Reposición Museo de Rapa Nui: propuesta que une patrimonio, territorio y sustentabilidad

El proyecto, desarrollado por Z Estudio SpA para el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es el primer proyecto de Rapa Nui en ingresar al proceso de Certificación Edificio Sustentable. La iniciativa se encuentra en proceso de certificación CES Edificios de Uso Público v1.1 y cuenta con la asesoría de César Osorio, de BSustenta SpA.

La Reposición del Museo de Rapa Nui ingresó al proceso de Certificación Edificio Sustentable, CES, convirtiéndose en el primer proyecto de la isla en avanzar bajo esta herramienta nacional de evaluación de sustentabilidad para edificios de uso público.

El proyecto tiene como mandante al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuenta con arquitectura de Z Studio, unidad técnica de la Dirección de Arquitectura del MOP, asesoría de César Osorio y entidad evaluadora 88 Limitada. La iniciativa se emplaza en la comuna de Isla de Pascua, Región de Valparaíso, y se encuentra en proceso de certificación bajo la versión Pv1.1 – Certificación Edificio Sustentable Edificios de Uso Público Versión 1.1.

El equipo de arquitectura está integrado por Nicolás Vivar, Diego González, Eduardo Tapia y Carmen Benítez, de Z Estudio SpA. Para ellos, participar en el diseño del nuevo museo representa “tanto un desafío como un importante estímulo profesional”, especialmente por tratarse de un proyecto ubicado en un territorio insular como Rapa Nui.

“Creemos que este tipo de certificaciones contribuye a mejorar la calidad de los edificios públicos, promoviendo un uso más eficiente de los recursos y la energía mediante criterios objetivos para evaluar su desempeño”, señala Diego González.

Un museo desde el territorio y la cultura Rapa Nui

Desde el inicio, el equipo arquitectónico abordó el proyecto a partir de la identidad cultural y patrimonial de la isla. Según explica el arquitecto, desde la etapa de concurso tuvieron claro que la propuesta debía “surgir del territorio y de la cultura de Rapa Nui”.

Para ello, estudiaron las formas tradicionales de construir y habitar, la relación con el paisaje, la topografía y las condiciones climáticas de la isla. Todos esos elementos, indicaron, fueron la base de las principales decisiones arquitectónicas.

El equipo también destacó que un museo contemporáneo no se entiende únicamente como un espacio para conservar y exhibir objetos arqueológicos, sino también como “un lugar de encuentro, investigación, transmisión del conocimiento y fortalecimiento de una cultura que permanece viva”.

Siete naves para dialogar con el paisaje

Uno de los criterios patrimoniales más relevantes fue la forma de implantación del edificio. En lugar de concentrar el programa en un único volumen, la propuesta lo fragmenta en siete naves que se adaptan a la topografía y siguen las curvas de nivel.

“Optamos por fragmentarlo en siete naves que se adaptan a la topografía y siguen las curvas de nivel, permitiendo que el edificio dialogue con el paisaje en lugar de imponerse sobre él”, comenta Eduardo Tapia.

El concepto de nave tiene un significado especial: por una parte, reinterpreta el hare paenga, una de las tipologías tradicionales de la arquitectura Rapa Nui; y por otra, evoca la tradición navegante que forma parte de la identidad histórica de la isla.

A ello se suma el uso predominante de la madera, la búsqueda de una escala adecuada al lugar y el diseño de un edificio flexible, capaz de adaptarse a futuras transformaciones. “Aspiramos a una arquitectura que se inserte con respeto en el territorio, entendiendo que el verdadero protagonismo pertenece al paisaje y a la cultura de Rapa Nui”, afirma Tapia.

Sustentabilidad y patrimonio como una misma visión

Desde Z Estudio explican que, en este proyecto, la sustentabilidad y el respeto por el contexto cultural no fueron abordados como objetivos separados, sino como parte de una misma visión de diseño.

“Muchas de las decisiones arquitectónicas responden simultáneamente a ambos principios”, señala Carmen Benitez. Un ejemplo es la organización de las naves, inspiradas en construcciones tradicionales Rapa Nui, con cubiertas que protegen de la lluvia y el sol, favorecen la relación con el exterior e incorporan estrategias pasivas como iluminación natural y ventilación.

La condición insular también fue determinante. La distancia respecto del continente llevó al desarrollo de un sistema constructivo basado en elementos prefabricados y montaje eficiente, facilitando el transporte y la ejecución de la obra.

“Entendemos la sustentabilidad en un sentido amplio: no solo como el desempeño ambiental del edificio, sino también como la forma en que se diseña, se construye y se relaciona con el territorio y la cultura de Rapa Nui”, dice Benitez.

