La búsqueda de edificios más eficientes en los campus de la UC de Temuco

El arquitecto Iván Cisternas es el encargado del desarrollo de los campus en la Universidad Católica de Temuco y está a la cabeza de la construcción del Pabellón Docente y del Hospital de Simulación Clínica, ambos en proceso de certificación CES. En esta entrevista comenta los lineamientos de la casa de estudios.

Pabellón Docente.

El arquitecto Iván Cisternas, director de Gestión y Desarrollo de Campus de la Universidad Católica de Temuco, está a cargo del Pabellón Docente de la Casa de Estudios y del Hospital de Simulación Clínica, ambos proyectos en construcción. El profesional comenta que en la Universidad siempre se han incorporado lineamientos de sustentabilidad. Por ello, destaca la importancia de poder incluir en los nuevos edificios los estándares que permitirán generar edificios de mayor calidad constructiva y, por tanto, mayormente sustentables.

Para el equipo de arquitectos del Departamento de Infraestructuras de la casa de estudios, una de las principales motivaciones al incorporar la certificación CES es la posibilidad de incluir edificios que sean más eficientes dentro de los campus, la búsqueda y aplicación de formas, orientaciones y materiales de alto estándar, que los ayuden a cumplir y estar por sobre los estándares de eficiencia energética, entregando mayor valor al edificio como tal y, por sobre todo, al habitar de los usuarios. 

La posibilidad de trabajar de manera colaborativa con expertos en el área es enriquecedor, nos permite tener mayores herramientas como profesionales que buscan aportar y aplicar sus conocimientos, nos ha permitido un mayor entendimiento de lo que significa el concepto de sustentabilidad en su totalidad, cómo verlo reflejado en cada etapa de diseño del proyecto y cómo se van relacionando con cada especialidad del mismo, siempre con el fin de obtener un producto de mejor calidad y desempeño, en este caso, edificios que dan espacio a la comunidad educativa”, precisa Cisternas.

Hospital de Simulación Clínica.

Resultados esperados

Para el profesional, el mayor resultado que esperan al incorporar la Certificación CES, es la posibilidad de obtener edificios de mayor estándar, que logren albergar de manera eficiente los distintos requerimientos, tanto de la comunidad universitaria como de la unidad técnica a cargo. “El uso de materiales innovadores, artefactos de bajo consumo y materiales de alto estándar nos permitirán, a la vez, reducir los costos de uso y mantenimiento que un edificio requiere”, explica.

En ese sentido, el arquitecto considera que con el correcto cumplimiento de los estándares definidos y la correspondiente fiscalización por los profesionales a cargo de la certificación, no es complejo cumplir con los requerimientos CES”.

Es por esto que ambas obras están llevando una adecuada fiscalización y seguimiento de los avances que se están realizando, desde que se inicia el proceso de excavaciones de obra, “ya que para nosotros es muy importante aportar en la calidad ambiental y eficiencia en el uso de recursos de todo el proceso, obteniendo el mejor resultado para el medio ambiente”, concluye.

Segundo y tercer lugar de los Premios CES se quedaron en el norte

El Edificio Consistorial de Chañaral y el Hospital de Alto Hospicio fueron los seleccionados por sus grandes aportes en eficiencia energética y ambiente interior.

Con casi 1.750 metros cuadrados de superficie construida total, el segundo lugar de los Premios CES en la categoría Edificio Certificado correspondió al Edificio Consistorial de Chañaral, de la región de Atacama, que corresponde a la obra de mayor envergadura e importancia que se ha realizado en la ciudad y el municipio. Obtuvo 61,5 de 100 puntos durante el año 2022 y alcanzó el nivel de Certificación Destacada.

Se encuentra ubicado en el casco histórico de Chañaral y alberga a su Municipalidad. El diseño de este edificio le permitió obtener el puntaje máximo en la categoría de consumo de agua, en línea de lo que se espera de un edificio ubicado en la región de Atacama.

La superficie edificada es de 3.025 m2 distribuidos en tres pisos de hormigón armado sobre superficie natural más estacionamiento subterráneo y zona de bodegas. El Edificio Consistorial es la única infraestructura del lugar que posee dos ascensores, rampa de acceso universal e instalaciones de última tecnología, siendo la sustentabilidad uno de sus principales atributos.

Entre los materiales utilizados sobresale la piedra, elemento característico de la zona, otorgando al edificio una identidad propia de la industria de la zona minera del norte. Asimismo, el techo también es un punto destacado. Al ser semitransparente, se puede observar el faro, símbolo indiscutido de Chañaral. En resumen, se trata de una edificación de alto estándar, que no sólo revitalizará el sector del casco histórico, sino que también cumplirá con el propósito de albergar todos los servicios de la municipalidad para entregar un mejor servicio a la comunidad.

El director de SECPLA de la Municipalidad de Chañaral, Oscar Nieto, compartió algunos aspectos relevantes respecto a la construcción del Edificio Consistorial, como la luz natural, la grifería con temporizadores y el sistema de iluminación fotovoltáica, entre otros: “Quisimos incorporarnos al sistema de edificación sustentable porque nuestra comuna ha sido históricamente afectada por la contaminación ambiental, tenemos un vacío ambiental significativo, y la verdad es que a través de este proyecto quisimos dar una señal con respecto a la mirada que tenemos sobre las construcciones futuras y proyectos amigables con el medio ambiente. Qué mejor que nuestro Edificio pueda tener esas características para disfrutar de sus bondades”. La visión desde el municipio seguirá plasmándose en próximas planificaciones, como la Reposición de un antiguo colegio, cuyos diseños ya están siendo diseñados incorporando las características CES.

La entidad evaluadora fue EBP Chile desde donde José Jodar comentó que: “la revisión de la construcción del Consistorial destacó por la calidad de la documentación entregada por la constructora (Crisosto Smith Arquitectos) y la revisora CES, Fernanda Soto, lo cual ayudó mucho en la revisión del proceso constructivo y del cumplimiento de los requisitos CES a los que postulaba el edificio”. 

“De las características del proyecto destacan los elementos de protección solar incluidos en la envolvente térmica, que busca reducir la demanda de refrigeración; equipo bomba calor para climatización con un bajo consumo energético, buenos niveles de iluminación natural y ventilación natural, pensando en el confort de los usuarios, y además logra reducir en gran medida el consumo de energía”, destacó.

Por su parte, la Alcaldesa de Chañaral Margarita Flores, compartió su emoción por el premio y el valor que le entrega a quienes componen el gobierno de su ciudad, al hacerle la vida más grata y en excelentes condiciones para atender a los usuarios de la mejor manera posible. 

Hospital de Alto Hospicio

También en el norte se quedó el tercer lugar de los premios, el cual fue para el Hospital de Alto Hospicio, en la región de Tarapacá. El edificio cuenta con más de 38.000 metros cuadrados de superficie construida total y obtuvo el tercer mayor puntaje, alcanzando el nivel de Certificación Destacada.

El Hospital cuenta con grandes beneficios derivados del ahorro en energía y agua, confort ambiental interior y un óptimo manejo de los residuos. Su modelo eficiente y sustentable deslumbra por su diseño paisajístico de vegetación de bajo requerimiento hídrico, que permite un significativo ahorro en la demanda de agua potable de hasta el 80%. Su capacidad es de: 235 camas, 7 pabellones quirúrgicos, 3 salas de parto integral, 12 sillones de diálisis, 7 sillones dentales, 18 box consultas médicas, 10 box profesionales, 14 de procedimiento y 9 de urgencias.

