Innovación descentralizada: el impacto del CLT en los estándares CES del sur de Chile
Cristóbal Artigas, director ejecutivo de la constructora Artigas, detalla los desafíos climáticos y las ventajas técnicas de emplear madera industrializada en proyectos con alta exigencia ambiental, destacando la reducción de residuos en la obra.

La construcción de infraestructura pública en Chile está viviendo una transformación hacia la sostenibilidad, impulsada por la adopción de sistemas industrializados que contribuyen al cumplimiento de los estándares de la Certificación Edificio Sustentable (CES). Un ejemplo es el trabajo de constructora Artigas en la Araucanía, donde la ejecución de la escuela Pailahueque en CLT (Cross Laminated Timber) y la Biblioteca Regional de la Araucanía en sistemas tradicionales permite relevar las ventajas de la madera masiva frente a los requerimientos de la certificación.
De acuerdo con Cristóbal Artigas, director ejecutivo de la firma, el uso de este material no es solo una elección estructural, sino una estrategia integral: “El uso de CLT ha sido el eje vertebrador para superar los estándares de la certificación CES desde la concepción del proyecto, actuando no sólo como estructura, sino como un componente activo en la estrategia de eficiencia energética y bienestar”.
Optimización de la energía y envolvente térmica
Uno de los pilares fundamentales para obtener un alto puntaje en la categoría de Energía de CES es la transmitancia térmica y la hermeticidad de la envolvente. En este sentido, el CLT, de acuerdo a lo indicado por Artigas, ofrece ventajas competitivas gracias a su fabricación de alta precisión.
- La combinación de paneles integrados con membranas de control de vapor y lana de roca de alta densidad genera una envolvente con infiltraciones de aire mínimas.
- El diseño de paquetes constructivos que combinan la masa del CLT con aislantes de alta densidad minimiza los puentes térmicos.
Desafíos técnicos en el clima de la Araucanía
Ejecutar proyectos de madera masiva en zonas con alta humedad y precipitaciones presenta retos que difieren de la construcción tradicional. Durante el invierno en la Araucanía, la humedad relativa suele superar el 80%. Esto obligó a la constructora a implementar protocolos de estabilización higroscópica antes de cerrar los paquetes constructivos para evitar patologías futuras como condensación o proliferación de hongos.
Además, la lluvia constante impactó la curva de productividad, especialmente en un periodo crítico de siete semanas entre junio y agosto. A diferencia de otros materiales, el CLT requiere protección inmediata en sus cortes y uniones durante el montaje para evitar que el agua penetre en las fibras.
Gestión de residuos y reducción de escombros
La certificación CES valora significativamente el manejo de residuos y la reducción del impacto ambiental. El sistema de montaje de precisión del CLT marca una diferencia drástica respecto a los métodos in situ.
- Reducción de escombros: En la obra de la escuela, se registró una generación de residuos de solo 0,06 m³/m².
- Comparativa: Este valor representa una reducción de más del 50% frente a una obra tradicional, cuyos estándares oscilan entre 0,21 y 0,27 m³/m², de acuerdo con el Indicador de Productividad Laboral de la Construcción 2025 (IPLC), elaborado por Construye2025, CDT y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
“La elección del CLT como sistema estructural no es solo una decisión estética o térmica; es una estrategia de industrialización de precisión que impacta directamente en los dos indicadores ambientales del estándar CES”, señala Artigas.
Anatomía de una envolvente de alto desempeño
Para alcanzar los estándares de la certificación CES, la escuela no solo utiliza el panel de madera masiva como estructura, sino que lo integra en un sistema multicapa de alta eficiencia. Esta solución combina la inercia térmica y capacidad higroscópica del CLT con lana de roca de alta densidad y membranas de control de vapor, asegurando una envolvente con infiltraciones de aire mínimas. El sistema se completa con muros cortina que incorporan cristales Low-E, los cuales reducen las pérdidas de calor por radiación en un 40% respecto a un DVH estándar.
Comparativa de impacto ambiental: CLT vs. Sistemas tradicionales
| Indicador | Construcción tradicional | Sistema CLT (Escuela Araucanía) | Impacto en Certificación CES |
| Generación de residuos | 0,21 y 0,27 m³/m² (IPLC, 2025) | 0,06 m³/m² | Reducción de más del 75% de residuos |
| Precisión de montaje | Ajustes in situ manuales | Mecanizado CNC (precisión milimétrica) | Minimiza residuos y rectificaciones |
El desafío del confort acústico en la infraestructura aeroportuaria chilena
La actualización de la certificación CES introduce exigencias inéditas en el país, como la aislación de cubiertas y el diseño de zonas de silencio para pasajeros neurodivergentes.

