Bárbara Rodríguez: “Huella Construcción viene a complementar el trabajo de CES”

La directora de CES y consultora de EBP Chile señala que, en un contexto en que las certificaciones han aumentado sus exigencias en torno a la descarbonización, esta herramienta permitirá fortalecer la medición del carbono a lo largo del ciclo de vida y contar con una metodología uniforme para los proyectos.

Bárbara Rodríguez, directora de CES en representación del Colegio de Arquitectos y consultora de EBP Chile, codesarrollador del proyecto Huella Construcción, destaca la relevancia de que la certificación sea parte de esta iniciativa, en un escenario en que, a nivel mundial, “la mayoría de las certificaciones han aumentado las exigencias en torno a la descarbonización de los proyectos”. 

Según explica, a medida que los edificios se vuelven más eficientes en lo operacional, surge la necesidad de evaluar también las emisiones de carbono asociadas a la manufactura y al reemplazo de los productos de construcción.

En esa línea, dado que las certificaciones buscan destacar los proyectos cuyo desempeño excede la norma, “es natural que estos sistemas de certificación cada vez incluyan más la medición de carbono de ciclo de vida completo”, sostiene, por lo que aclara que CES no es la excepción a esta tendencia y que, durante los últimos años, ha incorporado consideraciones respecto del carbono del ciclo de vida. Sin embargo, precisa que hasta ahora no se contaba con “una herramienta abierta que estableciera una metodología uniforme para todos los proyectos” en Chile.

Rodríguez afirma que la herramienta que habilitará Huella Construcción “viene a complementar el trabajo que ha venido haciendo CES en fortalecer la medición de sustentabilidad en edificios de nuestro país”. Añade que, más allá de la medición del carbono, fortalece la medición “a lo largo de un ciclo de vida en la edificación”, es decir, considerando todas las etapas.

Asimismo, menciona que medir mejor la huella de carbono puede hacer una diferencia real en las decisiones de diseño, construcción y operación de un edificio, porque “permite identificar qué decisiones tienen un mayor impacto”. 

Por último, cree que, por lo general, esas decisiones son pequeñas, pero su impacto es significativo en una edificación. Como ejemplo, menciona que reducir en un pequeño porcentaje el cemento en el hormigón puede traducirse en reducciones de toneladas de carbono por proyecto.

El proyecto “Huella Construcción”, de la Cámara Chilena de la Construcción y la CDT, es financiado por Corfo Araucanía, y ejecutado por EBP Chile y el Instituto de la Construcción, a través de Certificación Edificio Sustentable (CES). Corresponde a un Bien Público de Corfo: Huella Construcción, y permite avanzar hacia un lenguaje común en la medición de la huella de carbono, facilitando la comparabilidad y la toma de decisiones informadas a nivel de proyectos y empresas del sector. En este proyecto, CES está participando como coejecutor, ya que uno de los principales productos será una calculadora simplificada de huella de carbono que se podrá incorporar como parte de los requerimientos de CES asociados a reducción de emisiones. 

Desde el 1 de julio, los proyectos que ingresen a CES deberán usar la versión 1.2

La actualización de CES Edificios de Uso Público será obligatoria para todos los nuevos registros desde julio de 2026. La versión 1.2 incorpora ajustes en estándares térmicos, energía, envolvente, infiltración de aire, condensación y huella de carbono incorporada, en línea con la actualización de la Reglamentación Térmica de la OGUC.

A partir del 1 de julio de 2026, todos los edificios que ingresen a Certificación Edificio Sustentable deberán registrarse utilizando la versión CES Edificios de Uso Público v1.2, cerrando así el periodo de transición en que los proyectos podían optar entre las versiones 1.1 y 1.2.

La actualización fue publicada en enero de 2026 y estuvo disponible de manera paralela a la versión 1.1 hasta junio. Así, de acuerdo con CES, “desde julio de 2026 todos los registros deberán efectuarse en la versión 1.2”.

Este cambio responde a la necesidad de armonizar la herramienta con la actualización de la Reglamentación Térmica de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, OGUC, que incorpora requisitos específicos para edificios de uso salud y educación. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, “el objetivo es doble: por una parte, la incorporación y alineación de los requerimientos con la última actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la OGUC, y por otra, actualizar y añadir más precisiones a las simulaciones de comportamiento energético”.

Principales cambios de CES 1.2

La versión 1.2 incorpora modificaciones en ámbitos clave de desempeño ambiental y energético. Entre ellas, se considera el cambio hacia la zonificación térmica, la actualización de requerimientos mínimos de envolvente térmica, la evaluación de condensación, nuevos criterios de infiltración de aire y la mantención de los requerimientos de ventilación interior ya abordados en la versión anterior.

Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de ensayos de hermeticidad en terreno para ciertos recintos, en línea con la nueva Reglamentación Térmica. En una columna previa, Hernán Madrid explicó que este es “el cambio más significativo”, ya que se incorpora como requerimiento obligatorio para salud y educación la ejecución de ensayos con blower door.

La actualización también incorpora un avance en materia de descarbonización, al sumar de manera voluntaria la medición de huella de carbono incorporada, asociada a materiales y procesos constructivos. Según CES, este requerimiento se desarrolló a partir de los estudios para CES Aeropuertos y se integrará en CES Edificios de Uso Público v1.2.

