CES actualiza su plataforma para la versión Aeropuertos

Luego del lanzamiento del Manual CES Aeropuertos, el equipo habilitó en la plataforma los nuevos requerimientos y la optimización de procesos que trae consigo esta nueva versión. Acá te contamos los principales cambios.

La versión de CES Aeropuertos, publicada en abril de 2026, ya se encuentra disponible para la inscripción y documentación de proyectos en la plataforma CES. Esta herramienta ha sido diseñada específicamente para que los asesores puedan inscribir sus proyectos, gestionar la documentación técnica, enviarlos a revisión y recibir tanto informes de evaluación como reportes del edificio. 

El proceso de certificación

Romy Luckeheide, arquitecta de CES, explica que “como ocurre en las otras versiones de la certificación, la documentación de proyectos, tales como Arquitectura y Espacialidades, se ingresa en un formulario inicial para luego demostrar el cumplimiento mediante información elaborada por el asesor CES para cada requerimiento postulado”. El orden de estos requerimientos se basa en el cuadro resumen del Manual de Aeropuertos, estructurado por categoría, variable y, dentro de esta, requerimientos que pueden ser obligatorios o voluntarios.

Cada variable contiene requerimientos con antecedentes únicos o vinculados, lo que optimiza la carga de información. “La mayoría de los antecedentes de los requerimientos obligatorios por variable se encuentran vinculados con los voluntarios. Esto permite respaldar el cumplimiento subiendo la información una sola vez, una ventaja operativa que implica, sin embargo, tener claro de antemano el alcance de la postulación previo a la elaboración del respaldo técnico”, señala la arquitecta. 

Nuevas categorías y desafíos técnicos

Entre las principales diferencias con las versiones anteriores, destaca la obligatoriedad de documentar dos nuevas categorías: emisiones y economía circular.

La categoría de emisiones integra la huella de carbono en la operación del edificio (consumos de energía), la huella de carbono contenida en el edificio y la integración de alcance ACA.

Por su parte, el ámbito de economía circular, materiales y residuos aborda la declaración ambiental de productos (DAP), la reutilización de materiales, el diseño modular y un plan de desmontaje, además de un sistema robusto de gestión de residuos que incluye medidas de control durante la construcción, planes de gestión y declaración de generación de desechos.

El segundo gran cambio, continúa Luckeheide, se observa en la categoría de innovación, la cual incorpora nuevos requerimientos dentro de los cuales el equipo de proyecto deberá elegir un máximo de dos, con tres puntos cada uno, totalizando seis puntos disponibles. 

En definitiva, la implementación de esta nueva versión de la certificación representa un avance sustancial en la exigencia técnica para la infraestructura aeroportuaria. Al integrar de manera formal los criterios de emisiones y economía circular, el estándar CES no solo moderniza su enfoque, sino que entrega a los asesores y equipos de proyecto un marco claro para potenciar la sustentabilidad desde las etapas tempranas de diseño hasta la construcción.

Construyendo con ciencia: desde la evidencia a la incidencia

Por Waldo Bustamante, profesor titular Escuela de Arquitectura PUC, investigador adjunto CEDEUS y Premio CES Profesional Destacado 2025.

Con frecuencia damos por sentadas las condiciones en que habitamos, como si la calidad de nuestros edificios y ciudades fuese el resultado natural del paso del tiempo. Sin embargo, gran parte de su progreso tiene origen en el desarrollo científico y en su capacidad de traducirse en soluciones concretas para el entorno construido.

Han sido las crisis —desde los eventos sísmicos hasta las tensiones energéticas y los fenómenos climáticos extremos— las que en gran medida han puesto a prueba nuestras certezas y han impulsado avances decisivos en materiales, técnicas constructivas, normativas y formas de proyectar. Cada mejora en resiliencia estructural, cada avance en confort ambiental o en eficiencia energética, responde a conocimiento acumulado, validado y, muchas veces, acelerado por la urgencia.

En esa trayectoria, la ciencia no solo ha permitido comprender mejor los fenómenos que afectan a nuestras ciudades y sus edificios, sino también anticiparlos y diseñar respuestas más robustas. Reconocer ese vínculo es fundamental: los estándares que hoy consideramos habituales no son casuales, sino el resultado de décadas de investigación, experimentación y aprendizaje colectivo.

Desde la crisis del petróleo de los años 70 (que surge en el contexto de tensiones entre países productores del mundo árabe y naciones consumidoras, provocando una fuerte restricción en el suministro de crudo y un impacto global en los precios y la seguridad energética), el sector de la edificación experimentó un punto de inflexión que transformó profundamente su desarrollo. Lo que comenzó como una respuesta a la crisis señalada, derivó en una articulación inédita entre ciencia, tecnología y políticas públicas, dando origen a estrategias arquitectónicas, normativas, estándares y herramientas de simulación que hoy forman parte del quehacer habitual del diseño.

