Con el apoyo del Comité Directivo CES más la AICE, Achisina y Sochige, se realizó una primera reunión de Comité Consultivo que permitió definir los lineamientos del trabajo que tendrán los comités técnicos que comenzarán a sesionar en marzo.
Según el Global Risks Index 2023 del World Economic Forum, los desastres naturales y los eventos extremos del clima son el segundo y el cuarto mayor riesgo al que se enfrentará el planeta en los próximos dos y 10 años, respectivamente.
Por ello, se espera que fenómenos como por ejemplo aumento de las temperaturas máximas, aumento o concentración de lluvias, junto al riesgo sísmico, de incendios forestales, entre otros, continúen creciendo.
Es en vista de estos fenómenos que el Comité Ejecutivo del Instituto de la Construcción junto con el Comité Directivo de la Certificación Edificio Sustentable (CES) aprobaron la idea de crear una nueva versión de la herramienta nacional, que por el momento ha sido denominada CES + Resiliencia.
En esta primera instancia, se presentó la idea y el posible alcance de esta herramienta. “Se hizo un paralelo entre las categorías de la actual certificación (energía, agua, materiales, residuos) con áreas temáticas que podría abordar la certificación CES + Resiliencia”, cuenta Hernán Madrid, jefe de CES.
Así, se establecieron seis posibles áreas de trabajo: riesgos sísmicos, riesgos de inundaciones, riesgos de incendios, riesgos de cambio climático, específicamente respecto del cambio de temperaturas máximas y lluvias concentradas; riesgos de vientos y riesgos de erupciones volcánicas.
Sin embargo, el grupo decidió acotar, en una primera versión, en dos áreas: riesgos sísmicos y riesgos de cambio climático, debido a la expertise de los colaboradores de CES y del Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe, del cual el IC es la secretaría técnica.
“Los comités técnicos comenzarán a funcionar en marzo y se buscarán líneas de financiamiento para abordar la nueva versión de manera completa, es decir, las seis áreas vistas”, precisa Madrid.
El ingeniero también acota que ésta será una certificación de diseño y construcción para proyectos que quieran evaluar los riesgos a los que están sometidos, lo que se relaciona “con que el Ministerio de Desarrollo Social hizo obligatorio a partir del 1 de enero de 2024 una metodología de evaluación de riesgos para los proyectos, como parte de la evaluación que hace el Ministerio para calificar la inversión de determinados proyectos”.
Asimismo, especifica que con esta herramienta se podrían abrir una nuevas oportunidades laborales y líneas de negocio, por tanto se necesitarán asesores y entidades evaluadoras para las áreas no cubiertas con CES.
Preliminarmente, se espera contar con un primer borrador de esta versión a fines de este 2024.
Con 14 proyectos, la RM destacó entre las regiones en cantidad de proyectos inscritos, principalmente gracias a infraestructura de salud en Puente Alto, Lo Barnechea y el Hospital Buin-Paine, más cinco edificios inscritos por la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Edificios inscritos por la Universidad Católica en 2023.
Con un total de 77 proyectos inscritos cerró el año 2023 la Certificación Edificio Sustentable, lo que equivale a un 22% de aumento con respecto a 2022. Con esto, la certificación nacional completó 480 proyectos dentro del sistema.
Del total de inscritos, la región Metropolitana destaca con 14 proyectos ocupando el primer lugar por primera vez desde la creación de CES. Luego se ubican las regiones del Maule (10), del Biobío (9) y la Araucanía (8),
“Este fue un año con buenos números de inscripciones, bastante mayor a las del año anterior, y de mucho movimiento de proyectos en proceso de precertificación”, señala Hernán Madrid, jefe de CES.
Uno de los hitos de 2023 fue la publicación del Manual CES versión 1.1, que actualizó los requerimientos, incluyendo mayores exigencias. Así, desde abril en adelante, cuando se hizo obligatorio su uso, se inscribieron 38 proyectos con esta versión, en tanto que en la versión CES Hospitales alcanzó seis proyectos y hubo un piloto en CES Edificios Existentes.
Los proyectos precertificados llegaron a 53, lo que representa un aumento de 10% con respecto a 2022, cuando se alcanzó 48. Por su parte, los edificios certificados fueron 14 versus 17 en 2022.
En 2023, destacó el compromiso de los mandantes públicos y privados en la inscripción de proyectos. En el ámbito público, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) continúa liderando la presencia en CES con 31 proyectos y por primera vez la Dirección General de Concesiones del MOP registró proyectos directamente.
Le siguen los proyectos desde municipalidades, con 15, la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), con cuatro y el Instituto Nacional del Deporte con uno, para su uso en los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023.
El caso de las universidades es otro hecho a destacar, ya que entre entidades públicas y privadas, sumaron 14 proyectos inscritos, con la Pontificia Universidad Católica de Chile aportando cinco de ellos. Le siguen la Universidad de O’Higgins con tres, las universidades de Talca y Católica de Temuco con dos, más las universidades Católica del Maule y La Frontera, con uno.
