CChC regionales contribuyen al uso sostenible del agua en proyectos de construcción

Cámaras regionales de Valparaíso y O’Higgins, junto con la Gerencia de Vivienda CChC, presentaron estudio “Uso Eficiente del Agua en la Industria de la Construcción”, el que forma parte de un proyecto desarrollado por el GT interregional Gestión del Agua y que fue desarrollado por la consultora Greening, en un trabajo conjunto con empresas socias.

Con el objetivo de lograr que las empresas de la construcción gestionen de un modo más eficiente y sostenible el agua en el ciclo de vida de sus proyectos y, de esta manera, hacer como gremio una contribución concreta para superar la crisis hídrica que afecta el país, las Cámaras regionales de Valparaíso y O’Higgins, junto a la Gerencia de Vivienda CChC, presentaron hoy en conjunto el estudio gremial “Uso Eficiente del Agua en la Industria de la Construcción”.

Se trata de una investigación acerca del estado del arte en la materia a nivel nacional e internacional, el que fue encargado a la consultora especializada Greening, y con el que se cumple una primera etapa de un proyecto gremial mayor impulsado por el Grupo de Trabajo interregional Gestión del Agua, constituido por socios y socias de las Cámara regionales de Valparaíso y O’Higgins, además de profesionales de la Gerencia de Vivienda CChC.

“A partir de este estudio queremos socializar sus alcances y posteriormente proponer medidas concretas a las empresas socias y en general a la industria de la construcción, para cambiar el comportamiento y hacer esfuerzos genuinos para asegurar la disponibilidad de agua para la población en la actual crisis hídrica que enfrenta Chile”, explicó el presidente de la CChC Valparaíso, Gabriel Benavente, en su saludo de bienvenida.

La actividad se desarrolló de manera presencial en las sedes gremiales de Valparaíso y Rancagua, mientras socios de otras regiones del país se conectaron a través del sistema de video conferencia.

En la oportunidad expusieron la presidenta del GT Gestión del Agua, Andrea Ceruti; la ingeniera especialista el recurso hídrico y académica Damaris Orphanópoulos; los consultores David González e Ivonne Constanzo de Greening; las preguntas de la audiencia tras las presentaciones, fueron moderadas por el vicepresidente del GT Gestión del Agua, el consejero regional y nacional, Pablo González; y cerró el evento el presidente de la CChC O’Higgins, Juan Pablo Gramsch.

“Como gremio, nos desafiamos a gestionar de modo eficiente el uso del agua en nuestras actividades y hacer una contribución concreta para superar la crisis hídrica en nuestro país. Desde nuestras Cámaras regionales, trabajamos en un proyecto destinado a resolver el problema del uso ineficiente del agua en el sector construcción”, expresó Gabriel Benavente

“Este estudio es el resultado de un trabajo integrado de nuestros socios y socias en el Grupo interregional de Gestión del Agua, con el liderazgo de Andrea Ceruti en Valparaíso y Pablo González en la Región de O´Higgins. Estamos orgullosos de poder presentar este estudio y agradecemos la participación de todos los actores involucrados”, agregó el presidente de la CChC Valparaíso.

Por su parte Andrea Ceruti destacó el compromiso del gremio con la construcción sustentable y la oportunidad que significa acceder a la información del estudio y ponerla en práctica en las obras, todo en el marco de la apuesta pro la sostenibilidad de la industria que impulsa el gremio a través de la iniciativa Compromiso Pro.

“Invitamos a todos los actores del sector, a unirse a nuestra apuesta por la sostenibilidad de nuestro gremio y por el desarrollo sostenible de nuestro país. Juntos podemos hacer una diferencia, generar mejores obras y asegurar la disponibilidad de agua para la población”, comentó.

“A través de este proyecto, vamos a proponer y promover la adopción de medidas concretas por parte de las empresas, para responder desde nuestro sector a la emergencia”, concluyó Andrea Ceruti.

Finalmente, Juan Pablo Gramsch señaló que “como gremio de la construcción, nos sentimos llamados a contribuir, a través de la investigación de iniciativas destinadas a mejorar la gestión del recurso hídrico en nuestro rubro. Además de concientizar a nuestros asociados la implementación de estas, con el fin de aportar en el uso eficiente del agua. Nuestro compromiso con el país, nos motiva a buscar nuevas instancias y oportunidades de mejoras para contribuir con el desarrollo sostenible”.

Fuente: CChC

Agua: los cambios del requerimiento en el Manual CES 1.1 

Diseño de paisaje y sistemas eficientes son las principales áreas en las que la versión 1.1 del Manual CES considera cambios, con respecto a la metodología anterior.

En el sistema de certificación CES, los requerimientos relacionados al consumo de agua se materializan, principalmente, en el diseño del paisaje y en la especificación de sistemas eficientes. 