La mirada del asesor CES

La asesoría CES estuvo a cargo de César Osorio, de BSustenta SpA, quien explicó que el trabajo comenzó desde las primeras etapas del diseño, junto al equipo de arquitectura.

“Más que evaluar un edificio ya definido, el objetivo fue acompañar el proceso de diseño para que muchas de las decisiones arquitectónicas también contribuyeran a un mejor desempeño ambiental y energético”, señaló.

Osorio destacó que la condición insular de Rapa Nui hizo especialmente importante considerar el ciclo completo del edificio, desde la construcción hasta su operación, debido a que “el transporte de materiales y la disponibilidad de recursos representan un desafío”.

Entre los elementos más destacados del proyecto, menciona un sistema constructivo simple y predominantemente en madera, facilitando el proceso constructivo en un territorio insular y favoreciendo una menor huella de carbono asociada a la estructura.

Desde el punto de vista ambiental, el proyecto prioriza estrategias pasivas de diseño, como iluminación natural, protección solar y ventilación natural en los espacios donde las condiciones de uso lo permiten. En los recintos que requieren condiciones ambientales controladas, se incorporan sistemas de climatización y ventilación mecánica para mantener niveles adecuados de temperatura y humedad, considerando las necesidades de las personas y los requerimientos de conservación de parte de las colecciones.

Asimismo, el edificio incorpora un sistema fotovoltaico que, según el asesor, “genera gran parte de la energía consumida durante su operación”, contribuyendo a disminuir la demanda sobre la infraestructura energética de la isla.

Una experiencia para futuras obras públicas

Para el equipo de arquitectura, el proyecto deja aprendizajes relevantes para futuras obras públicas sustentables en territorios insulares o patrimoniales. Uno de ellos es que la sustentabilidad debe incorporarse desde las etapas iniciales del diseño y no como una verificación posterior.

“La sustentabilidad y el patrimonio no son conceptos opuestos. La arquitectura tradicional es el resultado de un profundo conocimiento del lugar y de soluciones que, a lo largo del tiempo, han respondido al clima, a la disponibilidad de recursos y a las formas de habitar de cada territorio”, plantea Nicolás Vivar.

Desde la mirada del asesor CES, el proyecto demuestra que la sustentabilidad no depende únicamente de incorporar tecnologías de alta eficiencia, sino de tomar decisiones adecuadas desde las primeras etapas del diseño, considerando las características del lugar donde el edificio será construido y operado.

“Esperamos que este proyecto contribuya a demostrar que es posible desarrollar infraestructura pública de alto estándar ambiental, adaptada a las condiciones locales y con una visión de largo plazo”, concluye Osorio.

CES celebra 10 años con el lanzamiento de su libro conmemorativo

La publicación destaca la primera década de transformación en la infraestructura chilena gracias a la Certificación Edificio Sustentable, incorporando diseño pasivo a los edificios de uso público en todo el territorio nacional.

En un emotivo y significativo evento, la Certificación Edificio Sustentable (CES) presentó el libro “El impacto de una década: Edificios Certificados CES”, que recoge los avances, logros e impactos concretos alcanzados en sus primeros 10 años de existencia. La ceremonia reunió a autoridades, instituciones fundadoras, colaboradores históricos y representantes del mundo público y privado, que han sido parte fundamental en la consolidación de CES como el sistema de certificación más importante del país en edificación sustentable.

El presidente de CES, Ricardo Fernández, encabezó la jornada destacando el impacto nacional del programa: “Hoy estamos lanzando un libro que refleja el impacto de un gran trabajo, de un gran equipo que, en una década, ha desarrollado una certificación que está generando un impacto hacia el futuro. Es algo de lo que nuestro país puede estar orgulloso”.

Por su parte, Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción, declaró el orgullo que sienten como entidad administradora de CES y del trabajo que se ha hecho en 10 años. “Claramente hay un impacto evidente en las edificaciones, sobre todo en lo que es la edificación pública”, señaló.

Desde 2014, CES ha certificado más de 150 proyectos y cuenta con 350 más en proceso, convirtiéndose en la certificación con más proyectos en Chile y una de las tres más relevantes en Latinoamérica per cápita. El libro reconoce 19 proyectos premiados por su excelencia en desempeño ambiental, en categorías como eficiencia energética, manejo hídrico, economía circular y reducción de emisiones de carbono.

Uno de los elementos centrales del sistema es su enfoque en el diseño pasivo, estrategia que ha demostrado beneficios concretos. “En un colegio, un alumno aprende mejor si está en un ambiente controlado; en un hospital, un paciente se recupera más rápido si el edificio está bien diseñado”, afirmó Fernández, subrayando el valor humano de la infraestructura sustentable.