En el ámbito de la salud se sumaron 15 proyectos, divididos entre las versiones CES Hospitales y CES Edificios Uso Público v1 y v1.1. Algunos proyectos destacados fueron los hospitales de la Red Maule: Cauquenes, Parral y Constitución; Buin-Paine, Santa Bárbara y Nacimiento, entre otros.
La versión CES Aeropuertos ya está tomando fuerza, a partir de la adjudicación de la licitación para realizar los estudios base para el desarrollo de la versión por parte de la Dirección de Aeropuertos MOP, a los consultores Ferrer y Asociados Ingenieros Consultores en alianza con KIPUS de la Universidad de Talca. Asimismo, se realizaron visitas técnicas y reuniones con el Comité Consultivo.
En 2023, celebramos la quinta versión de los Premios CES, en una ceremonia efectuada en el auditorio de la Cámara Chilena de la Construcción, destacando nuevamente a la región del Maule con el primer lugar en la categoría Edificio Certificado. Por otra parte, se sumaron proyectos premiados de las regiones del norte del país: Tarapacá y Atacama, así como las categorías Política Pública Destacada y Empresa Destacada.
A finales del año pasado, se dio inicio al Comité CES + Resiliencia, que buscará generar una certificación que abarque amenazas naturales que afectan a los edificios, como son el cambio climático, sismos, inundaciones, incendios forestales, vientos, entre otros.
El estudio fue encomendado al Instituto de la Construcción en 2022 y registra a Hernán Madrid, jefe de CES, como uno de sus autores.
En diciembre pasado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó una nota técnica sobre el estudio “Resiliencia y Sostenibilidad en los Códigos de Construcción de América Latina y el Caribe: Análisis Regional Comparativo y Oportunidades de Fortalecimiento”, cuyos autores son Alexandra Alvear; José Pedro Campos; Julia Ciancio; Wilhelm Dalaison; Gabriella De Angelis; María Alejandra Escovar; Hernán Madrid; Rodrigo Narváez; Francisca Pedrasa; Raimon Porta García; Ginés Suarez y Adriana Zambrano.
Como se señala en la página de la publicación, “los códigos de construcción son un factor determinante para el incremento de la resiliencia de la infraestructura, incorporando la gestión del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático. La existencia, calidad, carácter legal y nivel de cumplimiento de los códigos definen las bases sobre las cuales se debe desarrollar el ambiente construido y la fiabilidad de los servicios basados en infraestructura física”.
En ese contexto, se realizó este documento encargado por el BID al Instituto de la Construcción en agosto de 2022, incluyendo dentro de su alcance los códigos de construcción, incluyendo residenciales y de uso público; dejando fuera a construcciones de infraestructura y obras civiles.
De esta manera, esta publicación presenta el resultado del análisis comparativo y entrevistas a expertos sobre códigos de sismos, vientos, inundaciones, y sustentabilidad, incluyendo, además, a las certificaciones y sellos de sostenibilidad de los 26 países prestatarios del BID.
El análisis concluye que la región tiene un importante avance en el desarrollo de códigos sísmicos y de viento, mientras que la amenaza por inundación poco se integra en los códigos de construcción y se enfrenta de forma reactiva.
También se precisa que la región ha venido dando pasos acelerados para incorporar aspectos de sostenibilidad de los proyectos de infraestructura edilicia, que aún no se integra a los códigos de construcción. Asimismo, se incluyen recomendaciones para avanzar hacia una construcción resiliente en América Latina y el Caribe.
Desde sus inicios, hace 65 años, Tánica Inmobiliaria se ha dedicado a apoyar proyectos que contribuyen al desarrollo de la sociedad, la cultura y la educación, tanto en el país como en su comunidad. Estos van acompañados de un alto nivel de sostenibilidad, lo que fue reconocido por los Premios CES 2023, en la categoría Empresa Destacada.
Por primera vez, en octubre pasado se entregó el Premio CES 2023 en la categoría Empresa Destacada. Éste recayó en Tánica Inmobiliaria, una evolución de Transoceánica, que fue fundada por Guillermo Schiess hace 65 años.
Tánica fue la primera empresa en recibir este galardón por su gran aporte al diseño y construcción sustentable en Chile, al ser uno de los pioneros en incorporar en sus proyectos altos estándares de eficiencia energética, tecnología y diseño sustentable. De hecho, el proyecto Edificio Corporativo Transoceánica, obtuvo la certificación CES el año 2015 con categoría Sobresaliente, siendo uno de los edificios que aportó para la calibración de la metodología técnica de CES.
El proyecto Transoceánica es un promotor de la sustentabilidad y ha abierto muchas veces sus puertas para mostrarle a alumnos de pregrado y profesionales interesados las estrategias a nivel de diseño y de los sistemas eficientes implementados.