Proyectos inscritos antes del cambio

Antes de la entrada en obligatoriedad de la versión 1.2, se inscribieron proyectos como el Edificio Postgrado Universidad Católica del Maule y el Edificio CS Políticas UDEC, los que ingresaron durante el periodo previo al cambio definitivo de versión.

“En la práctica, como empresa B-green, uno de nuestros objetivos es estar actualizados en lo que respecta a la certificación CES, que en este caso, es la versión 1.2, por lo cual propusimos y evaluamos el proyecto, lo cual fue favorable, entonces  inscribimos el proyecto para perseguir los requerimientos de esta versión”, comenta el asesor CES del Edificio Postgrado UCM, Cristián Gutiérrez

Gutiérrez aclara que si bien “hay nuevos desafíos con los cuales uno se va encontrando”, por ser una versión nueva, esto “permite, a su vez, mejorar la sustentabilidad ambiental del edificio con los niveles adecuados de calidad ambiental interior y el uso eficiente de recursos”. 

Con esta actualización, CES busca no solo adecuarse a las nuevas exigencias normativas, sino también entregar mayor precisión técnica a la evaluación del desempeño energético de los edificios. Como señala Madrid, los cambios fueron desarrollados y discutidos en los Comités Técnicos convocados por CES, manteniendo “el espíritu de la certificación CES”.

Teleférico Alto Hospicio-Iquique: financiamiento verde, certificación climática y CES

El proyecto Concesión Teleférico Alto Hospicio-Iquique obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative como activo soberano, en un proceso liderado por el MOP, apoyado por el BID y verificado por agencias internacionales. La iniciativa, que además contará con Certificación Edificio Sustentable, CES, se suma al trabajo que la certificación chilena ha desarrollado para aportar información sobre reducción de emisiones en infraestructura pública y financiamiento verde.

El Teleférico Alto Hospicio-Iquique se transformó en un nuevo hito para la infraestructura sostenible en Chile. El proyecto obtuvo la certificación de Climate Bonds Initiative, CBI, como activo soberano, reconocimiento que lo convierte en la primera certificación de este tipo a nivel mundial y en la primera asociada a un sistema de transporte por teleférico.

La iniciativa contempla un sistema de teleférico eléctrico de 5,7 kilómetros, diseñado para conectar Alto Hospicio e Iquique mediante una alternativa de movilidad rápida, eficiente y de cero emisiones. Según los antecedentes publicados por Climate Bonds, el sistema considera infraestructura de estaciones, accesibilidad, andenes, salas técnicas y mejoras en el espacio público, con capacidad de transportar hasta 2.000 pasajeros por hora y por sentido.

En paralelo a este reconocimiento internacional, el proyecto contará con Certificación Edificio Sustentable (CES) como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El nexo con CES resulta especialmente relevante por el trabajo previo de la certificación en materia de cuantificación de reducción de emisiones y su contribución al financiamiento verde.

CES y su aporte al financiamiento verde

La relación entre CES y los bonos verdes no es nueva. Como cuenta Hernán Madrid, jefe de CES, “la versión CES v1.1 permite determinar la reducción de emisiones en la etapa de operación de un edificio, a partir de la estimación de consumo de energía y su comparación con un edificio de referencia”. Así, ese trabajo permitió que la metodología de CES fuera revisada entre 2019 y 2020 por la consultora francesa Vigeo Eiris, en cumplimiento de los estándares de Climate Bonds Initiative.

“Ello hizo posible que, en la emisión de Bonos Verdes de Chile de 2021, la reducción de CO₂ en edificación impulsada por la Dirección de Arquitectura del MOP aportará con 38% de aproximadamente US$4.250 millones”, precisa Madrid.

Desde entonces, CES ha continuado colaborando con la Dirección de Arquitectura del MOP para reportar reducciones de emisiones de sus proyectos certificados. Fue así como en 2023, se informó una reducción acumulada de 11.059 tCO₂eq/año en edificios certificados hasta 2022, y que en 2024 se reportaron 985 tCO₂eq/año adicionales por nuevos edificios certificados.

En ese contexto, el Teleférico Alto Hospicio-Iquique refuerza una línea de trabajo en la que CES ha buscado visibilizar los beneficios de incorporar sustentabilidad “evaluada y cuantificada” en infraestructura pública, pero esta vez de la mano de la Dirección General de Concesiones del MOP, entidad responsable del proyecto de teleférico.

Un proceso certificado por Climate Bonds

Para el caso del Teleférico Alto Hospicio-Iquique, el proceso utilizado para la certificación climática no correspondió a una nueva auditoría a CES para emitir bonos verdes, sino a una certificación de activo bajo el estándar de Climate Bonds Initiative. De acuerdo con la información publicada por la Dirección General de Concesiones, la certificación fue otorgada luego de un proceso integral de verificación conforme al Estándar Climate Bonds v4.3, realizado por Pacific Corporate Sustainability, PCS, y posteriormente evaluado por CBI.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cumplió un rol clave como intermediario operativo, mediante cooperación técnica con el Gobierno de Chile, apoyando el proceso de relacionamiento con el verificador y con Climate Bonds Initiative.

La certificación se obtuvo a partir del fortalecimiento de los requisitos de sostenibilidad en las bases de licitación elaboradas por la Dirección General de Concesiones. Según la DGC, este trabajo formó parte de un esfuerzo más amplio para cerrar brechas de sostenibilidad en infraestructura.

