Los tres edificios CES con que la UCM garantiza el confort de estudiantes y funcionarios

Con tres edificios inaugurados y otros proyectos en carpeta, la Universidad Católica del Maule se convirtió en el establecimiento de educación superior con mayor cantidad de edificios verdes de la región. 

  Para ofrecer los más altos estándares de confort a funcionarios, académicos y estudiantes, la Universidad Católica del Maule (UCM), apostó por la certificación CES, que revisa una serie de atributos que hacen que los edificios de uso público sean más sustentables y amigables con el medioambiente. Ya son tres los proyectos certificados en la UCM, lo que fue posible gracias a la preocupación de la casa de estudios, los arquitectos, los asesores CES y las entidades evaluadoras.

Incluso, el edificio de Aulas y Facultades, que alberga a la Facultad de Ciencias de la Ingeniería; y el que acoge a la Facultad de Medicina, además de la Certificación CES, obtuvieron el sello Plus Operación, que se entrega a los inmuebles que alcanzan un alto estándar de sustentabilidad en su operación. 

En este contexto, el vicerrector de administración y finanzas de la UCM, Pablo Hormazábal, valora la medición científica en aspectos tan importantes como la iluminación, las renovaciones de aire y la envolvente térmica, entre otros. “Cada uno con aspectos técnicos distintos por cumplir y que, en conjunto, logran un resultado muy beneficioso para toda la comunidad”, detalla.

Según el arquitecto Claudio Cabrera, director de proyectos de Infraestructura de la UCM, el desarrollo de infraestructura está asociado a los planes maestros integrales que sirvieron de guía para el crecimiento. “Los proyectos de los nuevos edificios incorporan sistemas constructivos, instalaciones y terminaciones de un alto nivel, para asegurar contar con edificaciones cuyo uso sea mucho más eficiente, confortable y beneficioso para la actividad que desarrolla nuestra comunidad universitaria”, afirma.

  En este ámbito, el arquitecto pone énfasis en la preocupación de la Certificación CES, tanto por el manejo de los materiales que se emplean para la construcción como por el tipo de climatización, la renovación de aire en las salas de clases u oficinas; y la calidad de la iluminación natural y artificial. “Esta certificación se orienta a la instalación de sistemas de iluminación de alto nivel, ya que debe dar respuesta a parámetros precisos para ofrecer las mejores condiciones lumínicas, dependiendo de la actividad y uso del recinto, ya que, no es lo mismo un laboratorio que una sala de clases. Se consideran condiciones y exigencias distintas”, dice.

Los precertificados

El Edificio Aulas y Facultades II, que albergará a la Facultad de Ciencias Básicas, ya cuenta con una precertificación CES, al igual que el edificio de Aula de San Miguel, que ya está listo y en uso. “El campus San Miguel, principalmente, se caracteriza por su muy buen control acústico, pensando en que iban a ser aulas de clases. Había que generar un buen control de la reverberación para evitar la transmisión acústica del ruido desde una sala a otra”, explica la asesora CES, María Luisa Del Campo, quien destaca el confort lumínico y el ahorro de energía que se logró gracias a la coordinación entre los diversos especialistas.

En la etapa de precertificación se revisan los estándares exigidos a nivel de planos y especificaciones técnicas, para luego postular a la certificación CES y, hoy, la UCM cuenta con edificios precertificados en proceso de licitación.

Así, con la precertificación en la mano, tras cumplir con los indicadores clave y, luego de terminada la construcción de los edificios, la institución continuará trabajando para lograr certificarse. Este es el caso del Campus San Isidro de Curicó, cuyos responsables ya llevan bastante camino avanzado.

Cómo se levantó el nuevo edificio eficiente del Instituto Teletón en Coquimbo

Una moderna infraestructura de 5.000 m2 de superficie construida, con un alto estándar de diseño, calidad y seguridad acogerá a los niños que se rehabilitan cerca de La Pampilla.

Luego de que el tsunami de 2015 dañara el edificio que el Instituto Teletón administraba en Coquimbo, un nuevo proyecto fue licitado a mediados de 2018 por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. El contrato de ejecución de obras se inició en enero de 2019, con una inversión de 7.252 millones de pesos por parte del Gobierno Regional.

En el proceso de diseño de la nueva infraestructura trabajó el arquitecto Sergio Rodrigo Arias de Arquinautas, quien entre muchas, tuvo la misión de dar soluciones para que los elementos que aborda CES fueran acordes a lo proyectado y ajustados a las necesidades técnicas y económicas. “Empezamos a trabajar en conjunto con el asesor en un proceso colaborativo. Nos pidieron intervenir para buscar materiales, porque había algunos que no estaban en stock, así es que fuimos el nexo entre el diseño, el asesor CES y la constructora”, comentó.