Conversamos con Ignacio Denegri, jefe de Sostenibilidad de Tánica Inmobiliaria, quien cuenta que “es una alegría y un orgullo haber recibido este reconocimiento que destaca una historia de Tánica en donde la sostenibilidad es un eje fundamental. Hemos ido avanzando en la materia y esto nos reafirma en nuestra apuesta por la sostenibilidad y nos motiva a seguir impulsando proyectos que sean un aporte a las comunidades y al medio ambiente”.
¿Cuál es la importancia que le dan a la sustentabilidad, más allá de las certificaciones?
La sostenibilidad forma parte de nuestro sello y entendemos que la manera de construir ciudades a escala humana es hacerlo de un modo sostenible. Trabajamos con las comunidades desde etapas muy tempranas, incorporando su feedback como un aporte en el diseño y desarrollo del proyecto. El emplazamiento, diseño y materiales de nuestros proyectos están pensados para que estén en armonía con el entorno y generen el mínimo impacto ambiental. Por ejemplo, nuestro proyecto Tánica Townhouses en Santa María de Manquehue, además de ser eficiente desde el punto de vista térmico, se construyó con un mix de hormigón y madera, y cada casa viene equipada con paneles solares que producirán hasta un 50% de la energía requerida. Es así como las townhouses logran un 78% de ahorro energético en comparación con una vivienda tradicional y cuentan con una categoría A en la calificación energética de viviendas, de acuerdo al Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
¿Cómo abordan la parte de gestión de residuos dentro de sus proyectos nuevos?
Tanto en nuestras oficinas corporativas como durante la construcción de nuestros proyectos inmobiliarios, contamos con el reciclaje de elementos del proceso de construcción como madera, metales, plásticos, cartones, entre otros materiales. En algunos casos, reutilizamos los residuos en los mismos procesos constructivos, como en el caso de las partidas de concreto. Para que esto se haga correctamente, en todas nuestras obras capacitamos a las personas en manejo responsable de residuos y economía circular.
Desde su impulso a la sustentabilidad, ¿cómo ven que el mundo privado ha respondido a la construcción sustentable?
Si bien el sector privado ha ido dando pasos importantes, al ser algo aún más bien desconocido y poco probado, la construcción sustentable aún cuenta con resistencia al cambio, más todavía en tiempos de profunda crisis como la que estamos viviendo.
¿Qué llamado puede hacer al mundo privado para sumarse a la sustentabilidad?
El cambio climático del cual somos testigos nos exige ser responsables con el medio ambiente y en nuestras manos está tomar decisiones que tiendan a hacerse cargo. En ese contexto, la ciudadanía está cada vez más consciente de ello y buscan vivir o trabajar en edificaciones sustentables. Nuestra experiencia nos ha demostrado que hacer proyectos sostenibles, además de ser rentables, son un aporte al medioambiente y al mismo tiempo mejoran la calidad de vida de las personas.
Con un llamado a organismos e instituciones, públicas y privadas, para continuar trabajando en ciudades más sustentables e inclusivas, y disminuyendo los costos operacionales y el impacto negativo en el medioambiente, la directora nacional de Arquitectura, habla del Premio CES 2023 a la Política Pública Destacada y de los desafíos para la construcción sostenible.
En la última ceremonia de los Premios CES, el Comité Directivo decidió integrar una nueva categoría de galardón: Política Pública Destacada, que obtuvo el Ministerio de Obras Públicas, por la incorporación de la certificación voluntaria CES en la gran mayoría de sus licitaciones. En 2023, la Dirección de Arquitectura MOP estuvo a cargo como unidad técnica de cinco de los edificios premiados. En tanto, que en los años anteriores, estuvo en dos en 2019, en cuatro en 2020, 2021 y 2022.
Conversamos con Loreto Wahr Rivas, directora nacional de Arquitectura, quien habló de un sentimiento de mucho orgullo y de reconocimiento para la labor que durante varios años los equipos de profesionales han desarrollado en la Dirección de Arquitectura del MOP.
“Este premio es bien relevante para nosotros, tanto a nivel nacional como regional, porque consolida el impulso que le hemos dado a esta política pública desde la Dirección de Arquitectura. Releva una trayectoria del equipo que permanentemente busca mover la frontera y mejorar los estándares de la construcción, asociado a la incorporación de criterios de sostenibilidad en lo que hacemos. Tenemos una identidad asociada a esta materia que es transversal, porque cruza todo nuestro quehacer”, sostuvo.
Y en ese sentido, cree que “este esfuerzo de los equipos hoy está dando importantes resultados y que tengamos cinco de seis premios de edificios que cuentan con la Certificación Edificio Sustentable (CES), de alguna manera, dan cuenta de ese esfuerzo”.
Francis Pfenniger, director CES; Boris Olguín, director general de Obras Públicas, y Loreto Wahr, directora nacional de Arquitectura.
¿Cuál es la importancia que le dan a la sustentabilidad, más allá de las certificaciones?