Gracias a esta convergencia —que integró avances en ciencia de materiales, arquitectura, ingeniería y física de la construcción— los edificios pueden ofrecer, en general, condiciones muy superiores de confort térmico, acústico y visual, incorporando estrategias como el aprovechamiento solar en invierno, la protección en verano y soluciones pasivas como invernaderos, envolventes eficientes, cubiertas vegetales, enfriamiento evaporativo, ventilación natural y otras.

En este contexto se consolida la arquitectura bioclimática, un enfoque que, apoyado en aportes pioneros como los de Victor Olgyay y posteriormente desarrollos de investigadores como Baruch Givoni, propone diseñar en diálogo con el clima para alcanzar confort interior con un mínimo consumo energético. Más que una corriente estilística, se trata de un cambio de paradigma: el edificio deja de concebirse como un objeto aislado que corrige las condiciones exteriores mediante sistemas activos, y pasa a entenderse como un sistema integrado que aprovecha variables físicas y ambientales —tales como radiación solar, viento y ventilación, oscilación e inercia térmica, transferencia de calor y masa— como insumos de proyecto. Este conocimiento, sistematizado científicamente y traducido en herramientas de cálculo y simulación, encuentra en las políticas públicas un vehículo fundamental para su masificación, a través de exigencias normativas y estándares de desempeño. Es así como el diseño arquitectónico se transforma en el espacio donde convergen ciencia y regulación, asumiendo la responsabilidad de materializar, en cada proyecto, no solo eficiencia energética, sino también bienestar interior y calidad ambiental.

Si la crisis del petróleo de los años 70 instaló la eficiencia energética como un imperativo técnico, la triple crisis actual —climática, ambiental y de biodiversidad— redefine el desafío en términos mucho más amplios y exige, a diferencia de entonces, una ciencia profundamente interdisciplinar y transdisciplinar.

Ya no basta con los avances en ingeniería, física de la construcción o ciencia de materiales: comprender y transformar el entorno construido hoy requiere integrar las ciencias del clima —para proyectar escenarios de riesgo y adaptación—, la ecología —para incorporar biodiversidad y servicios ecosistémicos—, y también las ciencias sociales y las humanidades, que permiten entender cómo las personas habitan, perciben y usan los espacios, cómo responden a las políticas públicas y qué barreras culturales o económicas condicionan su implementación.

Informes del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) han sido claros en señalar que las soluciones efectivas combinan dimensiones tecnológicas y sociales: un edificio altamente eficiente puede fracasar si no considera patrones de uso, inequidades de acceso o dinámicas urbanas. Del mismo modo, estrategias como la densificación, la mitigación de la contaminación atmosférica, la incorporación de infraestructura verde o la electrificación de la climatización no son solo decisiones técnicas, sino también políticas, culturales y territoriales.

En este contexto, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad no son un ideal académico, sino una condición necesaria para diseñar instrumentos de política pública que sean técnicamente robustos, socialmente viables y ambientalmente pertinentes. Es precisamente en esa convergencia —en que distintas formas de conocimiento dialogan— donde hoy se juega la capacidad de la arquitectura y la planificación para responder de manera efectiva a una crisis que ya no es sectorial, sino sistémica.

En este escenario, la lección es clara: así como la evidencia científica ha sido determinante para transformar la edificación en el pasado, hoy resulta indispensable para diseñar políticas públicas capaces de enfrentar una crisis que es, simultáneamente, climática, ambiental y social.

Este desafío interpela directamente la formación de los profesionales que diseñan nuestras ciudades y edificios. Si el entorno construido se ha convertido en el punto de encuentro entre clima, energía, biodiversidad y vida cotidiana, su enseñanza ya no puede organizarse en compartimentos estancos.

En suma: la arquitectura, la ingeniería y la planificación urbana y regional deben incorporar de manera decidida aportes de las ciencias climáticas, la ecología, las ciencias sociales y las humanidades, formando profesionales capaces de comprender y actuar en contextos complejos.

Porque, en definitiva, diseñar la ciudad para las personas —en un contexto de crisis sistémica— exige pensar y actuar de manera integrada. Es en esa convergencia, entre ciencia, política pública y formación profesional, donde se juega la posibilidad de construir entornos más justos, resilientes y sostenibles.

Conoce a los líderes en el desarrollo de arquitectura sustentable en los 10 años de CES

Crisosto Smith Ltda cuenta con la mayor cantidad de proyectos en CES, con 39 proyectos distribuidos en 13 regiones. Descubre su enfoque y el impacto de su trabajo en el país.

Desde el proyecto número 1 en CES, correspondiente a la Escuela Manuel Anabalón Sáez, diseñada por Gubbins Arquitectos y desde del primer proyecto certificado: el edificio de la Cámara Chilena de la Construcción de Osorno, diseñada por Scheel Arquitectos, han pasado más de 200 profesionales del diseño han usado la metodología de CES en sus diseños

Dentro del total, la firma con mayor cantidad es Crisosto Smith Ltda, con 39 proyectos distribuidos en 13 regiones del país. De esta manera, la firma se consolida como una de las oficinas con mayor presencia histórica en iniciativas precertificadas, certificadas o inscritas bajo la Certificación Edificio Sustentable (CES). Así, de acuerdo a la distribución por etapa de certificación, Crisosto Smith Ltda cuenta con 3 proyectos certificados, 30 precertificados y 6 aún en la etapa inicial de inscritos.

