Con más de 650 proyectos en su historial y ahorros equivalentes al consumo de 25.000 viviendas, CES reconoció a sus actores clave y presentó una nueva versión, diseñada para mejorar el confort y la eficiencia en proyectos habitacionales.
La Certificación Edificio Sustentable (CES) cerró oficialmente las celebraciones de su primera década de existencia en una ceremonia que no solo sirvió para repasar los logros alcanzados desde su génesis en 2012, sino también para delinear la hoja de ruta de los próximos años. Durante el encuentro, se destacó el éxito de un modelo que ha logrado certificar o iniciar procesos en 652 proyectos, abarcando desde pequeños jardines infantiles hasta grandes hospitales y aeropuertos.
Ricardo Fernández, presidente de CES, reflexionó sobre este periodo señalando que “la sustentabilidad no es solamente técnica o ambiental, es un proceso cultural”. Según Fernández, el sistema ha logrado instalar una nueva forma de entender el desarrollo en Chile, donde “lo sustentable ya no es la excepción, sino la expectativa de todos nosotros”.
Un balance de ahorro y compromiso social
El jefe de CES, Hernán Madrid, presentó las cifras actualizadas a 2025, que demuestran el impacto medible de los edificios certificados en el entorno y la economía nacional:
Ahorro energético: Los proyectos certificados han ahorrado más de 75 millones de kWh al año, lo que equivale al consumo anual de 25.000 viviendas.
Impacto presupuestario: Esta eficiencia representa una reducción de costos de aproximadamente 2.200 millones de pesos anuales en energía.
Reducción de emisiones: Se ha evitado la emisión de 38.000 toneladas de CO2 equivalente por año, valoradas socialmente en 2,7 millones de dólares.
Reconocimiento a los pilares de la certificación
La ceremonia incluyó un espacio para distinguir a los profesionales y empresas que han liderado la implementación del estándar durante estos diez años:
Fernanda Soto (Asesora con más proyectos): Fue reconocida por su labor en 71 proyectos, principalmente en la zona sur. Al recibir el premio, Soto destacó que “hoy en día, independiente de que un proyecto sea CES o no sea CES, el CES es un referente, porque se nombra en todo estudio de eficiencia energética”.
Arquitectos Crisosto Smith Ltda.: Con 39 proyectos integrados al sistema, Andrés Crisosto valoró la madurez del modelo: “Es una labor que hemos ido incorporando después de 10 años como algo muy natural y muy fluido, aunque al principio nos costó”.
88 Limitada (Entidad evaluadora): Esta oficina ha realizado 251 evaluaciones. Su representante, Mauricio Ramírez, enfatizó la conexión territorial de la herramienta, que “nos ha permitido conocer todo nuestro país… desde el pleno desierto de Atacama viendo edificios hasta la Tierra del Fuego”.
El salto al sector habitacional: CES Inmobiliario
Como principal hito futuro, se anunció oficialmente CES Inmobiliario, una versión del sistema adaptada a la realidad nacional para proyectos residenciales y mixtos privados. Esta herramienta busca responder a la necesidad de llevar el confort y la eficiencia energética directamente a los hogares de las personas.
Calibración y pilotos: El estándar se está ajustando mediante la evaluación de tres proyectos concretos ubicados en Valparaíso, Santiago y Puerto Varas.
Disponibilidad: Se espera que la versión final del servicio esté operativa en marzo, posicionándose como una alternativa técnica robusta frente a sellos extranjeros.
Financiamiento verde: CES está trabajando con BancoEstado para que estos estándares sirvan como base para calibrar créditos de construcción con mejores tasas para proyectos sustentables.
Sobre este lanzamiento, Ricardo Fernández concluyó que “CES Inmobiliario es una herramienta pensada para proyectos residenciales que buscan incorporar estándares de sustentabilidad medibles, confiables y adaptables a la realidad nacional”. El anhelo final de la institución es convertir este modelo chileno en un producto de exportación que permita a profesionales nacionales prestar servicios en países como Perú y Argentina.
Desde Diego de Almagro, Temuco y Santiago, hasta Timaukel y la Antártica, los proyectos premiados en la séptima edición del Premio CES reflejan la diversidad territorial de la edificación sustentable en Chile. La certificación reconoció en la CChC, a iniciativas públicas y privadas que lideran en eficiencia energética, confort ambiental y reducción del impacto ambiental.
En el auditorio de laCámara Chilena de la Construcción (CChC) se realizó la ceremonia de entrega del Premio CES 2025, que distinguió a los proyectos mejor evaluados en el sistema Certificación Edificio Sustentable (CES) durante el último año. La instancia premió a instituciones públicas y privadas que lideran la transición hacia una construcción más responsable, eficiente y saludable en todo Chile.
