CERTIFICACIONES DE SUSTENTABILIDAD: UN POCO SOBRE LEED Y CES

Por Norman Goijberg, vicepresidente Comité Directivo Certificación Edificio Sustentable

Las certificaciones de sustentabilidad de las construcciones existen en todo el mundo; dentro de las más conocidas a nivel internacional están BREEAM de Inglaterra (la más antigua), CASBEE de Japón, HKBEEAM de Hong Kong, HQE de Francia y la más conocida LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) del US Green Building Council de Estados Unidos USGBC. LEED, de cierto modo, se ha convertido en una certificación internacional porque se está utilizando en muchos países, con adaptaciones locales sólo en países como India e Italia, las que han sido realizadas por los GBC de estos países. Se ha internacionalizado por la inexistencia de certificaciones locales y también por el interés de inversionistas extranjeros en comprar y/o arrendar espacios de trabajo que cumplan con estándares de calidad reconocidos internacionalmente. Un ejemplo es el edificio Titanium construido el año 2006 y que fue el primer edificio en inscribirse para la certificación LEED en Chile.

En el año 2014, gracias a un convenio entre la Cámara Chilena de la Construcción CChC, el Ministerio de Obras Públicas, el Colegio de Arquitectos y el Instituto de la Construcción, se creó el método nacional Certificación Edificio Sustentable CES, para edificios de uso público.

La Metodología de CES considera las características de nuestro clima, el 63% de los puntos se pueden obtener por diseño pasivo de arquitectura, y el resto por equipamiento eficiente. Esta es la diferencia fundamental con el LEED, ya que este sistema da mayor relevancia a otras características que se logran con equipamiento tecnológico eficiente y características del entorno.

Existen edificios que son más complejos y que quedaron fuera del alcance de la primera versión CES; para abordar algunos de ellos se desarrolló una versión especial CES Hospitales. Se están estudiando versiones para otros tipos como centros comerciales, hoteles, etc.

Un edificio puede tener dos certificaciones, ya que estas no son incompatibles, un ejemplo es el nuevo edificio de la CChC, que está en proceso de certificación LEED (Core and Shell) y también con CES para sus oficinas. Además, la CChC tomó como política certificar sus sedes regionales con CES; la primera sede certificada fue la de Osorno y hay otras en proceso.

El principal beneficio de estas certificaciones, aparte de promover y exigir la sustentabilidad de los edificios, es entregar información relevante y objetiva a la demanda, la cual sólo puede ser otorgada por una entidad independiente, que certifica que el edificio cumple con ciertas características definidas por una metodología aprobada y conocida; es una información real y que debiera empezar a ser más valorada.

En la medida que hacemos un edificio con mejor calidad del ambiente interior, adecuada temperatura, ventilación e iluminación, que consume menos energía y agua, esto nos entrega una mejor calidad de vida. 

Además, CES cuenta con numerosos ejemplos que demuestran que construir un edificio sustentable no cuesta más caro, siempre que se trabaje en un proceso integrado de diseño desde el inicio del proyecto. En los casos en que ha resultado un costo inicial mayor para construir, esta inversión se recupera en los primeros años de uso con los ahorros en la operación.

Hoy, toda esta información se está conociendo y en muchos casos ya es un hecho: podemos hacer edificios mejores, que no son más caros y que claramente mejorarán nuestra calidad de vida.

OPINIÓN – CES EN NUEVA COMISARÍA DE COLINA

Por Carlos Bascou, gerente general de Constructora Basco y representante de la Cámara Chilena de la Construcción en el Comité Directivo CES.

Una comisaría nueva, clave y anhelada para la zona norte de Santiago, está pronta a ser inaugurada y puesta en funcionamiento. Pero no solo los 2.800 m2 de construcción, una dotación 180 Carabineros y una inversión en construcción de $2.890 millones destacan en este nuevo edificio, sino que esta nueva obra ha sido concebida desde su origen como un edificio sustentable y que por lo tanto se sumará a una incipiente nueva lista de edificios certificados que podrán destacarse durante todo su ciclo de vida por una baja demanda en energía y recursos naturales, además de impactos positivos en la calidad de vida de sus usuarios y del medio ambiente, gracias a la decisión de haberla incorporado al sistema de Certificación Edificio Sustentable (CES).

Este proyecto, liderado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y financiado mayoritariamente por el GORE de la Región Metropolitana fue adjudicado luego de un proceso de licitación bajo el sistema de pago contra recepción a la empresa Basco S.A. quien debió competir no solo con la oferta económica sino que también con el proyecto desarrollado en base a los términos de referencia entregados por Carabineros y el MOP.

Sin embargo, el desafío esta vez era diferente pues no solo se debía optimizar un proyecto buscando ser la oferta más competitiva, sino que además integrar de manera holística a todas las especialidades buscando la optimización arquitectónica del recinto, incorporando esta vez los distintos aspectos de sustentabilidad ponderados y evaluados bajo el sistema CES.