La versión 1.1 de edificios públicos, cuyo uso ya es obligatorio, se centra en que todos los proyectos, sin excepciones, tengan de base un diseño de paisaje que disminuya la evapotranspiración, especificando dentro del proyecto de paisaje vegetación nativa o que se adapte al clima del lugar. El cumplimiento es obligatorio, independiente los m2 de paisajismo que tenga el proyecto o la latitud donde esté ubicado el proyecto.

Asimismo, “se hace una definición más específica de cuál es el significado de paisajismo para CES, que no es el mismo publicado en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), ya que para la certificación, el área considerada debe ser área verde, lo que excluye paseos peatonales, gravilla y cualquier área donde no existe vegetación”, explica Romy Luckeheide, arquitecta de CES.

En ese sentido, CES reconoce los beneficios y aportes de la vegetación que aportan gran cantidad de oxígeno y disminuye la cantidad de CO2, junto con el efecto de isla de calor, son una contribución a la biodiversidad, entre otros. 

Así, “una vez que el proyecto logra demostrar desde el diseño de paisajismo una reducción mínima de la evapotranspiración, se debe incorporar un sistema de riego eficiente”, señala Luckeheide. 

En tanto, “los proyectos que postulen al requerimiento voluntario de paisajismo y riego eficiente sí tendrán que cumplir con un mínimo de área verde de un 20% de la superficie del terreno”, detalla la profesional.

Al igual que la versión anterior, ésta exige un mínimo de ahorro de consumo de agua potable logrado a través de sistemas como inodoros, lavamanos y griferías eficientes y continúa valorando con alto puntaje los proyectos con ahorros que superan el mínimo. Además, “se considera también en la nueva categoría de innovación, en los edificios que logren un cumplimiento por sobre el nivel máximo definido”, añade.

Por último, la metodología de cálculo utilizada para los requerimientos relacionados al consumo y reducción son los mismos de la versión 1, en base al cálculo estimado del consumo real de agua del edificio y la comparación con un caso de referencia, el que representa un edificio estándar. 

Infraestructura universitaria de la UC: modelos a imitar

Éstos se encuentran enmarcados en el proyecto de construcciones sustentables de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Edificio docente Medicina Veterinaria UC.

En 2022 la Pontificia Universidad Católica de Chile construyó el edificio docente para la carrera de Medicina Veterinaria. Se trata de una construcción de más de 4.800 m2, constituida por un laboratorio de investigación central; uno multidisciplinario; un moderno pabellón de anatomía y otro de patología, oficinas docentes y espacios para los alumnos, ubicados en el Campus San Joaquín de la casa de estudios.

La obra arquitectónica fue realizada por Dieguez Arquitectos y es una moderna infraestructura de cuatro niveles. La misma oficina de arquitectura fue la encargada del proyecto para un Edificio de Laboratorios, ubicado en Marcoleta 432. El diseño de su fachada logra -mediante un único elemento controlar el asoleamiento que recibe la fachada orientada hacia el norponiente. 

Edificio de Laboratorios, Marcoleta 432.

Tomás Dalla Porta, director de Infraestructura de la UC, fue el mandante de ambos proyectos, que se encuentran dentro del “Proyecto Construcciones Sustentables en la UC”, perteneciente a la Dirección de Infraestructura de la Vicerrectoría Económica de la casa de estudios. 

El plan de desarrollo correspondiente al período 2020 a 2025, comenta el profesional, tiene como eje de gestión institucional la sustentabilidad económica, mayor eficiencia y sinergias al interior de la universidad y avanzar en la carbono neutralidad, a través de una mayor eficiencia en el uso de los recursos de las instalaciones y nuevos estándares mínimos para la infraestructura que se construya en la universidad y mejoras graduales en las edificaciones ya existentes.

“Entre los avances en sustentabilidad y eficiencia energética implementados, el año 2020 se implementó el piloto de Certificación Edificio Sustentable (CES) en el Complejo Interdisciplinario Michel Durand, Villarrica, y en las aulas Las Pataguas, del Campus San Joaquín”, explica Dalla Porta.

Dado el éxito del piloto, comenta el director, “la UC adoptó la certificación CES como la principal metodología para lograr los objetivos planteados, ya que ésta permite evaluar de forma integral el carácter sustentable de un edificio, considerando entre otras cosas la calidad ambiental interior, uso eficiente de la energía y el agua, y el manejo de residuos de la construcción”.

Edificio cubo

En tanto, también para el Campus San Joaquín se proyectó el edificio Carreras Interdisciplinarias de la Universidad Católica. El edificio es una torre de 9 pisos más una terraza superior, cuya configuración en planta es la de un cuadrado perfecto, cuyos lados son de 25 m de longitud. Por consiguiente, en términos volumétricos, su expresión es la de un cubo y esto obedece, entre otras razones, a la búsqueda de una imagen rotunda y memorable.

