Las ventajas de estudiar y trabajar en edificios educacionales con certificación CES

Cinco escuelas y un liceo se han adjudicado el Premio CES. Sus condiciones de ventilación han sido especialmente valoradas durante la pandemia, al igual que la optimización del consumo energético alcanzado por sus asesores.

 En Purén, la “Escuela Básica de Huitranlebu” logró el primer lugar en la categoría Edificio Precertificado en 2021. Su envolvente térmica continua mejoró la hermeticidad en el edificio, generando una temperatura muy confortable al interior.

 Además, el apoyo con paneles solares para la generación de agua caliente contribuyó a que el proyecto lograra la precertificación CES con 81,5 puntos, es decir, con una “Certificación Sobresaliente”.

“Debido al cambio climático, tal como lo han reconocido la ONU y la OCDE se busca que los edificios escolares sean sustentables, porque además juegan un rol demostrativo, se promueve la conciencia ecológica”, sostiene Esteban Montenegro, jefe del Departamento de Infraestructura y Equipamiento Educacional de la Dirección de Educación Pública (DEP) del Ministerio de Educación.

En 2020, el Liceo B-15 Jorge Letelier también fue reconocido por alcanzar 79,5 puntos en su precertificación. Algunas de las características de sustentabilidad que destacaron en el proyecto fueron las reducciones de 43% en demanda de energía, de 57% en consumo y de 13% en horas de disconfort. Además, el proyecto logró un 56% de ahorro en el consumo de agua.

“La renovación de aire es clave en estos edificios. Los edificios certificados, sobre todo en la zona sur, están dotados de sistemas mecánicos de ventilación. Eso ha permitido que tengamos mejores condiciones”, comenta el arquitecto, quien estima que una concentración de CO2 de hasta 700 PPM es la ideal.

En 2019, la Escuela Rural Rucapangue, proyecto mandatado por la Municipalidad de Cholchol, recibió el Premio CES, al lograr 76,5 puntos en su precertificación. En el edificio se alcanzó una reducción de 20% en la demanda de energía, una disminución de 19% de las horas de disconfort y un ahorro de 41% en el consumo de agua.

En la ceremonia de los Premios CES 2020, la Escuela Rural Cantino de Vilcún, en la región de La Araucanía, fue reconocida no solo por su puntaje, sino también por ser el único edificio público rural, que beneficia principalmente a familias de origen mapuche. Debido a ello, la oficina de arquitectura Taller Vida Maestra tuvo en cuenta la cosmovisión al diseñar la infraestructura en la cual destaca el uso de madera y su, por cierto, su alto confort ambiental.

Infraestructura para motivar

“Estamos impulsando la mejora en las condiciones de confort y pidiendo asegurar estándares adecuados en calidad del aire, visual y acústica, porque la evidencia internacional demuestra que esas condiciones impactan en el desempeño y la motivación de niños y profesores”, afirma Esteban Montenegro.

El año pasado, el segundo lugar en la categoría Certificado del Premio CES, se lo adjudicó la Escuela Los Troncos de Teodoro Schmidt en la región de La Araucanía, cuya envolvente y diseño pasivo fueron aplaudidos por generar condiciones óptimas para el aprendizaje.

Asimismo, la Escuela Manzanar de Lumaco, obtuvo el tercer lugar del galardón que entrega CES, en la categoría Precertificación. Su edificio en forma de L, orientado al norte brilló por su buena iluminación natural y solar. Además, destacó por su sistema de caldera de biomasa, como sistema de calefacción para los días más fríos.

Por cuarto año consecutivo premiarán a los edificios más sustentables de Chile

La Certificación Edificio Sustentable reconocerá a quienes alcanzaron los mayores puntajes en edificios y proyectos.

Diversos indicadores son los que considera Certificación Edificio Sustentable (CES) para calificar proyectos de uso público desde su diseño hasta su operación. Este año, nuevamente, destacará a los edificios que alcanzaron mejores niveles de certificación por aspectos como la calidad del ambiente interior, que considera confort térmico, acústico, calidad del aire e iluminación; energía, que toma en cuenta demanda, consumo y energía incorporada; uso del agua; y gestión de residuos, entre otros.

La premiación que se realizará el próximo 28 de septiembre, a las 17:00 horas, por cuarto año consecutivo, busca reconocer a todos los actores que participan en el desarrollo de los proyectos, entre ellos, el mandante, los arquitectos, ingenieros, asesores CES y evaluadores, que mancomunadamente trabajan por la sustentabilidad de los edificios.

