El valor de una obra bien gestionada en proyectos CES

Por Nathalie Jaimes Ramírez, coordinadora de Proyectos | Área de Consultoría | B-green Chile

La etapa de construcción de un proyecto sustentable es el momento en que las estrategias definidas en diseño comienzan a transformarse en resultados concretos y medibles. En el contexto de la Certificación CES, una obra bien gestionada no solo permite cumplir con los requisitos para su obtención, sino también asegurar que el edificio entregue el desempeño esperado en eficiencia energética, confort y calidad ambiental durante su vida útil.

Uno de los principales desafíos en la construcción de proyectos sustentables es alinear al equipo de obra con los objetivos de sustentabilidad desde etapas tempranas. Cuando quienes participan en la ejecución comprenden el propósito de las soluciones incorporadas, y no solo su resolución técnica, las decisiones en terreno adquieren mayor coherencia y se reducen los riesgos de desviaciones, modificaciones no evaluadas o pérdidas de desempeño. Esto también evita consumos adicionales de recursos asociados a reprocesos, como mayores horas de trabajo, retrasos en la programación de obra y sobrecostos económicos.

En este contexto, la comunicación y la capacitación continua son herramientas fundamentales. En áreas como calidad y medio ambiente, resulta clave fortalecer conocimientos técnicos, normativos, operacionales y de gestión documental para responder adecuadamente a los estándares de certificación y asegurar su correcta implementación en obra.

Contar con profesionales especializados en gestión ambiental al interior de las empresas ha dejado de ser un valor agregado para transformarse en una condición cada vez más necesaria. Su rol es clave para liderar procesos de cumplimiento ambiental, gestión documental y coordinación con los equipos de terreno, incluyendo la implementación de Planes de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), así como la aplicación de normativas como el Artículo 5.8.3 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), la NCh3562, el DS N.° 594 y la Ley REP.

La incorporación de buenas prácticas durante la construcción genera, además, impactos concretos en la reducción de residuos, disminuye la presión sobre vertederos y rellenos sanitarios, especialmente relevante considerando la creciente saturación y presión operativa que enfrenta parte importante de esta infraestructura en Chile, y, promueve la valorización, reutilización y extensión de la vida útil de los materiales, en línea con las metas actuales de economía circular.

Desde la gestión de calidad, existen partidas que requieren especial atención por su impacto directo en el desempeño integral del edificio. Es fundamental resguardar aquellas vinculadas al confort térmico, visual y acústico, así como también las relacionadas con la reducción de la huella hídrica y la eficiencia en el uso de recursos. Las ventanas, por ejemplo, cumplen un rol clave en variables como iluminación natural, confort acústico y demanda energética. Mantener sus especificaciones de transmisión de luz visible, control solar, desempeño térmico y aislamiento acústico, junto con asegurar una correcta instalación y hermeticidad, resulta fundamental para el cumplimiento de los objetivos proyectados.

Del mismo modo, la continuidad de la envolvente térmica, el aislamiento de ductos y tuberías HVAC y la correcta implementación de sistemas de iluminación y sus controles son determinantes para consolidar el desempeño energético del edificio. En particular, en los materiales aislantes es clave prever estrategias que permitan resguardar la resistencia térmica, considerando que durante la instalación se pueden generar deformaciones o compactaciones que podrían afectar el desempeño esperado.

Una obra bien coordinada no solo facilita la obtención de la certificación, sino que también permite materializar proyectos más eficientes, confortables y resilientes. La etapa de construcción es, finalmente, la instancia donde el diseño se valida y donde cada decisión de proyecto se traduce en beneficios reales y duraderos para las personas, el edificio y su entorno.

Energía y desempeño: los principales cambios que trae la versión CES 1.2

La versión 1.2 de CES Edificios de Uso Público incorpora ajustes en zonificación térmica, envolvente, demanda energética e infiltración de aire. Según Hernán Madrid, jefe de CES, los cambios buscan responder a la actualización de la OGUC y entregar mayor precisión a las simulaciones de comportamiento energético.

La Certificación Edificio Sustentable publicó en enero de 2026 la actualización de CES Edificios de Uso Público a la versión 1.2, la que estará disponible para ser utilizada en proyectos de manera paralela a la versión 1.1 hasta junio de este año. La modificación introdujo cambios relevantes en la categoría Energía, en un contexto marcado por la actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, OGUC.

“El objetivo es doble: por una parte, la incorporación y alineación de los requerimientos con la última actualización de la Reglamentación Térmica contenida en la OGUC, y por otra, actualizar y añadir más precisiones a las simulaciones de comportamiento energético”, explica Hernán Madrid, jefe de CES.