Fue así como este particular recinto de múltiples tipologías de uso, tales como; oficinas, zonas de pernoctación o salas de atención al público 24/7, entre otros, debió definir una estrategia de eficiencia energética para el edificio completo habiéndose manteniendo los costos alcanzados en proyectos similares gracias a la optimización de los equipos, y un uso adecuado y protagónica de la arquitectura pasiva, que es en definitiva la que determina mayoritariamente los niveles de certificación CES.

El haber integrado en la licitación el precio de la oferta, el proyecto y la exigencia de certificación, no solo permitió acortar significativamente los tiempos del proceso sino que además optimizar sus costos alcanzando precios equivalentes al de proyectos no certificados y por sobre todo garantizar menores demandas de energía, impactos medio ambientales y mejoras significativas en la calidad de vida de sus usuarios.

Como lo ha mostrado la experiencia en otros países que han impulsado sus sistemas de certificación como el LEED Americano, el BREEAM del Reino Unido, BEAM de Hong Kong y varios otros, son precisamente los proyectos públicos los que han liderado su implementación y uso en fases iniciales gracias a la exigencia y compromiso del mandante estatal, pero que en definitiva han demostrado al sector privado y a los usuarios y por ende al mercado, que hoy si es posible lograr altos estándares en materias de ahorro energético y calidad de vida interior para todo el ciclo de vida de una edificación.

Por último organismos internacionales como la ONU y la Global Alliance for Building and Construction (GABC) han estimado que la energía usada en edificios y el sector construcción en general, son responsables de un tercio de la energía generada a nivel global y casi un 25% de la emisión de Gases de Efecto Invernadero por lo que como país, sectores públicos y privados y académicos; empresarios y usuarios, podemos tomar este desafío con amplios espacios para mejorar, limitando nuestros impactos medioambientales, mejorando la calidad de vida de las personas y comprometiéndonos con un mejor futuro para nuestro planeta.

EL CAMBIO CLIMÁTICO PARTE POR CASA

Por Felipe Ossio, consultor en DECON UC, Entidad Evaluadora y Asesor CES*

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la capa de ozono, por nombrar algunas, son externalidades negativas causadas por el modo en que actualmente desarrollamos las diferentes actividades económicas.

De seguir con el actual crecimiento desenfrenado, sin consideración por la utilización de los recursos naturales no renovables y el impacto que dejamos a nuestro paso en el medio ambiente, condicionaremos fuertemente la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades.

Sin embargo, a la hora de buscar culpables, habitualmente se cae en el error de atribuir exclusivamente a la industria y/o a los sistemas de transporte, el origen principal de estos fenómenos. Pese a esto, el rubro de la construcción y, en particular, los inmuebles donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas, son, en gran medida, culpables de dichos problemas.

A modo de ejemplo, el sector de la construcción es actualmente, a nivel mundial, responsable del 45% de consumo total de energía, del 50% del consumo total de recursos, del 40% de desechos generados, del 16% del consumo de agua y del 30% de las emisiones de GEI.

Ahora, si llevamos las cifras a la industria en Chile, la construcción sería responsable del 26% del consumo total de energía y esto sólo en operación de edificios, 50% del consumo total de recursos, del 40% de desechos generados, del 16% del consumo de agua y del 30% de emisiones de GEI.

Luego, la reducción de los múltiples impactos de la construcción en el medio ambiente juega un papel clave, si queremos satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las futuras para satisfacer sus propias necesidades. Por ello, una construcción centrada en el medio ambiente, una construcción sustentable, es una prioridad.

Pero, ¿qué es construcción sustentable? Según Kibert, se entiende como aquel desarrollo de la construcción tradicional, con una responsabilidad considerable con el medio ambiente por todas las partes y participantes. Ello implica un interés creciente en todas las etapas de la construcción, considerando las diferentes alternativas en el proceso mismo, en favor de la minimización del agotamiento de los recursos, previniendo la degradación ambiental o los perjuicios y proporcionando un ambiente saludable, tanto en el interior de los edificios como en su entorno.

Lo anterior implica buscar una reducción del consumo de energía en todas las etapas del ciclo de vida de un proyecto de construcción, desde el momento en que se diseña, pasando por el proceso constructivo, el período de uso y mantenimiento hasta el momento de su demolición, dado que todas estas etapas conllevan un gran consumo energético con el consiguiente impacto sobre el medio ambiente.

Además, la construcción sustentable implica una adecuada selección e instalación de materiales. Desde el punto de vista de la selección, el material elegido debe tener un proceso de extracción de bajo impacto ambiental, con una fabricación eficiente, en la que se optimice la cantidad de materia prima, se controle el consumo de agua y energía, tenga bajas emisiones de contaminantes y gran parte de los residuos generados se valoricen, reincorporándolos al proceso o transformándolos en otros materiales. Desde el punto de vista de la instalación, una adecuada planificación constructiva que se adapte a las particularidades de cada obra es indispensable para minimizar los impactos ambientales.