Dentro de la categoría Calidad del ambiente interior, el confort acústico es la variable que presenta los mayores cambios respecto de las otras versiones CES. Si bien la variable mantiene indicadores de medición, experimenta un cambio estructural en cuanto a su metodología, alcance y la fuente de información.
Según explica la arquitecta de CES, Romy Luckeheide, la actualización y el desarrollo de estos requerimientos se basan en un estudio minucioso de normativa vigente internacional y casos de estudio sobre criterios de desempeño acústico para terminales de pasajeros. Además, se realizaron visitas a tres aeropuertos y aeródromos para medir niveles de ruido asociados a operaciones y la inteligibilidad de la palabra del sistema de anunciamientos por voz (STIPA).
Este proceso es pionero, ya que “nunca en Chile se había realizado un levantamiento de estas características”. Actualmente, el país no cuenta con normativa nacional que regule los estándares acústicos específicos en edificios aeroportuarios.
Requerimientos y puntajes
El confort acústico en la versión aeropuertos contempla un requerimiento mínimo obligatorio y cinco voluntarios, sumando un total de 7 puntos. La estructura se desglosa de la siguiente manera:

Principales cambios técnicos
Romy Luckeheide detalla que, para los requerimientos 3R1 y 3.1, se incorpora la aislación de cubiertas tanto para el requerimiento obligatorio como voluntario, además de la fachada. “El nivel de aislamiento dependerá de la tipología del aeropuerto y de si está habilitado para operaciones militares. Además, se agrega un nuevo indicador: la diferencia de niveles normalizado para fachadas D2m, nT, A (dB), que requiere programas informáticos especializados para su cálculo”.
En cuanto al aislamiento entre recintos (3.2), se actualizó la metodología para espacios aeroportuarios basada en referentes como Building Bulletin 93 y Acoustics Asset Standard – Heathrow. Por su parte, el control de ruido de equipos (3.4) exige ahora cumplir con límites establecidos de ruido de fondo Leq (dBA) según el tipo de recinto aeroportuario.
Tiempo de reverberación e inteligibilidad
“Para proveer un ambiente adecuado a los trabajadores, se exige un límite de tiempo de reverberación según el tamaño del recinto para salas de reuniones o espera. El indicador de inteligibilidad de la palabra aplicará solo para anuncios del sistema PA/VA, para asegurar que sean claramente audibles, dependiendo del tipo de red aeroportuaria”, explica Luckeheide.
Inclusión y zonas de silencio
El nuevo requerimiento 4.5 busca crear áreas de bajo ruido para promover el bienestar de los pasajeros y mejorar la accesibilidad universal para personas neurodivergentes. Estas zonas se miden por el nivel de decibeles y su cantidad en el terminal. Se considera como valor referencial los 30 dB que la OMS sugiere para salas de hospitales.
Estas salas deben ser diseñadas conforme a estándares internacionales y ubicarse en locaciones estratégicas para optimizar su beneficio.

Certificación CES activa la nueva era de aeropuertos sustentables en Chile
A través de un trabajo conjunto con la DAP del MOP, se definió la hoja de ruta técnica que regirá el diseño de los próximos terminales aéreos, incorporando criterios de sustentabilidad y energías renovables.

En una mañana fresca y activa de jueves, el boulevard norte del Aeropuerto de Santiago se transformó en el escenario para presentar el nuevo Manual CES Aeropuertos. Entre el flujo constante de pasajeros y el sonido ambiente de las turbinas que recordaba la complejidad acústica de estos recintos, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) oficializó esta herramienta que permitirá incorporar altos estándares de sustentabilidad en la infraestructura aérea del país.
La actividad, marcada por la “mística” de realizarse en una verdadera “mini ciudad” que no se detiene, sirvió para relevar cómo la arquitectura pública debe responder a desafíos climáticos urgentes.