“Los proyectos que obtienen los mayores puntajes en las categorías de Edificio Certificado y Precertificado durante el año anterior, en este caso 2021, son los que se destacan en la entrega de los Premios CES. Este año se realizará la cuarta versión, donde conoceremos a las distintas técnicas y metodologías que utilizaron los profesionales de diversas especialidades para lograr importantes atributos de sustentabilidad”, explicó el jefe de CES, Hernán Madrid.

De esta manera, CES busca incentivar las mejores prácticas sustentables en la edificación y reconocer públicamente a quienes han hecho un esfuerzo por certificarse con una herramienta nacional que incorpora variables propias de cada territorio.

El año pasado el primer lugar en la categoría Certificado, se lo adjudicó la Piscina Temperada de Talca; mientras que como Precertificado, fue reconocido el proyecto Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho de Temuco.

Al igual que en las versiones anteriores del Premio CES, en esta oportunidad, se reconocerá nuevamente al “Profesional Destacado” del año, distinción que este 2022 recaerá en dos profesionales, uno ligado a CES y otro por su aporte a la sustentabilidad. El año pasado este reconocimiento recayó en la constructora civil Yoselin Rozas Ubilla que, entonces, se desempeñaba en la División de Eficiencia Energética del Ministerio de Energía.

Inscríbete aquí: https://forms.gle/aCbJgHxXAAFhyYnk9

La eficiencia energética aportará confort a los usuarios del Hospital de Alto Hospicio

Un edificio moderno, con aislación basal y marcos sísmicos en dos direcciones perpendiculares, acogerá a las más de 100 mil personas que recibirán atención en Iquique.

  El Hospital de Alto Hospicio, construido por Sacyr Chile, con la DA MOP Tarapacá como Unidad Técnica y diseñado por Bbats Consulting and Projects S.L.P, exigió una inversión superior a los 84 mil millones de pesos, para descongestionar al Hospital Regional de Iquique. En 48.000 m2, el recinto albergará 235 camas, siete pabellones quirúrgicos, tres salas de parto integral, 12 sillones de diálisis, siete puestos dentales, 18 box de consultas médicas, 14 box de procedimientos y nueve boxes de urgencias.

Los desafíos fueron varios. Pero, hoy, el asesor CES, Javier Durán, socio del Área de Consultoría de B-Green Chile, mira con satisfacción la obra encomendada por el Servicio de Salud de Iquique. “En términos de eficiencia energética, como la que normalmente se pide a los proyectos, cuando tienes climas más templados que requieren muy poca calefacción y que, al mismo tiempo, tienen amplitudes térmicas muy bajas, con climas muy estables, las demandas energéticas son mucho más bajas que la que ves en el sur o en la zona central. Entonces, conseguir los ahorros es más difícil”, explicó.

Sin embargo, el edificio logró la certificación CES, gracias a su diseño y la protección solar, que cubre prácticamente el 100% de la fachada en exteriores. “Eso afecta también la imagen del proyecto y, de alguna manera, la estética típica que tienen los hospitales. Le da una imagen diferente y creo que ese elemento que es protagónico regula también la luz, la radiación y la sombra en las ventanas. Todo esto contribuye al confort y la reducción del uso de la energía”, señala Javier Durán.

El edificio monobloque, compacto y homogéneo, de robusta protección sísmica, gracias a sus dispositivos de aislación de última generación, cuenta con cuatro pisos, el primero de ellos en zócalo, más helipuerto y paneles fotovoltaicos, que complementan el suministro de energía del recinto. En el zócalo están todos los servicios logísticos e industriales del hospital, los estacionamientos, la farmacia, las bodegas, la central de alimentación y la zona de vestuarios y servicios generales. En tanto, en el segundo piso destacan el acceso y las zonas de urgencia, imagenología, medicina física y rehabilitación, atención abierta, diálisis, toma de muestras y el área administrativa.

El valor de CES

“El sistema CES es muy bueno. Usar los requerimientos del diseño integrado generan la coordinación que requiere el proyecto con las diferentes especialidades. Eso le da relevancia al tema. Todos los participantes se enteran de lo que está pasando en cada área y eso es clave”, sostiene el especialista de B-Green Chile.

El nuevo hospital cuenta también con pabellones, zona de maternidad, UTI, laboratorio, servicio de salud mental, consultas médicas, área de cuidados paliativos, salud dental y hospitalización para adultos y niños. En sus patios de luz interiores, se construyeron fachadas que aumentan el aislamiento térmico, mientras que un sistema de control centralizado, mantiene la climatización de acuerdo con los requerimientos específicos de cada espacio.

Obras del nuevo cuartel de la PDI de Puerto Varas tienen un 49% de avance

El pasado lunes 22 de agosto, el Ministro de Obras Públicas, Juan Carlos García, en compañía del Gobernador Regional, Patricio Vallespín, la Delegada Presidencial Giovanna Moreira y el Diputado Bernales visitaron las obras del nuevo cuartel de la PDI que se está construyendo en Puerto Varas, el cual tiene la particularidad de conservar la Casa Heim, la cual se une con un moderno edifico que permitirá mejorar la operatividad de la Policía de Investigaciones en el territorio.