Edificio Carreras Interdisciplinarias.

La envergadura del proyecto alcanza los 5.417 m2 de ampliación en torre, más 257 m2 de remodelación del pabellón existente, que data de la década de los ‘60s. Además, se gestiona la Certificación CES, por lo que se consideraron criterios de sustentabilidad en su diseño.

José Jodar, de EBP, fue Asesor CES del proyecto y comenta: “El edificio cuenta con una doble piel de lamas de madera en toda su envolvente térmica para controlar el ingreso de radiación solar. Este sistema de lamas de madera cambia su ángulo en función de la orientación de la fachada, de forma que se minimicen las ganancias de radiación solar en verano y se aprovechen durante el invierno”.

Además, explica que cuenta con una envolvente térmica aislada térmicamente, con reducción de puentes térmicos y con un alto nivel de hermeticidad para tratar de reducir lo máximo posible la demanda térmica del edificio. Esto se combina con sistemas de climatización eficientes y un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor para lograr un bajo consumo en climatización durante la operación del edificio”.

Respecto a la decisión de certificar, señala que “CES nos ayuda a mantener una metodología que se complementa con el proceso de análisis de nuestra asesoría de eficiencia energética, lo cual favorece que el resultado final del proyecto, teniendo en cuenta el diseño integrado, obtenga una mejor coordinación entre especialidades y se asegure el logro de los objetivo perseguidos por el proyecto en cuanto a eficiencia energética y sustentabilidad”.

Sostiene también que la participación de las especialidades del proyecto durante el proceso de diseño y, en especial, del equipo de arquitectura, liderado por el arquitecto Osvaldo Muñoz, fue fundamental para alcanzar un estándar alto de eficiencia energética y un buen resultado de certificación.

Ya está inscrito el primer proyecto con la versión 1.1 del Manual CES

Se trata del proyecto Ampliación Centro de Reinserción Social Talca, del GORE Maule, diseñado por Ango Arquitectura y asesorado por Matías Yachán de E3, quien destaca el énfasis en la medición e información de los RCD, así como en el plan de gestión de residuos.

A partir del 1 de abril de 2023, los proyectos inscritos en CES tienen la obligatoriedad de utilizar el Manual CES 1.1, disponible a partir de enero de este año. Así, el proyecto Ampliación Centro de Reinserción Social Talca se convirtió en el primero en inscribirse bajo la metodología actualizada. Este tiene por mandante al GORE Maule, fue diseñado por Ango Arquitectura, su asesor CES es Matías Yachán y tiene por Unidad Técnica a la Dirección Regional de Arquitectura del Maule.

El ingeniero asociado de E3, Matías Yachán, explica que el principio de mejora continua es un desafío que los identifica como empresa, y puso sobre la mesa “la necesidad de apoyar los esfuerzos realizados en la actualización del Manual CES a su versión 1.1, y, a su vez, en la importancia de cuantificar y comenzar a exigir esfuerzos asociados a la gestión ambientalmente responsable de los residuos de la construcción y demolición (RCD)”. 

En ese sentido, “la nueva versión del manual CES le entrega mayor responsabilidad a la constructora en cuantificar y reportar sus residuos en etapa de construcción. A diferencia de la versión 1, cuando se diseñó hace 12 años atrás, el concepto de análisis de ciclo de vida, aunque sí estaba sobre la mesa, como sociedad e industria, su potencial acogida era mucho menor a nuestro presente”, precisa el ingeniero.

En cambio, actualmente, “con más estadísticas, donde se ha podido estimar los residuos que genera la construcción y demolición, y que equivalen a un tercio de todos los residuos generados a nivel país, se torna inminente entonces buscar estrategias para afrontarlo. Como profesionales que nos encontramos relacionados a la etapa de diseño, esta es nuestra manera de aportar”, sostiene el asesor CES.

Nuevos requerimientos

Precisamente, el plan de gestión de residuos es importante para E3, puesto que cuentan con profesionales que han participado desde los inicios de la creación de la NCh3562 “Gestión de residuos demolición (RCD) para el plan de gestión. Residuos de construcción y. Clasificación y directrices “,por lo que nuestra preocupación en visibilizar y cuantificar lo relacionado con la mitigación y gestión de los residuos parte hace años. Positivo es resaltar que el plan de mitigación de la NCh3562 es compartido entre la CES v1.1 y la CVS, unificando criterios entre ambas certificaciones”, puntualiza.

Desde su visión de Asesor CES, Matías Yachán destaca que en la nueva versión, el cumplimiento de ciertos puntajes o requerimientos obligatorios se ha modificado. “Por ejemplo, el cálculo del Factor Luz Día, para iluminación natural ahora debe ser realizado con software dinámico, lo cual incrementa su precisión, pero encarece el servicio”, dice.

