En los 10 años de historia de la Certificación Edificio Sustentable, las constructoras han sido actores esenciales para convertir en realidad los diseños sustentables. Firmas como Salfa, B+V y Hugo Holmgren del Pino destacan entre las más activas, con cinco proyectos certificados cada una.
En la celebración de los 10 años de la Certificación Edificio Sustentable (CES), es importante reconocer a quienes han hecho posible que los diseños sustentables se concreten en obras reales: las constructoras. Su papel no se limita a levantar edificaciones; son responsables de ejecutar fielmente las estrategias definidas en la etapa de diseño, asegurando el cumplimiento de criterios de eficiencia energética y sustentabilidad.
Según el ranking de participación en edificios CES certificados, destacan constructoras como Salfa S.A., B+V Ltda., Hugo Holmgren del Pino, y Compañía de Construcciones Generales Ltda., todas con cinco proyectos cada una. Le siguen empresas como Inmobiliaria e Inversiones Quilodrán Ltda. y Constructora Angel Bartomé Cecchi Ltda., con cuatro proyectos cada una.
Responsabilidad en la ejecución sustentable
Como explica Romy Luckeheide, arquitecta de CES, “la fase construcción dentro del sistema de certificación debe velar por ejecutar en obra todas las estrategias relacionadas con la eficiencia energética y sostenibilidad pensadas en la etapa de diseño. Es un tremendo desafío”.
Uno de los aspectos más críticos es la selección y correcta instalación de materiales como aislantes térmicos y acústicos, ventanas, griferías y sistemas de climatización. Si una constructora propone cambiar una especificación, debe demostrar que dicho cambio no afecta negativamente el desempeño sustentable del edificio. De lo contrario, se deben actualizar los documentos de diseño.
Además, las obras deben contar con un plan de gestión de residuos conforme a la norma NCh3562, llevando un registro mensual detallado, y asegurar medidas de mitigación de polución y ruido según la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción.
Más allá de cumplir con las exigencias técnicas, las constructoras comprometidas con CES se preparan desde el inicio del proyecto, integrándose a los equipos de diseño y manteniendo un monitoreo constante durante todo el proceso constructivo.
“La constructora tiene una gran responsabilidad para que los edificios sean efectivamente eficientes y ahorren la energía y agua durante su operación, tal como se pensaron en el proceso de diseño, para esto deben prepararse desde el comienzo asesorándose y realizando seguimiento en todo momento”, asegura la arquitecta.
Este es el top 10 de las constructoras con más proyectos CES entre 2020 y 2025:
Este listado refleja el compromiso de estas empresas con una construcción más eficiente, responsable y alineada con los desafíos del cambio climático. A 10 años del inicio de CES, la participación activa de las constructoras sigue siendo clave para que más edificios públicos en Chile se sumen a la ruta de la sustentabilidad.
La Junta Nacional de Jardines Infantiles recibió el Premio CES a la Política Pública Destacada 2025, validando su compromiso con ambientes saludables y eficientes que inciden directamente en el bienestar y la experiencia educativa de miles de niñas y niños.
El pasado 30 de septiembre, la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) fue reconocida con el Premio CES a la Política Pública Destacada. Este galardón celebra la decisión institucional de incorporar el estándar de la Certificación Edificio Sustentable (CES) como un sello propio y obligatorio en su infraestructura, demostrando que la edificación pública puede y debe liderar el camino hacia la sustentabilidad en Chile.
En ese contexto, conversamos con Daniela Triviño Millar, vicepresidenta ejecutiva de JUNJI, para quien “recibir este galardón representa un reconocimiento al compromiso sostenido de la Junta Nacional de Jardines Infantiles con el desarrollo de infraestructura sustentable y con la mejora continua de la calidad de los espacios educativos”.
Para Triviño, el Premio CES es mucho más que un trofeo: es la validación de un esfuerzo sostenido por mejorar la calidad de los espacios educativos y construir infraestructura con enfoque ambiental, social y educativo.
Esta decisión ha convertido la certificación en una “herramienta concreta” que refleja una visión de largo plazo: la de ofrecer ambientes que sean saludables, eficientes y sostenibles, donde las niñas y niños puedan crecer, aprender y desarrollarse plenamente. Al convertirse en un sello propio, CES no solo guía la construcción de nuevos jardines infantiles, sino también la reposición de la infraestructura existente.
Costo-eficiencia a largo plazo
Uno de los principales desafíos fue la justificación económica, especialmente ante el Ministerio de Hacienda, considerando que la inversión inicial en proyectos CES es mayor, si bien el ahorro operativo es un beneficio clave. La gestión presentó una argumentación estratégica de costo-eficiencia a largo plazo, considerando que:
La inversión inicial se presenta como una medida que genera retornos sostenibles en el tiempo.
La durabilidad de las edificaciones CES reduce los gastos de mantenimiento.
Se puso en valor el impacto social de la política, destacando cómo los ambientes confortables y saludables influyen directamente en la asistencia, el bienestar y la experiencia educativa.
“De este modo, la sustentabilidad fue abordada no como un gasto adicional, sino como una inversión estratégica en la calidad educativa y en la eficiencia del gasto público”, señala la vicepresidenta.
Contribución a las metas climáticas nacionales
La política de infraestructura sustentable de JUNJI también juega un rol fundamental en el avance de Chile hacia la carbono neutralidad y una construcción más resiliente.
La autoridad de la JUNJI destaca la alineación de la institución con los compromisos nacionales e internacionales de mitigación del cambio climático, específicamente con las metas de la Estrategia Climática de Largo Plazo y la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC).