Respecto de esta visita el Ministro señaló ‘todos sabemos la importancia que tiene la seguridad para las familias, no solamente de Chile sino también de esta región, y por eso es tan importante dar una infraestructura de calidad a quienes usan este edificio. Sin embargo, este edifico además tiene otros factores, no solamente entrega seguridad para la labor de la PDI, sino que es un edificio que busca ser un buen vecino integrándose al barrio, recuperando un edificio antiguo y poniendo un edificio nuevo en el que pueden dialogar en conjunto. Queremos construir barrios porque eso también mejora la seguridad y este sello que estamos haciendo con recursos del Gobierno Regional, con el aporte de la PDI y con el apoyo técnico de la Dirección de Arquitectura, va en el buen camino y es el tipo de sello de edificio que queremos hacer en este lugar y el resto del país’.

Por su parte, el Gobernador Regional, Patricio Vallespín agregó ‘no es solo muy importante la inversión de $2.300 millones, sino que aquí va aumentar la capacidad operativa de investigaciones para que el tema de seguridad aumente. Hoy en día tenemos acá un contingente de 20 personas y va a llegar a 45 para dar una mejor cobertura, pero sobre todo, que se hace con una infraestructura que combina lo moderno con lo patrimonial y esa es una alianza de trabajo muy potente que hace el Gobierno Regional con la Dirección de Arquitectura y también con la PDI. Este va a ser un lugar ejemplar para las regiones del país de cómo se vincula un edificio que es claramente energético, que resguarda todas las consideraciones de protección de lo tradicional y, sobre todo, lo más importante, es que va a tener la cualidad de acoger de mejor manera a los usuarios, en armonía también con lo que quiere el Municipio de Puerto Varas’.

Actualmente, este proyecto tiene un 49% de avance y, como mencionamos anteriormente, constará de dos edificios conectados por un puente. El primero de ellos, es un edificio de madera, donde se encuentra hoy emplazada la casa Heim-Minte, la cual se recuperará en su totalidad para el funcionamiento administrativo de la PDI, manteniendo la madera y revestimiento con tejuelas. En paralelo, el segundo edificio, se desarrollará en tres niveles para cumplir con los requerimientos técnicos y el programa funcional necesario para la dotación. A diferencia del primer edificio, este segundo, será revestido de plancha metálica microcorrugada y contará con una estructura de hormigón armado y metálica. Ambos edificios tendrán un estudio previo de eficiencia energética, ingresando al sistema de certificación energética CES, para así, poder incorporar un sistema de calefacción y ventilación por bomba de calor del tipo polivalente, el cual aportará la energía necesaria para dotarlo de calefacción y agua caliente sanitaria.

Aislación térmica permite ahorro de energía en 1° hospital sustentable de Chile

Envolvente térmica de alta eficiencia fue clave para que el Hospital Quillota-Petorca obtuviese la Certificación de Edificio Sustentable.

La construcción del nuevo Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, inaugurado en noviembre de 2021, no fue una más. Primero, porque se trata de un establecimiento de alta complejidad que beneficia a más de 800 mil personas en la Región de Valparaíso. Y también porque el recinto obtuvo la Certificación de Edificios Sustentables (CES), ya que su funcionamiento tiene un 36% de ahorro promedio al año en todas sus instalaciones.

“La construcción liviana en seco es un método de amplia difusión en Europa y Estados Unidos, y que se ha posicionado con fuerza en el mercado inmobiliario local porque para lograr edificaciones con mayor eficiencia en todos sus sistemas. Entre sus ventajas está que incrementa la sostenibilidad de los proyectos, permite una estimación precisa de costos, minimiza el consumo de recursos como el agua, reduce mermas y disminuye la generación de residuos durante el proceso”, asegura Ricardo Fernández, gerente técnico y de desarrollo sostenible de Volcán, empresa que participó en la obra.

Entre las soluciones constructivas utilizadas en este hospital destaca la lana de vidrio Aislanglass, un material aislante, a base de arena y vidrio reciclado, que se funde a altas temperaturas. Esto permite formar finos filamentos que mejoran la aislación acústica y térmica en todo tipo de edificación; en especial tabiques, pisos y entretechos. Además, proporciona protección contra incendios y cuenta con una gran estabilidad dimensional. Esto lo convierte en uno de los materiales aislantes preferidos para construcción.