Sin duda, que los proyectos que ejecutamos busquen ser una contribución significativa a la adaptación del cambio climático. La sustentabilidad se ha transformado en un sello de las obras que hacemos, sumando un nuevo valor en ese sentido. Eso nos permite poner énfasis en el proceso de diseño, de revisión y de trabajo con los distintos actores, que se expresa también en las certificaciones de nuestros proyectos. Actualmente, de lo ejecutado por la Dirección de Arquitectura, llevamos más de 75 edificios que cuentan con la Certificación Edificio Sustentable (CES) y más de 186 diseños que están pre-certificados, lo cual es reflejo de un esfuerzo mancomunado de distintos actores para desarrollar una mejor arquitectura pública a lo largo de todo el país.
Luego de haber consolidado la certificación en sustentabilidad de proyectos premiados en todo Chile, ¿cuáles son los siguientes objetivos de la cartera en materia de construcción sustentable?
Sin duda, la construcción sustentable impone desafíos en el uso de los edificios y en la forma en que miramos nuestro rol como unidad técnica del Estado, con una comprensión de nuestro quehacer, enfocada en servicios de infraestructura, debiendo estrechar el trabajo con nuestros mandantes. Los desafíos en esta materia son para los múltiples actores del ciclo de la construcción. Por una parte, para arquitectos e ingenieros, quienes deben estar a la vanguardia en materia energética y tecnológica, no sólo viendo la materialidad desde su belleza, sino que preocupándose mucho por su performance. Por ejemplo, al incorporar la transparencia en los edificios públicos, lo que favorece el ingreso de luz natural en las dependencias y contribuye a contar con espacios más seguros, frente a las adversidades del cambio climático puede no ser la materialidad más adecuada cuando el emplazamiento es en zonas con climas muy extremos y cambiantes. Mientras que, para el Estado, es fundamental tener presente el marco regulatorio y la necesaria capacidad de adaptación, en las distintas fases de desarrollo de las iniciativas, que permitan recoger las nuevas demandas asociadas a cambios tecnológicos.
¿Hay cambios en referencia a la parte de gestión de residuos dentro de los proyectos nuevos?
Sin duda, debemos tener presente la triada reducir, reutilizar y reciclar. Para reducir, existe la posibilidad de hacer un uso más eficiente de los recursos si utilizamos una mayor cantidad de mecanismos de sistemas prefabricados, lo cual disminuye la generación de residuos y contribuye directamente en acelerar los procesos constructivos. Asimismo, es factible reducir los viajes y aprovechar la mano de obra local, lo cual impacta directamente en la disminución de la huella de carbono y reactivamos la economía local. Por otra parte, para reciclar hay un tremendo campo a explorar, pensando en transformar todo lo que desechamos en nuevos insumos y materiales. Mientras que, si hablamos de reutilizar, esto impone un desafío aún mayor de coordinación con otros actores del rubro de la construcción, instituciones, empresas, proveedores y unidades ejecutoras, para hacer viable la reutilización de recursos renovables y no renovables, como, por ejemplo, la reutilización de las aguas grises para regadío.
Desde su impulso a la sustentabilidad y la certificación, ¿cómo ven que el mundo privado ha respondido a la construcción sustentable?
Lo que mejor ha respondido es la industria de materiales con los sistemas prefabricados, el reciclaje y desarrollo de materiales de construcción a partir de desechos, además de la incorporación de tecnologías que favorecen la eficiencia energética. Sin embargo, hay un desafío en materias de diseño pasivo de los edificios y espacios públicos, que respondan con su arquitectura a distintos factores del clima como la lluvia, el calor, viento o frío. A su vez, se deben reconocer mejor las condiciones basales de los entornos, transformándolas en variables claves para las propuestas de proyecto, para que todos los actores de este sistema y la industria actuemos con un propósito común hacia los servicios de infraestructura, entendiendo como estos funcionan, los recursos que consumen y las características de las personas que los utilizan, sean estos aspectos culturales, sociales e identitarios, en busca de una mayor pertenencia.
¿Qué llamado puede hacer al mundo privado para sumarse a la sustentabilidad?
Más que un llamado, quisiera hacer una invitación a todos los organismos e instituciones, públicas y privadas, para continuar trabajando en conjunto para construir ciudades más sustentables e inclusivas, alentando las buenas prácticas en materia sostenible, teniendo presente todas las mejoras que sea posible concretar para disminuir tanto los costos operacionales como el impacto negativo en el medioambiente.
Pese a las complejidades climáticas y geográficas, la región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo gana terreno en la certificación CES. Estas son las estrategias de diseño de los proyectos que, incluso, han obtenido destacados puntajes.
Hogar de Ancianos Padre Antonio Ronchi.
Chile Chico, Coyhaique, O’Higgins y Aysén son las cuatro comunas en las que durante los últimos dos años se han concentrado los proyectos que han ingresado al proceso de certificación con CES, sumando un total de 13 proyectos de la región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo. Seis de ellos ingresaron en 2023.