Los proyectos ganadores de esta séptima edición provienen de distintas zonas del país, desde Diego de Almagro (Atacama), Temuco (La Araucanía) y Santiago (Región Metropolitana), hasta Timaukel (Magallanes) y la Base Aérea Presidente Frei en la Antártica, evidenciando que la sustentabilidad no es exclusiva de una región, sino un objetivo alcanzable a lo largo del territorio.
En representación de la Cámara Chilena de la Construcción, el vicepresidente Claudio Cerda señaló: “Es un honor dar la bienvenida a esta edición de los Premios CES 2025, reconocimiento que se ha consolidado como un referente nacional para destacar los proyectos que están marcando la diferencia en materia de sostenibilidad en la construcción”.
“Hemos sido testigos de una evolución real: hoy existe mayor conciencia, mejores prácticas y un compromiso creciente con la eficiencia energética, el confort ambiental y la reducción del impacto en nuestros territorios”, afirmó Ricardo Fernández, presidente de CES.
“Hoy, más de 650 edificios de uso público están en proceso de certificación. Eso significa mejores espacios para las personas, ahorro energético para los mandantes, y un impacto ambiental más controlado y medible. Es un logro del que todos podemos sentirnos orgullosos”, agregó.
Desde el sector público, el director nacional de la Dirección General de Obras Públicas del MOP, Boris Olguín, expresó: “Una vez más como Ministerio de Obras Públicas nos hacemos presente en esta instancia, donde se premia a los consultores, a los desarrolladores, a los servicios públicos, a los profesionales que están detrás de esto; a toda una estructura, una orgánica que se ha preocupado efectivamente de relevar el tema de la sostenibilidad”.
El presidente de CES finalizó la ceremonia con un llamado al mundo privado: “Nuestro desafío aún no está completo. Hasta ahora, CES ha sido adoptado principalmente en el mundo público. Sin embargo, es fundamental que el mundo privado también se sume y en ello todos ustedes, socios de la Cámara, tienen mucho que colaborar. El sector privado tiene el talento, los recursos y la capacidad de innovación necesarios para acelerar esta transformación. Y la certificación CES está preparada para acompañar ese camino, con una metodología sólida, transparente y adaptada a la realidad nacional”.
Asimismo, Fernández hizo hincapié en que “la sustentabilidad no es una opción, es una responsabilidad compartida. Sigamos construyendo con propósito, con datos, con evaluación técnica y con visión de futuro”, y recordó los impactos tangibles reportados por CES desde 2014 y hasta 2024:
Reducción anual de 51 millones de kWh, equivalente al consumo de 17.000 viviendas.
Disminución de 25.900 toneladas de CO₂, equivalente a sacar 11.000 autos de circulación por un año.
Ahorro estimado de $1.800 millones al año en costo social por reducción de emisiones.
Proyectos ganadores
Categoría: Edificios Certificados
Primer lugar
Oficinas Administrativas de la Planta Fotovoltaica Diego de Almagro Sur (Colbún) – Región de Atacama – 73,5 puntos
Reducción del 84% en horas de disconfort térmico pasivo y 60% en demanda anual de energía para climatización e iluminación.
“Este premio nos motiva enormemente a seguir trabajando en nuestro diseño y nuestra idea de mantener unas oficinas sustentables, que es primordial para nosotros, sobre todo en el ámbito de la energía renovable, que es hoy día donde estamos apostando”, señaló Carlos Alberto Frías, subgerente de proyectos fotovoltaicos y BESS de Colbún.
Empate en segundo lugar (70 puntos):
Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, Temuco – JUNJI – Región de La Araucanía “Demuestra que el diálogo, el compromiso y el objetivo común puede transformar la forma en que construimos, educamos y vivimos”, destacó Felipe Barros, arquitecto de JUNJI Araucanía.
Edificio Aulas Pataguas, Torre B, Campus San Joaquín – PUC – Región Metropolitana “Nos ha permitido consolidar la definición de estándares tanto de arquitectura como de las principales instalaciones, permitiendo implementar mejores espacios, mejores lugares para los alumnos, para nuestra comunidad en general y sobre todo sin descuidar el uso eficiente de los recursos”, señaló Francisco Palacios, jefe de proyectos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Categoría: Proyectos Precertificados
Primer lugar: Edificio Consistorial Timaukel – Región de Magallanes – 87,5 puntos
Segundo lugar: Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin – Antártica – 86,5 puntos
Reposición Escuela Básica Molco Alto – Región de Los Ríos – 75,5 puntos
Premios especiales
Profesional Destacado: Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico de la Universidad de Chile y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable UC (CEDEUS). “Estamos en un momento bien particular, en el año 25 de este siglo, un cuarto de siglo, donde los desafíos del país apuntan hacia el 2050, tenemos compromisos que son importantes para el país, porque yo creo que lo que hemos hecho hasta el momento y los desafíos que vienen traen caminos y desafíos que tenemos que resolver”, señaló al aceptar el premio.