Al adoptar CES, JUNJI promueve:
Edificaciones con mayor eficiencia energética.
Menor huella de carbono.
Un uso racional de los recursos naturales.
“Esto implica una reducción directa en las emisiones asociadas a la operación de los jardines infantiles y una contribución tangible al avance del país hacia una construcción pública sustentable, que integra criterios de bienestar, eficiencia y resiliencia frente al cambio climático”, resalta Triviño.
El jardín como tercer educador: más allá de las métricas
Si bien el consumo de energía y agua son métricas clave, JUNJI busca medir el impacto de la política en el bienestar y aprendizaje, bajo la premisa de que “la infraestructura educativa no solo alberga los procesos de aprendizaje, sino que también enseña por sí misma”.
Actualmente, no se cuenta con un mecanismo de evaluación cualitativa y cuantitativa ya consolidado. Sin embargo, la institución se prepara para iniciar la medición con el primer edificio con certificación CES.
Los aspectos que se comenzarán a evaluar son:
La percepción de confort térmico.
La iluminación natural.
La calidad del aire interior.
El bienestar general de niñas, niños y equipos pedagógicos.
Además de las mediciones directas, la infraestructura sustentable promueve actividades de sensibilización y educación ambiental, fortaleciendo la conciencia ecológica en las familias y los propios equipos. Todos estos factores contribuyen a un entorno educativo “más saludable, equitativo y coherente con los principios de desarrollo sostenible”, a juicio de Triviño.
Los próximos pasos: desempeño post-ocupación y expansión
Con la certificación ya establecida como un requisito para los nuevos proyectos, la JUNJI tiene claros los siguientes pasos para la evolución de esta política. El foco ahora se dirige a la evaluación del desempeño post-ocupación, un paso fundamental para medir el comportamiento real de los edificios una vez que están en uso y, de este modo, retroalimentar el diseño de futuros proyectos.
“Para ello, JUNJI está explorando la aplicación de criterios CES en infraestructura existente, mediante programas de mejoramiento que integren eficiencia energética, confort ambiental y participación comunitaria”, cuenta Daniela Triviño.
Este trabajo se inició en colaboración con el Ministerio de Energía, a través de un convenio que busca aplicar la experiencia ministerial en otros organismos públicos. Un proyecto financiado por dicha cartera está próximo a ejecutarse en un establecimiento antiguo, donde se optimizará la eficiencia energética. Tras la ejecución de esta iniciativa, se aplicará un instrumento desarrollado por el Ministerio de Energía que permitirá “evaluar cualitativa y cuantitativamente la ejecución de la obra y su impacto en los espacios sustentables en la vida cotidiana de las comunidades educativas”.
De esta forma, JUNJI busca consolidar una política integral de infraestructura sustentable que no solo se enfoque en las reposiciones o nuevas construcciones, sino que también fortalezca el parque educativo existente, asegurando condiciones óptimas de aprendizaje y bienestar para todas las comunidades educativas del país.
CES fue parte del Taller de Economía Circular de ENAMAC 2025, destacando la gestión de residuos como un eje central para alcanzar altos estándares de sostenibilidad, una postura compartida por el MOP como línea estratégica nacional.
Durante la instancia, Hernán Madrid Campos, jefe de CES, compartió una mirada integral sobre cómo la gestión de residuos y las prácticas circulares se vinculan directamente con los requerimientos de sostenibilidad de la certificación. Madrid enfatizó que el conocimiento adquirido en el taller tiene una relación directa con los criterios de CES.
“Lo que se aprendió en este taller tiene una relación directa con la Certificación CES, especialmente en la categoría de economía circular y gestión de residuos, alineándose con el manual y la metodología impulsados por la Cámara Chilena de la Construcción”, destacó Madrid.
La certificación, que se basa en un conjunto de variables desagregadas en requerimientos obligatorios y voluntarios, busca incentivar el diseño y la construcción de edificaciones más eficientes energéticamente y con una mejor calidad ambiental.
MOP: CES entre las líneas estratégicas para mitigar el cambio climático
La importancia de CES en la economía circular también fue resaltada durante ENAMAC 2025 por Evelyne Medel, jefa del Departamento de Cambio Climático y Economía Circular del Ministerio de Obras Públicas (MOP).
Al exponer sobre los tres objetivos específicos de la cartera para la economía circular, Medel mencionó:
El desarrollo de infraestructura resiliente al cambio climático.
La gestión de riesgo climático en obras públicas para contribuir a aumentar la resiliencia de los territorios.
En mitigación, el desarrollo de atributos de circularidad.
Dentro del tercer objetivo específico, señaló que una de las líneas estratégicas es “el mundo de las certificaciones de CES, básicamente certificación de edificación sustentable en planificación y gestión integral de las inversiones”.
De acuerdo con la exposición de Medel, este enfoque requiere que, desde etapas muy tempranas, se converse con gobiernos regionales y municipios para entender las necesidades locales y coordinar la implementación del plan. La funcionaria destacó la importancia de la capacitación y articulación con otros ministerios, gobiernos locales, y el desarrollo de infraestructuras género-responsivas e inclusivas con participación pública.
El Edificio Consistorial Timaukel, el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin y la Reposición Escuela Básica Molco Alto demostraron su excelencia en diseño sostenible, marcando un hito para la infraestructura pública en Chile.
