Visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro releva el valor de medir la sustentabilidad en uso real

En el contexto del proyecto Huella Construcción, representantes de las instituciones vinculadas a la iniciativa visitaron el Liceo Jorge Teillier de Lautaro, ganador del primer lugar del Premio CES 2024, para conocer en terreno estrategias de diseño, operación y medición que aportan al desempeño ambiental del edificio.

La actividad permitió conocer en terreno distintas estrategias incorporadas al proyecto y observar cómo estas decisiones impactan en el desempeño del edificio una vez en operación. Entre los aspectos revisados estuvieron los sistemas de medición, ventilación, iluminación natural, calefacción y materialidad, todos elementos clave para avanzar hacia edificaciones más sustentables y mejor preparadas para enfrentar los desafíos de la descarbonización.

Tatiana Vidal, asesora CES, valoró especialmente la posibilidad de recorrer el edificio y revisar directamente sus soluciones. “Fue muy interesante conocer cómo se implementaron los sistemas y las estrategias incorporadas al proyecto”, señaló, destacando la oportunidad de analizar en terreno medidas vinculadas a la medición de carbono, el uso de sensores en salas de clase y patios cubiertos, y el aprovechamiento de la iluminación natural mediante lucarnas con sistemas de apertura controlada.

En el contexto del proyecto Huella Construcción, impulsado por la Cámara Chilena de la Construcción y CDT, financiado por Corfo Araucanía y coejecutado por CES, a través del Instituto de la Construcción, junto a EBP Chile, se realizó una visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro, establecimiento ganador del primer lugar del Premio CES 2024.

Durante la visita también se revisó el sistema de calefacción del establecimiento, incluidas sus calderas a pellet, así como la incorporación de materiales de bajas emisiones. Para Vidal, estos elementos muestran cómo una propuesta de diseño puede traducirse en mejores condiciones ambientales y operativas para quienes habitan el edificio.

Junto con ello, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue conocer la experiencia de uso del liceo desde la voz de sus propios actores. “Lo interesante, aparte de conocer el liceo por la certificación, es verlo en uso y conocer de primera fuente cómo ha funcionado y cuáles son las brechas que todavía quedan para operar el edificio de mejor forma”, comentó la asesora CES.

La visita también permitió relevar el impacto de decisiones asociadas a la eficiencia energética. Según explicó Vidal, uno de los aspectos importantes del proyecto ha sido la reducción en la demanda de energía, gracias a una envolvente eficiente y a soluciones constructivas que aportan al desempeño térmico del establecimiento. En esa línea, destacó además la relevancia de la renovación de aire con recuperador de calor, especialmente en la zona sur del país, donde las bajas temperaturas muchas veces dificultan la ventilación natural. “Es súper importante incorporar renovación de aire con recuperador de calor”, afirmó.

Finalmente, la profesional subrayó el valor de la articulación entre los distintos actores involucrados en este tipo de iniciativas. “Es muy satisfactorio ver a todos los actores relevantes, desde el MOP, CES y la Cámara, hasta las personas del colegio, integrándose para sacar adelante estos proyectos desde todas las aristas”, indicó.

La visita al Liceo Jorge Teillier de Lautaro reafirma la importancia de evaluar los edificios no solo desde su diseño, sino también desde su operación y uso cotidiano. En ese cruce entre proyecto, desempeño y experiencia real, iniciativas como Huella Construcción abren una oportunidad concreta para seguir fortaleciendo la medición, la gestión ambiental y la toma de decisiones informadas en el sector construcción.


Liceo Jorge Teillier: mejores condiciones para los estudiantes de Lautaro

Gracias a sus estrategias de diseño pasivo, en función de los requerimientos climáticos del lugar, la reutilización y reciclaje de residuos durante la construcción y la incorporación de diseño y equipamiento altamente eficiente de los sistemas que consumen energía, este liceo obtuvo el máximo puntaje de la certificación CES en 2023.

El primer lugar de los Premios CES 2024 recayó en el Liceo B-15 Jorge Teillier, ubicado en la comuna de Lautaro, proyecto a cargo de la Dirección de Arquitectura de la Región de la Araucanía, con el diseño de Arquitectonica Ltda., la asesoría CES en diseño de Tatiana Vidal y en construcción de Alejandro Reyes , la evaluación de 88 Ltda., y construido por Wörner S.A.