Luis Vallejos, inspector fiscal de la Dirección de Arquitectura de la región de Tarapacá, menciona que la certificación se basa en la implementación de equipos con alta eficiencia energética, en climatización y energía eléctrica, así como un sistema pasivo, basado en sistema EIFS, para evitar pérdidas térmicas y ganancias no deseadas. “Tenemos un control de asoleamiento, en base a lamas verticales de aluminio, que también permiten el control lumínico y aportar a la certificación”, sintetizó.

Por su parte, Alex Mollá, arquitecto de Bbats Consulting & Proyects señaló: “El proyecto de Alto Hospicio supuso un reto muy importante para nuestra oficina por tres asuntos muy importantes: la ubicación, en una zona desértica, lo que supone grandes cambios de temperatura del día a la noche y fuertes vientos. Otro punto importante es que no podíamos utilizar una tecnología clásica porque tiene mucha exposición solar y en tercer lugar, la ubicación: no podíamos realizar el proyecto como si fuese en un entorno urbano, si no que teníamos que buscar otro tipo de arquitectura”. 

Al proyectar el hospital, el arquitecto comparte que buscó en los orígenes, en la arquitectura aymara, dónde ésta ocupaba la protección solar, no sólo para proteger, sino también protegían las fachadas de sus edificios con sombra para disminuir la temperatura del exterior y el interior, de esa forma podían tener temperaturas mucho más agradables: “esto lo aplicamos en el hospital para tener menos temperatura al interior, de tal manera que el gasto energético, fuera menor”. 

Asimismo, hacían con sus ropas de colores para protegerse del sol, en el Hospital el color es el envolvente, provocando sombra dentro del edificio. De tal forma se baja la temperatura exterior y la interior. Y un patio interior recibe luz natural. La arquitectura del edificio es efímera, respeta su entorno sin ser un elemento contundente en él y cuenta con vegetación autóctona que no tiene gran gasto energético.

“Lo que estamos haciendo es no buscar la certificación CES, sino buscar una certificación CES Destacada. Nos hemos dado cuenta que construir para CES, con eficiencia energética es, al final, hacer buena arquitectura”, concluyó el profesional. 

En tanto, Fabián Guzmán, coordinador de la asesoría CES añadió: “El diseño del envolvente de alta eficiencia, responde a las exigentes condiciones de su emplazamiento, por eso cuenta con sistema de protecciones solares de lamas verticales equidistantes que permiten proteger de la radiación solar y los posibles deslumbramientos al interior del recinto del Hospital”. 

“Lo más desafiante de un proyecto de arquitectura hospitalaria es que requiere un diseño y un desarrollo de alta complejidad esto conlleva retos en cuanto a la coordinación y al diseño integrado de especialidades. Implica un proceso colaborativo entre los diferentes proyectistas de las especialidades vinculadas a la eficiencia energética y la sustentabilidad. Por medio de él, se realiza un constante seguimiento, verificación y asesoría de los proyectos, a través de simulaciones virtuales, cálculos y evaluaciones prescriptivas. “De esta manera, se logran los máximos ahorros en energía, agua, confort ambiental interior y un óptimo manejo de los residuos”, aportó el especialista.

El director del Hospital, Aníbal Lobos destacó también cómo el compromiso con la comunidad Aymara se refleja en la construcción sustentable. “Es un anhelado proyecto, un proyecto que la misma comunidad viene solicitando desde la década del 2000 y hoy afortunadamente ya tenemos un edificio terminado, un edificio que se hace cargo de el medio ambiente al ser un edificio sustentable. El 45% de nuestros usuarios son del pueblo aymara, donde el equilibrio de las energías, de las fuerzas de la naturaleza son propias de su cosmovisión y a través de este premio nos hacemos cargo también de ésta y ahora también de una operación sustentable”, concluyó. 

Aníbal Lobos, director Hospital Alto Hospicio.

En tanto, Osvaldo Carvajal, encargado de Medio Ambiente de Sacyr Ingeniería e Infraestructura Proyecto Hospital de Alto Hospicio, señaló que trabajar con CES tuvo muchas aristas importantes, como la gestión de residuos. El requerimiento apuntaba a alcanzar el 50% de valorización y reciclaje, “lo cual fue conseguido ampliamente, obteniendo alrededor de un 65%”. También destaca las medidas de mitigación ambiental, con reducción de consumo de energía y agua durante toda la etapa del proyecto.

Asimismo, Sergio Fernández, jefe de oficina técnica de Sacyr Ingeniería e Infraestructura. Proyecto Hospital de Alto Hospicio, manifiesta que si bien cumplir con los requerimientos CES fue complejo, también “significó un desafío para la empresa bastante interesante en su ejecución. A medida que en esta obra hospitalaria, se va adquiriendo experiencia, resulta bastante más fácil poder incorporar estos requerimientos en esta ejecución”.

Y dada la experiencia obtenida con el Hospital Alto Hospicio, “podemos decir que es bastante positivo, sobre todo enfocado en el producto final, tanto para los usuarios finales del hospital como para el personal de mantención, que va a poder ver reflejadas bastante optimizaciones en todo el proceso”, afirmó.

La operación

Andrés Dinamarca, subdirector de gestión operacional del hospital, es el encargado de la mantención y operación, se mostró contento de contar con la certificación CES, “ya que nos permite contar con infraestructura de primer nivel y contar con un confort ambiental interno destacado, con una baja generación de residuos y emisiones en la operación del establecimiento”.

“Entre la empresa constructora, con la Dirección de Arquitectura, el Servicio de Salud de Tarapacá, y nosotros como Hospital Alto Hospicio, durante el diseño y la construcción, y ahora en la operación del establecimiento, hemos podido sacar adelante la certificación CES y obtener una calificación destacada, lo que es un desafío no menor para un edificio hospitalario, que tiene una alta demanda energética los 365 días del año, y un logro importante sobre todo para la comunidad, que pocas veces tiene la oportunidad de contar con una infraestructura del nivel que tenemos con este hospital y con esta certificación”, dijo.

Entre los aspectos destacados, Dinamarca enumera los siguientes: protección solar con fachada ventilada, fachada acristalada que permite factor de luminosidad que disminuye energía eléctrica y entrega confort a los pacientes. El sistema de climatización y agua caliente se apoya con energía solar, a través de 60 paneles solares, para disminuir la demanda calorífica de combustibles fósiles. Para el ahorro de agua potable, cuentan con temporizadores en los artefactos, luminarias programables, entre otros.

Asimismo, adelantó que esperan continuar mejorar la certificación CES en la operación del hospital, generando planes para en un futuro obtener el Sello Plus Operación, a través de estrategias como generar los planes de mantención preventiva, para que funcionen de manera eficiente, alianzas con entidades como el municipio de Alto Hospicio y la empresa privada para la gestión de los residuos y reciclaje, avanzando en un convenio de calidad ambiental, que “nos va a permitir manejar nuestros propios residuos y reciclar los de la comunidad y los propios y así seguir en este camino de la sustentabilidad ambiental y energética”, sostuvo.

