Actualización de la Ordenanza y CES

Por Hernán Madrid, jefe de CES

Luego de la alegría por la recientemente actualización del artículo 4.1.10 de la Reglamentación Térmica de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), es necesario dimensionar los puntos que requerirán ajustes a los requerimientos de CES.

Evidentemente que el foco principal de la actualización es viviendas, pero también se incorporan requisitos para edificios de uso Educación, Salud y Hoteles. Muchos de los proyectos en los que ya se ha convertido en un estándar incorporar CES, como Jardines Infantiles, Escuelas, Colegios, Liceos y Edificios Educación Superior en el caso de uso educación, y Centros médicos, CESFAM, Hospitales y Clínicas, para uso salud.

Dentro de los puntos que será necesario profundizar el análisis, en atención a posibles modificaciones que necesiten los requerimientos CES, se encuentran:

  1. Sincronía entre la zonificación térmica y zonificación climática, ambas de la NCh1079.
  2. Requerimientos para envolvente térmica mínimos y su relación con el caso de referencia de CES.
  3. Requerimientos de infiltración de aire.

En general, hay una correlación bastante buena entre las zonas térmicas y climáticas, con excepción de algunas zonas pobladas, relevantes pero puntuales, como por ejemplo La Serena- Coquimbo. Será necesario evaluar los ajustes que requiere CES para abordar adecuadamente estas diferencias.

Respecto al segundo punto, envolvente térmica, la actualización de la versión CES Edificios de Uso público v1.1 incluyó, entre varios aspectos, un ajuste en los estándares mínimos para el caso de referencia. Debido a que nuestra actualización se produjo hace casi dos años, sin tener completamente a la vista los nuevos requisitos del 4.1.10 de la OGUC, los requerimientos asociados de la v1.1 se encuentran en el mismo orden de magnitud, pero en algunas zonas presentan leves diferencias. 

Un ejemplo es lo que se muestra en la siguiente tabla, que para el caso de muros presenta algunas diferencias en todas las zonas climáticas (respecto de las térmicas de la OGUC):

En el último punto, infiltración de aire, el esquema de certificación CES ha abordado hasta el momento el tema como requerimiento voluntario, con el ensayo de infiltración de aire (blower door test). Con la actualización del 4.1.10 de la OGUC el escenario cambia, ya que se vuelve una exigencia reglamentaria realizar la prueba y, por lo tanto, debería pasar a ser un requerimiento obligatorio en CES, dejando espacio para el requerimiento voluntario cumplimientos por sobre el mínimo.

Todos estos temas los comenzaremos a revisar en un Comité Técnico especifico al que pronto convocaremos, pero siempre es una buena noticia tener que ajustar los requerimientos voluntarios porque los mínimos reglamentarios avanzan, es el espíritu de la certificaciones y su relación con los reglamentos. 

CES fue parte de concurso Desafío Net Zero 2030

Mientras Hernán Madrid, jefe de CES, fue jurado de la primera etapa del concurso, Paola Molina, presidenta de CES, es parte del equipo organizador y acompañó al equipo ganador a la pasantía en la Universidad de Nottingham.

Con el objetivo de generar un ecosistema de net zero energía, el concurso Desafío Net Zero 2030, patrocinado por CES, incluyó un jurado compuesto por representantes de instituciones público-privadas y profesionales técnicos, que les permitió entregar una corrección de calidad. 

De esta manera, en la primera etapa del concurso, Hernán Madrid, jefe de CES, formó parte de los jurados institucionales, junto a Patricia Urzúa (DA-MOP), David Cabieles, (Ministerio de Energía), Rubén González (Ministerio de Medio Ambiente), Jadille Baza (Colegio de Arquitectos) y Pablo Ivelic (Construye2025). En tanto que los jurados técnicos fueron los profesionales María Fernanda Aguirre, Gabriela Armijo, Jorge Broughton, María Blender, Hernán Bugueño y Paola Valencia.

Para Madrid, es muy importante que las nuevas generaciones de profesionales integren los conceptos de diseño en línea con la carbono neutralidad, ya que serán ellos los llamados a diseñar proyectos durante los próximos 25 a 30 años, con miras a las metas del 2050. En este sentido, “un concurso de estas características representa una gran contribución a la formación de los estudiantes, ya que les permite investigar y poner en práctica en sus propios diseños estos conceptos”, sostiene el ingeniero.

En esta instancia, Madrid recuerda que “del subconjunto que tuve oportunidad de revisar, mostraba una diferencia bastante grande entre los grupos, todos incorporan al menos a nivel de idea muchos conceptos valiosos para la integración de estrategias de sustentabilidad, energía y carbono neto zero, pero hay un par de grupos que destacan por el nivel de claridad y análisis que combina los efectos en los cuatro pilares del concursos de las estrategias planteadas”.