Sustentabilidad hospitalaria

El Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, ubicado en la comuna de Quillota, logró reducir su huella de carbono gracias a un funcionamiento más eficiente de múltiples sistemas, entre los que resalta la calefacción, refrigeración, ventilación, motores, iluminación artificial y equipamiento interior.

Todas estas variables fueron consideradas por CES, una certificación impulsada desde 2012 por el Ministerio de Obras Públicas, el Instituto de la Construcción, la Cámara Chilena de la Construcción y el Colegio de Arquitectos. Su objetivo es, a través de un método diseñado bajo estándares internacionales, evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios de uso público en Chile.

Algunos de los indicadores registrados dan cuenta de un 19% de ahorro en la demanda de energía y un 31% de ahorro en el consumo energético. Según la entidad evaluadora, algunas de las estrategias pasivas que consideraron los arquitectos en el diseño del proyecto fueron el uso de materiales constructivos más eficientes, entre ellos envolvente térmica de alta eficiencia, cristales de control solar, cubiertas verdes y placas quiebra-sol.

Se espera que, de esta manera, el establecimiento minimice sus emisiones y disminuya los consumos de agua y energía, y que además genere menos residuos y reduzca sus costos de mantención. Se trata de uno de los dos establecimientos de salud considerados inicialmente para la certificación, denominada CES hospitales, junto al de Curicó.

“Esta medición tiene, además, otros alcances, como, por ejemplo, la incorporación de los edificios CES a la emisión de bonos verdes, lo que le permite al país disponer de nuevos recursos para continuar avanzando en el desarrollo sostenible”, plantea la Presidenta de CES, Paola Molina.

Fuente: Induambiente

Biblioteca Gabriela Mistral: cómo funciona el 1º edificio certificado CES de La Serena

No solo confort térmico, visual y acústico ofrece el edificio sustentable que está cerca del mar en la región de Coquimbo, pues se ha incorporado una serie de medidas que transmiten el valor de la economía circular.

Ahorro de agua potable, gracias a sus artefactos eficientes y reutilización de aguas grises; optimización solar gracias a sus grandes vidrieras; y reciclaje, impulsado por una serie de capacitaciones para el manejo de residuos, destacan en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, el primer edificio de uso público con Certificación CES de la región de Coquimbo.

Esta emblemática obra -que cuenta con una superficie útil mayor a 1.000 m2- tomó como base de información y metodología el documento “Términos de Referencia Estandarizados con Parámetros de Eficiencia Energética y Confort Ambiental, para Licitaciones de Diseño y Obra de la Dirección de Arquitectura, Según Zonas Geográficas del País y Según Tipología de Edificios” (TDRe) de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

El mandante se preocupó de variables tan diversas como el confort térmico pasivo, el confort visual pasivo, la calidad del aire pasivo, el confort acústico, la demanda de energía, la hermeticidad de la envolvente, los sistemas de agua potable y el manejo de residuos durante la construcción, un trabajo que hoy exhibe maduros frutos.

Debido a las templadas temperaturas promedio de La Serena y a sus oficinas y amplios salones, el proyecto requería contar con bajas ganancias internas producto de los usuarios, iluminación y equipos. Para potenciar las ganancias pasivas y control solar, la fachada norte presenta un screen panel con un 50% de perforación -en promedio- que se gradúa en base al requerimiento de iluminación natural interior. Además, cuenta con un alero que une la cubierta con la fachada metálica, para controlar el ingreso solar durante los meses calurosos.

En tanto, la fachada oriente presenta una baja ganancia térmica solar. Además, cuenta con una doble piel metálica perforada que controla este efecto. Junto con ello, se incorporaron rollers interiores que controlan el deslumbramiento de las tempranas horas de la mañana.

En la fachada poniente, la pantalla metálica vertical presenta un bajo porcentaje de perforación (20%), con el fin de controlar el ingreso de radiación solar durante las horas de la tarde. Junto con esto, se evita el deslumbramiento que se ocasiona producto de la excesiva radiación solar. Asimismo, frente a la cafetería del primer nivel se plantaron árboles de hoja caduca que controlan el sobrecalentamiento en verano.

En tanto, la fachada sur vidriada ofrece una pantalla muy transparente para aprovechar lo más posible la iluminación natural. Para eso, se consideró un porcentaje de apertura superior al 80% de la pantalla screen panel. Además, esta última se separa 4 metros del muro para aumentar la ganancia lumínica. Los ventanales, por su parte, consideran el control del ruido y también la minimización de las pérdidas térmicas del interior.

Manejo del agua y los residuos

Otro punto por destacar es el ahorro de agua potable de la biblioteca, para lo cual se incorporaron artefactos eficientes en el uso del recurso agua, comparando los valores de caudales y consumos de artefactos. “Tenemos manejo de aguas grises, todas las plantas se riegan con ellas; tenemos paneles fotovoltaicos; optimización de luz solar y mejor control de temperatura interna”, explica la directora interina de la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, Paloma Soto.