De acuerdo con los registros de CES, más del 50% de los proyectos en los que la certificación ya se ha convertido en un estándar incorporaran nuevos requisitos regulatorios. Entre ellos se cuentan jardines infantiles, escuelas, colegios, liceos y edificios de educación superior, en el caso del uso educación; y centros médicos, CESFAM, hospitales y clínicas, para uso salud.

La actualización considera tres ámbitos principales. El primero es la adopción de la zonificación térmica de la NCh1079, utilizada para establecer requerimientos según la ubicación del proyecto. Sobre este punto, Madrid precisa que “en general hay una correlación bastante razonable entre las zonas térmicas y climáticas, con excepción de algunas zonas pobladas, relevantes pero acotadas, como por ejemplo La Serena-Coquimbo, a las que el estándar se elevará un poco más”.

El segundo ámbito corresponde al ajuste de los requerimientos mínimos de envolvente térmica para el caso de referencia de confort térmico pasivo, demanda de energía y consumo de energía. En esta materia, CES ya había introducido modificaciones en la actualización de la versión Edificios de Uso Público v1.1 de 2023. “Los requerimientos se encontraban en el mismo orden de magnitud, por lo que los cambios son de bajo impacto”, señala Madrid.

Uno de los cambios conceptuales más relevantes se incorpora en el requerimiento obligatorio de demanda de energía, que pasa de un enfoque prescriptivo a uno prestacional. En la práctica, esto implica evaluar el desempeño del proyecto frente a un caso de referencia, sin imponer obligatoriamente un nivel de aislación térmica a la solución constructiva especificada.

“Existe evidencia importante levantada por los profesionales que trabajan habitualmente con CES, de que los proyectos ubicados especialmente en las ciudades del valle central, que presentan requerimientos de calefacción y enfriamiento comparables en cantidad de energía, el diseño pasivo óptimo no necesariamente corresponde al que se aísle más, sino al que logre balancear ambas demandas”, sostiene Madrid.

Por ello, el requerimiento obligatorio se fijó en demostrar una reducción del 2% respecto del caso de referencia, sin condicionarlo a una característica prescriptiva de la envolvente.

El tercer punto corresponde a la infiltración de aire. Hasta ahora, CES ha abordado este aspecto como un requerimiento voluntario mediante el ensayo de infiltración de aire, conocido como blower door test. Sin embargo, con la actualización del artículo 4.1.10 de la OGUC,  la prueba pasa a ser una exigencia reglamentaria.

“Con la actualización del 4.1.10 de la OGUC el escenario cambia, ya que se vuelve una exigencia reglamentaria realizar la prueba y, por lo tanto, debería pasar a ser un requerimiento obligatorio en CES. Sin embargo, hemos estructurado el requerimiento de forma que exista un periodo de transición para hacerlo compatible con la aplicabilidad de la exigencia por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu)”, afirma Madrid.

Las actualizaciones fueron desarrolladas y discutidas en los Comités Técnicos específicos convocados el año pasado por CES. Al respecto, Madrid destaca la contribución de sus integrantes “en tiempo y estrategias para abordar los requerimientos, manteniendo el espíritu de la certificación CES”.

Edificio UNAB Echaurren: sostenibilidad, control y calidad en obra bajo el estándar CES

El proyecto de la Universidad Andrés Bello, ubicado en la comuna de Santiago, obtuvo el nivel Certificado de CES con 43,5 puntos, registrando 32% de ahorro de energía, 31% de reducción de emisiones de CO₂ y 63% de reducción de consumo de agua. Desde Constructora Bravo Izquierdo, Andrés Ardila, jefe del área de Calidad, destaca los aprendizajes del proceso y los desafíos técnicos de la escalera prefabricada y el muro verde del edificio.

El Edificio UNAB Echaurren, mandatado por la Universidad Andrés Bello, obtuvo la Certificación Edificio Sustentable CES en nivel Certificado, el 13 de abril de 2026, con un puntaje de 43,5 puntos. El proyecto, ubicado en la Región Metropolitana, comuna de Santiago, fue desarrollado por 2 Estudio Arquitectos, con la Dirección de Infraestructura de la casa de estudios como unidad técnica, la asesoría de Nathalie Jaimes y evaluación de IDIEM, tanto en precertificación como en certificación.

Para Constructora Bravo Izquierdo, empresa a cargo de la construcción del edificio, el trabajo con el estándar CES se vinculó directamente con prácticas ya instaladas en su gestión interna. Así lo señala Andrés Ardila, jefe del área de Calidad de la constructora y uno de los gestores relevantes para llevar a cabo la certificación: “En nuestro caso, Bravo Izquierdo ya cuenta con un Sistema de Gestión implementado, por lo que muchos de los requerimientos asociados a la certificación CES ya formaban parte de nuestra forma de trabajar y de los controles que se aplican habitualmente en obra”.

