El presidente de Certificación Edificio Sustentable reflexiona sobre su gestión y plantea nuevos desafíos para la certificación nacional.
Tras cumplir un año como presidente del Comité Directivo de la Certificación Edificio Sustentable, Ricardo Fernández se toma un momento para analizar lo que han sido estos doce meses de trabajo a la cabeza de la certificación nacional y los desafíos que se presentan para el futuro.
Uno de los primeros aspectos que destaca el profesional es el equipo de trabajo que hay detrás de la certificación: “este ha sido un año marcado por el trabajo en equipo, contamos con excelentes profesionales, que han sido muy generosos compartiendo sus conocimientos y dedicando tiempo para el desarrollo y consolidación de CES”, señala.
Al mismo tiempo, destaca la madurez que se ha logrado respecto de ingresos, lo que ha permitido conseguir un equilibrio económico en términos operacionales, señalando que uno de los principales hitos de este 2019 fue la realización de la primera versión del Premio CES.
“Esta iniciativa nos permitió destacar a los proyectos mejor evaluados -tanto en etapa de diseño como a los ya construidos- y reconocer también a un profesional como Norman Goijberg, que ha entregado mucho de su trabajo al desarrollo de CES”. Sumado a lo anterior, el lanzamiento del Concurso CES para estudiantes se espera que sea una oportunidad para difundir la certificación, a través de la academia, a los profesionales del futuro.
A la hora de referirse a los próximos desafíos que vienen para CES, Ricardo Fernández es enfático en señalar que, luego de la consolidación entre los edificios de financiamiento público, el objetivo se centra en iniciar la penetración de CES en proyectos privados. Para ello, reconoce que es fundamental conseguir el apoyo de instituciones como la Cámara Chilena de la Construcción, a través de su Comité Inmobiliario y de la Asociación de Oficinas de Arquitectura AOA.
No obstante, señala que se continúa la difusión de la herramienta entre entidades públicas como el Gobierno Regional de Santiago, pues reconoce que la expectativa es “que toda edificación que sea financiada con dineros del Estado incorpore como requisito la certificación CES”.
Y en este sentido, el presidente de CES también reconoce el apoyo que ha recibido la certificación por parte del Ministerio de Obras Públicas, institución que ha sido fundamental para el avance y desarrollo de la herramienta -desde sus inicios- y señala que “este año comenzamos un trabajo junto al Ministerio de Obras Públicas y al Ministerio de Energía en un convenio de colaboración que nos permite realizar estudios para mostrar los beneficios del uso de CES, como también trabajar en su actualización y en una metodología exclusiva para Edificios Existentes”.
Finalmente, Ricardo Fernández hace hincapié en el compromiso del Ministerio de Medio Ambiente y su apoyo dentro del Comité Directivo. Además, destaca la participación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo en CES: “este año colaboramos en el desarrollo y próximo lanzamiento de la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS)”. Ello permitió unificar el lenguaje y estructura de ambos sistemas de certificación, e incluso se está trabajando en la implementación de una plataforma web común con participación cruzada en los Comités Directivos, todo para que en un mediano plazo ambos sistemas puedan converger aún más.
Por Carlos Bascou, representante de la Cámara Chilena de la Construcción en el Comité Directivo CES
Luego de asistir a la realización de la COP25 en Madrid, en diciembre último, se hace más evidente que nunca que el cambio climático es hoy uno de los mayores desafíos que la humanidad debe enfrentar donde, por cierto, el sector de la construcción no puede estar ajeno.
De acuerdo con la Global Alliance for Building and Construction, nuestra industria aporta -en términos internacionales- alrededor de un 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero y, en este contexto, las materias de sostenibilidad y los objetivos de desarrollo sostenible impulsados por Naciones Unidas imponen la necesidad ineludible de avanzar en la ruta del desarrollo y crecimiento económico, en línea con la responsabilidad social y el cuidado del medioambiente.
Dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático Chile suscribió el Acuerdo de París, que establece acciones para la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de medidas de mitigación, adaptación y resiliencia. Adicionalmente se comprometió con la ambiciosa meta de ser un país carbono neutral para el año 2050.