Política Pública Destacada: Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI). “Cuando contamos con espacios, patios, aulas; cuando manejamos responsablemente los residuos, cuando tenemos sistemas de riego eficiente o un invernadero que acerca a niños y niñas a las maravillas de la naturaleza; no solo creamos un espacio educativo de calidad, sino que también sembramos desde la primera infancia valores de sostenibilidad y conciencia ambiental”, manifestó Daniela Triviño, vicepresidenta ejecutiva de Junji.
Iniciativa Privada Destacada: Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Recibió el premio Tomás Dalla Porta, director de Infraestructura, quien afirmó que “la Universidad Católica de Chile ha consolidado su compromiso con la sustentabilidad a través de la incorporación de criterios sustentables en sus procesos de construcción y licitación, de infraestructura embarcada en su estrategia para la acción climática y carbono neutral al 2038 y en su plan de desarrollo institucional”.
Premio a la Trayectoria 10 Años CES: Margarita Cordaro Cárdenas, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, vicepresidenta de CES. La profesional que tiene una carrera de más de 40 años dedicados a la construcción sustentable, expresó con emoción que “Chile está dando un ejemplo en esta certificación de sus edificios con una seriedad bárbara, con un grupo de consultores maravillosos, con evaluadoras increíbles; y lo más importante, con arquitectos, empresas constructoras, consultoras, ingenieros, constructores, todos comprometidos”.
Hace una década dimos un paso audaz: diseñar una certificación que respondiera a nuestra realidad climática, social y constructiva, pero que al mismo tiempo recogiera las mejores prácticas internacionales. Así nació la Certificación Edificio Sustentable (CES), un esfuerzo colectivo que hoy se traduce en más de 600 proyectos inscritos y una transformación palpable en la manera en que concebimos y ejecutamos la edificación pública en Chile.
Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por el Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos y el Instituto de la Construcción, con el apoyo de Innova Corfo y el trabajo técnico del IDIEM, ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta robusta, versátil y con impacto medible. Hoy, CES no solo permite hacer más con menos: mejora la calidad de vida de las personas y reduce significativamente el impacto ambiental de nuestras construcciones.
Los resultados hablan por sí solos. En los 35 edificios certificados que analizamos los bonos verdes del Ministerio de Obras Públicas, encontramos una reducción de 9.600 toneladas de CO₂ equivalente al año y un ahorro energético de 20 millones de kWh anuales. Eso significa menos emisiones, menos gasto y más confort para quienes habitan y usan esos espacios.
Pero el valor de CES va más allá de los números. Ha instalado una nueva forma de pensar la arquitectura y la inversión pública. Ha puesto en valor el diseño bioclimático, el uso eficiente de los recursos y la responsabilidad social en la construcción. Desde escuelas rurales hasta hospitales de más de 100 mil metros cuadrados, CES ha demostrado ser adaptable, exigente y coherente con los desafíos del presente.
Hoy avanzamos hacia nuevas versiones para aeropuertos, infraestructura y edificios existentes. Nuestra meta es ambiciosa: lograr una certificación nacional integrada que abarque todos los tipos de edificaciones. En un contexto global donde la sostenibilidad es prioridad, CES puede ser el aporte chileno en instancias como la COP30 y posicionarse incluso como referente regional, especialmente si se vincula al financiamiento verde y a la taxonomía de actividades sostenibles.
Como presidente del Comité Directivo de CES, y como profesional convencido del valor de la construcción sustentable, puedo decir con orgullo que hemos construido más que edificios: hemos levantado una cultura técnica, ambiental y ética que nos desafía a seguir mejorando. Y lo hemos hecho con una certeza simple pero poderosa: que el futuro se construye hoy, y debe ser sustentable.
Durante abril, en conjunto con el presidente de CES, Ricardo Fernández, estuvimos en Alemania y Países Bajos con el objetivo de conocer el estado de avance tecnológico y de experiencias en edificios claves para el desarrollo de la versión CES Aeropuertos y para las futuras actualizaciones de CES.
Durante la primera parte de la misión en Múnich, Alemania, participamos en la feria BAUMA y nos sumamos a algunas actividades coordinadas por la CAMCHAL, Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, con diferentes actores de la industria de la construcción en Alemania.
Nuestro objetivo principal era ver materiales y tecnologías que aporten a la incorporación de electromovilidad, uso de hidrógeno verde en vehículos y descarbonización. Los aspectos más destacados que encontramos fueron:
Elementos y equipos de apoyo para los procesos constructivos que incorporan generación en sitio y electrificación para su funcionamiento, disminuyendo o eliminando emisiones de CO2.
Maquinaria habitual en construcción que ya presenta modelos comerciales eléctricos, como camiones de carga, camiones mixers, retroexcavadoras, bombas de hormigón, entre otros.
Automatización de muchos de los procesos constructivos “no industrializables”, como el movimiento de tierra y pavimentaciones, con modelos comerciales de venta e investigación y desarrollo de la Universidad Técnica de Munich.