Impacto financiero y sostenibilidad

Juan Eduardo Chackiel, director general de Concesiones (s), destacó que la certificación tiene distintas implicancias: “refleja la calidad de la preparación de proyectos hoy en la DGC, con guías y procesos que aseguran la adecuada consideración de los factores de sostenibilidad”.

El directivo también señaló que este reconocimiento demuestra que la alianza público-privada puede aportar infraestructura y servicios para promover ciudades más sostenibles y resilientes, mejorando la calidad de vida de las personas. Además, relevó su potencial impacto financiero, ya que la empresa que se adjudique el proyecto tendrá opciones para “ampliar y optimizar su financiación mediante el acceso a inversionistas e instrumentos vinculados al financiamiento verde”.

Por su parte, Climate Bonds destacó que el proyecto muestra cómo los gobiernos pueden utilizar certificaciones con visión de futuro para financiar sistemas de transporte modernos, resilientes y de cero emisiones, con beneficios para las comunidades y alineados con los objetivos climáticos nacionales.

Un hito para Chile y la región

El caso del Teleférico Alto Hospicio-Iquique también fue reconocido en los Climate Bonds Awards 2026, donde la República de Chile recibió la distinción “First Sovereign Asset Certification in the World”.

Con este proyecto, Chile suma una experiencia pionera que combina cooperación internacional, financiamiento verde, certificación climática y Certificación CES como herramienta de cuantificación de reducción de emisiones. El teleférico no solo busca mejorar la conectividad entre Alto Hospicio e Iquique, sino también consolidar una forma de desarrollar infraestructura pública con criterios verificables de sostenibilidad, reducción de emisiones y valor ambiental.

Inmobiliaria Malpo inscribe en CES su edificio institucional en Talca

La empresa ingresó a certificación su edificio institucional, considerado el primer edificio de una empresa constructora e inmobiliaria de Talca en incorporarse a CES. Para Ricardo Chamorro Otto, socio-director del Área Técnica e Inmobiliaria, este paso responde a una convicción de largo plazo: “la sustentabilidad no es una tendencia, sino una convicción”.

Constructora e Inmobiliaria Malpo inscribió en Certificación Edificio Sustentable, CES, su nuevo edificio institucional en Talca, marcando un hito para la empresa y para la ciudad. Según explica Ricardo Chamorro Otto, constructor civil, magíster en Administración y Finanzas, MBA y socio-director del Área Técnica e Inmobiliaria, la decisión busca materializar en su propia infraestructura los principios que han orientado históricamente el trabajo de la compañía.

“Nuestra principal motivación fue materializar en nuestro propio edificio institucional los principios que han guiado históricamente a Constructora e Inmobiliaria Malpo: hacer las cosas bien, pensar en el largo plazo y generar un impacto positivo en las personas y en el entorno”, señala.

Para la empresa, CES representa una herramienta concreta para incorporar criterios de sustentabilidad. En palabras de Chamorro, “la Certificación Edificio Sustentable (CES) es una herramienta rigurosa y reconocida que nos permite incorporar criterios de eficiencia, bienestar y responsabilidad ambiental desde las primeras etapas del proyecto”.

El ejecutivo destaca que el ingreso de este proyecto a CES tiene un significado especial por tratarse del primer edificio de una empresa constructora e inmobiliaria de Talca en ingresar a la certificación. “Representa un motivo de orgullo y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad”, afirma y añade que este hecho “constituye un hito para nuestra empresa y para la ciudad, y refleja nuestra voluntad de contribuir al desarrollo regional mediante proyectos que incorporen estándares de sustentabilidad y calidad acordes con los desafíos actuales”.

Desde la perspectiva corporativa, la certificación también se vincula con la forma en que Malpo busca proyectar su identidad empresarial. Chamorro sostiene que CES aporta “valor tangible al edificio, mediante mayores niveles de eficiencia y confort para sus usuarios, y también valor intangible, al reforzar una cultura empresarial basada en la responsabilidad y la mejora continua”.

En esa línea, agrega que optar por una certificación nacional de sustentabilidad permite transmitir un mensaje claro a clientes, colaboradores y comunidad: “Queremos transmitir que la sustentabilidad no es una tendencia, sino una convicción. Buscamos demostrar que es posible desarrollar proyectos de alto estándar desde regiones, contribuyendo al bienestar de las personas y al cuidado de los recursos”.

El proyecto buscará destacar atributos vinculados a eficiencia energética, iluminación natural, confort térmico y ambiental, uso responsable del agua, soluciones constructivas de bajo impacto y espacios saludables y confortables para quienes trabajen y visiten el edificio.

La inscripción en CES también se relaciona con la visión de largo plazo de Constructora e Inmobiliaria Malpo. “Entendemos que el futuro de la construcción exige incorporar criterios de sustentabilidad y resiliencia, y queremos que nuestra propia infraestructura refleje esos principios y sea un ejemplo de la dirección hacia la cual queremos seguir avanzando”, afirma Chamorro.

Proyección hacia CES Inmobiliario

Para Malpo, la inscripción de su edificio institucional en CES no es vista como una acción aislada, sino como una experiencia que podría abrir camino a futuros proyectos certificados.