El primer recinto penitenciario con requerimientos de eficiencia energética en Chile

En Talca se encuentra el Recinto Modelo La Laguna, centro de reclusión en el que se debieron considerar los requerimientos de seguridad que solicita Gendarmería para un recinto de estas características, con los de eficiencia energética.

La región del Maule obtuvo por tercera vez consecutiva el primer lugar de los Premios CES, con el Recinto Modelo Educación y Trabajo Edificios ADE-DEP y ASA-ADI. Ubicado en La Laguna, Talca, a orillas del río Lircay, el centro es un recinto penitenciario donde los internos, tras demostrar cambios en una unidad penal tradicional, llegan para terminar su condena, adquiriendo diversos oficios. 

El centro cuenta con varios edificios de más de 6.950 metros cuadrados de superficie construida total en su conjunto y albergará a 2.320 internos. Talca fue elegida para la realización de este enorme proyecto por el porcentaje de sobrepoblación penal de la región y la antigüedad de los recintos existentes. El proyecto del recinto fue diseñado por luis vidal + architects, construido por Acciona, asesorado por la arquitecta Tatiana Vidal y evaluado por Ecosustenta; y es uno de los recintos penitenciarios más modernos del continente y el más grande del país.

Juan Carlos Barros, arquitecto asociado de luis vidal + architects, oficina a cargo del diseño del Recinto Modelo Educación, compartió que el enorme desafío que ha conllevado este proyecto fue posible por la experiencia internacional del estudio, el cual tiene sedes en España, República Dominicana y Estados Unidos. Barros comentó también que es la primera vez que se construye en nuestro país un recinto penitenciario con requerimientos de eficiencia energética. “Se aplicaron diversos criterios de sustentabilidad y adecuación térmica, según la condición de cada uno de los edificios del complejo, donde el requerimiento de seguridad debía primar ante todo. Fue necesario readaptar las soluciones constructivas de envolvente tomando en cuenta esta condición y cruzarlo con los requerimientos del estudio de eficiencia energética. Para conseguirlo, fue necesario un trabajo intenso junto con el especialista y asesor CES, logrando implementar condiciones dirigidas a la eficiencia y ahorro energético sin olvidar -por supuesto- los requerimientos de seguridad exigidos por Gendarmería”, aseveró el arquitecto.

Subrayó que donde mayormente se pudieron implementar condiciones dirigidas a la eficiencia y ahorro energético fue en el edificio de salud y administración interna y en los edificios del sector externo, que recogen las áreas administrativas, las dependencias del personal y el área de visitas. 

También se implementaron medidas pasivas como el aprovechamiento de la radiación solar y asegurar la continuidad de la envolvente térmica, pero lo más relevante, explica Juan Carlos Barros, fue la integración de medidas activas como instalaciones eficientes, una planta de generación fotovoltáica y paneles solares térmicos. 

Francisca Echevarría de Acciona reconoce que la experiencia de trabajar con CES fue desafiante y enriquecedora, a la vez. Por bases de licitación, tenían que trabajar en dos edificios y lograr un nivel de certificación destacado. 

A su juicio, en el edificio ADE-DEP fue más simple incorporar los requerimientos. Sin embargo, “en el ASA-ADI fue un poco más complejo y desafiante, porque prevalecía la seguridad ante el requerimiento CES”, precisó Echeverría. Especificó que en ASA-ADI lo más complicado fue el trabajo con las ventanas, que si bien son termopanel, “lograr un balance entre la seguridad y la funcionalidad fue complejo, lo que se pudo lograr gracias a una doble hoja de policarbonato, con una cámara de aire interior”. También comentó que lograr la grifería antivandálica y de ahorro de consumo de agua, hizo que el equipo tuviera que investigar más en el mercado, para poder dar con este requisito.

Por su parte, el teniente coronel y oficial de Gendarmería, Edgardo Cañiulef, también demostró su orgullo por el premio y destacó cómo con estas características se genera un mejor clima laboral dentro del centro penitenciario y favorece las condiciones de habitabilidad de quienes residen y trabajan en él. “Estamos muy contentos de tener el privilegio de utilizar este edificio, el confort y las condiciones de trabajo que son las propicias para que el personal de Gendarmería tenga las condiciones dignas y adecuadas para que cumpla con su labor. Y es una labor que, por lo general, es dura, por el tipo de servicio que nosotros prestamos a la comunidad, en la relación y la interacción con nuestros usuarios”, agregó.

Asimismo, Carlos Valverde, inspector fiscal de la Dirección de Arquitectura del MOP de la región del Maule, compartió que la experiencia de certificar el edificio con CES “trae a la edificación pública altos estándares de confort, tanto para el usuario como también permite que en la vida útil del edificio, que en este caso es una cárcel, se incrementa para el Fisco a través de los años de uso que se le dan a este tipo de establecimientos que abarcan 60, 80 años e incluso más. Es un ahorro permanente, establece confort lumínico, de temperatura, acústica y de eficiencia energética en cuanto a consumo de clima, de calefacción”. 

Y agregó: “En específico para este proyecto, nos vimos enfrentados a la dificultad de poder implementar las distintas materialidades que pide poder alcanzar o bien bajar la transmitancia térmica del punto de vista constructivo. Dentro del proyecto contemplamos dos áreas: principalmente la zona interna, que viene a ser el recinto amurallado donde están los internos y la zona externa, que es el edificio administrativo. Y en el área donde están los internos se requirió elevar la seguridad”.

Con dicha separación se decidió certificar el área ASA-ADI de la zona interna y el ADE-DEF para la externa. En la primera, por ejemplo, se resolvió poner un termo panel de policarbonato con un marco metálico de fierro. Esto permitió mantener la seguridad -porque no hay vidrio- y, a la vez, se mejoró la transmitancia. Y en el exterior, se mejoraron los detalles constructivos para asegurar el nivel destacado de la certificación. “Esto llevó a la constructora a asesorarse y a desarrollar de mejor manera las terminaciones y sandwich constructivo. Producto de todas las mejoras añadidas se avanzó en el puntaje de certificación, permitiéndonos llegar al sobresaliente”, añadió Valverde.

“Nosotros como Dirección de Arquitectura del MOP venimos trabajando desde el 2017 en desarrollar documentos que nos permitan elevar al momento de generar la licitaciones, el estándar de las edificaciones. Este premio nos viene a confirmar que vamos por un camino correcto y que tenemos que seguir avanzando por esta línea”, concluyó.

Jardín Infantil y Sala Cuna Chinkowe: educación inicial intercultural y sustentable

En la capital de la Araucanía, se encuentra el complejo educacional para la primera infancia que apostó por el bajo impacto ambiental.

En la categoría Proyecto Precertificado, el primer lugar fue para el Jardín Infantil y Sala Cuna Chinkowe de Temuco. El proyecto de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) cuenta con aproximadamente 691 metros cuadrados de superficie construida total y obtuvo el mayor puntaje en el proceso de precertificación.

Destaca en términos de sustentabilidad por una envolvente y estrategias arquitectónicas pasivas que consideran el clima del lugar, y la incorporación de sistemas eficientes que consumen energía y agua.