La Certificación Edificio Sustentable (CES) dio a conocer los tres proyectos que lograron la precertificación en la última entrega de los Premios CES, realizada el 30 de septiembre. Se trata del Edificio Consistorial Timaukel, el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin, ambos ubicados en la Región de Magallanes; y el proyecto Reposición Escuela Básica Molco Alto, ubicado en la Región de la Araucanía.
El primer lugar, Edificio Consistorial Timaukel, obtuvo una puntuación de 87,5, seguido por el Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin con 86,5 puntos, y el proyecto Reposición Escuela Básica Molco Alto en tercer lugar, con 75,5 puntos.
Este importante reconocimiento demuestra el compromiso de estos proyectos con la eficiencia, la innovación y la calidad ambiental, validando que cumplen con los requerimientos técnicos para una construcción sustentable.
1. Edificio Consistorial Timaukel: Máximo Puntaje y Alto Rendimiento
Con un total de 87,5 puntos, este proyecto se ha posicionado como un referente en la integración de criterios de sustentabilidad desde su diseño. Este premio llega al “sector más austral de Chile, con todo un trabajo en conjunto de infraestructura que desarrolla el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección de Vialidad. Es un desafío fuerte, un proyecto ancla para el desarrollo de este sector”, subrayó Jorge Cortés Pereira, director regional de Arquitectura del MOP de la Región de Magallanes y de la Antártica.
Este anteproyecto alcanzó 86,5 puntos y sobresalió por su enfoque en la eficiencia energética y el uso de energías renovables. Paulo Epul, jefe del departamento de Proyectos de la Dirección de Aeropuertos del MOP, sostuvo que “este proyecto no solo representa un desafío técnico, sino también logístico para toda la zona extrema del país, y también representa el compromiso que estamos haciendo como Estado de Chile en cuanto a conectividad, ciencia, soberanía; y es uno de los lineamientos transversales que tiene la Dirección de Aeropuertos”.
Reducción del 100% en el consumo anual de energía de todo el edificio.
Cobertura del 100% de la demanda de energía primaria del edificio con ERNC (Energías Renovables No Convencionales).
Reducción de un 50% en el consumo de agua potable.
Aislamiento acústico de fachada de 50 dB(A).
3. Reposición Escuela Básica Molco Alto: Educación y Sostenibilidad de la Mano
Con un puntaje de 75,5, este proyecto escolar demostró un fuerte compromiso con la sustentabilidad, especialmente en el uso responsable de recursos. Manuel Bravo Schilling, director regional de Arquitectura de la Región de la Araucanía, manifestó que “este reconocimiento nos llena de orgullo, porque creemos que es el reflejo de diseñar espacios para la educación básica, con un alto estándar. Debemos pensar en cómo va a mejorar la calidad de vida de todos estos niños y niñas, cómo van a cambiar positivamente sus vidas”.
Una reducción de horas de disconfort térmico pasivo del 17%.
El 75% de los recintos con acceso visual al exterior.
Aislamiento acústico a ruido aéreo entre recintos de 36 dB(A).
Reducción del 64% en el consumo de agua potable.
Disminución del 43,5% en la potencia instalada de iluminación artificial.
Estos resultados no solo validan el esfuerzo y la innovación de los equipos detrás de cada proyecto, sino que también señalan un camino prometedor hacia una construcción más consciente y sostenible para el futuro de las edificaciones públicas en Chile.
En un hito para la construcción sustentable en Chile, una sala cuna y un edificio universitario demuestran que la calidad ambiental y el confort no distinguen escalas, logrando una excelente calificación.
Dos proyectos icónicos en el ámbito educativo se inscribieron en la historia de la Certificación de Edificio Sustentable (CES), demostrando que el compromiso con la sostenibilidad trasciende los límites del tipo de edificación. En la séptima entrega de los Premios CES, la Sala Cuna y Jardín Infantil Pinochode Junji, en Temuco; y el Edificio Aulas Pataguasde la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), en Santiago, obtuvieron 70 puntos, alcanzando así la distinción de Certificación Sobresaliente.
Este logro subraya una visión compartida de futuro: edificios que no solo cumplen su propósito funcional, sino que también mejoran la calidad de vida de quienes los habitan y operan.
Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho: Un hito para la primera infancia
El proyecto de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) en Temuco es un ejemplo de cómo la sustentabilidad se integra desde el diseño en espacios para la niñez. Este edificio no es ajeno al reconocimiento, ya que en 2021, ganó el primer lugar en la categoría de Precertificación con 75 puntos. El enfoque del proyecto, según el director del Departamento de Cobertura y Habilitación de Espacios Educativos de la JUNJI, José González Basaure, busca que los jardines infantiles sean considerados un “tercer educador”, brindando las mejores condiciones para el aprendizaje y el desarrollo.
Tras recibir el premio, el arquitecto de la JUNJI, Felipe Barros, señaló que “este premio no es un fin, es un recordatorio. Podemos debatir muchos temas, pero se requiere que nuestras acciones sean inmediatas, establecer un marco mínimo común que asegure la sostenibilidad de nuestro hogar y sobre todo que permita a las nuevas generaciones poder desarrollarse plenamente”.
La certificación CES ha sido una guía en este proceso, volviendo los diseños “más exigentes en cuanto al comportamiento climático y el confort para toda la comunidad educativa”, destaca González. Las estrategias pasivas fueron protagonistas: ventilación cruzada, aislación y envolventes térmicas eficientes, y materiales que reducen el ruido interior y exterior. Estos esfuerzos han rendido frutos en indicadores específicos:
Disminución del consumo de agua potable: 52%.
Reducción de la demanda anual de energía en climatización e iluminación: 67%.
