Jardín infantil Pinocho y Edificio Aulas Pataguas UC comparten el 2° lugar con 70 puntos

En un hito para la construcción sustentable en Chile, una sala cuna y un edificio universitario demuestran que la calidad ambiental y el confort no distinguen escalas, logrando una excelente calificación.

Dos proyectos icónicos en el ámbito educativo se inscribieron en la historia de la Certificación de Edificio Sustentable (CES), demostrando que el compromiso con la sostenibilidad trasciende los límites del tipo de edificación. En la séptima entrega de los Premios CES, la Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Junji, en Temuco; y el Edificio Aulas Pataguas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), en Santiago, obtuvieron 70 puntos, alcanzando así la distinción de Certificación Sobresaliente

Este logro subraya una visión compartida de futuro: edificios que no solo cumplen su propósito funcional, sino que también mejoran la calidad de vida de quienes los habitan y operan.

Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho: Un hito para la primera infancia

El proyecto de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) en Temuco es un ejemplo de cómo la sustentabilidad se integra desde el diseño en espacios para la niñez. Este edificio no es ajeno al reconocimiento, ya que en 2021, ganó el primer lugar en la categoría de Precertificación con 75 puntos. El enfoque del proyecto, según el director del Departamento de Cobertura y Habilitación de Espacios Educativos de la JUNJI, José González Basaure, busca que los jardines infantiles sean considerados un “tercer educador”, brindando las mejores condiciones para el aprendizaje y el desarrollo.

Tras recibir el premio, el arquitecto de la JUNJI, Felipe Barros, señaló que “este premio no es un fin, es un recordatorio. Podemos debatir muchos temas, pero se requiere que nuestras acciones sean inmediatas, establecer un marco mínimo común que asegure la sostenibilidad de nuestro hogar y sobre todo que permita a las nuevas generaciones poder desarrollarse plenamente”.

La certificación CES ha sido una guía en este proceso, volviendo los diseños “más exigentes en cuanto al comportamiento climático y el confort para toda la comunidad educativa”, destaca González. Las estrategias pasivas fueron protagonistas: ventilación cruzada, aislación y envolventes térmicas eficientes, y materiales que reducen el ruido interior y exterior. Estos esfuerzos han rendido frutos en indicadores específicos:

  • Disminución del consumo de agua potable: 52%.
  • Reducción de la demanda anual de energía en climatización e iluminación: 67%.
  • Aislación acústica de fachada: 35 dB(A).
  • Recintos con iluminación natural óptima: 100%.

Edificio Aulas Pataguas: El compromiso de la PUC con la carbono neutralidad

Por su parte, el Edificio Aulas Pataguas representa el sólido compromiso de la Pontificia Universidad Católica (PUC) con la carbono neutralidad al 2038. El edificio, ubicado en el Campus San Joaquín, forma parte de una política institucional más amplia que ha llevado a la UC a contar con diez edificios inscritos en la certificación CES.

Al recibir el reconocimiento durante la ceremonia, Francisco Palacios, profesional de la Subdirección de Planificación y Proyectos de la Dirección de Infraestructura UC, sostuvo que “esta certificación nos ha permitido consolidar la definición de estándares tanto de de arquitectura como de las principales instalaciones, permitiendo implementar mejores espacios, mejores lugares para los alumnos, para nuestra comunidad en general, sin descuidar el uso eficiente de los recursos”.

Previamente, Palacios había expresado que la implementación de CES ha “consolidado una metodología de diseño que prioriza la reducción de demandas energéticas a través de estrategias pasivas, como una envolvente eficiente, aislación térmica y optimización de la ventilación e iluminación natural”. Este enfoque se alinea con la visión de mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria.

Los indicadores de desempeño del Edificio Aulas Pataguas son notables, evidenciando un diseño de vanguardia que busca la máxima eficiencia:

  • Reducción de horas de disconfort: 17%.
  • Porcentaje de recintos ventilados naturalmente que cumplen con el requerimiento: 100%.
  • Reducción del consumo anual de energía (kWh/m²): 55%.
  • Disminución del consumo de agua potable por griferías y artefactos: 61%.
  • Recintos con acceso visual al exterior: 100%.

El Edificio Aulas Pataguas se suma así al Complejo Interdisciplinario Michel Durand como los dos edificios certificados de la UC (de un total de 10), posicionándose como un modelo a seguir en el desarrollo de infraestructura educativa sustentable.

Sinergia en la sostenibilidad: dos caminos, un mismo éxito

El empate a 70 puntos de estos dos proyectos, de naturaleza y uso tan distintos, demuestra la versatilidad y el rigor de la certificación CES. Mientras la Sala Cuna Pinocho se enfoca en el bienestar de los niños, el Edificio Aulas Pataguas lo hace en la calidad de los espacios para el desarrollo académico. Ambos casos confirman que los edificios bien diseñados no solo son eficientes y económicos a largo plazo, sino que también son capaces de generar ambientes más saludables, productivos y confortables.

Este hito representa un llamado a la industria de la construcción para seguir explorando y potenciando esta sinergia. La prefabricación, que permite un control más estricto de la calidad, el uso de materiales y la reducción de residuos, es un camino directo para alcanzar los altos puntajes que hoy celebran estos dos edificios. Sus logros no son solo números, sino la prueba fehaciente de que la construcción del futuro debe ser, ante todo, sustentable.

La innovación modular conquista el desierto: Colbún obtiene el 1° lugar Premio CES 2025

El reconocimiento a las Oficinas Administrativas del Parque Fotovoltaico Diego de Almagro Sur deja de manifiesto que el diseño modular y la eficiencia energética son claves para operar en entornos extremos.

La séptima edición de los Premios CES, evento que destaca a los edificios y proyectos con mejores puntajes de acuerdo con el sistema de Certificación Edificio Sustentable (CES), otorgó el máximo galardón en la categoría de proyectos certificados a las Oficinas Administrativas de la Planta Fotovoltaica Diego de Almagro Sur. Este proyecto, ubicado en la Región de Atacama, alcanzó un puntaje sobresaliente de 73.5, destacando su diseño innovador y su capacidad para adaptarse a las condiciones climáticas del desierto más árido del mundo.

