La arquitectura pública chilena se proyecta desde la academia y la sostenibilidad

Hernán Madrid, jefe de CES, y Margarita Cordaro, vicepresidenta de la certificación y profesional de la Dirección de Arquitectura del MOP compartieron con estudiantes de la Universidad de Chile los avances en edificación sustentable y los desafíos ante la crisis climática actual.

El auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile fue el escenario de un encuentro estratégico entre la academia y los líderes de la edificación sustentable en el país. 

En el marco del curso de Principios de habitabilidad y sostenibilidad, los estudiantes recibieron a dos figuras clave en el desarrollo de estándares técnicos para la infraestructura pública: Hernán Madrid, jefe de la Certificación Edificio Sustentable (CES), y Margarita Cordaro, arquitecta de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y vicepresidenta de CES.

La actividad realizada en el contexto del curso de Principios de Habitabilidad y Sustentabilidad, para alumnos de segundo año de la carrera de arquitectura (único curso de sustentabilidad obligatorio de la carrera), no solo sirvió para repasar la evolución de la certificación en su primera década, sino también para formalizar el vínculo colaborativo mediante la entrega del libro conmemorativo de los diez años de CES a las académicas de la facultad. “Pocas veces contamos con profesionales que vienen del mundo técnico a contarnos cómo se desarrolla esto afuera”, destacó la docente Bárbara Rodríguez al abrir la jornada, enfatizando el valor de contar con profesionales que han empujado el fortalecimiento de los estándares de construcción en el país.

El impacto en el territorio nacional

Hernán Madrid detalló cómo la certificación pasó de ser un acuerdo público-privado en 2014 a convertirse en un ecosistema robusto con más de 650 proyectos en diversas etapas de evaluación. El sistema se diferencia de sellos internacionales por su capacidad de adaptarse a las realidades climáticas locales, desde la Antártica hasta Rapa Nui.

Durante su intervención, Madrid explicó los pilares técnicos que sostienen el modelo:

  • Priorización del diseño pasivo, que representa dos tercios del sistema, para reducir demandas de energía y agua mediante la arquitectura.
  • Evaluación de la calidad del ambiente interior, incluyendo confort térmico, acústico, lumínico y ventilación.
  • Gestión de materiales y residuos bajo criterios de economía circular.
  • Categorización del desempeño en tres niveles: certificado, destacado y sobresaliente.

Respecto a la relevancia de este conocimiento para los futuros profesionales, Madrid fue enfático: “a quienes están acá, en alguna medida, más temprano que tarde, les va a tocar trabajar en un proyecto que incorpore certificación”.

La visión del MOP y los desafíos de la policrisis

Margarita Cordaro, con más de 40 años de trayectoria en el servicio público, aportó la visión operativa de cómo se gestiona la arquitectura estatal. La experta señaló que el objetivo actual es una edificación de calidad que considere los riesgos geográficos y ambientales de un Chile diverso.

Cordaro introdujo el concepto de “policrisis” para explicar la complejidad del diseño contemporáneo:

  • Necesidad de edificios resilientes ante inundaciones, incendios y marejadas.
  • Incorporación de soluciones basadas en la naturaleza, mezclando infraestructura gris con verde y azul.
  • Aplicación de análisis de riesgo de desastre y localización obligatoria en la inversión pública.

Sobre la consolidación de estos estándares, Cordaro afirmó que “CES nos dio una estructura ordenada que habla en nuestros términos”, permitiendo que el edificio público adquiera una jerarquía superior y técnica que antes era difícil de medir y evidenciar ante organismos como el Ministerio de Hacienda.

CES Net Zero: El camino de la certificación a las cero emisiones netas 

Por Bárbara Rodríguez, académica FAU, Universidad de Chile; coordinadora Magíster en Tecnologías de la Edificación; miembro fundador Foro del Liderazgo del Carbono (CLF LATAM), directora de Certificación Edificio Sustentable.

El año 2021, el Instituto de la Construcción mandató el estudio para construir la definición de Edificación Cero Emisiones Netas y Edificación Cero Energía Neta para Chile con el fin de integrarla a la certificación CES. Un segundo objetivo de este estudio fue apoyar la creación, desarrollo y fortalecimiento de una base de datos y línea de base de huella de carbono para el ciclo de vida completo de la edificación, orientada a proyectos que están en su fase de planificación y diseño. 