Del mismo modo, una disminución de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) también es necesaria. Los RCD generados en los procesos constructivos varían en función del tipo de obra y el modo constructivo utilizado. Una construcción tradicional que emplee mayoritariamente materiales de naturaleza pétrea, generará una gran cantidad de residuos que son responsables del colapso de los vertederos, mientras que una construcción industrializada, utilizará menos volumen y mayor variedad de materiales, con mayores posibilidades de valorización.

Ahora, desde la mirada de los recursos hídricos, también es una aspiración de la construcción sustentable reducir los impactos sobre el ciclo del agua. Lo anterior, pese a que no hay suficiente información sobre la gestión del recurso agua en la fase de construcción que permita establecer generalidades. Pero se debe tener en cuenta la repercusión que van a tener en el consumo directo e indirecto de agua en la obra, la selección de materiales, sistemas y procesos constructivos.

En síntesis, una construcción sustentable debe velar, en todas las etapas del proyecto, por reducir su impacto ambiental, donde en particular los procesos constructivos y las decisiones que se tomen en obra juegan un papel crucial.

Motivo de lo anterior, en DECON UC como Entidad Evaluadora asignamos una gran importancia a la verificación en obra dentro del proceso de Certificación CES. Momento donde verificamos la correcta ejecución de los aspectos de diseño y construcción del edificio evaluado, específicamente aquellas partidas del proyecto relacionadas con el cumplimiento de los requerimientos obligatorios y voluntarios a los que se están postulando para obtener la certificación, así como los requerimientos asociados a la etapa de construcción.

*Felipe Ossio es doctor en Arquitectura Sustentable y profesor de la Escuela de Construcción Civil UC.

EL DESAFÍO DE LA MEDICIÓN DEL COMPORTAMIENTO DEL EDIFICIO

Por Carlos Saldaña, arquitecto consultor en Efizity, Entidad Evaluadora y Asesor CES

Habitar/trabajar en un edificio sustentable supone que existen condiciones propuestas mediante el diseño integrado de las partes responsables del proyecto, que son afines a conceptos de confort y, por lo tanto, aportan a la salud de sus usuarios.

Por otra parte, que su construcción y operación tengan un bajo impacto en el medio ambiente quiere decir que se han considerado productos sustentables y criterios de eficiencia energética que, a largo y mediano plazo, ayudan en la conservación de los recursos naturales.

Dichas condiciones impactan de dos maneras en el usuario: por un lado, mejoran su experiencia al habitar el edificio y, por otro, se genera conciencia de los recursos disponibles del planeta y cómo estos permiten desarrollar actividades cotidianas, en la medida que exista difusión y conocimiento de los atributos del inmueble.

Un edificio sustentable engloba múltiples características parametrizadas por un sistema de certificación, que permite comparar atributos y valorizar cada una de las medidas que se han integrado en el diseño y construcción y que se reflejan en el habitar de los usuarios y en la vida útil del mismo. En términos generales, una certificación sustentable valida -mediante un sistema de evaluación imparcial, en el cual se establecen estándares y requerimientos de cumplimiento- que las características del proyecto contribuyen a que durante su operación se disminuya el consumo de agua y energía, así como que se aseguren niveles de confort para los usuarios y calidad del proceso constructivo, entre otros.

Si utilizamos de ejemplo el Edificio Corporativo de Caja Los Andes en Santiago, que recibió la certificación CES el año 2017 y en cuya asesoría participamos, los beneficios para el usuario van desde el acceso a vistas al exterior y la iluminación natural hasta niveles de ventilación adecuados, lo que permite generar una mejor calidad de ambiente interior.

Todo esto se puede traducir en una disminución en la cantidad de enfermedades de los trabajadores y en el aumento de la productividad, lo que es posible de medir en función del número de licencias presentadas y mediante encuestas de confort interior que se realicen periódicamente a los usuarios del edificio.

La medición del comportamiento del edificio durante su operación es, sin duda, uno de los desafíos que se presentan inmediatamente después de que este recibe su certificación. Ahora, la forma o metodología para efectuar esta medición está sujeta a la variable a medir. Para el caso de los ahorros energéticos, por ejemplo, una alternativa es mediante la calibración del modelo de simulación en base a la cual se estimó el ahorro durante la etapa de diseño, ajustando valores, tanto del caso base como del caso propuesto, como por ejemplo, a la cantidad real de usuarios y los horarios reales de operación del edificio, cuantificados durante la operación del inmueble. De esta forma, se podrá lograr definir el consumo de un caso base coherente con el caso real que será comparable con los consumos medidos in situ durante la operación del edificio.

El objetivo de un edificio sustentable es contar con una mejor infraestructura para el desempeño de actividades humanas en armonía y conciencia del medio ambiente, y desde el diseño del proyecto se integra una serie de parámetros cuantificables -que van desde aspectos energéticos, confort de los usuarios, materiales y prácticas sustentable-, que comienzan a medirse durante la construcción, para que finalmente, durante la operación, se pueda evaluar en qué medida estas características se traducen en desempeños reales.