Esta es la tercera certificación CES y el segundo Premio CES para Colbún, marcando una clara evolución en las estrategias sostenibles de la empresa. El proyecto no solo ha mejorado su puntaje progresivamente, de los 33 puntos en 2018 a los 72 puntos en 2022, sino que, además, obtuvo la primera certificación LEED de sus instalaciones.

Un enfoque modular y eficiente

Una de las principales diferencias de este proyecto con respecto a los anteriores de Colbún es su componente prefabricado y la construcción modular, lo que ayudó a optimizar el proceso. Este diseño permite que, al término de su vida útil, las oficinas puedan ser desarmadas y reutilizadas, minimizando así los efectos negativos de una demolición tradicional.

La eficiencia energética fue un pilar fundamental en el diseño. Se incorporaron estrategias bioclimáticas que aprovecharon las condiciones del entorno, como una bomba de calor para el agua caliente que utiliza la temperatura del aire para llevarla a su temperatura final de uso, lo que reduce significativamente el consumo de energía. 

Tras recibir el premio, Carlos Alberto Frías, subgerente Proyectos Fotovoltaicos y BESS de Colbún, expresó que “este premio nos motiva enormemente a seguir trabajando en nuestro diseño y nuestra idea de mantener unas oficinas sustentables, que es primordial para nosotros, sobre todo en el ámbito de la energía renovable, que es hoy día donde estamos apostando”.

Por su parte, Karen Montes, subgerente de Contratos en Colbún, destacó que “esto ha sido algo intencionado. Colbún quiso que nuestras oficinas fueran sustentables, y esto va en armonía y concordancia con nuestro propósito, que dice que transformamos la energía en equilibrio con el planeta. Estamos muy contentos de haber obtenido este reconocimiento”.

Los principales resultados de esta estrategia incluyen:

  • Reducción del 84% en las horas de disconfort térmico pasivo.
  • Disminución del 60% en la demanda anual de energía para climatización e iluminación.
  • Reducción del 71% en el consumo anual de energía.
  • Disminución del 61.8% en el consumo de agua potable.
  • Puntaje perfecto en gestión, con 4 de 4 puntos.

Confort y operación en un entorno extremo

El diseño del edificio priorizó la calidad del ambiente interior, una característica vital en una zona geográfica donde la temperatura ambiente puede superar los 30 grados fácilmente, llegando incluso a los 37 o 40 grados Celsius. Álvaro Neira, supervisor de operación y mantenimiento del parque, destacó el confort de las instalaciones. “El edificio es bastante cómodo, es amplio, tiene muy buena ventilación e iluminación. Un punto importante es que el mantenimiento de los equipos de climatización, como los aires acondicionados, los presurizadores, están bajo el plan de mantenimiento. Así, los equipos están siempre en óptimas condiciones para mantener la climatización del edificio”.

El edificio se alimenta energéticamente de los servicios auxiliares de una subestación elevadora que recibe la energía generada por la planta solar durante el día.

La gestión de residuos: Un camino de constancia

Un aspecto que cobró especial importancia en el proyecto es la gestión de residuos, un desafío en zonas alejadas de centros poblados. La premiación busca reconocer a todos los actores que hacen posible el desarrollo de los proyectos, y, en este caso, el esfuerzo por la separación de residuos es un ejemplo concreto. Sharon Palacio Reynoso, encargada de la limpieza y reciclaje en la planta, explicó que la gestión de residuos se maneja con un sistema de registro de peso para cada tipo de basura. “Cada 4 meses se llama el camión del Punto Eco… Él hace el retiro de la basura reciclada y después nos mandan un documento donde nos indican el punto final donde llega la basura”.

Palacio reconoció que la adaptación de los usuarios al sistema de separación de residuos tomó cerca de un año, requiriendo un enfoque de seis capacitaciones durante el primer año y recordatorios permanentes de manera personal para fomentar la constancia en el proceso. 

Como consejo para otras empresas, la profesional subrayó la importancia de establecer un punto de reciclaje para ayudar al medio ambiente, especialmente en un lugar donde se generan grandes cantidades de botellas plásticas debido al intenso calor.

Premio CES 2025: Colbún, PUC y Junji cuentan con los edificios más sustentables del país

Desde Diego de Almagro, Temuco y Santiago, hasta Timaukel y la Antártica, los proyectos premiados en la séptima edición del Premio CES reflejan la diversidad territorial de la edificación sustentable en Chile. La certificación reconoció en la CChC, a iniciativas públicas y privadas que lideran en eficiencia energética, confort ambiental y reducción del impacto ambiental.

En el auditorio de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) se realizó la ceremonia de entrega del Premio CES 2025, que distinguió a los proyectos mejor evaluados en el sistema Certificación Edificio Sustentable (CES) durante el último año. La instancia premió a instituciones públicas y privadas que lideran la transición hacia una construcción más responsable, eficiente y saludable en todo Chile.

Los proyectos ganadores de esta séptima edición provienen de distintas zonas del país, desde Diego de Almagro (Atacama), Temuco (La Araucanía) y Santiago (Región Metropolitana), hasta Timaukel (Magallanes) y la Base Aérea Presidente Frei en la Antártica, evidenciando que la sustentabilidad no es exclusiva de una región, sino un objetivo alcanzable a lo largo del territorio.

En representación de la Cámara Chilena de la Construcción, el vicepresidente Claudio Cerda señaló: “Es un honor dar la bienvenida a esta edición de los Premios CES 2025, reconocimiento que se ha consolidado como un referente nacional para destacar los proyectos que están marcando la diferencia en materia de sostenibilidad en la construcción”.

“Hemos sido testigos de una evolución real: hoy existe mayor conciencia, mejores prácticas y un compromiso creciente con la eficiencia energética, el confort ambiental y la reducción del impacto en nuestros territorios”, afirmó Ricardo Fernández, presidente de CES.

“Hoy, más de 650 edificios de uso público están en proceso de certificación. Eso significa mejores espacios para las personas, ahorro energético para los mandantes, y un impacto ambiental más controlado y medible. Es un logro del que todos podemos sentirnos orgullosos”, agregó.

Desde el sector público, el director nacional de la Dirección General de Obras Públicas del MOP, Boris Olguín, expresó: “Una vez más como Ministerio de Obras Públicas nos hacemos presente en esta instancia, donde se premia a los consultores, a los desarrolladores, a los servicios públicos, a los profesionales que están detrás de esto; a toda una estructura, una orgánica que se ha preocupado efectivamente de relevar el tema de la sostenibilidad”.

El presidente de CES finalizó la ceremonia con un llamado al mundo privado: “Nuestro desafío aún no está completo. Hasta ahora, CES ha sido adoptado principalmente en el mundo público. Sin embargo, es fundamental que el mundo privado también se sume y en ello todos ustedes, socios de la Cámara, tienen mucho que colaborar. El sector privado tiene el talento, los recursos y la capacidad de innovación necesarios para acelerar esta transformación. Y la certificación CES está preparada para acompañar ese camino, con una metodología sólida, transparente y adaptada a la realidad nacional”.

Asimismo, Fernández hizo hincapié en que “la sustentabilidad no es una opción, es una responsabilidad compartida. Sigamos construyendo con propósito, con datos, con evaluación técnica y con visión de futuro”, y recordó los impactos tangibles reportados por CES desde 2014 y hasta 2024: 

  • Reducción anual de 51 millones de kWh, equivalente al consumo de 17.000 viviendas.
  • Disminución de 25.900 toneladas de CO₂, equivalente a sacar 11.000 autos de circulación por un año.
  • Ahorro estimado de $1.800 millones al año en costo social por reducción de emisiones.

Proyectos ganadores

Categoría: Edificios Certificados

Primer lugar
Oficinas Administrativas de la Planta Fotovoltaica Diego de Almagro Sur
(Colbún) – Región de Atacama – 73,5 puntos

Reducción del 84% en horas de disconfort térmico pasivo y 60% en demanda anual de energía para climatización e iluminación.

“Este premio nos motiva enormemente a seguir trabajando en nuestro diseño y nuestra idea de mantener unas oficinas sustentables, que es primordial para nosotros, sobre todo en el ámbito de la energía renovable, que es hoy día donde estamos apostando”, señaló Carlos Alberto Frías, subgerente de proyectos fotovoltaicos y BESS de Colbún.


Empate en segundo lugar (70 puntos):

Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, Temuco – JUNJI – Región de La Araucanía
“Demuestra que el diálogo, el compromiso y el objetivo común puede transformar la forma en que construimos, educamos y vivimos”, destacó Felipe Barros, arquitecto de JUNJI Araucanía.

Edificio Aulas Pataguas, Torre B, Campus San Joaquín – PUC – Región Metropolitana
“Nos ha permitido consolidar la definición de estándares tanto de arquitectura como de las principales instalaciones, permitiendo implementar mejores espacios, mejores lugares para los alumnos, para nuestra comunidad en general y sobre todo sin descuidar el uso eficiente de los recursos”, señaló Francisco Palacios, jefe de proyectos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Categoría: Proyectos Precertificados

  • Primer lugar: Edificio Consistorial Timaukel – Región de Magallanes – 87,5 puntos
  • Segundo lugar: Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin – Antártica – 86,5 puntos
  • Reposición Escuela Básica Molco Alto – Región de Los Ríos – 75,5 puntos

Premios especiales

  • Profesional Destacado: Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico de la Universidad de Chile y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable UC (CEDEUS). “Estamos en un momento bien particular, en el año 25 de este siglo, un cuarto de siglo, donde los desafíos del país apuntan hacia el 2050, tenemos compromisos que son importantes para el país, porque yo creo que lo que hemos hecho hasta el momento y los desafíos que vienen traen caminos y desafíos que tenemos que resolver”, señaló al aceptar el premio.
  • Política Pública Destacada: Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI). “Cuando contamos con espacios, patios, aulas; cuando manejamos responsablemente los residuos, cuando tenemos sistemas de riego eficiente o un invernadero que acerca a niños y niñas a las maravillas de la naturaleza; no solo creamos un espacio educativo de calidad, sino que también sembramos desde la primera infancia valores de sostenibilidad y conciencia ambiental”, manifestó Daniela Triviño, vicepresidenta ejecutiva de Junji.
  • Iniciativa Privada Destacada: Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Recibió el premio Tomás Dalla Porta, director de Infraestructura, quien afirmó que “la Universidad Católica de Chile ha consolidado su compromiso con la sustentabilidad a través de la incorporación de criterios sustentables en sus procesos de construcción y licitación, de infraestructura embarcada en su estrategia para la acción climática y carbono neutral al 2038 y en su plan de desarrollo institucional”.
  • Premio a la Trayectoria 10 Años CES: Margarita Cordaro Cárdenas, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, vicepresidenta de CES. La profesional que tiene una carrera de más de 40 años dedicados a la construcción sustentable, expresó con emoción que “Chile está dando un ejemplo en esta certificación de sus edificios con una seriedad bárbara, con un grupo de consultores maravillosos, con evaluadoras increíbles; y lo más importante, con arquitectos, empresas constructoras, consultoras, ingenieros, constructores, todos comprometidos”.

CES celebra su primera década en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral de La Serena

El séptimo edificio certificado bajo el sistema CES fue el escenario de una jornada cultural y técnica que celebró el impacto nacional de esta certificación chilena de alto estándar. La biblioteca es hoy un símbolo de sustentabilidad cultural y compromiso ciudadano.

En el corazón de La Serena, donde Gabriela Mistral sembró sueños y educación, la Biblioteca Regional que lleva su nombre se convirtió en el lugar perfecto para conmemorar los 10 años de la Certificación Edificio Sustentable (CES), una iniciativa público-privada que ha transformado la manera en que Chile concibe, diseña y construye edificaciones de uso público.

No fue un lugar elegido al azar: la biblioteca fue el séptimo edificio en obtener esta certificación en 2017, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la cultura, la arquitectura y la sustentabilidad pueden convivir al servicio de la ciudadanía.

La jornada comenzó con un emotivo kamishibai sobre la vida de Gabriela Mistral, seguido por las palabras del Seremi de Cultura, Cedric Steinlen: “Esta biblioteca representa un nuevo paradigma: abierta al público y a distintas disciplinas. Es muy simbólico que haya sido construida en un lugar donde Gabriela Mistral quiso desarrollar un espacio de educación en contacto con la naturaleza. Ese espíritu se ha visto representado en esta infraestructura”.

Por su parte, Paloma Soto, directora de la biblioteca, reforzó el compromiso con la sustentabilidad: “Desde que abrimos nuestras puertas hemos tenido dentro de nuestros contenidos centrales la sustentabilidad. (…) No es un documento, es un compromiso, y así lo hemos vivido durante este tiempo en la biblioteca”.

Cifras de sustentabilidad
“Este edificio fue certificado el año 2017, con valores muy buenos, 24 kW/m²-año en la certificación y creo que CES es un ejemplo de certificación que Chile debería mostrar con orgullo”, destacó Ricardo Fernández, presidente de CES.

La Biblioteca Regional Gabriela Mistral, proyecto inscrito Nº 26 en el sistema CES, obtuvo su certificación con 46 puntos en 2017, destacando en calidad del ambiente interior, eficiencia energética y ahorro de agua, lo que se traduce en cifras: 

  • Ahorro de energía: 43%
  • Ahorro en demanda energética: 26%
  • Reducción de agua potable: 36%
  • Reducción en riego: 70%

Además, el edificio integra estrategias arquitectónicas pasivas como protección solar, ventilación cruzada, aislación térmica y un diseño que promueve la adaptación funcional a lo largo del tiempo.

“Ya no basta con diseñar edificios estéticos o seguros. Hoy el gran desafío es la sostenibilidad en la edificación pública”, señaló Jorge Godoy, director regional de Arquitectura del MOP, relevando que en la región de Coquimbo ya existen más de 30.500 m² certificados bajo esta política pública.

Para Javier Sandoval, seremi de Obras Públicas de la región de Coquimbo, “que estemos celebrando este hito de los 10 años de la certificación CES nos marca la hoja de ruta de hacia dónde debemos marchar como región, como país y como ministerio. También es un compromiso nuestro que ha sido recalcado por nuestra ministra Jessica López en torno a que nuestro ministerio ejerza un rol preponderante en torno al cuidado del medio ambiente y a la mitigación del efecto del cambio climático”.

En sus 10 años, CES ha certificado más de 150 edificios y ha alcanzado 621 procesos en todas las regiones del país, aportando no solo a la eficiencia energética, sino al bienestar de las personas y la lucha contra el cambio climático.

“Tenemos que sentirnos orgullosos. Estos edificios hay que cuidarlos. Y el desafío es cómo pasamos de 80 a 8.000”, concluyó Fernández.

Impacto económico, ambiental y social
Los beneficios de los edificios certificados no son solo ambientales. En términos operacionales, por ejemplo, se estima que un hospital certificado por CES puede ahorrar hasta $150 millones anuales en consumo energético. Además, las reducciones de emisiones pueden superar las 3.000 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale al funcionamiento de 1.500 automóviles durante 12 meses.

Tal ha sido el impacto que varios edificios certificados —incluida la Biblioteca Regional Gabriela Mistral— formaron parte de los portafolios de bonos verdes soberanos emitidos por Chile, que recaudaron más de USD $1.200 millones para proyectos con impacto positivo en el medioambiente.

Tras la ceremonia, la jornada finalizó con un recorrido técnico por el edificio, liderado por Hans Rozas, encargado de infraestructura, seguido de una fotografía grupal frente a la fachada icónica y un café para celebrar una década de impacto.

Un primer semestre marcado por el crecimiento y la diversificación

La Certificación Edificio Sustentable (CES) presenta un alentador balance del primer semestre del año en curso, con un notable aumento en proyectos inscritos y certificados, demostrando la creciente adopción de prácticas sustentables en la construcción pública del país.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) cerró el primer semestre de 2025 con cifras que dan cuenta de un dinamismo y una expansión significativos en la adopción de prácticas constructivas amigables con el medio ambiente. Los números hablan por sí solos: se inscribieron 43 proyectos en el sistema de certificación, mientras que 38 se encuentran en etapa de precertificación y 11 obtuvieron la certificación final. Esto representa un alza con respecto al primer semestre de 2024, cuando había 30 proyectos inscritos.

Romy Luckeheide, arquitecta del equipo administrativo de CES, destaca la importancia de estos resultados. “Desde la certificación debemos estar a la vanguardia, empujar a que los edificios logren ser eficientes en pos de dejar la menor huella posible, proporcionando también calidad para los usuarios. Resolver problemáticas del presente, con mirada de futuro”, señala.

Diversidad de usos y mandantes impulsan CES
El panorama de los proyectos inscritos y precertificados revela una amplia gama de usos, lo que subraya la versatilidad y aplicabilidad de CES en distintos ámbitos de la edificación pública.

  • Educación lidera con 18 proyectos.
  • Salud contribuye con 11 iniciativas.
  • Seguridad suma 9 proyectos.
  • Oficinas y Deporte: Cada una suma 2 proyectos.
  • Transporte: Con 1 proyecto, reflejando la incursión en nuevas tipologías.

En cuanto a los mandantes, la colaboración público-privada sigue siendo un pilar fundamental en el avance de la certificación. Las Direcciones Regionales de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y las municipalidades se posicionan como los principales impulsores, cada una con 10 proyectos inscritos o precertificados. Otros actores relevantes incluyen a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), con 9 proyectos; y la Mutual de Seguridad CChC con 3.

Proyectos destacados por su alto rendimiento

El compromiso con la excelencia en la sustentabilidad se manifiesta en los altos puntajes obtenidos por varios proyectos, tanto en la fase de precertificación como en la certificación final.

Entre los proyectos precertificados con mejores puntajes, sobresalen:

  • Terminal de Pasajeros Aeródromo Puerto Natales (90 puntos): Un ejemplo de la incursión de CES en infraestructuras de transporte, demostrando el potencial de la certificación en este sector.
  • Gimnasio Municipal Juan Fernández (89 puntos): Resalta el compromiso de las municipalidades con la eficiencia y el confort en sus instalaciones deportivas. Este proyecto es particularmente importante para CES, ya que es el primero en proceso de certificación en la Isla.
  • Brigada de Emergencias Farellones (80.5 puntos): Ilustra la aplicación de criterios de sustentabilidad en edificios de seguridad.

Los proyectos ya certificados que obtuvieron los más altos puntajes este semestre son los siguientes:

  • Construcción Fiscalía Local de Carahue (80.5 puntos): Un proyecto que demuestra el impacto positivo de la certificación en edificios de uso institucional.
  • Contraloría Coquimbo (71 puntos): Refleja la adopción de altos estándares por parte de la Dirección de Arquitectura del MOP.
  • Construcción Piscina Centro Elige Vivir Sano Rancagua (71 puntos): Confirma la relevancia de la certificación en infraestructuras deportivas.

Estas cifras y ejemplos concretos subrayan el impacto creciente de CES en el sector de la construcción en Chile. Como señala Romy Luckeheide, “la certificación de edificios sustentables puede responder de manera objetiva a estas interrogantes. Si un edificio es CES se despliega información relacionada a la sustentabilidad de este en particular, ya que se mide su rendimiento en cuanto a confort, eficiencia, agua, residuos, gestión e innovación”. 

El primer semestre de 2025 confirma que el camino hacia la construcción sustentable es una realidad en constante consolidación.

Contraloría de Coquimbo.

El desafío de la construcción en el extremo sur 

El proyecto del complejo deportivo 18 de Septiembre, construido por Bravo Izquierdo no solo constituye una infraestructura deportiva notable, sino también un legado de eficiencia energética y gestión de recursos que marca el camino para futuras construcciones en Chile.

El extremo sur plantea desafíos y oportunidades tan complejos como estimulantes para el sector construcción, dado el carácter único del clima que distingue a la zona. Así, el Complejo Polideportivo 18 de Septiembre, emplazado en el barrio homónimo de la ciudad de Punta Arenas, se erige hoy como un símbolo de que construir con estándares de sustentabilidad no es un desafío futuro sino una realidad de hoy.

El coordinador de Gestión y Sostenibilidad de la constructora Bravo Izquierdo, Raimundo Bravo, relata que el desarrollo de este proyecto representó “un desafío único y una oportunidad de demostrar nuestra capacidad para llevar a cabo proyectos complejos en condiciones difíciles”, pues la empresa cuenta con más de 50 años de experiencia haciendo frente a las particularidades del clima chileno. 

“Nuestra presencia en la región desde 1984 nos ha permitido establecer un conocimiento profundo de las condiciones locales, lo que fue fundamental para el éxito de este proyecto”, detalla.

¿Cuál fue el objetivo principal del proyecto y qué lo hace especial para la comunidad?El objetivo principal fue construir una infraestructura deportiva de calidad, accesible y sustentable que pudiera ser un punto de encuentro para la comunidad del barrio 18 de Septiembre. Lo que lo hace especial es que, al estar ubicado en una zona histórica de la ciudad, refleja el esfuerzo colectivo de los residentes, quienes desde sus inicios han trabajado de manera autogestionada para mejorar su entorno. Este centro deportivo se convierte en un símbolo de progreso y cohesión para un barrio que ha sido testigo de constantes desafíos y transformaciones. Además, al incorporar estándares de sostenibilidad y eficiencia energética, el proyecto responde y fortalece las necesidades actuales de la comunidad, además de establecer un legado para futuras generaciones.

¿Qué aspectos del diseño y la construcción fueron clave para cumplir con los requisitos CES?

Los aspectos claves en este proyecto fueron la eficiencia energética, la gestión del agua y los materiales y la calidad del ambiente interior. El diseño se centró en optimizar el consumo de energía, incorporando soluciones innovadoras para la iluminación, ventilación y aislamiento térmico, lo cual es esencial en un clima tan frío como el de Punta Arenas. Además, se priorizó el uso de materiales locales y reciclables, minimizando el impacto ambiental del proyecto.

Un tema no menor fue implementar un programa de seguimiento y control de materiales y residuos en la obra, proceso clave para garantizar la sostenibilidad del proyecto. Para lograrlo, Bravo Izquierdo estableció rigurosos procedimientos que garantizaran el correcto almacenamiento, utilización y gestión de los materiales. “La segregación y el reciclaje de residuos fueron fundamentales en cada etapa de la obra. Aunque aún es un desafío la gestión de residuos en la industria de la construcción, esta experiencia fue muy positiva ya que se hizo posible el reducir el impacto ambiental, contribuyendo a una construcción más sostenible”, comenta el profesional.

Uno de los principales desafíos técnicos del proyecto fue garantizar que la infraestructura cumpliera con los requisitos de eficiencia energética, considerando las condiciones climáticas extremas de Punta Arenas. El aislamiento térmico y las soluciones para la calefacción y ventilación fueron fundamentales en este proceso. “Además, el clima extremo también presentó dificultades logísticas, como el transporte de materiales, pero gracias a nuestra experiencia en la región, pudimos superar estos obstáculos”, explica.

Para Bravo Izquierdo, la aplicación de la certificación CES fue un proceso acucioso en términos de tiempo y recursos, pero completamente alcanzable, “especialmente por nuestra experiencia en proyectos del MOP”, indica Bravo y añade que incorporaron nuevas mediciones a sus estándares, “pues creemos que este tipo de certificación es muy valiosa a largo plazo”.

¿Cómo ven la importancia de la certificación CES para la industria de la construcción en Chile?

La certificación CES es de gran importancia para la industria de la construcción en Chile, ya que impulsa la construcción de edificios más sostenibles, eficientes y responsables con el medio ambiente. La demanda de proyectos sustentables está en constante crecimiento, y contar con una certificación reconocida permite a las empresas destacarse y ser más competitivas en un mercado que valora cada vez más la sostenibilidad, y fomenta una cultura de construcción más consciente de los recursos y el impacto ambiental.

¿Qué mensaje le darían a otras constructoras o mandantes que están evaluando certificar proyectos con CES?

A otras constructoras y mandantes les diríamos que la certificación CES es una inversión a largo plazo que no solo mejora la calidad de los proyectos, sino que también fortalece la reputación de la empresa como responsable y comprometida con la sostenibilidad. Aunque el proceso puede requerir un esfuerzo adicional, los beneficios en términos de eficiencia operativa, ahorro de recursos y el reconocimiento en el mercado lo hacen altamente valioso. Los invitamos a sumarse a esta tendencia de construir con conciencia ambiental y ser parte del cambio hacia un sector más sustentable.

Edificios con propósito: educación sustentable en universidades y jardines infantiles

Desde la eficiencia energética hasta el confort de sus ocupantes, la Certificación Edificio Sustentable (CES) se consolida como un pilar fundamental en la infraestructura educativa chilena. Descubre cómo destacadas casas de estudio y jardines infantiles están implementando esta herramienta para crear ambientes de aprendizaje más saludables y conscientes con el medio ambiente.

El auge de la construcción sustentable en Chile ha encontrado un terreno fértil en el ámbito educativo, con instituciones de renombre y organismos públicos liderando el camino hacia edificaciones más eficientes y amigables con el medio ambiente. A diez años de su creación, la Certificación Edificio Sustentable (CES) se ha posicionado como un referente clave en esta transformación, impactando positivamente en el diseño, construcción y operación de espacios universitarios y jardines infantiles a lo largo del país.

A continuación, revisaremos algunos de los ejemplos más representativos que dan cuenta de estos avances hacia una construcción más sustentable.

Universidad Católica: Un compromiso con la carbono neutralidad

La Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) ha abrazado la certificación CES como un pilar fundamental en su compromiso por alcanzar la carbono neutralidad al 2038. Desde 2010, la PUC ha ido incorporando criterios de sustentabilidad en el diseño de su infraestructura, culminando en la decisión de implementar CES a partir de 2020. Actualmente, la universidad cuenta con dos edificios certificados: el Complejo Interdisciplinario Michel Durand (1.500 m²) y el Edificio Aulas Las Pataguas (4.590 m²), además de otros proyectos en distintas etapas de certificación.

Francisco Palacios, profesional de la Subdirección de Planificación y Proyectos de la Dirección de Infraestructura UC, señala que “la implementación de CES ha consolidado una metodología de diseño que prioriza la reducción de demandas energéticas a través de estrategias pasivas, como una envolvente eficiente, aislación térmica y optimización de la ventilación e iluminación natural”. Este enfoque no solo busca la eficiencia, sino también mayor confort para los usuarios. 

La experiencia ha permitido a la UC generar una cultura y conocimientos en torno a la sustentabilidad y eficiencia energética, integrando los criterios CES en todos los proyectos de infraestructura mayores a 1.000 m². Esta visión se alinea con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria, convirtiendo los edificios en espacios que propician un mejor desarrollo académico, docente y administrativo.

Universidad Católica del Maule: Infraestructura como herramienta formativa

La Universidad Católica del Maule (UCM) ha asumido la certificación CES como un reflejo de su compromiso institucional con la sustentabilidad y la mejora de la calidad de vida de su comunidad. Con dos edificios ya certificados, el San José y el de Medicina; y un tercero en proceso, la UCM destaca la importancia de CES para asegurar estándares técnicos y de desempeño ambiental.

Paulina Loyola, jefa del Departamento de Desarrollo Sustentable de la UCM, sostiene que “la incorporación de CES ha promovido una planificación integral y colaborativa en el diseño, priorizando el confort térmico, la iluminación natural, la ventilación eficiente y la gestión responsable del agua y la energía. En la construcción, se han adoptado prácticas más sostenibles, y en la operación, se ha observado una mejora en el desempeño energético y una mayor conciencia sobre el uso eficiente de los recursos”. 

Para la UCM, la infraestructura es un componente activo en los procesos formativos, donde los espacios sustentables fomentan el bienestar, la concentración y la salud de estudiantes y docentes. Por lo tanto, “estos edificios se transforman en recursos pedagógicos vivos, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas”, señala Loyola. Así, la certificación CES es vista como una herramienta estratégica para construir una universidad resiliente, moderna y con visión de futuro.

JUNJI: Espacios educativos para la primera infancia con sello sustentable

La Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) ha dado un paso significativo hacia la sustentabilidad en la educación inicial, con 31 iniciativas en proceso de certificación CES en todo el país, incluyendo 2 ya certificadas, los jardines infantiles Lircay, de Talca; y Pinocho, de Temuco. Para JUNJI, los jardines infantiles son considerados un “tercer educador”, por lo que buscan brindar las mejores condiciones para el aprendizaje y desarrollo de niñas y niños.

José González, director del Departamento Cobertura y Habilitación de Espacios Educativos, señala que la certificación CES ha influido en el diseño de los jardines, “volviéndolos más exigentes en cuanto al comportamiento climático y el confort para toda la comunidad educativa. Esto se traduce en una reducción del consumo de energía y agua potable, así como en una gestión de residuos más eficiente, desde la construcción hasta la operación del establecimiento”. 

En ambos proyectos se priorizaron soluciones pasivas como ventilación cruzada, aislación y envolventes térmicas eficientes, y el uso de materiales que reducen el ruido interior y exterior. González agrega que aunque la inversión inicial puede ser mayor, las estrategias sustentables reducen significativamente los costos de operación. Los equipos educativos y las familias valoran el confort térmico, el aumento del rendimiento en las actividades y la disminución de enfermedades en los recintos certificados. “JUNJI ha incorporado la certificación CES como un sello para su nueva infraestructura institucional, alineándose con los ODS y promoviendo prácticas sostenibles para las futuras generaciones”, concluye González.

Universidad Austral de Chile: Elevando la calidad de la infraestructura universitaria

La Universidad Austral de Chile (UACh) se ha sumado activamente a la corriente de la construcción sustentable, contando con tres edificios certificados por CES en distintas etapas del proceso: la Clínica de Atención Psicológica, la Sala Cuna para hijos e hijas de funcionarios(as) y el Pabellón Docente, este último reconocido con el primer lugar en la categoría de proyecto precertificado en los Premios CES 2022. “Este compromiso institucional con CES refuerza la política de la universidad de reconocer la sustentabilidad como un eje estratégico para su desarrollo, garantizando eficiencia, durabilidad, habitabilidad y reducción del impacto ambiental en sus proyectos”, explica María José Escares Martínez, directora de Infraestructura y Servicios de la Universidad Austral de Chile.

La implementación de los estándares CES ha elevado la calidad de los espacios universitarios, promoviendo un diseño más eficiente y consciente. Los impactos clave incluyen un uso responsable de energía y agua, mejoras en el confort térmico y ambiental, y la integración de sistemas orientados a una operación eficiente. “El proceso de certificación ha fortalecido las capacidades técnicas de la UACh y ha impulsado una visión integral del ciclo de vida de los proyectos, desde el diseño hasta la operación”, agrega Escares.

Los criterios CES se han integrado progresivamente en los nuevos proyectos de infraestructura universitaria, estableciendo un requisito transversal en el desarrollo de nuevos recintos. La UACh destaca que la infraestructura sustentable no solo mejora las condiciones físicas, sino que también se convierte en una herramienta formativa, actuando como recurso pedagógico y fomentando la conciencia ecológica en la comunidad universitaria.

La UC apuesta en serio por la sustentabilidad: ya suma 10 edificios con certificación CES

Con dos edificios certificados, tres precertificados y cinco en proceso, la Pontificia Universidad Católica de Chile consolida su compromiso con la carbono neutralidad al 2038. Francisco Palacios, de la Dirección de Infraestructura, destaca cómo CES ha transformado sus estándares de diseño y confort.

La sustentabilidad en la infraestructura universitaria dejó de ser una declaración de principios para convertirse en una política concreta en la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). La institución ya suma 10 edificios inscritos en la Certificación Edificio Sustentable (CES), herramienta nacional que evalúa el comportamiento ambiental de las edificaciones de uso público en Chile.

Francisco Palacios, profesional de la Subdirección de Planificación y Proyectos de la Dirección de Infraestructura UC, cuenta que la decisión de adoptar CES responde a una meta institucional clara: alcanzar la carbono neutralidad al 2038. “Desde el año 2020 se decidió implementar la certificación CES como un avance concreto en el compromiso de la Universidad”, explica, en línea con el eje de gestión institucional del Plan de Desarrollo UC y la Estrategia para la Acción Climática.

De edificios aislados a una estrategia transversal

Actualmente, la UC cuenta con dos edificios certificados, el Complejo Interdisciplinario Michel Durand, en Villarrica, y el Edificio Aulas Las Pataguas (ex DISE), además de tres precertificados y cinco en proceso de evaluación, que incluyen desde facultades hasta clínicas veterinarias y salas de clases generales en el campus San Joaquín.

Pero más allá de la cantidad, lo relevante es el cambio de enfoque que CES ha generado en la forma de proyectar arquitectura e instalaciones. “El mayor impacto ha sido poder consolidar una metodología para la definición de estándares de diseño arquitectónico y de instalaciones”, señala Palacios. Según explica, hoy los diseños buscan primero reducir la demanda energética mediante estrategias pasivas —como aislación, ventilación e iluminación natural— antes de optar por soluciones activas como climatización o iluminación artificial.

Uno de los aprendizajes más valiosos, apunta Palacios, ha sido la capacidad de incorporar la sustentabilidad como parte integral del desarrollo de cada obra. “Se ha generado una cultura y conocimientos en torno a la sustentabilidad y eficiencia energética”, dice, lo que ha permeado tanto al equipo técnico como al resultado final que experimentan usuarios y usuarias.

“Contar con espacios con estrategias de diseño aplicadas y altos estándares de confort permite que las actividades docentes, académicas y administrativas se desarrollen de mejor forma”, destaca. En ese sentido, el foco ha estado en los espacios para estudiantes, “puesto que son el centro de nuestro quehacer y podemos aportar desde la infraestructura en su desarrollo académico”, afirma.

Lo que viene

A partir de la buena experiencia, la UC ha decidido establecer CES como criterio general para todos los proyectos de más de 1.000 m², y evaluar su aplicación en obras menores, siempre incorporando criterios de eficiencia y asesoría especializada. La sostenibilidad, entonces, ya no es un “plus”, sino un nuevo estándar base.

Con este enfoque, la UC no solo suma metros cuadrados certificados, sino que apuesta por transformar el entorno académico desde el diseño responsable, alineado con sus compromisos climáticos y con una visión que pone a la comunidad universitaria en el centro.

La Defensoría Regional de La Araucanía destaca por su diseño sustentable

Durante una visita liderada por la arquitecta Romy Luckeheide, profesional de CES, se conocieron en terreno las estrategias que permitieron al edificio alcanzar la certificación CES versión 1.1, subrayando su compromiso con la sustentabilidad y el bienestar de sus usuarios.

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La arquitecta Romy Luckeheide, parte del equipo de la Certificación Edificio Sustentable (CES), visitó recientemente el edificio de Reposición de la Defensoría Regional de La Araucanía y Local de Temuco, ubicado en Arturo Prat 280, a los pies del cerro Ñielol. La actividad contó con la participación de Alejandro Bizama Tiznado, director administrativo regional de la Defensoría, y Rodrigo Vargas, asesor CES, quienes guiaron el recorrido por las instalaciones que operan desde enero de este año.

Durante la visita se destacaron las principales estrategias implementadas para lograr un desempeño ambiental sobresaliente, entre ellas una significativa reducción del consumo energético y del uso de agua potable. El edificio obtuvo la certificación CES versión 1.1 con un total de 42,5 puntos.

Entre sus características técnicas, se cuenta con un sistema de aislamiento térmico exterior continuo, grandes ventanales con termopanel orientados al norte y protegidos por celosías, lo que favorece la iluminación natural y el confort térmico pasivo, disminuyendo en un 28% la demanda anual de energía para climatización e iluminación. Asimismo, se logró una reducción del 34,3% en el consumo de agua potable, gracias a la eficiencia de sus sistemas sanitarios.

El edificio, de tres niveles y un subterráneo, cuenta con una superficie total de 2.161 m² y fue diseñado por el arquitecto Sergio Carrasco Santos, con Rodrigo Vargas como asesor CES. La unidad técnica estuvo a cargo de la Dirección de Arquitectura del MOP y la evaluación fue realizada por la entidad B-Green.

Además, en su etapa constructiva, se gestionaron residuos de obra como despuntes de fierro y madera, promoviendo el reciclaje y la economía circular. El edificio se inserta en un entorno urbano institucional consolidado, compartiendo barrio con la Corte de Apelaciones, la Contraloría Regional y el icónico Pabellón de La Araucanía, símbolo chileno en la Expo Milán 2015.

Esta visita reafirma el compromiso de la Certificación Edificio Sustentable con el impulso de edificaciones más responsables con el medio ambiente, confortables para sus usuarios y alineadas con los objetivos de desarrollo sostenible del país.

Compromiso con la sustentabilidad: Reconocimiento a los pioneros de la certificación CES

A 10 años del nacimiento de la Certificación Edificio Sustentable, celebramos a los primeros proyectos que confiaron en esta herramienta innovadora y a las instituciones que impulsaron su creación, marcando un hito en la construcción sustentable en Chile.

Con altos estándares y foco en las condiciones locales, la Certificación de Edificio Sustentable (CES) se consolida como referente en nuestro país, gracias al impulso inicial de instituciones clave como el Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos, el Instituto de la Construcción, y la valiosa colaboración de entidades como el Ministerio de Salud, Ministerio de Educación, Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ministerio de Desarrollo Social, Agencia Chilena de Eficiencia Energética, Colegio de Ingenieros, Duoc UC, Chile GBC, Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización A.G., DITAR y Diseñadores de Iluminación Asociados (DIA).

Hoy, en el marco de la celebración de nuestros 10 años, queremos reconocer a los primeros proyectos que, confiando en esta nueva certificación, sentaron las bases para una construcción pública más sustentable, eficiente y adaptada a la realidad local. Se trata de los primero cinco inscritos fuera de la fase piloto: Cuartel de Bomberos de Cunco y Centro Deportivo Integral de Mariquina, ambos inscritos en enero de 2016; Edificio Consistorial de Tierra Amarilla, ⁠Escuela Collin Alto y ⁠Taller de Vialidad en Putre, los tres inscritos en marzo de 2016.

Cuartel de Bomberos de Cunco 

  • Segundo lugar en los Premios CES 2019, con el nivel de certificación Destacada. 
  • Mandatado por el Cuerpo de Bomberos de Cunco.
  • Unidad técnica: DA MOP La Araucanía.
  • Certificado con 60,5 puntos. 
  • Logró la certificación el 8 de agosto de 2018.
  • Reducción en un 21% de horas de disconfort y un 55% en demanda de energía. 
  • Ahorro del 36% en consumo de agua.

Centro Deportivo Integral de Mariquina 

  • Mandatado por el Instituto Nacional de Deportes.
  • Certificado con 63,5 puntos, con el nivel de certificación Destacada.
  • Logró la precertificación CES el 22 de agosto de 2016.
  • Implementó soluciones de confort lumínico y acústico en espacios amplios.

En este caso, “el desafío estuvo en el análisis detallado de materiales y en la búsqueda de información técnica que permitiera cumplir con los requerimientos de confort acústico y lumínico en espacios amplios y de uso variable, lo que implicó un trabajo riguroso de evaluación”, explica Rodrigo Escobar, asesor CES.

Edificio Consistorial de Tierra Amarilla

  • Mandatado por la Municipalidad de Tierra Amarilla.
  • Unidad técnica: DA MOP Atacama.
  • Certificado con 42 puntos. 
  • El proceso de certificación se extendió entre enero de 2016 y abril de 2023, logrando la certificación el 14 de abril de 2023.

Escuela Collín Alto

  • Mandatada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP).
  • Unidad técnica: DA MOP La Araucanía
  • Certificada con 45,5. 
  • El proceso de certificación se extendió entre marzo de 2016 y febrero de 2021, logrando la certificación el 5 de febrero de 2021.
  • Respondió al desafío de un diseño circular con soluciones de eficiencia energética y lumínica. 

En este caso, Gonzalo Mut, asesor CES en la etapa de precertificación, relata que, dada la planta circular, “el desafío fue lograr un desempeño térmico y lumínico homogéneo en las salas a medida que sus orientaciones iban variando. Esta característica nos obligó a profundizar los estudios de modelo energético y lumínico, evaluando diferentes alternativas hasta llegar a una solución optimizada”.

Taller de Vialidad de Putre 

  • Mandatado por la Dirección de Vialidad del MOP.
  • Unidad técnica: DA MOP Arica y Parinacota.
  • Logró la precertificación, con 56 puntos, el 20 de diciembre de 2017.
  • Adaptó sistemas pasivos y activos a condiciones de altura y clima extremo.

Sobre este proyecto, el asesor CES a cargo, Rodrigo Escobar, resalta que “adaptar los sistemas pasivos y activos a las condiciones de altura y al clima extremo fue especialmente complejo. Al tratarse de uno de los primeros desarrollos bajo criterios CES, se requirió una coordinación intensa entre las especialidades de climatización, iluminación y arquitectura, para lograr soluciones compatibles con los estándares de eficiencia y confort exigidos”.

La mirada de los expertos

Gonzalo Mut, arquitecto y asesor de la precertificación del Edificio Consistorial de Tierra Amarilla y de la Escuela Collín Alto, destaca que CES “realmente garantiza el nivel de sustentabilidad de un proyecto. Lo que más rescatamos es su enfoque de realidad local, desde consideraciones y ponderaciones climáticas hasta la exigencia a proveedores de productos y servicios de la construcción, sin dejar de empujar mejoras en los estándares actuales”.

Por su parte, Rodrigo Escobar, ingeniero acústico y asesor de CES para la certificación del Cuartel de Bomberos de Cunco; así como la precertificación del Centro Deportivo Integral de Mariquina y del Taller de Vialidad en Putre, coincide con la importancia del foco de CES en los requerimientos locales, agregando que “más que cumplir una exigencia, vimos en CES una oportunidad para consolidar un estándar de diseño y operación que fuera más allá de la normativa vigente, asegurando condiciones dignas, saludables y eficientes para los usuarios de los proyectos”.

“Todos estos proyectos reflejan cómo CES se ha convertido en un impulso hacia una construcción más eficiente, consciente y adaptada a las realidades locales. Seguiremos trabajando junto a instituciones, profesionales y empresas para promover un entorno construido que no solo reduzca su impacto ambiental, sino que también mejore la calidad de vida de las personas”, comenta Hernán Madrid, jefe de CES.

Por ello, “reconocemos a las instituciones públicas, privadas y académicas que impulsaron la creación de CES, y a todos quienes, con visión de futuro, han apostado por un entorno construido que mejora la calidad de vida de las personas y reduce el impacto ambiental”, añade.