Procesos para captura de carbono en las industrias de materiales y posibles usos de ese carbono capturado, destacando las investigaciones del centro Fraunhofer-Gesellschaft donde lo incorporan al cemento, en la misma línea que las puzolanas en nuestro país, permitiéndoles generar un “hormigón carbono neutral”.
En la segunda parte de la misión estuvimos en Países Bajos para conocer la realidad de dos aeropuertos que operan de manera sustentable, alcanzando la acreditación ACA (Airport Carbon Accreditation) en nivel máximo y con una cantidad de pasajeros comparables con nuestra realidad en Chile, de modo de que las estrategias que implementan puedan servir de ejemplo para la herramienta que estamos desarrollando en CES.
Primero visitamos el Aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam AMS. En 2024, pasaron por sus tres terminales 67 millones de pasajeros, si bien es casi tres veces más que nuestro AMB de Santiago, muchas de las estrategias implementadas pueden ser usadas en nuestros aeropuertos.
Durante el desarrollo de los estudios realizados por la Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas, como base para el desarrollo de la versión CES Aeropuertos, Schiphol siempre ha destacado como referente en diversos ámbitos. Los aspectos más que nos interesaba conocer eran el uso eficiente de energía y de agua, acústica, economía circular, uso de cubiertas verdes y huella de carbono.
Precisamente este último punto es uno de los más interesantes, ya que al contar acreditación en nivel 5 de ACA, necesariamente tienen que cuantificar y reducir la huella de carbono de los pasajeros e incluir las operaciones aéreas.
La integración con el transporte público, especialmente con la redes de trenes de Países Bajos, es una de las estrategias mejor logradas, lo que permite que la gran mayoría de los pasajeros lleguen y salgan en tren, disminuyendo considerablemente su huella de carbono.
Por último, visitamos el Aeropuerto de Rotterdam The Hague RTM. Por su terminal pasaron 2,1 millones de pasajeros en 2024, comparable con nuestros aeropuertos de El Loa (Calama), Andrés Sabella (Antofagasta), Carriel Sur (Concepción) o El Tepual (Puerto Montt).
Este aeropuerto, aún con su pequeña escala, destaca por sus estrategias de uso eficiente de energía, considerando estrategias simples para sombreamiento, gestión de residuos, electromovilidad y reducción de huella de carbono en su operación.
La información, tecnología, aplicación de estrategias de sustentabilidad y los desafíos que han debido superar fueron enormemente enriquecedoras, y sin duda una valiosa contribución para nuestra futura versión CES Aeropuertos y las actualizaciones del modelo CES que vendrán.
Desde su implementación, CES ha impulsado un cambio cultural y técnico en la industria, motivando a mandantes públicos y privados a elevar los estándares de sustentabilidad en sus proyectos. Gracias a su compromiso, cientos de edificios en Chile han sido diseñados y construidos con criterios de eficiencia energética, confort y respeto por el medioambiente, mejorando así la calidad de vida de las personas y promoviendo una industria más responsable y competitiva.
Este año, celebramos la consolidación de nuestra Certificación CES y más de una década contribuyendo con un impacto positivo en la edificación de nuestro país. Conmemoramos el esfuerzo de quienes confiaron en CES como un aliado clave para mejorar sus edificaciones y agradecemos a cada profesional, institución y organismo que ha hecho posible este avance. Pero no nos detenemos aquí. Nos enfrentamos a nuevos desafíos y oportunidades, y seguimos comprometidos en la evolución de nuestra certificación para adaptarnos a los cambios tecnológicos, normativos y ambientales que el mundo exige.
Queremos que esta celebración sea un espacio de encuentro, reflexión e inspiración. Durante los próximos meses, desarrollaremos diversas actividades para compartir experiencias, reconocer los avances y proyectar juntos el futuro de la construcción sustentable en Chile. Invitamos a todos quienes han sido parte de este camino a sumarse y, sobre todo, extendemos una invitación especial a nuevos mandantes para que sean protagonistas del cambio.
Construir sustentabilidad no es solo una meta, es un compromiso con el presente y el futuro.
Ricardo Fernández, presidente de Certificación Edificio Sustentable (CES), participó de la actividad, destacando al gremio local por ser pioneros en sustentabilidad, al lograr tener el primer edificio sustentable de Chile También asistió el alcalde electo, Jaime Bertin.
La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Osorno conmemoró el décimo aniversario desde su Certificación como Edificio Sustentable (CES). Las oficinas del gremio de la construcción fueron la primera edificación en el país en recibir la condecoración en diciembre del 2014 y como explicó en el evento, Ricardo Fernández, presidente de la Certificación Edificio Sustentable (CES) el sello busca “evidenciar las buenas prácticas en cuanto a acondicionamiento en temas de manejo de residuos, acondicionamiento térmico, condiciones acústicas, entre otras” de las construcciones públicas y privadas.