“Consideramos esta experiencia como una oportunidad de aprendizaje y una base para continuar incorporando criterios de sustentabilidad en futuros desarrollos. Nuestro objetivo es seguir elevando los estándares de nuestros proyectos y consolidar una cultura organizacional orientada a la sostenibilidad”, señala el profesional.

Consultado por el interés de avanzar hacia CES Inmobiliario en nuevos desarrollos habitacionales o mixtos, es enfático: “Sin duda. Creemos que la sustentabilidad debe extenderse progresivamente a nuestros desarrollos habitacionales y mixtos”.

A ello agrega que la empresa está interesada en “explorar la aplicación de herramientas y certificaciones que permitan ofrecer mejores viviendas y entornos urbanos más eficientes y amigables con las personas y el medio ambiente”.

Desde Talca

Respecto de los desafíos de certificar un edificio institucional en una ciudad como Talca, Chamorro plantea que uno de los principales retos es impulsar estándares innovadores desde regiones, donde aún existe espacio para fortalecer capacidades especializadas en construcción sustentable.

“Creemos que precisamente ahí radica una gran oportunidad: demostrar que desde Talca es posible liderar iniciativas de alto nivel y aportar al desarrollo sostenible del país”, concluye.

El valor de una obra bien gestionada en proyectos CES

Por Nathalie Jaimes Ramírez, coordinadora de Proyectos | Área de Consultoría | B-green Chile

La etapa de construcción de un proyecto sustentable es el momento en que las estrategias definidas en diseño comienzan a transformarse en resultados concretos y medibles. En el contexto de la Certificación CES, una obra bien gestionada no solo permite cumplir con los requisitos para su obtención, sino también asegurar que el edificio entregue el desempeño esperado en eficiencia energética, confort y calidad ambiental durante su vida útil.

Uno de los principales desafíos en la construcción de proyectos sustentables es alinear al equipo de obra con los objetivos de sustentabilidad desde etapas tempranas. Cuando quienes participan en la ejecución comprenden el propósito de las soluciones incorporadas, y no solo su resolución técnica, las decisiones en terreno adquieren mayor coherencia y se reducen los riesgos de desviaciones, modificaciones no evaluadas o pérdidas de desempeño. Esto también evita consumos adicionales de recursos asociados a reprocesos, como mayores horas de trabajo, retrasos en la programación de obra y sobrecostos económicos.

En este contexto, la comunicación y la capacitación continua son herramientas fundamentales. En áreas como calidad y medio ambiente, resulta clave fortalecer conocimientos técnicos, normativos, operacionales y de gestión documental para responder adecuadamente a los estándares de certificación y asegurar su correcta implementación en obra.

Contar con profesionales especializados en gestión ambiental al interior de las empresas ha dejado de ser un valor agregado para transformarse en una condición cada vez más necesaria. Su rol es clave para liderar procesos de cumplimiento ambiental, gestión documental y coordinación con los equipos de terreno, incluyendo la implementación de Planes de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), así como la aplicación de normativas como el Artículo 5.8.3 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), la NCh3562, el DS N.° 594 y la Ley REP.

La incorporación de buenas prácticas durante la construcción genera, además, impactos concretos en la reducción de residuos, disminuye la presión sobre vertederos y rellenos sanitarios, especialmente relevante considerando la creciente saturación y presión operativa que enfrenta parte importante de esta infraestructura en Chile, y, promueve la valorización, reutilización y extensión de la vida útil de los materiales, en línea con las metas actuales de economía circular.

Desde la gestión de calidad, existen partidas que requieren especial atención por su impacto directo en el desempeño integral del edificio. Es fundamental resguardar aquellas vinculadas al confort térmico, visual y acústico, así como también las relacionadas con la reducción de la huella hídrica y la eficiencia en el uso de recursos. Las ventanas, por ejemplo, cumplen un rol clave en variables como iluminación natural, confort acústico y demanda energética. Mantener sus especificaciones de transmisión de luz visible, control solar, desempeño térmico y aislamiento acústico, junto con asegurar una correcta instalación y hermeticidad, resulta fundamental para el cumplimiento de los objetivos proyectados.

Del mismo modo, la continuidad de la envolvente térmica, el aislamiento de ductos y tuberías HVAC y la correcta implementación de sistemas de iluminación y sus controles son determinantes para consolidar el desempeño energético del edificio. En particular, en los materiales aislantes es clave prever estrategias que permitan resguardar la resistencia térmica, considerando que durante la instalación se pueden generar deformaciones o compactaciones que podrían afectar el desempeño esperado.

Una obra bien coordinada no solo facilita la obtención de la certificación, sino que también permite materializar proyectos más eficientes, confortables y resilientes. La etapa de construcción es, finalmente, la instancia donde el diseño se valida y donde cada decisión de proyecto se traduce en beneficios reales y duraderos para las personas, el edificio y su entorno.

Energía y desempeño: los principales cambios que trae la versión CES 1.2

La versión 1.2 de CES Edificios de Uso Público incorpora ajustes en zonificación térmica, envolvente, demanda energética e infiltración de aire. Según Hernán Madrid, jefe de CES, los cambios buscan responder a la actualización de la OGUC y entregar mayor precisión a las simulaciones de comportamiento energético.

La Certificación Edificio Sustentable publicó en enero de 2026 la actualización de CES Edificios de Uso Público a la versión 1.2, la que estará disponible para ser utilizada en proyectos de manera paralela a la versión 1.1 hasta junio de este año. La modificación introdujo cambios relevantes en la categoría Energía, en un contexto marcado por la actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, OGUC.

