El valor de una obra bien gestionada en proyectos CES

Por Nathalie Jaimes Ramírez, coordinadora de Proyectos | Área de Consultoría | B-green Chile

La etapa de construcción de un proyecto sustentable es el momento en que las estrategias definidas en diseño comienzan a transformarse en resultados concretos y medibles. En el contexto de la Certificación CES, una obra bien gestionada no solo permite cumplir con los requisitos para su obtención, sino también asegurar que el edificio entregue el desempeño esperado en eficiencia energética, confort y calidad ambiental durante su vida útil.

Uno de los principales desafíos en la construcción de proyectos sustentables es alinear al equipo de obra con los objetivos de sustentabilidad desde etapas tempranas. Cuando quienes participan en la ejecución comprenden el propósito de las soluciones incorporadas, y no solo su resolución técnica, las decisiones en terreno adquieren mayor coherencia y se reducen los riesgos de desviaciones, modificaciones no evaluadas o pérdidas de desempeño. Esto también evita consumos adicionales de recursos asociados a reprocesos, como mayores horas de trabajo, retrasos en la programación de obra y sobrecostos económicos.

En este contexto, la comunicación y la capacitación continua son herramientas fundamentales. En áreas como calidad y medio ambiente, resulta clave fortalecer conocimientos técnicos, normativos, operacionales y de gestión documental para responder adecuadamente a los estándares de certificación y asegurar su correcta implementación en obra.

Contar con profesionales especializados en gestión ambiental al interior de las empresas ha dejado de ser un valor agregado para transformarse en una condición cada vez más necesaria. Su rol es clave para liderar procesos de cumplimiento ambiental, gestión documental y coordinación con los equipos de terreno, incluyendo la implementación de Planes de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), así como la aplicación de normativas como el Artículo 5.8.3 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), la NCh3562, el DS N.° 594 y la Ley REP.

La incorporación de buenas prácticas durante la construcción genera, además, impactos concretos en la reducción de residuos, disminuye la presión sobre vertederos y rellenos sanitarios, especialmente relevante considerando la creciente saturación y presión operativa que enfrenta parte importante de esta infraestructura en Chile, y, promueve la valorización, reutilización y extensión de la vida útil de los materiales, en línea con las metas actuales de economía circular.

Desde la gestión de calidad, existen partidas que requieren especial atención por su impacto directo en el desempeño integral del edificio. Es fundamental resguardar aquellas vinculadas al confort térmico, visual y acústico, así como también las relacionadas con la reducción de la huella hídrica y la eficiencia en el uso de recursos. Las ventanas, por ejemplo, cumplen un rol clave en variables como iluminación natural, confort acústico y demanda energética. Mantener sus especificaciones de transmisión de luz visible, control solar, desempeño térmico y aislamiento acústico, junto con asegurar una correcta instalación y hermeticidad, resulta fundamental para el cumplimiento de los objetivos proyectados.

Del mismo modo, la continuidad de la envolvente térmica, el aislamiento de ductos y tuberías HVAC y la correcta implementación de sistemas de iluminación y sus controles son determinantes para consolidar el desempeño energético del edificio. En particular, en los materiales aislantes es clave prever estrategias que permitan resguardar la resistencia térmica, considerando que durante la instalación se pueden generar deformaciones o compactaciones que podrían afectar el desempeño esperado.

Una obra bien coordinada no solo facilita la obtención de la certificación, sino que también permite materializar proyectos más eficientes, confortables y resilientes. La etapa de construcción es, finalmente, la instancia donde el diseño se valida y donde cada decisión de proyecto se traduce en beneficios reales y duraderos para las personas, el edificio y su entorno.