Hace unas pocos días, el equipo ganador de la Universidad Autónoma de Temuco, conformado por los estudiantes de arquitectura Sebastián Maureira, Cristóbal Torres, Enzo Arriagada, y Carlos Melo y Joaquín Conejero, de Ingeniería en Construcción, viajó a Inglaterra junto a su profesor guía Juan Pablo Cárdenas, a hacer uso de su pasantía de una semana en la Universidad de Nottingham, donde fueron recibidos por el arquitecto chileno radicado por más de 20 años en Inglaterra, Guillermo Guzmán Dumont, académico en Nottingham. Asimismo, tuvieron la oportunidad de conocer a ENERGY HOUSE 2.0 en la Universidad de Salford en Manchester UK, el primer centro de investigación para todo clima del mundo.

El grupo lo completaron Paola Molina, presidenta de CES, y Tatiana Vidal, asesora CES, como representantes del Colegio de Arquitectos, y Christian Cancino, de Construye2025, instituciones que organizaron el concurso.

En palabras de Paola Molina, ésta fue “una experiencia inolvidable para todos los que participaron, equipo, profesores y equipo organizador, donde se validó el estándar que propuso el Desafío Net Zero 2030 como herramienta para alcanzar el desarrollo sostenible en el sector construcción”.

Por su parte, Christian Cancino, coordinador de Capacidades Tecnológicas de Construye2025, afirma que “el viaje a Inglaterra abrió nuevas perspectivas hacia la sostenibilidad donde la colaboración con la industria es vital. El seguimiento post concurso garantiza la acción, beneficiando al país y a los futuros profesionales”.

Certificaciones y sellos locales en Latinoamérica

Por Hernán Madrid, jefe de CES.

Durante 2023 el Instituto de la Construcción desarrolló una consultoría para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), centrada en la Resiliencia y sostenibilidad en los códigos de construcción de América Latina y El Caribe. En el ámbito de la sustentabilidad se abordaron adicionalmente certificaciones y sellos voluntarios, con colaboración activa del Chile GBC, lo que permitió levantar la situación actual del uso de certificaciones internacionales y locales en cada país de Latinoamérica. 

En este contexto, desde CES y el Instituto, tuvimos la oportunidad de colaborar en una Nota Técnica basada en la información levantada, en la que el Instituto de la Construcción participó en coautoría. 

Uno de los principales hallazgos en el ámbito de la sustentabilidad es el rol que juegan las certificaciones voluntarias, que contemplen variables que no están en los reglamentos y/o sean establecidas por sobre los estándares reglamentados, para, de esta manera, orientar y promover mejores estándares en las edificaciones y construcciones.

En materia de sellos y certificaciones locales, se identificaron 10 certificaciones, distribuidas en Brasil (5), Chile (2), Colombia (1), Costa Rica (1), y Guatemala (1); y 13 sellos o calificaciones distribuidos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Uruguay. Todos estas son aplicables a diferentes usos de edificios y/o viviendas, públicas y privadas. 

Una certificación se considera más robusta cuando un tercero independiente es responsable de realizar pruebas de comprobación y otorgar la certificación. De estos, solo Brasil y Chile cuentan con sistemas de verificación independiente. Por otro lado, únicamente Argentina, Chile, Colombia y México cuentan con etiquetado energético específico para el sector. 

En el ámbito de los incentivos, se observó que países como Colombia, Bolivia, El Salvador y Perú, incluyen incentivos normativos en alguno de sus códigos, beneficios constructivos para aquellas edificaciones que incorporen parámetros de sostenibilidad o alcancen algún nivel de certificación bajo algún esquema local o internacional, sean éstas realizadas por el sector público o privado. 

Se concluye que existe al menos una certificación aplicable a cada país, sean nacionales o internacionales y que las certificaciones nacionales generalmente se adaptan mejor al contexto y prioridades locales. 

Este escenario es una muy buena base para la colaboración en Latinoamérica y El Caribe, en un modelo similar a lo que ha sido el destacado trabajo del Código Modelo de Diseño Sísmico para América Latina y El Caribe en el que el Instituto de la Construcción ha actuado de secretaría general.

CES colabora en consultoría al BID sobre resiliencia y sostenibilidad en los códigos de construcción

El estudio fue encomendado al Instituto de la Construcción en 2022 y registra a Hernán Madrid, jefe de CES, como uno de sus autores.