Chinkowe nace en los años ochenta por iniciativa de un grupo de jóvenes estudiantes mapuche de distintas comunidades de la región que se organizan para dar a conocer la cultura mapuche y educar a sus hijos e hijas en su cultura de origen. En el año 1995, la JUNJI decide apoyar y fortalecer esta iniciativa y lo transforma en un jardín alternativo étnico de administración directa. Hoy, con más de 20 años de funcionamiento, el jardín se presenta como un importante referente de la educación inicial intercultural, atendiendo niños y niñas, mapuche y no mapuche, en sala cuna y niveles medio.

Felipe Barros, arquitecto coordinador de la Dirección Regional JUNJI de la Araucanía, comparte que la certificación CES es uno de los requerimientos que realiza la JUNJI a través de su unidad técnica, con el objetivo de entregar a niños y niñas de la primera infancia edificios con un alto estándar arquitectónico, que posean un bajo consumo energético y minimicen su impacto. 

“Actualmente, JUNJI ha exigido a través de sus términos de referencia que todos sus proyectos de diseño y ejecución postulen a la pre certificación y certificación CES. Y la experiencia ha sido muy satisfactoria desde que se implementó, ha implicado un desafío importante desde la revisión del diseño, especialidades y sus respectivas coordinaciones; así como también durante la respectiva inspección de las obras, de las cuales hemos velado por la correcta ejecución de las partidas”.

El resultado de incorporar CES significó varios resultados importantes a destacar: la búsqueda de una arquitectura que potencie el buen desempeño energético mediante estrategias pasivas y activas; la significativa reducción de los consumos hídricos y auditivos del edificio, clima y calefacción mediante el uso de eficiencia.

Para la JUNJI Araucanía, este es el segundo premio CES: “Ello nos refuerza la idea de que vamos por buen camino. En nuestra experiencia como Unidad Técnica creemos que implementar los estándares CES, tanto de diseño como de ejecución, no es un objetivo complejo de alcanzar, es totalmente factible y necesario de llevar a cabo, teniendo en cuenta el complejo escenario global que se nos avecina a raíz del cambio climático”, concluyó.

Características sustentables

El edificio obtuvo 76,5 de 100 puntos durante el año 2022 en un proceso de precertificación.

Destaca en términos de sustentabilidad por una envolvente y estrategias arquitectónicas pasivas que consideran el clima del lugar, y la incorporación de sistemas eficientes que consumen energía y agua, lo que se traduce en:

● Un significativo aumento del confort térmico pasivo, con un 48% de reducción de horas de disconfort.

● Una significativa reducción de las demandas de energía para calefacción e iluminación, de aproximadamente 36%.

● La mayor reducción de consumo de energía de energía para calefacción e iluminación, de 43%, de los proyectos precertificados el 2022.

● Una importante reducción del consumo de agua de 65%.

El diseño de este edificio le permitió obtener el puntaje máximo en los requerimientos de confort térmico pasivo, demanda de energía, consumo de energía y consumo de agua potable.

Retén de Carabineros en Aysén: eficiencia y sustentabilidad en zonas extremas

Con uno de los puntajes más altos obtenidos en la etapa de precertificación CES, este proyecto tuvo que enfrentar muy baja radiación solar y temperaturas extremas que pueden alcanzar -10°C a -15°C. Su asesora nos cuenta cómo lo lograron.

En junio de este año, la Reposición Retén de Carabineros Río Tranquilo se precertificó con uno de los puntajes más altos obtenidos en esta categoría en CES, con 81 puntos.

En opinión de la asesora CES y arquitecta de Nórdica, Cecilia Palarino, el buen puntaje logrado demuestra que un edificio en una zona extrema también puede lograr eficiencia y ser confortable. “Pero, independiente del puntaje, nuestro objetivo es pensar en la sustentabilidad de los edificios adaptados al contexto climático y anticipar los problemas que pueden derivar de las condiciones ambientales”, señala.

En el caso de Río Tranquilo, “buscamos mejorar el confort ambiental interior y la eficiencia del edificio, asumiendo las limitaciones de ciertas estrategias, como fue el uso de ERNC. En definitiva, son las estrategias mencionadas y los esfuerzos del equipo de desarrollo las que van configurando el puntaje de la Certificación CES”, asegura la profesional.

De esta manera, lograron un diseño que persigue otorgar una mejor atención a la comunidad para sus requerimientos de seguridad y de situaciones de emergencia que pudieran ocurrir en la localidad y sus alrededores. Así también, se busca que quienes trabajen y pernoctan en las instalaciones, posean mayores y mejores espacios acordes a su funcionalidad. 

“El diseño de este tipo de infraestructura busca, además, responder adecuadamente al entorno urbano en el cual se insertan, impactando positivamente en el espacio público inmediato y el entorno urbano adyacente”, explica Palarino.

Para la oficina CC+RR, a cargo del diseño arquitectónico, es fundamental el potenciar la arquitectura con la relación entre la ciudadanía y las instituciones públicas. Por ello, el edificio se desplaza hacia el centro del terreno para generar una plaza pública de acceso y estar, entregando un nuevo espacio a la comunidad. “Se buscó potenciar el carácter público y de servicio de éste”, comenta José Riesco, director, coordinador de proyectos en CC+RR y arquitecto ganador del Premio CES 2022 por el Hospital de Curicó. En ese sentido, “se opta por la eliminación de rejas al exterior del edificio para dar continuidad desde la calle y dar acogida al usuario. En los cerramientos interiores del terreno se optó por la creación de cercos verdes, construidos a través del paisajismo con especies locales, con la idea de potenciar el carácter natural que existe actualmente en el entorno”, añade.

Aspectos climáticos

Sin embargo, el proyecto se enfrentó a una gran complejidad: el clima de la localidad, caracterizado por una muy baja radiación solar y temperaturas extremas que pueden alcanzar -10°C a -15°C. 

Cecilia Palarino comenta que “en el diseño del proyecto, en primera instancia se atendieron aspectos bioclimáticos que permitieran minimizar las pérdidas térmicas, aprovechar al máximo la radiación solar y reducir la demanda de energía”. 

¿Cómo lo solucionaron? A través de la implementación de una envolvente térmica de alto desempeño, amplias aberturas al norte para obtener las ganancias solares y reducir vanos al sur, para evitar la pérdida de energía. Pero, “debido a las dificultades climáticas, los sistemas activos jugaron un rol muy importante para asegurar el confort térmico, visual y la calidad del aire, considerando en todo momento la eficiencia de los equipos”, especifica la profesional.

En ese sentido, la arquitecta cree que la certificación es “una gran guía de navegación que no solo mide lo que buscamos dentro de un proyecto, sino que también orienta a todas las especialidades a seguir una línea de trabajo, cuantificando los esfuerzos conjuntos para lograr un proyecto sobresaliente como fue el Retén de Carabineros de Río Tranquilo”.

Por su parte, José Riesco considera que la principal relevancia de esta certificación “es el compromiso que asume el Estado de Chile con el planeta a largo plazo de hacer edificios más sostenibles y bajar el consumo energético. En esa línea, es importante que desde el Estado sean conscientes que esto implica mayores costos en la etapa de diseño y construcción, los que deben ser incorporados cada vez con más fuerza en los presupuestos, permitiendo disminuir los costos de operación del edificio en la etapa de funcionamiento”.