De esta manera, Chile junto a otros países buscan alinear esfuerzos para enfrentar este desafío que es parte de los Compromisos Nacionales Determinados, que son acciones y metas concretas para bajar las emisiones en que cada sector económico puede y debe hacerse parte.
Dado lo antes planteado la CChC, que tiene dentro de sus pilares estratégicos el Medio Ambiente, desarrolló un documento con la postura del rubro denominado “El Sector de la Construcción ante el Desafío Climático Global” que contiene la visión y compromisos concretos respecto a acciones de adaptación y mitigación.
En materias de adaptación, y dado que nuestro país está afecto a siete de los nueve criterios de vulnerabilidad de Naciones Unidas, tanto la infraestructura como la edificación deben hacer frente de manera decidida a fenómenos que hoy nos están afectando como la escasez hídrica, la protección de bordes costeros y bordes de río, además de la incorporación de infraestructura verde. Todos estos esfuerzos buscan a través del concepto de la resiliencia, evitar que la población se vea afectada por ellos y sufran impactos en su calidad de vida.
En términos de mitigación, no podemos quedar fuera de esta materia y debemos contribuir a través de la construcción sustentable en la reducción del consumo energético y las emisiones de CO2.
Bajo esta lógica, el documento ha identificado 4 aspectos principales que irán marcando el actuar ante el desafío Climático Global, siendo el primero de estos la eficiencia energética donde los sistemas de certificación como CES, son una importante herramienta que permite evaluar el desempeño bajo aspectos de sustentabilidad, donde incluso se alcanzan ahorros en consumo energético de entre un 35 a un 70% en comparación con edificios convencionales. Además, la aplicación de este tipo de procesos constructivos puede implicar ahorros significativos en los costos operacionales.
Otra de las acciones que aportan a la mitigación es la planificación de las ciudadesdonde se hacen presentes las emisiones del sistema de transporte por lo que es fundamental impulsar políticas públicas de ordenamiento territorial para reducir los tiempos de viajes dentro de las ciudades.
Por último, en materias de Mitigación, el ciclo de vida de los insumos de la construcción y su eficiencia en el uso de los recursos es relevante. Alrededor del 8% de los gases de efecto invernadero tienen relación con la elaboración y producción de insumos como cemento, hierro y acero. Por ello, la eficiencia en el uso de los recursos toma una especial importancia; y no menos importante es la gestión de residuos de construcción y demolición, y la orientación hacia una economía circular.
Tal como se mencionó, como sector debemos actuar de manera decidida y comenzar a actuar ahora. Es por esto que en el mencionado documento y que se lanzó ante el Ministerio de Medio Ambiente, se dejaron plasmados, cinco compromisos concretos.
Estos son a) Contribuir a la elaboración de reportes de emisiones, b) impulsar las mejores prácticas en diseño y construcción a través de la ingeniería, c) propiciar la certificación energética de los proyectos de sus empresas socias y de fortalecimiento a medidas que promuevan la elaboración de estándares de eficiencia energética y de cero energía neta que hoy no existen en el país. En lo que respecta a planificación territorial d) se compromete la realización de estudios sobre el diseño de áreas urbanas mediante una densificación equilibrada y por último, e) favorecer el uso de tecnologías más eficientes a través del diseño de proyectos, donde BIM debe tomar un rol preponderante ya que ayuda no solo a la productividad e innovación, sino también a la estandarización y sustentabilidad de los proyectos.
Enfrentar el desafío del cambio climático es un desafío complejo por lo que es fundamental la cooperación entre los distintos actores, ya sean estos públicos, la ciencia, la sociedad civil y la empresa privada, y aquí es donde el liderazgo de instituciones como la Cámara Chilena de la Construcción y el Instituto de la Construcción, en concordancia con los distintos ministerios es clave de cara al futuro de la industria y es aquí donde la innovación y mecanismos de financiamiento se tornaran en claves para concretar los objetivos planteados.