En diciembre pasado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó una nota técnica sobre el estudio “Resiliencia y Sostenibilidad en los Códigos de Construcción de América Latina y el Caribe: Análisis Regional Comparativo y Oportunidades de Fortalecimiento”, cuyos autores son Alexandra Alvear; José Pedro Campos; Julia Ciancio; Wilhelm Dalaison; Gabriella De Angelis; María Alejandra Escovar; Hernán Madrid; Rodrigo Narváez; Francisca Pedrasa; Raimon Porta García; Ginés Suarez y Adriana Zambrano.

Como se señala en la página de la publicación, “los códigos de construcción son un factor determinante para el incremento de la resiliencia de la infraestructura, incorporando la gestión del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático. La existencia, calidad, carácter legal y nivel de cumplimiento de los códigos definen las bases sobre las cuales se debe desarrollar el ambiente construido y la fiabilidad de los servicios basados en infraestructura física”. 

En ese contexto, se realizó este documento encargado por el BID al Instituto de la Construcción en agosto de 2022, incluyendo dentro de su alcance los códigos de construcción, incluyendo residenciales y de uso público; dejando fuera a construcciones de infraestructura y obras civiles.

De esta manera, esta publicación presenta el resultado del análisis comparativo y entrevistas a expertos sobre códigos de sismos, vientos, inundaciones, y sustentabilidad, incluyendo, además, a las certificaciones y sellos de sostenibilidad de los 26 países prestatarios del BID. 

Para llevar a cabo el estudio en forma correcta, tomando en cuenta la complejidad y el volumen de información por procesar, el Instituto de la Construcción organizó y coordinó el trabajo de un grupo de especialistas representantes de diversas instituciones afines al IC, como la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Certificación Edificio Sustentable (CES), EBP Chile y Chile Green Building Council.

El análisis concluye que la región tiene un importante avance en el desarrollo de códigos sísmicos y de viento, mientras que la amenaza por inundación poco se integra en los códigos de construcción y se enfrenta de forma reactiva. 

También se precisa que la región ha venido dando pasos acelerados para incorporar aspectos de sostenibilidad de los proyectos de infraestructura edilicia, que aún no se integra a los códigos de construcción. Asimismo, se incluyen recomendaciones para avanzar hacia una construcción resiliente en América Latina y el Caribe.

El documento completo está disponible en el siguiente enlace: https://publications.iadb.org/es/resiliencia-y-sostenibilidad-en-los-codigos-de-construccion-de-america-latina-y-el-caribe-analisis

CES presente en Greenbuild 2023

Conferencias, exposición de materiales y servicios ha podido apreciar Hernán Madrid en Washington, gracias a una invitación del Chile GBC.

Gracias a una invitación de Chile GBC a sumarse a la delegación de Latinoamérica, Hernán Madrid, jefe de CES, pudo asistir a la Greenbuild 2023, realizada en Washington del 26 al 29 de septiembre. 

Entre las actividades, Madrid destaca las conferencias y exposición de materiales y servicios para la construcción sustentable. Entre ellas ha podido presenciar charlas sobre cómo integrar los criterios y variables de cambio climático, en términos de temperatura y cantidad creciente de lluvia dentro de los sistemas de certificación, planteando desde el análisis climático y proyecciones a futuro.

También pudo acceder a casos de estudio de colegios, hospitales y aeropuertos con aplicación de estrategias de sustentabilidad, en los que apreció cómo abordan los edificios existentes y la recuperación de edificios patrimoniales, que también cuentan con restricciones que se presentan en Chile.

“Desde el Estado de California también están planteando la necesidad de tener requerimientos obligatorios en los códigos de construcción para descarbonización de materiales, para poder incorporar la reducción de huella de carbono en los materiales, porque la velocidad de la descarbonización con procesos voluntarios e incentivos no está acorde con la urgencia de descarbonización por el cambio climático”, comenta el ingeniero.

A su juicio, “eso es muy interesante, algo que debemos comenzar a conversar en Chile ya que estamos bastante lejos de poder tener un código obligatorio para construcción que incorpore descarbonización”, analiza.

CES levanta en terreno las condiciones de infraestructura en Puerto Natales

En conjunto con la Dirección de Aeropuertos del MOP, el jefe de CES pudo verificar las condiciones de funcionamiento de infraestructura sometida a clima extremo, y recabar información para las versiones CES Aeropuertos y CES Hospitales.

Karen Jara, Hernán Madrid y Martita Molina.