“El objetivo es doble: por una parte, la incorporación y alineación de los requerimientos con la última actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la OGUC, y por otra, actualizar y añadir más precisiones a las simulaciones de comportamiento energético”, explica Hernán Madrid, jefe de CES.

De acuerdo con los registros de CES, más del 50% de los proyectos en los que la certificación ya se ha convertido en un estándar incorporaran nuevos requisitos regulatorios. Entre ellos se cuentan jardines infantiles, escuelas, colegios, liceos y edificios de educación superior, en el caso del uso educación; y centros médicos, CESFAM, hospitales y clínicas, para uso salud.

La actualización considera tres ámbitos principales. El primero es la adopción de la zonificación térmica de la NCh1079, utilizada para establecer requerimientos según la ubicación del proyecto. Sobre este punto, Madrid precisa que “en general hay una correlación bastante razonable entre las zonas térmicas y climáticas, con excepción de algunas zonas pobladas, relevantes pero acotadas, como por ejemplo La Serena-Coquimbo, a las que el estándar se elevará un poco más”.

El segundo ámbito corresponde al ajuste de los requerimientos mínimos de envolvente térmica para el caso de referencia de confort térmico pasivo, demanda de energía y consumo de energía. En esta materia, CES ya había introducido modificaciones en la actualización de la versión Edificios de Uso Público v1.1 de 2023. “Los requerimientos se encontraban en el mismo orden de magnitud, por lo que los cambios son de bajo impacto”, señala Madrid.

Uno de los cambios conceptuales más relevantes se incorpora en el requerimiento obligatorio de demanda de energía, que pasa de un enfoque prescriptivo a uno prestacional. En la práctica, esto implica evaluar el desempeño del proyecto frente a un caso de referencia, sin imponer obligatoriamente un nivel de aislación térmica a la solución constructiva especificada.

“Existe evidencia importante levantada por los profesionales que trabajan habitualmente con CES, de que los proyectos ubicados especialmente en las ciudades del valle central, que presentan requerimientos de calefacción y enfriamiento comparables en cantidad de energía, el diseño pasivo óptimo no necesariamente corresponde al que se aísle más, sino al que logre balancear ambas demandas”, sostiene Madrid.

Por ello, el requerimiento obligatorio se fijó en demostrar una reducción del 2% respecto del caso de referencia, sin condicionarlo a una característica prescriptiva de la envolvente.

El tercer punto corresponde a la infiltración de aire. Hasta ahora, CES ha abordado este aspecto como un requerimiento voluntario mediante el ensayo de infiltración de aire, conocido como blower door test. Sin embargo, con la actualización del artículo 4.1.10 de la OGUC,  la prueba pasa a ser una exigencia reglamentaria.

“Con la actualización del 4.1.10 de la OGUC el escenario cambia, ya que se vuelve una exigencia reglamentaria realizar la prueba y, por lo tanto, debería pasar a ser un requerimiento obligatorio en CES. Sin embargo, hemos estructurado el requerimiento de forma que exista un periodo de transición para hacerlo compatible con la aplicabilidad de la exigencia por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu)”, afirma Madrid.

Las actualizaciones fueron desarrolladas y discutidas en los Comités Técnicos específicos convocados el año pasado por CES. Al respecto, Madrid destaca la contribución de sus integrantes “en tiempo y estrategias para abordar los requerimientos, manteniendo el espíritu de la certificación CES”.

Edificio UNAB Echaurren: sostenibilidad, control y calidad en obra bajo el estándar CES

El proyecto de la Universidad Andrés Bello, ubicado en la comuna de Santiago, obtuvo el nivel Certificado de CES con 43,5 puntos, registrando 32% de ahorro de energía, 31% de reducción de emisiones de CO₂ y 63% de reducción de consumo de agua. Desde Constructora Bravo Izquierdo, Andrés Ardila, jefe del área de Calidad, destaca los aprendizajes del proceso y los desafíos técnicos de la escalera prefabricada y el muro verde del edificio.

El Edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, obtuvo la Certificación Edificio Sustentable CES en nivel Certificado, el 13 de abril de 2026, con un puntaje de 43,5 puntos. El proyecto, ubicado en la Región Metropolitana, comuna de Santiago, fue desarrollado por 2 Estudio Arquitectos, con la Dirección de Infraestructura de la casa de estudios como unidad técnica, la asesoría de Nathalie Jaimes y evaluación de IDIEM, tanto en precertificación como en certificación.

Para Constructora Bravo Izquierdo, empresa a cargo de la construcción del edificio, el trabajo con el estándar CES se vinculó directamente con prácticas ya instaladas en su gestión interna. Así lo señala Andrés Ardila, jefe del área de Calidad de la constructora y uno de los gestores relevantes para llevar a cabo la certificación: “En nuestro caso, Bravo Izquierdo ya cuenta con un Sistema de Gestión implementado, por lo que muchos de los requerimientos asociados a la certificación CES ya formaban parte de nuestra forma de trabajar y de los controles que se aplican habitualmente en obra”.

En ese sentido, el proceso no implicó un cambio en la forma de trabajo, sino un esfuerzo especial en la implementación en terreno. “Más que generar un cambio completo en la estructura de trabajo, el principal desafío estuvo en la implementación y en reforzar la conciencia en terreno respecto a la importancia de estos estándares durante la ejecución del proyecto”, agrega Ardila.

