Centro Penitenciario La Laguna: proyecto de reinserción social más grande y sustentable

Ubicado en la zona norte de Talca, el recinto construido por Acciona, mejorará sustancialmente la infraestructura penitenciaria gracias a la asesoría CES y el trabajo colaborativo de todos los profesionales que aportaron para lograr una edificación eficiente y amigable con el entorno.

Seguridad, vanguardia y tecnología son los conceptos que mejor describen al Centro Penitenciario de Educación y Trabajo “La Laguna”, ubicado en Panguilemo, Región del Maule. El proyecto diseñado por Luis Vidal + Arquitectos, construido por Acciona, asesorado por la arquitecta Tatiana Vidal y evaluado por Ecosustenta, cuya Unidad Técnica fue la DA MOP del Maule -que cuenta con precertificación CES- se convertirá en uno de los recintos penitenciarios más modernos del continente.

Con más de 1.500 cámaras de televigilancia interna, implicó un gran trabajo de coordinación entre las diversas disciplinas y actores que lo hicieron posible en los 60 mil metros cuadrados que albergarán a más de dos mil internos. “Acá había interés y ganas de aprender, porque hubo que hacer varios cambios de materiales. Uno en obra va tomando decisiones que apuntan, por ejemplo, al control del deslumbramiento”, precisa Tatiana Vidal.

Los internos contarán con gimnasio, venusterios, hospital penal, escuela y central de producción de alimentos. Todo de primer nivel gracias a los atributos de calidad interior y eficiencia energética, los materiales que se utilizaron para la construcción y el trabajo mancomunado de diversos profesionales. “Trabajamos y acompañamos durante unos 20 meses. La principal complejidad era que el edificio debía estar dentro del perímetro de seguridad. Además, tuvimos que pasar de los vidrios al policarbonato para combinar el aspecto técnico con la seguridad requerida”, explica la asesora CES.

El policarbonato debía ser transparente y, por lo tanto, hubo que trabajar en el índice de tramitación lumínica del policarbonato para poder simularlo térmicamente.

Si bien la estructura original era de hormigón prefabricado, hubo que revestir por dentro y agregar celulosa proyectada, un elemento con menores emisiones en la fabricación que el poliestireno expandido. Además, se instalaron celosías de control solar exterior; se utilizaron vidrios tinteados y se pusieron lamas metálicas en las oficinas.

“En obra, a veces, cuesta comunicar a tiempo las decisiones respecto de los equipos de ventilación, porque tiene que apuntar a cierto caudal y cierto porcentaje de filtraje. Pero, la gracia de la certificación es que tienes que cumplir con los estándares que corresponden, con información avalada. Adicionalmente, pudimos lograr ahorros importantes gracias a las griferías y los inodoros”, comenta Vidal.

Energía y paisajismo

El centro penitenciario más grande del país será un recinto modelo de educación y trabajo, porque está pensado no solo para la custodia, sino que también para la reinserción de las personas privadas de libertad. En este sentido, destaca también el paisajismo con utilización de aguas grises. El proyecto incluyó una planta de tratamientos de agua residuales y un conjunto de placas fotovoltaicas que generarán energía verde, para lograr un centro penal amigable con el medio ambiente. “Un paisajismo nativo y respetuoso que se suma al uso de energías renovables, gracias al sistema fotovoltaico instalado para ahorrar energía eléctrica”,cuenta Vidal.

Otra de las particularidades de La Laguna es que se compone de módulos de baja altura, con mucha luz y espacio al aire libre, lo que lo diferencia de otros recintos penitenciarios.

El costo total de la obra con capacidad para albergar a 2.320 internos superó los MM$120.000.

El proyecto que mejorará el confort de usuarios de los servicios de justicia en Rancagua

Con un diseño arquitectónico estrechamente vinculado a la eficiencia energética, que privilegia la luz natural sin producir sobrecalentamiento en verano, el edificio generará importantes ahorros de energía, tanto en iluminación como en climatización.

Un edificio de más de 8.000 metros cuadrados albergará las oficinas de la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, la Dirección Regional de Gendarmería, la Corporación de Asistencia Judicial, el Servicio Registro Civil e Identificación, el Servicio Nacional de Menores y la Defensoría Penal Pública Local, en la Región del Libertador Bernardo O’Higgins. El proyecto -que cuenta con precertificación CES- podría estar inaugurado en 2024.

Ubicado en los terrenos de la antigua cárcel de Rancagua, en O’ Carrol esquina Lastarria, el proyecto busca reducir la demanda y consumo energético, además de hacer más eficiente el uso de agua potable.

El proyecto asesorado por CES María Luisa Del Campo, directora del Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca destaca por ocupar un pequeño espacio, optimizado de acuerdo con el programa solicitado por el Ministerio de Obras Públicas. “Fue desafiante en sustentabilidad porque, en pocos metros cuadrados, se diseñaron oficinas mediterráneas gracias a la coordinación temprana entre las diversas especialidades”, explica la ingeniera.

De esta manera, se ajustaron las piezas que lograron configurar una adecuada iluminación natural con una envolvente vidriada que dará el control solar necesario para no generar sobrecalentamiento en una zona de veranos calurosos. “Hubo que mover con pinzas cada elemento, para lograr este edificio sustentable”, afirma María Luisa Del Campo.

El inmueble fiscal -edificado en cinco pisos- contará con dos pisos bajo nivel para estacionamientos y bodegas y albergará a unos 250 funcionarios que atenderán los diferentes servicios del Ministerio de Justicia. “Con lo que más se jugó -desde el punto de vista de la arquitectura- fue con la iluminación natural y el control solar para llegar a un punto de equilibrio. Se orientaron y ajustaron bien los distanciamientos entre las lamas verticales, calculando luz y ganancia solar, lo que era bastante complejo”, detalla la directora del centro Kipus.