Por Paola Molina, arquitecta y representante del Colegio de Arquitectos en el Comité Directivo CES
Hoy, la superficie construida a nivel mundial, según Global Status Report GABC, es de 223 mil millones de metros cuadrados y para el año 2060 prácticamente se duplicará, mientras que los reportes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) muestran una escasa reserva de espacio para nuevas emisiones del planeta, sin aumentar la temperatura en más de 1,5 °C. Para evitar enfrentarnos a desafíos más complejos; además de lo levantado en el grupo de trabajo número 3 (donde se encuentra el área de edificaciones), debemos reconocer el impacto del sector de edificación/construcción en las emisiones que se levantan a nivel mundial y que, actualmente, equivalen al 38% (UNEP-SBCI) (AIE/PNUMA, 2018).
Lo anterior, sumado al producto de otros componentes de la ciudad, equivalen al 75% del GEI producidos por el ser humano. Además, los edificios son responsables del 40% del uso de la energía y del 50% del uso global de materiales y si a eso agregamos que el 91% de la población mundial debe vivir en lugares donde, producto de lo anterior, los niveles de polución exceden los límites de la OMS, tenemos que tomar acciones importantes y urgentes desde el área de las edificaciones en todo su ciclo de vida y prepararnos planificadamente para ello elaborando, a nivel local, estrategias con metas para los próximos cinco decenios, de acuerdo a sus capacidades.
Lo antes expuesto sirve de motor para plantearnos con urgencia estándares más exigentes en eficiencia energética, entendiendo que la primera estrategia es lograr diseños de edificios que exploten su capacidad de diseño pasivo, es decir, minimizar la demanda energética en conjunto con maximizar la calidad de vida de sus usuarios; complementado esto, en una segunda instancia, con equipos de alta eficiencia y agregando a todo lo anterior una visión sustentable de interrelación ciudad/edificaciones, lo que significa evitar en todo el ciclo de vida externalizar contaminación de algún tipo, minimizar los residuos, aportar a nuestro entorno urbano tanto social como ambientalmente, etc. Y en el ámbito de energía, concentrarnos en el desarrollo y producción de energías limpias que permitan el funcionamiento de la ciudad.
Para lograrlo, existen varias guías de cómo elaborar una hoja de ruta (2020-2050), una de ellas es la elaborada por la Global Alliance (UN program – Global ABC) en la que existe un lineamiento base específico para Latinoamérica. Otro ejemplo, es Code 0 de Edward Mazria y la Organización Architecture 2030, que participa del IPCC y que, en el marco de la COP25, se mostró dispuesto a hacer una adaptación de su código de acuerdo a las necesidades de nuestro país, tal como lo ha hecho China y varios estados en Estados Unidos como Nueva York y California.
Por otra parte, en Chile ya contamos con una Calificación Energética de Vivienda (CEV), una Certificación de Edificio Sustentable (CES), y en marzo del próximo año se realizará el lanzamiento de la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS). Herramientas que permiten el avance en estas materias a nivel local y de acuerdo con nuestros desafíos.
A esto se suma que durante la realización de la COP25 se realizó el aporte del mundo científico a través de mesas de trabajo -dirigidas por la connotada científica nacional Maisa Rojas- donde una de las instancias trató el tema de la ciudad. Dentro de esta, se desarrolló la sub mesa de Edificios, Energía y Equipamiento, en la que se trabajó intensamente para aportar en el levantamiento de siete fichas en las que se grafican y resumen en una línea tiempo mostrada a continuación y que fue elaborada por la Universidad Católica.
Glosario:CES: Certificación de Edificios Sustentables, se refiere a la puesta en marcha de la Calificación Energética de Edificios no Residenciales.CEV: Calificación Energética de la ViviendaRT: Nueva Reglamentación TérmicaCI: Carbono IncorporadoNZEB: Edificios con balance cero energía
El desarrollo de la propuesta para las contribuciones prevista y determinadas a nivel nacional (NDC), son los compromisos que nuestro país debe asumir en conjunto con toda la comunidad internacional, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Lo importante para ir avanzando es lograr que en los NDC de Chile se incorporen los lineamientos elaborados a través de las fichas presentadas, ya que de esa manera se podría concretar una ambiciosa y adecuada hoja de ruta para nuestro país en esta materia, lo que traería tanto beneficios sociales como ambientales.