Por otra parte, “el incremento en los mínimos exigidos en aislación para muros impacta positivamente en el desempeño energético para climatización de las edificaciones, disminuyendo el consumo de energía en etapa de operación”, añade.

A su juicio y “considerando que nuestra matriz energética eléctrica aún presenta porcentajes bajos de energías renovables, esta disminución impacta directamente en la generación de CO2e, fundamental aporte entonces, para las metas país del 2050 de alcanzar la carbono neutralidad”.

La nueva vida del Palacio Subercaseaux como Archivo Regional de Valparaíso

La remodelación a partir de las ruinas del palacio ubicado en el barrio puerto, conjuga lo existente con lo proyectado y con alto estándar de eficiencia.

A comienzos del año pasado, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SNPC), abrió el proceso de licitación para el diseño del Archivo Regional de Valparaíso. La construcción tenía el desafío de valorizar y reactivar las ruinas del histórico Palacio Subercaseaux en el barrio puerto de Valparaíso y, a la vez, el objetivo de conservar documentos y colecciones históricas. Se admitieron 13 iniciativas, siendo la ganadora la de las arquitectas Cecilia Puga, Paula Velasco y equipo. A cargo de la eficiencia energética, estuvo Antonio Espinoza de EBP.

Carolina Sepúlveda Zepeda, jefa del Departamento de Gestión de Proyectos Patrimoniales del SNPC, precisa que el objetivo de la construcción/remodelación del Palacio Subercaseaux es elaborar un proyecto de diseño y, posteriormente, la ejecución de la obra, que ponga en valor la tipología de edificio-manzana del Ex Palacio Subercaseaux, contemplando la reparación de su capacidad estructural y rehabilitando sus condiciones arquitectónicas y funcionales. 

Por ello, se considera la construcción de una obra nueva al interior del predio que dialogue armónicamente con lo existente, con el mejoramiento del entorno inmediato, de manera tal de conservar la integridad tipológica del edificio, en cuanto a sus materialidades, a la quinta fachada y al ritmo y proporciones de sus fachadas. Se respetan crujías, ritmos y proporciones existentes con materiales de primera calidad, procurando mantener la imagen histórica del vestigio que actualmente existe. Se mantiene en ritmo de la fachada, previa liberación de intervenciones discordantes, con la posibilidad de reinterpretar los vanos existentes.

De la propuesta ganadora, “se destaca el respeto de los elementos originales, conjugando adecuadamente lo existente con lo proyectado, mostrando respeto con el entorno, las alturas, teniendo especial énfasis en los criterios de intervención del edificio y ser un proyecto que se adecúa a las necesidades planteadas en el encargo y las materializa, consolidando y rehabilitando adecuadamente las fachadas existentes, a partir de las relaciones programáticas del encargo”, señala Sepúlveda.

El 10 de marzo, este proyecto ingresó al proceso de certificación CES. La representante del SNPC afirma que “tiene una gran relevancia en cuanto al estándar de la construcción con que contaremos para el Archivo Regional de Valparaíso, que nos permite ser un ejemplo a seguir para la recuperación de edificios de conservación patrimonial, sobre todo por la envergadura del proyecto y su importancia en la recuperación de Valparaíso, esperamos ser pioneros y que este tipo de iniciativas se puedan replicar para el mejoramiento de la calidad de vida de los funcionarios y ciudadanos que ocupen los edificios”.

En términos de eficiencia energética, el Asesor CES Antonio Espinoza comenta que el edificio presentaba dos problemas principales: que las piezas del Archivo tienen condiciones de control de viabilidad muy ajustados, entonces el proyecto tenía que ser capaz de proveer esas condiciones sin que las variaciones de temperatura y humedad afecten al edificio. Y también hay un problema público que es en el primer nivel, junto con el auditorio, se tiene que proveer condiciones de habitabilidad en transición, porque hay espacios de transición que se están proyectando, como dos grandes lobbies -por ejemplo- y espacios de oficina que están en la parte superior, donde hay mayor adaptabilidad, gracias a que cuentan con una cubierta extensa y una terraza que permite tanto las vistas como el control solar. 

“La relevancia que tiene la certificación CES en un edificio como el Archivo Regional de Valparaíso está principalmente en demostrar que se puede proyectar algo moderno en una envolvente, en este caso existente, patrimonial, con criterios de sostenibilidad poniendo en valor la arquitectura. Es una combinación de estos factores que van en paralelo sin superponerse uno al otro. La habitabilidad y el confort es tan importante como la arquitectura en este caso y es tan importante como las condiciones de eficiencia energética, entonces, la CES permite poner esa parte en valor. Y ha sido, en general, una herramienta que ha fortalecido mucho la calidad en la edificación, el conocimiento y el control”, explica el profesional.