Pilares del nuevo estándar aeroportuario
El documento establece criterios específicos para evaluar el desempeño ambiental de los terminales, adaptando la metodología CES a las particularidades de estos edificios de alta complejidad. Los puntos clave del manual incluyen:
- Eficiencia hídrica y energética: Estrategias para reducir el consumo en recintos que operan las 24 horas, los 7 días de la semana y diferenciarlos de aeródromos pequeños que funcionan con frecuencia reducida.
- Transición energética: Requerimientos específicos para electromovilidad y el uso de hidrógeno verde.
- Economía circular: Gestión avanzada de residuos de construcción y operación, posicionando a la Dirección de Aeropuertos en la vanguardia del MOP en esta materia.
- Calidad ambiental interior: Foco en la iluminación natural y un aislamiento acústico superior para el bienestar de funcionarios y pasajeros.
- Infraestructura verde: Incorporación de techos vegetales, jardines verticales y parques interiores con especies de bajo consumo hídrico.
Visión de los protagonistas
El desarrollo del manual fue impulsado por la Dirección de Aeropuertos del MOP y contó con la participación técnica de Certificación Edificio Sustentable (CES), consolidando un trabajo colaborativo de años entre el mundo público y privado.
Ricardo Fernández, presidente de CES, destacó el valor estratégico del instrumento: “Hoy no solo presentamos un manual, sino el resultado de un trabajo riguroso desarrollado junto a la Dirección de Aeropuertos. Incorporar la infraestructura aeroportuaria tiene un significado estratégico, porque estos edificios son puertas de entrada al país y plataformas de alto consumo energético que requieren estándares ambientales cada vez más exigentes”.
Por su parte, el exsubsecretario de Obras Públicas, Danilo Núñez, (administración anterior) enfatizó el cambio de paradigma: “Los aeropuertos hoy funcionan como verdaderas mini ciudades. Este manual representa un salto importante para avanzar hacia terminales más eficientes y alineados con los desafíos ambientales del país”.
El futuro de la red aeroportuaria
La exdirectora nacional de Aeropuertos del MOP, Claudia Silva, recordó que este anhelo comenzó a gestarse hace años para beneficiar a las próximas generaciones. “Este manual nos entrega una herramienta concreta para que los proyectos aeroportuarios sean lo más sustentables posible”.
Actualmente, la hoja de ruta ya es una realidad en diversos puntos del territorio:
- Los proyectos de aeródromos en Puerto Natales, Concón y Teniente Marsh en la Antártica ya se encuentran precertificados.
- Los nuevos aeropuertos Andres Sabella (Antofagasta) y Desierto de Atacama (Caldera) se encuentran inscritos y trabajando activamente en el diseño para incorporar estándares CES
- Se sumarán próximamente los diseños de los nuevos edificios en Mataveri (Rapa Nui) y el esperado tercer terminal de pasajeros de Santiago, que busca ser uno de los primeros “aeropuertos verdes” de la región.
Con esta versión, CES amplía su impacto en el sistema nacional, consolidándose como la herramienta clave para elevar el estándar de los edificios públicos en Chile y Sudamérica.
CES cierra un 2025 marcado por la descentralización y el liderazgo en salud
Con 69 nuevos proyectos inscritos y una fuerte presencia en 17 regiones del país, el sistema de certificación consolida su impacto en la infraestructura pública nacional.

El cierre del año 2025 entrega cifras muy positivas para la Certificación Edificio Sustentable (CES), reflejando un compromiso creciente de los mandantes públicos y privados con la eficiencia. Durante este periodo, se alcanzó un total de 69 proyectos inscritos, mientras que se registraron 46 edificios certificados y 34 precertificados.
Respecto a estos resultados, la arquitecta y profesional de CES Romy Lückeheide, señala que “este año hemos visto cómo la sustentabilidad se ha vuelto un estándar ineludible en la edificación pública de nuestro país”.
Distribución territorial y mandantes clave
Uno de los hitos más relevantes de 2025 fue la cobertura geográfica. El sistema logró inscribir edificios en 17 regiones, abarcando prácticamente todo el territorio nacional, con la única excepción de la región de Ñuble. Si bien la región Metropolitana lideró en cantidad con 14 proyectos , otras zonas como La Araucanía (11 proyectos), Valparaíso (10 proyectos) y Los Lagos (8 proyectos) mostraron un dinamismo notable.
Este alcance territorial está estrechamente ligado a la gestión de diversos mandantes. La Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) se posicionó como el actor con mayor cantidad de inscripciones, sumando 17 proyectos, muchos de ellos ubicados en la capital.
Otros colaboradores fundamentales fueron la Dirección Regional de Arquitectura MOP con 16 proyectos y las diversas municipalidades del país con 15 registros.