En el edificio, el reciclaje juega hoy un rol fundamental. Por eso, gran parte del proceso para su desarrollo ha sido acompañado por la Fundación Huancara y el Ministerio del Medioambiente. “Nos capacitaron tanto al equipo como a la empresa de equipo de aseo externa para hacer la separación de residuos. Tenemos reciclaje de botellas PET, latas, papel y cartón. Reciclamos una tonelada y media de insumos el año pasado”, comenta Paloma Soto, quien cuenta que cada piso de la biblioteca dispuso contenedores para estos fines. 

Además de la certificación CES, en el recinto existe una huerta comunitaria que se ha ido ampliando poco a poco. “Queremos también reciclar los residuos orgánicos y siguiendo con el espíritu de Gabriela Mistral, hacemos talleres enfocados en aprender tocando la tierra, para que las personas conozcan las plantas. En la huerta hay poemas de la poetisa. No sólo nos preocupamos del fomento lector que es el corazón de toda la biblioteca, sino también de la educación, nos preocupamos de la sustentabilidad y de la innovación”, explica la directora interina de la biblioteca.

En la huerta inspirada en la Premio Nobel de Literatura existen muchas hierbas medicinales: ruda, albahaca, hierba buena, acelga, tomates, lechugas, acelga y frutillas. “Hemos aprendido los ciclos, cada cuanto se cosecha. Muchas de las lechugas nacieron de semillas que sacamos de lechugas anteriores, hemos aprendido a semillar. No solo queremos trabajar hacia fuera sino también hacia dentro para que el equipo viva la certificación que tenemos”, señala.

Gracias a la mesa de educación para la sustentabilidad creada para impulsar acciones en esa línea, junto al CEAZA, se desarrolló un kit de observación de aves. Además, como la biblioteca se ubica al lado de un humedal existe una bitácora colaborativa, que permite que todos los que piden el kit anoten las aves que observan para que, luego, los investigadores trabajen con ella.

“Queremos que la certificación CES sea más que una placa pegada fuera de la biblioteca. Esperamos que desde este lugar la gente se vaya con conocimiento sobre el cuidado del medioambiente. Este es un edificio muy bonito y cómodo; luminoso, limpio y transparente; con accesibilidad universal y terrazas; un edificio cálido, que tiene verde y está cerca del mar. Todos los edificios debieran construirse en esta línea. Pero el tema de las aguas grises es vital, no se puede construir un edificio sin esos sistemas, no podemos botar el agua y mucho menos con sequía. A partir de lo público hay que dar el ejemplo a los privados, mostrar que el edificio funciona porque nosotros no tenemos ningún problema en su funcionamiento y no es más caro”, concluye Paloma Soto.

Huella de carbono en la edificación y el vínculo con las certificaciones

Por Paola Valencia, gerenta de Sostenibilidad de E3

Como ya es ampliamente conocido, según el último reporte de Global Alliance for Building and Construction, el sector vinculado a edificación es responsable del 38% de las emisiones globales de GEI, donde un cuarto de éstas corresponde a las emisiones generadas en los procesos de producción de materiales, transporte y construcción. Por lo tanto, hoy en día se sabe que tres cuartos de las emisiones del sector corresponden a carbono operacional y un cuarto a carbono incorporado. 

Sin embargo, ya hace muchos años que sabemos que el sector construcción es responsable de éste y otros impactos ambientales y ha sido uno de los sectores más lentos en incorporar cambios de buenas prácticas no sólo medioambientales, sino también de innovación, tecnológicas y sociales. Y ¿por qué ocurre esto? Bueno, por algo muy simple, porque al menos en Chile este sector compite sólo por costos directos y no considera los costos indirectos. Esto quiere decir que no paga impuestos por los diferentes impactos que genera. Un ejemplo muy claro de esto es que es más barato botar basura que valorizarla. Esto es grave, porque esos impactos ambientales los terminamos pagando todos, dado que el estado invierte un porcentaje no menor del presupuesto nacional en mitigación de daños ambientales, tales como planes de descontaminación, subsidios a familias de zonas saturadas, reforestación, gastos en salud por consecuencia de la contaminación y tantos otros.

Un gran desafío que tenemos en el sector construcción es lograr que nuestros procesos sean ambiental y socialmente responsables y para lograr esto, una de las herramientas más potentes son las certificaciones medioambientales, pero cuando promovemos estos sistemas, lo primero que encontramos por parte de la industria es la respuesta “es más caro”.