Algunos de ellos fueron apoyados por la arquitecta Catalina Yurisic Alvarado, como asesora CES. A su juicio, ha crecido el interés por certificar proyectos en la región, dado que “tiene un clima bastante extremo, uno de los más fríos de nuestro país y, a la vez, con baja radiación solar, por lo que gran cantidad de actividades que en otras zonas pueden ser exteriores, allá se realizan al interior de los edificios”.
De esta manera, hay gran conciencia de la importancia del confort interior y la eficiencia energética que esto requiere. Asimismo, “los proyectos se ven largamente beneficiados al adquirir los estándares CES, ya que generan un mayor confort interno para sus ocupantes y pueden ahorrar un porcentaje importante en sus gastos de operación, junto con un menor ausentismo (menos enfermedades entre sus ocupantes), y con la certificación se asegura que los estándares sean los óptimos para la zona”, opina Yurisic.
Por su parte, “la DA Aysén mantiene los lineamientos que el MOP en general aplica para con sus proyectos, esto es proyectar y construir servicios de infraestructura que sean sustentable y resilientes, continuando el trabajo que impulsó en su momento la Dirección Nacional de Arquitectura en conjunto con otros socios estratégicos del ámbito público y privado”, dice Paola Azócar, directora arquitectura de la región de Aysén.
Por ello, buscan que junto con que cada construcción perdure en el tiempo, “responda también adecuadamente a las necesidades de los territorios como el de Aysén, que se mantenga un adecuado tratamiento de los residuos y que en la operación se disminuyan los costos y la generación de energías innecesarias”, sostiene.
Complejidades propias de la zona
Desde el punto de vista de las condiciones climáticas de la región, el mayor desafío que deben enfrentar los profesionales de la región en sus diseños es el frío. “Ésta presenta muy bajas temperaturas en todo su territorio, acentuándose más hacia el interior, las que están normalmente bajo la media de confort deseado para el ser humano”, explica la asesora CES.
A la vez, esta región presenta una baja radiación solar, ya que los rayos del sol llegan de forma más oblicua y, por lo tanto, calientan menos la superficie terrestre. Así, “estas dos condiciones, bajas temperaturas y baja radiación, son abordadas de diferente manera, ya que por un lado buscamos aislarnos del frío exterior, pero por otra parte, necesitamos abrir los espacios para obtener la mayor radiación y luminosidad natural posible, por lo que hay que encontrar la mejor combinación para satisfacer ambas variantes”, explica.
Adicionalmente, hay importantes lluvias en algunas zonas de la región, principalmente en la costa, lo que disminuye considerablemente a mayor altura y hacia el interior. En esos casos, “debemos protegernos de esta variable considerando zonas secas o protegidas para que no ingrese el agua o la nieve al interior de los edificios, junto con sellos adecuados para impermeabilizar la envolvente”, añade.
Principales estrategias
Como asegura Catalina Yurisic, la principal estrategia para este tipo de complejidades es una buena aislación térmica, gracias a una envolvente térmica adecuada en todo el perímetro del edificio. Junto con eso, “hemos implementado estudios de ganancias solares, con la incorporación de lucarnas o utilizando sistemas que generen ganancias tipo invernadero en los proyectos, lo que junto con ayudar a la temperatura interior contribuye a tener una mejor iluminación natural y disminuir el consumo eléctrico”, especifica.
Por su parte, Paola Azócar da cuenta que en particular, en la región de Aysén “es primordial poder aplicar estas estrategias que permitan contar con edificaciones que generen el menor impacto en lo ambiental y en su entorno, y que trabajen por reducir los costos en las etapas de construcción y de operación”. Por ello, es clave “proyectar teniendo claras las condiciones climáticas de cada zona de la región, aplicando materialidades adecuadas y considerar las logísticas de construcción para llegar a los lugares más apartados, como por ejemplo territorios insulares o más lejanos del eje principal de conectividad (ruta 7)”, complementa la autoridad regional.
Es por eso que también es una variable a considerar la dificultad de acceso de los materiales. “Hemos trabajado en el proceso de diseño de varios proyectos en esta región, por lo que hemos ido adquiriendo experiencia en las necesidades propias del lugar y la factibilidad de materiales”, dice Catalina Yurisic.
Buenos resultados
Otra novedad de la región han sido proyectos con altos puntajes, como el Hogar de Ancianos Padre Antonio Ronchi, que obtuvo 83 puntos en la etapa de precertificación, alcanzando el nivel Sobresaliente.
Por otra parte, Yurisic cuenta de otros proyectos precertificados CES, que alcanzaron nivel “Destacado” y es posible que opten a sobresaliente en etapa de construcción. También está asesorando al “Edificio Consistorial de Chile Chico”, el cual está postulando a la certificación con versión CES 1.1, “por lo que esto es un nuevo desafío para nosotros, ya que este manual es más exigente y con variables diferentes, por lo que estamos buscando nuevas oportunidades para hacer de este un edificio sustentable”, precisa.