En el evento participaron autoridades locales y gremiales, como el alcalde electo Jaime Bertín, el vicepresidente de la Cámara de Comercio, Francisco Dumay; y actores claves del sector privado, ciudadano y académico.
El edificio, diseñado por Scheel Arquitectos y construido por Constructora Denco, obtuvo la certificación el 24 de diciembre de 2014. Fernández resaltó la importancia de los proyectos sustentables en el país, agregando que aunque las reglamentaciones son obligatorias, las certificaciones son voluntarias. Felipe Pavez, presidente de la CChC Osorno, comentó sobre la importancia del hito para la comuna y la región. “Nosotros fuimos el primer piloto que se hizo a nivel nacional y que se logró después de un trabajo mancomunado entre los socios de la Cámara, el mundo privado y el mundo público”.
Por su parte, Scheel valoró la Certificación de Edificio Sustentable, valorada tanto en el país como en Sudamérica.
Marisol Cortés, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, discutió la importancia de las certificaciones de sostenibilidad, específicamente el sello CES, celebrado en la ceremonia. “Este sello busca cumplir con compromisos internacionales como el Acuerdo Escazú y el Tratado de París, promoviendo una menor huella de carbono y ciudades más sostenibles. A diferencia de certificaciones como LEED, el CES se adapta mejor a las condiciones sísmicas y climáticas de Chile”, cerró.
En tanto, Hernán Madrid, jefe de CES, recordó y valoró la visión del equipo de la CChC que impulsó la certificación de este edificio de la Cámara, que lo llevó a ser el primero en Chile en contar con el sello CES.
Uno de los profesionales destacados con el Premio CES 2023, el ingeniero civil de la Universidad Católica, conoce de cerca la certificación CES y el galardón que recibió, puesto que él fue su impulsor de su creación allá por 2018. En esta entrevista, comenta su emoción de volver a asumir la presidencia de la certificación, luego del período 2018 y 2021, y los desafíos que asumirá.
A partir del 1 de septiembre, Ricardo Fernández asumió por segunda vez la presidencia de CES, puesto para el que fue elegido por los integrantes del Comité Directivo de la Certificación Edificio Sustentable.
Ha permanecido varios años ligado a la certificación nacional, por lo que la conoce muy bien y, además, en 2023, fue galardonado con el Premio CES al profesional Destacado por su aporte a la construcción sustentable, tanto desde el mundo privado como en su faceta gremial.
Por ello, señala que “junto con iniciar mi nuevo periodo como presidente, este año CES cumplirá 10 años y es el momento de difundir el éxito de proyectos realizados, en base un benchmarking con edificios que carecen de certificación o que tienen certificaciones en base a elementos activos”. Asimismo, dice que “anhelo contribuir con otros países de la región para que adopten el modelo CES considerando las características propias de cada uno de ellos y, de esta forma, la gente viva mejor y cuidemos los recursos naturales”.
En esta entrevista, Fernández demuestra su motivación para seguir avanzando en esta materia en Chile
¿Qué motivación tuvo para volver a tomar la presidencia de CES?
La Certificación de Edificio Sustentable, quizás, es el único ejemplo de nuestro país en que, a través de una alianza público – privada se determina y administra una herramienta que nos permite diseñar y operar edificios centrados en el objetivo de lograr una mejor calidad de vida de los usuarios y el uso eficiente de recursos naturales.
En ese sentido, ¿cuáles serán los objetivos de su presidencia?
Actualmente, tenemos versiones CES para Edificios de Uso Público, Hospitales y está pronto a salir la versión CES Aeropuertos. Espero avanzar en sectores como Comercio y Oficinas, Rehabilitación o Renovación de Edificios e Infraestructura Pública.
A su juicio, ¿cuáles son los desafíos aún pendientes en CES?
Tenemos que actualizar nuestra certificación de acuerdo con nuevas Zonas térmicas y nueva reglamentación térmica de nuestro país, vigente desde mayo de 2024. Asimismo, tenemos que incorporar indicadores de cálculo de huella de carbono para construcción y operación de edificios (CO2eq/m2año).
Además, tenemos pendiente aún el incorporar con más fuerza a inmobiliarios privados, logrando un trabajo colaborativo con el sector financiero, que nos permita tener beneficios de créditos verdes para quienes opten por nuestra certificación.
¿Qué evaluación hace de los avances de la certificación entre el período que usted dejó la presidencia y la actualidad?
Creo que el ver los distintos proyectos que han ganado en las últimas versiones del Premio CES, en que encontramos edificios para múltiples funciones y diversos lugares de Chile, nos llena de orgullo y claramente estamos en el camino correcto.
Por otra parte, la clave del buen resultado de CES está en su excelente administración y el gran equipo directivo que trabaja colaborativamente y con mucha generosidad.
Hoy CES, que partió hace sólo diez años, es la certificación con mayor número de edificios en proceso de certificación en nuestro país.