Puerto Natales fue la última ciudad visitada por CES. El jefe de la certificación, Hernán Madrid, viajó a principios de julio en conjunto con Martita Molina y Karen Jara, profesionales del equipo de la Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas (MOP)

Por una parte, estuvieron en el aeródromo Teniente Julio Gallardo, recinto que está funcionando en condiciones extremas. “Elegimos ir en invierno para ver más claramente la interacción con las condiciones en términos de frío extremo y nieve”, puntualiza Madrid.

Este 2023 el aeródromo es de pequeña escala comenzó a recibir vuelos comerciales de aerolínea durante todo el año, por lo que deberá crecer, para ajustarse a las condiciones de la red primaria del país. 

“El proyecto considera la reutilización del actual terminal de pasajeros las instalaciones de la DGAC y se construirá un nuevo terminal de pasajeros, la torre de control se cambiará de ubicación y se desarrollará un edificio nuevo”, precisa Madrid.

Entonces, este proyecto incorpora algunos de los futuros lineamientos de la versión de aeropuertos, como la reutilización de edificios y, adicionalmente, va a tener un terminal de pasajeros que representará un enorme crecimiento con respecto a las instalaciones actuales, y en una condición climática extrema. “Nosotros fuimos y había nevado recientemente, con una gran cantidad de nieve acumulada, y temperaturas mínimas de -17 y -13 grados. Requiere condiciones especiales de diseño como el manejo de la nieve, del clima frío en términos del acceso de las personas, el acceso de equipaje”, detalla.

Otra condición evaluada es que si bien en invierno pueden acumular una gran cantidad de nieve, en verano, las temperaturas son del orden de 25 a 26 grados algunos días, por lo que si no se incorpora adecuadamente esta condición en diseño se va a producir sobrecalentamiento, esto sumado al cambio climático que ha ido elevando las temperaturas máximas. 

Este es un aspecto que se ha repetido sobre todo en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. “Tradicionalmente, diseñamos edificios solo con calefacción, sin incorporar aire frío, y con las condiciones de cambio climático que hemos tenido en los últimos años ya se hace presente que dos, tres días, una semana o diez días al año vas a tener condiciones de sobrecalentamiento, por lo que se debe considerar soluciones que hace tres o cinco años atrás eran impensables para estos climas”, explica el profesional.

Infraestructura hospitalaria

Más tarde, pudieron conocer el Hospital Dr. Augusto Essmann de Puerto Natales, que si bien no está certificado con CES, se utilizó como piloto para el desarrollo de la versión CES Hospitales, e incorpora elementos de diseño pasivo y activo, así como estrategias de eficiencia energética dentro de su desarrollo. “Nos interesaba ver un edificio de alta complejidad en la misma ciudad y zona climática en la que estará el aeródromo Teniente Julio Gallardo, porque es uno de los primeros proyectos piloto de aeropuerto”, comenta el ingeniero.

Manuel Silva, jefe de Control Centralizado Hospital P. Natales; Martita Molina, Karen Kara y Hernán Madrid.

Dentro de las cosas que más destacan en el recorrido, es que se hacen cargo de la complejidad del edificio con un equipo y sistemas de control muy bien abordados para la envergadura del hospital, es decir, “tienen una sala de control con monitoreo permanente de las características críticas de los equipos, de funcionamiento del edificio, de temperatura, de iluminación y la van controlando con un equipo de personas dedicado a eso”.

“Tienen como un trabajo súper profesional en términos de revisar los sistemas de control específicos y complejos que tiene un edificio de esta envergadura, este es un aspecto muy destacado”, sostiene. 

En diseño pasivo, el edificio incorpora las características del clima. Por ejemplo, “en el hospital no había acumulación de nieve en los techos o en la zona cerca de los muros, había una preocupación del diseño para que al lado de los muros no se acumulara nieve, de manera de que los sistemas de calefacción no tengan un funcionamiento alterado como el que podrían tener al estar en contacto directo con los muros o cubiertas con nieve”, destaca.

Madrid complementa con que “ese tipo de condiciones es un aprendizaje muy valioso para incorporar, tanto en la versión de Aeropuertos como en el proyecto específico del aeródromo de Puerto Natales”.

Asimismo, esta visita al hospital es útil para levantar información sobre el funcionamiento del edificio, que se suma a la obtenida en Curicó, Quillota, Alto Hospicio, para actualizar la versión CES Hospitales.

Evolución y ajustes al modelo de CES frente a nuevo escenario de cambio climático

Por Hernán Madrid, jefe de CES.

Como ya lo hemos difundido, durante este año liberamos una actualización al modelo de certificación para edificios de uso público, la que incluye una serie de mejoras y ajustes a la metodología de evaluación, los que fuimos levantando durante el tiempo que llevamos aplicando el modelo CES.