Aislación acústica de fachada: 35 dB(A).
Recintos con iluminación natural óptima: 100%.
Edificio Aulas Pataguas: El compromiso de la PUC con la carbono neutralidad
Por su parte, el Edificio Aulas Pataguas representa el sólido compromiso de la Pontificia Universidad Católica (PUC) con la carbono neutralidad al 2038. El edificio, ubicado en el Campus San Joaquín, forma parte de una política institucional más amplia que ha llevado a la UC a contar con diez edificios inscritos en la certificación CES.
Al recibir el reconocimiento durante la ceremonia, Francisco Palacios, profesional de la Subdirección de Planificación y Proyectos de la Dirección de Infraestructura UC, sostuvo que “esta certificación nos ha permitido consolidar la definición de estándares tanto de de arquitectura como de las principales instalaciones, permitiendo implementar mejores espacios, mejores lugares para los alumnos, para nuestra comunidad en general, sin descuidar el uso eficiente de los recursos”.
Previamente, Palacios había expresado que la implementación de CES ha “consolidado una metodología de diseño que prioriza la reducción de demandas energéticas a través de estrategias pasivas, como una envolvente eficiente, aislación térmica y optimización de la ventilación e iluminación natural”. Este enfoque se alinea con la visión de mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria.
Los indicadores de desempeño del Edificio Aulas Pataguas son notables, evidenciando un diseño de vanguardia que busca la máxima eficiencia:
Reducción de horas de disconfort: 17%.
Porcentaje de recintos ventilados naturalmente que cumplen con el requerimiento: 100%.
Reducción del consumo anual de energía (kWh/m²): 55%.
Disminución del consumo de agua potable por griferías y artefactos: 61%.
Recintos con acceso visual al exterior: 100%.
El Edificio Aulas Pataguas se suma así al Complejo Interdisciplinario Michel Durandcomo los dos edificios certificados de la UC (de un total de 10), posicionándose como un modelo a seguir en el desarrollo de infraestructura educativa sustentable.
Sinergia en la sostenibilidad: dos caminos, un mismo éxito
El empate a 70 puntos de estos dos proyectos, de naturaleza y uso tan distintos, demuestra la versatilidad y el rigor de la certificación CES. Mientras la Sala Cuna Pinocho se enfoca en el bienestar de los niños, el Edificio Aulas Pataguas lo hace en la calidad de los espacios para el desarrollo académico. Ambos casos confirman que los edificios bien diseñados no solo son eficientes y económicos a largo plazo, sino que también son capaces de generar ambientes más saludables, productivos y confortables.
Este hito representa un llamado a la industria de la construcción para seguir explorando y potenciando esta sinergia. La prefabricación, que permite un control más estricto de la calidad, el uso de materiales y la reducción de residuos, es un camino directo para alcanzar los altos puntajes que hoy celebran estos dos edificios. Sus logros no son solo números, sino la prueba fehaciente de que la construcción del futuro debe ser, ante todo, sustentable.
El reconocimiento a las Oficinas Administrativas del Parque Fotovoltaico Diego de Almagro Sur deja de manifiesto que el diseño modular y la eficiencia energética son claves para operar en entornos extremos.
La séptima edición de los Premios CES, evento que destaca a los edificios y proyectos con mejores puntajes de acuerdo con el sistema de Certificación Edificio Sustentable (CES), otorgó el máximo galardón en la categoría de proyectos certificados a las Oficinas Administrativas de la Planta Fotovoltaica Diego de Almagro Sur. Este proyecto, ubicado en la Región de Atacama, alcanzó un puntaje sobresaliente de 73.5, destacando su diseño innovador y su capacidad para adaptarse a las condiciones climáticas del desierto más árido del mundo.
Esta es la tercera certificación CES y el segundo Premio CES para Colbún, marcando una clara evolución en las estrategias sostenibles de la empresa. El proyecto no solo ha mejorado su puntaje progresivamente, de los 33 puntos en 2018 a los 72 puntos en 2022, sino que, además, obtuvo la primera certificación LEED de sus instalaciones.
Un enfoque modular y eficiente
Una de las principales diferencias de este proyecto con respecto a los anteriores de Colbún es su componente prefabricado y la construcción modular, lo que ayudó a optimizar el proceso. Este diseño permite que, al término de su vida útil, las oficinas puedan ser desarmadas y reutilizadas, minimizando así los efectos negativos de una demolición tradicional.
La eficiencia energética fue un pilar fundamental en el diseño. Se incorporaron estrategias bioclimáticas que aprovecharon las condiciones del entorno, como una bomba de calor para el agua caliente que utiliza la temperatura del aire para llevarla a su temperatura final de uso, lo que reduce significativamente el consumo de energía.
Tras recibir el premio, Carlos Alberto Frías, subgerente Proyectos Fotovoltaicos y BESS de Colbún, expresó que “este premio nos motiva enormemente a seguir trabajando en nuestro diseño y nuestra idea de mantener unas oficinas sustentables, que es primordial para nosotros, sobre todo en el ámbito de la energía renovable, que es hoy día donde estamos apostando”.
Por su parte, Karen Montes, subgerente de Contratos en Colbún, destacó que “esto ha sido algo intencionado. Colbún quiso que nuestras oficinas fueran sustentables, y esto va en armonía y concordancia con nuestro propósito, que dice que transformamos la energía en equilibrio con el planeta. Estamos muy contentos de haber obtenido este reconocimiento”.
Los principales resultados de esta estrategia incluyen:
Reducción del 84% en las horas de disconfort térmico pasivo.