Educación y salud: Los usos dominantes
Al analizar el destino de los edificios, se observa un fenómeno interesante según la métrica utilizada. Por cantidad de proyectos, el sector Educación lidera con 31 inscripciones. Sin embargo, al medir el impacto por volumen de construcción, Salud toma el protagonismo.
“Es interesante analizar los usos de los proyectos, si bien educación tiene la mayor cantidad de inscripciones, Salud tiene la mayor cantidad de superficie en m2”, explica Lückeheide, reforzando lo que indican las cifras de superficie: el sector salud alcanzó los 204.837 m2 construidos bajo criterios de sustentabilidad, superando ampliamente a los 67.014 m2 del área educativa.

Calidad técnica y nuevos desafíos
En cuanto al rendimiento técnico, el año 2025 destacó por altos estándares en diversos puntos del país. En el proceso de precertificación, sobresalieron proyectos en zonas extremas (Puerto Natales y Juan Fernández). Por su parte, en los proyectos ya certificados, destacaron infraestructuras de seguridad y justicia en localidades como Carahue y Quilicura.
Finalmente, el año también marcó un hito en la certificación de edificios existentes, logrando la certificación de una habilitación de oficinas que alcanzó los 57 puntos, demostrando que la sustentabilidad es aplicable a todo el ciclo de vida de las estructuras.
Hospital de La Serena: Un nuevo referente de salud sustentable se suma a CES
En octubre de 2025, el proyecto del Hospital de La Serena formalizó su inscripción en la Certificación Edificio Sustentable (CES). Diseñado bajo una alianza estratégica que busca la resiliencia climática y el bienestar del paciente, este recinto de alta complejidad apuesta por estándares de eficiencia que lo posicionan a la vanguardia de la infraestructura pública en Chile.

El camino hacia una salud más amigable con el medio ambiente suma un hito relevante en el norte chico. El Hospital de La Serena ha iniciado oficialmente su proceso en CES, un paso que no solo busca validar su desempeño energético, sino también garantizar espacios de sanación de estándar internacional.
Conversamos con Felipe Torreblanca, jefe de Proyecto del Consorcio BBATS+PINEARQ Chile, y con el arquitecto y asesor CES, Fabriciano San Martín, sobre los desafíos y estrategias que definen este emblemático proyecto.
El desafío del clima semiárido
Para Felipe Torreblanca, el diseño enfrenta un reto geográfico claro: “La gestión eficiente de la energía y el confort térmico en un contexto de clima semiárido, con alta radiación solar y marcadas oscilaciones térmicas”. La respuesta del equipo se ha centrado en el control solar pasivo y una envolvente térmica optimizada para reducir las cargas de climatización.
Por su parte, Fabriciano San Martín destaca cómo la arquitectura ha tenido que adaptarse a una topografía particular para maximizar las ganancias solares. “El proyecto cuenta con una envolvente térmica continua con fachada ventilada en muros exteriores y sistema EIFS en patios, asegurando un comportamiento térmico robusto”, explica el arquitecto.