Tenemos la ventaja de que hoy existen muchos profesionales del área capacitados en certificaciones nacionales e internacionales, por lo tanto, el capital humano existe para desarrollar los desafíos requeridos. Adicionalmente, ya son varios los ministerios que trabajan arduamente en el desarrollo del sector en materias sostenibles.
Los desafíos por delante son muchos, pero me detengo en los siguientes:
Tenemos que trabajar de manera colaborativa, hay mucha información y herramientas desarrollándose y varias ya están disponibles para uso público.
Tenemos que levantar información más detallada, confiable, comparativa y abierta. Las cifras que manejamos son bastante gruesas y pueden llevar a imprecisiones al minuto de aplicar y/o priorizar políticas públicas dirigidas a mitigar el cambio climático y a actuar con responsabilidad social y ambiental.
Debemos hacer un barrido por todas las acciones que son factibles de desarrollar a mínimo costo y que podrían generar un gran impacto e incentivo en el desarrollo del área
Se vienen grandes cambios en nuestro sector, no solo por el cambio climático sino porque todo está cambiando gracias a la revolución digital. Como profesionales no podemos quedarnos atrás, debemos tomar estos desafíos como oportunidades con el fin de contribuir de manera significativa a construir un mejor país y una mejor sociedad, sentando las bases para las hojas de ruta que nos permitan apostar por un futuro mejor.
Por Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable
Durante la semana pasada, tuve la oportunidad de viajar a Atlanta, Estados Unidos, para participar en la versión 2019 de la Greenbuild, conferencia internacional y expo organizada cada año por el USGBC.
Este año el foco era un “nuevo estándar de vida”, haciendo referencia directa al énfasis sobre la calidad del ambiente habitado, relevando el estándar de “bienestar” al interior de las edificaciones, dirigiendo la atención desde la eficiencia en el uso de recursos a las personas, lineamiento que han estado muy presente en CES desde el inicio de su desarrollo.
Mayoritariamente, en nuestro ambiente profesional tenemos la tendencia a mirar con mayor atención lo que pasa en Europa, principalmente por el impulso a enfrentar el cambio climático y las ambiciosas estrategias que han implementado, lo que contrasta con el excesivo uso de recursos del estadounidense promedio. Sin embargo, existen interesantes estrategias que ellos han venido implementando que, aunque no son recogidas como políticas del país, sí lo son por estados, ciudades o grupos profesionales.
Uno de los puntos centrales abordados en la conferencia tiene relación con el impacto de las emisiones de carbono incorporado en los materiales y productos para la construcción, versus las emisiones durante la operación de un edificio. Considerando el escenario de descarbonización de la matriz energética (que Chile planteó como meta al 2050 y otros países, para diferentes años, a partir del 2035), el impacto de las emisiones asociadas al consumo de energía durante la operación se reducirá tremendamente, incluso llegando a cero.
En Europa esta situación se había planteado hace varios años en términos de una reducción del impacto de las emisiones durante la operación del edificio, producto de los altos estándares de eficiencia y la considerable reducción de energía para la operación, pero este nuevo escenario, en base a los recientes compromisos de descarbonización de la matriz energética que han comenzado a asumir los diferentes países, realza absolutamente la relevancia del carbono incorporado en materiales y productos para la construcción, lo que sin duda se transformará en prioritario durante los próximos años e impulsaremos desde CES.
Por Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable
En diciembre próximo Chile albergará la COP25, esto ha desencadenado un enorme impulso a las actividades y compromisos relacionados con políticas públicas orientadas a la sustentabilidad en el país.
Uno de los focos fundamentales de las estrategias para los siguientes años, ya sea con horizonte 2030 o 2050, tiene que ver con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en todas las actividades del país. Incluso se ha manifestado el compromiso presidencial de carbono neutralidad al 2050. Hasta el momento la construcción, y en particular la edificación, no ha sido objeto de grandes compromisos, fundamentalmente porque no tenemos información detallada del impacto que provoca nuestra actividad en términos de emisiones, tanto en la etapa de operación como en la etapa de producción de materiales necesarios para ejecutar la obra. Hasta el momento, el impacto se incluye en el gran agregado de las categorías “energía” (operación de los edificios), que se aborda desde la generación, o “industria” que incorpora la producción de materiales y todo tipo de elementos. El primer desafío es hacer visible el impacto de la construcción en el país, generando la información que permita orientar políticas públicas en nuestra industria.