Así, es posible entregar herramientas que permitan optimizar la performance del edificio y la calidad de sus interiores. Este último concepto, “calidad”, es el que caracteriza a las edificaciones sustentables, siendo la certificación -CES o cualquier otra- una herramienta más dentro del desarrollo, que, acompañado por un buen diseño proyectual, permite que exista una visión más integrada y analítica de las edificaciones.

CES: HERRAMIENTA PARA ASEGURAR CALIDAD EN ESPACIOS EDUCATIVOS

Por Esteban Montenegro, jefe Área de Arquitectura, Depto. de Infraestructura Escolar, Ministerio de Educación

En los últimos años el debate en torno a la calidad de la educación ha tomado un lugar importante en la agenda pública de nuestro país. Se trata de un tema complejo, en el cual intervienen múltiples variables, muchas de las cuales requieren medidas de largo plazo, con impactos difíciles de evaluar.

Afortunadamente, en el ámbito de la infraestructura existen parámetros objetivos que sí se pueden medir, y que, de acuerdo a la experiencia internacional, tienen un impacto en el desempeño y bienestar de alumnos y profesores.

En efecto, numerosos estudios han establecido la importancia de las condiciones de confort en la generación de ambientes educativos de calidad, dada la correlación que existiría entre las características del ambiente interior, -confort térmico, visual, acústico y de calidad del aire-, y el desempeño académico (Heschong Mahone Group, 1999) (Küller, 1992) (Shendell, 2004). En general, está demostrado que deficientes condiciones de confort afectan negativamente el desempeño de alumnos y profesores, generan un aumento en las patologías respiratorias y en el ausentismo escolar, e influyen en una alta rotación de profesores.

En el caso de Chile, se han realizado numerosas evaluaciones destinadas a diagnosticar el estado de confort al interior de los espacios educativos, especialmente en lo relativo a los aspectos térmicos, visuales y de calidad del aire interior (Armijo, 2011) (Gargiulo, 2014) (Trebilcook, 2015). Los resultados de dichas evaluaciones han dejado en evidencia las graves deficiencias que presentan nuestros edificios escolares en este ámbito. Las situaciones más complejas detectadas corresponden a deficiencias en el confort térmico y en la calidad del aire interior. Por ejemplo, se han registrado temperaturas inferiores a 8°C al interior de aulas escolares en invierno, así como concentraciones de dióxido de carbono (CO2) por sobre los 3.800 ppm, muy superiores a los niveles recomendados (1.000 a 1.500 ppm máx.). Las condiciones climáticas favorables que presenta nuestro país permiten que muchas de estas situaciones puedan evitarse mediante estrategias de diseño arquitectónico pasivo, logrando condiciones de confort adecuadas sin recurrir necesariamente a equipos mecánicos, con el consecuente ahorro energético.

Convencido de este potencial, el Mineduc ha promovido que los nuevos proyectos sean concebidos bajo esta óptica de diseño sustentable, estableciendo como exigencia la obtención de la “Certificación Edificio Sustentable”. Dicho modelo de evaluación permite tener mayor certeza respecto a la aplicación de criterios de diseño eficiente, pues incorpora una evaluación externa (entidades evaluadoras) que verifica el cumplimiento de los estándares de sustentabilidad, eficiencia energética y confort, asegurando por lo tanto, condiciones para espacios educativos de calidad.

Partícipe desde un inicio del proyecto que dio origen a la certificación CES, el Mineduc ha jugado un rol clave en el impulso de este sistema de certificación, promoviendo su aplicación en todo nuevo proyecto de reposición o construcción nueva. De esta forma, a la fecha, es la institución que más proyectos ha ingresado al sistema, con 34 iniciativas en distintas fases de evaluación: 2 proyectos certificados, 22 precertificados y 10 en proceso. Es importante destacar, además, que el objetivo ha sido no sólo lograr los 30 puntos mínimos requeridos para la certificación, sino que se ha promovido la obtención del mayor puntaje posible en cada proyecto. De esta forma, el puntaje promedio de los proyectos certificados y pre certificados alcanza los 53,3 puntos, a 1,5 puntos del nivel de certificación destacada.

BibliografíaArmijo, G. e. (2011). Post-Occupancy Evaluation of State Schools in 5 Climatic Zones of Chile. Gazi University Journal of Science, 24(2):365-374.Gargiulo, C. (2014). Aprendizajes en las escuelas del siglo XXI: Notas técnicas. Washington DC: Banco Interamericano de Desarrollo. Dirección de Educación.Heschong Mahone Group. (1999). Windows and classrooms: a study of student performance and the indoor environment. Los Angeles: California Energy Commission.Küller, R. e. (1992). Health and behavior of children in classrooms with and without windows. Journal of Environmental Psychology, 12(4): p.305-317.Shendell, D. e. (2004). Associations between classroom CO2 concentrations and student attendance in Washington and Idaho. Indoor Air, 14 : p. 333–341.Trebilcook, M. (2015). Metodología para el análisis dinámico del confort térmico en el proceso de diseño arquitectónico de establecimientos educacionales en Chile. Santiago, Chile.: Proyecto FONDECYT Regular 1130596.

CONSTRUYENDO UNA NUEVA ESTÉTICA: HABITAR/TRABAJAR EN UN EDIFICIO SUSTENTABLE

Por José Guerra Ramírez, Doctor arquitecto, asesor CES, director de CIAES-UCN, entidad evaluadora CES

La relación que las personas establecemos con el espacio construido se vincula con la calidad de la experiencia existencial del ambiente que nos rodea, todo lo cual nos hace pertenecer a una totalidad social y cultural[1].

Nuestras percepciones y experiencia espaciales quedan asociadas y almacenadas en nuestros recuerdos y memoria, junto con las cualidades ambientales de una determinada temperie y calidad lumínica. En el caso del espacio educativo, las características de confort de las aulas impactan en la calidad de los aprendizajes, como también la experiencia de satisfacción al contemplar una obra de teatro, estará asociada a la atmósfera y calidad acústica de la sala de espectáculo y de igual modo la calidad de nuestro entorno laboral estimulará nuestro rendimiento y productividad laboral.

De ahí que la valoración que hacemos del edificio sustentable no se debe limitar a destacar los ahorros energéticos o los menores costos en la factura de mantención del mismo. La mayor importancia de un edificio sustentable radica en el positivo impacto y cambio en las condiciones de habitabilidad, las que se alojan en los niveles de bienestar, en nuestra matriz de satisfacción existenciales de ser y estar, que son en definitiva los atributos de mayor trascendencia de la arquitectura sustentable.

Nuestra experiencia, como la única Entidad Evaluadora CES en el norte de Chile, en la certificación de edificios sustentables como el Colegio Bernardo O’Higgins y la Reposición del Teatro Andrés Pérez, ambas obras ubicadas en la comuna de Tocopilla y a cargo de la empresa constructora ByC Ltda., nos ha permitido constatar que la incorporación de altos estándares en la calidad arquitectónica del ambiente interior, la integración de estrategias pasivas de acondicionamiento ambiental y la especificación técnica de materiales adecuados, impactan positivamente en la percepción físico espacial y en la modificación de las actitudes de la conducta psicosocial de los usuarios, en un contexto de inclusión que influyen en la formación de la identidad y contribuyen a acortar las brechas de desigualdad social en el país.

Estos edificios públicos son un aporte a la calidad del acontecimiento urbano, una significativa contribución al entorno cultural de la comunidad de Tocopilla, que se manifiesta además en la construcción una nueva estética en relación con la fisonomía y expresión de la envolvente.

El diseño energético está cambiando la expresión y lenguaje de la arquitectura, expresadas de una nueva estética, una nueva fisonomía que integra y fortalece la identidad regional, formas que son una reinterpretación contemporánea de lenguajes que evocan a una arquitectura patrimonial, donde se destaca el diseño de una envolvente que actúa de filtro solar, tamiz lumínico, doble piel, espacio intermedios ventilados, cubiertas de sombra y lucernarios que fragmentan la intensidad lumínica del paisaje desértico.

CES, UNA HERRAMIENTA PARA LOS NUEVOS LIDERAZGOS

Por Mauricio Ramírez, arquitecto y asesor CES 88 Limitada

Luego de muchos años en que la eficiencia energética y la construcción sustentable eran sólo temas de debate, investigación y desarrollo en circuitos académicos o instituciones especializadas en políticas públicas, vemos como ahora eso se ha traspasado al ámbito gubernamental y también, lenta pero sostenidamente, al ámbito privado. Y es que hoy podemos decir que las ventajas, beneficios y potencial que los edificios sustentables tienen para mejorar la calidad de vida se han permeado a toda la sociedad, transformándose en un concepto de dominio público.

En tal sentido y en relación a la Certificación Edificio Sustentable, nuestra experiencia como Entidad Evaluadora de más de veinte proyectos a la fecha (escuelas, comisarías, municipalidades y centros deportivos entre otros) nos permite destacar las siguientes características de nuestro instrumento nacional de certificación de edificios, nacido de la alianza entre el mundo público, privado y la academia:

  • Contar con un entorno construido más sustentable, con edificios con mayor calidad ambiental interior y más eficientes en el uso de la energía, beneficiando directamente a sus usuarios y propietarios.
  • Una mayor sofisticación científica y tecnológica de las edificaciones, basada en conocimiento local y global adaptado y ponderado a la realidad climática, tecnológica y cultural de nuestro país.
  • Proyectos más completos y detallados, con mayor interacción y coherencia entre las especialidades que inciden en los parámetros de calidad ambiental interior y eficiencia energética.
  • Incorporación de indicadores de desempeño previsto, que enlazado a la captura sistemática de datos durante el periodo de operación, nos aportará información nueva para perfeccionar el sistema pero también para entender mejor cómo funcionan nuestros edificios y, por supuesto, como los usuarios los habitan y utilizan.
  • Dimensiones nuevas para el concepto de calidad, complementarias –por ejemplo- a la seguridad sísmica y al correcto proceso de construcción, prioridades en las que se ha trabajado fuertemente en las últimas décadas y que tanto rédito nos ha dado local y globalmente.
  • Posibilidad de aplicación a muchos tipos de destino de uso, tamaño, monto de inversión, materialidad, ubicación geográfica y emplazamiento -sea urbano o rural- lo que se condice con toda la diversidad de infraestructura de uso público que tenemos en nuestro país.

Nuestro rol como Asesores se ha centrado en apoyar de forma integral a dos Direcciones de Infraestructura universitarias en el uso y aplicación de CES en sus proyectos de edificación. Sabemos, por investigaciones que hemos realizado, que en el hemisferio norte las instituciones universitarias han debido desarrollar sus propios protocolos y especificaciones para estandarizar sus plantas físicas, pues sus regulaciones nacionales de edificación en muchos casos sólo contemplan exigencias generales sobre temas de habitabilidad y eficiencia energética, tal y como sucede en nuestro país con la LGUC, OGUC y normas relacionadas. Sin embargo, la tendencia reciente es que un número no menor de prestigiosas universidades internacionales estén adoptando el modelo de certificación (por ejemplo LEED o BREEAM como un producto/servicio “ready-to-use” que les permite resolver dos cosas a la vez: por una parte tener estándares más robustos para el diseño, construcción y operación de su entorno construido y, por otra, validar frente a la comunidad nacional e internacional sus políticas institucionales y compromisos con la sustentabilidad y el cambio climático.

En el caso de la Universidad Austral de Chile, la CES está siendo aplicada como una herramienta de validación, profundización y continuidad del sello Campus Sustentable que consiguieron luego de la culminación de las tareas y compromisos ligados a un Acuerdo de Producción Limpia en el que participaron también otras universidades nacionales.

En el caso de la Universidad Católica del Maule, la CES ha sido seleccionada como una herramienta de validación pública del Plan Maestro Integral que está en etapa de implementación en el Campus San Miguel de Talca y que como metodología, inédita a nivel nacional, será replicada en sus campus de la ciudad de Curicó. El foco de este Plan Maestro Integral es hacerse cargo de todo el ciclo de vida de los edificios y el campus, integrando un Plan Regulador, un Plan de Crecimiento Sustentable y un Plan de Operaciones & Mantenimiento en un único instrumento rector del espacio físico.

Así, y de acuerdo a nuestra experiencia, creemos que CES ha llegado en el momento oportuno para validar políticas, conductas, acciones y liderazgos innovadores que día a día, afortunadamente, crecen en nuestro país.

MENOS ENERGÍA, MENOS INVERSIÓN

Por Norman Goijberg, vicepresidente y representante de la CChC en Comité Directivo CES.

¿Edificios que casi no necesitan energía y que no cuestan más caro construirlos? Sí, es posible. ¿Y cómo se demuestra que eso es verdadero? Con certificaciones. 
Un total de 236 profesionales asistieron a los seminarios sobre Edificaciones de Alto Desempeño Energético y Certificación Edificio Sustentable (CES), que se realizaron en Santiago, Valdivia, Punta Arenas, Puerto Montt, Talca y Concepción, entre mayo y agosto de este año. Fueron organizados por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y patrocinados por el Instituto de la Construcción y la Certificación Edificio Sustentable (CES).

La idea de este ciclo de seminarios era mostrar la importancia de la eficiencia energética desde distintos aspectos, abordando proyectos de diferentes escalas, políticas públicas y certificaciones. Asimismo, se presentaron todos los beneficios de las distintas tecnologías, en conjunto con los análisis técnicos y económicos que permiten tomar las decisiones sobre las estrategias a implementar para cada proyecto en particular.

Se presentaron los casos de los edificios de la Caja Los Andes: la sede institucional en Santiago, al que se le entregó el Certificado CES, y los de Maipú y Viña del Mar. El conjunto residencial Puerta del Sol de 120 casas en Temuco de la empresa Constructora Schiele & Werth, los Programas de Eficiencia Energética y Planes de Descontaminación Atmosférica para la zona centro-sur del país y el sistema nacional Certificación Edificio Sustentable.

Volviendo a las preguntas iniciales, se mostró, por ejemplo, que las casas de Puerta del Sol de Temuco están diseñadas para tener una demanda energética anual promedio de calefacción de 20 kWh/m2, lo que representa una reducción de un 84% del consumo energético. Se compara muy favorablemente con una casa que cumple con la normativa térmica actual para las mismas condiciones de confort, la que tiene una demanda de 130 kWh/m2. Con este resultado cumple con el estándar Passivhaus, el más estricto del mundo. El ahorro para los usuarios será muy significativo.