Y agrega: “En CC+RR estamos dándole mucha importancia a incorporar en el diseño la sustentabilidad, por lo que creemos es un gran aporte que se esté aplicando la certificación CES”.

Junto con su puntaje de 81 puntos, se alcanzó un 63,1% de reducción de agua, así como los máximos puntajes en los requerimientos de confort térmico pasivo (con un 23% de la reducción de las horas de disconfort térmico); en la demanda anual de energía en climatización e iluminación (con una reducción de 75.7%); y calidad de aire activo con un 25% de aumento del caudal de ventilación, considerando también el máximo filtraje y monitoreo de CO2. Una reducción en la potencia instalada en iluminación artificial del 36% e iluminación natural, cumpliendo con muy buenos niveles de iluminancia útil en los recintos. 

Liceo B-15 Jorge Teillier en Lautaro: un proyecto que destaca en todas sus facetas

El establecimiento educacional fue construido en plena pandemia y debió sortear demoras y sobreprecios. Pese a esto, se certificó con nivel sobresaliente (76 puntos) y el mayor porcentaje de reciclaje en obra de todos los edificios certificados.

En octubre de 2020, comenzaron las obras del Liceo B-15 Jorge Teillier, ubicado en Lautaro en la región de La Araucanía, luego de obtener el segundo lugar de los Premios CES 2019, en la categoría Proyecto Precertificado.

La construcción del nuevo liceo significa disponer de nueva infraestructura educativa, deportiva y recreativa para más de 1.200 alumnos de séptimo básico a cuarto medio. La edificación posee tres pisos de altura y se extiende por los costados norte y poniente del sitio, quedando el centro y costados oriente y sur para alojar patios pavimentados, multicanchas e instalaciones menores. Se incluyen instalaciones subterráneas, a la vista y/o bajo cielos para los proyectos de electricidad, clima, sanitarios y otros, para el buen funcionamiento del recinto.

El proyecto Liceo B-15 Jorge Teillier es de 9.215 m2 y es el liceo más grande de Lautaro. En mayo de este año logró la certificación CES con 76 puntos, alcanzando un nivel sobresaliente. Postula, además, al requerimiento 21 Manejo de Residuos durante la construcción de la versión 1 y logra reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción. 

“La reducción de consumo energético se logra a través de los equipos eficientes que incorpora, como por ejemplo recuperadores de calor, además de la reducción de demanda energética producto entre otras cosas de un diseño pasivo que aprovecha la energía solar (para iluminación y calefacción) y una envolvente higrotérmica eficiente”, explica Alejandro Reyes, asesor CES del proyecto.

En tanto, el ahorro en consumo energético de iluminación se logra con un aprovechamiento de la iluminación natural, además de la utilización de equipos eficientes. Por su parte, “la reducción en el consumo de agua se logra a través del uso de artefactos eficientes que consideran caudales muy bajos. Lo importante de esto es que se mantiene e, incluso, se mejora la calidad ambiental interior, brindando un ambiente interior óptimo para los estudiantes, profesores y funcionarios”, asegura Reyes.

Romy Lückeheide, arquitecta de CES, comenta que “el edificio se logra posicionar con el mayor porcentaje de reciclaje en obra de todos los proyectos certificados CES hasta ahora. Los grandes responsables de este porcentaje son la constructora en conjunto con el Asesor CES, que orientó al proyecto en cómo se debía ejecutar en obra un plan que valoriza los desechos de construcción”.

Se destaca como estrategia haber implementado el retiro de diversos materiales como madera, fierro, hojalatería, PVC, nylon, planchas OSB y tierra; y el convenio realizado con una empresa externa para el retiro de los residuos de EPS/poliestireno expandido para darle una nueva vida útil.

Si bien en la primera etapa, no se estaba postulando a ese requerimiento, “logramos incluirlo, ya que nos parecía un aspecto muy importante en la sustentabilidad del proyecto”, cuenta Reyes. 

Asimismo, la constructora debió cumplir con varios requisitos asociados al cuidado de los residuos de EPS para que efectivamente fueran recibidos y se pudieran reciclar. “El plan implementado por la Constructora Wörner junto al asesor Alejandro Reyes son un muy buen ejemplo y desde la administración esperamos que se empiecen a aplicar estas buenas prácticas con mayor frecuencia en las futuras construcciones”, comenta Lückeheide.

“Me llena de orgullo visitar las aulas de clase y poder vivenciar la calidad de ambiente interior lograda y el producto sustentable y de calidad que se le entregará a la comunidad”, afirma Reyes.

Gracias al buen diseño que se desarrolló inicialmente, a la asesoría del mismo, además de la voluntad y trabajo de todo el equipo en la ejecución del proyecto -en plena pandemia- se pudo lograr un resultado sobresaliente del proyecto en todos los aspectos. 

Centro de salud construido en una zona de difícil acceso logra alto puntaje

El diseño optimiza el uso de recursos naturales y estandariza la construcción para facilitar los procesos constructivos, lo que lo llevó a obtener una precertificación sobresaliente.

El proyecto El Divisadero se encuentra en la región de Coquimbo, en la comuna de Punitaqui, en un lugar de difícil acceso, bastante remoto, a aproximadamente 700 metros de altura y en una zona predominantemente rural. “Es un área de un clima complejo, sin muchas lluvias, por lo que la intención de tener bajo requerimiento hídrico fue una de las premisas del proyecto”, precisa Rodrigo Escobar, ingeniero asesor CES precertificación de la obra.

Pese a estas características, el proyecto logró una precertificación “sobresaliente” con 74,5 puntos de 100, “lo cual es un tremendo mérito para ser un edificio público emplazado en lugar extremo”, precisa Christian Araya Castor, arquitecto de la Universidad de Santiago, socio fundador del estudio de arquitectura Araya Arquitectos, que ganó la licitación para el diseño de Reposición de la Posta de Salud Rural el Divisadero el año 2022.

La posta es pequeña, de 300 m2, por lo que el equipo se preocupó de que llevara bastantes estrategias pasivas. Dentro de ellas, “pusimos mucho énfasis en lograr una muy buena iluminación natural, porque son zonas más bien de climas cálidos, corríamos el riesgo de que al dejar que el sol ingresara a los recintos genere sobrecalentamientos, deslumbramientos que iban a hacer que los equipos tuvieran un mayor consumo; entonces, procuramos que la iluminación natural tuviera un muy buen desempeño, y obviamente, controles de todos los posibles ingresos de sol y deslumbramientos que ocurrieran en la zona”, precisa Rodrigo Escobar.

Otra característica del proyecto es que se trabajó con ventilación natural, creando una suerte de chimenea solar, con la cual se aseguró que haya un flujo de aire continuo en los espacios regularmente ocupados y se intentó que ese sistema de ventilación contara con un respaldo censado de CO2, para que los sistemas se activen en caso de que los sistemas de ventilación natural no fueran lo suficientemente potentes como para generar los caudales mínimos. El proyecto tiene una envolvente térmica en cubierta, muros, pisos; ventanas termopanel, protecciones solares en sus fachadas más expuestas y cumple con todos los requerimientos necesarios del sistema CES. 