Estas mejoras y ajustes se orientaron, principalmente, a los parámetros base y calibración de requisitos de estrategias que son incorporadas fundamentalmente en la etapa de diseño del edificio y, en algunos casos, durante la construcción. Sin embargo, visualizamos que tenemos la necesidad de abordar algunos temas relevantes para la operación del edificio que no incluimos en esta actualización.

Durante este año hemos podido visitar algunos de los edificios certificados en las regiones de Maule, Los Lagos y Magallanes, los que han estado operando ya por unos años y han cumplido más de un ciclo invierno-verano. Por ello, hemos evidenciado el enorme aporte que estos edificios de uso público hacen a la comunidad, especialmente en los lugares más pequeños y aislados, pudiendo comprobar los aspectos del sistema de certificación que funcionan de buena manera y los que requieren algún enfoque diferente.

La experiencia de este año nos ha hecho evidente la necesidad de abordar con mayor fuerza algunos aspectos que inciden fuertemente en las condiciones de operación de los edificios, como son la puesta en marcha y calibración de sistemas complejos de climatización y control centralizado, además de lo que denominamos, en general, como adaptación al cambio climático. Si bien son aspectos contenidos de alguna manera dentro de CES, creemos posible abordarlos con más énfasis, de modo de poder contribuir de una forma más significativa a la etapa de operación.

Un aspecto en el que queremos comenzar a trabajar es el fortalecimiento de los requerimientos, o la generación de algunos nuevos, para asegurar el correcto funcionamiento de las estrategias complejas de sistemas activos, especialmente sistemas de climatización y de control centralizado. Esto se orienta a poder asegurar la calibración y puesta en marcha de estos sistemas, poniendo énfasis en las condiciones del personal que hará la operación de estos sistemas. Esto último es extraordinariamente relevante en el resultado real del edificio y en muchas ocasiones, tal vez con la única excepción en el caso de hospitales, no se aborda con la fuerza que se requiere.

Creemos relevante realizar una reflexión en conjunto sobre la compatibilidad de las condiciones mínimas necesarias para implementar un sistema complejo y la posibilidad real de contar con personal capacitado y sistemas de mantención y/o reparación oportunos de estos sistemas, especialmente en lugares de difícil acceso.

Otro tema muy importante que ha venido apareciendo en los últimos años y que, en particular, este año ha sido más notorio, es el aumento de las temperaturas debido al cambio climático. Se ha hecho muy visible en nuestros edificios en regiones, en los que tradicionalmente hemos incluido solo calefacción por diseño, como son Los Lagos, Aysén y Magallanes, y que ya en momentos del verano han empezado a necesitar aire frío. 

Este año pudimos ver el caso de un edificio que fue diseñado con temperaturas máximas de 26°C, lo que está en línea con la normas de referencia y las condiciones climáticas promedio de los últimos 30 años -que usualmente usamos como archivos de clima para la simulación computacional-. Pero, en la práctica, este verano tuvo varios días de temperaturas sobre los 35°C, lo que evidentemente trajo muchas dificultades de funcionamiento. Casos como este nos hacen pensar ineludiblemente en una evaluación con condiciones de adaptación al cambio climático dentro del modelo CES.

Con lo que les he comentado, solo nos queda invitarlos a todos quienes participan o colaboran con CES, a sumarse a los comités técnicos que comenzaremos durante los próximos meses para plantear alternativas sobre cómo abordar ambos temas.

Equipo CES visita edificios certificados en el Maule

El equipo de CES estuvo en Curicó y Talca para recorrer los edificios certificados y premiados, así como para reunirse con autoridades de la región.

Como parte del programa de revisión y seguimiento a los edificios certificados, el equipo de CES visitó la región del Maule en mayo.

Hernán Madrid, jefe de CES, partió su gira en la sede Curicó de la Universidad de Talca, donde se reunió con el equipo de la entidad evaluadora Kipus: María Luisa del Campo y Francisco Mateo, quienes también hacen asesoría a proyectos. “Uno de los primeros objetivos de la reunión era cubrir los cuatro pilotos de aeropuertos que ellos están participando: Aeródromo de Puerto Natales, Aeródromo de la Antártica, Aeropuerto de La Florida de La Serena y el Aeropuerto Internacional Mataveri de Rapa Nui. Y luego, los proyectos de la U. de Talca: el Bioterio y el edificio Laboratorios de Microbiología y Biología. Fue una muy buena reunión”, compartió.