Felipe Torreblanca. 
Fabriciano San Martín.
Calidad ambiental: El paciente al centro
En un recinto asistencial, la Calidad del Ambiente Interior (CAI) es crítica. El equipo ha implementado estrategias de iluminación natural optimizada y ventilación con filtración de alta eficiencia.
La meta es clara: alcanzar un nivel destacado, inspirándose en éxitos previos como el Hospital de Curicó. Para Torreblanca, la certificación CES otorga “legitimidad institucional y asegura que las inversiones cumplen estándares nacionales con respaldo técnico verificable”, reduciendo además los costos operacionales a largo plazo.
“Logramos autonomía lumínica en los recintos perimetrales mediante el uso de cristales termopaneles de baja emisividad (Low-E) y elementos de control solar como celosías”, detalla San Martín. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que disminuye el deslumbramiento, creando un entorno más hospitalario. Además, el proyecto integra un paisajismo nativo de bajo requerimiento hídrico, conectando visualmente al paciente con la naturaleza local.
Una visión a largo plazo
Fabriciano San Martín concluye que el rol del arquitecto en estos proyectos es el de un “profesional integral capaz de manejar conceptos técnicos de diseño pasivo y activo, logrando un edificio que aprovecha a su favor el entorno geográfico”.
Con su inscripción, el Hospital de La Serena no solo busca ser un centro de salud eficiente, sino un modelo replicable de resiliencia ante el cambio climático para toda la región.
Elementos destacados del proyecto:
- Mandante: Ministerio de Obras Públicas.
- Diseño: Alianza BBATS + PINEARQ.
- Asesoría CES: Fabriciano San Martín (FSM Consultores).
- Inscripción: Octubre 2025.
- Estrategias clave: Fachada ventilada, iluminación natural con control de deslumbramiento y paisajismo xerófito.
CES Aeropuertos: La ambiciosa hoja de ruta para descarbonizar la infraestructura aérea en Chile
A través de nuevos requerimientos de innovación en hidrógeno verde y electromovilidad, la certificación expande su alcance a todo el recinto aeroportuario para liderar la transición energética.
La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio un paso estratégico en su evolución técnica con el lanzamiento de su versión para aeropuertos. Esta actualización no es solo una adaptación de criterios existentes, sino una respuesta integral a las complejidades operativas de los terminales aéreos, donde la eficiencia debe convivir con una logística de alto impacto ambiental.
La gran novedad de esta versión radica en que el estándar trasciende las paredes del terminal de pasajeros para observar el comportamiento sistémico del aeropuerto. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, el diseño de esta herramienta buscó expresamente ampliar el radio de acción.
“En la versión de aeropuertos se incorporan, con mucho mayor detalle que en las anteriores, requerimientos específicos de innovación. Esto es por las características propias del aeropuerto y con la intención de ampliar, además del edificio de terminal de pasajeros, a todo el recinto aeroportuario”, destaca Madrid.
Hidrógeno verde: Logística para el futuro
Chile se ha posicionado como un líder potencial en la producción de hidrógeno verde (H2V), y CES Aeropuertos busca que esta ventaja competitiva se traduzca en infraestructura concreta. El requerimiento de innovación en H2V se ha estructurado para incentivar una adopción gradual pero efectiva, enfocándose en la operación “lado aire” y “lado tierra” que el pasajero no siempre ve, pero produce emisiones intensamente.
El requerimiento incentiva la creación de un ecosistema de hidrógeno dentro del recinto, lo que implica un cambio de paradigma en el abastecimiento energético de los vehículos de apoyo. “Apunta a incorporar la infraestructura necesaria y la operación en distintos niveles. Primero, incorporar infraestructura y luego empezar a incorporar la operación de vehículos específicos que solo tienen movimiento dentro del recinto aeroportuario”, detalla Madrid.
Entre las aplicaciones concretas que contempla la certificación para el uso de este combustible limpio se encuentran:
- Gestión de equipaje: Carritos y tractores que transportan maletas.
- Transporte interno: Buses de acercamiento que conectan los estacionamientos con los terminales.
- Servicios de rampa: Vehículos de apoyo técnico que operan en la losa para la atención de aeronaves.
Electromovilidad e infraestructura
Por otro lado, la electromovilidad en CES Aeropuertos se aborda desde una perspectiva de accesibilidad y servicio. La certificación reconoce que el aeropuerto es un nodo de transporte masivo y, por ende, debe proveer las facilidades para que los usuarios opten por tecnologías limpias.
El jefe de CES aclara que este requerimiento tiene dos alcances críticos: el acceso público y la eficiencia interna. “El requerimiento de electromovilidad está orientado a dos grandes alcances. Primero, con la posibilidad de acceder a los estacionamientos del aeropuerto —tanto pasajeros como funcionarios— con vehículos que requieran carga eléctrica. Es decir, que haya la infraestructura necesaria: estacionamientos con cargadores dentro del recinto”.
Además de esta infraestructura “de cara al público”, se suma un segundo nivel orientado a la flota operativa del aeropuerto, buscando que los vehículos de apoyo migren hacia motores eléctricos, reduciendo no solo el CO2, sino también la contaminación acústica en las zonas de trabajo.
La infraestructura de carga como eje central
Para que estas innovaciones sean efectivas, CES pone especial énfasis en la instalación física de los sistemas de carga. No basta con la voluntad de uso; el proyecto debe demostrar la capacidad de suministrar energía limpia de manera constante.
Al respecto, Madrid es enfático en la necesidad de integrar estos elementos desde la fase de diseño. “Tanto en el caso de hidrógeno verde como en el de vehículos eléctricos, se incluye la incorporación de infraestructura para la carga. Esto incluye cargadores de electricidad en estacionamientos o lo que llamamos ‘electrolineras’ de hidrógeno, que permiten abastecer del combustible necesario a los vehículos interiores”.
Con estos nuevos criterios, CES Aeropuertos no solo premia la edificación eficiente, sino que impulsa una transformación profunda en la manera en que la infraestructura pública chilena se prepara para los desafíos climáticos del siglo XXI.
El Manual CES Aeropuertos ya está disponible en el sitio web de CES: https://www.certificacionsustentable.cl/documentos/?dir=77
2025: Un año de expansión, consolidación y nuevos desafíos para CES
La Certificación Edificio Sustentable cerró una década de trayectoria fortaleciendo su impacto en la infraestructura pública y lanzando nuevas herramientas que amplían su alcance hacia el mundo aeroportuario e inmobiliario.