En ese sentido, el proceso no implicó un cambio en la forma de trabajo, sino un esfuerzo especial en la implementación en terreno. “Más que generar un cambio completo en la estructura de trabajo, el principal desafío estuvo en la implementación y en reforzar la conciencia en terreno respecto a la importancia de estos estándares durante la ejecución del proyecto”, agrega Ardila.

El jefe del área de Calidad también subraya que CES exige mantener una gestión rigurosa durante toda la obra. “La certificación exige una coordinación constante entre especialidades, control documental, trazabilidad y cumplimiento técnico, por lo que fue clave mantener una gestión ordenada y un seguimiento permanente durante la obra. Lo que nos permitió fortalecer la cultura de sostenibilidad y calidad en terreno, incorporando una mirada más integral sobre eficiencia, control y desempeño del edificio”, sostiene.

Consultado por las diferencias territoriales al construir edificios certificados, Ardila compara la experiencia del Edificio UNAB Echaurren, en Santiago, con el Polideportivo 18 de Septiembre, en Punta Arenas. “Sí, existen diferencias importantes dependiendo de la ubicación del proyecto. En el caso del Polideportivo 18 de Septiembre en Punta Arenas, las condiciones climáticas representan un desafío importante durante la construcción, especialmente por las bajas temperaturas, el viento y las complejidades logísticas asociadas al transporte de materiales”, indica.

Añade que, “en comparación con Santiago, se requiere una planificación mucho más rigurosa para asegurar continuidad en la ejecución y cumplimiento de los estándares exigidos por la certificación. Estas diferencias territoriales obligan a adaptar soluciones constructivas, coordinación y control de obra según las condiciones particulares de cada proyecto”.

En el caso específico del Edificio UNAB Echaurren, Ardila identifica como uno de los principales desafíos la incorporación de los estándares de sostenibilidad en la operación cotidiana de la obra: “Uno de los principales desafíos del edificio UNAB Echaurren fue lograr implementar de manera efectiva los estándares de sostenibilidad y control asociados a la certificación CES dentro de la dinámica diaria de la obra”, ratifica. Si bien la empresa ya contaba con un Sistema de Gestión consolidado y muchos de estos requerimientos ya formaban parte de la forma habitual de trabajo, “fue necesario reforzar la implementación en terreno, la coordinación entre especialidades y la conciencia respecto a la importancia de estos estándares durante toda la ejecución del proyecto”, sostiene.

Como aprendizaje, el proceso permitió consolidar prácticas asociadas a la planificación, la trazabilidad y el control. “Fortalecimos la importancia de la planificación temprana, la trazabilidad documental y el control permanente en terreno, entendiendo que la coordinación entre diseño, ejecución y calidad es fundamental para cumplir correctamente con los objetivos de sostenibilidad y desempeño del edificio”, afirma.

Elementos destacados

Entre los elementos constructivos más distintivos del proyecto destacan la escalera y el muro verde, ambos con desafíos técnicos y logísticos relevantes. Sobre la escalera, Ardila explica: “Fue desarrollada mediante elementos prefabricados, principalmente para optimizar los tiempos de ejecución del proyecto. Uno de los mayores desafíos fue la planificación logística, asegurando que cada tramo llegara en el momento correcto según el avance de la obra”.

“La instalación también fue especialmente compleja, ya que se realizó mediante grúa pluma, requiriendo movimientos muy precisos para posicionar cada tramo de escalera en su ubicación exacta y lograr el correcto calce entre elementos. Además, la escalera fue propuesta y posteriormente rediseñada para cumplir con los estándares de cálculo y requerimientos del proyecto”, detalla.

Respecto del muro verde, el profesional destaca su aporte al consumo hídrico y a la identidad visual del edificio. “Este también tuvo un componente técnico muy interesante, ya que funciona mediante un sistema de reutilización de aguas lluvias del edificio. Las aguas recolectadas se almacenan en un estanque y posteriormente son utilizadas para el riego automático y por goteo del muro vegetal”, señala.

“Adicionalmente, el exceso de agua generado por el sistema vuelve a recuperarse y reutilizarse, permitiendo optimizar el consumo hídrico y controlar las pérdidas de agua. Más allá de su funcionalidad, el muro verde también aporta un componente visual importante al edificio, transformándose en uno de sus elementos más distintivos”, agrega.

