El valor de una obra bien gestionada en proyectos CES

Por Nathalie Jaimes Ramírez, coordinadora de Proyectos | Área de Consultoría | B-green Chile

La etapa de construcción de un proyecto sustentable es el momento en que las estrategias definidas en diseño comienzan a transformarse en resultados concretos y medibles. En el contexto de la Certificación CES, una obra bien gestionada no solo permite cumplir con los requisitos para su obtención, sino también asegurar que el edificio entregue el desempeño esperado en eficiencia energética, confort y calidad ambiental durante su vida útil.

Uno de los principales desafíos en la construcción de proyectos sustentables es alinear al equipo de obra con los objetivos de sustentabilidad desde etapas tempranas. Cuando quienes participan en la ejecución comprenden el propósito de las soluciones incorporadas, y no solo su resolución técnica, las decisiones en terreno adquieren mayor coherencia y se reducen los riesgos de desviaciones, modificaciones no evaluadas o pérdidas de desempeño. Esto también evita consumos adicionales de recursos asociados a reprocesos, como mayores horas de trabajo, retrasos en la programación de obra y sobrecostos económicos.

En este contexto, la comunicación y la capacitación continua son herramientas fundamentales. En áreas como calidad y medio ambiente, resulta clave fortalecer conocimientos técnicos, normativos, operacionales y de gestión documental para responder adecuadamente a los estándares de certificación y asegurar su correcta implementación en obra.

Contar con profesionales especializados en gestión ambiental al interior de las empresas ha dejado de ser un valor agregado para transformarse en una condición cada vez más necesaria. Su rol es clave para liderar procesos de cumplimiento ambiental, gestión documental y coordinación con los equipos de terreno, incluyendo la implementación de Planes de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), así como la aplicación de normativas como el Artículo 5.8.3 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), la NCh3562, el DS N.° 594 y la Ley REP.

La incorporación de buenas prácticas durante la construcción genera, además, impactos concretos en la reducción de residuos, disminuye la presión sobre vertederos y rellenos sanitarios, especialmente relevante considerando la creciente saturación y presión operativa que enfrenta parte importante de esta infraestructura en Chile, y, promueve la valorización, reutilización y extensión de la vida útil de los materiales, en línea con las metas actuales de economía circular.

Desde la gestión de calidad, existen partidas que requieren especial atención por su impacto directo en el desempeño integral del edificio. Es fundamental resguardar aquellas vinculadas al confort térmico, visual y acústico, así como también las relacionadas con la reducción de la huella hídrica y la eficiencia en el uso de recursos. Las ventanas, por ejemplo, cumplen un rol clave en variables como iluminación natural, confort acústico y demanda energética. Mantener sus especificaciones de transmisión de luz visible, control solar, desempeño térmico y aislamiento acústico, junto con asegurar una correcta instalación y hermeticidad, resulta fundamental para el cumplimiento de los objetivos proyectados.

Del mismo modo, la continuidad de la envolvente térmica, el aislamiento de ductos y tuberías HVAC y la correcta implementación de sistemas de iluminación y sus controles son determinantes para consolidar el desempeño energético del edificio. En particular, en los materiales aislantes es clave prever estrategias que permitan resguardar la resistencia térmica, considerando que durante la instalación se pueden generar deformaciones o compactaciones que podrían afectar el desempeño esperado.

Una obra bien coordinada no solo facilita la obtención de la certificación, sino que también permite materializar proyectos más eficientes, confortables y resilientes. La etapa de construcción es, finalmente, la instancia donde el diseño se valida y donde cada decisión de proyecto se traduce en beneficios reales y duraderos para las personas, el edificio y su entorno.

Edificio UNAB Echaurren: sostenibilidad, control y calidad en obra bajo el estándar CES

El proyecto de la Universidad Andrés Bello, ubicado en la comuna de Santiago, obtuvo el nivel Certificado de CES con 43,5 puntos, registrando 32% de ahorro de energía, 31% de reducción de emisiones de CO₂ y 63% de reducción de consumo de agua. Desde Constructora Bravo Izquierdo, Andrés Ardila, jefe del área de Calidad, destaca los aprendizajes del proceso y los desafíos técnicos de la escalera prefabricada y el muro verde del edificio.

El Edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, obtuvo la Certificación Edificio Sustentable CES en nivel Certificado, el 13 de abril de 2026, con un puntaje de 43,5 puntos. El proyecto, ubicado en la Región Metropolitana, comuna de Santiago, fue desarrollado por 2 Estudio Arquitectos, con la Dirección de Infraestructura de la casa de estudios como unidad técnica, la asesoría de Nathalie Jaimes y evaluación de IDIEM, tanto en precertificación como en certificación.

Para Constructora Bravo Izquierdo, empresa a cargo de la construcción del edificio, el trabajo con el estándar CES se vinculó directamente con prácticas ya instaladas en su gestión interna. Así lo señala Andrés Ardila, jefe del área de Calidad de la constructora y uno de los gestores relevantes para llevar a cabo la certificación: “En nuestro caso, Bravo Izquierdo ya cuenta con un Sistema de Gestión implementado, por lo que muchos de los requerimientos asociados a la certificación CES ya formaban parte de nuestra forma de trabajar y de los controles que se aplican habitualmente en obra”.

En ese sentido, el proceso no implicó un cambio en la forma de trabajo, sino un esfuerzo especial en la implementación en terreno. “Más que generar un cambio completo en la estructura de trabajo, el principal desafío estuvo en la implementación y en reforzar la conciencia en terreno respecto a la importancia de estos estándares durante la ejecución del proyecto”, agrega Ardila.

El jefe del área de Calidad también subraya que CES exige mantener una gestión rigurosa durante toda la obra. “La certificación exige una coordinación constante entre especialidades, control documental, trazabilidad y cumplimiento técnico, por lo que fue clave mantener una gestión ordenada y un seguimiento permanente durante la obra. Lo que nos permitió fortalecer la cultura de sostenibilidad y calidad en terreno, incorporando una mirada más integral sobre eficiencia, control y desempeño del edificio”, sostiene.

Consultado por las diferencias territoriales al construir edificios certificados, Ardila compara la experiencia del Edificio UNAB Echaurren, en Santiago, con el Polideportivo 18 de Septiembre, en Punta Arenas. “Sí, existen diferencias importantes dependiendo de la ubicación del proyecto. En el caso del Polideportivo 18 de Septiembre en Punta Arenas, las condiciones climáticas representan un desafío importante durante la construcción, especialmente por las bajas temperaturas, el viento y las complejidades logísticas asociadas al transporte de materiales”, indica.

Añade que, “en comparación con Santiago, se requiere una planificación mucho más rigurosa para asegurar continuidad en la ejecución y cumplimiento de los estándares exigidos por la certificación. Estas diferencias territoriales obligan a adaptar soluciones constructivas, coordinación y control de obra según las condiciones particulares de cada proyecto”.

En el caso específico del Edificio UNAB Echaurren, Ardila identifica como uno de los principales desafíos la incorporación de los estándares de sostenibilidad en la operación cotidiana de la obra: “Uno de los principales desafíos del edificio UNAB Echaurren fue lograr implementar de manera efectiva los estándares de sostenibilidad y control asociados a la certificación CES dentro de la dinámica diaria de la obra”, ratifica. Si bien la empresa ya contaba con un Sistema de Gestión consolidado y muchos de estos requerimientos ya formaban parte de la forma habitual de trabajo, “fue necesario reforzar la implementación en terreno, la coordinación entre especialidades y la conciencia respecto a la importancia de estos estándares durante toda la ejecución del proyecto”, sostiene.

Como aprendizaje, el proceso permitió consolidar prácticas asociadas a la planificación, la trazabilidad y el control. “Fortalecimos la importancia de la planificación temprana, la trazabilidad documental y el control permanente en terreno, entendiendo que la coordinación entre diseño, ejecución y calidad es fundamental para cumplir correctamente con los objetivos de sostenibilidad y desempeño del edificio”, afirma.

Elementos destacados

Entre los elementos constructivos más distintivos del proyecto destacan la escalera y el muro verde, ambos con desafíos técnicos y logísticos relevantes. Sobre la escalera, Ardila explica: “Fue desarrollada mediante elementos prefabricados, principalmente para optimizar los tiempos de ejecución del proyecto. Uno de los mayores desafíos fue la planificación logística, asegurando que cada tramo llegara en el momento correcto según el avance de la obra”.