Disminución del 60% en la demanda anual de energía para climatización e iluminación.
Reducción del 71% en el consumo anual de energía.
Disminución del 61.8% en el consumo de agua potable.
Puntaje perfecto en gestión, con 4 de 4 puntos.
Confort y operación en un entorno extremo
El diseño del edificio priorizó la calidad del ambiente interior, una característica vital en una zona geográfica donde la temperatura ambiente puede superar los 30 grados fácilmente, llegando incluso a los 37 o 40 grados Celsius. Álvaro Neira, supervisor de operación y mantenimiento del parque, destacó el confort de las instalaciones. “El edificio es bastante cómodo, es amplio, tiene muy buena ventilación e iluminación. Un punto importante es que el mantenimiento de los equipos de climatización, como los aires acondicionados, los presurizadores, están bajo el plan de mantenimiento. Así, los equipos están siempre en óptimas condiciones para mantener la climatización del edificio”.
El edificio se alimenta energéticamente de los servicios auxiliares de una subestación elevadora que recibe la energía generada por la planta solar durante el día.
La gestión de residuos: Un camino de constancia
Un aspecto que cobró especial importancia en el proyecto es la gestión de residuos, un desafío en zonas alejadas de centros poblados. La premiación busca reconocer a todos los actores que hacen posible el desarrollo de los proyectos, y, en este caso, el esfuerzo por la separación de residuos es un ejemplo concreto. Sharon Palacio Reynoso, encargada de la limpieza y reciclaje en la planta, explicó que la gestión de residuos se maneja con un sistema de registro de peso para cada tipo de basura. “Cada 4 meses se llama el camión del Punto Eco… Él hace el retiro de la basura reciclada y después nos mandan un documento donde nos indican el punto final donde llega la basura”.
Palacio reconoció que la adaptación de los usuarios al sistema de separación de residuos tomó cerca de un año, requiriendo un enfoque de seis capacitaciones durante el primer año y recordatorios permanentes de manera personal para fomentar la constancia en el proceso.
Como consejo para otras empresas, la profesional subrayó la importancia de establecer un punto de reciclaje para ayudar al medio ambiente, especialmente en un lugar donde se generan grandes cantidades de botellas plásticas debido al intenso calor.
Desde Diego de Almagro, Temuco y Santiago, hasta Timaukel y la Antártica, los proyectos premiados en la séptima edición del Premio CES reflejan la diversidad territorial de la edificación sustentable en Chile. La certificación reconoció en la CChC, a iniciativas públicas y privadas que lideran en eficiencia energética, confort ambiental y reducción del impacto ambiental.
En el auditorio de laCámara Chilena de la Construcción (CChC) se realizó la ceremonia de entrega del Premio CES 2025, que distinguió a los proyectos mejor evaluados en el sistema Certificación Edificio Sustentable (CES) durante el último año. La instancia premió a instituciones públicas y privadas que lideran la transición hacia una construcción más responsable, eficiente y saludable en todo Chile.
Los proyectos ganadores de esta séptima edición provienen de distintas zonas del país, desde Diego de Almagro (Atacama), Temuco (La Araucanía) y Santiago (Región Metropolitana), hasta Timaukel (Magallanes) y la Base Aérea Presidente Frei en la Antártica, evidenciando que la sustentabilidad no es exclusiva de una región, sino un objetivo alcanzable a lo largo del territorio.
En representación de la Cámara Chilena de la Construcción, el vicepresidente Claudio Cerda señaló: “Es un honor dar la bienvenida a esta edición de los Premios CES 2025, reconocimiento que se ha consolidado como un referente nacional para destacar los proyectos que están marcando la diferencia en materia de sostenibilidad en la construcción”.
“Hemos sido testigos de una evolución real: hoy existe mayor conciencia, mejores prácticas y un compromiso creciente con la eficiencia energética, el confort ambiental y la reducción del impacto en nuestros territorios”, afirmó Ricardo Fernández, presidente de CES.
“Hoy, más de 650 edificios de uso público están en proceso de certificación. Eso significa mejores espacios para las personas, ahorro energético para los mandantes, y un impacto ambiental más controlado y medible. Es un logro del que todos podemos sentirnos orgullosos”, agregó.
Desde el sector público, el director nacional de la Dirección General de Obras Públicas del MOP, Boris Olguín, expresó: “Una vez más como Ministerio de Obras Públicas nos hacemos presente en esta instancia, donde se premia a los consultores, a los desarrolladores, a los servicios públicos, a los profesionales que están detrás de esto; a toda una estructura, una orgánica que se ha preocupado efectivamente de relevar el tema de la sostenibilidad”.
El presidente de CES finalizó la ceremonia con un llamado al mundo privado: “Nuestro desafío aún no está completo. Hasta ahora, CES ha sido adoptado principalmente en el mundo público. Sin embargo, es fundamental que el mundo privado también se sume y en ello todos ustedes, socios de la Cámara, tienen mucho que colaborar. El sector privado tiene el talento, los recursos y la capacidad de innovación necesarios para acelerar esta transformación. Y la certificación CES está preparada para acompañar ese camino, con una metodología sólida, transparente y adaptada a la realidad nacional”.
Asimismo, Fernández hizo hincapié en que “la sustentabilidad no es una opción, es una responsabilidad compartida. Sigamos construyendo con propósito, con datos, con evaluación técnica y con visión de futuro”, y recordó los impactos tangibles reportados por CES desde 2014 y hasta 2024:
Reducción anual de 51 millones de kWh, equivalente al consumo de 17.000 viviendas.