El jefe del área de Calidad también subraya que CES exige mantener una gestión rigurosa durante toda la obra. “La certificación exige una coordinación constante entre especialidades, control documental, trazabilidad y cumplimiento técnico, por lo que fue clave mantener una gestión ordenada y un seguimiento permanente durante la obra. Lo que nos permitió fortalecer la cultura de sostenibilidad y calidad en terreno, incorporando una mirada más integral sobre eficiencia, control y desempeño del edificio”, sostiene.

Consultado por las diferencias territoriales al construir edificios certificados, Ardila compara la experiencia del Edificio UNAB Echaurren, en Santiago, con el Polideportivo 18 de Septiembre, en Punta Arenas. “Sí, existen diferencias importantes dependiendo de la ubicación del proyecto. En el caso del Polideportivo 18 de Septiembre en Punta Arenas, las condiciones climáticas representan un desafío importante durante la construcción, especialmente por las bajas temperaturas, el viento y las complejidades logísticas asociadas al transporte de materiales”, indica.

Añade que, “en comparación con Santiago, se requiere una planificación mucho más rigurosa para asegurar continuidad en la ejecución y cumplimiento de los estándares exigidos por la certificación. Estas diferencias territoriales obligan a adaptar soluciones constructivas, coordinación y control de obra según las condiciones particulares de cada proyecto”.

En el caso específico del Edificio UNAB Echaurren, Ardila identifica como uno de los principales desafíos la incorporación de los estándares de sostenibilidad en la operación cotidiana de la obra: “Uno de los principales desafíos del edificio UNAB Echaurren fue lograr implementar de manera efectiva los estándares de sostenibilidad y control asociados a la certificación CES dentro de la dinámica diaria de la obra”, ratifica. Si bien la empresa ya contaba con un Sistema de Gestión consolidado y muchos de estos requerimientos ya formaban parte de la forma habitual de trabajo, “fue necesario reforzar la implementación en terreno, la coordinación entre especialidades y la conciencia respecto a la importancia de estos estándares durante toda la ejecución del proyecto”, sostiene.

Como aprendizaje, el proceso permitió consolidar prácticas asociadas a la planificación, la trazabilidad y el control. “Fortalecimos la importancia de la planificación temprana, la trazabilidad documental y el control permanente en terreno, entendiendo que la coordinación entre diseño, ejecución y calidad es fundamental para cumplir correctamente con los objetivos de sostenibilidad y desempeño del edificio”, afirma.

Elementos destacados

Entre los elementos constructivos más distintivos del proyecto destacan la escalera y el muro verde, ambos con desafíos técnicos y logísticos relevantes. Sobre la escalera, Ardila explica: “Fue desarrollada mediante elementos prefabricados, principalmente para optimizar los tiempos de ejecución del proyecto. Uno de los mayores desafíos fue la planificación logística, asegurando que cada tramo llegara en el momento correcto según el avance de la obra”.

“La instalación también fue especialmente compleja, ya que se realizó mediante grúa pluma, requiriendo movimientos muy precisos para posicionar cada tramo de escalera en su ubicación exacta y lograr el correcto calce entre elementos. Además, la escalera fue propuesta y posteriormente rediseñada para cumplir con los estándares de cálculo y requerimientos del proyecto”, detalla.

Respecto del muro verde, el profesional destaca su aporte al consumo hídrico y a la identidad visual del edificio. “Este también tuvo un componente técnico muy interesante, ya que funciona mediante un sistema de reutilización de aguas lluvias del edificio. Las aguas recolectadas se almacenan en un estanque y posteriormente son utilizadas para el riego automático y por goteo del muro vegetal”, señala.

“Adicionalmente, el exceso de agua generado por el sistema vuelve a recuperarse y reutilizarse, permitiendo optimizar el consumo hídrico y controlar las pérdidas de agua. Más allá de su funcionalidad, el muro verde también aporta un componente visual importante al edificio, transformándose en uno de sus elementos más distintivos”, agrega.

Hacia CES Inmobiliario

Desde la experiencia de Bravo Izquierdo, los estándares de certificación también tendrán un rol creciente en el sector residencial. “Creemos que los estándares de certificación en edificios habitacionales serán cada vez más relevantes, principalmente porque existe una mayor preocupación por la eficiencia energética, el confort de los usuarios y la sostenibilidad de las construcciones. Este tipo de estándares también impulsa mejores prácticas constructivas, mayor control en obra y una mejor calidad final del producto”, comenta Ardila.

Y concluye: “La incorporación de este tipo de certificaciones representa un aporte importante para la construcción, ya que impulsa mejores estándares de planificación, control y ejecución en obra”. 

Además de promover soluciones más sostenibles y eficientes, para Ardila también permite generar mayor conciencia respecto al impacto que tienen las decisiones constructivas en el desempeño de los edificios y en la calidad de vida de las personas. “Este tipo de proyectos demuestra que es posible integrar sostenibilidad, eficiencia y calidad dentro del proceso constructivo, fortaleciendo al mismo tiempo las buenas prácticas en la industria”, afirma.

CES cierra un 2025 marcado por la descentralización y el liderazgo en salud

Con 69 nuevos proyectos inscritos y una fuerte presencia en 17 regiones del país, el sistema de certificación consolida su impacto en la infraestructura pública nacional.