El estudio se levantó en el marco de un convenio entre la subsecretaría de Energía firma un Convenio de Colaboración Técnica y Transferencia de Recursos con la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y el Instituto de la Construcción, con el objetivo general de aportar en la ampliación del alcance y la mejora del modelo técnico de la Certificación de Edificio Sustentable (CES). 

La tarea de contar con dichas definiciones para nuestro país aportaba además al cumplimiento de las metas establecidas en la estrategia climática de largo plazo que indica entre otras metas “Al 2050, todos los nuevos edificios residenciales y no residenciales deberán alcanzar emisiones netas cero” . Adicionalmente dichas definiciones se incluyeron en las metas de la Actualización de la Política Energética 2050, Plan Nacional de Eficiencia Energética 2022-2026, y la Contribución Nacional Determinada, actualización 2020

La primera parte de dicho estudio incluyó una revisión bibliográfica y regulatoria internacional de nueve países (o estados) que cuentan con distintas definiciones de cero emisiones netas y cero energía netas para sus edificaciones: Noruega; Suiza; Países Bajos, Finlandia, Australia, Inglaterra, Francia, España y California. En la segunda parte se identificaron posibles brechas de orden organizacional, regulatorio, técnico, tecnológico, social y financiero, respecto a la adopción, en Chile, de las definiciones. Para cada una de ellas, se propuso luego un esquema de oportunidad de solución o medida de mitigación, priorizada a corto, mediano y largo plazo, destacando aquellas medidas que puedan ser catalizadoras. Finalmente, en el tercer informe se abordó la propuesta de definición de edificaciones de consumo de energía neta cero y edificaciones de carbono neto cero, identificando normativa asociada a la consolidación de ambas definiciones, en Chile y estableciendo una recomendación de alcance para materiales y el ciclo de vida completo del edificio. 

De acuerdo a dicho estudio, una edificación de consumo de energía neta cero se define como “Edificio de consumo de energía neta cero, que durante su ciclo de vida (producción, construcción, operación, fin de vida útil), logra minimizar sus emisiones de carbono incorporado y operacional, y compensar cualquier saldo carbono restante”, mientras que un edificio de consumo de energía neta se define como “Edificio que gracias a su diseño pasivo logra un alto rendimiento energético, y su energía anual neta consumida es cubierta por fuentes de energía renovable generadas en el sitio o cercano a este”. 

Desde el año 2021 nuestro país cuenta con la definición de una edificación cero emisiones netas, a través de un estudio mandatado por el Instituto de la Construcción y bajo un convenio tripartito entre la DA MOP, el IC y la Subsecretaría de Energía. Esta definición que contó con un proceso participativo apunta al cumplimiento de la meta.

En base a lo anterior resulta natural que el modelo técnico de la CES incorpore los lineamientos para alcanzar el estándar cero emisiones netas. Esto implica consolidar un enfoque de medición del carbono de ciclo de vida dentro del sistema de certificación que incluya tanto el carbono operacional así como también el carbono incorporado. 

El carbono operacional es actualmente abordado en el sistema de certificación v1.1 en los requerimientos de Arq.Energía 5- Demanda de Energía, a través de la Evaluación prestacional, INSt. Energía 15 a 17 a través del requerimiento de reducción del consumo anual de energía de todo el edificio e INST. Energía 19 Huella de carbono que establece el requerimiento voluntario con puntaje. 

La reducción del carbono incorporado puede ser establecido en el futuro dentro de la categoría de Arq & Construcción. Materiales y Residuos, con la evolución de la variable 08 ARQ.M&R Declaración Ambiental de Productos. Este requerimiento puede llamarse “Carbono de Ciclo de Vida Completo” y puede incluir una medición estandarizada del carbono incluyendo las etapas de manufactura, construcción, y fin de ciclo de vida. 

Siguiendo la lógica de la evaluación energética prestacional, los equipos de proyecto pueden hacer una modelación del carbono incorporado en etapas tempranas del diseño y comparar un caso propuesto contra el proyecto base. Al igual que en la medición del consumo energético, lo que se busca no es el indicador en sí, si no más bien lograr un porcentaje de reducción a través de varias iteraciones de diseño. Esto permite la utilización de una amplia gama de herramientas de modelación del carbono de ciclo de vida completo. 

La variable puede incluir el requerimiento obligatorio de medir en alcance de sistemas estructurales, fundaciones y envolvente y de manera voluntaria los sistemas mecánicos, eléctricos y sanitarios, junto con terminaciones.