De acuerdo con Hernán Madrid, jefe de CES, entre los principales impactos acumulados a 2024, CES reporta una reducción anual de: 51 millones de kWh (equivalente al consumo de 17.000 viviendas), 25.900 toneladas de CO₂ (igual a 11.000 autos fuera de circulación por un año) y un ahorro estimado de 1.800 millones de pesos al año en costo social por reducción de emisiones.

Colaboración público-privada: el eje de CES

La historia de CES se remonta al convenio firmado en 2014 entre el Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos de Chile y el Instituto de la Construcción. A este grupo fundador se sumaron posteriormente los ministerios de Energía y Vivienda, fortaleciendo la expansión del modelo.

El director ejecutivo del Instituto de la Construcción, Marcos Brito, señaló: “Nos damos cuenta de que Chile está avanzando significativamente en mejorar la calidad de la edificación y, con eso, la calidad de vida de quienes habitan y usan estos edificios. CES cumple con nuestro propósito como Instituto”.

Margarita Cordaro, vicepresidenta de CES en representación de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP), da valor al trabajo realizado por el IC: “nos ha dado una cabida a todos, públicos y privados, con una gran perseverancia en el trabajo. Los profesionales han sido espectaculares, por lo que creo que CES es algo que Chile tiene que cuidar. Aquí hay gente con mucha capacidad y resiliencia, así es que mis felicitaciones a todo lo que se ha hecho”, precisó, también alabando al arquitecto Norman Goijberg, primer presidente de CES y uno de los impulsores de la certificación.

En tanto, Paola Molina, Past President de CES y representante del Colegio de Arquitectos, comentó que “para poder construir esta certificación ha sido un esfuerzo de más o menos 20 años. Esto viene a coronar un proceso al que, sin duda, le quedan muchas etapas por seguir construyendo, pero hemos logrado definir una modificación que pone en el centro las decisiones que los arquitectos podemos tomar y que no generan un costo permanente en el tiempo, sino un ahorro. En todo el trabajo que tiene que ver con las emisiones, la energía, los residuos, parámetros de economía circular”. 

Un modelo adaptado a Chile y con proyección internacional

Una de las principales fortalezas de CES es su adecuación a la geografía y clima nacional, lo que lo convierte en una herramienta estratégica para enfrentar la crisis climática.

Así lo destacó Paola Valencia, exdirectora de CES y actual jefa de Acción Climática de EBP Chile: “No existe otro sistema de certificación en Sudamérica que haya tenido este nivel de crecimiento y respaldo. Es un sistema emblemático y motivo de orgullo”.

Por su parte, Francisco Costabal, director de CES en representación de la Cámara Chilena de la Construcción, afirmó: “Este libro muestra con datos duros cómo la certificación genera ahorro energético y menor daño ambiental. Es una herramienta clave para arquitectos e ingenieros que desarrollan proyectos sustentables con mirada de futuro”.

Desde el sector privado, Mauricio Ramírez, socio de 88 Limitada y uno de los auspiciadores del libro, subrayó la importancia del sistema: “La certificación es extremadamente importante para el contexto nacional. Ha logrado convocar a profesionales de alto nivel y generar un estándar del que todos en la industria nos sentimos parte”.

Mario Lobo, director de proyectos de Ecosustenta, manifestó su alegría de poder colaborar en los 10 años de CES, “que ha sido un largo y duro trabajo en pos de la sostenibilidad y la eficiencia energética de los edificios”. 

El libro: una herramienta educativa y de difusión

El libro incluye una línea de tiempo con los principales hitos, fichas técnicas de proyectos destacados y un análisis detallado del impacto acumulado. Fue desarrollado con la participación de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, bajo la dirección de la profesora Bárbara Rodríguez. El enfoque metodológico incorpora indicadores de habitabilidad, diseño pasivo, eficiencia energética, manejo de residuos y agua.

El proyecto fue posible gracias al apoyo de las empresas auspiciadoras 88, EBP Chile, Ecosustenta y Volcán.

“Este libro es también un testimonio de un trabajo colaborativo, interdisciplinario y nacional, que busca mejorar los estándares de edificación pública en Chile”, concluyó Ricardo Fernández.

El documento está disponible para consultas aquí:

Las tres evaluadoras que han marcado la pauta en los 10 años de CES

88 Limitada, EBP Chile y Ecosustenta lideran ampliamente la lista de entidades evaluadoras del sistema CES, con más de 500 evaluaciones realizadas entre las tres. Han acompañado desde universidades hasta cuarteles de bomberos en la ruta hacia la sustentabilidad.

Diez años han pasado desde que la Certificación Edificio Sustentable (CES) comenzó a transformar el estándar ambiental de los edificios públicos en Chile. En ese camino, las entidades evaluadoras acreditadas por CES —figuras técnicas encargadas de validar el cumplimiento de los exigentes requisitos de CES— han sido clave para dar credibilidad y rigor al sistema. Estas revisan de forma neutral y rigurosa los proyectos inscritos, verificando que cumplan con los requisitos técnicos del Manual CES. Son clave para otorgar tanto la precertificación como la certificación final y el sello Plus Operación.