El cierre del año 2025 entrega cifras muy positivas para la Certificación Edificio Sustentable (CES), reflejando un compromiso creciente de los mandantes públicos y privados con la eficiencia. Durante este periodo, se alcanzó un total de 69 proyectos inscritos, mientras que se registraron 46 edificios certificados y 34 precertificados.

Respecto a estos resultados, la arquitecta y profesional de CES Romy Lückeheide, señala que “este año hemos visto cómo la sustentabilidad se ha vuelto un estándar ineludible en la edificación pública de nuestro país”.

Distribución territorial y mandantes clave

Uno de los hitos más relevantes de 2025 fue la cobertura geográfica. El sistema logró inscribir edificios en 17 regiones, abarcando prácticamente todo el territorio nacional, con la única excepción de la región de Ñuble. Si bien la región Metropolitana lideró en cantidad con 14 proyectos , otras zonas como La Araucanía (11 proyectos), Valparaíso (10 proyectos) y Los Lagos (8 proyectos) mostraron un dinamismo notable.

Este alcance territorial está estrechamente ligado a la gestión de diversos mandantes. La Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) se posicionó como el actor con mayor cantidad de inscripciones, sumando 17 proyectos, muchos de ellos ubicados en la capital. 

Otros colaboradores fundamentales fueron la Dirección Regional de Arquitectura MOP con 16 proyectos y las diversas municipalidades del país con 15 registros.

Educación y salud: Los usos dominantes

Al analizar el destino de los edificios, se observa un fenómeno interesante según la métrica utilizada. Por cantidad de proyectos, el sector Educación lidera con 31 inscripciones. Sin embargo, al medir el impacto por volumen de construcción, Salud toma el protagonismo.

“Es interesante analizar los usos de los proyectos, si bien educación tiene la mayor cantidad de inscripciones, Salud tiene la mayor cantidad de superficie en m2”, explica Lückeheide, reforzando lo que indican las cifras de superficie: el sector salud alcanzó los 204.837 m2 construidos bajo criterios de sustentabilidad, superando ampliamente a los 67.014 m2 del área educativa.

Calidad técnica y nuevos desafíos

En cuanto al rendimiento técnico, el año 2025 destacó por altos estándares en diversos puntos del país. En el proceso de precertificación, sobresalieron proyectos en zonas extremas (Puerto Natales y Juan Fernández). Por su parte, en los proyectos ya certificados, destacaron infraestructuras de seguridad y justicia en localidades como Carahue y Quilicura.

Finalmente, el año también marcó un hito en la certificación de edificios existentes, logrando la certificación de una habilitación de oficinas que alcanzó los 57 puntos, demostrando que la sustentabilidad es aplicable a todo el ciclo de vida de las estructuras.

Hospital de La Serena: Un nuevo referente de salud sustentable se suma a CES

En octubre de 2025, el proyecto del Hospital de La Serena formalizó su inscripción en la Certificación Edificio Sustentable (CES). Diseñado bajo una alianza estratégica que busca la resiliencia climática y el bienestar del paciente, este recinto de alta complejidad apuesta por estándares de eficiencia que lo posicionan a la vanguardia de la infraestructura pública en Chile.

El camino hacia una salud más amigable con el medio ambiente suma un hito relevante en el norte chico. El Hospital de La Serena ha iniciado oficialmente su proceso en CES, un paso que no solo busca validar su desempeño energético, sino también garantizar espacios de sanación de estándar internacional.

Conversamos con Felipe Torreblanca, jefe de Proyecto del Consorcio BBATS+PINEARQ Chile, y con el arquitecto y asesor CES, Fabriciano San Martín, sobre los desafíos y estrategias que definen este emblemático proyecto.

El desafío del clima semiárido

Para Felipe Torreblanca, el diseño enfrenta un reto geográfico claro: “La gestión eficiente de la energía y el confort térmico en un contexto de clima semiárido, con alta radiación solar y marcadas oscilaciones térmicas”. La respuesta del equipo se ha centrado en el control solar pasivo y una envolvente térmica optimizada para reducir las cargas de climatización.

Por su parte, Fabriciano San Martín destaca cómo la arquitectura ha tenido que adaptarse a una topografía particular para maximizar las ganancias solares. “El proyecto cuenta con una envolvente térmica continua con fachada ventilada en muros exteriores y sistema EIFS en patios, asegurando un comportamiento térmico robusto”, explica el arquitecto.

Calidad ambiental: El paciente al centro

En un recinto asistencial, la Calidad del Ambiente Interior (CAI) es crítica. El equipo ha implementado estrategias de iluminación natural optimizada y ventilación con filtración de alta eficiencia.

La meta es clara: alcanzar un nivel destacado, inspirándose en éxitos previos como el Hospital de Curicó. Para Torreblanca, la certificación CES otorga “legitimidad institucional y asegura que las inversiones cumplen estándares nacionales con respaldo técnico verificable”, reduciendo además los costos operacionales a largo plazo.

“Logramos autonomía lumínica en los recintos perimetrales mediante el uso de cristales termopaneles de baja emisividad (Low-E) y elementos de control solar como celosías”, detalla San Martín. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que disminuye el deslumbramiento, creando un entorno más hospitalario. Además, el proyecto integra un paisajismo nativo de bajo requerimiento hídrico, conectando visualmente al paciente con la naturaleza local.