Como señala el asesor CES, “en términos de agua, nos enfocamos en obtener un óptimo desempeño y en el caso del proyecto, logramos sobre un 70% de reducción de consumo. Eso fue muy importante, fue tan bien recibido por todos: por el mandante y por la oficina de arquitectura. En este caso, Christian Araya estuvo súper dispuesto durante todo el proceso de diseño a abordar todos los requerimientos CES, fue un trabajo súper bien coordinado. La posta, sin duda, será un gran aporte para la comunidad”.

Por su parte, el arquitecto Christian Araya Castro, cree que “una de las principales virtudes es que hemos logrado, junto al equipo de especialistas, desarrollar un diseño que estratégicamente optimiza al uso de recursos naturales y estandariza una construcción facilitando procesos constructivos, así su emplazamiento, sistema constructivo, elección de materiales, orientaciones de recintos y geometría del volumen, nos han permitido lograr un diseño rotundo de partido general en donde la expresión formal siempre está declarando silenciosamente su función o rol para el confort de los recintos”.

Comenta que es un proyecto emplazado en un lugar de difícil acceso, con la particularidad de estar ubicado en una localidad que no cuenta con agua potable; en un paisaje urbano-territorial de escasez, en donde no es posible encontrar alguna sombra durante el día y donde los lugares de encuentro y ocio solo se dan al interior de las construcciones. En ese sentido, Araya comparte que la nueva posta de salud rural viene a regalar un uso y reconocimiento al espacio público de escasez y hasta hoy no vivido, generando lugares de encuentro en sombra (aleros), regalando espacios públicos de expresión religiosa cultural (explanada frente a la capilla), y como pieza de paisaje, consolidando la delimitación de la actual plaza cívica del Divisadero, construyendo una tercera fachada, siendo la cuarta el camino ruta D-69 desde el cual llega a esta localidad.

Más allá del puntaje obtenido, Araya considera que es demostrativo el hecho de que el Estado pueda entender que sí es factible realizar una buena arquitectura eficiente y con costos controlados en edificios públicos, y que debieran ser estas obras públicas las que lideren este tipo de arquitectura. “Su relevancia es que creemos y queremos que estas certificaciones, que hoy, además, son exigencias en contratos públicos con el Estado, en la mayoría de los nuevos proyectos, cimienten el cambio en la concepción de bases, términos de referencia y criterios de diseño de edificios públicos. Buscamos que lo que muchas veces se declara como principio en los criterios de diseño pueda tener coherencia con una propuesta innovadora”, añade.

Importancia del Manual CES

Rodrigo Escobar cuenta que el requerimiento de CES venía dado por las bases de diseño, sin solicitar un puntaje especial. “Conversando con el equipo de diseño, fue uno de los primeros temas que tocamos en nuestras reuniones de coordinación y, en definitiva, se transformó en la carta de navegación para todas las decisiones que tomamos como equipo: desde la aplicación de esta chimenea, de los sensores, del sistema de climatización, los monitoreos, la reducción de agua; todas esas decisiones fueron basadas en el Manual de Certificación. Este documento se vuelve algo súper relevante para la coordinación y el diseño integrado del proyecto. Fue una experiencia bastante grata trabajar con el equipo y nosotros ya tenemos experiencia, tenemos varios proyectos que han pasado por el proceso de pre certificación y certificación, entonces ya es como una herramienta de trabajo diaria. El Manual clarifica muchas de las estrategias, las cuantifica también, básicamente entrega los lineamientos para que todas las especialidades comprendan la importancia de la sustentabilidad y el aporte de sus propias especialidades”, dice. 

Tres hospitales de la Red Maule se suman a la certificación CES

Los hospitales de Parral, Constitución y Cauquenes se sumaron al proceso de certificación con CES, con el diseño del estudio luis vidal + arquitectos, buscando confort y eficiencia energética para sus usuarios, al igual que el premiado Hospital de Curicó.

Hospital de Cauquenes.

Durante el primer semestre de 2023, ingresaron tres nuevos recintos de salud de alta complejidad al sistema de certificación con CES. Se trata de los hospitales de Parral, Constitución y Cauquenes, los que fueron solicitados por la Sociedad Concesionaria Red Maule, bajo el mandato de la Dirección de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y el Ministerio de Salud (Minsal).

Los tres complejos hospitalarios serán edificios sustentables, más eficientes y responsables con el medioambiente. Pablo Canales, arquitecto del Departamento de Proyectos Hospitalarios del Minsal, señala que “como Ministerio de Salud, estamos comprometidos con la infraestructura, creemos que es una forma importante de aportar a los compromisos que tenemos como país, a la reducción de las emisiones de carbono y de la contaminación en general”.

Diseñados por el estudio luis vidal + arquitectos, bajo una premisa concreta: “el objetivo del cliente y el nuestro era crear el mejor hospital posible para el paciente y el más sustentable”, dice Jorge Sánchez, director de proyecto Hospitales Red Maule, luis vidal + arquitectos.

Y es que el estudio posee experiencia en diseño sustentable: “no sólo hemos diseñado unos hospitales más confortables, sino que los hemos construido”, asegura.

Un diferenciador claro es el uso de la luz natural, la que ayuda a reducir el tiempo de recuperación del enfermo, además de disminuir el costo energético en luz artificial. “Por eso, se le ha dado protagonismo en recintos regularmente ocupados, como las habitaciones de hospitalización y otros espacios de tratamiento y recuperación. También hemos buscado una definición de factor forma que fuera lo más compacto posible para reducir las pérdidas energéticas y asegurar los consumos anuales, además de desarrollar una envolvente térmica muy superior a las exigencias normativas, entre otras medidas”, precisa Ítalo Veas, coordinador de envolvente y estrategias de sostenibilidad Hospitales Red Maule, luis vidal + arquitectos

Se adoptó la tipología de espina para resolver el programa solicitado, la que permite evitar la doble circulación clásica del sistema en doble peine con la consiguiente optimización de superficie. En estos casos, una circulación de público mayormente en la planta baja da acceso a las unidades dispuestas en esta planta y a cada una de las salas de espera de las unidades de las plantas inferiores y superiores. 

En tanto, en la planta inferior, la circulación es principalmente interna y, al igual que en la baja, son los funcionarios y pacientes hospitalizados quienes circulan y acceden directamente a sus destinos. La tipología de espina empleada concentra circulaciones, lo que permite que los bloques longitudinales que alojan las hospitalizaciones y zonas administrativas den frente a las entradas principales posándose limpiamente sobre los zócalos, que alojan las unidades de diagnóstico y tratamiento. 

“Con esta estrategia se busca la integración en el entorno, ya que se reduce y humaniza la escala de este tipo de edificios. Además, se han utilizado colores asociados al valor local de la propia ciudad: en el caso del Parral, su reconocida tradición agrícola determinó la elección de tonos verdes y amarillos; en el caso de Constitución, es su vínculo con el océano, por lo que se ha optado por tonos azules y naranjas del atardecer en el mar”, asegura Jorge Sánchez. Mientras que en el Hospital de Cauquenes se ha empleado una tipología más clásica, “la de doble peine, en la que una circulación pública ubicada al oriente resuelve los accesos de visitas y pacientes externos y una interna la de los de funcionarios y pacientes hospitalizados, en el lado poniente del edificio. También aquí se emplea el color como estrategia de identificación, en este caso, tonos ocres y tintos de la tradición alfarera y vinícola del lugar”, sostiene Ítalo Veas.