Edificio Consistorial Chile Chico.
Y la arquitecta espera que CES se “siga extendiendo en todas las regiones de Chile y ojalá logre extenderse a todo Latinoamérica, tanto en proyectos públicos como privados, ya que eso permite mejorar los estándares de los edificios, y con ello se consigue no solo un mayor confort para sus ocupantes sino economías en su operación y disminución de uso de energías y combustibles junto con disminución de gases de efecto invernadero que provocan nuestra actual crisis climática”.
Desde el año 2019, el Instituto de la Construcción, administrador del sistema de Certificación de Edificio Sustentable (CES) premia a los edificios que alcancen el mayor estándar en cuanto a las cinco categorías existentes: calidad del ambiente interior, energía, agua, materiales y residuos y gestión, lo cual se traduce en puntaje obtenido después de un proceso de diseño y construcción.
En un principio, la idea fue difundir las estrategias sustentables que incorporan los edificios y sus indicadores finales, para dar a conocer los beneficios de certificarse e impulsar así el crecimiento de CES en la edificación pública y privada.
Hoy, que celebramos el quinto año de los Premios CES 2023, podemos decir que se superaron con creces las expectativas iniciales, no sólo por la diversidad de proyectos, lugares, mandantes y actores involucrados, sino que porque ahora existe un incentivo de superación: saber que se puede diseñar y construir mejor de lo que se hacía, que se pueden incorporar estrategias que van en directo beneficio de las personas y que es importante considerar nuestro clima, nuestra geografía e historia.
Gracias a esto se aprecia en cada proyecto CES un diseño innovador, único para cada lugar, lo que favorece, además, la construcción de una identidad propia en la edificación del país.
Destacamos estos últimos cinco años que los proyectos ganadores hayan estado distribuidos en diferentes regiones, en el extremo sur la región de Magallanes; al sur, la región de la Araucanía, Los Lagos y Biobío; en el centro, la región del Maule, Valparaíso y O’Higgins, y al norte, Atacama y Tarapacá.
Cada edificio ha adoptado diversas estrategias para lograr altos puntajes, pero ¿qué tienen en común los proyectos ganadores? Todos se han centrado en lograr un alto puntaje en calidad del aire interior, aumentando el confort de las personas al interior del edificio con iluminación natural, ventilación adecuada para cada recinto, aislación acústica, control de temperaturas y humedad. Disminución de la demanda energética, con la importante labor del diseño arquitectónico y la disminución de consumo energético, donde todas las especialidades incorporaron sistemas eficientes. En cada proyecto, se considera un importante ahorro de agua potable en el uso interior del edificio y en el paisajismo.
Todas las ceremonias CES han logrado dar a conocer la experiencia del usuario en diferentes tipos de programas, en edificios de seguridad, de deporte, de oficinas, educación y salud, a través de diversas entrevistas, un levantamiento valioso en cuanto a la contribución de las estrategias que se implementaron en cada tipo de edificio.
Otro de los objetivos también fue el reconocimiento de los principales actores involucrados en llevar adelante la certificación de un proyecto: asesores y evaluadores del sistema, arquitectos, constructoras y mandantes. Si bien los primeros años que se celebraron los premios, los proyectos ganadores fueron de iniciativas públicas, se sumaron en los últimos años también proyectos privados con alto puntaje.
De esta manera, la premiación ha puesto en valor el gran aporte al diseño y construcción sustentable de parte de mandantes públicos y privados, así como la labor de profesionales de todo el país que apuestan por una construcción sostenible y una mejora en los estándares de habitabilidad de los edificios, cosa que los usuarios de ellos agradecen enormemente. Por ello, la invitación es a que más profesionales y mandantes se sumen a la certificación de sus proyectos, los beneficios están a la vista, tanto en consumo energético como en el bienestar social que aportan a las comunidades que los habitan.
Con 76 puntos alcanzados en la certificación CES, equivalente a nivel Sobresaliente, el recinto educacional destacó por reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción. La constructora a cargo del proyecto cuenta cómo alcanzaron este alto porcentaje.
El liceo B-15 Jorge Teillier ubicado en el sector norte de la comuna de Lautaro, en la región de la Araucanía, cuenta con una infraestructura de 9.215 metros cuadrados y corresponde a la mayor inversión realizada en el ámbito de la educación en el sur de Chile, con un monto que supera los $15.600 millones de pesos.
En mayo de este año logró la certificación CES con 76 puntos, alcanzando un nivel sobresaliente. Postula, además, al requerimiento 21 Manejo de Residuos durante la construcción de la versión 1 y logra reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción.
El inmueble se encuentra terminado. Se trata de un largo anhelo de la población de Lautaro y, según afirmó el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, comenzará su uso prontamente en el próximo año escolar.