Luego en Talca se reunió con Rodrigo Aravena, director regional de la DA MOP y con Nelson Parra, Inspector fiscal DA MOP, para visitar la Piscina Temperada de Talca, la cual fue ganadora del primer lugar del Premio CES 2021. “Me llevé una súper buena impresión de cómo está funcionando el edificio”, comenta Madrid. “La piscina tiene un uso contínuo, vino a ocupar un espacio importante para el desarrollo deportivo de la gente, no sólo de clubes deportivos de natación, sino también de adultos mayores, de gente que va a nadar, a hacer clases, de niños… Entonces, ha sido super positiva en términos de comunidad y se está usando mucho. La infraestructura es excelente, lleva un par de años funcionando y está en un muy buen nivel. Uno de los problemas frecuentes de las piscinas temperadas son los de condensación en las superficies interiores en los meses de invierno y en este caso fue muy bien resuelto”, agrega.

Para finalizar su visita tuvo reunión con la Dirección de Arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas, en donde destacaron los tres años consecutivos de premios de proyectos certificados CES, el esfuerzo y el elevado estándar de la región del Maule por lograr la eficiencia energética en sus construcciones y el avance en términos de sustentabilidad.

Infraestructura hospitalaria

El 31 de mayo, Hernán Madrid, junto a Paola Molina, presidenta de CES, y la arquitecta Romy Luckeheide, visitaron el edificio ganador del primer lugar de los Premios CES 2022: el Hospital de Curicó, el cual se encuentra en un 45% operativo. 

Carolina González, arquitecta coordinadora de los proyectos Normalización Hospitales Curicó y Linares del Servicio de Salud Maule; acompañó a la comitiva y mostró los distintos lugares del centro de salud y sus avances. Al inicio se realizó una reunión de trabajo en la que participaron directivos del hospital, de su área de construcción, del Servicio de Salud y del Ministerio de Salud.

Paola Molina, presidenta del Comité Directivo del CES, comentó: “pudimos compartir la experiencia de ellos en esta puesta en marcha del edificio que, sin duda, ha sido un beneficio incuantificable en cuanto a los usuarios. Quedan todavía algunos temas pendientes, de los cuales hemos podido tomar nota y ver para futuro mejorar los alcances de la certificación, que nos permitan hacer un empalme adecuado con los mandantes y los usuarios del edificio en todos los temas técnicos”. 

La climatización es central para la versión CES Hospitales y en la visita se pudo constatar las condiciones que están teniendo los usuarios del Hospital de Curicó. Al respecto, José Garcés, jefe de mantención del hospital, comentó que el sistema es 100% eléctrico y hoy no se ha logrado implementarlo por completo para climatizar los ambientes, por problemas de calibración de las bombas de calor en las que se está trabajando: “Como proyecto en sí, es sorprendente”, confidenció.

“Hemos constatado que hay un muy buen desempeño en la calidad del ambiente para los usuarios”, señaló Hernán Madrid. A su vez, Carolina González sugirió la implementación de la figura de un “inspector energético” por la necesidad de tener un acompañamiento en el proceso.

La reunión inicial sirvió para recaudar información en vista a la nueva red de salud Maule. A su vez, el doctor Mauro Salinas, director del Hospital de Curicó, afirmó que “fue muy interesante la visita en términos del desafío que nos estamos planteando para que la eficiencia energética en este nuevo hospital sea parte de los procesos, así que estamos muy contentos con la visita y por el apoyo de los profesionales de CES. Esperamos ir avanzando para que este desafío de este nuevo Hospital de Curicó -que es tan esperado por la comunidad- sea un edificio sustentable que cumpla con todos los requisitos de eficiencia energética”.

DAP MOP abre licitación de estudios para versión CES Aeropuertos

Abierta a fines de mayo, la licitación de la DAP MOP está planteada para poco menos de dos años de trabajo, iniciándose en agosto de este 2023, con un presupuesto de más de 500 millones de pesos a ejecutar por la Dirección de Aeropuertos.

Hace aproximadamente un año CES se encuentra trabajando con la Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas (MOP) en el desarrollo de una versión CES Aeropuertos, lo que incluye la colaboración en varias acciones, como determinar los lineamientos y los estudios necesarios que se requerirían realizar para generar la información suficiente para poder desarrollar la versión.

Fue así como “se desarrollaron primero tres proyectos de la Dirección de Aeropuertos que no se certificaron, pero sí se pidió alguna evaluación en línea con la certificación, en los que se evaluaron condiciones de los requerimientos de la versión 1 de la metodología”, cuenta Hernán Madrid, jefe de CES. Dichos proyectos fueron el aeródromo Desierto de Atacama de Copiapó, aeropuerto Andrés Sabella de Antofagasta, y aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo, de Punta Arenas. 