Disminución de 25.900 toneladas de CO₂, equivalente a sacar 11.000 autos de circulación por un año.
Ahorro estimado de $1.800 millones al año en costo social por reducción de emisiones.
Proyectos ganadores
Categoría: Edificios Certificados
Primer lugar
Oficinas Administrativas de la Planta Fotovoltaica Diego de Almagro Sur (Colbún) – Región de Atacama – 73,5 puntos
Reducción del 84% en horas de disconfort térmico pasivo y 60% en demanda anual de energía para climatización e iluminación.
“Este premio nos motiva enormemente a seguir trabajando en nuestro diseño y nuestra idea de mantener unas oficinas sustentables, que es primordial para nosotros, sobre todo en el ámbito de la energía renovable, que es hoy día donde estamos apostando”, señaló Carlos Alberto Frías, subgerente de proyectos fotovoltaicos y BESS de Colbún.
Empate en segundo lugar (70 puntos):
Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, Temuco – JUNJI – Región de La Araucanía “Demuestra que el diálogo, el compromiso y el objetivo común puede transformar la forma en que construimos, educamos y vivimos”, destacó Felipe Barros, arquitecto de JUNJI Araucanía.
Edificio Aulas Pataguas, Torre B, Campus San Joaquín – PUC – Región Metropolitana “Nos ha permitido consolidar la definición de estándares tanto de arquitectura como de las principales instalaciones, permitiendo implementar mejores espacios, mejores lugares para los alumnos, para nuestra comunidad en general y sobre todo sin descuidar el uso eficiente de los recursos”, señaló Francisco Palacios, jefe de proyectos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Categoría: Proyectos Precertificados
Primer lugar: Edificio Consistorial Timaukel – Región de Magallanes – 87,5 puntos
Segundo lugar: Anteproyecto Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh Martin – Antártica – 86,5 puntos
Reposición Escuela Básica Molco Alto – Región de Los Ríos – 75,5 puntos
Premios especiales
Profesional Destacado: Waldo Bustamante, ingeniero civil mecánico de la Universidad de Chile y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable UC (CEDEUS). “Estamos en un momento bien particular, en el año 25 de este siglo, un cuarto de siglo, donde los desafíos del país apuntan hacia el 2050, tenemos compromisos que son importantes para el país, porque yo creo que lo que hemos hecho hasta el momento y los desafíos que vienen traen caminos y desafíos que tenemos que resolver”, señaló al aceptar el premio.
Política Pública Destacada: Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI). “Cuando contamos con espacios, patios, aulas; cuando manejamos responsablemente los residuos, cuando tenemos sistemas de riego eficiente o un invernadero que acerca a niños y niñas a las maravillas de la naturaleza; no solo creamos un espacio educativo de calidad, sino que también sembramos desde la primera infancia valores de sostenibilidad y conciencia ambiental”, manifestó Daniela Triviño, vicepresidenta ejecutiva de Junji.
Iniciativa Privada Destacada: Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Recibió el premio Tomás Dalla Porta, director de Infraestructura, quien afirmó que “la Universidad Católica de Chile ha consolidado su compromiso con la sustentabilidad a través de la incorporación de criterios sustentables en sus procesos de construcción y licitación, de infraestructura embarcada en su estrategia para la acción climática y carbono neutral al 2038 y en su plan de desarrollo institucional”.
Premio a la Trayectoria 10 Años CES: Margarita Cordaro Cárdenas, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, vicepresidenta de CES. La profesional que tiene una carrera de más de 40 años dedicados a la construcción sustentable, expresó con emoción que “Chile está dando un ejemplo en esta certificación de sus edificios con una seriedad bárbara, con un grupo de consultores maravillosos, con evaluadoras increíbles; y lo más importante, con arquitectos, empresas constructoras, consultoras, ingenieros, constructores, todos comprometidos”.
La publicación destaca la primera década de transformación en la edificación chilena gracias a la Certificación Edificio Sustentable, enfatizando el diseño pasivo a los edificios de uso público en todo el territorio nacional.
En un emotivo y significativo evento, la Certificación Edificio Sustentable (CES) presentó el libro “El impacto de una década: Edificios Certificados CES”, que recoge los avances, logros e impactos concretos alcanzados en sus primeros 10 años de existencia. La ceremonia reunió a autoridades, instituciones fundadoras, colaboradores históricos y representantes del mundo público y privado, que han sido parte fundamental en la consolidación de CES como el sistema de certificación más importante del país en edificación sustentable.
El presidente de CES, Ricardo Fernández, encabezó la jornada destacando el impacto nacional del programa: “Hoy estamos lanzando un libro que refleja el impacto de un gran trabajo, de un gran equipo que, en una década, ha desarrollado una certificación que está generando un impacto hacia el futuro. Es algo de lo que nuestro país puede estar orgulloso”.
Por su parte, Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción, declaró el orgullo que sienten como entidad administradora de CES y del trabajo que se ha hecho en 10 años. “Claramente hay un impacto evidente en las edificaciones, sobre todo en lo que es la edificación pública”, señaló.
Desde 2014, CES ha certificado más de 150 proyectos y cuenta con 350 más en proceso, convirtiéndose en la certificación con más proyectos en Chile. El libro reconoce 19 proyectos premiados por su excelencia en desempeño ambiental, en categorías como eficiencia energética, manejo hídrico, economía circular y reducción de emisiones de carbono.