Los principales usos de los proyectos diseñados por Crisosto Smith Ltda son Oficinas (18), Educación (15), Salud (3), Cultura (2) y Seguridad (1).

Enfoque territorial y tipológico

Uno de los sellos distintivos del trabajo de Crisosto Smith Arquitectos ha sido su presencia desde el extremo norte (Arica y Parinacota) hasta Magallanes, abordando infraestructura pública en zonas urbanas, rurales y extremas. También destaca su rol en el desarrollo de edificios consistoriales, establecimientos educacionales y fiscalías, todos con altos estándares de eficiencia energética y confort ambiental.

Su trabajo ha contribuido no solo a mejorar la calidad del espacio público, sino también a descentralizar la arquitectura sustentable, apostando por soluciones adecuadas al contexto climático y sociocultural de cada zona.

En 2023, uno de los edificios diseñados por esta firma logró el tercer lugar de los Premios CES, con 61,5 puntos: el Edificio Consistorial de Chañaral.

En segundo lugar en cantidad se encuentra la oficina Arqdesign, con 26 proyectos CES en todo Chile, ha sido clave para consolidar la sostenibilidad en la arquitectura pública, especialmente en el ámbito educacional, donde ha desarrollado una gran cantidad de jardines infantiles, escuelas y liceos, además de edificios vinculados a la seguridad pública y oficinas.

Le sigue BIS Arquitectos, con 23, Arqlofts, con 20 y el quinto lugar lo tienen Prado Arquitectos y Valle Cornejo, ambos con 16, ANGO Arquitectura, con 13 y Bortink Yurisic Arquitectos, con 11 proyectos.

Esta consolidación demuestra el compromiso creciente de la arquitectura nacional con la sostenibilidad, no solo en el diseño, sino también en la implementación efectiva de estrategias para reducir la huella ambiental de los edificios de uso público en Chile.

¡Felicitamos a todos los equipos por este importante aporte al desarrollo de infraestructura sustentable en Chile!

Una década de impulso sustentable: evolución y liderazgo en CES

En 10 años, la Certificación Edificio Sustentable (CES) ha transformado el panorama de la construcción en Chile. Exploramos su evolución, los proyectos pioneros y las instituciones líderes que están marcando la pauta en arquitectura sustentable.

La Certificación Edificio Sustentable (CES) celebra una década de impacto transformador en la industria de la construcción en Chile. Desde su inicio a fines de 2014, CES ha promovido un cambio cultural y técnico, incentivando a mandantes públicos y privados a adoptar estándares más altos de sustentabilidad en sus proyectos.

La evolución de CES a lo largo de estos 10 años es evidente en el aumento constante de proyectos inscritos, precertificados y certificados. Los datos revelan un crecimiento significativo, con un salto notable en proyectos precertificados a partir de 2017 y un incremento sostenido en proyectos inscritos. Este aumento refleja un compromiso creciente con la construcción sustentable en el país.

Entre los hitos destacados, el terminal de pasajeros del Aeródromo Teniente Julio Gallardo en Puerto Natales obtuvo la precertificación CES con 90 puntos, el puntaje más alto en 10 años de certificación para esa categoría. Este proyecto, impulsado por la Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas (DAP – MOP), se distingue por su enfoque en estrategias bioclimáticas, generación de energías renovables y un diseño integral.

Asimismo, Construcción Cuartel de Bomberos, Segunda Faja, Villarrica, es, hasta la fecha, el edificio con mayor puntaje (83,5). 

Además, oficinas de arquitectura como Crisosto Smith Ltda. lideran el desarrollo de arquitectura sustentable, con 39 proyectos CES distribuidos en 13 regiones del país. Su enfoque territorial y tipológico, abordando infraestructura pública en zonas urbanas, rurales y extremas, ha sido clave para descentralizar la arquitectura sustentable y adaptarla a diversos contextos climáticos y socioculturales. Otras oficinas como Arqdesign, BIS Arquitectos, Arqlofts, Prado Arquitectos, Valle Cornejo, ANGO Arquitectura y Bortink Yurisic Arquitectos también han contribuido significativamente al avance de la sostenibilidad en la arquitectura chilena.

En el ámbito territorial, la implementación de CES ha tenido un alcance nacional significativo, con proyectos distribuidos en todas las regiones de Chile. Destacan la Región Metropolitana con 98 proyectos y la Región de la Araucanía con 95, evidenciando un fuerte compromiso con la sostenibilidad en estas áreas. Otras regiones como el Biobío (49), Maule (47), Valparaíso (40) y Los Lagos (36) también muestran una actividad considerable. Incluso regiones más extremas como Arica y Parinacota (19), Tarapacá (12) y Magallanes y de la Antártica Chilena (22) han adoptado la certificación, demostrando que la preocupación por la construcción sustentable trasciende las particularidades geográficas y climáticas de cada zona.