En un inesperado escenario de pandemia, algunas soluciones tuvieron que rediseñarse, pero, finalmente, el proceso se hizo en unos seis meses. “Le dimos importancia a los sistemas pasivos; los volúmenes de aire; y el confort térmico, pensando en los niños que se atienden porque muchos sufren enfermedades complejas o se resfrían fácilmente”, indicó Sergio Rodrigo Arias.

Las alturas del edificio se hicieron superiores a dos metros y 70 centímetros, para que hubiera gran circulación de aire. “Hicimos atajos en muchos sectores para que no hubiera contaminación y muchas cosas entretenidas. Se incorporaron sistemas termosolares, nos preocupamos de la reutilización de energía y del control solar”, añadió el arquitecto.

Hoy, el nuevo centro del Instituto Teletón en Coquimbo tiene superficie de 5.180 metros cuadrados, distribuidos en dos niveles, y cuenta con espacio para los servicios de kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología, piscina de hidroterapia, taller de órtesis y prótesis, salas de estimulación multisensorial y jardines terapéuticos, entre otros. “Fue una satisfacción este trabajo, uno siempre espera proyectos como este. El Instituto Teletón es grande y poder trabajar en un proceso así fue muy especial”, comentó Sergio Rodrigo Arias.

 Y es que los niños necesitaban condiciones de habitabilidad especiales, relacionadas con la accesibilidad universal. “Nuestros usuarios tienen visibilidad reducida o no perciben las cosas igual que los demás, entonces tratamos de jugar con todo, para que todos pudieran aprovechar al máximo el edificio”, explicó el especialista.

Integración a BIM

Respecto a su experiencia con la Certificación Edificio Sustentable, el profesional afirmó que implica dar una vuelta al diseño para lograr algo beneficioso para todos. “Es lograr un mejor estándar, darle un atributo más al proyecto. Ojalá que todos los edificios públicos puedan tener certificación CES y ojalá que en el futuro sea exigible a otro tipo de edificios porque esto le da mayor confort”, concluyó.

En este ámbito, el asesor CES Jonathan Carvajal trabajó de la mano de Inmobiliaria e Inversiones Quilodrán. “Instalamos paneles solares térmicos, nos preocupamos de usar grifería eficiente. Trabajamos en el pre-proyecto, porque partimos por la pre-certificación. Como empresa asesora nos preocupamos de la climatización y la eficiencia energética”, detalló.

El trabajo en base a BIM permitió hacer la simulación energética y calcular la demanda de energía del edificio que fue evaluado por Ecosustenta Consultores y que, ahora, aporta un renovado espacio para los niños de la Teletón en la Región de Coquimbo.

Chile tendrá más de 60 jardines infantiles sustentables

Profesionales de la Junji trabajan colaborativamente con el equipo consultor a cargo de diseñar y ejecutar cada proyecto, para garantizar que los establecimientos sean amigables con el medioambiente.

La Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) incorporó la exigencia de Precertificación CES en sus bases de licitación y la de Certificación en las de ejecución, buscando que al menos 64 proyectos disminuyan sus impactos en el medioambiente. La exigencia implica que la consultora contrate a un profesional que realice el proyecto de eficiencia y obtenga dichas certificaciones, donde arquitectos y constructores actúan como contrapartes y resuelven dudas.

“La alianza ha resultado muy bien, junto con el equipo del Instituto de la Construcción gestionamos una capacitación a los profesionales de Junji a lo largo del país, quienes serán responsables de llevar los contratos de diseño que incorporan la precertificación CES y los futuros contratos de ejecución con certificación CES”, explica el arquitecto de la Unidad Aumento de Cobertura de Junji, Carlos Bornand.

  De esta manera, la institución espera garantizar que los establecimientos dialoguen amablemente con el medioambiente desde su planificación y diseño, hasta su puesta en marcha. Uno de los proyectos destacados de la Junji es el Jardín Infantil Lircay, que será construido en Talca, el cual modificó el diseño originalmente licitado para poder ajustarse a los requerimientos de eficiencia energética y obtener una certificación CES más alta. 

“Dicho jardín está estructurado con hormigón armado en primer nivel y tabiquería metálica en el segundo; cuenta con techumbre en base a cerchas metálicas; y está revestido con placas de fibrocemento de colores, con sistema EIFS y con paneles metálicos”, señala Carlos Bornand.