Uno de los profesionales destacados con el Premio CES 2023, el ingeniero civil de la Universidad Católica, conoce de cerca la certificación CES y el galardón que recibió, puesto que él fue su impulsor allá por 2018. En esta entrevista, el que fuera presidente de CES entre 2018 y 2021, comenta su emoción y su visión para motivar a más privados a sumarse a la construcción sustentable.
“Emocionado y muy honrado por quienes hacen este reconocimiento y quienes han sido profesional destacado en años anteriores”, describe Ricardo Fernández las sensaciones que tuvo al momento de saber que recibiría el Premio CES 2023 al Profesional Destacado.
El ingeniero civil de la Universidad Católica de Chile y destacado profesional en la industria de la construcción, gerente Técnico & Desarrollo Sostenible en Compañía Industrial El Volcán, se refiere a Norman Goijberg, Margarita Cordaro y Yoselin Rozas, profesionales a quienes entregó el mismo galardón, mientras él fue presidente del Comité Directivo de CES, entre los años 2018 y 2021.
Por ello, dice que recibe el Premio CES con humildad y agradecimiento. “Estoy feliz”, reconoce.
Y es que Ricardo Fernández se ha caracterizado por varios logros con la certificación. Durante el período que lideró el Comité Directivo CES, CES experimentó un crecimiento muy significativo, pudiendo comenzar a operar de manera autónoma con los recursos generados. Se inscribieron 182 nuevos proyectos, se certificaron 56 y se obtuvieron 146 precertificaciones, lo que muestra el comienzo de la consolidación de CES.
Además, en su período y gracias a su impulso personal, comenzó el desarrollo de los Premios CES anualmente, el mismo que él recibe cinco años después de haberlos impulsado.
Asimismo, su carrera se ha caracterizado por el impulso constante de la sustentabilidad desde el sector privado. “Estoy convencido de que debemos respetar la naturaleza, cuidar los recursos naturales y poner en el centro de nuestro quehacer a las personas y esforzarnos para que todos tengamos una mejor calidad de vida, sin afectar a las generaciones futuras”, plantea.
Paola Molina entrega el Premio CES 2023 a Ricardo Fernández.
En ese sentido, cree que “esto ha sido un trabajo continuo y he tenido la oportunidad de desarrollarme laboralmente en una empresa que comparte mis valores y trabajar en distintas asociaciones gremiales que buscan generar impactos positivos en la actividad de construcción”, refiriéndose a su desempeño como presidente del Instituto de la Construcción entre 2021 y 2023.
Luego de tantos años dedicado a la construcción sustentable, Ricardo Fernández es enfático en señalar que aún falta mucho: “algunos se visten de verde, pero sin convicción. El sector público es temeroso de avanzar, pensando que los costos en el corto plazo serán mayores y el sector privado no se proyecta con el beneficio para las nuevas generaciones”.
Considera que “hoy tenemos una deuda en cantidad de edificaciones de todo tipo en nuestro país y, especialmente, en el ámbito habitacional y comercial, tenemos un bajo nivel de eficiencia energética, altas mermas de materiales (desechos) y alta huella de carbono en construcción y operación de edificios”.
A su juicio, la motivación de los privados llegará con “incentivos en el financiamiento de los proyectos de construcción sustentable, tales como tasas de interés con rebajas para proyectos certificados en sustentabilidad, tales como CES, CVS, LEED y WELL”. Asimismo, “debe promoverse el uso de sellos que den información final a los clientes, transparentando la composición de las soluciones constructivas, a modo de ejemplo, se puede incentivar el uso de declaración ambiental de productos”, sostiene.
A ello se suma una receta personal: “En nuestro trabajo, al igual que en nuestra vida personal, debemos tener claro nuestro propósito. Este debe indicarnos el para qué es todo lo que hacemos y estar conscientes que dejaremos una huella (positiva o negativa) que afectará a las futuras generaciones”.
Tras un recorrido por la Feria Edifica 2022 y con el fin de estrechar la colaboración y fortalecer la vinculación entre el sector público, privado y academia, se firmó este acuerdo que pretende fomentar el desarrollo sostenible de la industria.
Con la visión de establecer en Chile la cultura de una construcción circular, que permita el desarrollo sostenible de la industria, se firmó un compromiso para impulsar la Estrategia de Economía Circular en Construcción, una iniciativa de creación colaborativa en la que participaron como actores activos la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Instituto de la Construcción (IC) y Construye2025 de Corfo, programa impulsado por Corfo.
Esta firma se realizó en el marco de Edifica 2022, la feria de construcción más importante de Hispanoamérica que, tras tres años, volvió a la presencialidad, mostrando las principales innovaciones de la industria y, además, generando conciencia en el sector, con un espacio dedicado a la gestión de residuos, dando cuenta del impacto que estos generan en el entorno.
La ceremonia contó con la participación de Pedro Plaza, vicepresidente de la Cámara Chilena de la Construcción y presidente del Consejo Sostenibilidad de la misma entidad; Ricardo Fernández, presidente del Instituto de la Construcción; Pablo Ivelic, presidente de Construye2025, además de Ximena Ruz, directora de la Agencia Sustentabilidad y Cambio Climático y Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo.