En este sentido, iniciativas que puedan cuantificar las emisiones de los materiales de construcción como la de generar una calculadora de huella de carbono para la construcción, liderada por Ministerio de Vivienda y Urbanismo y que cuenta con la participación del Instituto de la Construcción y muchos de sus socios, o herramientas que aporten con la cuantificación de las emisiones durante la operación como son la Calificación Energética de Viviendas o la Certificación de Edificio Sustentable para edificación no residencial, permiten aportar de manera significativa a este objetivo.
La próxima actualización de la metodología técnica de CES, que hemos llamado CES 1.1, permitirá determinar el aporte de un edificio en reducción de gases de efecto invernadero durante la operación, y de este modo contribuir en el dimensionamiento del aporte de las edificaciones, e incorporarla en la actualización de la NDC de Chile que se presentará en esta COP. Estamos ante una gran oportunidad de generar un tremendo impulso en las políticas públicas relacionadas con la sustentabilidad en la construcción, gracias a la aceleración y visibilidad que ha entregado la organización de la COP25, tenemos que transformarla en acciones concretas que permitan una mejora sustancial en la incorporación de la sustentabilidad en la construcción.
Por Ricardo Fernández, presidente Directorio Certificación Edificio Sustentable
Los últimos días es recurrente encontrar algunos temas en los distintos medios de comunicación: se habla del mundo futuro, donde la forma de trabajar será muy distinta debido a la automatización de actividades y la digitalización en las diferentes áreas; también se hace énfasis en aumentar la productividad laboral y en las malas condiciones vividas actualmente por las personas en sus respectivos trabajos, lo que causa insatisfacción y malestar social. Por otra parte, a nivel internacional, vemos cómo nos afecta la guerra comercial que hay entre los dos gigantes mundiales, China y Estados Unidos, y ante lo cual no es mucho lo que podemos hacer sino atenuar algunos de sus efectos. Se nos entrega diariamente información sobre el ya no cambio climático, sino la emergencia climática del planeta: los deshielos en Groenlandia, los incendios en la Amazonía y la extinción de algunas especies. Se dice que es mucho lo que afectará a nuestro país y poco lo que podemos hacer para revertir la situación.
Ante este último escenario, me ha llamado mucho la atención una niña de 16 años, llamada Greta Thunberg, que al enterarse de lo que pasaba decidió ser proactiva, simplemente levantando un pequeño cartel con un llamado a salvar el planeta.
Siguiendo el ejemplo de Greta, creo que debemos tomar nuestro respectivo cartel y con proactividad cambiar el mundo. En el ámbito del sector construcción tenemos la oportunidad de levantar un cartel que aporta a cada una de las problemáticas planteadas en este escrito: el cartel dice CES (Certificación Edificio Sustentable).
Esta certificación para edificios de uso público, diseñada en nuestro país por la acción conjunta de actores del sector privado, público y académico, aporta a generar espacios donde se trabaja confortablemente, lo que produce aumento de productividad y asegura menor gasto energético y mejor uso de los recursos naturales, considerando la climatología de las principales zonas de nuestro país. A fin de año se realizará la COP25 en Chile: tomemos el acuerdo, los gobiernos regionales y los inmobiliarios privados, certifiquemos nuestras edificaciones y mostremos al mundo un ejemplo a seguir.
Por Sergio Vera Araya. Ph.D. en Building Engineering, vicepresidente Comité Estratégico de Directores IC Construcción Sustentable y Cambio Climático, director Dpto. de Ingeniería y Gestión de la Construcción, Escuela de Ingeniería UC, Investigador del CEDUS, CIPYCS y del Centro Energía UC.