Hacia CES Inmobiliario

Desde la experiencia de Bravo Izquierdo, los estándares de certificación también tendrán un rol creciente en el sector residencial. “Creemos que los estándares de certificación en edificios habitacionales serán cada vez más relevantes, principalmente porque existe una mayor preocupación por la eficiencia energética, el confort de los usuarios y la sostenibilidad de las construcciones. Este tipo de estándares también impulsa mejores prácticas constructivas, mayor control en obra y una mejor calidad final del producto”, comenta Ardila.

Y concluye: “La incorporación de este tipo de certificaciones representa un aporte importante para la construcción, ya que impulsa mejores estándares de planificación, control y ejecución en obra”. 

Además de promover soluciones más sostenibles y eficientes, para Ardila también permite generar mayor conciencia respecto al impacto que tienen las decisiones constructivas en el desempeño de los edificios y en la calidad de vida de las personas. “Este tipo de proyectos demuestra que es posible integrar sostenibilidad, eficiencia y calidad dentro del proceso constructivo, fortaleciendo al mismo tiempo las buenas prácticas en la industria”, afirma.

CES cierra un 2025 marcado por la descentralización y el liderazgo en salud

Con 69 nuevos proyectos inscritos y una fuerte presencia en 17 regiones del país, el sistema de certificación consolida su impacto en la infraestructura pública nacional.

El cierre del año 2025 entrega cifras muy positivas para la Certificación Edificio Sustentable (CES), reflejando un compromiso creciente de los mandantes públicos y privados con la eficiencia. Durante este periodo, se alcanzó un total de 69 proyectos inscritos, mientras que se registraron 46 edificios certificados y 34 precertificados.

Respecto a estos resultados, la arquitecta y profesional de CES Romy Lückeheide, señala que “este año hemos visto cómo la sustentabilidad se ha vuelto un estándar ineludible en la edificación pública de nuestro país”.

Distribución territorial y mandantes clave

Uno de los hitos más relevantes de 2025 fue la cobertura geográfica. El sistema logró inscribir edificios en 17 regiones, abarcando prácticamente todo el territorio nacional, con la única excepción de la región de Ñuble. Si bien la región Metropolitana lideró en cantidad con 14 proyectos , otras zonas como La Araucanía (11 proyectos), Valparaíso (10 proyectos) y Los Lagos (8 proyectos) mostraron un dinamismo notable.

Este alcance territorial está estrechamente ligado a la gestión de diversos mandantes. La Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) se posicionó como el actor con mayor cantidad de inscripciones, sumando 17 proyectos, muchos de ellos ubicados en la capital. 

Otros colaboradores fundamentales fueron la Dirección Regional de Arquitectura MOP con 16 proyectos y las diversas municipalidades del país con 15 registros.

Educación y salud: Los usos dominantes

Al analizar el destino de los edificios, se observa un fenómeno interesante según la métrica utilizada. Por cantidad de proyectos, el sector Educación lidera con 31 inscripciones. Sin embargo, al medir el impacto por volumen de construcción, Salud toma el protagonismo.

“Es interesante analizar los usos de los proyectos, si bien educación tiene la mayor cantidad de inscripciones, Salud tiene la mayor cantidad de superficie en m2”, explica Lückeheide, reforzando lo que indican las cifras de superficie: el sector salud alcanzó los 204.837 m2 construidos bajo criterios de sustentabilidad, superando ampliamente a los 67.014 m2 del área educativa.

Calidad técnica y nuevos desafíos

En cuanto al rendimiento técnico, el año 2025 destacó por altos estándares en diversos puntos del país. En el proceso de precertificación, sobresalieron proyectos en zonas extremas (Puerto Natales y Juan Fernández). Por su parte, en los proyectos ya certificados, destacaron infraestructuras de seguridad y justicia en localidades como Carahue y Quilicura.

Finalmente, el año también marcó un hito en la certificación de edificios existentes, logrando la certificación de una habilitación de oficinas que alcanzó los 57 puntos, demostrando que la sustentabilidad es aplicable a todo el ciclo de vida de las estructuras.

Hospital de La Serena: Un nuevo referente de salud sustentable se suma a CES

En octubre de 2025, el proyecto del Hospital de La Serena formalizó su inscripción en la Certificación Edificio Sustentable (CES). Diseñado bajo una alianza estratégica que busca la resiliencia climática y el bienestar del paciente, este recinto de alta complejidad apuesta por estándares de eficiencia que lo posicionan a la vanguardia de la infraestructura pública en Chile.

El camino hacia una salud más amigable con el medio ambiente suma un hito relevante en el norte chico. El Hospital de La Serena ha iniciado oficialmente su proceso en CES, un paso que no solo busca validar su desempeño energético, sino también garantizar espacios de sanación de estándar internacional.