Al cerrar 2025, la Certificación Edificio Sustentable (CES) realizó un balance positivo del trabajo realizado, el que estuvo marcado por la innovación, el crecimiento territorial y la ampliación de las herramientas de certificación. Estos son los cinco hitos que reflejan el avance del estándar CES en la construcción sustentable de nuestro país:
1. 10 años de CES: Una década construyendo estándares para el futuro
Durante 2025, celebramos 10 años desde el inicio de la Certificación Edificio Sustentable, reafirmando el rol como herramienta técnica clave en el diseño y evaluación de edificaciones de uso público en Chile. En esta década, CES se ha consolidado como un referente nacional, impulsando transformaciones reales en el sector construcción, tanto en el ámbito técnico como cultural.
2. Premios CES 2025: Reconocimiento a la excelencia sustentable en todo Chile
En su séptima edición, los Premios CES destacaron a los edificios más sustentables del año, evaluados por su desempeño en eficiencia energética, confort interior y uso eficiente de recursos. Obras ubicadas en comunas tan diversas como Diego de Almagro, Temuco, Magallanes e incluso la Antártica, fueron reconocidas por su contribución al desarrollo de infraestructura pública responsable y resiliente.
Este reconocimiento es reflejo del compromiso de instituciones públicas, constructoras, oficinas de arquitectura y equipos de especialidades que han hecho de la sustentabilidad una prioridad.
La participación de mandantes, profesionales y constructoras ha sido fundamental para alcanzar este hito.
3. Nuevas versiones CES: Aeropuertos e Inmobiliario
Uno de los hitos más relevantes del año fue el lanzamiento de dos nuevas versiones de certificación:
- CES Aeropuertos, diseñada para responder a los desafíos específicos de infraestructura aeroportuaria.
- CES Inmobiliario, pensada para proyectos de desarrollo habitacional y mixto, con foco en eficiencia, confort y valor agregado.
Estas nuevas herramientas amplían el alcance de CES y permiten abordar segmentos estratégicos con criterios adaptados a sus realidades operativas y de diseño.
4. Aporte normativo y técnico al sector construcción
Durante el año, CES ha estado presente en instancias clave de discusión sobre nuevas normativas y mejoras a la Reglamentación Térmica, participando activamente en mesas técnicas y aportando con evidencia desde la experiencia en terreno.
Este rol como actor técnico fortalece la incidencia de CES en políticas públicas y estándares nacionales, aportando con datos, aprendizajes y propuestas para mejorar el desempeño ambiental del sector.
5. Mayor cantidad de proyectos precertificados y certificados en regiones
El 2025 fue también un año de crecimiento en número de proyectos certificados y precertificados CES, con especial énfasis en edificaciones desarrolladas en regiones. Desde escuelas hasta edificios consistoriales, pasando por centros de salud y obras culturales, cada vez más proyectos integran los criterios CES desde etapas tempranas.
Esto da cuenta del valor que mandantes y profesionales asignan a la sustentabilidad como factor clave en la calidad y durabilidad de la infraestructura pública.
A ello se suma el impacto en ahorro energético que ha generado CES en 10 años, con una reducción anual de casi 56 millones de kWh, que equivale al consumo de 25.000 hogares. Adicionalmente, esta energía ahorrada corresponde a una disminución de 118 mil toneladas de CO2eq en estos 10 años.
En 2026, se espera potenciar el uso del Manual CES versión 1.2, CES Aeropuertos y CES Inmobiliario.
Newsletter CES N°116 Diciembre 2025
Waldo Bustamante: Desafíos de la construcción sustentable para las nuevas generaciones
El ganador del Premio Profesional Destacado CES 2025 advierte que la brecha entre la evidencia científica y el diálogo entre actores del sector es hoy el mayor obstáculo para avanzar hacia ciudades más resilientes.