Por otra parte, por medio de una bomba de calor geotérmica con serpentín en losa de estacionamientos para calefaccionar, enfriar y generar agua caliente sanitaria, la Constructora Schiele y Werth ha establecido un alto nivel para la oferta inmobiliaria de Temuco con una excelente respuesta del mercado, lo que ha motivado a las demás empresas inmobiliarias para seguir su ejemplo. Con el caso de estas viviendas, se demuestra que sí es posible mejorar el nivel de confort interior y casi eliminar el sistema de calefacción y con esto disminuir significativamente las emisiones sin aumentar el costo de la construcción. Esto permite que este desarrollo inmobiliario compita muy favorablemente en el mercado local. 

En tanto, en los edificios de la Caja Los Andes de Viña del Mar y Maipú, se desarrollaron soluciones constructivas que permiten compatibilizar los distintos materiales y componentes de la envolvente térmica del edificio, con el control y eliminación de los distintos tipos de puentes térmicos. Con el sistema de Envolvente Térmica de Alto Desempeño con bombas de calor agua/agua y cielos y muros radiativos, se conseguirá un gran ahorro operativo que permitirá amortizar las sobre inversiones en menos de seis años. 

En ellos se mejora sustancialmente la calidad del ambiente interior, se reduce gasto energético, y el mayor costo inicial es amortizado en un plazo bastante breve. 

En todos estos casos se contó con la experiencia en eficiencia energética de la empresa EEChile, que dirigen los expertos Rolf Thiele y Alejandra Schueftan. La información de los seminarios se puede ver en http://www.lebchile.cl/seminario.html.

HACIA CIUDADES ARMÓNICAS, PLANIFICADAS Y SOSTENIBLES

Por Pablo Larraín, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

La densidad y planificación urbana están relacionadas con la calidad de vida en las ciudades, y su desarrollo futuro armónico y sostenible. Arquitectos y urbanistas tienen un rol relevante en las soluciones para la crisis de las urbes actuales: desigualdad, segregación, deterioro de los espacios urbanos, escasez de áreas verdes y el impacto de todas estas variables en la calidad de vida.

Hace unos meses, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) realizó su misión histórico-cultural eligiendo como destino São Paulo, una megalópolis que congrega a 21 millones de habitantes en su área metropolitana. Se trata de la mayor ciudad del hemisferio sur y la más grande del mundo controlada por un solo municipio, su PGB es un poco menor al de todo Chile y experimentó un crecimiento demográfico explosivo desde la década del 40 al año 2010, pasando de 1.3 a 11 millones de habitantes en el núcleo urbano. De esta población, un 11% habita en favelas o en edificios tomados ilegalmente en el centro de la ciudad.

Este crecimiento de gran escala nos habla de un proceso dinámico y de magnitud en la migración campo-ciudad que sobrepasa cualquier esfuerzo por planificar una ciudad y controlar su desarrollo futuro. A esto se suma a una geografía compleja e infraestructura deficitaria.

Nuestro viaje congregó a 90 participantes y tuvimos la posibilidad de conocer a Paulo Mendes da Rocha, ganador de los premios Mies van der Rohe (2000), Pritzker (2006), León de Oro de la Bienal de Venecia por su trayectoria (2016) y Royal Gold Medal de Arquitectura 2017. Su visión es dura, pero también un llamado a participar de forma activa para lograr cambios gravitantes, buscando hacer oír nuestra voz ante las autoridades y los tomadores de decisiones: “Las ciudades latinoamericanas son aberrantes, hipertrofiadas, han jibarizado a las de tamaño mediano y pequeño en su continua expansión”.

Afortunadamente, esta realidad está en transformación. El municipio de São Paulo se embarcó en un proceso de planificación urbana con un horizonte de desarrollo de 14 años que busca ampliar la transparencia y promover procesos participativos e innovadores en la elaboración de políticas urbanas. Se organizó sobre la base de una plataforma digital y en reuniones en terreno con las comunidades. En estas instancias han participado cerca de 26.700 vecinos, quienes aportaron con 10.000 opiniones incorporadas a la propuesta final.

El proceso se encuentra en la fase inicial de su aplicación, pero existen lecciones que podemos aprender de esta experiencia: sin la participación de quienes habitan la ciudad, ninguna instancia contaría con validez social y política, haciendo imposible su implementación.

Además de ejes como conectividad e integración social, la iniciativa que lleva adelante São Paulo tiene como foco el desarrollo económico de la ciudad: sin este factor, el plan no se puede financiar.

Buenos Aires es otro caso interesante. Las autoridades de la ciudad autónoma de la capital argentina contrataron al influyente arquitecto danés Jan Gehl para el desarrollo de un plan estratégico 2017/27. Gehl, autor del libro Ciudades para las personas, ha trabajado, entre otras, con urbes como Nueva York, Melbourne, París y Copenhague en sus proyectos de planificación.