Siguiente paso: la certificación

El edificio en construcción -que podría comenzar su proceso de certificación el próximo año- ha debido sortear obstáculos en aspectos materiales, logrando mantener sus niveles de sustentabilidad sin comprometer las variables que se evalúan en CES. “Nos ha estado pasando con los artefactos sanitarios, pues no estaban los que inicialmente se habían proyectado, pero hemos seguido trabajando en conjunto para alcanzar los resultados”, comenta María Luisa Del Campo.

Lo más valorado por Mario Lobo, asesor CES de la entidad evaluadora Ecosustenta, es el control solar con celosías que limitará el ingreso de luz solar en época estival, las ventanas termopanel con envolvente térmica, los sistemas de bombas de calor y la calidad de los materiales que permitieron llegar a los 43 puntos necesarios para obtener la precertificación.

Cifras clave

40,8% de reducción de consumo de agua potable

21,7% de reducción de consumos de energía

22,4% de reducción de demanda de energía

Ingeniería y sustentabilidad

Por Mario M. Lobo Rojas, ingeniero civil, director Área Ingeniería y Certificaciones de Ecosustenta Consultores.

Actualmente, el desarrollo de las ciudades y las personas requiere de mucho más atención en cuanto a su crecimiento y creación de nuevos servicios, debiendo considerar los impactos que generan en aspectos como aire, agua y suelo, para efectos principales como generación de energía y residuos, buscando maneras creativas para no generarlos, minimizando o mitigarlos, y así cumplir aquella premisa que indica que el desarrollo debe satisfacer las necesidades actuales sin comprometer el de las generaciones futuras, para que se considere sustentable. 

Todo esto, teniendo la noción de que la función de la ingeniería siempre ha sido buscar soluciones eficientes mediante métodos y sistemas basados en la ciencia para generar el desarrollo de la humanidad, avanzando de acuerdo a la técnica y tecnología existente, minimizando los impactos sociales y ecológicos de manera eficiente, sabiendo hoy que son pilares fundamentales en el desarrollo sustentable. Considerando todo esto, no es posible decir otra cosa, que la ingeniería es sustentabilidad o definitivamente está intrínsecamente relacionada.

La ingeniería es sustentabilidad en todos sus ámbitos, buscando la eficacia en primer término pero por sobre todo eficiente en todos sus procesos, en el área de la construcción como un actor relevante, donde no cabe duda de que los impactos existen, dando soluciones a la sociedad y a la arquitectura (o los arquitectos) que pretende responder a sus requerimientos, desarrollando con estos métodos, procesos y diseños eficientes, el uso racional de recursos, con bajas y controladas emisiones y reducido consumo energético, transformándose en un puente entre esta sociedad que demanda soluciones con la ciencia y la tecnología que las aporta. Viviendas y edificios más confortables, con mínima demanda energética y consumo de agua, iluminación natural adecuada, calidad y cantidad de aire adecuadas así como temperaturas y humedad controladas, manejo de residuos, son requerimientos que hoy en día por ejemplo una edificación requiere, donde la ingeniería enfrenta transformaciones y retos importantes, ya que la respuesta ya no basta con entregar un lugar donde vivir, sino que entregue un bien con un sinfín de atributos e incluso la experiencia del habitar el espacio. 

Desde años pretéritos, cuando la ciencia aún era incipiente, antiguas civilizaciones ya construían edificaciones, manejaban cursos de aguas o ejecutaban puentes con la técnica y el desarrollo existente, hoy y con mayor rapidez tanto los requerimientos que la sociedad demanda, los desafíos para la ingeniería en un mundo son aún vez más complejos, con una sociedad informada y exigente, la ingeniería debe cumplir con que la solución y dependiente el punto de vista del actor como por ejemplo un usuario de un edificio de uso público, el inversionista, el mandante, el arquitecto u otro en la ejecución de un proyecto cualquiera, se exige que sean eficientes, rentables, amigables con el ambiente, nulo o bajo en emisiones, nulo o bajo demanda energética, sismorresistente, alta serviciabilidad, adaptado a normas vigentes obligatorias y además otras voluntarias, monitorizada, inteligente, certificada entre muchos otros, pero el desafío tal vez más importante y complejo actualmente, es el de planificar también el término de su vida útil, que es posiblemente una deuda que la ingeniería de aquellos años pretéritos no incluía. Esta ingeniería sostenible, así como se hace cargo a través de dar solución al problema planteado, también debe hacerse cargo en qué se transformará cuando ya no sea una solución en el futuro, debiendo planificarse eventuales otros usos o por qué no, su deconstrucción y reconfiguración.

Como se puede ver, hoy la ingeniería no puede estar ajena a la sustentabilidad y a la integración de otras disciplinas, con una finalidad más allá de dar soluciones, sino que éstas deben ser adaptables en el tiempo a requerimientos cada vez más exigentes y con disponibilidad de múltiples herramientas ya no solo basadas en la experiencia como se hacía en sus inicios, sino que en la ciencia cuando la ingeniería se hizo profesional, incluyendo hoy en día el rápido desarrollo de la tecnología, donde podemos contar con nuevos materiales, versátiles, ultrarresistentes, ultradelgados y livianos, etc.

En el Día de la Ingeniería un afectuoso saludo y una invitación a todas los profesionales ligados a esta área a repensar nuestra misión, explorando soluciones innovadoras dada la responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones.