Margarita Cordaro: una trayectoria pública al servicio de la construcción sustentable

Arquitecta de la Dirección de Arquitectura del MOP y vicepresidenta de Certificación Edificio Sustentable hasta el 31 de agosto de 2026, Margarita Cordaro fue parte del trabajo que dio origen a CES y de su desarrollo posterior. Su legado queda asociado al impulso del diseño pasivo, la eficiencia energética, la calidad ambiental de la edificación pública y la articulación público-privada que permitió consolidar una certificación nacional para edificios de uso público.

La jubilación de Margarita Cordaro de sus funciones en el Ministerio de Obras Públicas marca el cierre de una etapa significativa para la Dirección de Arquitectura del MOP y para Certificación Edificio Sustentable, CES. Hasta el 31 de agosto de 2026, la profesional se desempeñó como vicepresidenta de CES, luego de haber estado vinculada desde los inicios al desarrollo de la certificación y, posteriormente, a su Comité Directivo.

Su retiro fue reconocido por la Dirección de Arquitectura en una ceremonia realizada el miércoles 26 de agosto en el auditorio del nivel central del MOP, donde se homenajeó a nueve funcionarios y funcionarias que se acogieron a retiro. En la ocasión, Margarita Cordaro fue una de las personas reconocidas junto a profesionales de distintas regiones y del nivel central.

Durante la ceremonia, el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, destacó el sentido de vocación de quienes dejan el servicio: “una cosa es jubilarse del trabajo, pero uno no se jubila de la vocación”. En representación del personal reconocido, Cordaro agradeció el afecto recibido y subrayó que, para los arquitectos, la Dirección de Arquitectura es “como una segunda escuela de arquitectura”, agregando: “El MOP le da equilibrio al país con lo que hace. Es un orgullo”.

Los primeros pasos de una certificación nacional

El vínculo de Margarita Cordaro con CES se remonta a los años previos a la creación formal de la certificación. En 2007 se integró al Instituto de la Construcción representando formalmente a la Dirección de Arquitectura en el Comité de Certificación de Calidad Ambiental de Edificios, liderado por José Pedro Campos. Ese trabajo se desarrolló “en un clima de mucha expectativa y ansiedad en torno a lo que significaba lo que estábamos haciendo”, recuerda.

Cordaro destaca que la participación de instituciones públicas, privadas, la academia, colegios profesionales, empresas, consultores y profesionales “le dio un carisma especial de universalidad e inclusión”. En esa etapa, se revisaron certificaciones y reglamentaciones existentes, llegando a confeccionar un listado de aproximadamente mil requerimientos, antes de postular el proyecto a Corfo Innova para avanzar en un desarrollo “profesional exigente, académico y riguroso” que recogiera la diversidad geográfica, climática, territorial y cultural del país.

En su trayectoria, el diseño pasivo y la eficiencia energética aparecieron tempranamente como desafíos para la arquitectura pública. Cordaro recuerda que en 1993, como arquitecta proyectista de la Dirección de Arquitectura del MOP, trabajó con lineamientos de diseño arquitectónico pasivo para el edificio de la Seremi MOP de la Región de Los Ríos. “El concepto y su aplicación se convirtieron en un desafío, era un gran cambio y era una oportunidad de diseñar con requerimientos de calidad, eficiencia y responsabilidad con el medio ambiente”, señala.

El aporte de la Dirección de Arquitectura del MOP

Desde la Dirección de Arquitectura, Cordaro impulsó una línea de trabajo que buscaba incorporar criterios de confort ambiental y eficiencia energética en la edificación pública. Entre los antecedentes que menciona se encuentran cursos, diplomados, estudios, proyectos Corfo/Innova y el desarrollo de herramientas técnicas orientadas a apoyar el diseño y la obra en distintas zonas del país.

En 2012, el Instituto de la Construcción, junto a la Dirección de Arquitectura del MOP, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos e Idiem como unidad técnica, postuló el proyecto Innova Chile que dio origen a la Certificación Nacional Edificio Sustentable. En 2014 se generaron los manuales de Evaluación y Calificación y el Manual de Operación del sistema nacional de certificación para edificios de uso público, con participación de instituciones interesadas y colaboradoras.

Para Cordaro, era fundamental que Chile contara con una certificación capaz de evaluar, calificar y certificar el grado de sustentabilidad ambiental de los edificios. Para ella, CES permitió “verificar el cumplimiento de las variables del diseño sustentable exigido”, con una evaluación realizada por una tercera institución técnica independiente.

Uno de los aportes que la Dirección de Arquitectura del MOP llevó al sistema fue la necesidad de contar con una etapa de precertificación del diseño, independiente de la certificación de obra, considerando las particularidades de los proyectos de inversión pública, que suelen involucrar distintas etapas de licitación para diseño y construcción.

Cordaro también releva como aporte la posibilidad de disponer de edificios públicos para realizar mediciones y someterlos a evaluación, además de promover que el diseño arquitectónico pasivo tuviera una valoración relevante dentro del sistema de certificación.

Colaboración público-privada y crecimiento de CES

Para la arquitecta, la construcción de CES fue una experiencia de colaboración entre distintos mundos. Sobre el trabajo con la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos y el Instituto de la Construcción, señala que fue “enriquecedor por la diversidad de los campos de acción de cada institución” y que permitió “escuchar, evaluar, valorar y consensuar las diferentes perspectivas” que afectan a un proyecto de inversión.

Esa colaboración fue clave para generar “unidad conceptual y de procedimientos” en los requerimientos que formarían los parámetros de la certificación chilena. También destaca el valor de sumar al mundo público, privado y académico, porque ese respaldo “incluye todas las miradas que permiten tener una visión integral”.

A diez años de su implementación, Cordaro evaluó la evolución de CES como “notable”, destacando que, “sin ser norma, sin ser obligatoria y sin ser ley”, la certificación se insertó como una gestión de calidad necesaria para medir los resultados de la edificación, el compromiso con el medio ambiente y la eficiencia energética.

Entre los hitos que le generan especial orgullo, menciona la implementación del protocolo de colocación de Placa CES en edificios certificados, con participación de mandantes, usuarios, unidades técnicas, consultores y comunidad. También destaca que, entre 2017 y 2022, el MOP cumplió una meta ambiental del Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático mediante la exigencia de los TDRe de la Dirección de Arquitectura y CES en licitaciones.

Otro hito fue el reconocimiento internacional del sistema CES aplicado a proyectos de edificación pública de la Dirección de Arquitectura del MOP. Cordaro recuerda que en el Ministerio de Hacienda fueron auditados por agencias internacionales en las variables ambientales de la certificación y en la gestión técnica y financiera de la DA, proceso que permitió a Chile emitir Bonos Verdes.

Una mirada de futuro

En sus reflexiones sobre los desafíos de CES, Cordaro pone énfasis en el cambio climático, la resiliencia, la necesidad de una zonificación climática y térmica más detallada, y la importancia de avanzar hacia la etapa de operación a través de CES Sello Plus Operación, para completar el ciclo de la construcción.

También plantea que el Estado debe liderar la consolidación de la sustentabilidad en la infraestructura pública, mediante políticas de largo plazo y gobernanzas que permitan avanzar en la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.

Su visión para los próximos años resume el sentido de una trayectoria dedicada a instalar la sustentabilidad como parte de la calidad de la edificación pública: “Me gustaría un CES más formalizado, integrador, con gran compromiso por las instituciones que lo forman y con financiamiento para lograr un constante desarrollo técnico y así representar con calidad y transparencia la gestión de Certificación de nuestra edificación e infraestructura de uso público”.

Cordaro sintetiza el sentido de ese legado: “Construir con responsabilidad no es una opción: es una necesidad”.

“Diseñar con responsabilidad ambiental fue un gran cambio y una gran oportunidad”

Margarita Cordaro, arquitecta, vicepresidenta de CES y pionera de la construcción sustentable en el sector público, repasa su trayectoria impulsando la certificación desde la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. Asegura que CES ha sido clave para verificar la calidad de los edificios públicos y proyecta los nuevos desafíos del sistema.

Con más de cuatro décadas de experiencia en arquitectura pública, Margarita Cordaro ha sido una de las principales impulsoras del enfoque sustentable en la edificación estatal en Chile. Desde su rol en la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP), ha participado en el desarrollo de estudios, proyectos, convenios, capacitaciones y lineamientos técnicos que hoy son base del modelo de la Certificación Edificio Sustentable (CES). Fue parte activa desde los inicios de este sistema, integrando el Comité de Certificación de Calidad Ambiental de Edificios, y ha seguido colaborando activamente como representante del MOP. Ha sido presidenta y vicepresidenta del CES en varios periodos, y en 2020 obtuvo el Premio CES al Profesional Destacado.

En esta entrevista, Margarita Cordaro recorre los hitos del proceso que dio origen a CES, los aportes del sector público a su desarrollo, el impacto que ha tenido en la gestión de proyectos y los desafíos que enfrentará en el futuro. Sus respuestas reflejan el compromiso institucional y personal con una arquitectura que combina calidad, diseño pasivo, eficiencia energética y responsabilidad ambiental.

¿Cómo recuerda los inicios de CES?

Me integré en 2007 al Instituto de la Construcción representando a la Dirección de Arquitectura en el Comité de Certificación de Calidad Ambiental de Edificios. Fue un proceso lleno de expectativa, con participación amplia desde lo público, privado, academia y consultores. Se revisaron normativas y certificaciones, y se llegó a un listado de cerca de mil requerimientos. Fue clave postular a Corfo Innova, porque se necesitaba un desarrollo profesional riguroso que considerara la diversidad territorial y climática del país.

Reunión en el MOP proyecto Innova DA-MOP, 2012.

¿Qué la motivó personalmente a involucrarse?
Como arquitecta de la DA MOP, ya en 1993 trabajaba con lineamientos de diseño pasivo y eficiencia energética. Aunque hubo dificultades para aplicarlos por desconocimiento técnico, el concepto me desafió y me motivó. Fue una oportunidad para proyectar edificios públicos con criterios de eficiencia y calidad ambiental. Desde entonces, hemos desarrollado estudios, cursos y diplomados en todo el país, generando herramientas como los TDRe de la DA  para generar sinergia en el desarrollo de las licitaciones con criterios de sustentabilidad.

Desde el MOP, ¿por qué era importante una certificación como CES?
La DA ya contaba con guías técnicas agrupadas en cuatro ámbitos —diseño pasivo, confort ambiental, ahorro de energía y agua— que se alineaban con los principios de CES. Esta certificación permite verificar el cumplimiento de esas variables mediante una evaluación técnica independiente, lo que da transparencia y objetividad al proceso.

Reunión Comité Directivo CES, 2013.

¿Cuáles fueron los principales aportes del MOP al sistema CES?
El más importante fue visibilizar la gestión que implica un proyecto de inversión pública. Propusimos incorporar una etapa de precertificación del diseño, separada de la certificación de obra. Esto responde a la realidad de los proyectos públicos, que suelen desarrollarse en etapas distintas y con cambios de autoridades. También fue útil contar con edificios públicos como casos reales para medición y evaluación.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con otras instituciones?
Fue enriquecedora. Escuchar, valorar y consensuar distintas miradas nos permitió generar una unidad conceptual que se plasmó en los parámetros de la certificación chilena. Fue un aprendizaje colectivo.

¿Qué valor le asigna a la colaboración público-privada?
Es esencial, y sumo también a la academia. Esta alianza permite una visión integral, que fortalece las iniciativas y conduce a las instituciones a generar las condiciones técnicas y legales para su implementación.

¿Cómo evalúa la evolución de CES en estos 10 años?
Ha sido notable. Sin ser ley ni obligación, CES se ha instalado como una gestión de calidad necesaria. Se ha ampliado a nuevos usos como hospitales y aeropuertos, y ha crecido la demanda de certificaciones. Ha habido reconocimiento internacional a través de la aplicación del sistema en proyectos gestionados por la DA MOP, lo que fue auditado y valorado y que permitió al país emitir Bonos Verdes.

¿Qué hitos destaca con especial orgullo?
Uno es el protocolo formal  de colocación de placas CES en edificios certificados, con participación local de usuarios, consultores y comunidad. El otro, el cumplimiento de la meta ambiental del Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático 2017–2022, gracias al uso de CES y TDRe de la DA en licitaciones públicas. También el reconocimiento internacional por la gestión de la DA MOP, que dio pie a los Bonos Verdes y formalizado a través del Ministerio de Hacienda.

¿Qué cambios ha visto en los mandantes públicos?
Ahora hay un enfoque más integral. Desde la firma del convenio entre la DA y el mandante, se incorporan exigencias de sustentabilidad y Certificación CES. Esto permite verificar resultados en diseño y obra. Los mandantes ahora conocen cómo funcionará su edificio y valoran el confort ambiental y el ahorro energético.

¿Qué desafíos enfrenta CES hacia el futuro?
Los desafíos ya están aquí. El cambio climático y las amenazas naturales exigen incorporar resiliencia, considerando riesgos sismológicos, aluvionales o de inundación. Otro reto es una zonificación climática más detallada, incluso para la Antártica. Además, hay que avanzar en el fortalecimiento de certificación en etapa de operación: CES Plus Operación.

¿Qué rol debe jugar el Estado en consolidar la sustentabilidad?
El Estado debe liderar. Tenemos compromisos globales que requieren políticas de largo plazo. Aunque no es fácil equilibrar lo financiero con lo ambiental, debemos generar gobernanza para lograrlo.

¿Y qué le gustaría ver en CES en 10 años?
Un CES más formalizado, con fuerte compromiso institucional y financiamiento adecuado, que garantice un desarrollo técnico continúo y transparente en la certificación de edificios e infraestructura pública.

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