Una visión a largo plazo

Fabriciano San Martín concluye que el rol del arquitecto en estos proyectos es el de un “profesional integral capaz de manejar conceptos técnicos de diseño pasivo y activo, logrando un edificio que aprovecha a su favor el entorno geográfico”.

Con su inscripción, el Hospital de La Serena no solo busca ser un centro de salud eficiente, sino un modelo replicable de resiliencia ante el cambio climático para toda la región.

Elementos destacados del proyecto:

  • Mandante: Ministerio de Obras Públicas.
  • Diseño: Alianza BBATS + PINEARQ.
  • Asesoría CES: Fabriciano San Martín (FSM Consultores).
  • Inscripción: Octubre 2025.
  • Estrategias clave: Fachada ventilada, iluminación natural con control de deslumbramiento y paisajismo xerófito.

CES Aeropuertos: La ambiciosa hoja de ruta para descarbonizar la infraestructura aérea en Chile

A través de nuevos requerimientos de innovación en hidrógeno verde y electromovilidad, la certificación expande su alcance a todo el recinto aeroportuario para liderar la transición energética.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio un paso estratégico en su evolución técnica con el lanzamiento de su versión para aeropuertos. Esta actualización no es solo una adaptación de criterios existentes, sino una respuesta integral a las complejidades operativas de los terminales aéreos, donde la eficiencia debe convivir con una logística de alto impacto ambiental.

La gran novedad de esta versión radica en que el estándar trasciende las paredes del terminal de pasajeros para observar el comportamiento sistémico del aeropuerto. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, el diseño de esta herramienta buscó expresamente ampliar el radio de acción.

“En la versión de aeropuertos se incorporan, con mucho mayor detalle que en las anteriores, requerimientos específicos de innovación. Esto es por las características propias del aeropuerto y con la intención de ampliar, además del edificio de terminal de pasajeros, a todo el recinto aeroportuario”, destaca Madrid.

Hidrógeno verde: Logística para el futuro

Chile se ha posicionado como un líder potencial en la producción de hidrógeno verde (H2V), y CES Aeropuertos busca que esta ventaja competitiva se traduzca en infraestructura concreta. El requerimiento de innovación en H2V se ha estructurado para incentivar una adopción gradual pero efectiva, enfocándose en la operación “lado aire” y “lado tierra” que el pasajero no siempre ve, pero produce emisiones intensamente.

El requerimiento incentiva la creación de un ecosistema de hidrógeno dentro del recinto, lo que implica un cambio de paradigma en el abastecimiento energético de los vehículos de apoyo. “Apunta a incorporar la infraestructura necesaria y la operación en distintos niveles. Primero, incorporar infraestructura y luego empezar a incorporar la operación de vehículos específicos que solo tienen movimiento dentro del recinto aeroportuario”, detalla Madrid.

Entre las aplicaciones concretas que contempla la certificación para el uso de este combustible limpio se encuentran:

  • Gestión de equipaje: Carritos y tractores que transportan maletas.
  • Transporte interno: Buses de acercamiento que conectan los estacionamientos con los terminales.
  • Servicios de rampa: Vehículos de apoyo técnico que operan en la losa para la atención de aeronaves.

Electromovilidad e infraestructura

Por otro lado, la electromovilidad en CES Aeropuertos se aborda desde una perspectiva de accesibilidad y servicio. La certificación reconoce que el aeropuerto es un nodo de transporte masivo y, por ende, debe proveer las facilidades para que los usuarios opten por tecnologías limpias.

El jefe de CES aclara que este requerimiento tiene dos alcances críticos: el acceso público y la eficiencia interna. “El requerimiento de electromovilidad está orientado a dos grandes alcances. Primero, con la posibilidad de acceder a los estacionamientos del aeropuerto —tanto pasajeros como funcionarios— con vehículos que requieran carga eléctrica. Es decir, que haya la infraestructura necesaria: estacionamientos con cargadores dentro del recinto”.

Además de esta infraestructura “de cara al público”, se suma un segundo nivel orientado a la flota operativa del aeropuerto, buscando que los vehículos de apoyo migren hacia motores eléctricos, reduciendo no solo el CO2, sino también la contaminación acústica en las zonas de trabajo.

La infraestructura de carga como eje central

Para que estas innovaciones sean efectivas, CES pone especial énfasis en la instalación física de los sistemas de carga. No basta con la voluntad de uso; el proyecto debe demostrar la capacidad de suministrar energía limpia de manera constante.

Al respecto, Madrid es enfático en la necesidad de integrar estos elementos desde la fase de diseño. “Tanto en el caso de hidrógeno verde como en el de vehículos eléctricos, se incluye la incorporación de infraestructura para la carga. Esto incluye cargadores de electricidad en estacionamientos o lo que llamamos ‘electrolineras’ de hidrógeno, que permiten abastecer del combustible necesario a los vehículos interiores”.

Con estos nuevos criterios, CES Aeropuertos no solo premia la edificación eficiente, sino que impulsa una transformación profunda en la manera en que la infraestructura pública chilena se prepara para los desafíos climáticos del siglo XXI.

El Manual CES Aeropuertos ya está disponible en el sitio web de CES: https://www.certificacionsustentable.cl/documentos/?dir=77