Uno de los elementos centrales del sistema es su enfoque en el diseño pasivo, estrategia que ha demostrado beneficios concretos. “En un colegio, un alumno aprende mejor si está en un ambiente controlado; en un hospital, un paciente se recupera más rápido si el edificio está bien diseñado”, afirmó Fernández, subrayando el valor humano de la infraestructura sustentable.
De acuerdo con Hernán Madrid, jefe de CES, entre los principales impactos acumulados a 2024, los edificios certificados CES reporta una reducción anual de: 51 millones de kWh (equivalente al consumo de 17.000 viviendas), 25.900 toneladas de CO₂ (igual a 11.000 autos fuera de circulación por un año) y un ahorro estimado de 1.800 millones de pesos al año en costo social por reducción de emisiones.
El director ejecutivo del Instituto de la Construcción, Marcos Brito, señaló: “Nos damos cuenta de que Chile está avanzando significativamente en mejorar la calidad de la edificación y, con eso, la calidad de vida de quienes habitan y usan estos edificios. CES cumple con nuestro propósito como Instituto”.
Margarita Cordaro, vicepresidenta de CES en representación del Ministerio de Obras Públicas (MOP), da valor al trabajo realizado por el IC: “nos ha dado una cabida a todos, públicos y privados, con una gran perseverancia en el trabajo. Los profesionales han sido espectaculares, por lo que creo que CES es algo que Chile tiene que cuidar. Aquí hay gente con mucha capacidad y resiliencia, así es que mis felicitaciones a todo lo que se ha hecho”, precisó, también alabando al arquitecto Norman Goijberg, primer presidente de CES y uno de los impulsores de la certificación.
Un modelo adaptado a Chile y con proyección internacional
Una de las principales fortalezas de CES es su adecuación a la geografía y clima nacional, lo que lo convierte en una herramienta estratégica para enfrentar la crisis climática.
Así lo destacó Paola Valencia, exdirectora de CES y actual jefa de Acción Climática de EBP Chile: “No existe otro sistema de certificación en Sudamérica que haya tenido este nivel de crecimiento y respaldo. Es un sistema emblemático y motivo de orgullo”.
Por su parte, Francisco Costabal, director de CES en representación de la Cámara Chilena de la Construcción, afirmó: “Este libro muestra con datos duros cómo la certificación genera ahorro energético y menor daño ambiental. Es una herramienta clave para arquitectos e ingenieros que desarrollan proyectos sustentables con mirada de futuro”.
Desde el sector privado, Mauricio Ramírez, socio de 88 Limitada, subrayó la importancia del sistema: “La certificación es extremadamente importante para el contexto nacional. Ha logrado convocar a profesionales de alto nivel y generar un estándar del que todos en la industria nos sentimos parte”.
Mario Lobo, director de proyectos de Ecosustenta, manifestó su alegría de poder colaborar en los 10 años de CES, “que ha sido un largo y duro trabajo en pos de la sostenibilidad y la eficiencia energética de los edificios”.
En tanto, Paola Molina, Past President de CES y representante del Colegio de Arquitectos, comentó que “para poder construir esta certificación ha sido un esfuerzo de más o menos 20 años. Esto viene a coronar un proceso al que, sin duda, le quedan muchas etapas por seguir construyendo, pero hemos logrado definir una modificación que pone en el centro las decisiones que los arquitectos podemos tomar y que no generan un costo permanente en el tiempo, sino un ahorro. En todo el trabajo que tiene que ver con las emisiones, la energía, los residuos, parámetros de economía circular”.
El libro: una herramienta educativa y de difusión
El libro incluye una línea de tiempo con los principales hitos, fichas técnicas de proyectos destacados y un análisis detallado del impacto acumulado. Fue desarrollado con la participación de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, bajo la dirección de la profesora Bárbara Rodríguez. El enfoque metodológico incorpora indicadores de habitabilidad, diseño pasivo, eficiencia energética, manejo de residuos y agua.
El proyecto fue posible gracias al apoyo de las empresas auspiciadoras 88, EBP Chile, Ecosustenta y Volcán.
“Este libro es también un testimonio de un trabajo colaborativo, interdisciplinario y nacional, que busca mejorar los estándares de edificación pública en Chile”, concluyó Ricardo Fernández.
El séptimo edificio certificado bajo el sistema CES fue el escenario de una jornada cultural y técnica que celebró el impacto nacional de esta certificación chilena de alto estándar. La biblioteca es hoy un símbolo de sustentabilidad cultural y compromiso ciudadano.
En el corazón de La Serena, donde Gabriela Mistral sembró sueños y educación, la Biblioteca Regional que lleva su nombre se convirtió en el lugar perfecto para conmemorar los 10 años de la Certificación Edificio Sustentable (CES), una iniciativa público-privada que ha transformado la manera en que Chile concibe, diseña y construye edificaciones de uso público.
No fue un lugar elegido al azar: la biblioteca fue el séptimo edificio en obtener esta certificación en 2017, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la cultura, la arquitectura y la sustentabilidad pueden convivir al servicio de la ciudadanía.
La jornada comenzó con un emotivo kamishibai sobre la vida de Gabriela Mistral, seguido por las palabras del Seremi de Cultura, Cedric Steinlen: “Esta biblioteca representa un nuevo paradigma: abierta al público y a distintas disciplinas. Es muy simbólico que haya sido construida en un lugar donde Gabriela Mistral quiso desarrollar un espacio de educación en contacto con la naturaleza. Ese espíritu se ha visto representado en esta infraestructura”.