Sus propuestas buscan devolver el espacio público a los habitantes, hacer las ciudades más amigables y recuperar espacios mejorando el transporte público.

Su visión contempla el uso de suelo mixto en gran parte de la ciudad. Actualmente se catalogan en residenciales, comerciales, industriales, etc., lo que se reemplazará por mixtos, de manera de promover el desarrollo de proyectos donde las personas puedan vivir, educarse, comprar y trabajar. Este tipo de iniciativas disminuyen sustancialmente la cantidad de viajes que se deben hacer en el día, reduciendo el estrés de los sistemas de transporte público.

Existen una serie de iniciativas que podríamos destacar en la región; pero la principal es que no basta con estudiar el desarrollo de nuestras ciudades. Tenemos que encontrar la fuerza aunada para implementar las políticas públicas que nos permitan vivir en ciudades para las personas.

Como AOA hemos invitado a los candidatos a la presidencia de la república y al poder legislativo a socializar y presentar sus programas en esta materia, considerando que una parte importante de los problemas que preocupan hoy a los chilenos se materializan en ciudades planificadas en un momento donde no existían. Como arquitectos, queremos seguir construyendo desde una participación activa y ampliada, junto a autoridades, expertos y ciudadanos, en la discusión de políticas que nos conciernen a todos como habitantes del espacio común, aportando a un desarrollo aunado y planificado de las ciudades en aras del bien común.

CES, UNIDAD DE MEDIDA PARA LA CALIDAD DE LA ARQUITECTURA PÚBLICA

Por Eliseo Huencho, arquitecto, jefe de División de Edificación Pública, MOP – Dirección de Arquitectura

La gestión de edificación pública implica conciliar a lo menos tres propósitos básicos: cubrir las necesidades de espacio para el acceso de las comunidades locales a los servicios públicos, ejecutar el gasto de la forma más eficiente que sea posible y proveer una arquitectura de estándar homogéneo en cuanto a calidad y valor, que contribuya a elevar los niveles de desarrollo de las personas en todo el territorio nacional.

En este contexto, la Certificación Edificio Sustentable se sitúa como un factor de calidad de la arquitectura, contribuyendo con la unidad de medida necesaria para “ecualizar” una buena gestión pública.

La posibilidad que hoy tenemos de garantizar condiciones de confort y eficiencia energética de los edificios públicos mediante la certificación CES, es el resultado de importantes esfuerzos institucionales públicos y privados para producir una convergencia sobre un estándar de mejora, situado en el contexto de nuestra realidad económica, social y territorial, caracterizada por la diversidad. Basta reconocer los distintos espacios regionales, económicos y climáticos de nuestro país, para dimensionar las complejidades que debe enfrentar todo intento de estandarización en materia de uso eficiente de la energía y medioambiente.

Las primeras aproximaciones en la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas tienen más de 20 años: estudios, guías de diseño y aplicaciones piloto de soluciones de eficiencia energética en proyectos de arquitectura. Este trabajo, con la academia y el ejercicio de distintos profesionales, fue la base de los actuales Términos de Referencia de Eficiencia Energética que el Ministerio de Energía estableció como criterio oficial para toda nueva obra de infraestructura pública. De esta forma, contábamos con las condiciones propicias para que en la actualidad la certificación CES sea un requisito técnico de los contratos de diseño y obra que se nos encomiendan, incorporado progresivamente desde el año 2015 para llegar a ser condición de calidad en el 80% de las nuevas iniciativas durante el presente año.

Pero es importante hacer notar que el alcance de este sistema de certificación ofrece beneficios que van más allá de fijar un conjunto de parámetros de confort ambiental y eficiencia, y de aportar un código de comunicación efectivo en el entramado de variables conceptuales y técnicas de una solución de arquitectura. Esta certificación está facilitando, por ejemplo, el desarrollo de formas más integrales de contratación de la obra pública, que reducen las variaciones y el tiempo entre las etapas de diseño y obra, porque permite pasar de la tradición del diseño prescriptivo a la contratación de soluciones de arquitectura en base a prestaciones y condiciones de desempeño medidos al resultado efectivo. Aquí, sistemas de modelamiento BIM y sistemas de certificación integrales como CES son pieza clave. Esto abre un abanico de posibilidades para la industria, la innovación y la participación regional. 

Asimismo, la mejor calidad de la información acerca de los consumos de energía, como los eventuales rangos de aporte a los sistemas de generación que un edificio moderno puede obtener, fortalece los enfoques de gestión sobre el ciclo de vida completo de un proyecto. Lo que tradicionalmente se limitaba a evaluar el diseño y la ejecución de la obra, hoy se extiende a la proyección de la fase de operación de forma más precisa.


Es importante que un estándar nacional de sustentabilidad para el sector construcción, como CES, logre los más altos niveles de consenso, reconocimiento e independencia, de modo que sea, en efecto, un canon de medida para nuestro desempeño y desarrollo país. Desde la gestión pública entendemos que nuestro rol es contribuir a que ello se produzca y consolide en la práctica.