Éste cuenta con más de 9.200 metros cuadrados de superficie construida total en su conjunto. Con 76/100 puntos, alcanzó el nivel de Certificación Sobresaliente. 

En este edificio, destacan las estrategias de diseño pasivo en función de los requerimientos climáticos del lugar, la reutilización y reciclaje de residuos durante la construcción y la incorporación de diseño y equipamiento altamente eficiente de los sistemas que consumen energía, lo que se traduce en una importante reducción de las demandas de energía para climatización e iluminación, superior al 35%; una reducción de los consumos de energía de un 56%; una disminución del uso de agua potable para consumo humano del 56% y una reducción del 82% de residuos con la implementación de estrategias de reutilización y reciclaje de residuos durante la construcción.

La asesora CES, Tatiana Vidal, destaca los ejes principales que se trabajaron en este proyecto: el confort ambiental interior, el acceso a la iluminación natural y los sistemas de control de los sistemas activos. “Sobre el confort ambiental, aparte de la envolvente, fue relevante la aislación acústica entre recintos. En la iluminación natural, aposté por no cubrir con celosías todos los vanos, para tener vistas al exterior, sobre todo en el sur, donde tenemos cielos más nublados, por lo tanto, se evaluó exactamente en el ángulo más complejo que corresponde el control solar, para despejar la vista y un poquito de radiación en invierno”, explica. También se incorporaron sistemas de control para termostatos y sensores de ocupación para activar la ventilación mecánica, para evitar así que solo hubiera un control horario.

Por su parte, Alejandro Reyes, también asesor CES, señala que el proyecto “se llevó a cabo en una época complicada; sin embargo, se pudo sacar adelante. Logramos demostrar un ahorro del consumo energético de 56%, y también en ahorro de agua, y lo que destaco en este proyecto, por lo que significa durante la construcción la generación de residuos, fue lograr un 81% de reducción y valorización de estos”.

En tanto, Manuel Bravo Schilling, director regional de Arquitectura MOP La Araucanía, menciona la importancia de los Premios CES, “pues promueven una arquitectura sustentable, fundamental considerando el compromiso que todos debemos tener con las generaciones futuras”. 

También resalta las estrategias para “maximizar ganancias solares, una envolvente térmica continua, ventilación con un sistema híbrido, iluminación LED, artefactos sanitarios de bajo consumo de agua y un sistema de calefacción de alta eficiencia. Debido a todo ello, el edificio cuenta con una certificación sobresaliente y nos alegra estar generando edificios públicos de excelencia y comprometidos con el medioambiente”.

El reelegido alcalde de Lautaro*, Ricardo Jaramillo, se muestra satisfecho con esta obra, que después de trece años de trabajo finalmente está disponible para la comunidad. “Con este premio y esta certificación, este edificio viene a demostrar que lo que se visualizó, se puso en práctica y se entregó en los estándares que esperábamos, tanto de ahorro económico, energético y también en el ahorro del agua potable, que está controlada”, sostiene.

Los beneficiarios directos del establecimiento se manifestaron felices con este reconocimiento. Pedro Figueroa, director del Liceo Jorge Teillier, destaca que se trata de “un edificio con alto estándar en todos los aspectos, ya sea aulas, luminarias, calefacción, todo el sistema de calefacción sustentable a base de pellets, que produce calor en las calderas, para distribuirse en todo el edificio a través de radiadores”. 

En representación del alumnado, Vitobela Bitner, presidenta del Centro de Estudiantes, afirma que “como usuaria y como alumna, ha sido un verdadero placer poder pasar desde la infraestructura anterior a esta, viendo los diversos cambios que ha habido tanto en el ambiente escolar como dentro de la sala, en el patio, la verdad es que venir a estudiar ahora es verdaderamente un agrado”.

El diseño de este edificio le permitió obtener el puntaje máximo en las categorías de Construcción y de Gestión, convirtiéndose en el primer edificio en implementar al máximo nivel las estrategias de gestión de residuos durante la construcción.

*Entrevista hecha en mayo de 2024.