Espinoza, quien es Máster en Diseño Ambiental Sostenible por la Asociación de Arquitectura de Reino Unido; agrega que la premisa de diseño del proyecto es que es un edificio que está dentro de una cáscara existente, de un envolvente de adobe, piedra o ladrillo -dependiendo de la época de construcción- con que se comunica. 

Además, “tiene una serie de vanos que son parte del edificio nuevo y eso es muy interesante, porque en el diseño tenemos que ver cómo hacer parte las condiciones de confort y habitabilidad, entre el área existente con la nueva y es por eso que tanto al sector norte como al sector sur de la parte pública, los accesos se han pensado como grandes espacios de transición. Uno es más cerrado que el otro, semi cerrado, que será climatizado naturalmente, con el control de aperturas; mientras que el otro es abierto porque también tiene que proveer el aire para los sistemas de climatización, no podemos dejarlo fuera, porque las condiciones de climatización del Archivo tienen que ser muy controladas. Entonces, la combinación de esos factores, gracias a la arquitectura, es muy importante para la parte de eficiencia energética”, especifica.

CTEC lanzó Construye Zero, programa que busca hacer frente a la crisis climática

El lanzamiento se desarrolló durante dos jornadas, y contó con la participación de más de 450 asistentes, junto a expertos del País Vasco y de UK.

Con una invitación a sumarse al cambio del modelo productivo en la industria de la construcción nacional, CTEC lanzó este 19 y 20 de abril el Programa Tecnológico Construye Zero, el cual contó con la participación de más de 450 asistentes en ambas jornadas.

Chile es un país altamente vulnerable a la crisis climática, lo que está desencadenando un proceso de cambios importantes en lo que respecta al modo de vivir en sociedad y a la relación e interacción con el medio ambiente. Bajo este contexto se lanza Construye Zero, programa liderado por CTEC y co-financiado por Corfo, que busca impulsar el desarrollo y transferencia de soluciones tecnológicas y sustentables que permitan acortar brechas asociadas a la productividad y eficiencia de recursos, con el objetivo de contribuir a enfrentar la crisis climática.

En palabras de Carolina Briones, directora ejecutiva de CTEC “Construye Zero, busca ser una punta de lanza, una flecha movilizadora de energía que nos saque de la inercia y nos abra caminos. Caminos con ejemplos concretos, que aceleren el cambio cultural, el modo de pensar y actuar, y no sólo de las próximas generaciones, por qué no, iniciando con todos nosotros los presentes”.

La iniciativa contempla un portafolio con 10 proyectos que consideran tecnologías de adaptación ante el cambio climático denominados TACC, y cuenta con la participación de empresas, universidades y asociaciones gremiales como la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación de Estructuras y Materiales (IDIEM) de la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago de Chile (USACH), ACCIONA, Echeverría Izquierdo, Melón, INVES, CINTAC, Revaloriza, Recylink, VerdeActivo, WatGen y Kaptus.

Paula Urenda, gerente general de la CChC indicó durante la primera jornada “El cambio climático sin duda está modificando la manera en que estamos habitando nuestras ciudades y representa un enorme desafío a escala global. Satisfacer las necesidades de acceso a la vivienda y aportar al logro de ciudades más sostenibles y a su vez responder al cambio climático, claramente son desafíos muy importantes para el sector de la construcción. Necesitamos avanzar en productividad y sostenibilidad ambiental, y la construcción tiene una oportunidad de protagonizar, tanto los procesos de adaptación y resiliencia de las ciudades, como también la mitigación de las emisiones”. 

Construye Zero, con una mirada a tres años busca generar un impacto en el sector como elevar los estándares que se requieren para dar cumplimiento al compromiso de carbono neutralidad al 2050, con un impulso en el desarrollo y masificación de nuevas metodologías colaborativas y tecnologías digitales; junto a la reconfiguración de nuevos modelos de negocio, todo esto con el potencial de dar un nuevo impulso al rubro que ha perdido dinamismo.

La directora de Innovación de la U. de Chile, Anahí Urquiza, una de las expositoras del lanzamiento destacó la importancia de este proyecto para la Casa de Bello. “Este proyecto es tremendamente importante para nosotros como Universidad porque nos permite acoger una colaboración entre diferentes instituciones de educación superior, el sector privado y el sector público, para abordar uno de los grandes desafíos que tenemos hoy día: cómo avanzar y dar un salto significativo en la construcción para lograr que sea sustentable, para reducir las emisiones, para avanzar en economía circular y al mismo tiempo, para lograr que podamos solucionar los problemas y las necesidades que tiene nuestra población”.