Por ello, es muy relevante avanzar a nivel nacional en levantar datos sobre los impactos ambientales vinculados a los procesos productivos y reflejar esto en los costos de producción, tomando para esto uno de los principios de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, que señala que “El que contamina paga”. En este contexto, todos los procesos productivos deberían pagar impuestos ambientales de acuerdo con su nivel de impacto y, bajo este concepto, claramente un proyecto certificado con estándares de sustentabilidad tendería a ser más económico que uno no certificado.

Las certificaciones medioambientales de edificios también tienen un rol fundamental en la generación de datos e información ambiental sobre los procesos de producción, construcción y operación de los edificios e infraestructura. Es así como hace más de 20 años que se han implementado certificaciones medioambientales en el mundo, que buscan cambiarle la cara a la industria hacia una más responsable y verde. En ese sentido, se destaca a Chile como uno de los países que no sólo ha implementado sistemas internacionales, sino también desarrollado e implementado sistemas nacionales que ayudan a movilizar al sector a incorporar prácticas de menor impacto ambiental.

Es por esto que vale la pena destacar cómo están abordando la reducción de emisiones de GEI los sistemas de certificación medioambiental que están operando en Chile y que son las certificaciones internacionales LEED y EDGE, y las certificaciones nacionales CVS y CES. En ese sentido, se destaca que todos los sistemas tienen un enfoque de ciclo de vida para abordar la promoción de reducción de energía y por ende de emisiones de GEI, aunque claramente algunos la abordan con mayor profundidad que otros. Los temas en los que coinciden la mayoría de estas certificaciones son premiando el uso de materiales y productos que documenten la energía incorporada en sus procesos, medidas de eficiencia energética en el diseño del edificio, en los equipos de iluminación, climatización, agua caliente sanitaria y la incorporación de energías renovables.

Y al igual que las certificaciones anteriores la Certificación Edificio Sustentable se destaca por promover la eficiencia energética con enfoque de ciclo de vida, ya que premia a los proyectos que documenten la energía incorporada en los materiales, medidas de eficiencia energética en el diseño arquitectónico, en diseño de iluminación, en sistemas de climatización y de agua caliente sanitaria y a los que incorporen energías renovables.

Construye2025 impulsa certificación para trabajadores en manejo de residuos

A través de un proyecto colaborativo presentado a ChileValora, buscan desarrollar perfiles para trabajadores y dar herramientas para el manejo de los residuos de la construcción que definan un adecuado desempeño en su quehacer. 

Ante el desafío climático global, la industria de la construcción en Chile está trabajando hace varios años en una transformación cultural. Tras los lanzamientos de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 y la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025, se hizo necesario fortalecer un ecosistema para el desarrollo de la economía circular y el manejo de residuos de la construcción y demolición.

Una de las formas es contribuir a generar capacidades en el sector, para lo cual Construye2025, con el apoyo del Instituto de la Construcción, junto con las empresas constructoras Axis DCViconsa y Suksa se adjudicaron un proyecto cofinanciado por ChileValora, que tiene por objetivo desarrollar perfiles laborales y planes de formativos que definan el desempeño adecuado de trabajadores en actividades relacionadas al manejo de los residuos de la construcción.

El proyecto denominado “Nuevos perfiles ocupacionales y planes formativos para trabajadores en el manejo de residuos de la construcción”, ha visualizado tres perfiles relacionados a este manejo en obras e instalaciones: perfil maestro manipulador, capataz y encargado de bodega y logística para manejo de residuos de la construcción.

“Hemos tenido un importante avance con el reciente lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que se sumó a la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, por lo que los desafíos para este año son promover tanto la valorización de los residuos como generar las capacidades para la gestión”, explica Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025. La profesional también destaca “la importancia de avanzar en distintos frentes en el sector, a través del apoyo a las distintas iniciativas, como es el caso del Acuerdo de Producción Limpia de Economía Circular en Construcción de la Región de Valparaíso, que entre sus acciones y metas busca promover la capacitación en todos los niveles.

Beneficios para la industria

“Esperamos que una vez aprobados los perfiles, mucha gente de obra se capacite y certifique, con los beneficios que tiene para las empresas contar con gente cuyas competencias están certificadas, y para los trabajadores contar con una certificación de sus aprendizajes y competencias, que sin duda los posiciona y fortalece”, declara José Pedro Campos, director ejecutivo del Instituto de la Construcción.

Así también lo esperan desde el sector privado. Empresas como Viconsa, Axis DC y Suksa han apostado por este proyecto, por los beneficios que implica para ellas y sus equipos. 

A juicio de Lucas Bracho, jefe del Departamento de Medio Ambiente de Constructora Viconsa, “este proyecto es fundamental para avanzar en el correcto uso de nuestros recursos”. Y es que “los perfiles de cargo que se están desarrollando están enfocados a disminuir el impacto ambiental que se genera en todo el ciclo del proyecto de construcción, desde la llegada de los materiales, la optimización de estos y el adecuado manejo de los residuos basada en una jerarquía de residuos”, precisa.