Con la información levantada, se plantea la necesidad de ajustar y calibrar el requerimiento de energía de la versión 1 de CES a la realidad de los terminales de pasajeros, así como los requerimientos asociados a consumo de agua, especialmente a reciclaje de agua y también el asociado a comportamiento acústico. Como explica Madrid, “lo que tenemos hoy es un control de nivel de ruido, pensado en ruido vehicular de calles y, en este caso, es más bien ruido de aeronaves, entonces también hay que darle una mirada distinta”. A ello se suma el punto de inteligibilidad de la palabra que está asociado a salas de clase y auditorios; y se debe dar la mirada desde la transmisión de mensajes desde altoparlantes de información a los pasajeros. “Esos tres temas: energía, agua y acústica, se requieren calibrar y ajustar a los requerimientos base del sistema de certificación”, precisa el ingeniero.

Segunda etapa de estudios

En una segunda etapa, se llevarán a cabo otros tres estudios relacionados con huella de carbono, economía circular e innovación, como electro-movilidad y uso de hidrógeno verde.

“En la versión 1.1 incorporamos la medición de reducción de emisiones de CO2 equivalente, huella de carbono de la operación de un edificio, entonces la mirada ahora es poder ampliarlo e incorporar también una evaluación en el ciclo completo de la edificación, incluyendo etapa de diseño con materiales y proceso constructivo, que es algo que aún no tenemos dentro de CES. Entonces, incorporaremos la huella de carbono de materiales y de proceso constructivo, además de la operación del edificio”, comenta el jefe de CES.

Por otra parte, en la metodología nacional se plantea incluir la economía circular, fundamentalmente, desde la lógica de formalizar las estrategias que ya usa la Dirección de Aeropuertos. “Principalmente, eso tiene que ver con dos temas: el primero es la reutilización de áridos para las pistas de aterrizaje, reutilización de materiales según la línea de acción en CES; y la segunda es reutilización de los propios edificios, porque parte de los contratos de concesión de aeropuertos condicionan a que con cierta cantidad de pasajeros, tienen que ampliar las instalaciones en el tiempo”, dice el profesional.

En ese sentido, puede ser posible que uno de los edificios se desarme y se construya uno nuevo, y ese desarmado se reubique dentro del mismo recinto aeroportuario, como, por ejemplo, un edificio para los bomberos o la DGAC. “Se reutiliza el edificio desarmándolo y volviéndolo a armar dentro del aeropuerto, entonces para eso, por supuesto tienen que existir las condiciones para que el terminal de pasajeros se pueda armar y desarmar. Esos son los dos ejes de la parte economía circular que van a tener el desarrollo de los estudios”, insiste.

Y en el punto de innovación, se incluye netzero carbono, netzero energía, incorporación de hidrógeno verde como combustible para los vehículos de transporte de maletas y pasajeros dentro del aeropuerto, y también incorpora elementos de electromovilidad en otros vehículos que no funcionan con hidrógeno verde, pero sí con electricidad. “Tenemos también planteado incorporar algo relacionado con la comunidad, algo de adaptación al cambio climático por medio de infraestructura verde y azul, que es uso del agua y áreas verdes como estrategia más amplia”, añade Madrid.

Licitación pública

Todo esto fue plasmado en la licitación abierta por la Dirección de Aeropuertos del MOP, para el desarrollo de los estudios necesarios. El segundo llamado se lanzó el 24 de mayo de 2023 y se espera que cierre a mediados de julio, con la intención de comenzar trabajando el mes de agosto. 

De esta manera, esta licitación está dividida en dos partes, una que son los tres primeros temas de actualización, adaptación y calibración de las metodologías que ya existen, y la segunda parte que son los temas que se deben desarrollar e incorporar como nuevos en la metodología CES. 

El trabajo que se está licitando está planteado para poco menos de dos años de trabajo, iniciándose en agosto de este 2023, con un presupuesto de más de 500 millones de pesos que va a ejecutar la Dirección de Aeropuertos.

Casos pilotos

En paralelo, se están desarrollando casos pilotos, que están siendo evaluados con la versión 1.1 de CES, como los aeropuertos de Rapa Nui, La Serena, la Antártica y Puerto Natales.

En paralelo al desarrollo de los estudios para la nueva versión del sistema de Certificación CES, se desarrollará el procedimiento habitual que involucra al Comité Consultivo primero y luego al (los) Comité(s) Técnico(s), para establecer en base a la información técnica específica los requerimientos en lenguaje de certificación.