Conversamos con Felipe Torreblanca, jefe de Proyecto del Consorcio BBATS+PINEARQ Chile, y con el arquitecto y asesor CES, Fabriciano San Martín, sobre los desafíos y estrategias que definen este emblemático proyecto.

El desafío del clima semiárido

Para Felipe Torreblanca, el diseño enfrenta un reto geográfico claro: “La gestión eficiente de la energía y el confort térmico en un contexto de clima semiárido, con alta radiación solar y marcadas oscilaciones térmicas”. La respuesta del equipo se ha centrado en el control solar pasivo y una envolvente térmica optimizada para reducir las cargas de climatización.

Por su parte, Fabriciano San Martín destaca cómo la arquitectura ha tenido que adaptarse a una topografía particular para maximizar las ganancias solares. “El proyecto cuenta con una envolvente térmica continua con fachada ventilada en muros exteriores y sistema EIFS en patios, asegurando un comportamiento térmico robusto”, explica el arquitecto.

Calidad ambiental: El paciente al centro

En un recinto asistencial, la Calidad del Ambiente Interior (CAI) es crítica. El equipo ha implementado estrategias de iluminación natural optimizada y ventilación con filtración de alta eficiencia.

La meta es clara: alcanzar un nivel destacado, inspirándose en éxitos previos como el Hospital de Curicó. Para Torreblanca, la certificación CES otorga “legitimidad institucional y asegura que las inversiones cumplen estándares nacionales con respaldo técnico verificable”, reduciendo además los costos operacionales a largo plazo.

“Logramos autonomía lumínica en los recintos perimetrales mediante el uso de cristales termopaneles de baja emisividad (Low-E) y elementos de control solar como celosías”, detalla San Martín. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que disminuye el deslumbramiento, creando un entorno más hospitalario. Además, el proyecto integra un paisajismo nativo de bajo requerimiento hídrico, conectando visualmente al paciente con la naturaleza local.

Una visión a largo plazo

Fabriciano San Martín concluye que el rol del arquitecto en estos proyectos es el de un “profesional integral capaz de manejar conceptos técnicos de diseño pasivo y activo, logrando un edificio que aprovecha a su favor el entorno geográfico”.

Con su inscripción, el Hospital de La Serena no solo busca ser un centro de salud eficiente, sino un modelo replicable de resiliencia ante el cambio climático para toda la región.

Elementos destacados del proyecto:

  • Mandante: Ministerio de Obras Públicas.
  • Diseño: Alianza BBATS + PINEARQ.
  • Asesoría CES: Fabriciano San Martín (FSM Consultores).
  • Inscripción: Octubre 2025.
  • Estrategias clave: Fachada ventilada, iluminación natural con control de deslumbramiento y paisajismo xerófito.

CES Aeropuertos: La ambiciosa hoja de ruta para descarbonizar la infraestructura aérea en Chile

A través de nuevos requerimientos de innovación en hidrógeno verde y electromovilidad, la certificación expande su alcance a todo el recinto aeroportuario para liderar la transición energética.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio un paso estratégico en su evolución técnica con el lanzamiento de su versión para aeropuertos. Esta actualización no es solo una adaptación de criterios existentes, sino una respuesta integral a las complejidades operativas de los terminales aéreos, donde la eficiencia debe convivir con una logística de alto impacto ambiental.

La gran novedad de esta versión radica en que el estándar trasciende las paredes del terminal de pasajeros para observar el comportamiento sistémico del aeropuerto. Según explica Hernán Madrid, jefe de CES, el diseño de esta herramienta buscó expresamente ampliar el radio de acción.

“En la versión de aeropuertos se incorporan, con mucho mayor detalle que en las anteriores, requerimientos específicos de innovación. Esto es por las características propias del aeropuerto y con la intención de ampliar, además del edificio de terminal de pasajeros, a todo el recinto aeroportuario”, destaca Madrid.

Hidrógeno verde: Logística para el futuro

Chile se ha posicionado como un líder potencial en la producción de hidrógeno verde (H2V), y CES Aeropuertos busca que esta ventaja competitiva se traduzca en infraestructura concreta. El requerimiento de innovación en H2V se ha estructurado para incentivar una adopción gradual pero efectiva, enfocándose en la operación “lado aire” y “lado tierra” que el pasajero no siempre ve, pero produce emisiones intensamente.

El requerimiento incentiva la creación de un ecosistema de hidrógeno dentro del recinto, lo que implica un cambio de paradigma en el abastecimiento energético de los vehículos de apoyo. “Apunta a incorporar la infraestructura necesaria y la operación en distintos niveles. Primero, incorporar infraestructura y luego empezar a incorporar la operación de vehículos específicos que solo tienen movimiento dentro del recinto aeroportuario”, detalla Madrid.

Entre las aplicaciones concretas que contempla la certificación para el uso de este combustible limpio se encuentran:

  • Gestión de equipaje: Carritos y tractores que transportan maletas.
  • Transporte interno: Buses de acercamiento que conectan los estacionamientos con los terminales.
  • Servicios de rampa: Vehículos de apoyo técnico que operan en la losa para la atención de aeronaves.

Electromovilidad e infraestructura

Por otro lado, la electromovilidad en CES Aeropuertos se aborda desde una perspectiva de accesibilidad y servicio. La certificación reconoce que el aeropuerto es un nodo de transporte masivo y, por ende, debe proveer las facilidades para que los usuarios opten por tecnologías limpias.

El jefe de CES aclara que este requerimiento tiene dos alcances críticos: el acceso público y la eficiencia interna. “El requerimiento de electromovilidad está orientado a dos grandes alcances. Primero, con la posibilidad de acceder a los estacionamientos del aeropuerto —tanto pasajeros como funcionarios— con vehículos que requieran carga eléctrica. Es decir, que haya la infraestructura necesaria: estacionamientos con cargadores dentro del recinto”.

Además de esta infraestructura “de cara al público”, se suma un segundo nivel orientado a la flota operativa del aeropuerto, buscando que los vehículos de apoyo migren hacia motores eléctricos, reduciendo no solo el CO2, sino también la contaminación acústica en las zonas de trabajo.

La infraestructura de carga como eje central

Para que estas innovaciones sean efectivas, CES pone especial énfasis en la instalación física de los sistemas de carga. No basta con la voluntad de uso; el proyecto debe demostrar la capacidad de suministrar energía limpia de manera constante.

Al respecto, Madrid es enfático en la necesidad de integrar estos elementos desde la fase de diseño. “Tanto en el caso de hidrógeno verde como en el de vehículos eléctricos, se incluye la incorporación de infraestructura para la carga. Esto incluye cargadores de electricidad en estacionamientos o lo que llamamos ‘electrolineras’ de hidrógeno, que permiten abastecer del combustible necesario a los vehículos interiores”.

Con estos nuevos criterios, CES Aeropuertos no solo premia la edificación eficiente, sino que impulsa una transformación profunda en la manera en que la infraestructura pública chilena se prepara para los desafíos climáticos del siglo XXI.

El Manual CES Aeropuertos ya está disponible en el sitio web de CES: https://www.certificacionsustentable.cl/documentos/?dir=77 

2025: Un año de expansión, consolidación y nuevos desafíos para CES

La Certificación Edificio Sustentable cerró una década de trayectoria fortaleciendo su impacto en la infraestructura pública y lanzando nuevas herramientas que amplían su alcance hacia el mundo aeroportuario e inmobiliario.

Al cerrar 2025, la Certificación Edificio Sustentable (CES) realizó un balance positivo del trabajo realizado, el que estuvo marcado por la innovación, el crecimiento territorial y la ampliación de las herramientas de certificación. Estos son los cinco hitos que reflejan el avance del estándar CES en la construcción sustentable de nuestro país:

1. 10 años de CES: Una década construyendo estándares para el futuro

Durante 2025, celebramos 10 años desde el inicio de la Certificación Edificio Sustentable, reafirmando el rol como herramienta técnica clave en el diseño y evaluación de edificaciones de uso público en Chile. En esta década, CES se ha consolidado como un referente nacional, impulsando transformaciones reales en el sector construcción, tanto en el ámbito técnico como cultural.

2. Premios CES 2025: Reconocimiento a la excelencia sustentable en todo Chile

En su séptima edición, los Premios CES destacaron a los edificios más sustentables del año, evaluados por su desempeño en eficiencia energética, confort interior y uso eficiente de recursos. Obras ubicadas en comunas tan diversas como Diego de Almagro, Temuco, Magallanes e incluso la Antártica, fueron reconocidas por su contribución al desarrollo de infraestructura pública responsable y resiliente.

Este reconocimiento es reflejo del compromiso de instituciones públicas, constructoras, oficinas de arquitectura y equipos de especialidades que han hecho de la sustentabilidad una prioridad.

La participación de mandantes, profesionales y constructoras ha sido fundamental para alcanzar este hito.

3. Nuevas versiones CES: Aeropuertos e Inmobiliario

Uno de los hitos más relevantes del año fue el lanzamiento de dos nuevas versiones de certificación:

  • CES Aeropuertos, diseñada para responder a los desafíos específicos de infraestructura aeroportuaria.
  • CES Inmobiliario, pensada para proyectos de desarrollo habitacional y mixto, con foco en eficiencia, confort y valor agregado.

Estas nuevas herramientas amplían el alcance de CES y permiten abordar segmentos estratégicos con criterios adaptados a sus realidades operativas y de diseño.

4. Aporte normativo y técnico al sector construcción

Durante el año, CES ha estado presente en instancias clave de discusión sobre nuevas normativas y mejoras a la Reglamentación Térmica, participando activamente en mesas técnicas y aportando con evidencia desde la experiencia en terreno.

Este rol como actor técnico fortalece la incidencia de CES en políticas públicas y estándares nacionales, aportando con datos, aprendizajes y propuestas para mejorar el desempeño ambiental del sector.

5. Mayor cantidad de proyectos precertificados y certificados en regiones

El 2025 fue también un año de crecimiento en número de proyectos certificados y precertificados CES, con especial énfasis en edificaciones desarrolladas en regiones. Desde escuelas hasta edificios consistoriales, pasando por centros de salud y obras culturales, cada vez más proyectos integran los criterios CES desde etapas tempranas.

Esto da cuenta del valor que mandantes y profesionales asignan a la sustentabilidad como factor clave en la calidad y durabilidad de la infraestructura pública.

A ello se suma el impacto en ahorro energético que ha generado CES en 10 años, con una reducción anual de casi 56 millones de kWh, que equivale al consumo de 25.000 hogares. Adicionalmente, esta energía ahorrada corresponde a una disminución de 118 mil toneladas de CO2eq en estos 10 años.

En 2026, se espera potenciar el uso del Manual CES versión 1.2, CES Aeropuertos y CES Inmobiliario.

Waldo Bustamante: Desafíos de la construcción sustentable para las nuevas generaciones

El ganador del Premio Profesional Destacado CES 2025 advierte que la brecha entre la evidencia científica y el diálogo entre actores del sector es hoy el mayor obstáculo para avanzar hacia ciudades más resilientes.

Para Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), el Premio Profesional Destacado CES 2025 fue una sorpresa absoluta. Al reflexionar sobre su labor, enfatiza que su motivación siempre ha sido aportar desde la academia a la creación de políticas públicas que mejoren el bienestar de las personas y generen ciudades resilientes ante el cambio climático.

“Nunca imaginé que recibiría este premio. De hecho, uno dedica sus esfuerzos a contribuir al desarrollo de políticas públicas en beneficio de las personas, sin esperar reconocimientos de este tipo”, explica el profesional y agrega que desde su quehacer en la academia, como profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, “cuando uno realiza su trabajo, lo hace poniendo todas sus capacidades para lograr los mejores resultados”.

El desafío de la colaboración multiactor

Bustamante sostiene que el desarrollo sustentable en Chile depende de cómo se articulan la industria, el Estado, la academia y los colegios profesionales. Sin embargo, identifica que la principal barrera para una colaboración más fluida es la dificultad para integrar la base científica en la toma de decisiones.

Según el académico, “en este proceso, el mayor obstáculo es el no poder transmitir y convencer a las contrapartes en cuestiones básicas que la evidencia científica nos aporta”, y, a su juicio, esta brecha informativa “dificulta el diálogo y retrasa innecesariamente la convergencia en acuerdos para avanzar”.

Evolución de los estándares térmicos en Chile

Con una trayectoria que se remonta a las primeras discusiones de reglamentación térmica en 1991, Waldo Bustamante ha sido testigo y protagonista de la evolución normativa del país. El experto destaca hitos clave en este camino:

  • Año 2000: Incorporación de exigencias para cielos de viviendas.
  • Año 2007: Establecimiento de estándares para muros, ventanas y pisos ventilados.
  • Noviembre 2025: Incremento de requisitos en la envolvente, incluyendo pisos sobre terreno y criterios de hermeticidad al aire.

Bustamante subraya que, por primera vez, se suman de forma relevante las edificaciones de salud y educación a estas exigencias, lo que representa un avance significativo para edificios de alta ocupación. No obstante, advierte que aún falta transitar hacia un “modelo prestacional” que evalúe el desempeño global del edificio y no solo sus componentes aislados.

El horizonte de la energía neta cero

Respecto a la posibilidad de alcanzar viviendas de energía neta cero en el territorio nacional, el director de Cedeus es categórico: es técnicamente viable desde el norte grande hasta Punta Arenas. Para lograrlo, propone una combinación de tres pilares:

  1. Uso de envolventes térmicas de alto estándar.
  2. Aplicación de criterios arquitectónicos de diseño pasivo.
  3. Integración de sistemas de generación fotovoltaica y solar térmica.