Por ello, Bracho resalta “la importancia de las personas, de cada integrante del equipo, para que se sientan parte de estos cambios que son de suma urgencia. Hacemos un llamado al rubro a tomar las medidas necesarias para disminuir el impacto ambiental de sus proyectos y a unirse a esta nueva forma de construir”.

Y esto también repercute en la productividad de las constructoras. “A la construcción entran personas sin conocimientos y con esto, la empresa puede estar mucho más tranquila de que sus trabajadores van a ser más productivos. Por otra parte, el trabajador puede ser reconocido por su capacitación formal”, dice Joaquín Cuevas, especialista en gestión de residuos. 

El cambio cultural es un punto clave para Axis DC, empresa que lleva un par de años trabajando en gestión de residuos. Por ello, “tener estos nuevos perfiles o competencias es un tremendo plus para la gestión de residuos y buscamos que cada vez más profesionales y trabajadores de la obra manejen estos conceptos, porque mientras más personas adquieran estos conceptos, va a ser mejor para la industria”, cree Mikel Fuentes, líder de Innovación de Axis DC. 

En Axis DC tienen altas expectativas una vez que se publiquen estos perfiles, porque “sí o sí el rubro va a avanzar hacia allá”, a juicio de Fuentes, quien también destaca la colaboración de este proyecto. “Ha sido una experiencia súper enriquecedora, entre el ámbito privado y público, con distintas miradas”, precisa Fuentes. 

Luego de seis años implementando gestión de residuos, desde Constructora Suksa se manifiestan muy contentos de ser parte de este proyecto. “Constantemente estamos capacitando a nuestros trabajadores, pero hoy cobra relevancia poder avanzar hacia competencias formales para nuestros colaboradores, que son quienes, finalmente, llevan a cabo los planes para lograr los objetivos ambientales, para cumplir con nuestro compromiso ambiental respecto a la reducción de nuestras emisiones”, comenta Victoria Leiva, jefa de procesos del Grupo BIBA.

Por qué certificar

“La capacitación y certificación de competencias laborales ha sido uno de los temas que ha estado en la agenda del Instituto de la Construcción desde sus inicios, hace ya más de 20 años, oportunidad en que hicimos un diagnóstico y propuestas al respecto. Posteriormente, en el marco de una colaboración entre países del sur de América, este tema saltó con fuerza, mirando las experiencias de países vecinos, especialmente la de Argentina”, precisa José Pedro Campos.

Por ello, “haber colaborado en la presentación y haber logrado la aprobación por parte de ChileValora de la elaboración de tres perfiles de competencias laborales en un ámbito tan importante y vigente, como es el manejo de residuos de construcción y demolición en obra, nos es muy satisfactorio”, añade.

En tanto, Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, comenta que “el Certificado de Competencias Laborales que otorga ChileValora implica un reconocimiento del Estado a las habilidades y conocimientos que cuenta una persona para ejercer un oficio y, por tanto, constituye un importante instrumento de empleabilidad y un aporte significativo al sector. Estos nuevos perfiles y planes formativos serán una herramienta fundamental para impulsar trayectorias formativas y laborales en los trabajadores y trabajadoras de la construcción, abriendo así un camino de desarrollo profesional y personal para ellos”.

Finalmente, cabe resaltar que la formación de estas capacidades contribuirá a la implementación del “Reglamento Sanitario para el manejo de residuos de las actividades de construcción y demolición”, el que se espera que entre en vigencia a principios del 2023, y que regulará toda la cadena de manejo de residuos.

Fotos gentileza Viconsa.

Fuente: Construye2025

Certificación de Edificio Sustentable entregó placa a Puerto San Antonio

El jefe de CES, Hernán Madrid, viajó a la Región de Valparaíso  para entregar el símbolo que representa la validación de una infraestructura eficiente y sustentable.

El jefe de Certificación de Edificio Sustentable (CES), Hernán Madrid, entregó su placa a la Empresa Puerto San Antonio EPSA, la cual distingue al Edificio Administrativo de la empresa estatal porque cuenta con los elementos de eficiencia energética y sustentabilidad para armonizar con el entorno, entregar las mejores condiciones a los usuarios  y propender al cuidado del medio ambiente.

El edificio corporativo de la empresa portuaria utiliza menos energía al aprovechar de manera eficiente la luz del sol. Además, en su construcción consideró el uso de una serie de materiales reciclados. Junto con ello, debido a su diseño arquitectónico pasivo, el sistema de aire acondicionado no requiere de un uso intensivo.