“La intención es tener una primera versión hacia fines de 2024, pensando sólo en tres primeros aspectos, que es la actualización de las metodologías que tenemos. De modo que los puntos “nuevos” para CES, se hagan en una siguiente versión que incorpore todo, pensando que ese estudio lo van a terminar en la mitad de 2025 y la Dirección de Aeropuertos necesita tener próximamente una primera versión para poder ir certificando proyectos”, concluye Madrid.

La licitación está disponible AQUÍ.

CES lanzó actualización del Manual CES a través de una versión 1.1

La actualización se concretó tras año y medio de trabajo, gracias al aporte del Convenio de Colaboración Técnica y Transferencia de Recursos entre la Subsecretaría de Energía, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y el Instituto de la Construcción, y a la participación de los profesionales de la industria.

Ya se encuentra disponible la versión 1.1 del Manual CES para edificios de uso público, que incorpora múltiples actualizaciones y ajustes en las metodologías y requerimientos del proceso de certificación con CES. Los ajustes tienen relación y están en concordancia con la Ley de Eficiencia Energética y la Ley de Cambio Climático, pero sin un nexo directo.

“No incorpora un cambio de visión y distribución entre las categorías, ya que, por ejemplo, las categorías de energía que pesaban del orden del 40% del total, sigue manteniendo ese porcentaje de relevancia dentro del modelo de certificación”, explica Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable (CES), quien añade que en esta versión solo se hicieron ajustes y adelanta que “en la versión 2 esperamos incorporar una redistribución de los pesos relativos y nuevas categorías”.

El jefe de CES señala que “en general, los procesos de certificación voluntaria como el nuestro se van moviendo y mejorando el estándar promedio de la construcción en el lugar donde se aplican. CES ha permitido alcanzar un cierto estándar, por ejemplo en la categoría de energía, que ha aumentado respecto a lo que teníamos hace siete años. Por ello, en la actualidad, ya no son tan desafiantes los niveles de eficiencia planteados en la versión CES 1.0, eso nos permite establecer que hay espacio para poder subir un peldaño y tener un poco más de exigencia en ese ámbito”, plantea Madrid, aunque reconoce que este escenario es solo para algunos requerimientos.

Cambios en la estructura

Dentro de los principales cambios de estructura está la creación de una nueva categoría de Innovación, que busca reconocer estrategias de sustentabilidad implementadas en el edificio, pero que no estén formalmente estructuradas en un requerimiento del sistema de certificación. Y también reconocer un comportamiento mejor que el nivel máximo definido para un requerimiento. 

Un segundo cambio en la estructura es la creación de la categoría Materiales y Residuos, la que reagrupa los requerimientos existentes relacionados, y que se encontraban distribuidos en otras categorías.

Requerimientos ajustados

En general, se realizaron ajustes en la metodología y en las exigencias de algunos requerimientos. Estos ajustes eran necesarios después de siete años con el modelo de certificación vigente y muchos de los aspectos modificados ya se han transformado en un estándar de construcción. Algunas de las principales modificaciones son:

  • Aumento de exigencias de requerimientos de energía.
  • Nuevo requerimiento de huella de carbono en la operación.
  • Residuos.
  • Paisajismo.

Zonas climáticas

Se incorporaron también cambios en las definiciones de las distintas zonas climáticas, lo que involucra varios requerimientos. Para esta versión 1.1 “se desagregaron zonas climáticas en las que contamos con antecedentes suficientes para constatar con una mayor precisión”, afirma Madrid. Por ejemplo, en la zonificación climática de Chile definida en la NCh1079, desde Puerto Montt al sur es la misma zona, “pero ahora tenemos datos suficientes para constatar que, tanto en características climáticas como en la latitud, tienen diferencias considerables para los requerimientos de la certificación. Un ejemplo es el acceso a la luz natural en Magallanes en relación a Aysén, las temperaturas a nivel de congelamiento, lo que afecta en los requerimientos de riego y paisajismo. Entonces, ese tipo de cosas se incorporaron dentro de la metodología de evaluación de los requerimientos”, precisa.

Como todos los desarrollos de CES, este proceso de actualización de la versión 1.1 se llevó a cabo a través del Comité Consultivo, que entregó los lineamientos y diversos Comités Técnicos, donde se evaluaron las propuestas de modificación de los requerimientos o ampliación. Luego, esta propuesta fue aprobada por el Comité Directivo. El financiamiento para el desarrollo de los estudios necesarios fue posible gracias al Convenio de Colaboración Técnica y Transferencia de Recursos entre la Subsecretaría de Energía, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y el Instituto de la Construcción.