Hospital de Parral.

Requisitos CES

Para luis vidal + arquitectos, los requisitos de la certificación CES adhieren a sus valores y principios para diseñar edificios de bajo impacto y consumo energético mínimo. En luis vidal + arquitectos comparten los valores asociados al uso de la luz natural, el confort acústico, la búsqueda por el bajo consumo energético, el desarrollo de envolventes térmicas que conjuguen costos, aspectos constructivos y valores de diseño, uso eficiente del agua y desarrollo de instalaciones, todos ellos involucrados en la arquitectura hospitalaria.

Los hospitales de la Red Maule integran conceptos tanto de eficiencia funcional como operativa y de sostenibilidad. “Los criterios CES nos han ayudado a orientar y justificar a nivel técnico las intenciones que teníamos y que mostramos en el diseño de los edificios: aprovechamiento máximo de la luz natural, aislamiento óptimo para minimizar el gasto energético, ubicación estratégica de instalaciones. El objetivo era reducir el estrés en el uso de la infraestructura y aprovechar al máximo las condiciones preexistentes para minimizar el impacto de los edificios, tanto en su construcción como en su operatividad, y lograr, a la vez, la mejor experiencia para los usuarios”, afirma el director de proyecto Hospitales Red Maule.

En ese sentido, “nos parece que CES es una herramienta muy valiosa para conseguir estos objetivos”, dice Pablo Canales. Y agrega que “al visitar el Hospital de Curicó fuimos verificando los elementos que se fueron validando durante la certificación y reconocimos aspectos que pueden retroalimentar la futura operación de los sistemas y su impacto real en el entorno, habitabilidad y en el confort de los usuarios”.

Desafíos del diseño

Sin duda, en los Hospitales del Parral y Constitución, hubo un mayor desafío al integrar estrategias CES, “ya que tienen una mayor superficie de fachada oriente/poniente. Esa orientación nos obligó a tener en cuenta el diseño de las protecciones pasivas en fachada y controlar la relación de superficies opacas/acristaladas, para proteger los edificios lo más posible del soleamiento intenso en verano y escaso en invierno”, especifica el coordinador de envolvente y estrategias de sostenibilidad Hospitales Red Maule.

Hospital de Constitución.

Para ello, “siempre realizamos estudios previos específicos de protección y aprovechamiento de la luz que hagan compatible las estrategias pasivas con desafíos de diseño y un resultado compositivo significativo, dada la importancia social que tiene este tipo de hospitales públicos. Estas estrategias luego son contrastadas y analizadas conjuntamente con el especialista de eficiencia energética y el asesor CES, para, de manera conjunta, encontrar las soluciones que mejor respondan a los requerimientos”, sostiene Veas.

Y reconoce que la especificación de los materiales ligados a la envolvente térmica no siempre fue sencilla, porque “nos encontramos con exigencias muy altas que no todos los materiales cumplían. En algunos casos, hemos tenido que trabajar junto con nuestro cliente, la Sociedad Concesionaria Red Maule, para buscar en el mercado soluciones que nos permitieran conseguir los espesores, cargas y desempeños acordes a las exigencias del proyecto”, comenta.

En el caso de la envolvente, al optar por una “fachada ventilada”, “la tecnología misma jugaba a nuestro favor, ya que están pensadas para garantizar las mejores condiciones posibles de aislamiento. Cuando abordamos el diseño de los vanos de ventanas para proporcionar luz natural al edificio nos vimos obligados a hacer múltiples estudios hasta lograr la solución óptima”, añade el coordinador.

Control solar

El estudio ha optado por una protección pasiva basada en lamas horizontales/verticales, dependiendo de sus orientaciones para cada uno de los hospitales. 

En el caso del Hospital de Cauquenes, dada la preeminencia de su orientación norte, se ha optado por quiebrasoles horizontales; en cambio, para para los de Parral y Constitución se ha privilegiado el sentido vertical. 

Por otra parte, “en conjunto a la especialidad de eficiencia energética, se han configurado unos vidrios que controlan las ganancias solares y control de los factores de sombra para conseguir los niveles de iluminación interior óptimos”, explica Sánchez.

Asimismo, los arquitectos comparten que las instalaciones se encuentran integradas en el diseño del edificio, lo que, además de ayudar a que la infraestructura esté perfectamente integrada en su entorno, minimiza los trazados de instalaciones con el consiguiente ahorro energético y de superficie. 

“Cada uno de estos hospitales contará con equipos de climatización de máxima eficiencia, uso de agua controlado con sistemas de bajo consumo, paneles solares, entre otras medidas. Por último, a través del uso de vegetación autóctona de mínimo consumo hídrico en patios y zonas comunes será posible reducir en un 20% la evapotranspiración, y con ello, el consumo de agua para riego, además del ahorro en el traslado de especies desde distancias largas”, dice Jorge Sánchez.

Puerto Varas: el edificio que logró que la comunidad se sienta parte íntegra con la PDI 

El sentido de comunidad está en la base de la Reposición Cuartel de la Brigada de Investigaciones Criminales de Puerto Varas, desde la entrega de comodidades a usuarios internos y externos, respetando el patrimonio.

De izq. a der.: Rodrigo cabezas, encargado de proyecto regional; Juan Orellana, jefe Plana Mayor Regional;  Romy Luckeheide; Andrés Canelo, jefe región policial de los Lagos, y José Delgado Córdoba, jefe Brigada Investigación Criminal Puerto Varas.

Romy Lückeheide, arquitecta y encargada de la administración de Certificación CES, visitó a comienzos de julio el edificio Reposición Cuartel de la Brigada de Investigaciones Criminales de Puerto Varas. La visita tenía como finalidad conocer los aspectos de diseño, confort interior y eficiencia energética del edificio. 

La recibieron Andrés Canelo Marín, jefe de Región Policial de Los Lagos; Juan Orellana Campos, jefe de la Plana Mayor Regional Los Lagos; Rodrigo Cabezas, Comisario Encargado de Proyecto Regional, y José Delgado Córdoba, jefe de la Brigada de Investigación Criminal Puerto Varas. 

El recorrido se inició en el edificio histórico, la casa Heim-Minte- donde se recibe al público y que da a la costanera de Puerto Varas, es donde también se encuentra instalada la Placa CES. La construcción antigua, al igual que la nueva, cuentan con doble puerta de entrada, aislación continua en fachadas, cubiertas y radier, ventanas selladas termopanel y, por esta razón, se siente una temperatura dentro del rango de confort y estable en todo el recinto, como constató Luckeheide. 

José Delgado, jefe de la Brigada de Investigación Criminal de Puerto Varas, comentó: “Fue un cambio absoluto tanto para el personal de la policía de la PDI como para los vecinos y la comunidad general. La construcción anterior estaba muy deteriorada, muy a maltraer, entre medio con la lluvia, el viento; se filtraba en medio de las ventanas. Entonces, no estaba 100% habitable. Tanto el personal policial como los vecinos, cuando llegaban les era un poco chocante, porque veían que no había comodidades para las personas. No había un baño público ni acceso para personas con discapacidad, ni baños para ellos. Esto empezó a afectar mucho y la comunidad no se sentía parte de la policía. En cambio ahora, con la nueva construcción, la comunidad se siente parte integra con la PDI. Tanto así que cuando pasan por la PDI se sacan fotografías fuera del cuartel”. 