Para Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), el Premio Profesional Destacado CES 2025 fue una sorpresa absoluta. Al reflexionar sobre su labor, enfatiza que su motivación siempre ha sido aportar desde la academia a la creación de políticas públicas que mejoren el bienestar de las personas y generen ciudades resilientes ante el cambio climático.
“Nunca imaginé que recibiría este premio. De hecho, uno dedica sus esfuerzos a contribuir al desarrollo de políticas públicas en beneficio de las personas, sin esperar reconocimientos de este tipo”, explica el profesional y agrega que desde su quehacer en la academia, como profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, “cuando uno realiza su trabajo, lo hace poniendo todas sus capacidades para lograr los mejores resultados”.
El desafío de la colaboración multiactor
Bustamante sostiene que el desarrollo sustentable en Chile depende de cómo se articulan la industria, el Estado, la academia y los colegios profesionales. Sin embargo, identifica que la principal barrera para una colaboración más fluida es la dificultad para integrar la base científica en la toma de decisiones.
Según el académico, “en este proceso, el mayor obstáculo es el no poder transmitir y convencer a las contrapartes en cuestiones básicas que la evidencia científica nos aporta”, y, a su juicio, esta brecha informativa “dificulta el diálogo y retrasa innecesariamente la convergencia en acuerdos para avanzar”.
Evolución de los estándares térmicos en Chile
Con una trayectoria que se remonta a las primeras discusiones de reglamentación térmica en 1991, Waldo Bustamante ha sido testigo y protagonista de la evolución normativa del país. El experto destaca hitos clave en este camino:
- Año 2000: Incorporación de exigencias para cielos de viviendas.
- Año 2007: Establecimiento de estándares para muros, ventanas y pisos ventilados.
- Noviembre 2025: Incremento de requisitos en la envolvente, incluyendo pisos sobre terreno y criterios de hermeticidad al aire.
Bustamante subraya que, por primera vez, se suman de forma relevante las edificaciones de salud y educación a estas exigencias, lo que representa un avance significativo para edificios de alta ocupación. No obstante, advierte que aún falta transitar hacia un “modelo prestacional” que evalúe el desempeño global del edificio y no solo sus componentes aislados.
El horizonte de la energía neta cero
Respecto a la posibilidad de alcanzar viviendas de energía neta cero en el territorio nacional, el director de Cedeus es categórico: es técnicamente viable desde el norte grande hasta Punta Arenas. Para lograrlo, propone una combinación de tres pilares:
- Uso de envolventes térmicas de alto estándar.
- Aplicación de criterios arquitectónicos de diseño pasivo.
- Integración de sistemas de generación fotovoltaica y solar térmica.
Aunque reconoce que el costo de ciertas tecnologías —como vidriados avanzados— es hoy una brecha, espera que estos valores disminuyan con el tiempo, tal como ocurrió con el doble vidriado hermético (DVH).
Hacia una visión sistémica: Edificio, barrio y ciudad
De cara al futuro, Bustamante insta a la Certificación Edificio Sustentable (CES) a seguir privilegiando el diseño arquitectónico pasivo como base fundamental antes de recurrir a sistemas activos. Asimismo, ve en CES un actor clave para la creación de un futuro código de edificación sustentable en Chile.
Finalmente, el destacado profesional hace un llamado a las nuevas generaciones a no mirar el edificio como una pieza aislada: “Edificación, barrio y ciudad conforman un solo sistema inseparable”, explica. En su visión, los nuevos profesionales deben formarse con una mirada interdisciplinaria para construir entornos que garanticen confort térmico, eficiencia energética e inclusión social.
“Solo así será posible formar profesionales capaces de comprender la complejidad urbana y de aportar a la construcción de ciudades más justas, sostenibles y humanas”, remata.





