La construcción del proyecto estuvo a cargo de la Constructora Wörner. El ingeniero Cristián Pereira estuvo a cargo de la reposición de la infraestructura del liceo y comparte que el proyecto adjudicado al MOP de Temuco tenía un estudio preliminar de certificación preaprobado, producto de ello, una vez adjudicado, se debió proceder con las gestiones de asesoría para llevar a cabo y planificar la certificación del proyecto desde su inicio, como lo solicita la entidad certificadora.
A su juicio, los elementos diferenciadores en la etapa construcción sobre reciclaje y reutilización de materiales fueron que, en primera instancia, se recicló todo el material de poliestireno de despunte utilizado en la etapa de las fundaciones y fue enviado a una empresa local, que recibe parte de los desechos de este material para volver a utilizarlo en su producción. “Esta situación se fue repitiendo constantemente hasta el término de las partidas que utilizaban dicho material. Lo mismo se hizo con los escombros y despuntes de acero que fueron enviados a empresas de reciclaje para su posterior utilización”, comenta el profesional.
En ese sentido y habiendo logrado reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción, Pereira opina que “incorporar el requerimiento CES a un proyecto le da un mayor estándar a toda la construcción, partiendo con la planificación previa para llevar el control de las actividades o partidas que son parte de los requerimientos CES”. Luego, “el control y monitoreo debe ser específico, el seguimiento constante, de tal forma de lograr traspasar a todos los subcontratos involucrados que cualquier cambio de materialidad debe ser previamente aprobado por el certificador, según el modelo previo, el cual no debe variar en puntuación, de manera de no afectar la puntuación inicial aprobada en la etapa de precalificación”, aconseja. Según el ingeniero, “eso hace que un proyecto con requerimiento CES tenga un serie de aristas más a controlar e identificar según el informe de eficiencia y todos los antecedentes del contrato, lo que lo hace más complejo pero más entretenido a la vez”.
Tras esta experiencia, Cristián Pereira asegura que “trabajar en un proyecto de certificación CES le da una plusvalía diferente a la ejecución del proyecto, principalmente porque es una variable que debe ser monitoreada todas las semanas y debe asignar personal a cargo para hacer un seguimiento de los compromisos preestablecidos”.
Pese a que esto se debe hacer con todos los parámetros que comprenden la construcción de un proyecto normal, cree que la diferencia está en que esto funciona en un carril paralelo. “Si bien uno siempre busca estrategias para lograr avanzar con mayor rapidez, al ser un proyecto CES, esto genera mayores restricciones y situaciones a tener en consideración, además de evaluar con el asesor y con los subcontratos involucrados en dichos trabajos, dado que no siempre las alternativas están dentro de lo permitido”, precisa.
De esta forma, se va revisando si los cambios propuestos permiten mantener la puntuación de la precalificación de inicio del proyecto hasta llegar a la etapa de término.
Finalmente, “con la entidad evaluadora todo el trabajo realizado en el desarrollo del proyecto se pone a prueba para obtener la respectiva certificación, sin duda, una gran y enriquecedora experiencia”, asegura Pereira.
Desde agosto se están desarrollando los estudios para generar la certificación CES para proyectos de infraestructura aeroportuaria sustentable, en su versión aeropuertos.
En Aysén se realizó una visita para el levantamiento de las características de los terminales de pasajeros en las tres escalas de los aeropuertos y aeródromos de nuestro país, incluyendo mediciones que servirán de base para un análisis de la tipología que contempla el estudio para generar la versión CES Aeropuertos.
En la oportunidad, se efectuaron diversas actividades en los tres aeródromos, entre ellas la revisión de las estrategias de sustentabilidad implementadas y la medición de parámetros relevantes de confort interior y nivel de ruido asociado a las aeronaves, entre otros.
Los aeródromos de uso civil, prestan servicio en materias tan relevantes como los vuelos ambulancia, de extinción de incendio y de transporte comercial de pasajeros -entre otros-, “tres cuartas partes de ellos tienen alguna edificación destinada directamente a albergar procesos aeronáuticos como terminal o refugio de pasajeros”, explica Francisco Chávez, ingeniero civil y jefe de Proyectos de este estudio en FAIC.
Por su parte, Hernán Madrid de CES, sostiene que “las tres escalas de aeródromos se sumen a la certificación CES es relevante porque forman parte de la infraestructura crítica de nuestro país y contiene edificios que son intensivos en el consumo de recursos y usuarios”.
En tanto, Romy Lückeheide, arquitecta de la administración Certificación CES, señaló que el hecho de que el estudio se haya hecho en Aysén contribuye a obtener características propias de las tres redes aeroportuarias en un clima frío y lluvioso que condiciona las estrategias que pueden ser implementadas en cada terminal.
Aeródromo Cabo 1° Juan Román.
