El proyecto de la Universidad Católica del Maule avanzó hacia la precertificación CES luego de un proceso de asesoría en eficiencia energética que permitió ajustar aspectos de la envolvente, climatización, iluminación y uso eficiente del agua. Cristián Gutiérrez, coordinador de Proyectos del Área de Certificación de B-green Chile, destaca el trabajo conjunto con el mandante, la oficina ODA Arquitectos y las distintas especialidades.

El Edificio de Servicios del Campus Santa Mónica de la Universidad Católica del Maule alcanzó la precertificación bajo el estándar Certificación Edificio Sustentable (CES), luego de un proceso que comenzó inicialmente como una asesoría de eficiencia energética y que, posteriormente, avanzó hacia la certificación del proyecto.
Cristián Gutiérrez, coordinador de Proyectos del Área de Certificación de B-green Chile, explica que el trabajo se inició a partir de un encargo de la oficina de arquitectura ODA para realizar una asesoría de eficiencia energética en un edificio que ya se encontraba en una etapa avanzada de desarrollo.
“Lo interesante es que el proyecto, en su propuesta de diseño, ya incorporaba criterios de eficiencia energética”, señala Gutiérrez. A partir de esa base, el equipo evaluó distintos aspectos activos y pasivos del edificio, tomando como referencia los requerimientos normativos y, específicamente, los considerados por CES, con el objetivo de contar con “un estándar de evaluación efectivo y reconocido”.
De la asesoría energética a la certificación
Durante el proceso se propusieron ajustes en la envolvente del edificio, tanto en aislamiento como en el tipo de vidrio y las protecciones solares.
Tras evaluar estas modificaciones y analizar sus resultados, Felipe Schmidt, arquitecto de ODA Arquitectos, planteó la posibilidad de avanzar hacia la certificación CES, considerando que el trabajo realizado ya se encontraba en esa línea.
“Lo consulta con el mandante, la Universidad Católica del Maule, que aprueba la idea de certificar su edificio y comenzamos a trabajar, partiendo con la inscripción del proyecto y todo lo que implica una certificación CES”, explica Gutiérrez.
Uno de los principales desafíos técnicos estuvo asociado al grado de avance que ya tenía el proyecto al momento de iniciar el proceso. Según Gutiérrez, la coordinación con las especialidades fue el principal reto, ya que fue necesario realizar modificaciones en climatización, iluminación artificial y otros detalles.
“El equipo de especialistas con que contaba el proyecto se sumó al desafío y logramos coordinar de buena manera todas las variables a las cuales optamos”, comenta.

Envolvente, iluminación natural y eficiencia en el uso del agua
Entre las estrategias sustentables incorporadas, Gutiérrez destaca especialmente la optimización de la envolvente. El trabajo priorizó la reducción de la transmitancia térmica o “valor U” tanto en muros como en cubierta y acristalamientos, lo que permitió disminuir la demanda de energía del edificio.
También fue relevante el tratamiento de las protecciones solares en fachada, en conjunto con las características del cristal, con el objetivo de optimizar la calidad de la iluminación natural interior.
A ello se sumó la eficiencia en el uso del agua, mediante la incorporación de artefactos y griferías de alta eficiencia, que permiten reducir considerablemente el consumo de agua potable.
Un trabajo coordinado con el mandante y las especialidades
Gutiérrez describe como fluido el trabajo desarrollado con la Universidad Católica del Maule y el equipo de arquitectura.
A su juicio, esto se debió a que la asesoría inicial había comenzado antes de que se tomara la decisión de optar por CES y ya incorporaba diversos análisis y recomendaciones que forman parte fundamental de la certificación, por lo que “integrar los requerimientos específicos de CES fue un paso natural dentro del trabajo que ya se estaba realizando”, afirma.
Además, se realizaron nuevas reuniones para informar y organizar a las distintas especialidades de acuerdo con la etapa de certificación del proyecto.

Sustentabilidad en proyectos universitarios regionales
Para Gutiérrez, la incorporación de estándares como CES en proyectos universitarios desarrollados en regiones tiene especial relevancia, “ya que permite elevar sustancialmente el confort ambiental en aulas y oficinas, factores críticos para el rendimiento académico y administrativo”.
Añade que la aplicación de estos criterios permite optimizar la eficiencia energética a escala de edificio o campus universitario, lo que se traduce en una reducción significativa de los costos operativos en el largo plazo.
Asimismo, señala que la adopción de estos estándares permite que las universidades regionales se posicionen como referentes en construcción sostenible, promoviendo el bienestar de la comunidad universitaria y fortaleciendo la resiliencia de la infraestructura frente a los desafíos climáticos futuros.