Chile este año será sede de la Conferencia de las Partes (COP) 25 que tiene dos objetivos: fijar criterios para el cumplimiento del Acuerdo de París y mejorar los compromisos y metas de los países para la mitigación y adaptación al Cambio Climático. Este es un hecho que ha sido causado por la humanidad. Durante 10.000 años, las condiciones climáticas y ambientales eran controladas por los mismos procesos del planeta. Esta época, conocida como Holoceno, permitió que la humanidad se estableciera y las civilizaciones se desarrollaran. Sin embargo, desde la revolución industrial esta barrera planetaria se ha sobrepasado, y las condiciones del planeta ya no son condicionadas por la “Madre Tierra”, sino por la humanidad, que es una nueva era geológica definida como Antropoceno.
Durante el Holoceno, el aumento de temperatura del planeta nunca fue mayor a 1°C, mientras que, en la actualidad, la temperatura ya se ha incrementado 1.1 °C causado por el incremento exponencial de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los que son producidos por la combustión de combustibles fósiles, generación de metano y deforestación. Este aumento podría ser mayor a 5°C si continuamos haciendo lo mismo que hemos hecho, lo que causaría una intensificación del Cambio Climático y sus efectos. En este sentido, el sector de la construcción ha tenido un rol significativo en este problema, según datos, del año 2018, de la Global Alliance for Buildings ya que, a nivel mundial el sector generó el 40% de las emisiones de gases efecto invernadero. En Chile se estima que las emisiones del sector corresponden a un 23% del total nacional debido al consumo de energía durante su operación. Si a esto se suman las emisiones industriales asociadas a la fabricación y transporte de materiales y equipos de construcción y la etapa de obra, y se consideran las emisiones asociadas a las obras de infraestructura, la industria de la construcción puede ser responsable de más del 30% de las emisiones GEI a nivel país. Esto ha llevado diversos organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía y Naciones Unidas a concluir que el sector de la construcción es clave para mitigar el calentamiento global y no superar un incremento de temperatura mayor a 1.5°C en 2050. Además, estos organismos y la evidencia científica y práctica, muestran que el sector tiene la ventaja frente a otros sectores que las tecnologías para reducir emisiones GEI ya existen, son costo-efectivas y su efecto es inmediato.
El acuerdo de París, que Chile ha suscrito, plantea que al 2030 las emisiones deben ser reducidas en 30%, respecto al aumento del Producto Interno Bruto. Además, la Ley de Cambio Climático, actualmente en etapa de consulta, establece que el país deberá ser carbono neutral para el año 2050. Chile se encuentra 30 a 40 años atrasado en términos de políticas públicas para la descarbonización del sector construcción, respecto a otros países de la OCDE. La COP25 es una oportunidad para el sector para “ponerse al día” y definir una meta para el sector y el camino a seguir en términos de mitigación y adaptación al Cambio Climático.
Por otro lado, el ambiente construido y las personas serán muy vulnerables a los daños causados por los efectos del Cambio Climático (inundaciones, aluviones, olas de calor, disminución de la disponibilidad de agua potable, etc.), siendo necesario también avanzar fuertemente en un plan de adaptación de las edificaciones e infraestructura, y mecanismos de financiamiento de mega-proyectos que permitan alcanzar ciudades e infraestructura crítica resilientes frente a los efectos del Cambio Climático. Tanto la mitigación como la adaptación son una oportunidad no sólo para el sector edificación, sino para toda la industria de la construcción, ya que puede neutralizar sus impactos en el medio ambiente, generar impactos positivos en la comunidad, generar nuevos negocios y expandir fuertemente su mercado no sólo en Chile, sino en Latinoamérica si la industria nacional toma una posición de liderazgo a nivel regional. Esto es lo que se conoce como el triple-bottom-line o 3P (People – Planet – Profit). El Calentamiento Global es inevitable pero el sector edificación puede contribuir fuertemente a limitarlo y lograr la meta de que la temperatura no se incremente más de 1.5°C al 2050. Para ello, tanto las metas del sector edificación, el camino a seguir y los mecanismos de financiamiento e incentivo deben ser parte de los compromisos de Chile en la COP25.