 “Estas instalaciones tienen tres puntos muy fuertes: el primero es la eficiencia energética en el consumo de energía; el segundo es que tiene la categoría máxima para uso eficiente de agua y por último están las condiciones que se entregan a las personas para que puedan trabajar en su edificio”, comentó el jefe de CES, Hernán Madrid, quien agradeció el respaldo de los ejecutivos de Puerto San Antonio, quienes creyeron en la herramienta.

Durante la ceremonia de entrega, el jefe de Valor Compartido de Puerto San Antonio, Miguel Aguirre, valoró  lo que representa la certificación para el medioambiente, pero también para los trabajadores. “Iniciamos el proceso en 2018, cuando la empresa estaba en la etapa de construcción del edificio, momento en que se decidió por parte de la gerencia general que debía mutar a una obra sustentable”, recordó.

En este aspecto, el ejecutivo expresó su emoción por haber logrado el puntaje necesario para lograr este hito. “Como funcionarios hoy estamos habitando un edificio que cumple con ser amigable con el medio ambiente, uno de los pilares declarados por nuestra empresa”, dijo.

En tanto, el arquitecto responsable del diseño sustentable del edificio, Pablo Aguirre, explicó que se hizo un trabajo técnico desde el primer día para lograr la certificación. “Se consideró como un edificio que fuera sustentable y más amigable desde el punto de vista humano, todo acompañado con tener una ventilación eficiente y junto con todos los aspectos humanos de enriquecer la experiencia del día a día de venir a trabajar”, detalló.

CES vuelve a terreno con recorrido por los edificios sustentables del sur de Chile

El jefe de CES, Hernán Madrid, completó una gira que incluyó la visita a cinco edificios certificados desde Valdivia a Chiloé, en la que pudo constatar una reducción en el consumo de energía superior al 50% en cada proyecto.

En Valdivia comenzó la visita del jefe de Certificación Edificio Sustentable (CES), Hernán Madrid, quien inició su recorrido visitando la sala cuna de la Universidad Austral de Chile, un edificio de más de 500 m2 que atiende a cerca de 40 hijos e hijas de funcionarios. “Solo hubo comentarios positivos del lugar, porque la temperatura allí funciona muy bien”, explicó el jefe de CES. 

Posteriormente, Hernán Madrid se trasladó al Cecrea Valdivia, ubicado en la ex estación de trenes de la ciudad.

La siguiente parada fue en Puerto Montt, en el Centro Terapéutico que obtuvo el primer lugar en la categoría “Certificado” de los Premios CES 2020. Este centro clínico mandatado por el Club de Leones y la Universidad Austral de Chile ha estado funcionando a capacidad completa durante los últimos meses. “En términos prácticos, destaca la iluminación natural, pues hay estrategias que permiten trabajar sin luz eléctrica durante buena parte del año, lo que se refleja en las condiciones de quienes trabajan ahí”, afirmó Hernán Madrid.

Dicho edificio, consume del orden de un cuarto de lo que gasta otro edificio de similares características. Igual de eficiente es la sede Chiloé de la Universidad de Los Lagos, que estuvo funcionando parcialmente durante el último semestre. “Es un edificio importante para la ciudad y muy bien logrado. Al conversar con los encargados de operación y mantención de la sede y comparar con otras es considerablemente mejor en sus condiciones interiores de temperatura, ventilación, e iluminación, así como en eficiencia energética”, dijo el jefe de CES.

Sede Chiloé, U. de Los Lagos.

En la Isla Grande de Chiloé, Madrid también visitó el Cecrea de Castro, donde “las condiciones interiores son muy buenas. Es un edificio espectacular, un ícono para la ciudad de Castro. Partió como un museo, simula una ballena y está revestido con tejuelas de alerce”, detalló.

Dicho recinto, que cuenta con una superficie total superior a 4.600 m2, ha estado funcionando todo el año ofreciendo muchas actividades para los niños. “Es un centro abierto con instalaciones para danza, música, trabajo audiovisual y muchos usos. La directora dice que es el mejor edificio de los Cecrea en Chile e incluso tiene vista al mar. Es muy acogedor y funciona fantástico en términos de temperatura”, comentó el jefe de CES.

En términos generales, hemos podido constatar que todos los edificios han cumplido el objetivo con el que fueron diseñados y certificados, entregar buenas condiciones interiores para los usuarios, siendo eficientes desde el punto de vista de consumo de energía. En todos los edificios que visitamos los usuarios destacaron sus condiciones de temperatura interior e iluminación natural, lo que cobra aún más valor considerando los climas de ciudades como Valdivia, Puerto Montt y Castro. Es una alegría enorme para nosotros escuchar los testimonios y comprobar que la incorporación de CES en los edificios cumple su objetivo.