En resumen, estos 10 años de CES han marcado un hito en la construcción sustentable en Chile. El compromiso de profesionales, instituciones y mandantes ha impulsado la creación de edificios más eficientes, confortables y respetuosos con el medioambiente. La celebración de esta década es un espacio para reconocer los logros alcanzados y proyectar un futuro aún más sustentable para la construcción en el país.

Edificio Aulas Las Pataguas UC: Infraestructura universitaria en evolución 

El proyecto precertificado CES y emplazado en el campus San Joaquín, reúne tanto salas de clases como oficinas y departamentos de atención a universitarios, y se organiza en dos edificios relativamente opuestos e independientes entre sí. 

La necesidad de brindar a la comunidad universitaria espacios con elevados estándares de calidad inspiró la construcción del edificio Aulas Las Pataguas (ingresado a CES como Edificio Inclusión y Servicios Estudiantiles Campus San Joaquín), en el campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Compuesto por dos torres independientes entre sí, Las Pataguas alberga salas de clases, oficinas, subterráneos y zócalos, entre otras instalaciones.

La construcción está emplazada en un terreno de 50 x 50 metros, rodeada por edificios de diversas escalas, por el sur un edificio de aproximadamente 34 metros de alto, por el norte una construcción de un piso de altura y por el oriente un volumen horizontal de aproximadamente 9 metros, lo que deja un frente despejado hacia el poniente, por el que se instalará el acceso principal.

Francisco Palacios, jefe de proyecto de la Subdirección de Planificación y Proyectos Dirección de Infraestructura UC, remarcó durante el recorrido que “la arquitectura también va evolucionando y la universidad no tiene una estandarización tan rígida en términos de diseño, lo que da a los arquitectos la posibilidad de proponer un diseño de estructuras variados. La estandarización, por parte nuestra, va en el orden de los tamaños de las superficies, los temas ambientales, y el tema de la certificación CES, que también es para nosotros, un estándar directo”.

Dos torres

La Torre A se distribuye en 10 plantas de oficinas de 800 m2 cada una, con un núcleo central desplazado hacia un costado, definiendo así dos tipologías de posibles espacios en cuanto a sus proporciones y particiones. Las 25 salas de clases de la Torre B se distribuyen en 7 niveles (un zócalo y 6 niveles superiores) de aproximadamente 700 m2, con un corredor abierto hacia la cara poniente.

En un recorrido para conocer los avances, en el que fue posible constatar que la torre B, que da lugar a las salas de clases, se encuentra completamente terminada y que la torre A está aún en desarrollo. Los profesionales a cargo del proyecto explicaron la importancia de contar con las certificaciones requeridas para que las edificaciones del campus cumplan con los objetivos de la universidad relacionados con sustentabilidad, específicamente la huella de carbono. 

“Todas las iniciativas relacionadas con la energía van orientadas para ese lado, aportan a ese a ese número que tiene varias vertientes. La certificación CES ha venido a estandarizar bastante cosas concretas, objetivos medibles”, destacó Palacios.

En el mismo sentido, el arquitecto puntualizó que los estándares que se supervisan son relacionados con el espacio –metro cuadrado por alumno, metro cuadrado por persona en puesto de trabajo– y estándares de climatización, todos con miras a garantizar que las personas se desenvuelvan cómodamente en los espacios que habitan durante su permanencia en las instalaciones. Cabe destacar que son alrededor de 30.000 usuarios los que se verán beneficiados con el Edificio Aulas Las Pataguas. 

El nuevo edificio también contempla elementos de inclusión como baños universales, infraestructura para acompañar a estudiantes que requieren algún tipo de apoyo, señalética, entre otros. 

En la visita, participaron Francisco Palacios, jefe de proyecto de la Subdirección de Planificación y Proyectos Dirección de Infraestructura UC; José Jodar Reverte de EBP Chile SpA, quien fue el asesor CES de este proyecto; Yanira Morales de la Subdirección de Planificación y Proyectos de la Dirección de Infraestructura UC, y Hernán Madrid, jefe de CES.

Edificio D.R.A.T.: Un ejemplo perfecto del reciclaje de edificios

Como la culminación de un proceso iniciado en 2016, el edificio Institucional Dirección Regional de Aduanas de Talcahuano logró la certificación CES en septiembre de 2023, con un puntaje sobresaliente. La planificación, las lecturas del espacio y los métodos constructivos permitieron la obtención de un alto nivel.

Con 72,5 puntos y un nivel sobresaliente, el Edificio Institucional de la Dirección Regional de Aduanas de Talcahuano se certificó el 13 de septiembre de 2023, bajo la versión CES 1.

El proceso para este edificio comenzó en 2016, incorporando nuevas estrategias de eficiencia energética desde el diseño para la precertificación, las que se mantuvieron durante y posterior a la construcción de este proyecto.