“Quiero destacar el tipo de instituciones que este programa ha logrado convocar, hay una pluralidad de empresas que suelen competir, sin embargo, acá se juntaron para abordar una problemática en común. Y esta problemática, es la que originó el Programa Tecnológico de Transformación Productiva ante el Cambio Climático del cual Construye Zero es parte”, señaló durante la jornada Fernando Hentzchel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo. 

El programa contempla proyectos que permiten medir y monitorear las distintas soluciones que forman parte de Construye Zero, como es el caso de las plataformas que permiten la integración y gestión de información tales como el Pasaporte de Materiales P+, el Gemelo Digital y la Plataforma de optimización en eficiencia energética. Por otro lado, señala Daniela Vásquez, gerente general de Construye Zero “se desarrollará un laboratorio de resiliencia de los materiales de construcción, así como también, un módulo sin emisiones, fachadas prefabricadas industrializadas, impresión 3D con mezclas que consideran reutilización de productos locales, además de testeo y aprendizaje relativos a soluciones constructivas prefabricadas de hormigón y madera. Finalmente, con el objetivo de lograr autonomía energética en viviendas, existe un proyecto que considera el prototipado y validación de un módulo de generación fotovoltaica off-grid”.

Para conocer más detalles sobre los proyectos pueden ingresar en:

Más de 30 equipos universitarios diseñarán las viviendas sociales del futuro

Los grupos, conformados por estudiantes de diferentes universidades de todo el país, diseñarán proyectos de viviendas sociales innovadoras y sustentables. 

Son 34 los equipos de 16 universidades de todo el país los que serán responsables de diseñar las viviendas sociales del futuro a través del Desafío NetZero 2030, concurso para estudiantes de pregrado de arquitectura y carreras afines a la construcción, que busca generar un proyecto de vivienda social, considerando el consumo neto de energía, emisiones netas de CO2, industrialización y la economía circular como sus pilares fundamentales.

En una jornada online, encabezada por Construye2025 y el Colegio de Arquitectos de Chile, fueron presentados los equipos inscritos y se dio a conocer el terreno donde deberán diseñar los proyectos. El sector elegido es Isla Cautín, emplazada en la comuna de Temuco y colindante con Padre Las Casas, en La Araucanía, por lo que los concursantes deberán tomar en cuenta las características y necesidades propias de la zona. 

Marcos Brito, gerente de Construye2025, programa impulsado por Corfo y administrado por el Instituto de la Construcción, junto con Natalie Mollenhauer, arquitecta y directora del concurso, indicaron que los prototipos también deberán ir en línea con el Programa de Integración Social y Territorial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (DS19), el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) del Ministerio del Medio Ambiente y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la 

ONU. De esta manera, “no sólo estaremos avanzando en estos objetivos, sino también en ser un aporte para paliar el déficit de viviendas, que supera las 650 mil unidades a nivel nacional”, destacó Brito. 

Por su parte, Beatriz Buccicardi, presidenta del Colegio de Arquitectos, indicó que “este concurso es un gran desafío, porque nos ayuda a generar un ecosistema que apoye a los futuros profesionales para que puedan enfrentar los desafíos que nos impone el cambio climático. Es un desafío para la academia, tanto en la formación como en la investigación; para los proveedores de materiales, quienes deben avanzar hacia prácticas cada vez más sostenibles; y también al sector de la construcción, entregando profesionales cada vez más empoderados que puedan proponer diseños y concretar construcciones NetZero”.

Los protagonistas

Los equipos están conformados por dos o más estudiantes de arquitectura y otras carreras ligadas a la construcción de las universidades de Santiago, de Chile, Pontificia Universidad Católica, Tecnológica Metropolitana, UNIACC, del Desarrollo, de La Serena, Católica del Norte, de las Américas, del Bío-Bío, de Viña del Mar, San Sebastián, Mayor (sede Temuco), Autónoma (sede Temuco) y Austral, planteles que brindarán el acompañamiento necesario a los alumnos para desarrollar los proyectos que serán presentados al jurado.

Pablo Vera, estudiante de arquitectura y capitán de uno de los equipos de la Universidad Mayor, indicó que “como equipo estamos emocionados por participar en este concurso de vivienda Netzero. Creemos firmemente en la importancia de la innovación en la construcción de viviendas sociales, especialmente en la región de La Araucanía, donde existe una gran necesidad de soluciones habitacionales sostenibles y accesibles para la población”. En tanto, Paula Araya, capitana del equipo de la U. de la Serena, agregó que “nos motivaron a ser parte de la temática, tanto su problemática habitacional como su énfasis en las estrategias bioclimática, que es algo tan importante para el futuro del país y del mundo”.

Asimismo, Sarai Toledo, estudiante de arquitectura y capitana de uno de los grupos de la Universidad de Santiago, comentó sobre su motivación y la de sus compañeras para conformar un equipo y participar en este desafío. “Nos llamó bastante la atención el tema de la sustentabilidad, creemos que es una de las bases para un mejor vivir, que la implementación de ésta en la arquitectura es completamente relevante y prudente en el contexto actual y en cómo nos puede entregar soluciones”, enfatizó. 

Por último, Carolina Garafulich, presidenta de Construye2025, indicó que estos equipos pasan a ser parte de los constructores del nuevo mundo, haciendo hincapié en el impacto positivo que tendrá esta experiencia en nuestro país, ayudando a las instituciones y la sociedad en general – a través de sus proyectos- a cómo alcanzar la carbono neutralidad para el 2050. 

El concurso se desarrollará durante todo este año, conociéndose a los ganadores en noviembre, quienes realizarán una pasantía en la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, además de premios en dinero para el segundo y tercer lugar. 

El equipo de CES se prepara para visitar en terreno los edificios certificados

Nuevamente, los profesionales de CES están agendado visitas a terreno para verificar el comportamiento de los edificios certificados en regiones.

Como ya es habitual, el equipo de CES tiene preparado un programa de visitas a regiones, que este 2023 incluirá a la Araucanía, Magallanes, Maule y Ñuble, Arica, Coquimbo, Los Ríos, Atacama y Antofagasta.

El objetivo de estas visitas es poder verificar en terreno el comportamiento de los edificios ya certificados con CES y medir los consumos de energía y agua, principalmente.

De esta manera, durante abril CES iniciará su programa con una visita a Magallanes. Hernán Madrid, jefe de CES visitará el Hospital Clínico Dr. Augusto Easmann de Puerto Natales, que fue el piloto para el desarrollo de la versión CES Hospitales, aunque este hospital no ha sido certificado. Sin embargo, como cuenta Madrid ahora hay un proyecto para certificación de un proyecto de ampliación de este recinto hospitalario. La versión de CES Hospitales se desarrolló como una respuesta al programa de desarrollo de infraestructura hospitalaria del Ministerio de Salud. 

Madrid, además, tendrá una reunión con la Cámara Chilena de la Construcción de Punta Arenas y la Dirección de Arquitectura del MOP regional. 

A ello se suma una visita al aeropuerto de Puerto Natales, que fue uno de los pilotos para el desarrollo de la versión CES Aeropuertos. 

¡Se inscribió en CES el edificio 400!

Con la inscripción de la 2da Comisaría de Antofagasta a inicios de 2023, ya son 400 los edificios inscritos en el sistema de certificación nacional CES. Además, destacan tres edificios inscritos y precertificados este primer trimestre de 2023, que obtuvieron más de 70 puntos.

CES comenzó este 2023 celebrando el proyecto inscrito número 400. Se trata de la 2da Comisaría de Antofagasta, que, además, logró en marzo la precertificación con 44,5, gracias al trabajo de la asesora Natalia Sporke y el evaluador Ecosustenta.

“Este es un gran logro, puesto que muchos de los proyectos que se han inscrito los primeros meses de 2023 ya han logrado la precertificación y/o certificación. Con estos proyectos sumamos 1.785.997 m2 de superficie que han sido estudiadas para incorporar las mejores estrategias de diseño y sistemas para lograr eficiencia y confort”, comenta Romy Luckeheide, profesional de CES.

Además, los proyectos son de variados usos y, por ende, implican desafíos diversos. Entre ellos, destacan inscritos de seguridad, salud, educación, cultura y deporte, que corresponden a diferentes regiones desde Arica hasta Torres del Paine, cubriendo varias regiones del norte, centro, sur y sur extremo del país. 

“El primero del año fue el proyecto Complejo Fronterizo Río Don Guillermo ubicado en Torres del Paine, en el paso fronterizo Río Don Guillermo, con 3.820 m2”, precisa Luckeheide.

Complejo Fronterizo Río Don Guillermo.

También destaca la inscripción del proyecto Habilitación Servicios Públicos Provinciales en Ex Hospital Puerto Natales y dos ingresos de Hospitales: Hospital de Santa Bárbara y Hospital de Nacimiento, en la región del Biobío que se espera desarrollar durante este año. 

Además, también se inscribió un edificio de salud de baja complejidad: la Reposición Posta de Salud Rural El Divisadero, en la comuna Punitaqui, región de Coquimbo, que ya ha logrado la precertificación. 

Reposición Posta de Salud Rural El Divisadero.

Y los proyectos privados no se han quedado atrás: “La Universidad Católica de Temuco ingresó dos proyectos al sistema de certificación CES y Volcán se posiciona como empresa pionera en la habilitación de sus oficinas en la versión de Edificios Existentes”, comenta la arquitecta.

Esta es la lista de edificios precertificados este primer trimestre de 2023:

Dentro de los proyectos precertificados con mayor puntaje, están Escuela La Piedra, Galvarino, diseñado por Correa 3 Arquitectos; Reposición Posta de Salud Rural El Divisadero, diseñado por Christian Araya Castro, Arquitecto EIRL, y Reposición Segunda Comisaría Puerto Montt, diseñado por Gonzales y Schumacher Ltda., que “destacan por tener muy buen puntaje en el requerimiento de demanda y de calidad del ambiente interior, es decir, en ARQ Energía y en ARQ Calidad del ambiente interior, que están relacionadas con los criterios pasivos implementados”, de acuerdo con Romy Luckeheide.

Escuela La Piedra, Galvarino.
Segunda Comisaría Puerto Montt.

Por otra parte, el proyecto Reposición Escuela Rural de Compu obtuvo la certificación CES con 50 puntos y una reducción en el consumo de agua de 23,5%. La asesora es Tamara Catalán y la entidad evaluadora, Ecosustenta.

Huella de carbono: requerimiento voluntario del Manual CES 1.1 

Uno de los nuevos requerimientos incorporados en la versión 1.1 del Manual CES, que será de uso obligatorio para proyectos nuevos inscritos a partir del 1 de abril de 2023, es la huella de carbono en la operación. Hernán Madrid cuenta los objetivos tras esta incorporación.

A partir del 1 de abril, comienza a ser obligatorio para la inscripción de proyectos nuevos, el uso del Manual CES versión 1.1, lanzado en enero de este año.

Entre los cambios que introduce esta nueva versión, está el requerimiento voluntario de huella de carbono de los proyectos de edificación, la que se mide durante la operación del edificio, no aborda en esta versión todo el ciclo de vida.

“Este requerimiento nuevo está muy en línea con los requerimientos existentes, porque utiliza la metodología base de los requerimientos de consumo por energía y de energía renovable no convencional, para estimar la reducción de emisiones basado únicamente en la operación del edificio”, precisa Hernán Madrid, jefe de CES.

Este es un punto de partida para ir avanzando en la medición de huella en el ciclo completo, con miras a los compromisos de carbono neutralidad, de modo de poner a disposición de los equipos de proyecto esta herramienta en la certificación nacional y “esperamos que en la siguiente versión podamos incorporar criterios de huella de carbono en el ciclo completo de la edificación. Este es el primer paso”, dice Madrid.

Cómo se calcula

Desde la mirada de CES, el requerimiento de huella de carbono está construido, al igual que los requerimientos de demanda y consumo de energía, es decir, comparando un caso de referencia con el edificio que finalmente se diseña y construye, con todas las estrategias de mejoras incorporadas. “Ello permite estimar la cantidad de emisiones para el caso real y de referencia y, de esa manera, con esos dos valores, se calcula un porcentaje de reducción, que es lo que finalmente tenemos como un indicador dentro del requerimiento y, además, como un indicador dentro de los reportes finales e implementado como uno que aparece en el sitio web”, explica Madrid.

Dichas reducciones se hacen a través de diseño pasivo y también de diseño activo. 

Bonos verdes

Como especifica el jefe de CES, hasta el momento el cálculo para reportar bonos verdes se hacía fuera del sistema, por lo que a contar del comienzo del uso de la versión 1.1, “aumentamos la robustez de lo que estamos reportando, porque tiene el proceso regular de certificación, que incluye una evaluación tercera parte, independiente. Hasta el momento, la evaluación de reducción de emisiones para reportar a los de bonos verdes se hizo con la misma metodología, pero sin la participación de la evaluadora.

¿Cómo aporta esto al camino de la descarbonización? “Aporta muy significativamente”, a juicio de Madrid, “porque ponemos a disposición de todos los proyectos una herramienta de cuantificación validada a nivel internacional”. En ese sentido, esta actualización permite ir avanzando y marcando el camino, “porque a lo que queremos llegar, idealmente en la versión 2 del Manual, es a incorporar la huella de carbono en el ciclo completo de la edificación”, sostiene.

La incorporación del requerimiento voluntario de huella de carbono se suma a otras iniciativas del sector, como el proyecto Pasaporte de Materiales del Centro Tecnológico de la Construcción (CTeC) y Chile GBC, y Construye Zero, también del CTeC. 

Ambos proyectos abordan “la parte de la que hasta hoy no tenemos información suficiente en Chile para abordar, que son los procesos productivos de materiales. De manera que, si esa información se empieza a poblar y empezamos a tener datos de los distintos tipos de materiales, va a ser mucho más sencillo y factible avanzar hacia el ciclo completo de la edificación”, cree el ingeniero.

Por esa razón, CES ha estado involucrada como patrocinadora en ambos proyectos, “porque son iniciativas que vienen a complementar aspectos que nos faltan a nivel país”, explica Madrid.