Otro aspecto interesante del proceso de diseño, según el arquitecto, fue la rotación del segundo nivel completo para obtener el máximo provecho de soleamiento en salas cuna. Asimismo, la inclinación de la cubierta responde al óptimo funcionamiento de los paneles fotovoltaicos. El proyecto tiene aproximadamente 750 m 2 construidos y una capacidad para 96 alumnos, 40 lactantes y 56 párvulos.

En el norte, en tanto, destacan los jardines “Capullito”, “Piolín” y “Caperucita”, que están incorporando una serie de cualidades con las que buscan obtener la Certificación Edificio Sustentable (CES), entre ellas, ventilación mecánica en salas y sensores de CO2.

¿Por qué la Araucanía tiene los edificios más sustentables de Chile? 

Envolventes térmicas de alto estándar, iluminación natural, sistemas de calefacción eficientes, materiales naturales y otras cualidades han llevado a la región a lograr el mayor número de proyectos postulados a la certificación CES.

El año pasado Temuco fue catalogada como la ciudad más contaminada del mundo, superando a grandes urbes como Nueva Delhi (India) y Beijing (China), que tienen casi 100 veces su población. Pero el triste dato que nos entregaron Bloomberg Green y la ONG OpenAQ, se contrapone con la edificación sustentable que está desarrollando la Región de La Araucanía, donde 57 proyectos han sido inscritos para obtener la certificación CES.

“Sin duda, el tema de la contaminación atmosférica por la calefacción basada en leña en Temuco – Padre Las Casas puede asumirse como uno de los detonantes de ese interés, pero creemos que contar con edificios con altos niveles de sustentabilidad distribuidos en toda La Araucanía demuestra que, aun siendo una de las regiones de Chile más rezagadas en varios aspectos, hay un gran interés por mejorar sustancialmente y destacar en el área de la edificación”, dicen Ernestina Bravo Zenteno y Mauricio Ramírez Molina de la Evaluadora 88 Limitada, especialistas en Certificación Edificio Sustentable.

Con igual interés observa este desarrollo la secretaria ejecutiva del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y subgerenta de Desarrollo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT),  quien destaca el énfasis que la Región de La Araucanía está poniendo en la sustentabilidad y la innovación. “Hace más de una década que los temas de eficiencia energética se han ido incorporando con fuerza al mercado, desde el sector residencial hacia otros tipo de edificios. El tema está presente desde la universidades y hoy existen muchos profesionales que se han especializado en sustentabilidad. Con ello, se posibilita el diseño de proyectos que consideren atributos de sustentabilidad y puedan optar a la certificación CES”, afirma.

¿Qué caracteriza a estos edificios?

Según la arquitecta Katherine Martínez, en el sur de Chile, es posible visualizar un reconocimiento al territorio en que se emplazan los edificios. Además, éstos muestran un buen desempeño térmico, incluyendo diseño bioclimático, con arraigo cultural y, en algunos casos, con uso de materiales locales como la madera. 

“En la región hay experiencia previa y una trayectoria en la incorporación de medidas de eficiencia energética, tanto en la edificación pública como en la privada, y creemos que eso se ve claramente reflejado en la gran cantidad de proyectos inscritos así como en el ecosistema de sustentabilidad que existe ahí: asesores, oficinas de arquitectura, equipos técnicos de los organismos públicos, constructoras, centros de investigación, instaladores y proveedores de equipos o materiales especializados. Todos, en conjunto, permiten alcanzar de forma destacada o sobresaliente los estándares de sustentabilidad requeridos por CES”, complementan en Evaluadora 88 Limitada.

Igualmente, los asesores CES Ernestina Bravo y Mauricio Ramírez, valoran las cualidades paisajísticas, culturales y de biodiversidad en La Araucanía, que la convierten en un territorio interesante para conocer y habitar. “En ese aspecto, estos edificios con altos indicadores de sustentabilidad se insertan más respetuosamente en esos entornos tan destacables”, afirman.

Algunas de las cualidades transversales en estos proyectos son, según Evaluadora 88 Limitada, las siguientes:

  • Uso de envolvente térmica de alto estándar y superior a lo que se pide en CES.
  • Uso de sistemas de calefacción eficientes, alimentados por electricidad o biomasa.
  • Uso de sistemas de ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor.
  • Uso de iluminación artificial de alta eficiencia e incorporación destacada de la iluminación natural.
  • Espacios interiores generosos y con mucha calidez, aptos para los días de invierno y siempre en contacto visual con su entorno.
  • Gran ahorro de agua en las instalaciones de agua potable.
  • Uso de materiales naturales, especialmente la madera como componente destacado en los proyectos.