Tras un recorrido por la feria y en el marco de la Semana de la Productividad, que también se desarrolló en esta exposición, los representantes de las tres entidades relacionadas a la estrategia, sellaron este compromiso, con la firma de un acuerdo que busca estrechar la colaboración y fortalecer la vinculación entre el sector público, privado y academia impulsando la mirada circular en la industria de la construcción.
La economía circular, en este sentido, se presenta como un medio para avanzar en la sostenibilidad de la industria de la construcción, abriendo múltiples oportunidades de innovación y nuevos modelos de negocio y emprendimiento para todos los actores de la cadena de valor, permitiendo un uso más eficaz de los recursos, minimizando los residuos e impactos ambientales desde el diseño. Así, la estrategia busca generar un plan de acción público-privado al 2025, en el marco de la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular al 2040.
Con esta hoja de ruta, Chile se posiciona como un país pionero en la materia. Por esta razón, la Construcción quiso avanzar en este desafío trasformador y desarrollar de forma colaborativa esta estrategia sectorial.
Para la Cámara Chilena de la Construcción esta iniciativa resulta fundamental para el desarrollo de la industria y se enmarca dentro de uno de los pilares del COMPROMISO PRO que impulsa a las empresas y obras de construcción a mejorar su desempeño para que el impacto en la sociedad sea cada vez más positivo.
Desarrollo colaborativo
La estrategia de economía circular en la construcción pretende establecer en Chile la cultura de construcción circular, entendiéndola como una oportunidad para el desarrollo sostenible, social, ambiental y económico de la industria, a través del incentivo de iniciativas coordinadas entre el sector público, privado, la academia y la validación ciudadana.
Estas alianzas han sido cruciales para lograr los objetivos desde un estilo de colaboración que han permitido co-crear la estrategia de economía circular en construcción y ponerla en práctica.
Frutos tempranos
Como frutos tempranos de esta estrategia de economía circular, se han ejecutado el Acuerdo de Producción Limpia de Valparaíso y la “mesa interregional de Gestión de Residuos: Hacia la Economía Circular”, iniciativas que buscan extender este esfuerzo a nivel nacional, iniciando en Antofagasta, Puerto Montt y Punta Arenas.
En el caso de los Acuerdos de Producción Limpia (APL), su principal eje de acción es la colaboración; es decir, la promoción de alianzas para impulsar soluciones a temas ambientales que preocupan al país y a las personas. En el caso del APL de Valparaíso está en línea con el trabajo que se ha realizado en la hoja de ruta de economía circular de nuestro país y, principalmente, con la estrategia para avanzar hacia una cultura de construcción circular, mediante la gestión coordinada y colaborativa entre los distintos actores de la cadena de valor en la región de Valparaíso.
También destaca la creación del Comité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, con más de 30 representantes de la academia, entidades públicas y privadas que participan activamente en sesiones colaborativas para proponer y concretar acciones libremente y de acuerdo con sus capacidades, propiciando sinergias.
Asimismo, también desde Construye2025 trabajan en acelerar la transformación de la construcción promoviendo la innovación y la sustentabilidad, mediante la articulación entre actores públicos, privados y la academia. Una iniciativa destacada, en esta materia, es el Reto de Innovación en Economía Circular en Construcción, convocado por Corfo, desafiando al sector a hacer un uso más eficiente de los recursos y a disminuir sus pérdidas utilizando nuevas soluciones tecnológicas y modelos de negocios circulares.
Sobre la Estrategia de Economía Circular en Construcción
La Estrategia de Economía Circular en la Construcción, es una iniciativa promovida por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Instituto de la Construcción (IC) y el programa Construye2025 de Corfo, que cuenta la facilitación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT y pretende promover en Chile la economía circular, viéndola como un desafío y al mismo tiempo como una oportunidad que permita el desarrollo sostenible, social, ambiental y económico de la industria de la construcción, a través del incentivo de iniciativas coordinadas entre el sector público, privado y academia.
Con la visión de “establecer en Chile la cultura de construcción circular, que permita el desarrollo sostenible de la industria”, la Estrategia tuvo su puntapié inicial en noviembre del 2020, cuando distintos representantes de las instituciones líderes y autoridades nacionales invitaron a adherir.
Este proyecto es de carácter nacional y busca impulsar medidas que disminuyan la demanda de recursos, lograr menor impacto ambiental, la regeneración del medio ambiente y protección del patrimonio ambiental, junto con la mejora de la calidad de vida de las personas. Sumado a esto, también instala la oportunidad de innovación y nuevos modelos de negocio circulares, para generar una reactivación económica verde posterior al escenario de pandemia.