El asesor CES en ambas etapas (precertificación y certificación) fue Francisco Pizarro, quien comenta que “fue un trabajo conjunto entre oficina de arquitectura y especialidades en la primera instancia, lográndose la precertificación CES destacada, y continuó años después con una coordinación exhaustiva junto a la empresa constructora y especialistas encargados de la ejecución, para poder lograr el máximo de puntaje posible dadas ciertas complejidades respecto a actualización de equipos y proyectos, después de los años pasados desde el proyecto base”.

Todos los profesionales debieron enfrentar desafíos importantes desde el diseño, ya que se reciclaron dos edificios existentes, un pequeño edificio oficina y un gran galpón posterior, “lo que implicó un importante desafío arquitectónico que lograra no solo satisfacer el programa de Aduanas, sino también entregar un gran estándar de confort lumínico, térmico y visual, para los usuarios”, precisa Pizarro.

En materia de sustentabilidad, las estrategias pasivas se basaron en el aprovechamiento máximo de la iluminación natural, a través de la creación de patios interiores y un diseño de fachada norte completamente abierta, pero con un sistema de celosías para el control solar. También, se incluyó una envolvente térmica de alta eficiencia, que le permitió obtener los puntajes máximos en reducción de la demanda de energía y altos en confort térmico, según cuenta el arquitecto.

Como parte del diseño activo, el edificio considera, entre otros, “un sistema de climatización y ventilación de alta eficiencia que debió adaptarse a las condiciones del galpón inicial, por lo que se distribuyen dentro de closets integrados al diseño arquitectónico, lo que entrega un ejemplo no convencional de solución de climatización”, explica el asesor CES. Asimismo, cuenta con sistema de iluminación artificial de alta eficiencia, que se adapta a las condiciones bases antes mencionadas, logrando el más alto estándar. 

Juan Vega, director regional de Arquitectura de la región del Biobío, especifica que el diseño fue aportado por el mandante Servicio Nacional de Aduanas y, previa licitación, se desarrolló una revisión interna con especialistas del nivel central de la DA, los que aportaron sus observaciones de temas a mejorar.

Así, una vez que fue adjudicado, dice que el asesor CES Francisco Pizarro propuso ajustes menores de griferías, inclinación de celosías exteriores y equipos de iluminación, tendientes a elevar los puntales en la precertificación y posterior certificación. “En sumatoria, se logra esta construcción de 72,5 puntos, lo que la califica como un proyecto sobresaliente desde el punto de vista CES”, complementa Vega.

Por su parte, Francisco Pizarro cree que el edificio D.R.A.T. no sólo es un edificio público de excelencia, “sino también un ejemplo perfecto de cómo es posible el reciclaje de edificios de cualquier índole y transformarlos en edificios contemporáneos de primer nivel energético y de confort para sus usuarios”.

Teodoro Fernández: “Más arquitectos están interesados en la construcción sustentable”

Conversamos con el arquitecto reconocido en los Premios CES 2023 como uno de los Profesionales Destacados, quien ya había participado en una ceremonia anterior, por el diseño del Centro de visitantes Santuario Santa Inés de Minera Los Pelambres, reconocido en la categoría Proyecto Prefertificado.

Con satisfacción y una cierta sorpresa, declara el arquitecto Teodoro Fernández L. haber recibido el Premio CES 2023 como Profesional Destacado. “Si bien cuando se enfrenta un trabajo no se hace pensando en algún premio, en este caso, postular al premio CES es un argumento objetivo de las bondades del proyecto para el mandante, y en ese sentido, un aliciente para llevar adelante el proyecto”, opina.

Por otra parte, “los Premios CES están destinados a las obras y a los mandantes, por lo que sí me sorprendió recibir el de Profesional Destacado. Se agradece”, añade el profesional que ha sido merecedor de otros reconocimientos, como el Premio “Fermín Vivaceta” (2002); Reconocimiento a la Excelencia Académica (2008); Premio Internacional Reina Sofía de Patrimonio Cultural por Centro Cultural Estación Mapocho (2008); Gran Medalla AOA (2013); Premio Nacional de Arquitectura (2014) y Miembro de Honor del American Institute of Architects (Hon. FAIA), Estados Unidos (2016).

Y es que, a su juicio, “hay diferentes premios: los premios a proyectos en concursos son aquellos a los cuales se postula para poder realizar determinadas obras, básicamente obras públicas o de relevancia, permiten la realización de las obras, y el afianzamiento de una carrera profesional. Por otra parte, los premios a los que no se postula, son esos ‘verdaderos premios’, como en este caso de Profesional Destacado CES, son sobre todo argumentos para los mandantes, señales que están en el camino correcto, que valen la pena los esfuerzos por mejorar la calidad de los proyectos y obras”, puntualiza.

En ese sentido, ¿cómo ve la construcción sustentable en el país?

Es un tema que cobra cada vez más relevancia. Por otra parte, no se debe separar del avance de la arquitectura y del esfuerzo de los arquitectos, escuelas de arquitectura y organismos públicos y otros, que han puesto una visión integral respecto al territorio, y el desarrollo de la arquitectura, así como temas como el cambio climático y la economía en la sociedad.

Desde su visión, ¿qué cree que falta para que más arquitectos se motiven a participar de la construcción sustentable?