Wörner analiza el reciclaje y la reutilización de materiales en Liceo Jorge Teillier

Con 76 puntos alcanzados en la certificación CES, equivalente a nivel Sobresaliente, el recinto educacional destacó por reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción. La constructora a cargo del proyecto cuenta cómo alcanzaron este alto porcentaje.

El liceo B-15 Jorge Teillier ubicado en el sector norte de la comuna de Lautaro, en la región de la Araucanía, cuenta con una infraestructura de 9.215 metros cuadrados y corresponde a la mayor inversión realizada en el ámbito de la educación en el sur de Chile, con un monto que supera los $15.600 millones de pesos.

En mayo de este año logró la certificación CES con 76 puntos, alcanzando un nivel sobresaliente. Postula, además, al requerimiento 21 Manejo de Residuos durante la construcción de la versión 1 y logra reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción. 

El inmueble se encuentra terminado. Se trata de un largo anhelo de la población de Lautaro y, según afirmó el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, comenzará su uso prontamente en el próximo año escolar.

La construcción del proyecto estuvo a cargo de la Constructora Wörner. El ingeniero Cristián Pereira estuvo a cargo de la reposición de la infraestructura del liceo y comparte que el proyecto adjudicado al MOP de Temuco tenía un estudio preliminar de certificación preaprobado, producto de ello, una vez adjudicado, se debió proceder con las gestiones de asesoría para llevar a cabo y planificar la certificación del proyecto desde su inicio, como lo solicita la entidad certificadora. 

A su juicio, los elementos diferenciadores en la etapa construcción sobre reciclaje y reutilización de materiales fueron que, en primera instancia, se recicló todo el material de poliestireno de despunte utilizado en la etapa de las fundaciones y fue enviado a una empresa local, que recibe parte de los desechos de este material para volver a utilizarlo en su producción. “Esta situación se fue repitiendo constantemente hasta el término de las partidas que utilizaban dicho material. Lo mismo se hizo con los escombros y despuntes de acero que fueron enviados a empresas de reciclaje para su posterior utilización”, comenta el profesional.

En ese sentido y habiendo logrado reciclar el 81% de los residuos generados durante la construcción, Pereira opina que “incorporar el requerimiento CES a un proyecto le da un mayor estándar a toda la construcción, partiendo con la planificación previa para llevar el control de las actividades o partidas que son parte de los requerimientos CES”. Luego, “el control y monitoreo debe ser específico, el seguimiento constante, de tal forma de lograr traspasar a todos los subcontratos involucrados que cualquier cambio de materialidad debe ser previamente aprobado por el certificador, según el modelo previo, el cual no debe variar en puntuación, de manera de no afectar la puntuación inicial aprobada en la etapa de precalificación”, aconseja. Según el ingeniero, “eso hace que un proyecto con requerimiento CES tenga un serie de aristas más a controlar e identificar según el informe de eficiencia y todos los antecedentes del contrato, lo que lo hace más complejo pero más entretenido a la vez”. 

Tras esta experiencia, Cristián Pereira asegura que “trabajar en un proyecto de certificación CES le da una plusvalía diferente a la ejecución del proyecto, principalmente porque es una variable que debe ser monitoreada todas las semanas y debe asignar personal a cargo para hacer un seguimiento de los compromisos preestablecidos”.

Pese a que esto se debe hacer con todos los parámetros que comprenden la construcción de un proyecto normal, cree que la diferencia está en que esto funciona en un carril paralelo. “Si bien uno siempre busca estrategias para lograr avanzar con mayor rapidez, al ser un proyecto CES, esto genera mayores restricciones y situaciones a tener en consideración, además de evaluar con el asesor y con los subcontratos involucrados en dichos trabajos, dado que no siempre las alternativas están dentro de lo permitido”, precisa.

De esta forma, se va revisando si los cambios propuestos permiten mantener la puntuación de la precalificación de inicio del proyecto hasta llegar a la etapa de término.

Finalmente, “con la entidad evaluadora todo el trabajo realizado en el desarrollo del proyecto se pone a prueba para obtener la respectiva certificación, sin duda, una gran y enriquecedora experiencia”, asegura Pereira.