“La instalación también fue especialmente compleja, ya que se realizó mediante grúa pluma, requiriendo movimientos muy precisos para posicionar cada tramo de escalera en su ubicación exacta y lograr el correcto calce entre elementos. Además, la escalera fue propuesta y posteriormente rediseñada para cumplir con los estándares de cálculo y requerimientos del proyecto”, detalla.

Respecto del muro verde, el profesional destaca su aporte al consumo hídrico y a la identidad visual del edificio. “Este también tuvo un componente técnico muy interesante, ya que funciona mediante un sistema de reutilización de aguas lluvias del edificio. Las aguas recolectadas se almacenan en un estanque y posteriormente son utilizadas para el riego automático y por goteo del muro vegetal”, señala.

“Adicionalmente, el exceso de agua generado por el sistema vuelve a recuperarse y reutilizarse, permitiendo optimizar el consumo hídrico y controlar las pérdidas de agua. Más allá de su funcionalidad, el muro verde también aporta un componente visual importante al edificio, transformándose en uno de sus elementos más distintivos”, agrega.

Hacia CES Inmobiliario

Desde la experiencia de Bravo Izquierdo, los estándares de certificación también tendrán un rol creciente en el sector residencial. “Creemos que los estándares de certificación en edificios habitacionales serán cada vez más relevantes, principalmente porque existe una mayor preocupación por la eficiencia energética, el confort de los usuarios y la sostenibilidad de las construcciones. Este tipo de estándares también impulsa mejores prácticas constructivas, mayor control en obra y una mejor calidad final del producto”, comenta Ardila.

Y concluye: “La incorporación de este tipo de certificaciones representa un aporte importante para la construcción, ya que impulsa mejores estándares de planificación, control y ejecución en obra”. 

Además de promover soluciones más sostenibles y eficientes, para Ardila también permite generar mayor conciencia respecto al impacto que tienen las decisiones constructivas en el desempeño de los edificios y en la calidad de vida de las personas. “Este tipo de proyectos demuestra que es posible integrar sostenibilidad, eficiencia y calidad dentro del proceso constructivo, fortaleciendo al mismo tiempo las buenas prácticas en la industria”, afirma.

Visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro releva el valor de medir la sustentabilidad en uso real

En el contexto del proyecto Huella Construcción, representantes de las instituciones vinculadas a la iniciativa visitaron el Liceo Jorge Teillier de Lautaro, ganador del primer lugar del Premio CES 2024, para conocer en terreno estrategias de diseño, operación y medición que aportan al desempeño ambiental del edificio.

La actividad permitió conocer en terreno distintas estrategias incorporadas al proyecto y observar cómo estas decisiones impactan en el desempeño del edificio una vez en operación. Entre los aspectos revisados estuvieron los sistemas de medición, ventilación, iluminación natural, calefacción y materialidad, todos elementos clave para avanzar hacia edificaciones más sustentables y mejor preparadas para enfrentar los desafíos de la descarbonización.

Tatiana Vidal, asesora CES, valoró especialmente la posibilidad de recorrer el edificio y revisar directamente sus soluciones. “Fue muy interesante conocer cómo se implementaron los sistemas y las estrategias incorporadas al proyecto”, señaló, destacando la oportunidad de analizar en terreno medidas vinculadas a la medición de carbono, el uso de sensores en salas de clase y patios cubiertos, y el aprovechamiento de la iluminación natural mediante lucarnas con sistemas de apertura controlada.

En el contexto del proyecto Huella Construcción, impulsado por la Cámara Chilena de la Construcción y CDT, financiado por Corfo Araucanía y coejecutado por CES, a través del Instituto de la Construcción, junto a EBP Chile, se realizó una visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro, establecimiento ganador del primer lugar del Premio CES 2024.

Durante la visita también se revisó el sistema de calefacción del establecimiento, incluidas sus calderas a pellet, así como la incorporación de materiales de bajas emisiones. Para Vidal, estos elementos muestran cómo una propuesta de diseño puede traducirse en mejores condiciones ambientales y operativas para quienes habitan el edificio.