Veo que cada vez más arquitectos están interesados en el desarrollo del tema, y en aplicar los parámetros de sustentabilidad en forma integral a los proyectos, como lo propone CES.

El hecho que los Premios CES vayan dirigidos al mandante y a la obra y no específicamente a los arquitectos, es un excelente argumento que tenemos los arquitectos para convencer al mandante, que al final es el que pone los recursos, que vale la pena el esfuerzo de tener una mirada global y de una arco temporal amplio de la vida de la obra para lograr una economía real en la construcción. Es decir, no sólo el costo material inicial de la obra, sino también el costo ambiental anterior, desde la extracción y costo de los materiales, huella de carbono, sino que el ciclo completo, costo de su mantención y confort.

Por ello, el galardonado profesional concluye que “ojalá en CES se posicionara en un futuro cercano de una manera similar a como todos, arquitectos y organismos públicos, entendemos la necesidad de responder a normas diversas incorporadas como básicas de la construcción, como son por ejemplo, las de accesibilidad y cálculo estructural”.

Centro de salud construido en una zona de difícil acceso logra alto puntaje

El diseño optimiza el uso de recursos naturales y estandariza la construcción para facilitar los procesos constructivos, lo que lo llevó a obtener una precertificación sobresaliente.

El proyecto El Divisadero se encuentra en la región de Coquimbo, en la comuna de Punitaqui, en un lugar de difícil acceso, bastante remoto, a aproximadamente 700 metros de altura y en una zona predominantemente rural. “Es un área de un clima complejo, sin muchas lluvias, por lo que la intención de tener bajo requerimiento hídrico fue una de las premisas del proyecto”, precisa Rodrigo Escobar, ingeniero asesor CES precertificación de la obra.

Pese a estas características, el proyecto logró una precertificación “sobresaliente” con 74,5 puntos de 100, “lo cual es un tremendo mérito para ser un edificio público emplazado en lugar extremo”, precisa Christian Araya Castor, arquitecto de la Universidad de Santiago, socio fundador del estudio de arquitectura Araya Arquitectos, que ganó la licitación para el diseño de Reposición de la Posta de Salud Rural el Divisadero el año 2022.

La posta es pequeña, de 300 m2, por lo que el equipo se preocupó de que llevara bastantes estrategias pasivas. Dentro de ellas, “pusimos mucho énfasis en lograr una muy buena iluminación natural, porque son zonas más bien de climas cálidos, corríamos el riesgo de que al dejar que el sol ingresara a los recintos genere sobrecalentamientos, deslumbramientos que iban a hacer que los equipos tuvieran un mayor consumo; entonces, procuramos que la iluminación natural tuviera un muy buen desempeño, y obviamente, controles de todos los posibles ingresos de sol y deslumbramientos que ocurrieran en la zona”, precisa Rodrigo Escobar.

Otra característica del proyecto es que se trabajó con ventilación natural, creando una suerte de chimenea solar, con la cual se aseguró que haya un flujo de aire continuo en los espacios regularmente ocupados y se intentó que ese sistema de ventilación contara con un respaldo censado de CO2, para que los sistemas se activen en caso de que los sistemas de ventilación natural no fueran lo suficientemente potentes como para generar los caudales mínimos. El proyecto tiene una envolvente térmica en cubierta, muros, pisos; ventanas termopanel, protecciones solares en sus fachadas más expuestas y cumple con todos los requerimientos necesarios del sistema CES. 

Como señala el asesor CES, “en términos de agua, nos enfocamos en obtener un óptimo desempeño y en el caso del proyecto, logramos sobre un 70% de reducción de consumo. Eso fue muy importante, fue tan bien recibido por todos: por el mandante y por la oficina de arquitectura. En este caso, Christian Araya estuvo súper dispuesto durante todo el proceso de diseño a abordar todos los requerimientos CES, fue un trabajo súper bien coordinado. La posta, sin duda, será un gran aporte para la comunidad”.

Por su parte, el arquitecto Christian Araya Castro, cree que “una de las principales virtudes es que hemos logrado, junto al equipo de especialistas, desarrollar un diseño que estratégicamente optimiza al uso de recursos naturales y estandariza una construcción facilitando procesos constructivos, así su emplazamiento, sistema constructivo, elección de materiales, orientaciones de recintos y geometría del volumen, nos han permitido lograr un diseño rotundo de partido general en donde la expresión formal siempre está declarando silenciosamente su función o rol para el confort de los recintos”.

Comenta que es un proyecto emplazado en un lugar de difícil acceso, con la particularidad de estar ubicado en una localidad que no cuenta con agua potable; en un paisaje urbano-territorial de escasez, en donde no es posible encontrar alguna sombra durante el día y donde los lugares de encuentro y ocio solo se dan al interior de las construcciones. En ese sentido, Araya comparte que la nueva posta de salud rural viene a regalar un uso y reconocimiento al espacio público de escasez y hasta hoy no vivido, generando lugares de encuentro en sombra (aleros), regalando espacios públicos de expresión religiosa cultural (explanada frente a la capilla), y como pieza de paisaje, consolidando la delimitación de la actual plaza cívica del Divisadero, construyendo una tercera fachada, siendo la cuarta el camino ruta D-69 desde el cual llega a esta localidad.