La Estrategia de Economía Circular en Construcción tuvo un proceso de co-construcción que contó con la participación de más de 800 profesionales del sector a nivel nacional, en charlas y talleres para identificar las iniciativas prioritarias al año 2025.
La Estrategia cuenta con 11 iniciativas, de acuerdo con 6 ejes, cuyos objetivos son:
1. FORMACIÓN: Contar con profesionales, técnicos y operarios capacitados para realizar proyectos que incorporen la economía circular en el sector construcción.
2. MARCO NORMATIVO: Resolver asimetrías de información respecto al marco normativo y fortalecer colaboración entre sector público y privado para desarrollo normativo.
3. BENCHMARKING Y DIFUSIÓN: Visibilizar casos, datos e indicadores para fomentar la incorporación de conceptos de economía circular e innovación en etapas tempranas de proyectos, involucrando a toda la cadena de valor.
4. INNOVACIÓN: Generar instancias de vinculación entre empresas, academia y ecosistema emprendedor para favorecer innovación en economía circular.
5. INCENTIVOS: Generar incentivos que permitan promover que el sector privado cultive una cultura de Economía circular
6. COLABORACIÓN: Crear espacios de encuentro, intercambio de conocimientos, colaboración y construcción de confianza para producir sinergia entre los distintos actores de la cadena de valor de la construcción e industrias relacionadas.
De este modo, la estrategia permitiría guiar y coordinar el desarrollo de diversas iniciativas en el sector, lideradas por distintos actores y en diferentes regiones, de modo tal de potenciar el alcance y evitar duplicidad de esfuerzos. Asimismo, permitirá generar herramientas habilitantes para la innovación y el avance en reducción impactos ambientales de las empresas, tal como la prevención y gestión de residuos, reducción de emisiones y mejora de la productividad.
Envolvente térmica de alta eficiencia fue clave para que el Hospital Quillota-Petorca obtuviese la Certificación de Edificio Sustentable.
La construcción del nuevo Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, inaugurado en noviembre de 2021, no fue una más. Primero, porque se trata de un establecimiento de alta complejidad que beneficia a más de 800 mil personas en la Región de Valparaíso. Y también porque el recinto obtuvo la Certificación de Edificios Sustentables (CES), ya que su funcionamiento tiene un 36% de ahorro promedio al año en todas sus instalaciones.
“La construcción liviana en seco es un método de amplia difusión en Europa y Estados Unidos, y que se ha posicionado con fuerza en el mercado inmobiliario local porque para lograr edificaciones con mayor eficiencia en todos sus sistemas. Entre sus ventajas está que incrementa la sostenibilidad de los proyectos, permite una estimación precisa de costos, minimiza el consumo de recursos como el agua, reduce mermas y disminuye la generación de residuos durante el proceso”, asegura Ricardo Fernández, gerente técnico y de desarrollo sostenible de Volcán, empresa que participó en la obra.
Entre las soluciones constructivas utilizadas en este hospital destaca la lana de vidrio Aislanglass, un material aislante, a base de arena y vidrio reciclado, que se funde a altas temperaturas. Esto permite formar finos filamentos que mejoran la aislación acústica y térmica en todo tipo de edificación; en especial tabiques, pisos y entretechos. Además, proporciona protección contra incendios y cuenta con una gran estabilidad dimensional. Esto lo convierte en uno de los materiales aislantes preferidos para construcción.
Sustentabilidad hospitalaria
El Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, ubicado en la comuna de Quillota, logró reducir su huella de carbono gracias a un funcionamiento más eficiente de múltiples sistemas, entre los que resalta la calefacción, refrigeración, ventilación, motores, iluminación artificial y equipamiento interior.
Todas estas variables fueron consideradas por CES, una certificación impulsada desde 2012 por el Ministerio de Obras Públicas, el Instituto de la Construcción, la Cámara Chilena de la Construcción y el Colegio de Arquitectos. Su objetivo es, a través de un método diseñado bajo estándares internacionales, evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios de uso público en Chile.
Algunos de los indicadores registrados dan cuenta de un 19% de ahorro en la demanda de energía y un 31% de ahorro en el consumo energético. Según la entidad evaluadora, algunas de las estrategias pasivas que consideraron los arquitectos en el diseño del proyecto fueron el uso de materiales constructivos más eficientes, entre ellos envolvente térmica de alta eficiencia, cristales de control solar, cubiertas verdes y placas quiebra-sol.
Se espera que, de esta manera, el establecimiento minimice sus emisiones y disminuya los consumos de agua y energía, y que además genere menos residuos y reduzca sus costos de mantención. Se trata de uno de los dos establecimientos de salud considerados inicialmente para la certificación, denominada CES hospitales, junto al de Curicó.
“Esta medición tiene, además, otros alcances, como, por ejemplo, la incorporación de los edificios CES a la emisión de bonos verdes, lo que le permite al país disponer de nuevos recursos para continuar avanzando en el desarrollo sostenible”, plantea la Presidenta de CES, Paola Molina.