La propuesta de la Reposición del Cuartel, consideró la conservación del edificio histórico principal y un nuevo edificio a través de un volumen conector, respetando el entorno en cuanto a la materialidad y escala del edificio. “Se logró recuperar en el interior el piso de madera, escaleras, puerta de acceso principal, pilares y tejuelas como revestimiento exterior, combinándolo con materiales nuevos, porque debieron necesariamente reemplazar los materiales que estaban en mal estado por el paso del tiempo”, señala Lückeheide.

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Ambiente interior

La calefacción es un elemento relevante. “Sabemos que acá en el sur es necesario mantener esas comodidades, tanto para nosotros como para aquellos que vienen a pedir alguna orientación en la parte legal. También tenemos habilitado para aquellos que necesitan accesos para discapacitados, baños acondicionados. Tenemos estacionamientos para quienes vienen a hacer denuncias. Se dio un giro en un 100% y tanto nosotros como los vecinos lo tomamos de la mejor forma”, aseguró José Delgado.

Conservar el edificio histórico no fue la única motivación en la reposición del cuartel PDI, también lo fue el rescate de dos árboles centenarios: un alerce y una conífera, plantados desde la construcción original de la casa Heim -Minte (1800´s).

Juan Orellana, jefe de la Plana Mayor de la Región de los Lagos, a cargo de las infraestructuras de la región junto a los equipos que le acompañan, destacó que las mantenciones y el personal pueden convivir con este tipo de inmuebles que mezclan lo patrimonial con lo moderno y pueden ser duraderas en el tiempo. “¿En qué nos ayuda?, en que entregan una mejor calidad de vida a nuestros funcionarios, pero también un servicio de calidad a nuestros usuarios que son víctimas, testigos y ciudadanos en general”, concluyó.

En el nuevo edificio, se encuentra un comedor grande para suplir las necesidades del cuartel, pero también de la comunidad en caso de que hubiera una erupción volcánica. Asimismo, el recinto es capaz de recibir a las autoridades para planificar acciones frente a una emergencia. En el segundo nivel, se encuentran las oficinas en planta libre con vista al lago. También hay oficinas administrativas en el volumen conector, entre el edificio nuevo y el antiguo, y los calabozos.

“Este edificio es un ejemplo al considerar tantos aspectos el respeto al patrimonio y árboles centenarios, la recuperación de materiales existentes, el diseño pasivo y sistemas eficientes instalados. Confort interior, control de temperatura y calidad del aire interior, iluminación natural y vista hacia el exterior. Flexibilidad en la habilitación interior. Eficiencia en el uso de agua”, precisó Lückeheide.

La Universidad de Talca suma dos edificios con especificidades al proceso CES

Se trata del Bioterio y Edificio Laboratorios de Microbiología y Biología. La arquitecta y asesora CES María Luis del Campo estuvo a cargo de la inscripción y asesorías de ambos edificios; en esta nota comparte sus requerimientos, sus características y la relevancia de certificarlos.

Edificio Laboratorios de Microbiología y Biología.

María Luisa del Campo es profesora del Departamento de Ingeniería y Gestión de la Construcción de la Universidad de Talca, además es la directora del Diplomado de en Edificación Sustentable de la misma casa de estudios y directora del Centro Tecnológico Kipus. En sus manos estuvo la inscripción de los proyectos del Bioterio y del Edificio Laboratorios de Microbiología y Biología de dicha Universidad. Ambas edificaciones con particularidades por sus requerimientos específicos: el primero por ser un lugar destinado para la mantención y alojamiento de animales de experimentación y con cumplimiento riguroso de las normas de bioética, y el segundo, por las necesidades propias de iluminación de las salas de laboratorios.

La construcción del Bioterio en el Campus Talca necesitó por sus especificidades de uso, es decir, el trabajo científico con animales de experimentación, en un ambiente lo más óptimo posible y con cumplimiento riguroso de las normas de bioética; ¿cuáles fueron estas necesidades en términos de infraestructura del edificio?

Una de las particularidades del Bioterio es ser completamente cerrado, tiene muy pocos ingresos de luz natural, por las mismas condiciones que el laboratorio requería. Por lo tanto, es un edificio ya bien especial en ese sentido, con lo cual para la certificación estamos considerando solicitar que se desarrolle este proyecto como piloto, producto de estas condiciones tan especiales y particulares que se presentaban. Por otro lado, la ventilación no podía ser natural, sino que tenía que ser mecánica y, además, con una serie de filtros, tanto al ingreso como a la salida de estos sistemas, para no contaminar ni siquiera las muestras al interior del laboratorio que se iban a tratar, así como tampoco contaminar el aire producto de eventuales análisis específicos que no deben ser liberados naturalmente al ambiente. 

Por lo tanto, son condiciones bastante especiales para lo cual tuvimos que hacer unos ajustes adicionales. Sin embargo, gracias a esa flexibilidad que permite el sistema de Certificación CES, pudimos validar, frente a estas especificidades tan particulares, con un muy alto estándar de sustentabilidad en este edificio.

¿Cuáles son las características del edificio Laboratorios de Microbiología y Biología?

Es un edificio que tiene salas de laboratorio, donde principalmente se realizan clases con estudiantes y otros que son profesores, académicos e investigadores ya más particulares. El edificio cuenta con un ordenamiento bastante eficiente de su distribución programática, así como la iluminación artificial está homogéneamente distribuida, también la iluminación natural del edificio genera que todos los recintos o la mayor parte de ellos cuente con iluminación natural y alto confort térmico interior. Tienen un muy buen desempeño en cuanto a su consumo energético, gracias a los equipos de climatización de alta eficiencia.

¿Cuál es la relevancia de que estos edificios cuenten con la Certificación CES?

Es muy relevante que los edificios cuenten con la certificación, de alguna forma, es la validación al diseño, a la propuesta de anteproyecto y, finalmente, a su materialización que efectivamente ha pasado por un proceso de revisión externo, con requisitos exigentes para lo que son habitualmente los estándares típicos de construcción en nuestro país. Por lo tanto, el contar con la certificación, es una validación a este buen desempeño de sustentabilidad. No sería lo mismo que el edificio fuese diseñado con ciertos requerimientos y que no cuente con una certificación que lo valide a que tenga el respaldo de una entidad, además tan reconocida como lo es el Instituto de la Construcción.

¿La Universidad de Talca seguirá certificando futuras construcciones?

Sí, la Universidad está impulsando que todos sus edificios, tanto los que están en proceso de diseño como sus edificios que van en un futuro a pasar a un proceso de licitación, cuenten con estándares CES. Nuevamente, es la forma de poder luego validar frente a análisis de sustentabilidad que la Universidad quiera aplicar. Naturalmente, hay una diferencia al tener este respaldo de la Certificación cuando se presenten estos informes y en la política de migrar hacia campus sustentable que muchas de las universidades están promoviendo, la sustentabilidad es un gran plus de validación.