Más allá del puntaje obtenido, Araya considera que es demostrativo el hecho de que el Estado pueda entender que sí es factible realizar una buena arquitectura eficiente y con costos controlados en edificios públicos, y que debieran ser estas obras públicas las que lideren este tipo de arquitectura. “Su relevancia es que creemos y queremos que estas certificaciones, que hoy, además, son exigencias en contratos públicos con el Estado, en la mayoría de los nuevos proyectos, cimienten el cambio en la concepción de bases, términos de referencia y criterios de diseño de edificios públicos. Buscamos que lo que muchas veces se declara como principio en los criterios de diseño pueda tener coherencia con una propuesta innovadora”, añade.

Importancia del Manual CES

Rodrigo Escobar cuenta que el requerimiento de CES venía dado por las bases de diseño, sin solicitar un puntaje especial. “Conversando con el equipo de diseño, fue uno de los primeros temas que tocamos en nuestras reuniones de coordinación y, en definitiva, se transformó en la carta de navegación para todas las decisiones que tomamos como equipo: desde la aplicación de esta chimenea, de los sensores, del sistema de climatización, los monitoreos, la reducción de agua; todas esas decisiones fueron basadas en el Manual de Certificación. Este documento se vuelve algo súper relevante para la coordinación y el diseño integrado del proyecto. Fue una experiencia bastante grata trabajar con el equipo y nosotros ya tenemos experiencia, tenemos varios proyectos que han pasado por el proceso de pre certificación y certificación, entonces ya es como una herramienta de trabajo diaria. El Manual clarifica muchas de las estrategias, las cuantifica también, básicamente entrega los lineamientos para que todas las especialidades comprendan la importancia de la sustentabilidad y el aporte de sus propias especialidades”, dice. 

Verdaderos ejemplos de las futuras edificaciones de parques nacionales en Chile

En el sur de Chile se encuentran dos obras emblemáticas sustentables en parques nacionales de Conaf, que están en proceso de certificación con CES: Parque Alerce Andino y Centro de Visitantes Parque Nacional Conguillio.

Centro de Visitantes Parque Nacional Conguillio.

La Corporación Nacional Forestal (Conaf) está dando un verdadero impulso a nueva infraestructura sustentable en sus reservas naturales. Ejemplo de ello son el Parque Nacional Alerce Andino en la región de Los Lagos, ingresado a CES en diciembre de 2021, y el Centro de Visitantes Parque Nacional Conguillio, en región de la Araucanía, ingresado en octubre de 2022.

El Centro de Visitantes Parque Nacional Conguillio 1 se ubica en 77W6+2M, Melipeuco (Cautín). Sus arquitectos son Nicolás Stutzin, Cristóbal Noguera, Santiago Valdivieso y Nicolás Cabargas, quienes también están a cargo del diseño del Centro de Visitantes 2, que se encuentra en la Ruta R925-S (sector Lago Conguillio). 

Si bien dentro de sus lineamientos de inversión en infraestructura se ha establecido avanzar en diseños y construcciones sustentables en términos generales, la búsqueda de certificaciones no estaba predeterminada ni era el objetivo inicial establecido para los proyectos de inversión. En el caso de ambos parques nacionales, la certificación obedeció a un ofrecimiento de la consultora Pasiva, según compartió César Ibáñez, jefe de la Unidad de Estudios y Control de Gestión en Conaf de la Araucanía; no obstante, señala que “con esto está claro que podemos avanzar en tener edificios y ambientes construidos más sustentables. Tendríamos que analizar muy bien las ventajas del sistema y analizar si nuestros proyectos ya diseñados, por ejemplo, califican para la certificación”. 

Parque Nacional Conguillio

Conguillio es un parque particular, pues tiene una filosofía de sustentabilidad y de conservación del patrimonio natural. Buscando aportar a la generación de infraestructura y servicios de calidad orientados al turismo sustentable en su interior, Conaf asumió el desafío de certificar sus instalaciones como edificaciones sustentables, certificando su construcción de acuerdo a las normas, y su comportamiento ambiental una vez realizadas las obras.

Christopher Rusell-King de Pasiva, fue el asesor CES del proyecto y confirma que la decisión de incorporar la Certificación Edificio Sustentable en el proyecto Parque Nacional Conguillio: “nació a partir de la búsqueda del equipo de arquitectura por introducir un alto estándar de eficiencia energética y sustentabilidad en el diseño de la nueva infraestructura para el parque, con el objetivo de reducir el impacto ambiental, tanto en la construcción como en el consumo de energía y recursos durante su operación”. El arquitecto especialista en diseño sustentable señala que “la certificación CES permitió guiar y establecer estándares constructivos más altos, lo cual permitirá al edificio disminuir su consumo energético e hídrico, al igual que proporcionar espacios más confortables y saludables para los futuros funcionarios y visitantes del parque”. En este caso, se decidió certificar los edificios más emblemáticos del proyecto: los Centros de Visitantes 1 y 2, los cuales recibirán y educarán a los visitantes sobre el parque nacional; sin embargo, “todas las edificaciones contempladas en el proyecto consideran los mismos criterios de sustentabilidad establecidos en la certificación, para lograr así un alto estándar en todo el conjunto”, comenta.

Dentro de las características de sustentabilidad que destacan en el proyecto, se encuentra la alta eficiencia de la envolvente exterior, utilizando ventanas con doble vidriado hermético y aislación térmica de fibra de lana natural de alto espesor, lo cual permite reducir de forma significativa la demanda de energía para climatizar los espacios interiores. También destaca un alto ahorro en el consumo de agua potable mediante la especificación de artefactos sanitarios eficientes, al igual que el ahorro energético a partir de la selección de luminarias LED de bajo consumo. Adicionalmente, el proyecto contempla el uso de energías renovables utilizando paneles fotovoltaicos, reduciendo de esta manera la huella de carbono durante la operación del edificio.

Debido a los buenos resultados y altos ahorros energéticos proyectados gracias a la certificación CES, al igual que la recepción positiva por parte del equipo de proyecto y Conaf, según Rusell-King, se buscará mantener este estándar como un precedente para las futuras edificaciones de los parques nacionales del país.

Parque Alerce Andino

En tanto, el Parque Alerce Andino, se encuentra en el Acceso Las Chaicas, en V-701, Puerto Montt, región de Los Lagos, y la arquitectura corresponde a la Universidad San Sebastián. Miguel Ángel Leiva, director regional de Conaf Los Lagos, señala que “este proyecto es la primera iniciativa desde la región, y entendemos que es el camino a seguir”. También comparte que cuando se planteó desarrollar un proyecto de infraestructura pública de magnitud al interior del Parque Nacional Alerce Andino, se auto impusieron ciertas condiciones ambientales y energéticas, entendiendo que el área a intervenir no es cualquier lugar, sino que un área bajo protección oficial y un Parque Nacional.

El director regional cuenta que los elementos y características a considerar fueron: 

Puesta en valor: que la propuesta sea concordante con el plan de manejo, que vaya en consideración a la conservación del área, y sea una oportunidad del turismo. 

Reversibilidad: diseño reversible, que los componentes sean respetuosos con el corredor biológico, utilización de materiales nativos y durables, utilizar conocimiento de constructivos locales 

Mínimo impacto: el emplazamiento debe ser amigable con el lugar, diseño que reduzca los ruidos molestos, el menor impacto de las aguas servidas producidas, mejor aislación térmica, para el menor consumo energético, y eficiencia energética.

“Estas exigencias ambientales y energéticas derivaron naturalmente hacia la búsqueda de la Certificación de un Edificio Sustentable (CES), y dentro del proceso de diseño y posterior certificación se ha dado en forma natural la búsqueda del Sello Plus Operación, el cual es la más exigente de las existentes”, señala Leiva. 

De lograrse esta certificación, sería la primera infraestructura pública del país certificada sustentablemente, en un área bajo protección oficial.

Los arquitectos Francis Pfenniger e Yves Besançon reciben distinción

Los destacados arquitectos Francis Pfenniger Bobsien e Yves Besançon Prats recientemente recibieron la distinción universitaria “Arquitecto Claude Francois Brunet de Baines“, otorgada por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. En la oportunidad también alcanzaron este premio Paulina Brugnoli, diseñadora textil; y Jorge Ortiz, geógrafo.

La distinción universitaria “Arquitecto Claude Francois Brunet de Baines” fue instituida por Decreto Universitario del 27 de noviembre de 2003, año en que se entregó por primera vez coincidiendo con la conmemoración de los 154 años de la enseñanza de la Arquitectura en la Universidad de Chile. Con esta distinción se destaca a un profesional Arquitecto, Geógrafo o Diseñador ex alumno y/o académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Se otorga anualmente y por una sola vez al agraciado.

Francis Pfenniger es un prestigioso arquitecto, con gran experiencia en diseño y construcción prefabricada, acero, madera y hormigón. Además, cuenta con amplia trayectoria en proyectos y consultorías en vivienda social, espacio público, vivienda de emergencia, hotelería y proyectos de investigación, entre otros. Finalmente, es integrante del Comité de Vigilancia Tecnológica de nuestra Corporación de Desarrollo Tecnológico y representante del Instituto de la Construcción en el Comité Directivo de CES.

Por su parte, Yves Besançon es socio ABWB, que lideró el diseño de la Torre Costanera, el rascacielos más alto de Latinoamérica. Además, ocupó relevantes cargos en la Fundación Educacional Alianza Francesa de Santiago, Universidad UNIACC, Asociación de Oficinas de Arquitectos, AOA, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, entre otros. Siempre muy ligado a nuestra Corporación de Desarrollo Tecnológico, fue relator de múltiples eventos y Director de BIM Forum Chile.

Fuente: CDT