Hoy, un análisis de datos revela quiénes han sido las protagonistas de esta primera década. 88 Limitada, EBP Chile y Ecosustenta encabezan el ranking, acumulando el 70 % de los procesos de evaluación realizados desde diciembre de 2014 a la fecha.

Las líderes en cifras

  • 88 Limitada se instala como la evaluadora más activa, con 294 procesos entre precertificaciones (251) y certificaciones (43).
  • Le sigue EBP Chile, con 114 proyectos evaluados (97 precertificados y 17 certificados).
  • Y luego Ecosustenta, con 103, (64 precertificados y 39 certificados).

Pero más allá de los números, su huella está en los proyectos que ayudaron a certificar: obras que hoy marcan la diferencia en eficiencia energética, confort térmico y uso responsable de recursos.

Proyectos que dejan huella

88 Limitada no solo lidera en cantidad, sino también en innovación. De hecho, su nombre está presente en todas los Premios CES, desde 2019 a la fecha. En 2019, estuvieron en el 2° (Reposición Cuartel de Bomberos de Cunco) y 3° lugar (Centro Deportivo Integral Caldera), de la categoría Edificio Certificado, así como en los 3 lugares de la categoría Proyecto Precertificado. Ya en 2020, evaluaron al edificio que obtuvo el primer (Comunidad Terapéutica Drogodependientes) y el tercer lugar (Escuela Cantino). En 2021 y 2022, evaluaron gran parte de los proyectos precertificados ganadores de dicha categoría.

En 2023, participaron del Recinto Modelo Educación y Trabajo Edificios ADE-DEP y ASA-ADI La Laguna, Talca, que obtuvo el primer lugar, y en el proyecto precertificado: Jardín Infantil y Sala Cuna Chinkowe Temuco (1° lugar). En 2024, repitieron el primer lugar con el Liceo B-15 Jorge Teillier, también estuvieron en el 2° lugar, con el Edificio Institucional de la Dirección Regional de Aduanas de Talcahuano (D.R.A.T.), y la Escuela La Piedra, Galvarino, 2° lugar en los proyectos precertificados.

Asimismo, en la empresa se han aventurado como asesores y arquitectos en algunos de los proyectos CES.

EBP Chile, por su parte, ha tenido un rol clave en edificaciones de alto impacto social. Evaluó, por ejemplo, el cuartel de Bomberos de Rancagua, que recientemente obtuvo la certificación con una calificación destacada. También participó en edificios de la Universidad Católica, como el Centro de Investigación Michel Durand, con diseño pasivo y ventilación natural.

Recibieron los Premios CES por primera vez en 2020, con el tercer lugar de la Piscina Temperada de Talca, en la categoría Proyecto Precertificado, mismo proyecto que en 2021 recibió el primer lugar en la categoría Edificio Certificado, completando el proceso CES.

En 2023, con la evaluación de EBP Chile, el Edificio Consistorial de Chañaral obtuvo el segundo lugar categoría Edificio Certificado, en tanto que en la categoría Proyecto Precertificado, se quedaron con el 2° y 3° lugar, con la Reposición Cuartel BICRIM PDI, Villa Alemana, y la Reposición Liceo Claudio Arrau León Doñihue, respectivamente.

En 2024, participaron en la premiación del 3° lugar obtenido por la Subcomisaría de Longaví, y del proyecto precertificado, que obtuvo el 1° lugar: Retén de Carabineros Río Tranquilo, Río Ibáñez.

Ecosustenta ha mantenido un equilibrio notable entre evaluaciones de diseño y certificaciones finales. Entre sus casos más emblemáticos está la Sala Cuna y Jardín Infantil Pinocho, en Temuco, que alcanzó la categoría “sobresaliente” con 70 puntos. Además, ha estado presente en varios proyectos municipales y de educación en regiones, acompañando el proceso completo hasta la obtención del sello.

En los Premios CES, la empresa ha aparecido en 2021, con el 3° lugar de la Subcomisaría de Nonguén; y en 2023, con el 1° lugar del Recinto Modelo Educación y Trabajo Edificios ADE-DEP y ASA-ADI La Laguna, Talca.

Un rol clave en la sustentabilidad pública

Las entidades evaluadoras son piezas técnicas fundamentales del sistema CES. No asesoran ni diseñan; evalúan y revisan que cada proyecto cumpla con las exigencias establecidas. Son las encargadas de dar el visto bueno —o pedir correcciones— y su informe es indispensable para obtener la certificación CES.