Junto con ello, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue conocer la experiencia de uso del liceo desde la voz de sus propios actores. “Lo interesante, aparte de conocer el liceo por la certificación, es verlo en uso y conocer de primera fuente cómo ha funcionado y cuáles son las brechas que todavía quedan para operar el edificio de mejor forma”, comentó la asesora CES.

La visita también permitió relevar el impacto de decisiones asociadas a la eficiencia energética. Según explicó Vidal, uno de los aspectos importantes del proyecto ha sido la reducción en la demanda de energía, gracias a una envolvente eficiente y a soluciones constructivas que aportan al desempeño térmico del establecimiento. En esa línea, destacó además la relevancia de la renovación de aire con recuperador de calor, especialmente en la zona sur del país, donde las bajas temperaturas muchas veces dificultan la ventilación natural. “Es súper importante incorporar renovación de aire con recuperador de calor”, afirmó.

Finalmente, la profesional subrayó el valor de la articulación entre los distintos actores involucrados en este tipo de iniciativas. “Es muy satisfactorio ver a todos los actores relevantes, desde el MOP, CES y la Cámara, hasta las personas del colegio, integrándose para sacar adelante estos proyectos desde todas las aristas”, indicó.

La visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro reafirma la importancia de evaluar los edificios no solo desde su diseño, sino también desde su operación y uso cotidiano. En ese cruce entre proyecto, desempeño y experiencia real, iniciativas como Huella Construcción abren una oportunidad concreta para seguir fortaleciendo la medición, la gestión ambiental y la toma de decisiones informadas en el sector construcción.


Certificación CES registra fuerte dinamismo en proyectos al inicio de 2026

Con 22 nuevas inscripciones y avances clave en manuales técnicos para aeropuertos, el sistema de certificación nacional consolida su impacto en la construcción sustentable. 

Al cierre del primer trimestre de 2026, la Certificación Edificio Sustentable (CES) registra un dinamismo excepcional en el sector de la construcción de uso público en Chile.

De acuerdo con los datos proporcionados por Romy Luckeheide, arquitecta del equipo de la certificación, el periodo destaca por las siguientes cifras:

  • 22 proyectos inscritos (11 de ellos ingresados solo durante enero).
  • 12 nuevas iniciativas que alcanzaron la precertificación.
  • 6 edificios que ya cuentan con su certificación definitiva.

Innovación en infraestructura aeroportuaria

Uno de los pilares de este periodo es el desarrollo de CES Aeropuertos. En conjunto con la Dirección de Aeropuertos (DAP) del Ministerio de Obras Públicas, se ha definido una hoja de ruta técnica orientada a la descarbonización de la infraestructura aérea.

Uno de los hitos de este proceso fue la presentación del manual CES Aeropuertos Versión 1, realizada en el boulevard norte del principal terminal aéreo del país. 

En ese marco, el presidente de CES, Ricardo Fernández, destacó el valor estratégico del documento. “No solo presentamos un manual, sino el resultado de un trabajo riguroso desarrollado junto a la Dirección de Aeropuertos. Incorporar la infraestructura aeroportuaria tiene un significado estratégico, porque estos edificios son puertas de entrada al país y plataformas de alto consumo energético que requieren estándares ambientales cada vez más exigentes”. 

Este avance integra metas de hidrógeno verde e innovaciones en la experiencia del usuario, como la creación de zonas de silencio diseñadas para pasajeros neurodivergentes.

Proyectos destacados en 2026

Entre los proyectos certificados a principios de 2026, destacan el edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, en la Región Metropolitana, que logró 43,5 puntos en la certificación y una reducción del 63% en el consumo del agua.

Con un puntaje sobresaliente de 75,5, resalta el Terminal de Buses Hualpín, que logró un 55% de reducción en el consumo de agua y un 32% de ahorro de energía. Así, la Región de La Araucanía sigue sumando edificios de uso público a la familia CES.

Por su parte, la Reposición Escuela Mujeres Americanas de Bucalemu logró certificarse con 45,4 puntos, y un importante 70,2% de ahorro en el consumo de agua. 

Este positivo balance del comienzo del año no solo refleja un crecimiento cuantitativo en el número de proyectos, sino también una maduración técnica del sistema. La consolidación de categorías como CES Aeropuertos y el ahorro hídrico y energético obtenidos por edificios de diversa índole confirman que la sostenibilidad ha dejado de ser un atributo opcional para convertirse en el estándar mínimo de la infraestructura pública chilena. 

Con estos avances, el ecosistema de la construcción nacional se proyecta hacia un año de consolidación, donde la eficiencia operativa y el bienestar del usuario final permanecen en el centro de la estrategia de desarrollo. 

La arquitectura pública chilena se proyecta desde la academia y la sostenibilidad

Hernán Madrid, jefe de CES, y Margarita Cordaro, vicepresidenta de la certificación y profesional de la Dirección de Arquitectura del MOP compartieron con estudiantes de la Universidad de Chile los avances en edificación sustentable y los desafíos ante la crisis climática actual.

El auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile fue el escenario de un encuentro estratégico entre la academia y los líderes de la edificación sustentable en el país. 

En el marco del curso de Principios de habitabilidad y sostenibilidad, los estudiantes recibieron a dos figuras clave en el desarrollo de estándares técnicos para la infraestructura pública: Hernán Madrid, jefe de la Certificación Edificio Sustentable (CES), y Margarita Cordaro, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y vicepresidenta de CES.

La actividad realizada en el contexto del curso de Principios de Habitabilidad y Sustentabilidad, para alumnos de segundo año de la carrera de arquitectura (único curso de sustentabilidad obligatorio de la carrera), no solo sirvió para repasar la evolución de la certificación en su primera década, sino también para formalizar el vínculo colaborativo mediante la entrega del libro conmemorativo de los diez años de CES a las académicas de la facultad. “Pocas veces contamos con profesionales que vienen del mundo técnico a contarnos cómo se desarrolla esto afuera”, destacó la docente Bárbara Rodríguez al abrir la jornada, enfatizando el valor de contar con profesionales que han empujado el fortalecimiento de los estándares de construcción en el país.

El impacto en el territorio nacional

Hernán Madrid detalló cómo la certificación pasó de ser un acuerdo público-privado en 2014 a convertirse en un ecosistema robusto con más de 650 proyectos en diversas etapas de evaluación. El sistema se diferencia de sellos internacionales por su capacidad de adaptarse a las realidades climáticas locales, desde la Antártica hasta Rapa Nui.

Durante su intervención, Madrid explicó los pilares técnicos que sostienen el modelo:

  • Priorización del diseño pasivo, que representa dos tercios del sistema, para reducir demandas de energía y agua mediante la arquitectura.
  • Evaluación de la calidad del ambiente interior, incluyendo confort térmico, acústico, lumínico y ventilación.
  • Gestión de materiales y residuos bajo criterios de economía circular.
  • Categorización del desempeño en tres niveles: certificado, destacado y sobresaliente.

Respecto a la relevancia de este conocimiento para los futuros profesionales, Madrid fue enfático: “a quienes están acá, en alguna medida, más temprano que tarde, les va a tocar trabajar en un proyecto que incorpore certificación”.

La visión del MOP y los desafíos de la policrisis

Margarita Cordaro, con más de 40 años de trayectoria en el servicio público, aportó la visión operativa de cómo se gestiona la arquitectura estatal. La experta señaló que el objetivo actual es una edificación de calidad que considere los riesgos geográficos y ambientales de un Chile diverso.

Cordaro introdujo el concepto de “policrisis” para explicar la complejidad del diseño contemporáneo:

  • Necesidad de edificios resilientes ante inundaciones, incendios y marejadas.
  • Incorporación de soluciones basadas en la naturaleza, mezclando infraestructura gris con verde y azul.
  • Aplicación de análisis de riesgo de desastre y localización obligatoria en la inversión pública.

Sobre la consolidación de estos estándares, Cordaro afirmó que “CES nos dio una estructura ordenada que habla en nuestros términos”, permitiendo que el edificio público adquiera una jerarquía superior y técnica que antes era difícil de medir y evidenciar ante organismos como el Ministerio de Hacienda.

CES actualiza su plataforma para la versión Aeropuertos

Luego del lanzamiento del Manual CES Aeropuertos, el equipo habilitó en la plataforma los nuevos requerimientos y la optimización de procesos que trae consigo esta nueva versión. Acá te contamos los principales cambios.

La versión de CES Aeropuertos, publicada en abril de 2026, ya se encuentra disponible para la inscripción y documentación de proyectos en la plataforma CES. Esta herramienta ha sido diseñada específicamente para que los asesores puedan inscribir sus proyectos, gestionar la documentación técnica, enviarlos a revisión y recibir tanto informes de evaluación como reportes del edificio. 

El proceso de certificación

Romy Luckeheide, arquitecta de CES, explica que “como ocurre en las otras versiones de la certificación, la documentación de proyectos, tales como Arquitectura y Espacialidades, se ingresa en un formulario inicial para luego demostrar el cumplimiento mediante información elaborada por el asesor CES para cada requerimiento postulado”. El orden de estos requerimientos se basa en el cuadro resumen del Manual de Aeropuertos, estructurado por categoría, variable y, dentro de esta, requerimientos que pueden ser obligatorios o voluntarios.

Cada variable contiene requerimientos con antecedentes únicos o vinculados, lo que optimiza la carga de información. “La mayoría de los antecedentes de los requerimientos obligatorios por variable se encuentran vinculados con los voluntarios. Esto permite respaldar el cumplimiento subiendo la información una sola vez, una ventaja operativa que implica, sin embargo, tener claro de antemano el alcance de la postulación previo a la elaboración del respaldo técnico”, señala la arquitecta. 

Nuevas categorías y desafíos técnicos

Entre las principales diferencias con las versiones anteriores, destaca la obligatoriedad de documentar dos nuevas categorías: emisiones y economía circular.

La categoría de emisiones integra la huella de carbono en la operación del edificio (consumos de energía), la huella de carbono contenida en el edificio y la integración de alcance ACA.

Por su parte, el ámbito de economía circular, materiales y residuos aborda la declaración ambiental de productos (DAP), la reutilización de materiales, el diseño modular y un plan de desmontaje, además de un sistema robusto de gestión de residuos que incluye medidas de control durante la construcción, planes de gestión y declaración de generación de desechos.

El segundo gran cambio, continúa Luckeheide, se observa en la categoría de innovación, la cual incorpora nuevos requerimientos dentro de los cuales el equipo de proyecto deberá elegir un máximo de dos, con tres puntos cada uno, totalizando seis puntos disponibles. 

En definitiva, la implementación de esta nueva versión de la certificación representa un avance sustancial en la exigencia técnica para la infraestructura aeroportuaria. Al integrar de manera formal los criterios de emisiones y economía circular, el estándar CES no solo moderniza su enfoque, sino que entrega a los asesores y equipos de proyecto un marco claro para potenciar la sustentabilidad desde las etapas tempranas de diseño hasta la construcción.

Lanzan en La Araucanía proyecto para desarrollar herramienta abierta de medición del carbono de ciclo de vida en la construcción

La iniciativa, presentada este 14 de abril en la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía, busca desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para estimar el carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, construir líneas base y apoyar la toma de decisiones del sector con estándares comparables y escalables a nivel nacional.

En la Cámara Chilena de la Construcción de La Araucanía se realizó hoy el lanzamiento del proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción”, una iniciativa que busca cerrar brechas de información ambiental en el sector y avanzar en una medición más estandarizada del carbono asociado a edificaciones e infraestructura. La propuesta considera una herramienta digital de libre acceso, con pilotaje en La Araucanía y proyección de escalamiento a nivel nacional.

El objetivo general del proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para la estimación del carbono de ciclo de vida completo en edificaciones e infraestructura, alineada con estándares internacionales y orientada a la competitividad de las empresas del sector construcción. La iniciativa apunta, además, a contribuir a la construcción de líneas base de intensidades de material y de carbono incorporado y operacional, mejorar la coordinación entre actores públicos y privados y facilitar el cumplimiento de metas de descarbonización en el territorio.

La presentación del proyecto subrayó que este desafío responde a un contexto país cada vez más exigente. Según se expuso en la jornada, la Estrategia Climática de Largo Plazo establece que al 2050 todas las edificaciones nuevas, residenciales y no residenciales, deberán alcanzar emisiones netas cero, y que el sector debe avanzar en la construcción de líneas base de carbono. En ese marco, la iniciativa busca aportar una metodología y una plataforma adaptadas al contexto local para medir, gestionar y reducir emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos.

El subdirector regional de Corfo Araucanía, Julio Salas, destacó que “empezar a medir lo que hacemos es tremendamente importante para tomar decisiones y para tomar buenas decisiones”, y enfatizó que uno de los atributos centrales del proyecto es que la plataforma será de libre acceso para el sector.

Por su parte, Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso, para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”. En su intervención, agregó que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones, tanto a nivel operacional como en el carbono incorporado en los materiales.

Desde el punto de vista técnico, la solución considera la integración con la herramienta Ábaco y, mediante una API, con la plataforma internacional EC3 (Embodied Carbon in Construction Calculator). De acuerdo con la presentación, esto permitirá estimar el carbono de proyectos de edificación a partir de cantidades de obra estándar y de información proveniente de proyectos CES de La Araucanía; visualizar resultados por materiales, por etapas del ciclo de vida —A1-A3, A4, A5, B, C y D— y por unidades funcionales, como kgCO2e/m²; explorar escenarios alternativos de diseño y selección de materiales; y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna.

El presidente de CES, Ricardo Fernández, sostuvo que “aquí se trata de tener datos objetivos y tener una visión científica que nos permita fundamentar y tomar buenas decisiones”. Añadió que el proyecto responde a una necesidad actual del sector, en un escenario en que las exigencias regulatorias, financieras y técnicas avanzan con rapidez y hacen cada vez más relevante contar con información confiable, comparable y adecuada a la realidad local.

Durante la actividad también se informó que la iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector. Además, se indicó que la plataforma web debiera estar habilitada hacia fines de este año, en el marco de una ejecución total de 24 meses iniciada a fines de noviembre pasado.

La consultora de EBP Chile, Bárbara Rodríguez, relevó el valor de la estandarización y de la usabilidad para la adopción sectorial de esta solución. En ese sentido, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.

El proyecto contempla, entre sus resultados esperados, habilitar y documentar una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, transferir su uso y mantención a la Cámara Chilena de la Construcción bajo un modelo conjunto con el Instituto de la Construcción, y desplegar una estrategia de comunicación y capacitación para incentivar su adopción regional y nacional. La meta es contribuir a una construcción más competitiva, con mejor información para la toma de decisiones y con capacidades concretas para avanzar hacia la carbono neutralidad del sector.

El proyecto “Herramienta abierta para la medición y construcción de Líneas Base del carbono de ciclo de vida en la construcción” o Huella Construcción, de la CDT y la Cámara Chilena de la Construcción, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES).

Objetivo de la herramienta

Katherine Martínez, subgerente de sostenibilidad ambiental de la CDT CChC, explicó que “el objetivo de este proyecto es desarrollar e implementar una herramienta digital de libre acceso para el carbono de ciclo vida completo, en edificaciones e infraestructura”, subrayando que el desafío no es solo medir, sino también gestionar, reducir y mitigar emisiones.

La iniciativa contempla la integración técnica con Ábaco y, mediante API, con la plataforma internacional EC3, lo que permitirá estimar carbono incorporado, visualizar resultados por materiales y etapas del ciclo de vida, explorar escenarios alternativos de diseño y exportar informes automatizados para licitaciones, certificaciones o gestión interna. 

Piloto

La iniciativa trabajará sobre una base inicial de 50 edificios y proyectos, con el fin de estimar carbono y construir referencias para distintas tipologías. Entre ellas, se mencionaron usos como educación, salud, seguridad y oficinas, lo que permitirá avanzar en líneas base de intensidad de materiales y carbono para el sector. 

Bárbara Rodríguez, consultora de EBP Chile, señaló que “el objetivo de esta herramienta es poder generar una herramienta intuitiva, una interfaz que le permita al usuario con pocos datos generar un resultado”, de modo de facilitar su incorporación en universidades, oficinas de arquitectura, ingeniería y equipos profesionales que no necesariamente son expertos en medición de huella.

Entre sus resultados esperados, se encuentra la habilitación de una plataforma web para empresas constructoras e inmobiliarias de La Araucanía, junto con una estrategia de transferencia y difusión para promover su adopción regional y nacional.

El proyecto “Huella Construcción”, de la Cámara Chilena de la Construcción y la CDT, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES).

Innovación descentralizada: el impacto del CLT en los estándares CES del sur de Chile

Cristóbal Artigas, director ejecutivo de la constructora Artigas, detalla los desafíos climáticos y las ventajas técnicas de emplear madera industrializada en proyectos con alta exigencia ambiental, destacando la reducción de residuos en la obra.

La construcción de infraestructura pública en Chile está viviendo una transformación hacia la sostenibilidad, impulsada por la adopción de sistemas industrializados que contribuyen al cumplimiento de los estándares de la Certificación Edificio Sustentable (CES). Un ejemplo es el trabajo de constructora Artigas en la Araucanía, donde la ejecución de la escuela Pailahueque en CLT (Cross Laminated Timber) y la Biblioteca Regional de la Araucanía en sistemas tradicionales permite relevar las ventajas de la madera masiva frente a los requerimientos de la certificación.

De acuerdo con Cristóbal Artigas, director ejecutivo de la firma, el uso de este material no es solo una elección estructural, sino una estrategia integral: “El uso de CLT ha sido el eje vertebrador para superar los estándares de la certificación CES desde la concepción del proyecto, actuando no sólo como estructura, sino como un componente activo en la estrategia de eficiencia energética y bienestar”.

Optimización de la energía y envolvente térmica

Uno de los pilares fundamentales para obtener un alto puntaje en la categoría de Energía de CES es la transmitancia térmica y la hermeticidad de la envolvente. En este sentido, el CLT, de acuerdo a lo indicado por Artigas, ofrece ventajas competitivas gracias a su fabricación de alta precisión.

  • La combinación de paneles integrados con membranas de control de vapor y lana de roca de alta densidad genera una envolvente con infiltraciones de aire mínimas.
  • El diseño de paquetes constructivos que combinan la masa del CLT con aislantes de alta densidad minimiza los puentes térmicos.

Desafíos técnicos en el clima de la Araucanía

Ejecutar proyectos de madera masiva en zonas con alta humedad y precipitaciones presenta retos que difieren de la construcción tradicional. Durante el invierno en la Araucanía, la humedad relativa suele superar el 80%. Esto obligó a la constructora a implementar protocolos de estabilización higroscópica antes de cerrar los paquetes constructivos para evitar patologías futuras como condensación o proliferación de hongos.

Además, la lluvia constante impactó la curva de productividad, especialmente en un periodo crítico de siete semanas entre junio y agosto. A diferencia de otros materiales, el CLT requiere protección inmediata en sus cortes y uniones durante el montaje para evitar que el agua penetre en las fibras.

Gestión de residuos y reducción de escombros

La certificación CES valora significativamente el manejo de residuos y la reducción del impacto ambiental. El sistema de montaje de precisión del CLT marca una diferencia drástica respecto a los métodos in situ.

  • Reducción de escombros: En la obra de la escuela, se registró una generación de residuos de solo 0,06 m³/m².
  • Comparativa: Este valor representa una reducción de más del 50% frente a una obra tradicional, cuyos estándares oscilan entre 0,21 y 0,27 m³/m², de acuerdo con el Indicador de Productividad Laboral de la Construcción 2025 (IPLC), elaborado por Construye2025, CDT y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

“La elección del CLT como sistema estructural no es solo una decisión estética o térmica; es una estrategia de industrialización de precisión que impacta directamente en los dos indicadores ambientales del estándar CES”, señala Artigas.

Anatomía de una envolvente de alto desempeño

Para alcanzar los estándares de la certificación CES, la escuela no solo utiliza el panel de madera masiva como estructura, sino que lo integra en un sistema multicapa de alta eficiencia. Esta solución combina la inercia térmica y capacidad higroscópica del CLT con lana de roca de alta densidad y membranas de control de vapor, asegurando una envolvente con infiltraciones de aire mínimas. El sistema se completa con muros cortina que incorporan cristales Low-E, los cuales reducen las pérdidas de calor por radiación en un 40% respecto a un DVH estándar.

Comparativa de impacto ambiental: CLT vs. Sistemas tradicionales

IndicadorConstrucción tradicionalSistema CLT (Escuela Araucanía)Impacto en Certificación CES
Generación de residuos0,21 y 0,27 m³/m² (IPLC, 2025)0,06 m³/m²Reducción de más del 75% de residuos
Precisión de montajeAjustes in situ manualesMecanizado CNC (precisión milimétrica)Minimiza residuos y rectificaciones