Aunque reconoce que el costo de ciertas tecnologías —como vidriados avanzados— es hoy una brecha, espera que estos valores disminuyan con el tiempo, tal como ocurrió con el doble vidriado hermético (DVH).

Hacia una visión sistémica: Edificio, barrio y ciudad

De cara al futuro, Bustamante insta a la Certificación Edificio Sustentable (CES) a seguir privilegiando el diseño arquitectónico pasivo como base fundamental antes de recurrir a sistemas activos. Asimismo, ve en CES un actor clave para la creación de un futuro código de edificación sustentable en Chile.

Finalmente, el destacado profesional hace un llamado a las nuevas generaciones a no mirar el edificio como una pieza aislada: “Edificación, barrio y ciudad conforman un solo sistema inseparable”, explica. En su visión, los nuevos profesionales deben formarse con una mirada interdisciplinaria para construir entornos que garanticen confort térmico, eficiencia energética e inclusión social.

“Solo así será posible formar profesionales capaces de comprender la complejidad urbana y de aportar a la construcción de ciudades más justas, sostenibles y humanas”, remata.

Fernanda Soto: La mirada tras los 71 proyectos que lideran la sustentabilidad en Chile

Reconocida como la asesora con mayor número de proyectos en los diez años de CES, la profesional destaca cómo el estándar nacional ha transformado escuelas y jardines infantiles en espacios de alta productividad y salud.

Con 71 proyectos asesorados a su haber, Fernanda Soto se ha consolidado como una figura fundamental en el ecosistema de la construcción sustentable en Chile. Especialista en edificios de uso público, particularmente en el ámbito educativo y de salud en la zona sur del país, Soto fue reconocida recientemente por liderar la mayor cantidad de procesos en la primera década de la Certificación Edificio Sustentable (CES).

Para la profesional, el éxito de sus proyectos —muchos de los cuales han alcanzado niveles de “Sobresaliente”— no es una meta individual, sino el resultado de una sincronía técnica. “Para mí, los premios significan directamente trabajo en equipo, y eso se logra con mucha coordinación y esfuerzo de todos”, afirma, subrayando que la certificación es, ante todo, una forma de visibilizar cómo el diseño consciente impacta directamente en la vida de las personas.

Más allá de los números: El confort como motor

Uno de los puntos en los que Soto hace mayor hincapié es en la necesidad de desmitificar el concepto de eficiencia energética. Según la asesora, comúnmente se piensa que la sustentabilidad solo aborda temas de energía o temperatura, pero la realidad de la certificación es mucho más profunda.

  • Bienestar invisible: La profesional destaca que la CES introduce variables de confort no asociadas al consumo energético, como la iluminación natural, el acceso visual al exterior y el acondicionamiento acústico.
  • Productividad y salud: Estos parámetros, asegura, mejoran sustancialmente los lugares de trabajo, lo que se traduce directamente en una mayor productividad y rendimiento laboral.

El desafío de las escuelas públicas y jardines infantiles

Gran parte de la labor de Soto se ha centrado en establecimientos educativos que operan con recursos limitados. En este contexto, la estrategia de diseño debe ser tan inteligente como sencilla para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

“Es importante incluir en el diseño variables que permitan mayor confort sin depender de sistemas activos”, explica Soto. Su enfoque busca asegurar factores permanentes, como una iluminación natural óptima, que no solo mejora el desarrollo educativo de los niños, sino que permite que las aulas se utilicen en su totalidad al eliminar el deslumbramiento y aumentar la uniformidad del espacio. Además, este diseño pasivo reduce la necesidad de iluminación artificial durante el día, optimizando los escasos recursos de operación de los edificios públicos.

Un mensaje a las nuevas generaciones

Como referente del sector, Fernanda Soto hace un llamado a los nuevos arquitectos y constructores a asumir la responsabilidad ética que conlleva el diseño. “Cada decisión de diseño genera un impacto, y es responsabilidad de quien diseña comprender si es positivo o no”.

Para la asesora, el futuro de la profesión radica en la capacidad de integrar desde el origen variables térmicas y de calidad ambiental. Su recomendación para quienes se integran al sector es clara:

  • Enfoque global: Los proyectos no deben ser solo estéticos o funcionales, sino lugares donde el usuario se sienta confortable.
  • Coherencia en el diseño: Lograr que las metas de sustentabilidad convivan con el concepto inicial del proyecto es la vía para validar las decisiones arquitectónicas y generar espacios que realmente contribuyan al bienestar social.

“No se requiere ser experto en este tema para entender cuándo y por qué nos sentimos bien en los lugares”, concluye Soto, invitando a los futuros profesionales a participar activamente en este cambio cultural que ya cumple diez años transformando el estándar de la edificación en Chile.