Por su parte, Paloma Soto, directora de la biblioteca, reforzó el compromiso con la sustentabilidad: “Desde que abrimos nuestras puertas hemos tenido dentro de nuestros contenidos centrales la sustentabilidad. (…) No es un documento, es un compromiso, y así lo hemos vivido durante este tiempo en la biblioteca”.
Kamishibai sobre la vida de Gabriela Mistral.
Cedric Steinlen, seremi de Cultura Coquimbo.
Paloma Soto, directora biblioteca.
Jorge Godoy.
Ricardo Fernández.
Cifras de sustentabilidad “Este edificio fue certificado el año 2017, con valores muy buenos, 24 kW/m²-año en la certificación y creo que CES es un ejemplo de certificación que Chile debería mostrar con orgullo”, destacó Ricardo Fernández, presidente de CES.
La Biblioteca Regional Gabriela Mistral, proyecto inscrito Nº 26 en el sistema CES, obtuvo su certificación con 46 puntos en 2017, destacando en calidad del ambiente interior, eficiencia energética y ahorro de agua, lo que se traduce en cifras:
Ahorro de energía: 43%
Ahorro en demanda energética: 26%
Reducción de agua potable: 36%
Reducción en riego: 70%
Además, el edificio integra estrategias arquitectónicas pasivas como protección solar, ventilación cruzada, aislación térmica y un diseño que promueve la adaptación funcional a lo largo del tiempo.
“Ya no basta con diseñar edificios estéticos o seguros. Hoy el gran desafío es la sostenibilidad en la edificación pública”, señaló Jorge Godoy, director regional de Arquitectura del MOP, relevando que en la región de Coquimbo ya existen más de 30.500 m² certificados bajo esta política pública.
Para Javier Sandoval, seremi de Obras Públicas de la región de Coquimbo, “que estemos celebrando este hito de los 10 años de la certificación CES nos marca la hoja de ruta de hacia dónde debemos marchar como región, como país y como ministerio. También es un compromiso nuestro que ha sido recalcado por nuestra ministra Jessica López en torno a que nuestro ministerio ejerza un rol preponderante en torno al cuidado del medio ambiente y a la mitigación del efecto del cambio climático”.
En sus 10 años, CES ha certificado más de 150 edificios y ha alcanzado 621 procesos en todas las regiones del país, aportando no solo a la eficiencia energética, sino al bienestar de las personas y la lucha contra el cambio climático.
“Tenemos que sentirnos orgullosos. Estos edificios hay que cuidarlos. Y el desafío es cómo pasamos de 80 a 8.000”, concluyó Fernández.
Impacto económico, ambiental y social
Los beneficios de los edificios certificados no son solo ambientales. En términos operacionales, por ejemplo, se estima que un hospital certificado por CES puede ahorrar hasta $150 millones anuales en consumo energético. Además, las reducciones de emisiones pueden superar las 3.000 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale al funcionamiento de 1.500 automóviles durante 12 meses.
Tal ha sido el impacto que varios edificios certificados —incluida la Biblioteca Regional Gabriela Mistral— formaron parte de los portafolios de bonos verdes soberanos emitidos por Chile, que recaudaron más de USD $1.200 millones para proyectos con impacto positivo en el medioambiente.
Tras la ceremonia, la jornada finalizó con un recorrido técnico por el edificio, liderado por Hans Rozas, encargado de infraestructura, seguido de una fotografía grupal frente a la fachada icónica y un café para celebrar una década de impacto.
La nueva versión de la certificación incorpora una categoría dedicada a las emisiones de carbono, con tres nuevos requerimientos voluntarios que permiten evaluar el ciclo de vida completo de las edificaciones aeroportuarias y su gestión operativa.
Una nueva versión de la certificación CES para aeropuertos plantea significativos cambios, particularmente relacionados con la medición de la huella de carbono. A diferencia de versiones anteriores, donde las emisiones se consideraban dentro de la categoría de energía, la actualización propone una categoría especial y exclusiva para las emisiones de CO2 equivalente.
El jefe de CES, Hernán Madrid, explica que esta nueva categoría incorpora un sistema de puntaje máximo de 10 puntos, el cual es totalmente nuevo y está compuesto por tres requerimientos voluntarios.
Huella de carbono de la operación del edificio: Este requerimiento se enfoca en las emisiones asociadas directamente al consumo de energía producto de la operación del edificio. Es el mismo que se ha utilizado desde 2023 en la versión CES Edificios v1.1 y para los reportes de bonos verdes.
Huella de carbono contenida del edificio: Se introduce un requerimiento nuevo que considera la huella de carbono de los materiales y el proceso constructivo. Al sumar la huella de carbono contenida con la de la operación, es posible obtener la huella de carbono del ciclo completo de la edificación, abarcando su diseño, construcción y operación. Según el documento, este segundo requerimiento se enfoca en la huella de carbono contenida.
Integración con ACI–Airport Carbon Accreditation (ACA): Un tercer requerimiento está asociado a la integración con la certificación internacional ACA, del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI). Este requerimiento permite el reconocimiento de las mediciones de emisiones relacionadas con la gestión y operación general del aeropuerto.
“Hay un reconocimiento de la medición de las emisiones que tiene que ver con la operación y gestión del aeropuerto en términos generales”, señala Madrid. Esta medición va más allá de los edificios e incluye las emisiones de elementos como tiendas, restaurantes, vehículos internos, e incluso, el combustible de los aviones.
“Estos criterios están más en sintonía con la operación general aeroportuaria, mucho más allá del edificio”, menciona Madrid, agregando que esta nueva mirada constituye un reconocimiento para los aeropuertos que ya trabajan con esta certificación internacional.