Alcances del estudio
Los estudios en desarrollo tienen como objetivo generar las bases técnicas para incorporar la certificación en los terminales de pasajeros, refugios y su entorno inmediato. En tanto, los otros edificios dentro de un recinto aeroportuario pueden certificarse directamente con la versión CES Edificios Uso Público 1.1.
“Con estos estudios se espera tener la información suficiente para plantear los ajustes necesarios al modelos de certificación, en energía, agua y acústica, y la incorporación de temas no abordados por CES, como son netcero carbono, economía circular, electromovilidad y otras estrategias innovadoras en un recinto aeroportuario”, explica Hernán Madrid, jefe de CES.
Aeródromo Teniente Vidal de Coyhaique.
Actualmente, se encuentra en desarrollo la primera de dos partes del estudio, que concluirá a fines del primer semestre de 2024.
La directora de KIPUS, Centro Tecnológico de la Universidad de Talca, María Luisa del Campo, destacó que la relevancia del estudio está en que la certificación CES hoy es un referente en cuánto a certificaciones de edificios a nivel nacional. “Muchos edificios públicos y privados solicitan en su base de licitación, la incorporación de CES. Ya tiene un valor instalado en los desarrolladores y se muestra como un elemento que le da más valor al proyecto”, subraya.
Por su parte, Francisco Chávez afirma que “este estudio resulta vital para contar con una herramienta potente de certificación y, por ende, empujar a proyectos y ejecuciones de obra en línea con lo que nuestro planeta y país exigen: sustentabilidad, sustentabilidad, sustentabilidad”.
En ese sentido, insiste en que el estudio operará como un verdadero detonante respecto del cambio de paradigma con el que se conciben las edificaciones aeroportuarias del tipo terminal o refugio, no solo para garantizar el confort que ofrecerán tales edificaciones a sus usuarios, sino que también el impacto al medio ambiente en términos de consumos de recursos y generación de emisiones.
Los consultores actualmente han terminado el levantamiento y análisis del estado del arte a nivel nacional e internacional y se encuentran desarrollando el estudio de las variables de energía.
El arquitecto Iván Cisternas es el encargado del desarrollo de los campus en la Universidad Católica de Temuco y está a la cabeza de la construcción del Pabellón Docente y del Hospital de Simulación Clínica, ambos en proceso de certificación CES. En esta entrevista comenta los lineamientos de la casa de estudios.
Pabellón Docente.
El arquitecto Iván Cisternas, director de Gestión y Desarrollo de Campus de la Universidad Católica de Temuco, está a cargo del Pabellón Docente de la Casa de Estudios y del Hospital de Simulación Clínica, ambos proyectos en construcción. El profesional comenta que en la Universidad siempre se han incorporado lineamientos de sustentabilidad. Por ello, destaca la importancia de poder incluir en los nuevos edificios los estándares que permitirán generar edificios de mayor calidad constructiva y, por tanto, mayormente sustentables.
Para el equipo de arquitectos del Departamento de Infraestructuras de la casa de estudios, una de las principales motivaciones al incorporar la certificación CES es la posibilidad de incluir edificios que sean más eficientes dentro de los campus, la búsqueda y aplicación de formas, orientaciones y materiales de alto estándar, que los ayuden a cumplir y estar por sobre los estándares de eficiencia energética, entregando mayor valor al edificio como tal y, por sobre todo, al habitar de los usuarios.
“La posibilidad de trabajar de manera colaborativa con expertos en el área es enriquecedor, nos permite tener mayores herramientas como profesionales que buscan aportar y aplicar sus conocimientos, nos ha permitido un mayor entendimiento de lo que significa el concepto de sustentabilidad en su totalidad, cómo verlo reflejado en cada etapa de diseño del proyecto y cómo se van relacionando con cada especialidad del mismo, siempre con el fin de obtener un producto de mejor calidad y desempeño, en este caso, edificios que dan espacio a la comunidad educativa”, precisa Cisternas.
Hospital de Simulación Clínica.
Resultados esperados
Para el profesional, el mayor resultado que esperan al incorporar la Certificación CES, es la posibilidad de obtener edificios de mayor estándar, que logren albergar de manera eficiente los distintos requerimientos, tanto de la comunidad universitaria como de la unidad técnica a cargo. “El uso de materiales innovadores, artefactos de bajo consumo y materiales de alto estándar nos permitirán, a la vez, reducir los costos de uso y mantenimiento que un edificio requiere”, explica.
En ese sentido, el arquitecto considera que “con el correcto cumplimiento de los estándares definidos y la correspondiente fiscalización por los profesionales a cargo de la certificación, no es complejo cumplir con los requerimientos CES”.
Es por esto que ambas obras están llevando una adecuada fiscalización y seguimiento de los avances que se están realizando, desde que se inicia el proceso de excavaciones de obra, “ya que para nosotros es muy importante aportar en la calidad ambiental y eficiencia en el uso de recursos de todo el proceso, obteniendo el mejor resultado para el medio ambiente”, concluye.