmente en los niños se crean espacios innovadores que optimizan su aprendizaje. De hecho, en muchos de los recintos mandatados por el Ministerio de Educación se está trabajando con la Fundación Patio Vivo, para que los lugares que antes servían solo para recreación también sean pedagógicos. “Hoy se busca que estas áreas no sean solo para hacer deportes, sino que también permitan el desarrollo de otras actividades que promuevan la convivencia”, comenta Montenegro.

Lo anterior, permite apreciar grandes diferencias en este tipo de infraestructura, con respecto a un edificio tradicional o uno de oficinas, que tiene otro tipo de horario y usuarios. “El rol de la arquitectura es demostrativo. En estos espacios es muy útil, por ejemplo, disponer de un panel solar en una escuela porque así, el profesor puede explicar cómo funciona e ir generando conciencia en los niños sobre la sustentabilidad”, sostiene el jefe del Departamento de Infraestructura y Equipamiento Educacional de la (DEP).

Arquitectura pasiva

Con una trayectoria de más de 20 años en establecimientos destinados a la educación, Crisosto Smith Arquitectos, ha dejado su sello de arquitectura pasiva en escuelas y liceos. Desde los orígenes de la Certificación CES, profesionales especializados en sustentabilidad han ido evolucionando junto a sus proyectos. “Si miro los proyectos que se hicieron en 2000, eran muy distintos a la manera en que se trabajan hoy. Ahora, hay más información y concordancia con los especialistas en sustentabilidad. Ha sido un aprendizaje”, afirma el arquitecto Andrés Crisosto.

Y es que las variables en esta materia siempre son múltiples. Las condiciones del terreno, las características de la edificación y los requerimientos específicos del mandante, por ejemplo, pueden generar restricciones que los profesionales de la arquitectura convierten en beneficios. “Todo proyecto responde a un requerimiento específico de la normativa: la escala, la materialidad y cómo se expresa el edificio son factores importantes”, dice Andrés Crisosto.

Diferentes respuestas, densidades y contextos conversan con elementos sustentables en medio de una fluida interacción con los asesores CES. En este diálogo se conjugan cuatro factores indispensables para Crisosto Smith Arquitectos: la relación del colegio con el entorno, la escala del lugar, la respuesta hacia la comunidad educativa y su integración. “La clave es cómo la comunidad es acogida dentro de este contexto”, explica el arquitecto.

Para eso, la misión de los profesionales es identificar si la escuela tiene algún sello en particular. “Muchas tienen sello artístico, o bien, lo ponen en la parte deportiva y ahí es primordial que la idea matriz pueda recoger la identidad de la escuela. Luego, los espacios educativos deben ser innovadores, porque las clases ya no se realizan en un recinto cerrado frente al pizarrón. Ahora, puede cambiar la manera de enseñar. Los niños ya no aprenden solo en una clase expositiva”, comenta.

Por lo anterior, los espacios deben ser flexibles e integradores también con el medio. Y así como la sustentabilidad es importante, también lo es el confort interior que ayuda a los niños y jóvenes a estudiar adecuadamente y ser acogidos para que no pasen frío, con espacios bien diseñados. “Todos los temas de sustentabilidad van más allá en algunos casos: la incorporación de tecnología o de elementos para ahorrar energía; los paneles fotovoltaicos; y la utilización de las aguas grises”, concluye el socio fundador de Crisosto Smith Arquitectos.

Imágenes gentileza de Crisosto Smith Arquitectos.

Edificios CES en el sur de Chile bajan consumo de energía hasta dos tercios

Los edificios que albergan a los CECREA de Castro y Valdivia, la Universidad de Los Lagos en Chiloé y la Comunidad Terapéutica de Puerto Montt, lograron altos estándares de eficiencia.

Las cifras no mienten. Comparativamente, los edificios que visitó el jefe de Certificación Edificio Sustentable (CES), Hernán Madrid, este verano, consumen muchísima menos energía que los datos de consumo de energía promedio a nivel nacional que dispone el Ministerio de Energía, considerando su tipo de uso. Esto, pese a estar ubicados en zonas del sur de Chile, donde las características climáticas hacen que la calefacción suela ser más requerida durante el año.

Con un consumo de 31 kwh/m2. año (kiloWatt hora por metro cuadrado al año) y una ocupación cercana al 50% por las dificultades de la pandemia durante el último año, el edificio de la Universidad de Los Lagos en Chiloé es uno de los proyectos más destacados a nivel de consumo de energía del sistema de certificación CES. Más aún, si se toma como referencia el consumo promedio de un recinto educacional que, en 2018, alcanzó aproximadamente 90 kwh/m2. año.

Igualmente, la Comunidad Terapéutica de Puerto Montt, que obtuvo el primer lugar en el Premio CES 2020, solo consumió 58 kwh/m2 en el último año. La cifra es significativamente más baja que el promedio de consumo nacional de los hospitales y oficinas, que alcanzan los 248 y 276 kwh/m2. año, respectivamente, que por sus condiciones de uso puede aproximarse a estas condiciones.

Por su parte, el edificio CECREA de Valdivia totalizó un consumo de 75 kw/h por metro cuadrado; mientras que el recinto que alberga al CECREA de Castro consumió 83 kw/h en el último año, considerando una ocupación cercana al 80% por las dificultades de la pandemia. Estos se comparan con el promedio de consumo de los edificios de oficinas (cercano en tipo de uso) que fue de 276 kw/h según los últimos registros del Ministerio de Energía (2018). 

“Comparativamente, todos estos edificios consumen menos que el promedio nacional. Los CECREA, por ejemplo, gastan apenas un tercio del consumo promedio de energía, aún cuando están en la zona sur en que presenta condiciones climáticas más exigentes. En ellos destaca el uso de calefacción con sistemas de bombas de calor con dispositivos de recuperación de calor”, explica el jefe de CES, Hernán Madrid. 

Igualmente, el funcionamiento eléctrico eficiente en términos de iluminación. Por ejemplo, la Comunidad Terapéutica de Puerto Montt cuenta con lucarnas en gran parte de su superficie, que ayudan a privilegiar la iluminación natural, contando además con circuitos de iluminación sectorizados para encender y apagar según la ocupación.

“Los edificios de la zona sur requieren un consumo de calefacción importante. Por eso, nos alegra enormemente constatar que la utilización de estrategias de arquitectura y diseño lograron reducir tanto el gasto energético”, señala Hernán Madrid.